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Color esperanza: apuntes sobre nuevo feminismo

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De dónde viene y a dónde va la marea feminista que copa asambleas, calles y paradigmas. Cómo se teje el nuevo paro, la presión por la ley de aborto y qué dice la nueva generación que propone, sin vueltas, mover el culo. Esta nota fue publicada en la edición 121 de MU. ▶ CLAUDIA ACUÑA, ANABELLA ARRASCAETA Y LUCÍA AÍTA

No hay una sola manera de contar esta historia, que es la historia de un triunfo en medio de la tempestad. Tampoco hay una sola manera de definir qué ganamos, ya que allá arriba, en el podio, no hay nada para festejar. Es acá abajo y en los bordes donde se nota claramente que está sacudiéndose el mundo, el nuestro, el que sufrimos todos los días las mujeres. Y cada voz y mirada que exprese lo que representa ese temblor es insuficiente, parcial, sesgada. El cambio, precisamente, es ése: el ontológico. Ya no hay un universal que nos incluya a todos, a todas, a todes. Y entonces las palabras se vuelven insuficientes y se deforman para insinuar, al menos así, alterando los artículos, cruzando con X los sustantivos e inventando verbos, qué representa esto que estamos protagonizando.
Es una mutación.
Lo que estamos modificando es la forma de ser y de estar unas con unas, con unos, y con otres.
Tampoco el término revolución expresa lo que esta mutación representa, gastada como está esa palabra en experiencias que cosecharon lo contrario a lo que prometieron sembrar.
Llamémosle entonces feminismo, porque seguro que así se entiende qué es lo que ya nació y qué es lo que está agonizando.
Estamos hablando, entonces, de una historia larga, silenciada, negada y deformada, que tuvo que construir sus propios canales de comunicación, sus propias formas de nombrarse y sus propias herramientas de pensamiento, práctica y lenguaje. Sólo así se comprende, quizá, por qué cuando decimos feminismo hablamos de autogestión.

Foto: Martina Perosa.


La serie
Si esa larga historia fuera una serie, estamos viendo la temporada 41, ponele.
La primera tuvo como protagonista a unas amas de casa desesperadas que se pusieron un pañal en la cabeza e inventaron una técnica maravillosa para enfrentar la violencia de Estado: luchar con los pies.
En las siguientes temporadas fueron personajes centrales unas heroínas con superpoderes capaces de transformar a una víctima en sobreviviente, para ponerse de pie y acusar a sus torturadores.
Y así, cada temporada presentó otra forma de vernos y hacer ver a las mujeres en el espacio público y político, en el ágora cotidiana que todo lo transforma porque nos transforma.
Mientras tanto, arriba se contaba otra historia.
En la temporada 33 sucedió algo que desde entonces se transformó en ceremonia: esas mujeres decidieron juntarse una vez al año para intercambiar saberes y experiencias. Desde entonces, fuera cual fuera la historia que cada edición contara, siempre concluía con la imagen de ese encuentro, que cada vez era más multitudinario, más festivo y más potente.
Estamos ahora en el capítulo en el que esa historia bulle como el agua hirviendo.
Contarla quema.
¿Cuál sería la escena de apertura?
PUNTO G
El galpón de la Mutual Sentimiento tiene una enorme letra G, que es casualmente la letra que denomina el punto erógeno femenino más íntimo y más ignorado.
Imaginemos que esta temporada la serie empieza así, con un primer plano de esa letra, mientras la cámara va a abriendo su mirada hasta que toda la pantalla queda inundada por esa multitud de mujeres, autoconvocadas para producir juntas el Paro Internacional del 8M.
¿Cuál sería el sonido de esta imagen?
Un coro.
Pero no cualquier coro.
Uno de esos coros en el que cada voz canta su letra, a su ritmo.
Cada voz es, a su vez, muchas voces, pero es una.
Y a su vez cada una de esas muchas, son muchas más.
Así escrito suena a ruido, pero cuando se lo escucha en vivo ese coro suena como una delicada melodía que fluye. Y en ese fluir está la armonía.
Funciona.
Sabemos cómo y sabemos por qué.
Ahora mismo lo está explicando una travesti, después lo estará aullando una trabajadora despedida, seguirá con dos chicas de 15 años compañeras de colegio de Anahí, mientras claman justicia por su femicidio; lo harán también las abolicionistas y las bravas putas feministas que exigen ser consideradas trabajadoras, seguidas por las que alegremente reciben subsidios para luchar contra la trata y las que odian recibir un plan para poder comer.
Sí: los adjetivos delatan que la mirada desde aquí abajo tiene puntos de vista propios. Y que puede haber otros porque así es y así será siempre la diversidad.
Vamos a un corte.

Foto: Martina Perosa.


La ola verde
Ahora estamos frente al Congreso Nacional. En 5 minutos se agotaron los mil pañuelos verdes que trajeron en las mochilas las integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, un espacio autorganizado que ya lleva 15 temporadas en las calles de todo el país. Hay Pañuelazo y hay muchas chicas muy jóvenes luciendo su triángulo color esperanza en el cuello, la cabeza, el brazo, la panza y hasta una, en cada pie. No hay banderas de partidos políticos, ni organizaciones sociales ni culturales ni de sindicatos ni de nada, pero allí hay mujeres militantes, piqueteras, gremialistas, artistas, desempleadas, estudiantes y amas de casa, de todas partes y de todos lados. En el micrófono está una heroína de la generación verde, apodada Srta. Bimbo, sentada al lado de la abogada Nina Brugo, la más veterana de la Campaña. La imagen en una síntesis de lo que este capítulo muestra: todas allí saben que son hijas de una historia larga. Por eso mismo está también encabezando el plano de los pañuelos verdes en alto, con la cúpula del Parlamento detrás, la diputada Victoria Donda, nacida en la ESMA y firmante primera de un proyecto que el 6 de marzo se presentará por séptima vez en el Congreso. Otra síntesis, otra confirmación de que todas allí saben lo que hay que saber: lo imposible cada vez tarda menos.
Apenas un día después, los medios anuncian que esta vez el Congreso dejará de mirar hacia otro lado: “El Gobierno da luz verde para el debate del aborto”, titula el diario contrainformativo Clarín.
La independencia de poderes, te la debo.
Tanda publicitaria.
La fuga
Ahora estamos paradas en medio de la avenida Callao, cortando el tránsito para una producción de fotos que acompañará esta nota.
Aunque estamos apenas a una cuadra del Congreso y aunque las chicas llevan pañuelos verdes, nos fuimos lejos, muy lejos.
Nos fuimos al carajo, ponele.
El Carajo es aquel territorio a donde se refugió el feminismo en las últimas diez temporadas.
Representa esa fuga hacia los bordes, disparada cuando el centro fue copado por una nueva casta: burocracia de género. Su tarea fue domesticar el lenguaje y darle órdenes al desorden que el feminismo provocaba en la gramática del poder.
Así, durante décadas centrales para la democracia y para disputar la agenda política, los derechos de las mujeres se debatieron con guantes y con bozal: la violencia machista se transformó en “violencia de género”, la explotación sexual en “trata”, las putas en “abolicionistas” vs. “trabajadoras sexuales” y la desigualdad económica en “techo de cristal”.
Poco a poco, la conversación con el poder político, cultural, mediático y social fue concentrada por esas voces “expertas” que tenían la potestad de saber cómo decir arriba aquello que todas nombrábamos de otras formas abajo.
Ni una menos.
Ese fue el murmullo que se convirtió en grito y convocó a los márgenes al centro, en una movilización que fue histórica por sus dimensiones y por sus efectos.
El 3 de junio fue el Día del Carajo, ponele.
El momento exacto en el que se inundó todo, con todas.
Ahora, esa marea está buscando desbordar los diques que contienen, nada menos, las turbias aguas institucionales.
De eso se trata esta temporada: de poderle al poder.
¿Podremos?
La respuesta no está en la tele ni en las redes sociales ni mucho menos en las roscas políticas que juegan el destino de las vidas de las mujeres contando como porotos los votos de una ley. La respuesta se intuye en el cuerpo, como cuando se pone la oreja en el suelo para escuchar la vibración que anuncia la inminente estampida del malón.
A mover el culo
¿Escuchan?
El malón viste medias red, purpurina en los cachetes y shorts enanos.

Foto: Lina Etchesuri.


La Pochi -30 años, cocinera- explica: “Esto se llama montarse. Montarse es una palabra que viene de la cultura trans. Nosotras nos montamos cuando nos ponemos pestañas potizas, extensiones de pelo, medias red, brillos. Es una forma de relacionarte con lo que te gusta y lo que no te gusta de tu cuerpo. Para mí, es una forma de relacionarme con mi culo. Ahora lo quiero, pero toda mi vida fue un problema. Imaginate: con este tremendo culo tuve que ir a un colegio secundario en el que el uniforme era jean y remera. ¿Y me querés decir cómo metés semejante culo en un jean? Después llegó la ley de talles y también me fortalecí , me empecé a gustar más, a decirme: ´bueno, no soy rubia, no soy chiquita, pero igual me quiero´. Hoy le pongo purpurina a mi culo, lo muevo, lo sacudo y lo convierto en mi herramienta de expresión, sin atarlo a ninguna de las reglas del mercado. Mi culo es ahora un signo de revolución”.
Estamos escuchando, entonces, a un grupo de mujeres que tienen algo en común: todas son alumnas de la escuela Flow Altas Wachas. Es decir, bailan. Tienen otra cosa en común: todas se definen a sí mismas como feministas. La combinación de ambas cosas es una fórmula que altera las reglas de la gramática hasta colocar las palabras en su justo lugar: el feminismo es el lenguaje de los cuerpos libres. Es ahí donde se expresa su potencia política en una sociedad que somete a los cuerpos femeninos a formas predeterminadas de estar y de ser.
El feminismo es mover el culo.
Moverlo en el sentido de bailar, pero también en sentido de salir del confort de lo ya conocido, de lo permitido y de lo esperado, según sean los destinos sociales previstos de acuerdo a tu clase social, talla de corpiño, número de zapatito y color de pelo. El de Noelia -30 años, de Ituzaingó- es verde y eso sólo ya expresa que estamos ante un malón que ha decidido desteñir a rubias y morochas para liberarlas del patriarcado peluquero.
Dirá Noelia: “Soy la más chica de tres hermanas, pero igual el patriarcado era muy fuerte en la familia. Tuve una infancia violenta y una anulación del autoestima, de mi cuerpo: “Vos no, por gorda; vos no, por mujer”. Crecer toda con eso me llevó a rebelarme, a intentar fugarme de ahí y de todos lados. Pasé por drogas, intento de suicidio, por la búsqueda de la aceptación imposible del otro. Por suerte, con mis hermanas siempre tuvimos mucha fuerza y nos la ingeniamos para ir saliendo de ahí. Las tres lo logramos por el lado del arte. En mi caso, canto y bailo en la murga feminista Baila La Chola, que es una murga estilo uruguayo integrada por 20 mujeres. La murga es toda una organización, con comisiones con tareas específicas -prensa, vestuario- y también asambleas. Todo lo hacemos desde la autogestión. Entrar ahí me cambió mucho la película: construir entre mujeres, encontrarse, abrazarse, dejar de tener un contexto tan áspero y tan agresivo. Porque todo es agresivo: la calle, salir, entrar, te miran, te critican. Construir entre mujeres es como salir del banquillo de la acusada para pasar a estar al lado de todas en un proyecto. Eso para mí fue muy importante, me ayudó mucho a construir mi autoestima, a entender que muchas de las cosas que me pasan no me pasan solo a mí , que no soy un bicho raro que está en el fondo del pozo por algo, sino que estamos todas en la misma y a todas nos pasan casi las mismas cosas. Después, comenzar a bailar me ayudó mucho desde lo corporal. El tema de mi cuerpo siempre fue un problema. Yo no podía nada por gorda y esa me la re creÍ. Todavía hoy tengo mucho para deconstruir, pero vamos bien, voy en una buena. Todo este proceso que estoy llevando me ayudó a aceptar mi cuerpo. Antes, por ejemplo, no usaba shorts, no usaba pollera, siempre de la rodilla para abajo; me hice un tatuaje en la pierna para ver si así me animaba a mostrar más esa parte de mi cuerpo. Así y todo, estaba incómoda siempre. Hoy en día, si hay algo que no me gusta lo intento modificar, pero no desde el lado que siempre se intenta modificar a las mujeres: una cirujía, la prohibición, sentir que querés todo pero no podés nada. Lo hago desde el cariño, desde el entendimiento y desde el conocimiento de mi cuerpo, de una forma no agresiva. En eso me ayudó el feminismo. El feminismo ya lo traemos con nosotras, te entra inevitablemente, no es algo a lo que es díficil acceder y al mismo tiempo, como me marcó tanto el machismo en mi infancia, realmente encuentro mi lucha ahí. Nunca había encontrado algo que me represente de esa forma. Sé que esto es así. Tengo dos sobrinas y dos sobrinos y quiero que ellos vivan otra historia y que generen otra historia, otro pensamiento. Por suerte, eso está sucediendo. Quiero que de una vez por todas dejemos de estar oprimidas. Esto no lo empezamos nosotras, hace años se lucha por esto. Es un abrir los ojos, desnaturalizar toda tu vida, es un preguntarte y repreguntarte. En un momento odiás a todo y a todos porque todo está mal. Yo estoy en una etapa medio intolerante. El tema está en entender que las cosas no son como nos la contaron: yo puedo hacer muchas cosas más de las que me puedo imaginar”.
¿Escuchan?
La que habla ahora es Vico -25 años, acomodadora de un teatro de calle Corrientes-: “Encontrarme con el feminismo fue también encontrarme con mis propios deseos y, al mismo tiempo, encontrarme con las demás. Te empezás a limpiar de ciertas, actitudes, palabras, ideas. Te empezás a dar cuenta que nadie ni nada te tiene que limitar. Y que te tenés que aceptar como sos porque ninguna mujer encaja en el estereotipo que impone del sistema, del capitalismo y del patriarcado. ¿Qué cosas podés alcanzar sobre la base de sentir que tu cuerpo siempre está en falta? El cuerpo es el que te habilita a vivir la vida y si el sistema te dice que ese cuerpo está mal, pero lo que está mal es el sistema. Y hay que cambiarlo. Yo vengo de una familia con un montón de mujeres y, en cierto punto, siento que si yo puedo mos – trar otras formas de ser, estoy habilitándo – les a ellas otras posibilidades. Es como de – cirles: ´si yo puedo, vos también´. El deseo de ser libre no es sólo mío: es de todas. Y por eso en cada paso que damos, estamos am – pliando la capacidad de movimiento de to – das. Las mujeres hicimos y hacemos mu – chas cosas, tenemos conocimientos muy importantes para transmitir, para inter – cambiar y para aprender unas de las otras, siempre compartiendo, nunca compitien – do. Así, avanzamos. La competencia entre mujeres es absurda, nos lleva a todas a un lugar muy triste y muy negativo, que no su – ma ni ayuda a conectar nuestras potencias. El feminismo también es lo que te hace en – tender que no es lindo humillar a la otra y hacerla sentir mal”.
¿Escuchan?
La que toma la palabra es Julia -21 años, estudiante de gastronomía y de Letras en la UNA- que se presenta así: “Toda mi vida la viví con muchísima exigencia, un poco por presión de mis padres, pero también por la forma en que crecí y me desarrollé: siempre quise ser la mejor en todo. Me esforcé hasta el límite y traté de que las cosas que me blo – queaban no me impidiesen hacer lo que yo quisiera hacer. Pero el verdadero límite fue mi cuerpo y eso me llevó a una lucha muy ardua, a todo un proceso de aceptación para el que necesité muchísimo tiempo, porque aceptar el cuerpo es lo más dificil que hay cuando el mundo nos impone cánones de belleza tan estrictos y tan limitados. Es cuestión de entender que si yo no puedo aceptar mi cuerpo, no voy a poder aceptar nada más; todo me va a parecer poco y todo me va a parecer una mierda. Tengo que aceptarme como soy, no solo la parte física sino también como soy como persona. Si me puedo aceptar como persona, de esa mane – ra, es muy probable que luego empiece a aceptar lo que viene con eso: el aprendizaje, la vida en general. Bailar es amigarse con el cuerpo, es una linda forma de empezar a aceptar quiénes somos : si nosotras pudi – mos, es porque hubo otras que nos habilita – ron. Y nos habilitaron desde el feminismo, que es autoestima social, porque justamen – te no tiene carácter individual, no sirve para nada si es individual. Las cosas por las que ahora militamos tal vez no nos sucedieron, pero hay conciencia de que a todas nos pue – den suceder por ser mujeres. Se trata de cui – dar a las que vienen, de habilitar el futuro como otras lo hicieron por nosotras. Que – darte en tu casa mirando la tele mientras las cosas suceden, te sucedan a vos o no, no le sirve a nadie. Eso es hipocresía, egocentris – mo y baja autoestima. Y sí, creo que se puede ser egocéntrico con una autoestima muy baja. Lo egocéntrico es el negocio, el autoes – tima es la autogestión”.
¿Escuchan?
La que habla es Lucía -24 años, estudian – te de arte- que se presenta así: “Para mí esta danza está directamente relacionada con la construcción de la autoestima, con aceptar mi cuerpo, quererlo, y de encontrarme en un espacio solidario. Hice danza a lo largo de mi vida y los espacios me resultaron siempre muy hostiles y crueles, frustrantes, basados en la competencia y el odio hacia tu cuerpo, como muchos de los ámbitos a los que las mujeres nos acostumbramos. Encontrarme en este lugar no es casual. Todas podemos mover el culo, independientemente de la forma que tenga tu cuerpo. Es una cuestión de actitud y para tener actitud, la autoestima es fundamental. La mujer siempre fue objeto de modificación. Siempre nos hicieron creer que todo en nuestro cuerpo -aunque no sólo el cuerpo- estaba mal, siempre te falta un poquito. Si sos mujer, no te quedan muchas posibilidades y formas para ser, y ninguna de esas posibilidades se puede llevar a la realidad concreta y si se lleva, tiene daños serios, físicos y psicológicos. Nos enseñan a no querer a nuestro cuerpo por gordo, por flaco, por peludo, por estrías, por lo que sea. Siempre hay algo para criticar, siempre hay algo que está mal. La mujer parece estar en el lugar del acusado permanentemente y sin presunción de inocencia. Los hombres no conciben cómo es vivir así porque no lo vivieron nunca. De ahí vienen los complejos, defectos que nos inventamos a nosotras mismas, esa conducta de auto-odio que nos queda, como un reflejo después de tantos años de no querernos. Me sigue costando que alguien me diga algo lindo, me cuesta creerlo, me da vergüenza: eso es baja autoestima. El feminismo es lo que te posibilita entender que es nuestra tarea despojarnos de eso, porque la única forma de ser feliz es liberarse de esas condenas”.
¿Escuchan?
El malón que viste medias red, purpurina y shorts enanos acaba de definir la santísi – ma trinidad que nos condena: vergüenza, competencia y miedo.
Feminismo, entonces, es romper esas tres cadenas.
Costó sangre, sudor y lágrimas.
Y mover el culo.
Al ritmo del twerk, nos vamos a un corte.
La otra cara del aborto
Hablar del derecho al aborto es también hablar del derecho al placer.
Eso es feminismo.
No hay posibilidad de comprender cómo esta generación verde alza esta bandera, sin comprender que en cada una se activó no sólo una consigna, sino un deseo.
El malón purpurina lo dirá sin vueltas: Noelia: “Sabemos todas que la realidad es mucho más cruda en las clases más bajas. Aun así, te puede tocar. Por ser mujer, te van a matar, vas a abortar. Por eso estamos a favor del aborto. Mi vieja abortó dos veces. Yo de pedo no aborté”.
Jimena: “Yo aborté”.
Noelia: “Aunque abortes en una clínica privada, andá a tener una mala praxis: te agarrás una infección y no tenés a quién reclamarle”.
Vico: “Pero también se trata de lo que hablábamos al principio: de tomar las riendas de nuestra sexualidad. Dentro de este sistema siempre se nos niega nuestro erotismo”.
Noelia: “Siempre es el erotismo o sensualidad en pos del hombre”.
Jimena: “Para mí el empoderamiento que estamos ganando en este territorio es muy grande. Los primeros diez años de mi vida yo cogí para el otro. Cogí con otro para que otro, hombre, acabe. Nunca me fijé en mí. No me planteaba qué era lo que me hacía acabar, entendía que la mujer era servil desde el lugar sexual, y por ahí tenía suerte y acababa. Es esa construcción la que cambió. La construcción del sexo cambió: la mujer dejó de ser servil. Entendimos que el sexo es de a dos. Creo, también, que incluso muchos hombres lo ven diferente: es más lindo llegar si llegamos juntos. Ahí ganamos todos”.
Vico: “Es un proceso difícil porque implica preguntarse: ¿cómo me gusta? Y esa es una búsqueda que da miedo porque da pudor, por estar acostumbrada y educada para tener una relación heterosexual de una sola forma que conlleva a la penetración como única práctica. La sexualidad femenina pasa por muchos otros lados. En verdad la sexualidad de todos pasa por muchos otros lados y la erótica feminista es la que nos permite ampliar ese juego”.
Lucía: “Y hay miedo a esa apertura erótica que implica el feminismo. Te dicen: ´después no te quejes se te pasan cosas´. Por empezar no ´nos pasan cosas´. Nos hacen cosas los machos violentos que se excitan solo cuando la mujer no puede decidir, está oprimida, calladita la boca y bien abierta de gambas. En el momento en que vos como mujer tenés el control de tu cuerpo, podés decir qué te gusta y qué no porque tenés autoestima, estás desactivando el chip del macho violento. Y activando la hermandad feminista, porque eso se traslada a cómo nos relacionamos ahora entre nosotras. Hay mucha más conexión: nos cuidamos entre nosotras. Antes eso no pasaba. Antes estábamos cada una mirando nuestros problemas desde la victimización”.
¿Escuchan?
Si esto que nos está haciendo temblar nuestro mundo fuera una serie, su éxito sería el de todas las series: la interrumpida continuidad en el aire, que en este caso no es el de la pantalla, sino el que respiramos.
Su éxito, también, es la placa que tecleamos para terminar esta nota: continuará.

Foto: Martina Perosa.

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 2

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1 y 2

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Todo se quema, nada se transforma

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Todas las provincias argentinas sufrieron incendios masivos en 2022, y el 95% de ellos son provocados por acciones humanas, según un reciente informe de Amnistía Internacional. El costo de recuperar ese desastre oscila entre 1.100 y 3.700 millones de dólares anuales. Adjudica los incendios al avance de negocios inmobiliarios, agrícolas y/o ganaderos, que buscan favorecerse a partir de una destrucción territorial.

Los daños y las consecuencias a largo plazo son incalculables, mientras el Congreso sigue en deuda y no trata la Ley de Humedales. Vecinos e integrantes de organizaciones de San Pedro, Rosario y Ramallo dan voz y cuerpo a lo que los números de Amnistía denuncian. El informe completo.

Por Anabella Arrascaeta y Francisco Pandolfi

Amnistía Internacional presentó un informe en el que reporta la gravedad de los incendios forestales en Argentina. El dato es alarmante: durante el 2022 todas las provincias del país estuvieron en llamas.  

El trabajo toma información del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, organismo dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación. Los datos son oficiales y arrojan un total de 561.164,89 hectáreas quemadas. Pero la propia organización da cuenta de la dificultad de obtener la radiografía completa de la situación y ofrece, en contraste con estas cifras, la información proporcionada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario (INTA), que contabilizó tan solo en Corrientes más de 1 millón de hectáreas devastadas por incendios. 

La provincia de Corrientes permite pensar todo el sistema de muerte y depredación que generan las llamas. Algunos datos: 

  • De acuerdo a la Dirección Nacional de Bosques, dentro de las miles de hectáreas afectadas en los incendios de la provincia, un 10% pertenece a una superficie de bosques quemados que son considerados de muy alto valor de conservación.
  • El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reporta que en la provincia se documentaron desplazamientos de animales, entre ellos, mono carayá, yacarés y carpinchos.
  • En respuesta a un pedido de acceso a la información pública hecho por Amnistía Internacional Argentina, la Dirección Nacional de Planificación y Ordenamiento Ambiental del Territorio del ministerio informó que se sufrió una pérdida de cientos de miles de hectáreas de áreas protegidas en la provincia de Corrientes en el año 2022. El informe detalla que “las áreas naturales protegidas son relevantes por distintas razones: para la protección de suelos, cuencas hidrográficas, recursos y materias primas, para el control de plagas y enfermedades, para la investigación científica, proporcionar valores espirituales, emocionales y culturales, entre otras razones”. 
  • Entre las áreas más afectadas del país se encuentra la zona de humedales de Corrientes. En 2022 y solamente en dicha provincia se registró que más de 330 mil hectáreas en zonas de humedales fueron afectadas por los incendios.  

En este contexto el informe da cuenta de que la “restauración de áreas quemadas es lenta y requiere de recursos efectivos que permitan la recomposición de los ecosistemas y biodiversidad”. El costo es imposible de determinar. Dice el informe: “Se estima que la recuperación tras los incendios podría costarle a Argentina entre USD 1.100 y 3.700 millones por año”. 

A ese contexto se suma que en medio de la crisis económica, “los brigadistas y bomberos voluntarios han reclamado mayores recursos y apoyo para financiar los gastos a la par de mejores condiciones laborales, obra social y remuneración”. 

Pero hay consecuencias de largo impacto no pueden medirse en números ni plata, por ejemplo el impacto en el ecosistema, “la pérdida de ciertos árboles o vegetación puede tardar décadas en regenerarse, por lo que su recuperación no puede acelerarse ni resolverse rápidamente. Mientras que otro tipo de vegetación es incapaz de rebrotar luego de un incendio”, dice el informe. Agrega: “A su vez, la pérdida de flora a causa de los incendios afecta directamente a la fauna ya que ésta depende de ella para su alimentación o refugio. Esto no solo provoca la muerte de animales sino también su desplazamiento”.  

Otro caso: no había informes de incendios en Tierra del Fuego, pero en noviembre de 2020 se reportaron 9.000 hectáreas consumidas por el fuego (equivalentes a 9.000 manzanas de cualquier ciudad) en el área protegida de bosques nativos de Tolhuin.

Fotos: Pablo Sigismondi.

Quién prende el fuego

El informe de Amnistía Internacional da cuenta de que según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego “las acciones humanas son responsables del 95% de los incendios”. 

Explica: “La negligencia, los fogones mal apagados y la quema intencional de pastizales, son algunas de las prácticas más riesgosas que inician los grandes incendios en el país. Con frecuencia los incendios intencionales están asociados a las prácticas de quema de pastizales para el avance de proyectos inmobiliarios y/o la agro-ganadería. Las principales causas de la pérdida de bosques nativos están asociadas a los cambios de uso de suelo que se realizan para desarrollar actividades agrícolas y ganaderas, así como los incendios. Por otro lado, la proliferación de los incendios forestales también se explica por el cambio climático: altas temperaturas, intensas sequías, bajos niveles hídricos”. 

Dato que aporta el informe: El Servicio Metrológico Nacional de octubre de 2022 reportó que más de 160 millones de hectáreas fueron afectadas por la sequía en el país. Otro: las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y San Luis atraviesan una situación de sequía extrema sin precedentes. “Estas condiciones climáticas, combinadas con altas temperaturas y falta de lluvia, aumentan el riesgo de incendios. Asimismo, a medida que la temperatura global aumenta, eventos como éste serán cada vez más extremos y frecuentes”

Enrique Sierra, vecino de San Pedro, naturalista, activista ambiental, pone cuerpo y territorio a lo que los números y el informe exponen. Cuando atiende el teléfono a lavaca el termómetro registra en su casa 34 grados, y “llegamos a picos de 40 grados la semana pasada. En un año estamos cocinados”. 

¿Por qué?

Por las altas temperaturas, por la falta de lluvia, el Río Paraná está bajo. Desde principio de año llovieron solamente 8 milímetros. Y en agosto, septiembre, noviembre y diciembre del 2022 llovió por mes un promedio de 5 milímetros.

Si le tuvieras que hablar a una persona que no está metida en el tema, que escucha lejano lo del cambio climático pero ve que está padeciendo el calor y que hay incendios permanentes en distintos lugares del país, ¿cómo le explicarías lo que pasa?

Se lo explicaría simple: ¿cuántos cortes de luz tuvo en el año? La luz que tenemos, la mayor parte, viene de centrales hidroeléctricas que no están produciendo energía porque hay sequía en ríos y lagos. ¿Hace 20 años atrás usaba tanto protector solar? ¿Lo alertaban por los golpes de calor? ¿Se le corta el agua en la casa? Porque las autoridades dicen que en las napas casi no hay agua. Esa sería la manera de explicarle a la sociedad en general qué es el cambio climático. Pienso que se entiende más fácil así. Las altas temperaturas nos llevan a más costos. 

¿Por ejemplo?

Si tenés aire acondicionado o ventilador vas a gastar más energía eléctrica, si es que tenés energía eléctrica. Otro ejemplo: si tenés algún tipo de enfermedad, con el humo de los incendios te afectan por las partículas del aire, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, que son gases de efecto invernadero. Acá en San Pedro se está quemando la isla y la solución es que manden 19 brigadistas. No podés mandar esa cantidad a un lugar que tiene más de 1000 hectáreas quemándose. La gente todavía no asocia. Y lo que no asocia la gente tampoco lo asocian los representantes políticos. No se entiende la relación entre los temas ambientales con la vida cotidiana; si yo tengo calor en la vereda es porque no tengo árboles, por eso tengo tres grados más de temperatura. Si llegan a venir lluvias demasiado copiosas, yo no sé qué va a pasar con las ciudades cuando se inunden porque no nos preparamos para el cambio de clima. Hoy tenemos sequía, pero tal vez después de mayo tengamos inundaciones. Ante esa incertidumbre nosotros todavía no nos preparamos como sociedad, como país, para prevenir este tipo de cosas, pese a que muchos venimos advirtiendo del tema. 

Amnistía Internacional acaba de sacar un informe sobre los incendios, la pérdida de biodiversidad y áreas protegidas, de humedales, entre otros temas. Desde tu experiencia, ¿cuáles son las causas de los incendios sistemáticos en el país?

Pienso que en Argentina no ordenamos el territorio; el ordenamientos territorial se refiere a los usos que le damos al suelo, los usos pueden ser industriales, urbanos, agropecuarios, y de conservación como pueden llegar a ser las áreas de humedales, pero como no tenemos un orden de ordenamiento social, cada uno hace lo que quiere. Entonces, que no haya ordenamiento del territorio produce un caos. Todo esto se va agravando porque se van sumando pequeños caos de distintos lugares, provincias, municipios y esto se está haciendo demasiado grande, incontrolable, como los incendios. El clima está cambiando y todavía no reaccionamos, ni prevenimos. No hay lluvias, no se recargan las napas, escasea el agua en la ciudad. La sociedad todavía no relaciona que la falta de lluvias le puede afectar el consumo de agua. El río está bajo desde hace 3 años, los humedales no tienen agua, se queman. Sin que los que queman tengan conciencia que están convirtiendo su futuro en cenizas. 

Fotos: Pablo Sigismondi

La deuda del Congreso: la Ley de Humedales

En Argentina aproximadamente un 21% del territorio está compuesto por humedales, aunque no se sabe con exactitud cuántos hay, su extensión ni su estado de conservación y destrucción. 

Los incendios presentan un riesgo enorme a estos ecosistemas generando pérdidas ambientales que podrían ser irrecuperables. Los humedales ayudan a mitigar los efectos que provocan las sequías, previniendo los focos de fuego, son barreras naturales que ayudan a prevenir el avance de las llamas. Además los beneficios de los humedales son múltiples y su contribución al bienestar humano es invaluable.

El proyecto de ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de Humedales busca garantizar su conservación, protección y su uso sustentable. El proyecto lleva una década dormido en el Congreso de la Nación. Desde 2013 las sucesivas pérdidas de estado parlamentario son una constante, abonadas con la indiferencia de la clase política. 

En noviembre 2022 la Ley de Humedales tuvo dictamen en el plenario de las tres comisiones a las que el proyecto había sido girado, pero el dictamen de mayoría pertenece al interbloque Juntos por el Cambio con 53 firmas. El dictamen de minoría (un poco más cercano a lo que apoyan desde hace años las organizaciones científicas, sociales, ambientales y las comunidades afectadas) fue el del Frente de Todos, consiguió solamente 47 firmas dado que varios diputados y diputadas oficialistas no firmaron. 

El proyecto sigue sin ser tratado en el recinto y no fue incluido en las sesiones extraordinarias que acaban de iniciar. 

El informe de Amnistía Internacional exige: “El Congreso de la Nación debe dar urgente tratamiento al proyecto de Ley de Humedales y avanzar con acciones concretas que amplíen la protección de estos ecosistemas tan importantes para el mantenimiento y desarrollo de la vida en la Tierra”. 

Rodolfo Martínez, vecino de la ciudad de Rosario e integrante de la Multisectorial por la Ley de Humedales, explica a lavaca que el proyecto de ley fue “deliberadamente no incluido en las sesiones extraordinarias; no fue incluido ni por pedido de Alberto Fernández ni por pedido de legisladores”.

Sobre los dos dictámentes que se lograron aclara: “el de minoría del oficialismo es bastante más superador que el de mayoría, pero vemos que no hubo intenciones de que tenga debate. Vuelvo al punto: tiene que estar en el Congreso, se tiene que votar, a favor o en contra, de cara a la sociedad. Estamos de cara a un año electoral y todavía no sabemos qué piensan hacer los legisladores. Claramente la omisión de esto es una forma de ceder ante los intereses concentrados que están frenando esta ley”.

¿Quien tiene la responsabilidad de que no se esté tratando?

La responsabilidad de esto no la tienen los lobbies, como a veces intentan decirnos los legisladores. La responsabilidad la tiene cada nombre y apellido, diputado y diputada de todas las provincias que no se sitúan con lo que pasó en la calle, con tanto humo, tanta tragedia, no solo de animales, sino también la salud humana. No se quiere ponerle regulación, es más cómodo que sucedan los grises. 

¿Cómo está la situación en Rosario?

Hace dos fines de semana lamentablemente tuvimos fuego acá en la Isla de los Mástiles, al norte de Rosario, jurisdicción de la provincia de Santa Fe. Se tardó tres días en apagar el fuego y cuando estuvo todo el operativo se demostró que existen fuerzas, existen recursos, vinieron los brigadistas, fue la provincia la que se puso a mover las cosas a raíz del pedido también de las organizaciones. Pudieron apagar el fuego pero estamos hablando de que se repite una lógica, un patrón de fuego que es millonario. Es decir, vamos, apagamos el fuego con operativos que son carísimos y que llegan tarde porque el fuego ya quemó, por supuesto saludamos los esfuerzos pero me parece que hay que hay que invertir la lógica y lo que se tiene que garantizar es una tutela, un guardianazgo del territorio que al día de hoy no existe. En Entre Ríos por ejemplo es deliberadamente funcional que eso no exista. Santa Fe está accionando en estos territorios próximos que son más visibles por la ciudadanía, no así en los humedales del Norte donde están haciendo obras y que claramente van a afectar los territorios, pero por lo menos ante la prensa y ante la vergüenza algo están haciendo.

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Lo que el informe recomienda

El informe de Amnistia Internacional cierra con una serie de recomendaciones hacia el Estado. Son estas:

  • Generar condiciones políticas, legales, administrativas, económicas y financieras que permitan una gestión ambiental transversal a todas las políticas públicas, con un enfoque especial en acciones que se destinen a combatir los efectos de la crisis climática. 
  • Mejorar las estrategias de prevención de incendios forestales, reducción del riesgo y preparación de recursos, que debe estar acompañada de un sistema de monitoreo que garantice impactos efectivos en la reducción de los incendios. 
  • Garantizar el financiamiento y las condiciones necesarias para que todas las instituciones que dan respuesta a los incendios tengan los recursos materiales y humanos para responder con celeridad y de manera adecuada ante los focos de incendio forestales.
  • Asegurar una distribución de recursos eficiente y equitativa para que los distintos niveles del gobierno desarrollen los esfuerzos necesarios para informar los incendios, de manera periódica, así como informar el consecuente impacto socioambiental de los incendios forestales. 
  • Garantizar la restauración, rehabilitación y reforestación de las áreas afectadas y/o restauración de ecosistemas en beneficio de los territorios y población perjudicados; considerando la infraestructura natural, el cambio climático y el planeamiento que permita territorios más seguros y resilientes en el futuro. 
  • Garantizar investigaciones urgentes y eficaces para la identificación y sanción de los responsables de los incendios forestales y su debida condena. 
  • Avanzar con el tratamiento y aprobación urgente del proyecto de Ley de Humedales, priorizando aquel que ofrezca las mayores garantías posibles para la protección de los territorios.

Evangelina Romano, integrante de la Red Nacional de Docentes por los Humedales, y vecina de Ramallo, conversa con lavaca y aporta sus propias recomendaciones. Habla claro y dice así: “Despedimos al 2022 sin una Ley de Humedales y como era de esperar en llamas y tapados de humo. Y como pasó siempre, nadie accionó. Siempre esperamos a que el humo nos entre por la ventana. Una locura. Pedimos una Ley de Humedales que nos dé herramientas para terminar con el sufrimiento de las personas asmáticas, de los bichos, de los isleños, de los pescadores y de la vida misma. Todo sigue igual que hace 2 años, con gobernantes nacionales y provinciales inoperantes que se desbocan por zoom y no hacen cumplir las leyes; no es tiempo de debatir, de hablar, ya es tarde. Lo mismo sucede con municipios acéfalos que solo mandan cartas y se sientan a ver qué pasa desde la otra orilla. Armen un plan de contingencia, conversen con los propietarios y únanse para mitigar semejante devastación, poniendo recursos. Si no accionan, si no despiertan, esto no va a tener solución». 

Fotos: Pablo Sigismondi.
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Nota

Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga: memoria contra la impunidad por un desaparecido en democracia

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A 14 años de la desaparición de Luciano Arruga (que tenía 16 años en aquel momento), la causa que investiga su muerte está congelada y los ocho policías implicados figuran apenas como testigos. En diálogo con lavaca la madre de Luciano recuerda algunas otras cosas: lo que no cierra alrededor del cuerpo que estuvo desaparecido 5 años y 8 meses, tras haberse negado a ser reclutado por la propia policía para robar. Las imágenes de la vida de adolescentes en territorios dominados por la trampa y la violencia de las instituciones. Las dudas sobre la teoría de que fue atropellado. La investigación a la propia familia, que tuvo los teléfonos pinchados. Las amenazas, la quema del auto a Vanesa, la hermana de Luciano. El hostigamiento a los amigos del joven que debieron mudarse del barrio. El silencio político, la complicidad judicial, y los límites de la defensa. El recuerdo de Luciano, su fanatismo por River, su generosidad para compartir comida con sus amigos: “Él me enseñó a ser mejor persona” dice Mónica. Este domingo desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde el adolescente fue torturado; Indart y San Martín, Lomas del Mirador), familiares y amigos organizan la tradicional jornada en recuerdo del joven de 16 años desaparecido por la Bonaerense: “Seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida”. Por Francisco Pandolfi.

Mónica Alegre el próximo 21 de agosto cumplirá 60 años. Siempre cumple, Mónica Alegre, que vive en la casa de su mamá, a quien cuida todos los días en la villa 12 de Octubre de Lomas del Mirador. El martes 31 de enero se cumplirá otro aniversario sin su hijo: 14 años de aquel 2009 cuando Luciano Arruga fue desaparecido por la Policía Bonaerense. Lo parió un 29 de febrero de 1992. Su Negrito tenía 16 años y estaba por festejar los 17. No lo dejaron.

Para Mónica la vida fue complicada mucho antes de la desaparición de Luciano. Junto a su familia, vivieron en la calle, en casillas, en un hotel. El papá de Luciano los abandonó cuando él tenía 5 años. Y Moni ahí, presente, estando, sosteniendo, pese a todo.  

Lo recuerda a “su morocho” bien flacucho, cartoneando para ayudar a su familia. Como ya habían conocido la nieve –cuando el 9 de julio de 2007 cayó sorpresivamente en Buenos Aires–, le quedaba el sueño de ver el mar y las montañas. No lo dejaron.

El rechazo a “trabajar” para la policía

A Luciano le gustaba mucho el fútbol y era tan pero tan fanático de River, que aseguraba que si tenía un hijo varón lo llamaría Enzo Ramón, por Enzo Francescoli y Ramón Díaz. Nunca le alcanzó la plata para ir al Monumental. Tenía intacto el deseo de llegar a ese día. Tampoco lo dejaron.

En 2007, aquel año donde sus ojos vislumbraron la nieve porteña, la Policía Bonaerense le ofreció salir a robar para ellos. Se lo contó a su madre, que se quedó tranquila con la negativa de su hijo. Pero ante el “no”, vendría el hostigamiento policial, las amenazas. Y ya no lo dejarían en paz.

El 28 de septiembre de 2008 lo detuvieron de manera irregular y fue llevado al destacamento de Lomas del Mirador, inhabilitado para alojar personas y prohibido para menores. Fue amenazado y golpeado. Allí fue a rescatarlo Moni, que escuchaba sus gritos para que le dejaran de pegar. Por esas torturas el ex policía bonaerense Julio Torales, fue condenado en mayo de 2015 a diez años de prisión.

Cuatro meses después, el 31 de enero de 2009, Luciano fue desaparecido. Fernando Espinoza era el intendente de La Matanza; Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cristina Kirchner, la presidenta de la Nación. El silencio de las cúpulas fue ensordecedor.

La causa da cuenta de que esa noche los móviles policiales tuvieron “un funcionamiento irregular”, con circulación por fuera del recorrido asignado, falta de registros y estadío “durante varias horas en un descampado conocido como Monte Dorrego”.

Además, los libros de guardia del destacamento fueron adulterados. El 5 de febrero, su hermana Vanesa Orieta presentó un Habeas Corpus, pero fue rechazado por el Juzgado de Garantías N°5, a cargo del Juez Gustavo Blanco y la fiscal Roxana Castelli, meses después reemplazada por Celia Cejas.

La aparición

Finalmente el 17 de octubre de 2014 –5 años  y 8 meses después– se encontró el cuerpo de Lucianor enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Se descubrió que había fallecido el 1º de febrero de 2009, supuestamente atropellado por un auto al intentar cruzar la General Paz, desesperado, escapando (según declararon testigos), en circunstancias que aún siguen siendo investigadas. Y que había sido llevado al Hospital Santojanni, justamente donde su familia había ido dos veces a preguntar si estaba allí, y se lo negaron. Supuestamente se buscaba a un joven desaparecido, mientras un NN era enterrado por las mismas autoridades sin investigar quién era ni dar noticia alguna a la sociedad.

La causa que debe investigar su desaparición y muerte continúa en etapa de instrucción y el juicio político pedido por sus familiares a las fiscales Castelli y Cejas y al juez Banco, está estancado.

A 14 años, se sabe de la amnesia de los distintos gobiernos que se sucedieron, como de la complicidad policial-judicial. A 14 años, se sigue sin saber qué le pasó a Luciano esa noche. A 14 años, Mónica Raquel Alegre, la mamá de Luciano Nahuel Arruga, su orgullo, su “Negrito que se negó a robar para la Policía”, habla, llora, lo recuerda sonriendo.

–¿Cómo te llevás con esta fecha?

–Intento no pensar tanto, pero no se trata del 31 de enero, de una fecha particular: así son todos y cada uno de los días de mi vida. Pasaron 14 años, duele, va a doler siempre, toda mi vida. Es mentira que el tiempo cura todo. Hace muchos años una vez te dije, “el ser humano es un animal de costumbre” y es así. Una se acostumbra a vivir con el dolor, y es horrible; también con la desidia, la angustia, la tristeza, a no haber tenido justicia. Hasta a eso una se acostumbra hasta que se acaba la nafta, hasta que la pacha dice basta; no creo en Dios, aunque debe ser que exista, pero para nosotros no tuvo tiempo. Ahora, al estar cuidando a mi mamá, no estoy yendo a actividades de otros familiares, lo que me significaba sentirme viva. Al no estar en esos espacios como antes, siento que me ahogo, pero son procesos. Lo único que me queda es vivir con el recuerdo, con las anécdotas.

–¿Hay algunos de esos recuerdos o anécdotas que te sirven para sobrellevar mejor el día a día?

–Sí, sobre todo sus sonrisas, el recordarlo riendo. Agradezco lo mucho que me enseñó, lo que aprendí de él a ser mejor persona, más solidaria con mis pares, a no juzgar; del dolor también se aprende.

–Una de las primeras veces que hablamos en 2009 contabas que pese a vivir re contra justos, si tenías cuatro papas, a veces él se llevaba dos para sus amigos, porque no tenían nada para comer.

–Era así, si tenía media docena de huevos, y me faltaban dos o tres, ya sabía qué había pasado. Lo mismo con las papas, porque los pibes no tenían para comer, pero la verdad es que nosotros tampoco, entonces a veces me enojaba con él. “Pero yo salgo con el carro, mamá, y si no, pido; los pibes no tienen nada”. Y después me decía: “Aprendé mamá, ¿cuándo vas a aprender?”. Y mamá aprendió, aprendió de la peor manera, tuvo un gran costo, pero aprendí: hoy soy más humana. Ese pibe era mi Negrito, que jugaba descalzo a la pelota por un sanguche de milanesa y una coca; un pibe de barrio, un pibe villero, un pibe cartonero. Y sabés que ahora que pienso en esto, por primera vez caigo en que hace 14 años que no amaso pan casero, ¡14 años! Antes los hacía siempre, porque a él le gustaba mucho, y también se llevaba para sus amigos que no tenían nada.

Moni deja por un momento unos parches que está cosiendo para la actividad de este domingo y llora de la impotencia. Se le reestablece un poco la voz y el pan casero se asocia a las mentiras que sembraron alrededor de la causa: “Pasaron 14 años sin justicia, de disfrazar la realidad, de que dijeran que había muerto en un accidente de tránsito. ¿Quién tiene las herramientas para desaparecer un cuerpo? Se necesita de todo el aparato del Estado, judicial, policial y político para desaparecer a una persona durante 5 años y 8 meses. No se puede tapar el sol con un dedo. Entonces, con el paso del tiempo cierra todo: tres hábeas corpus nos rechazaron antes que aceptaran el último, unos meses antes de encontrar el cuerpo. Se ve que no estaba aceitado el ocultamiento total y algo podía quedar al azar. Ya para cuando apareció el cuerpo, habían borraron todo. En el medio, pasaron muchas cosas en el caso, como la Policía espiándonos a los familiares porque investigaban un secuestro extorsivo; el hostigamiento a uno de los pibes de Familiares y Amigos que amenazaron que iba a terminar como el Negro y se tuvo que ir a vivir al sur; el quemar el auto de Vanesa; el querer incendiarme mi casa; las amenazas al resto de mis hijos… Hay pibes acá en el barrio que tuvieron que irse a Paraguay por miedo. Se fueron porque la Policía los re cagó a palos y los amenazó. Así, con esta impunidad, ya pasaron 14 años y la causa sigue en etapa de instrucción; es una burla, los ocho policías implicados ¡siguen como testigos! Me pregunto: ¿podrán dormir tranquilos? ¿vivirán en paz?”.

–¿Cómo explicas que luego de tantos años todavía se esté en la etapa de instrucción, o sea, de investigación penal?

–Yo me pregunto lo mismo, ¿cómo se explica? Como la causa no prescribe, porque si hay algo que luchamos con uñas siguiente es para caratularla como desaparición forzada, la van a mantener en ese estado. Juegan con el desgaste, con el cansancio, con los recuerdos y también con tu economía, porque si vos no tenés un buen abogado… Mi abogado es del CELS y el CELS vos sabés hasta dónde patea; se va a desgarrar las vestiduras por el caso hasta que tocás al Estado, ahí da un pasito atrás. Entonces se dan pequeños pasos, la causa sigue moviéndose, pero no avanza. Todo seguirá así hasta que quizá algún día tenga un buen abogado y empiece de vuelta.

–¿Qué creés que debe aprender de Luciano la sociedad, para ser un poco mejor?

–Ese corazón inmenso que tenía el Negro; a ser un poco más humano, a valorar la vida, a aprender. Ojalá, sí, ojalá que la sociedad aprenda a no ser tan egoísta. El Negro era así; no le gustaba tanto estudiar, pero tenía un corazón de oro. Vos fijate, se llevaba pan casero para dárselo a sus amigos; al día siguiente quizá no iba a tener nada para comer, pero priorizaba a los demás.

–¿Por qué es importante la actividad de esta tarde?

–Desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde fue torturado Luciano; Indart y San Martín, Lomas del Mirador) seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida. Es importante para tener la memoria del Negro viva y presente, para saber nosotros mismos que no estamos derrotados; para que sepan que no estamos derrotados y que seguimos luchando.

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