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Entrevista a la madre de María Julieta Riera: las pruebas de un femicidio y los beneficios a un hijo del poder

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María Julieta Riera murió tras caer de un octavo piso en Paraná, Entre Ríos. La familia sospecha de su pareja, hijo de una funcionaria judicial de Entre Ríos, y según la reconstrucción del fiscal ella tenía marcas de haberse defendido. Tras estar 4 meses preso, el joven fue beneficiado con la prisión domiciliaria. «Por más dolorosa que sea, necesitamos saber la verdad», asegura la madre de Julieta, Ana, en esta entrevista en la que recuerda a su hija y analiza cómo lograr justicia desde la calle en una ciudad que clama justicia también por Fátima Acevedo: «Julieta iba a las marchas por Fátima: uno escucha los casos y nunca te imaginás que te vaya a tocar a vos».

Por Lucrecia Raimondi

“Te amamos. No te olvidamos ni te vamos a olvidar nunca. Estás siempre presente con nosotros. Y donde estés ilumina con tu luz”.

Esas palabras le dedicó Ana Brugo a su hija María Julieta Riera.

El domingo 6 de septiembre hubiera cumplido 25 años. Ana cuenta que se juntaron en familia para recordarla con mucho amor: “Le preparamos una torta y le cantamos al cielo su feliz cumple”.

La violencia machista le arrebató la vida. Según la reconstrucción del fiscal, María Julieta fue empujada desde un octavo piso por su ex pareja, José Julián Crhiste, en la madrugada del 30 de abril. El hombre intentó hacer pasar el hecho como producto de un accidente.

Christe estuvo cuatro meses detenido. Hasta la semana pasada cuando la Justicia aceptó el beneficio de la prisión domiciliaria, a cumplir por 60 días con una tobillera electrónica en la casa de su madre, una ex camarista de Entre Ríos. La familia recibió esta noticia con dolor y tristeza: “Él tendrá su derecho, pero a mí no me cabe la menor duda, porque soy su mamá, que no fue un accidente. Ella tenía muchos proyectos”.

El beneficio procesal dispuesto por la vocal de Apelaciones Carolina Castagno abrió la puerta para que la defensa del femicida de Fátima Acevedo, encontrada en Paraná el 8 de marzo después de estar una semana desaparecida, también solicite la prisión domiciliaria. El defensor oficial de Jorge Martínez analiza el fallo de Christe como precedente para su representado. El acusado de asesinar a Fátima cumple prisión preventiva en la Unidad Penal Nº1 de Paraná, la misma donde estuvo detenido Christe. “Hemos planteado los mismos argumentos, el argumento principal es que todavía no ha sido condenado y estamos hablando de una persona inocente, a veces, cuesta pensarlo pero, técnicamente, es así”, aseveró el defensor de Martínez, Jorge Sueldo, al medio local La Calle sobre pedir la morigeración de la prisión a partir de la resolución de Castagno en relación a Julián Christe.

Ana y María Julieta, en una de sus últimas fotos juntas.

¿Quién es Julieta Riera?

Sus familiares cuentan que Julieta era “sensible, solidaria, buena persona”. Iba a la casa de su mamá y con sus dos hermanos menores hacían las tareas de la casa. Todos los días iba a la casa de su abuela, enferma de diabetes, para ayudarla a bañarse, cambiarse y a mantener la casa. Quería terminar las materias del secundario para el año que viene empezar la carrera de abogacía. Cuenta su mamá: “El año pasado había empezado de nuevo el secundario, estaba terminando sus materias del colegio para continuar con abogacía. Tenía un proyecto armado para su vida:  hacer a full las materias que le quedaban y ponerle onda con todo para el año que viene empezar la carrera. Ella quería luchar por los derechos de las personas y de los niños. Era muy justiciera. Le gusta mucho la abogacía en ese sentido”.

Su madre habla en presente. Y remarca que Julieta tenía proyectos, planes, sueños a largo plazo. “Le encantaban los elefantes, amaba los animales, los rescataba”, sigue. Ahora Ana cuida a Mía, la gatita que Julieta rescató de la calle y con la que sale en las fotos con las que se pide justicia. “Mirá como son los animales que cuando falleció Juli la gatita se vino a los pies de mi cama y estuvo tres días sin comer, ni levantarse, ni nada”. Ana cuenta la anécdota de que les habían regalado un pajarito que estaba en una jaula y Julieta no podía verlo así, encerrado: “Ella decía que los animales tenían que estar en libertad. Abrió la jaula y el pajarito voló”.

Ana es maestra de primer grado. Al proceso pandémico de adaptarse al teletrabajo y la educación a distancia, se sumó el duelo de perder a una hija por femicidio. “Mi hija participó de las marchas pidiendo justicia por Fátima, la chica que mataron en Paraná antes que a Julieta. Uno escucha los casos y nunca te imaginás que te vaya a tocar a vos, es tremendo – relata Ana – Siempre digo que la vida nos prepara primero para que se vayan nuestros abuelos, después nuestros padres. Nunca para que se te vaya un hijo antes que vos y menos en un caso de violencia tan terrible como le pasó Juli. Creo que como madre, es inexplicable. Hay días que yo me despierto y no puedo entender que nos pasó esto”.

Por gestión de la fiscalía a cargo de Ignacio Aramberry, Ana y su familia están con tratamiento psicológico. Se siente acompañada por sus compañeras de trabajo y sus amistades, de quienes recibe apoyo constante. Son una familia católica muy creyente y Ana cuenta que rezar le da fuerzas: “Ponerme en manos de Dios me ayuda muchísimo en todo momento, cuando estoy mal prendo una velita y rezo, enseguida como que aparece la fuerza. También cuando me siento muy triste llamo a mis nietos, miro a mis hijos que están acá. Y por supuesto mis amigos y familia que me llaman, están cerca siempre”.

¿Qué pedís cuando rezas por Julieta?

Pido por su alma, que esté en paz, que sane su almita. Que vaya con los seres de luz, que se deje cuidar por los ángeles. Que nosotros acá vamos a estar bien, que vamos a hacer justicia por ella. Que la ame, la amo y la amaré toda mi vida. Que algún día nos volveremos a ver pero que esté ahora en paz, que vaya con los ángeles. Y le pido protección a la Virgen para que nos cuide, a mis hijos, a mis padres, a mis hermanos y mis sobrinos, porque esto nos descolocó, nos afectó a todos.

¿Qué cambió como familia?

Sentimos dolor, tristeza y angustia. Pero cuando hablamos con mis hijos sentimos que tenemos que aprender de los errores, tenemos nosotros ahora la posibilidad de revertir que si les pasa algo poder hablarlo. Juli callaba mucho, era muy introvertida, muy tímida. Aprender de los errores en ese sentido de tener más diálogo, hablar las cosas, de qué gusta, que no gusta, si les pasa o no algo. No cometer el error de callarse.

La pandemia invisible

Julieta conoció a Christe por amigos en común, y convivían hacía un año y medio. A su familia le contaba muy poco de su vida privada; casi siempre era sobre qué comían o a dónde salían a pasear. Ana percibió que su hija cambió: “Ella tenía muchos amigos, era muy amiguera. Pero se juntó con este chico y como que se aisló de sus amigos. Al principio de nosotros también nos comunicábamos solo por mensajes”.

¿Qué decía Julieta de Christe?

Que él  estaba muy solo, que ella era lo único que él tenía. Obviamente ella lo quería muchísimo. Pero yo como madre, por lo que hablábamos, veía que estaba queriendo poner fin a la relación.

¿Qué actitud tenía Christe?

Él la dejaba en casa y después la venía a buscar. Yo lo saludaba en la puerta. Ella lo invitó varias veces pero nunca entró. Al departamento de ellos nunca fui, ella venía a comer a mi casa sola, sin él. Y a la casa de la mamá de él a ella no le gustaba ir porque era diferente, decía que no era su casa, no eran sus cosas, que se sentía encerrada. Acá tenía más libertad si quería comer algo o tomar un mate lo agarraba.

¿Julieta cambió su actitud cuando empezó a salir con Christe?

Si, empezó a aislarse, retrotraerse. O por ejemplo tenia marcas. Es cierto que ella no veía muy bien, tenía mucho aumento en los anteojos. Pero una vez le pregunté porque tenía unas marcas en las muñecas y dijo que se había caído de la moto en el campo. Mi mamá le preguntaba y ella decía que no veía bien, que se chocaba con las cosas. Y como no veía bien yo lo entendí así.

¿Notaste que podía sufrir violencia?

Ella hablaba muy poquito de su relación con él. Era muy tímida y como dice mi psicóloga no debe haber sido fácil para ella poder decir lo que le pasaba, que la maltrataba. Y yo no la veía triste o mal como para decir que le estaba pasando algo porque estaba siempre bien, con una sonrisa, contenta, positiva. Creo que ella pensaría que la situación que estaba viviendo iba a cambiar.

¿Porque pensás que no fue un accidente?

Ella tenía muchas ilusiones y expectativas puestas en el año que viene. Este año estaba poniendo todo para terminar el colegio. Estaba con tantas expectativas y tantas ganas de revertir cuestiones. Ella sentía que había perdido mucho tiempo por no terminar las materias, estaba a full con todo, contenta porque le iba bien. Una persona con esas ganas de vivir no piensa en esas cosas.

¿Crees que él la mató intencionalmente?

Sinceramente, no sabría qué pasó por su cabeza. Tampoco sé qué pasó esa noche. Obviamente me gustaría saberlo como madre, y lo voy a saber en algún momento. Pero no me parece normal que si fue un accidente no pidió ayuda, se fue a la casa de su mamá que vive en el centro y en el camino está lleno de policías. Cualquier persona se desespera, pide auxilio a los gritos, sale corriendo a pedir ayuda. Actuó de una manera muy fría, con poca empatía, desinteresado con la situación.

La investigación

El fiscal Aramberry presentó al juez de garantías Mauricio Mayer los resultados de la autopsia: según la reconstrucción Julieta sufrió maltrato físico y falleció por los golpes al caer de un balcón a 19 metros de altura. En la primera audiencia de instrucción, el representante del Ministerio Público Fiscal relató: “Jorge Julián Christe le dio muerte a su pareja María Julieta Riera, con quien convivía en un vínculo caracterizado por la violencia de género, habiéndola sometido a maltrato físico, agresiones sexuales, daños a la propiedad y agresiones psicológicas. Para producir su muerte, Christe agredió físicamente a Riera y le comprimió manualmente el cuello hasta dejarla en estado de inconsciencia. Aprovechando ese estado, y sin ningún riesgo para sí, la arrojó con vida desde el balcón”. Christe será juzgado por “homicidio triplemente agravado por el vínculo, alevosía y violencia de género”.

¿Cómo pensas que está avanzando la investigación?

Yo creo que están haciendo todo lo humanamente lo más rápido que pueden. Calcular la trayectoria que el cuerpo hace al ser arrojado y la caída desde el balcón lleva su tiempo. Estudian para decir milimétricamente lo que pasó según cómo cayo el cuerpo y eso es prueba para el juicio. Todavía investigan la criminalística, están haciendo todo para informar con precisión lo que sucedió. Lo que piensan es según lo que encontraron. Y el forense dijo que ella tenía marcas en su cuerpo como que se había defendido.  Pero hasta que no tengan todo no me informan nada.

Que la madre de Christe haya sido funcionaria judicial, ¿influye en su situación procesal?

No me preocupa eso porque confío en que se va a hacer justicia. Si ella tiene influencias, allá ella. Pero no creo que tenga tanto poder para con un caso como este revertir la situación. Y como siempre digo, tengo un excelente fiscal, una excelente abogada que están atentos, firmes al lado mío en todo momento, siempre cuidándonos. Confío en que esto va a ser un juicio justo y se va a saber, él va a tener su merecido. Si tiene ahora la prisión preventiva la jueza sabrá porque lo hizo. Pero le ponemos énfasis a que se resuelva en el juicio.

¿Cómo están encarando la lucha por justicia para Julieta?

Si hay que hacer marchas las haremos respetando los protocolos, porque entendemos que estamos en pandemia. Así nos manejamos nosotros, con honestidad y respeto, sin violencia. Queremos que se haga un juicio justo, equitativo, y que sepa la verdad: por más dolorosa que sea, merecemos saber la verdad.

Violencia machista

En las últimas semanas, Entre Ríos hizo gala de dos medidas judiciales polémicas. El Tribunal Superior de Justicia excarceló a Néstor Pavón, uno de los implicados en el femicidio de Micaela García. Y el juez de Garantías Mauricio Meyer, el mismo de la causa de Julieta, refrendó hace pocos días el pedido de juicio abreviado a Rubén Retamar, ex funcionario del Consejo Provincial de Niños, Niñas y Adolescentes que reconoció haber abusado sexualmente de una niña en la sede central del organismo: La fiscalía, la defensa oficial y el juez acordaron condenar a 8 meses de prisión condicional más dos años de tareas que prueben su conducta.

En la provincia tampoco olvidan el caso de Fátima Acevedo, que ha sido emblemático porque denuncian las activistas que desde la Justicia taparon pruebas e información respecto a ese femicidio, además de haberla desprotegido.

¿Qué analizás sobre la situación de los femicidios en la provincia?

Me da mucha angustia. Desearía que haya un cambio de mentalidad, que empecemos a cambiar la educación. Creo en cambiar estas cuestiones muy machistas que están generadas en el pueblo. No solo en Paraná, sino que en muchos lados están y son muy difíciles de sacárselas. Pero con educación es posible, dialogando, escuchándolos. Por ahí es una utopía pero desearía que todo esto cambie para que no haya más chicas muertas, niñas violadas y violentadas.

¿Cómo se puede trabajar esto?

El año pasado que tuve un sexto grado estuvimos trabajando en educación sexual hablando, escuchando, porque dialogar no es solamente hablar uno sino escuchar el otro, comprenderlo, entenderlo y ponerse en el lugar, tratar de ayudarlo, ver lo que no entiende, buscar la forma de cómo hacer para revertir.

¿Cómo abordás el tema en tu familia?

Tengo un hijo varón, el más chico, criado entre cuatro mujeres y nunca se le dijo que levantara la mano a una mujer. Y mis nietos son varones. Les enseñé que todo se resuelve por medio del diálogo, hablando las cosas con la verdad, escuchándolos, con cero violencias. Yo pienso que los chicos de la edad que tienen mis nietos, todos varones, de 4, 5, 7 años, van a revertir muchas cosas en esta sociedad.

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Freno histórico a la justicia machista: los jueces que dejaron impune el femicidio de Lucía Pérez serán juzgados

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Tras 5 años ininterrumpidos de lucha, hoy la familia de Lucía Pérez logró un hecho histórico que le pone un freno a la justicia machista: por votación unánime, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados confirmó que dos de los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, serán juzgados por el fallo misógino y fueron separados preventivamente de sus cargos. La noticia se escuchó en boca de la propia madre de Lucía, Marta Montero, frente al Senado Bonaerense de La Plata, donde una masiva movilización de organizaciones sindicales y sociales, con otras madres y padres sobrevivientes de femicidios como protagonistas, acompañó a la familia de Lucía, dejando en claro que los cambios se empujan desde la calle: “Es un freno a esta justicia, para todas”.

En la ciudad de La Plata, centro político y judicial de la provincia de Buenos Aires, sucedió hoy un hecho histórico: por unanimidad el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados votó a favor de la suspensión de los jueces Pablo Viñas y Juan Facundo Gómez Urso y del inicio del juicio político a por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. La audiencia fue privada y el Jurado estuvo integrado por cinco conjueces y cinco legisladores, y presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

La familia de Lucía Pérez llegó antes de las nueve de la mañana al edificio del Senado Bonaerense, donde habían convocado a una movilización. Marta y Guillermo, mamá y papá, usaron la misma pechera con la cara de Lucía y el pedido de justicia que vienen impulsando desde el femicidio de su hija, hace 5 años. Las organizaciones sociales y sindicales armaron una a una sus gazebos sobre la Plaza San Martín, para acompañarlos. Desde Mar el Plata llegó la Campaña Nacional Somos Lucía para abrazarlos La calle se cortó con hileras de sillas para que familiares de víctimas de femicidios y de violencia institucional puedan sentarse y mirar de frente al edificio para esperar el fallo, que se vivió como un logro histórico y un precedente fundamental para la construcción de una justicia que escuche y repare y no que violente y estigmatice.

Fotos: Lina Etchesuri

Lucía tenía 16 años cuando la abusaron y mataron. Pero los jueces Gómez Urso, Viñas y Aldo Carnevale (que evadió el proceso porque fue beneficiado por la ex gobernadora Vidal con la jubilación anticipada) absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel y se dedicaron a hacer un minucioso análisis de la vida de Lucía: qué le gustaba escuchar, qué profesión quería seguir, con quién y de qué chateaba, qué le gustaba fumar.

El inicio del juicio político al fallo misógino y machista centrado en las víctimas y no en los victimarios significa entonces un nunca más. “Que nunca más se hable de la víctima”, sentenció Marta tras saberse que el juicio político, por fin, había sido votado por unanimidad.

La noticia la anunció emocionada ella misma, pasadas las 13 horas, micrófono en mano: “El voto ha sido unánime a favor de la separación de los jueces”, dijo y recibió un aluvión de aplausos, llantos y emoción. “Les agradezco desde mi más sentido ser por Lucía y por tantas Lucias que han sufrido este disparate de la justicia”.

Las familias víctimas que acompañaron no dudaban: “Es un freno a esta justicia, para todas”. Estuvieron presentes entre otras, Jimena, mamá de Ángeles Rawson; Susana, mamá de Nadia Ferraresi; Daniel y Susana, papá y mamá de Cecilia Basaldúa; Gustavo, papá de Natalia Mellmann; Giselle, mamá de Lito Costilla; Blanca, mamá de Agustina Fredes; Ana, mamá de Analía Aros. 

“La justicia nos dio ese sopapo pero nosotros como pudimos nos reconstruimos, con todos ustedes que creyeron en nosotros, que creyeron en Lucía que era la víctima”, dijo Marta una mayoría de mujeres jóvenes con pecheras de la CTA-A, ATE, la Asociación Judicial Bonaerense, CICOP, el Movimiento Evita, el MST, La Poderosa, Patria Grande, Las Rojas, entre otra decena de organizaciones políticas y sindicales.

Siguió Marta: “Hoy estamos acá llevando a juicio político a dos magistrados. En la Provincia de Buenos Aires es histórico, es el segundo juicio político que hay: en el primero se lo destituye al juez porque él mismo manoseaba a sus empleadas, y en este caso se los va a destituir por una sentencia perversa que dieron a una menor de 16 años”.

Guillermo, papá de Lucía, fue quien indicó el próximo paso: “Ya estamos para pedir la fecha de jury”, dijo agradeciendo el acompañamiento. “Esta lucha la llevamos entre todos y son derechos ganados que no tenemos que perder”, remató.

Guillermo se refiere a que, ahora aprobado el jury, debe fecharse el inicio de ese proceso. Y también, el inicio del nuevo juicio por el femicidio de Lucía, que además de los jueces, juzgue a los responsables directos de haber abusado y matado a la joven de 16 años.

Cristina Montserrat Hendrickse, abogada que acompaña a la familia de Lucía Pérez, clarifica sobre qué significa lo que acabamos de presenciar: “Es un cambio institucional importante. El Jurado de Enjuiciamiento cree en principio que hay verosimilitud para entender que estos jueces fallaron con parcialidad, con estereotipos y prejuicios de género. Es un mensaje a todo el Poder Judicial y es una señal muy clara para quienes tengan que juzgar hechos donde se destila violencia de género”.

La señal de un cambio hoy se expresa en el hecho concreto de que Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas fueron preventivamente destituidos de sus cargos y dejarán de cobrar el 40% de sus honorarios como jueces.

Las jóvenes que se quedaron celebrando frente al Senado Bonaerense saben que, más acá del castigo a estos magistrados, el cambio histórico está en seguir perpetuando esa alegría de saber que luchar, sirve.

Y que como dijo Marta Montero, que ve en esas jóvenes a la propia Lucía, los horizontes se siguen trazando a la altura de las necesidades urgentes y los sueños colectivos: “Esto es el comienzo de una reforma judicial”.

Fotos: Lina Etchesuri
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A la calle por Lucía y por todas: movilización ante el Senado bonaerense para el Nunca Más de los femicidios impunes

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Este martes 23 de noviembre, desde las 11 horas, la familia de Lucía Pérez, la Campaña Nacional Somos Lucía, organizaciones sociales y sindicatos se movilizarán ante el Senado Bonaerense en La Plata y en todo el país para exigir la condena a los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense y, a la luz de ese caso, reclamar el fin de la impunidad para los femicidios, medidas concretas para evitarlos y una reforma judicial que incorpore la perspectiva de las víctimas. Lo que se juzga y lo que se juega, la previa a una movilización que pretende dar vuelta la historia, y lo que dice la familia y las mujeres que acompañarán desde distintas organizaciones: «Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

“Hoy te recordamos, nos acordamos de vos como todos los días. Con esa sensación en el pecho, sabiendo que hoy en día nos falta una más. Una compañera que hoy no está a nuestro lado. Nos la arrebataron como el viento arranca las hojas de los árboles. Pero vos creaste raíces y con tu lucha llegó la primavera. Sos esa pequeña llama que encendió un movimiento enorme que hoy en día lleva tu nombre en sus banderas. Marta y Guillermo llevan la voz de tu memoria y atrás de ellos acompañamos. En silencio o con un grito que surge del fondo de nuestra alma. Tu nombre nos acompaña y nosotras acompañamos tu nombre. Lucía Pérez seguís presente en todas nosotras. Hoy y siempre, te recordamos”

La poesía le llega a Marta, mamá de Lucía Pérez, mientras corta y pega carteles con la cara de su hija y la palabra justicia en letras negras. Se lee también: “5 años de impunidad”. Guillermo, papá de Lucía, hace el mate. Están en La Plata, donde esperan el comienzo del el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de su hija.

La poesía les llega desde Mar del Plata. Se las mandan chicas que van ahora al colegio donde iba Lucía, lo cual representa el primer cambio. Pero la poesía la escribió Anni Kapitanchuk, una joven de otro colegio también marplatense. Marta se emociona: “Son semillas que van creciendo y que aunque algunos no quieran estas luchas continúan. Por más que se quiera tapar el sol con las manos, el sol se va a correr, y se va a ver. No nos van a parar: esto va a salir”, asegura en la previa del 23 de noviembre, día en que convocan a movilizarse frente al Senado bonaerense para hacer presión sobre el tribunal que deberá juzgar a los jueces por el fallo misógino de Lucía Pérez.

Lo que se juega es si el jury va a archivo, o avanza.

Por eso, lo que se juega en esa jornada es, de nuevo, la posibilidad de un cambio para siempre y para todas.

La diferencia es la calle.

La previa

Entonces: este martes 23 de noviembre se define si comienza el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez. En el Senado Bonaerense, a las 11 horas, los jueces Juan Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas comenzarán a ser juzgados por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. El juez Aldo Carnevale logró evadir el proceso porque fue beneficiado por el gobierno de María Eugenia Vidal con la jubilación anticipada.

Fueron esos tres jueces, quienes conformaban el Tribunal Oral Criminal n° 1 de Mar del Plata, los que absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel del abuso sexual seguido de femicidio de Lucía Pérez, una joven de 16 años.

Fue la familia de Lucía, y una red de organizaciones que la acompañan, quienes denunciaron el accionar de los magistrados, las fallas en la investigación, la misoginia de las interpretaciones y la revictmización durante el proceso, y logró no solo que ese fallo se cayera sino que los jueces que lo firmaron tengan que dar explicaciones.

La audiencia se seguirá desde la calle porque no es pública. Adentro, el Jurado de Enjuiciamiento presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se pronunciará respecto de la acusación que fue hecha por el procurador bonaerense, la Comisión Bicameral, el defensor del pueblo y la familia de Lucía. Si la admiten tendrán que suspender a los jueces y fijar fecha para que inicie el juicio.

La convocatoria a acompañar la audiencia está llamada a las 9 horas, en la calle 7 entre 51 y 53, en La Plata. De 11 a 12 horas se convoca a un paro y a una Jornada Nacional de Lucha por Lucía Pérez. Hasta allí llegarán familias sobrevivientes de femicidios de distintos puntos de la provincia –desde Mar del Plata sale una combi con familiares-, y organizaciones sociales, sindicales y territoriales. Desde todo el país además se acompañarán las acciones en redes con el #SomosLucía.

“Este fin de semana para algunos es largo, para nosotros es de trabajo”, dice a lavaca Marta mientras prepara carteles, convoca y contesta mensajes. “Es importante la calle y hacer todo lo que estamos haciendo, y más, porque lo que se decide es si el jury progresa o se termina ahí”.

El juicio político, o jury, tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede derivar en la destitución.

Explica Marta: “El jury es político pero a ellos se los está juzgando por la sentencia. En este caso lo que se va a juzgar es la sentencia que ellos dieron, porque ellos son jueces, y más allá de que tengan una mirada que podemos estar o no de acuerdo, tienen que tener una mirada jurídica. No la tuvieron, y encima el agravante de que Lucía era menor. Eso tiene que ser un peso para este jurado: estamos hablando de una mujer y de una menor”.

Guillermo, papá de Lucía, suma: “Hemos luchado mucho por esto y quiero que las cosas salgan bien. A estos tipos los tenemos que sacar, no pueden estar haciendo el desastre que están haciendo. Hasta el 23 estarán en Tribunales: espero que el 24 ya no”.

La familia de Lucía analiza lo que significa este proceso en Mar del Plata, donde los magistrados ocupan cargos de poder y decisión. “Va a ser un antes y un después”, no duda Marta. “Va a ser un cambio en la justicia. Están mirando. Por ejemplo la destitución del juez de Tucumán (Juan Francisco Pisa), están mirando eso también. Nos ha costado 3 años este jury, y que todo salga bien es a favor de la calle, de toda la sociedad, es para quienes menos tienen y para quienes más necesitan tener justicia. Pero tenemos que redoblar la apuesta, hasta que la justicia exista”.

Lo que se juzga

La abogada Cristina Montserrat Hendrickse, acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces. Explica: “lo que se está juzgando es la conducta de los jueces en tanto que no aplicaron la perspectiva de género que se integra en los tratados de Derechos Humanos incorporaron a la Constitución. Y también su falta de imparcialidad, han sido parciales”.

¿Por qué se los acusa de esto?

En eso ha sido coincidente la Cámara de Casación Penal en su decisión que fue confirmada por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires en tanto entendieron que ellos decidieron con prejuicios de género, con estereotipos prejuiciosos respecto de la buena víctima, juzgando a la víctima y no juzgando los hechos que fueron traídos a su conocimiento. Aquí su parcialidad estuvo afectada por estos prejuicios. Entonces se los juzga por no aplicar el derecho, y por haber sido parciales.

¿Qué significa un proceso así para el Poder Judicial?

De admitirse las acusaciones y seguir el proceso sería una señal muy sana para el Poder Judicial. Se le estaría diciendo a todos los jueces que la aplicación de la perspectiva de género contemplada en los tratados de Derechos Humanos, en la Convención para eliminar todas las formas de violencia contra la mujer, y en tratados como la Convención de Belém do Pará, es el derecho que tienen que aplicar, no pueden apartarse de la ley a su gusto. Y si sus convicciones chocan contra las leyes que tienen que aplicar, entonces se tienen que apartar.

Es por abajo

“No estamos más dispuestas a aceptar que la justicia no solo nos abandone y no nos cuide, sino que encima falle en contra nuestra”, dice a lavaca Clarisa Gambera, Directora del Departamento de Género y Diversidad ATE Nacional, organización sindical que convoca a parar y movilizar en el inicio del jury. “Es muy importante estar en la calle. Llegamos hasta acá con esta articulación enorme de pedido de justicia que desde un primer momento pudo poner toda la fuerza en la calle para pedir justicia. Y en ese sentido esto es un paso enorme hacia la reforma judicial feminista, un paso que tiene que ver con la experiencia concreta de tener fuerza en la calle y organizada para lograr aquello que enunciamos. Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

Otro de los gremios que se suma a la convocatoria es el de trabajadores y trabajadoras del subte. “Entendemos que representa un momento histórico, finalmente un poco de reparación después de una enorme cadena de violencias e impunidad es llevadas a cabo por parte de la justicia patriarcal. Y se hace realidad por la resistencia colectiva”, explica Karina Nicoletta, Secretaria de Género Asociación Gremial de Trabajadorxs del Subte y el Premetro.

Desde la CTA-A convocan a movilizar a La Plata y en otros puntos del país a sumarse de 11 a 12 horas al paro en cada lugar de trabajo, con la foto de Lucía. ¿Por qué? Responde Silvia León, secretaria de género de la Central: “Porque es un logro inmenso que la familia de Lucía con todo el movimiento feminista hemos logrado: llevar al jury a estos dos jueces que dejaron impunes y libres a los femicidas. Para nosotras como Central de trabajadores y trabajadoras es una inmensa jornada. También frente al 25 de noviembre estamos planteando que haya una reforma democrática y feminista que ponga freno a la situación de violencia que seguimos sufriendo las mujeres y diversidades”.

Debora Bertone es Secretaria de Género de la Asociación Judicial Bonaerense, sindicato que nuclea a las trabajadoras y trabajadores judiciales de la provincia de Buenos Aires, y desde donde convocan también a parar y acompañar la audiencia. “Es muy importante esta jornada porque venimos dando esta pelea, como trabajadoras, desde adentro del poder judicial”. Por eso para ellas la convocatoria es una manera más de decirle basta a la cadena de injusticias. Agrega: “Creemos además que las conquista y derechos se ganan en la calle, por eso ahí estaremos”.

A la calle se suma también CICOP, un gremio que representa a les profesionales de la salud de la Provincia de Buenos Aires. Valeria Bonetto, Secretaria de Género del gremio, sintetiza así el por qué: “Estos jueces fueron inoperantes y misóginos. Convocamos porque exigimos una justicia con perspectiva de género y de derechos humanos. No queremos más jueces que dejen impunes a femicidas”.

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El Cuarto de la Memoria: arte contra el fin de la impunidad

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En el Museo de Arte y Memoria de la ciudad de La Plata fue inaugurada hoy la muestra El Cuarto de Lucía, instalación que reproduce con fidelidad la habitación de la joven asesinada en Mar del Plata el 8 de octubre de 2016, cuyo femicidio continúa impune. El evento se produce a pocos días del inicio del jury —el próximo 23 de noviembre—, el juicio político a los magistrados que absolvieron a los femicidas: Juan Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas serán juzgados por su inoperancia y su repudiable fallo misógino. El jucio fue anulado en agosto del año pasado, y la familia espera la fecha de inicio del nuevo juicio.

Cerca de las dos de la tarde, la narradora oral y periodista Claudia Montesino abre la lectura a la carta que Marta, Guillermo y Matias —mamá, papá y hermano de Lucía— redactaron para las personas que asistan a la muestra que podrá visitarse hasta el 24 de noviembre en el Museo de Arte y Memoria, dependiente de la Comisión Provincial por la Memoria. “Nos emociona que estén acá, les agradecemos a todas y a todos que nos estén acompañando —saludó Sandra Raggio, Directora General de Áreas de la Comision Provincial por la Memoria— Además de mencionar a Marta y Guillermo quiero nombrar a otros familiares de víctimas de femicidios: Alejandra Pereyra la mamá de Mariana Condori, a Patricia Godoy, mamá de Marisol Gunther, a Nelly Gamboa, mamá de Sandra Ayala Gamboa, a Eugenia Uscamyta Curi, mamá de Emilia Uscamyta, a Esperanza Valdivieso, mamá de Yésica Paredes, a Lorena Galli, tía de Micaela Galli, a Susana Cancelier, mamá de Nadia Ferraresi, Marta Ramallo, mamá de Johana Ramallo, Florencia Cabrera, mamá de Claudia Salgan: a todas ellas las abrazamos”.

La mayoría estuvo presente en esta nueva inauguración de la muestra, la cuarta desde que comenzó El cuarto de Lucía, arte contra la violencia femicida.

Luego el Secretario ejecutivo de la Comisión Provincial por la Memoria, Roberto Cipriano García tomó la palabra: “Estamos en una sociedad que recién empieza a visibilizar este tema, que recién empieza a dar respuestas y a pensar que se puede vivir de otra manera, y en ese proceso, en ese camino que tiene que ver con el poder, con el patriarcado en nuestra sociedad, en nuestra historia de violencias generadas por el Estado, desde la dictadura hasta acá, tantas violencias estatales, tantas luchas que nos faltan para que el Estado deje de ser un Estado violento, porque esa violencia judicial que ustedes han visibilizado tanto tiene un avance en cuanto a lograr el jury de enjuiciamiento a los jueces. Esto no es lo que pasa habitualmente, esto se logró a partir de la lucha de ustedes”.

El Museo del Arte y la Memoria está ubicado en la zona céntrica de la ciudad de La Plata y es una antigua casona que era hogar de los Ministros de Economía de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2003 funciona como Museo, cuenta su directora Laura Ponisio. Además del Cuarto de Lucía hay también una muestra dedicada a Adolfo Pérez Esquivel y en la planta alta está la muestra permanente sobre Memoria, Verdad y Justicia. “Hacemos talleres para niños y adolescentes, para rescatar la memoria. Para nosotros es muy importante recibir esta muestra”. Apenas se ingresa al patio, el rostro sonriente de Tehuel nos recibe. Hay tres mamparas con cientos de nombres escritos, entre ellos Jorge Julio López y Luciano Arruga: “Aquí están los nombres de personas muertas y/o desaparecidas en el marco de la violencia policial en la Provincia de Buenos Aires, entre los años 1987 y 2016. Este listado fue elaborado por la Comisión por la Memoria y se encuentra en permanente actualización”. A pocos metros, en el Cuarto de Lucía, la pared blanca también está repleta de nombres de mujeres, trans y travestis asesinadas escritos con marcador negro.

La Subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires, Flavia Delmas, subrayó: “Este cuarto tiene una potencia política impresionante. Ya se armó en Mar del Plata, en el Museo Petorutti, en Capital en la Manzana de las Luces y ahora acá en la Comisión de la Memoria. Se construye con el arte, con los murales, las fotografías, con el cuarto de Lucía. Estamos con una misma convicción que es buscar ese Nunca Más y construir de manera colectiva, no solo indignarse frente a estas situaciones, necesitamos producir cambios profundos, tranformar, dar vuelta al sistema patriarcal, construir la igualdad. Es una tarea que nos va a llevar la vida entera, acompañamos la causa por Lucía y todas las compañeras”.

La Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, destacó el pedido de justicia de Marta y Guillermo: «Quien ha sufrido una pérdida tan irreparable, ellos hacen un recorrido de reclamo de justicia, de amor, de encuentro, de reconocimiento y es por Lucía y por todas las Lucías que podemos nombrar en cada uno de los interminables nombres. Hay un texto muy clásico del feminismo que alumbró el feminismo de comienzos del siglo pasado: Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Las mujeres no teníamos derecho a estudiar, a ser propietarias, ella lo expresa muy bien en esta noción del cuarto propio, en la autonomía de las mujeres. El cuarto de Lucía es una política de la memoria, de la verdad y la justicia, este cuarto es parte de la lucha feminista en contra de la violencia patriarcal”.

Marta Montero, la mamá de Lucía agradeció la presencia de todes por acompañarles. “A veces se habla tan mal de las víctimas, miren este cuarto. Esto era Lucía. Cuando estos jueces hablan así de esta criatura de 16 años tan gratuitamente, nosotros mostramos este cuarto y les decimos esta persona era Lucía. Las mujeres somos libres, tenemos derechos, como seres humanos. El 23 vamos a tener la primera audiencia de un juicio político a dos jueces, a uno de esos jueces se le dio la jubilación anticipada. Los otros dos están a punto de ser enjuiciados, el pueblo es quien juzga. Hace tres años que venimos luchando con este juicio. Buscar esas alianzas, esos compromisos, no nos tenemos que quedar solos, buscar la ayuda de donde sea. Si nos quedamos solos nos hundimos con nuestro propio dolor. Nosotros no tenemos la culpa de que nos hayan matado a nuestras hijas, ellas tampoco. Acepto, esto es lo que me tocó, lo acepto para poder seguir. Estos dolores del alma no se curan con nada. En el juicio de Araceli Fulles se dieron cuatro perpetuas: fue gracias a la lucha. El 23 acompáñennos, ahí tenemos que estar todos juntos en ese juicio político que es histórico. Dos jueces en el banquillo, es un gran triunfo de la sociedad. Que nos vean que no estamos solos, que vean que la sociedad pide un cambio y no quiere más esto. Lucía está acá presente”.

Fotos: Lina Etchesuri

Guillermo Pérez, papá de Lucía aseguró: “Lucía junta todas las voluntades, nos va a juntar el 23 y va a ser histórico. Estamos a mitad de camino, no hemos vencido, pero estamos en la ruta correcta y vamos a llegar a buen fin. Necesitamos el apoyo de todos. Justicia por Lucía”. Marta y Guillermo invitaron a les presentes a ingresar al cuarto de Lucía. Más tarde se armó una ronda de sillas con les familiares de chicas asesinadas. Esperanza Valdivieso, mamá de Yésica Paredes cuenta: “La mató el marido, tenía 21 años, vivía en Bahía Blanca. El está preso. Vine hoy para apoyar a las demás mamás en este sufrimiento, como estoy pasando yo por mi hija. Quedaron dos hijos de Yésica, Jazmín de 5 años y Juan David , de 3 años”. Marta Ramallo, mamá de Johana de 23 años, “Fue desaparecida con la complicidad de la policía, después de dos años de búsqueda nos dieron la compatibilidad de restos del cuerpo de mi hija. Fue en 2017 y no se sabe quién la asesinó. La causa la tiene Ramos Padilla, fue en la zona roja de la ciudad de La Plata”. Noelia vino por Nadia Ferraresi, la profesora de teatro de su hija, a quien conoce desde los 16 años. “La mataron en 2019 de una puñalada, entraron a la casa y llegó al hospital sin una gota de sangre. Hay un detenido que es esquizofrénico pero la familia cree que actuó con otra persona, a quien el hijo de Nadia reconoció”.

La muestra podrá ser visitada hasta el miércoles 24 de noviembre de 14 a 18 hs en Calle 9 n° 984, La Plata.. El Cuarto de Lucía refleja su intimidad, el espacio de los sueños, sus zapatillas en el piso, colgado sobre la pared un portarretrato con su foto de comunión, un libro sobre su mesita de luz. El lugar que ya no habita, el peso de una ausencia que duele. Una forma de exigir justicia y el arte como herramienta de lucha, para que no haya Ni una más.

Carta de Marta, Guillermo y Matías a quienes visitan El Cuarto de Lucía:

Todo femicidio es evitable.

Lo decimos desde el dolor y desde la convicción que nos da la experiencia de haber convertido este sufrimiento en una batalla cotidiana contra la violencia.

Todo femicidio es un golpe brutal para cada familia y una herida social para toda la comunidad pero también, una oportunidad para prevenir los próximos si hacemos lo que hay que hacer hoy, ya, ahora.

El femicidio de Lucía es un ejemplo, es un símbolo, es un alerta, pero no es un “caso”. Es el brutal resultado de una cadena que hace funcionar la maquinaria femicida y es esa cadena la que tenemos que romper, eslabón por eslabón.

El principal eslabón es el que garantiza la impunidad de ese crimen. Es el que se activa desde el primer momento para que la investigación esté contaminada por las complicidades que permitieron que ese femicidio se produzca. Es el que se activa en Salta, por ejemplo, hace diez años cuando asesinan a Cassandre y Horuie, las chicas francesas; o en San Martín con Melina y Araceli; o en esta Capital con Carla; o Córdoba con Cecilia; o hace menos de dos meses, en Santiago del Estero, con Luciana. Todas vidas jóvenes, alegres, que fueron destrozadas, y con ellas, sus familias, sus amigas, sus compañeras de colegio, sus vecinas, sus barrios.

Las familias aprendimos así, con ese golpe atroz, que mientras estábamos aturdidas por el dolor ya se estaban destruyendo pruebas y construyendo relatos para justificar el crimen de nuestras hijas y por eso mismo sabemos que la posibilidad de justicia depende de que en las primeras horas intervenga un equipo que garantice una investigación imparcial, como corresponde. Eso exigimos.

Todo femicidio es evitable. Y una forma concreta de hacerlo es crear un cuerpo especializado de fiscales y peritos para que intervengan en aquellos crímenes en los que la trama de impunidad territorial implique la complicidad policial y judicial.

También aprendimos que otro eslabón que nos condena a esta violencia es el silencio. Por eso las familias estamos convencidas de la importancia que tiene para prevenirlos poder reflexionar en comunidad. En cada escuela, en cada plaza, en cada barrio donde las Lucías son asesinadas por ser Lucías debemos parar el mundo por un rato y sentarnos a pensar qué nos pasó, qué lo hizo posible y cómo evitarlo. Eso exigimos.

Todo femicidio es evitable, repetimos. Pero cuando sucede, las familias tenemos que enfrentarnos a un Poder Judicial insensible, inhumano, injusto. En el caso de Lucía, con mucha lucha, persistencia y apoyo de toda la sociedad, logramos anular un fallo vergonzoso. Un triunfo que significa nada menos que un límite al asqueroso Poder Judicial, nunc más va a poder juzgar a las víctimas. Eso exigimos. Y lo logramos .

Pero no alcanza: esos mismos jueces siguen hoy tomando las decisiones en la causa penal de Lucía. Y siguen tomando decisiones en otras causas. Contra esa injusticia también luchamos y logramos que se inicie el trámite de un jury para que se juzgue a esos jueces que tendrán audiencia este 23 de noviembre a las 11 hs acá en la ciudad de La Plata. Y en ese jury el defensor de los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía es el mismo abogado que defendió a los genocidas responsables de las torturas, violaciones y desapariciones producidas durante la dictadura en el centro clandestino La Cacha; es el mismo abogado que defendió al Padre Grassi en el juicio que lo condenó por abusar de menores y es el mismo abogado que defendió a los policías que desaparecieron a Miguel Bru.

Este apenas un dato sobre estos jueces, un golpe más de los tantos que recibimos en este largo camino que nos reveló con claridad algo: tenemos que exigir una reforma judicial urgente.

Por eso les pedimos que el próximo 23 de noviembre nos acompañen porque eso significa construir esta reforma judicial, estar juntos, juntas. Ese diá en la calle solo vamos a lograr justicia para las Lucías si somos capaces de construir un Poder Judicial respetuoso de los derechos humanos.

Solo vamos a terminar con esta violencia si tenemos un Estado presente, activo y decidido a intervenir en cada femicidio con todas sus herramientas y recursos para que sea el último. Hasta que así sea.

No es una utopía. Es un desafío que nos toca enfrentar y que podemos superar si nos unimos, sin grietas, porque no hay dos bandos posibles si la batalla es contra la muerte.

Hoy estamos acá con El cuarto de Lucía, que representa ese parte de nuestra vida que la violencia femicida arrancó de nuestro hogar. Compartimos ese vacío, esa ausencia, esos sueños que ya no serán soñados, nuestra pesadilla, con la esperanza de que les transmita nuestra convicción: Ni Una Más es posible. Asi como fue posible el Nunca Más.

Hagamos todo lo que hay que hacer como las Madres y las Abuelas. Hagamos lo imposible hasta que así sea.

Con amor,

Marta, Guillermo y Matías

Foto: Lina Etchesuri
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