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Genocida en el barrio: qué está en peligro con la domiciliaria a Etchecolatz

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Miguel Etchecolatz ya está en su casa en el Bosque Peralta Ramos, Mar del Plata. La decisión del Tribunal Oral Federal n°  6 enciende la alarma sobre el criterio judicial sobre los genocidas desde lo alto del poder judicial, y en acuerdo con el gobierno. El análisis de la abogada Guadalupe Godoy que intercedió para evitar que se asiente a metros de sus víctimas. Qué dicen desde Abuelas de Mar del Plata y la voz del hijo de Jorge Julio López.
En la puerta de una casa del bosque Peralta Ramos, al lado de un portón de madera rodeado de árboles, hay una bandera negra que marca: “HIJOS – Mar Del Plata”. Ahí es el domicilio que el genocida Miguel Etchecolatz tiene en la ciudad, donde por obra de los jueces José Martínez Sobrino, Julio Panelo y Fernando Canero  ya cumple múltiples condenas en prisión domiciliaria.
Según informó el Servicio Penitenciario Bonaerense, el genocida llegó a Mar del Plata a las seis de la mañana del hoy 29 de diciembre de 2017. Un día histórico, en el mal sentido de la palabra.
La bandera de hijos simboliza muchas cosas, entre ellas la reacción que generó la noticia conocida el miércoles 27. No sólo los organismos de derechos humanos repudiaron la medida judicial, sino que ya el jueves 28 el Consejo Deliberante de General Pueyrredón expresó “unánimemente y sin matices” el repudio a la decisión de la justicia Federal.
Etchecolatz ya había sido declarado “persona no grata” por el mismo Consejo el año pasado.
El Consejo recordó en su repudio que Etchecolatz tuvo a cargo buena parte de la estructura represiva montada desde el Estado durante la última dictadura militar, como director de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires. También es recordado como la mano derecha del ex general Ramón Camps.
Etchecolatz fue condenado en 1985 a 23 años de prisión, pena que fue interrumpida por el beneficio de la ley de Obediencia Debida y repuesta en el 2006, cuando se derogó la ley. Volvió a ser condenado a reclusión perpetua.
En esa oportunidad un testigo clave reafirmó el papel de Miguel Etchecolatz: fue Jorge Julio López, un albañil nacido en General Villegas, Buenos Aires. Durante el juicio, eL 18 de septiembre del 2006, con Etchecolatz presente, López relató:
«La chica estaba casi a mi lado, en un camastro. Le habían tirado un baldazo con agua y Etchecolatz le pasaba picana…y ella le gritó: «por favor no me mates! llévame presa de por vida pero déjame criar a mi beba!»…y él le sonrió…y delante mío le pegó un balazo ahí mismo. Si la encuentran alguna vez, verán que la cabeza tiene dos agujeros, porque la bala entró por la nuca y le salió por el costado».
Tres horas más tarde, Julio López fue desaparecido.
Rubén Lopez, su hijo, dice sobre el fallo a lavaca: “Etchecolatz es un manipulador. Sigue manejando los hilos de los títeres. Hace mucho que vienen intentando quedar libre porque está enfermito, pero sigue manejando a todos los que tiene afuera. Y eso es lo que no entiendo de los jueces: no comprenden el grado de peligrosidad que tiene este genocida”.

En peligro

Yamila Zavala Rodríguez es hija de Olga Irma Cañueto -militante de la Juventud Peronista y profesora de Ciencias de la Educación- y del diputado peronista Miguel Zavala Rodríguez, ambos desaparecidos. Contamos su historia y la de otros familiares en la MU 103, cuando el genocida Miguel Wolk, procesado por torturas y robo de bebés, también pasó a vivir a Peralta Ramos. A pocas cuadras su vecino y mano derecha: Miguel Etchecolatz.
Yamila Zabala Rodríguez es ahora abogada de la Comisión Provincial por la Memoria y participa también en la asociación Abuelas de Mar del Plata. Desde ese termómetro, marca el peligro:Hicimos un montón de presentaciones tanto en La Plata como acá en Mar del Plata para plantear que hay víctimas que viven muy cerca de donde va a estar. Entonces que se revea esa situación, que no sea este el destino”.
Una de esas medidas tuvo como patrocinante a la abogada Guadalupe Godoy, querellante en los juicios contra Etchecolatz. Explica: “Hablamos del derecho a vivir lejos de su victimario. No lo hablamos como un tema de seguridad. Expresamente dijimos que no queríamos medidas que fueran sobre la víctima, lo que quería era que la víctima tuviera derecho a no vivir cerca del victimario”. La respuesta: “La respuesta es no, es la culpa de ustedes que no lo dijeron antes. Algo que es una responsabilidad del Estado frente a la comunidad internacional que es respetar los derechos de las víctimas de lesa humanidad”.
Yamila cuenta desde el otro costado: “A las víctimas no se le consultó, no se le planteó, no se les dijo nada y son las personas que declararon para que él tenga la condena perpetua. Esto es intolerable”.
Rubén: “Siento bronca, dolor, indignación. No sé cómo explicarlo. No puedo creer que en este país, faltando dos días para que termine este año duro y nefasto, terrible, le den la prisión domiciliaria. Lamento muchísimo por la gente de Mar del Plata a donde va a ir a vivir porque tiene residencia ahí declarada. Es una cosa que no se concibe”.

La máquina de impunidad

La medida puede leerse con sorpresa o en sintonía de una cadena de sucesos que Guadalupe Godoy se encarga de conectar con precisión:
-«Hay un punto de inflexión en las causas que no es en el momento de cambio de gobierno, es antes, cuando la corporación judicial logró frenar las reformas de democratización de la justicia. Cuando logran frenar eso, está claro que arranca otra línea.
-También hay que pensar otra cosa: tampoco podés hacer del proceso de justicia una mirada lineal a lo largo y ancho del país. La Plata fue privilegiada en cierta forma; las justicias federales son más feudales, las dificultades fueron mucho mayores a lo largo de todo el tiempo.
-Y después con el nuevo gobierno tenés ese proceso de deslegitimación del derechos humanos, “el curro”, el número armado para conseguir subsidios, el intento de detención de Hebe.
-Eso en lo simbólico, pero en lo concreto las estructuras que había armado el Estado para el apoyo de justicia fueron las primeras víctimas del ataque de despidos, en programas de justicia y varias áreas de derechos humanos.
-Después tenés lo que significó la renuncia a la querella en Papel Prensa de la Secretaría de Derechos Humanos. La señal es clara: el no juzgamiento sobre todo de las responsabilidades civiles y empresariales.
-A eso se sumaron los intentos de Avruj para que se recibiera ahí los que se autodenominan familiares de genocidas para discutir en la mesa de justicia en pie de igualdad con los organismos.
-Es un secreto a voces que Garavano tiene un par de operadores que eran defensores de genocidas; miembros del poder político pusieron en varias áreas que son de las familias de los imputados, sobre todo de las responsabilidades civiles: Blaquier, Martinez de Hoz.
-Eso se plasmó judicialmente sobre todo en Casación, donde hubo cambios bruscos de cambios judiciales, que van planteando líneas que los tribunales inferiores receptan.
-Después los fallos de la Corte, el Fallo Alespeiti, que introduce las razones humanitarias para otorgar prisiones domiciliarias, lo cual le da un margen mucho más amplio a los tribunales inferiores y nos restringe muchísimo la defensa. Ahí hubo una salida masiva de genocidas.
-Empieza a haber en Casación  cambios de criterio mucho más estrictos de nivel de prueba, que se animan a decir que no alcanza con los testimonios. Justamente como fueron delitos cometidos en clandestinidad la prueba testimonial toma una relevancia mucho mayor.
-Y el otro fallo es el del 2×1 que, si bien no se está aplicando en forma masiva por el repudio popular que obtuvo, hay que tener en cuenta dos cosas: que sigue vigente, y que fue una suerte de indulto.
-Lo otro que hay es la falta de designación de jueces que hace que la mayoría de jueces que están en estas causas son subrogantes, tienen la excusa para poner audiencias muy pausadas, juicios que tendrían que durar 2 meses llevan casi 1 año. Imaginate una causa con 500 testigos como tenemos en La Plata.
-Esos retrasos conllevan los ejes de la prisión preventiva, que tiene un plazo pero se puede extender. Hay muchos ceses de prisión preventiva a cientos de genocidas».
Rubén Lopez también hace su lectura en contexto: “Se enmarca en el contexto político y jurídico que estamos viviendo: encarcelan a dirigentes políticos sin pruebas, presos. Está Milagro Sala detenida cuando la CIDH dice que tiene que estar en libertad, y a los genocidas los dejan libres. Tiene 5 condenas a cadena perpetua. No tiene una: tiene 5. ¿Y lo dejan libre? No entiendo el pensamiento o cómo leen los jueces la ley para interpretarlo de esta manera”.
Yamila: “La lectura es que sectores del poder judicial se acomodan rápidamente a esta circunstancia porque es impensable que un genocida como Etchecolatz esté en su casa, en el Bosque, disfrutando de lo que se llama la ciudad feliz. Ya tenemos viviendo a Wolk también en la zona del sur, cercano del Bosque, hay otros represores con arrestos domiciliarios. Wolk está en un proceso, todavía no tiene la sentencia, el caso Etchecolatz es emblemático porque tiene muchas condenas perpetuas, no un juicio, son muchos, y es responsable de la desaparición de centenares de desaparecidos. Él sabe dónde está los nietos y nietas de muchos. Se tocó un límite importante de lo que es el sistema de justicia”.

El límite

Yamila dice que el sur marplatense “está conmocionado” y confía en que la respuesta de los vecinos va a ser contundente. “Va a haber acciones de repudio masivas”, adelanta y pone el espejo del 2×1. “El umbral de tolerancia de la democracia tiene que ser los delitos de lesa humanidad, si cruzamos esa línea, estamos complicados.
¿Hay chances de que la justicia tome nota de esta reacción?
Godoy: “Es difícil, porque justamente son los tribunales superiores, tanto Casación como la Corte que están llevando adelante esta política, en acuerdo con el gobierno. Si hemos tardado dos años está claro que hay resistencia en los tribunales inferiores, que rechazan las domiciliarias y hay que apelar, pero cuando llegan a la Corte se revierte esta situación. Y la otra pata fundamental del ataque a los juicios es lograr que se vaya Gils Carbó, el efecto que puede tener en el Ministerio Público esta línea. Hay cosas que las qeuerellas podemos hacer y otras que dependen de los fiscales”.
La única salida: “Las mejores virtudes del movimiento de derechos humanos surgen de las etapas resistencia. En eso confío plenamente”.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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