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Grecia desde abajo: «No sacrifico la vida y la dignidad de ningún hombre o mujer ni por la Acrópolis»

Dos instantáneas, sin más comentarios:
1- 12 de febrero, siete de la tarde, calle de Ermou, en Sintagma: una señora, con la bandera griega en sus hombros, su rostro blanco por el Rioplan (crema que utilizamos para suavizar los efectos por los químicos), obviamente cansada, está sentada tranquilamente en la peatonal.

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Carta enviada por los amigos griegos. Fue escrita una día después de que ardiera Atenas y publicada originalmente en el blog http://molisxypnisa.wordpress.com/ y traducida por E.M.



Dos instantáneas, sin más comentarios:
1- 12 de febrero, siete de la tarde, calle de Ermou, en Sintagma: una señora, con la bandera griega en sus hombros, su rostro blanco por el Rioplan (crema que utilizamos para suavizar los efectos por los químicos), obviamente cansada, está sentada tranquilamente en la peatonal. De repente suena su celular. Al contestar, se levanta y empieza a bailar y a dar saltos gritando con toda su fuerza: “Sí, sí ¡que quemen al mismo Latsis (griego, una de las más ricas personas del mundo y propietario de EuroBank)… ¡Ojalá que lo quemen!”… Alguien acerca a la señora y le pregunta qué pasa. Y ella siguiendo el baile absurdo contesta: “está quemándose Eurobank! Se ha quemado todo… ¡Qué alegría!”. Y explica sin preguntarle nadie: “A mí me ha quemado mi vida Latsis y el Eurobank. He construido mi casa con mis ahorros, le he pagado al triple el préstamo y ahora que no puedo pagar quieren quitarme la casa. Mi casa”.

2-13 de Febrero. En una mesa está sentada toda la dirigencia del Ministerio de Orden y Seguridad Pública; da conferencia de prensa, abogándose para sí a los periodistas-loros de los canales. La respuesta (entre comillas y sic) del Coronel del Cuerpo de Bomberos, ante el reproche de los periodistas de que no se ha movilizado el Cuerpo de Bomberos para salvar los edificios del centro que se estaban quemando: “Teníamos en el centro toda nuestra fuerza. Todos los coches de bomberos estaban preparados. Pero se observó un fenómeno increíble: ciudadanos simples, que no participaban en los disturbios, impedían a los bomberos llegar a los edificios que se quemaban gritando ‘que se quemen todos los bancos’”.
Es verdad, así pasó.
La derrota de la democracia representativa
El 12 de febrero representó la derrota de la democracia representativa, de su democracia. No hablo del hecho de que un gobierno “elegido” ha impuesto como primer ministro a un banquero que no se ha elegido por el pueblo. Tampoco quiero hablar del hecho de que el partido que ha impuesto a dicho primer ministro ya ha perdido la mayoría en el Parlamento y sin embargo sigue gobernando.
Sin embargo no puedo cerrar mis ojos al hecho de que el 12 de febrero los ciudadanos han elegido claramente a los anarquistas pare pedir protección. A los anarquistas y no a la policía que se supone que, por su papel institucional, es la que protege a los ciudadanos, para eso la pagan. Tampoco puedo quedarme sin voz cuando veo y leo que lo único que se publica de la majestuosa concentración del pueblo se refiere a las cenizas de los edificios y de los bancos.
Vamos, me pongo más concreto: el 12 de febrero, por primera vez en la historia de tales movilizaciones (incluyendo las decenas de concentraciones que se han realizado los 10 últimos meses) la gente no se reunió en Syntagma (plaza central de la vida política griega, frente al Parlamento) dos horas después de la hora que era la convocatoria. Otras veces la convocatoria era para las 5 y la mayoría de la gente llegaba después de las seis y media. El 12 de febrero ocurrió algo único: Syntagma estaba llenísimo de gente antes de las 5. A las cinco y media no cabía ni un alfiler en la Plaza, tampoco en las calles de alrededor.
Pues… hasta las cinco la cosa era linda, todo pacífico y cualquiera podría decir que la democracia triunfaba en toda su grandeza. Sin embargo, a las cinco y sin la más pequeña provocación, las fuerzas represivas empezaron a echar químicos a la multitud, a todos. Para disolver a la gente antes que llegara la concentración a su zenit. No es casualidad que ni siquiera eran las seis cuando las teles ya insistían en que la gente se disolviera y saliera de Syntagma. El intento de provocar miedo a la gente se había empezado hace dos días por periódicos y teles. Manolis Glezos (figura emblemática de la resistencia en Grecia durante la ocupación alemana y la guerra civil, ex diputado de izquierda, hoy en día de 89 años) y Mikis Theodorakis (famosomúsico griego de 88 años) son solo dos, conocidos, que sufrieron por los químicos, pero son miles de miles de gente que pueden hablar de la asfixia que sufrieron.

El anarquista amigo
Y entonces ocurrió algo imprevisto: un grupo de jóvenes vestidos de negro que estaban en la Avenida Panepistimiou, empezó a gritar consignas y se dirigió a donde los antidisturbios atacaban sin motivo a la multitud. La gente se hizo al lado, empezó a aplaudirles y gritaba “BRAVO!” “JÓDANLES!” “DÁLES!” y cosas así. Los anarquistas llamaban a la gente a que fueran con ellos. Vale… cuando toda, pero TODA, la gente te aplaude y apoya, no te queda más que seguir con mayor impulso en lo que querías hacer.
Lo mismo se repitió cuando la gente asfixiada, después de un nuevo ataque con químicos, bajaba la Panepistimiou y ancianos caían sin poder respirar (como testigos, la gente misma, las abumlancias y la motos del Servicio Urgente Médico que recogían a quienes no aguantaron el ataque). Y el apogeo de esta situación en la que la gente animaba a los jóvenes vestidos de negro, era cuando prendieron fuego al café STARBUCKS: un aplauso y miles de aclamaciones se levantaron hasta el cielo llenando el espacio desde la plaza de Klaftmonos y a lo largo de las Avenidas Panepistimiou y Stadiou. En los incendios de los bancos, la gente que no participaba enérgicamente estaba tocando rítmicamente las rejas de la Avenida Stadiou, haciendo ruido y animando los que atacaban a los bancos, mientras padres de familia de 50 y más años recogían mármoles y piedras y se los daban a los anarquistas que estaban en la primera fila de batalla.
Y no sólo esto. Desde el primer momento, a las cinco de la tarde, que empezó el ataque de los Cuerpos Antidisturbios hasta muy tarde de la noche, la consigna que dominó a los labios de cientos de miles de manifestantes no era por el Memorandum o por la política económica, sino el conocido “Cerdos, asesinos”. La rabia de la gente, por el ataque sin motivo que sufrió, se había inundado. . En la Plaza de Monastiraki la gente tocaba las campanas de las iglesias, todas las calles que se definen por el Acropolis, Athinas, Plaza de Omonia, Akadimias y Plaza de Syntagma rebosaban de gente que se negaba a retirarse y resistía como podía a la asfixia que provocaban los químicos y al terror que dispersaban los ataques de los antidisturbios. Los policías de DELTA atacaban con sus motos, sin discreción alguna, a la gente y la gente respondía con piedras. Hasta las once y media de la noche miles de personas estaban todavía en las calles. En la Avenida de Amalias al menos 10.000 se retiraron, a las doce, por una marcha hacia Sigrou para evitar los químicos que ya no se aguantaban. En Syntagma se reunió otra vez gente. En Monastiraki los DELTA rompían los escaparates de la tiendas y atacaban a la gente. Hay videos que muestran los ataques con las motos contra la gente.

¿Quién nos protege de la violencia de Estado?
Sin embargo, la derrota de la “democracia” no es que ya el pueblo se ha dirigido a los anarquistas para que les protejan de la violencia del Estado. Es verdad que la absoluta mayoría de la gente no quiere y no participa en acciones de violencia. Pero el hecho de que no sólo muestran tolerancia sino que aceptan a dicha violencia como la única que les protege contra la del Estado, demuestra la victoria de los anarquistas y sus acciones.
El argumento principal de los anarquistas es que “pacíficamente no podemos lograr algo y tenemos que provocar con cada medio la confrontación”. La consigna “que se queme el burdel del Parlamento» ya no es de los anarquistas. Después de decenas de manifestaciones pacíficas, después de luchar por lo de “no violencia”, la gente a pesar de saber que va a recibir químicos, lacrimógenos y violencia, sigue saliendo a las calles pero ya no cree que puede vencer pacíficamente en el marco de “democracia” o “por la democracia”.
Sabe ya la gente que su opinión nada vale para las élites, económicas y políticas, del país. Sabe ya la gente que nos “tienen escritos en sus zapatos viejos”. Ninguno de los políticos ha sido castigado por la corrupción y los escándalos, ningún suceso de violencia policiaca se ha castigado, hasta el policía que apoyó al asesino de Grigoropoulos está fuera de la cárcel hace unos meses. La demanda judicial de cientos de ciudadanos contra la violencia y la guerra química de los días 28 29 de junio pasado, todavía no han encontrado su camino para el Tribunal y nadie da cuentas nunca por los tantos heridos –ciudadanos que pacíficamente protestaban- en cada manifestación. La gente ya no confía en las instituciones “democráticas” porque ya se siente y sabe que están burlándose de ella: pide elecciones y le imponen un gobierno no elegido, exige que no se vote el Memorandum y lo votan con mayoría absoluta en un Parlamento que no hay ni la más pequeña posibilidad de re-elegirse y que no representa a nadie.
Y en este punto llegamos a la responsabilidad y el papel sucio que juegan los medios masivos de comunicación, ya desde hace dos años, desde el primer momento de esa historia con los memorandum (o desde siempre, como dicen los anaquistas y tienen razón). Por toda la noche los medios masivos enfocaban en los incendios y los “vandalismos”.
Dispersaban el miedo y desorientaban a la gente del tema principal que es la aprobación por el Parlamento de un ley-monstruo inconstitucional (no lo digo yo que es inconstitucional, 5 sintgamtologos-proferores de Universidad argumentan eso). Los medios se han encargado de jugar el papel de difundir el terror por “no perderse” la “última” oportunidad de nuestra –una vez más- “salvación”. Intencionalmente confunden la negación de pago que puede hacer Grecia, con la bancarrota, con la quiebra. Intencionalmente conectan la negación del pago de la deuda con la salida de la EuroZona, cosa que hasta Barufakis (que no es algún economista de izquierdas) denuncia como falsa y fuera de realidad. Y ayer durante la magnífica protesta, pusieron sus videocámaras no entre la gente que por miles de miles había ocupado la ciudad, sino frente a los edificios quemados.
El rol de los medios
Los mismos canales que reprochan a toda la sociedad como culpable -ese famoso “todos juntos comemos el dinero”-, los mismos que no dan una moneda por la arquitectura y la ciudad, los mismos que recuerdan los edificios históricos sólo cuando se habitan por emigrantes “que van a contaminar la ciudad” mientras todo el resto del tiempo están en silencio cuando los señores de “real estate” -que por casualidad son propietarios de esos mismos canales- hacen sus buisnes… esos mismos canales llaman ahora a la gente para “gritar un NO contra los vandalismos de los edificios históricos”.
En Atenas y toda Grecia miles de edificios que pertenecen al Estado, a la Iglesia y a los bancos, edificios de especial valor arquitectónico, están abandonados o derrumbados poco a poco por sus propietarios y cuando ya están medio-derrumbados, como por una manera mágica, se desmorona el estado especial de protección en una noche y en su lugar se levantan plantas y plantas de cemento.
En ciudades enteras se derrumbaron en una noche los neoclásicos y se construyeron monstruos de cemento. Un montón de edificios públicos se construyen sin reglas ni seguridad y están inundándose con la primera lluvia (como recientemente el Hospital de Pirgos). Carreteras nuevas se hacen trocitos y no se mueve hoja. Construcciones por las Olympiadas –estadios, teatros, carreteras, hostales etc. – pagadas por millones -que ahora se llaman “deuda”- están abandonadas a su suerte hasta perder su valor y liquidarse por un trocito de pan a empresas y a quienes se enriquecen con nuestro dinero. Precisamente aquella parte de la sociedad que está indiferente por el espacio urbano si no le asegura ganancias, precisamente ellos son los que descubrieron que “los anarquistas están destruyendo “edificios históricos”: Y por eso se calla e intenta hacer invisible el hecho de que cientos de miles de gente gritaron el NO a la miseria que les reservan como destino sus gobernantes bien educados, bien vestidos, bien alimentados.
Estimados señores y señoras: digamos que la mitad de los anarquistas son provocadores como les nombran. El asunto no es esto. Los más grandes provocadores son los medios de comunicación y su espejo deformable. Si quisieran enfocar a la esencia lo habrían hecho, era muy fácil mostrar escenas del ataque bruto policiaco. Si quisieran, levantarían sus helicopteritos y mostrarían las multitudes de personas que estaban luchando contra su empobrecimiento, contra la anulación de sus derechos laborales y sus sueldos que solo a los grandes empresarios va a servir.
La perversión de la realidad, las luces sólo en los edificios quemados, los comentarios parapolíticos del culo y la picota de la lógica común son la regla en los telenoticias. En estos momentos tan cruciales los medios de comunicación se controlan absolutamente por empresarios y políticos –o viceversa- despiadados, para quienes el ataque a los salarios de los pobres es una oportunidad por ganancias innumerables. Y jugarán todas sus cartas para no perder sus ganancias. Y algunos ciudadanos sensibles por los “edificios históricos”, sentados en su tele o en su ordenador, atrapados en una realidad virtual y controlada, seguirán insultando a los anarquistas y a todos que tienen corazón y están resistiendo al desastre de sus vidas.
La diferencia es que, quien ve los hechos por la televisión, no conoce los hechos. Quien no fue perseguido por la policía y no encontró una mano de ayuda por un joven vestido de negro, no sabe que es policía. Quien no cayó semi-desmayado por los químicos y no recibió las primeras ayudas por un anarquista no sabe que es solidaridad. Los anarquistas levantan redes de solidaridad y de apoyo y se preparan para los días de pobreza y quiebra que ocurrirá cuando los poderosos decidan que sirve a sus intereses. ¿Y Uds. estimados señores y señoras, siguen creyendo en la televisión? ¿Seguirán aún cuando el hambre toque a su puerta? ¿Seguirán creyendo a quienes les dicen que la culpa la tienen los anarquistas, las izquierdas, los indignados, el burro que está volando y no quienes están robándose a sus vidas hace cuatro décadas y más?
Apaguen las televisiones, tiren a la basura los periódicos del culo, busquen información alternativa y, por favor, piensen un poco más allá de lo “obvio”. Quizás entonces pueden construir una democracia verdadera en lugar del “error de imprenta” que es esta democracia de los arriba.
PD1: No soy anarquista, tampoco “anarquista”, no he tirado nunca una piedra, tampoco iba a prender fuego. Sin embargo, en esta lucha, los que se confrontan en directo con mis enemigos –y mis enemigos son los que protegen a quienes me quieren esclavo, los que desinforman a las personas que quiero transformándoles en zombis de televisión- son para mí más cercanos que cualquier acomodado y “griego”. Y sí, lo siento yo también por los edificios que se quemaron, estaba buscando y adorando la arquitectura de esta ciudad mucho tiempo antes de descubrir cualquier periodista del culo el nombre de Tsiler, sin embargo NO SACRIFICO LA VIDA Y LA DIGNIDAD DE NINGÚN HOMBRE O MUJER NI POR LA ACROPOLIS.Los edificios con dinero en seis meses se reconstruyen. ¿Las vidas de millones de seres humanos?
PD2: PAME (Frente del Partido Comunista) y por lo tanto KKE (Partido Comunista de Grecia) perdió ayer una gran oportunidad para “encabezar la batalla contra el poder capitalista de la plutocracia”, como nos repite continuamente: cuando vio los difíciles y los lacrimógenos se dio la vuelta, con disciplina absoluta y con una pirueta que hasta el Ejército Griego envidiaría. Ignorando los abucheos y gritos de la gente que le convocaban a quedarse en la lucha…
PD3: Quienes de los políticos y los “sensibles” de repente recordaron que se pierden puestos de trabajo en una de las tiendas quemadas, ¿quizás recuerdan que cada mes se pierden miles de puestos de trabajo y que los desempleados han superado el millón hace meses? ¿Encendieron velas por los despedidos y los obreros que están en huelga hace más de cien días en la Metalurgia de Grecia? ¿O por los trabajadores de ELEFTEROTYPIA (gran periódico de Grecia) y ALTER (canal de televisión) que siguen en huelga y sin cobrar hace meses? ¿O sólo por el ATTICON (cine que se destruyó su entrada durante las manifestaciones de 12 de Febrero) saben encender velas?
 

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Búsqueda de justicia: comienza el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez

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(Desde Mar del Plata) La familia de la adolescente asesinada en 2016 logró que se concrete este nuevo y acaso histórico juicio que tratará de responder aquello que no indagó ni respondió el proceso realizado en 2018, que fue anulado por su parcialidad y prejuicios: ¿Quiénes mataron a Lucía Pérez? En la foto, Matías (hermano) junto a Marta y Guillermo, los padres de la niña asesinada cuando tenía 16 años. La primera jornada será acompañada por una movilización en las calles marplatenses, donde se proyectarán las imágenes de la apertura en directo desde la sala de audiencias. Detalles y datos sobre lo que se viene.   

A 2.313 jornadas del crimen, llegó el día.

El nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, la adolescente marplatense de 16 años asesinada el 8 de octubre de 2016, comenzará este martes 7 a las 9 de la mañana y continuará al menos durante todo el mes de febrero, de 9 a 14 horas, los días hábiles. Se espera que finalice el 1º de marzo aunque todo, tanto los horarios como las jornadas, pueden demorarse. Lo crucial es otra cosa: la búsqueda de justicia.

La causa está caratulada como abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio y tiene como imputados a Matías Gabriel Farías (29 años actualmente) y Juan Pablo Offidani (47). La Unidad Fiscal que lleva adelante el proceso es la N° 7 de Mar del Plata.

Aspecto hoy, desde la puerta, de la sala de audiencias. Al fondo se sentarán los jueces, en el sillón del medio cada persona que testifique. De un lado, fiscal y abogados de la familia. Del otro, abogados de los acusados. La carátula de la causa: abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio (fotos: Lina Etchesuri).
La vista de la sala desde el otro lado: en ese espacio se desarrollarán las audiencias encabezadas por los jueces Fissore, Falcone y Simaz (Fotos: Lina Etchesuri).

Las audiencias transcurrirán en el 6º piso de los Tribunales marplatenses. Allí se sentarán los jueces Gustavo Raúl Fissore (presidente del tribunal), Roberto Falcone, y Alexis Simaz. La querella estará representada por el fiscal Leandro Arévalo y por Florencia Piermarini y Verónica Heredia, abogadas de la familia. El Tribunal autorizó el pedido de los imputados Farías y Offidiani de no estar presentes. Asistirán al proceso vía Zoom desde el penal donde cumplen condena a 8 años de prisión por tenencia de drogas con intención de venta, cargo que se les imputó en el anterior juicio (celebrado hace 4 años y 2 meses) en el que el femicidio de Lucía quedó impune. La anulación de ese fallo fue dispuesta por la Cámara de Casación Penal de la Provincia de Buenos. El juez Carlos Natiello planteó por ejemplo que aquella sentencia se había fundado “en intolerables prejuicios y suposiciones basados en estereotipos de género” y que contenía “concepciones sexistas inocultables”, por lo que califica al fallo como “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio”. (Por ese fallo los anteriores jueces serán sometidos por el parlamento bonaerense a otro proceso, un juicio político o jury, durante el mes de marzo).

Lo que pasará

En el inicio del este nuevo juicio estarán presentes en la sala del tribunal el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, la ministra de la Mujer bonaerense, Estela Díaz, Flavia Delmas, del mismo organismo, y Carolina Varsky por parte del Ministerio de Mujeres de la Nación.

El Tribunal autorizó que se transmitan por el canal de Youtube de la Corte Suprema bonaerense (https://www.youtube.com/c/SupremaCortedeJusticiaProvinciadeBuenosAires?app=desktop) las jornadas de inicio del debate, los lineamientos de acusación de la defensa, los alegatos de clausura y la lectura del veredicto. Pero no las jornadas de declaración de testigos.

Mientras en el 6º piso de Tribunales se desarrollen las audiencias, en el 2º se dispuso una sala donde se emitirá por videoconferencia el juicio completo para un grupo compuesto por: los amicus curiae de la acusación, dos familiares de cada uno de los acusados y cinco de la familia de Lucía (padres y madres de otras víctimas de femicidios), y tan solo seis periodistas de medios gráficos. Al inicio camarógrafos y fotógrafos podrán tomar imágenes en la sala del 6° piso.

Matías, Marta y Guillermo: hermano, madre y padre de Lucía Pérez, que intervendrán este martes en la primera jornada del nuevo juicio. (Fotos: Lina Etchesuri).

En la calle

Durante la jornada de mañana, desde las 9:30, declarará la familia de Lucía Pérez: Marta Montero, Guillermo y Matías Pérez, madre, padre y hermano respectivamente. Hasta el 14 de febrero se presentarán los testigos de la acusación y luego los de la defensa. Se espera que brinden su testimonio, en total, 49 personas.

En la puerta de los Tribunales habrá una movilización de organizaciones sociales, sindicales y políticas acompañando a la familia. La Campaña Nacional Somos Lucía, a su vez, llevará adelante una serie de actividades frente al Tribunal durante todo el mes, que abrirán mañana con el siguiente programa:

·         8:45: saludo de la familia de Lucía Pérez

·         9:00 apertura del acto.

·         9:15 canto colectivo.

·         9:30 proyección del inicio de la audiencia.

·         12:15 habla nuevamente la familia.

·         Talleres de serigrafía y estampado

·         Radio abierta con organizaciones sociales y personalidades.

Marta Montero, preparando stencils: los ojos de Lucía como símbolo del reclamo de justicia.

Más info:

¿Por qué se celebra un nuevo juicio? ¿A quién se juzga?

El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿Qué son los femicidios territoriales?

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El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿qué son los femicidios territoriales?

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Este martes 7 de febrero comienza un proceso inédito: se realizará en Mar del Plata el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, tras la anulación del fallo original que la Cámara de Casación bonaerense consideró “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio” por su falta de «perspectiva de género».

Estas son las hipótesis publicadas en la revista MU por el Observatorio Lucía Pérez (que ha creado el primer padrón autogestionado y público de violencia patriarcal). El trabajo explica el contexto de crímenes como el de Lucía, ocurrido en octubre de 2016, que provocó el primer Paro de Mujeres en el país. Los femicidios territoriales como tramas barriales que degradan el valor de la vida, mucho más allá de los vínculos de pareja y la intimidad. Fuerzas de seguridad, fiscales y jueces implicados en esos delitos y su impunidad, no solo como cómplices. Un cambio de paradigma a la hora de pensar la violencia machista: el rol de lo narco, la conexión con el extractivismo y la pobreza. Y las familias luchando contra la máquina de muerte.

Por Claudia Acuña, Florencia Paz Landeira y Anabella Arrascaeta.

Desde el Observatorio Lucía Pérez venimos registrando e interrogando las cifras de la violencia patriarcal. Propusimos entonces la categoría de “femicidios territoriales” para intentar comprender la singularidad de crímenes como los de Lucía Pérez, Melina Romero, Iara Rueda, Luna Ortiz o Araceli Fulles. Femicidios que no se ajustan a los modelos epistémicos tradicionales de la teoría de género y que no hablan de vínculos de pareja e intimidad, sino de tramas de narcocriminalidad e impunidad territorializadas, con  participación de agentes estatales tales como policías, penitenciarios y fiscales. 

Cifras que lo dicen todo: 328 femicidios registrados en 2022 y 25 en el primer mes de 2023. El Observatorio Lucía Pérez es el primer padrón público y autogestionado de violencia patriarcal.

Participación activa, en tanto que genera condiciones de posibilidad para estas muertes en esos territorios; y también participación concreta, al garantizar y perpetuar la impunidad de esos femicidios, falseando pruebas y entorpeciendo procesos judiciales. Marta Montero, madre de Lucía Pérez, prefiere llamarlos “narcofemicidios”; nosotres sumamos la referencia al territorio que quizá nos permita enfocar los factores que lo producen: los narco-femicidios se originan en narco-territorios concretos.

En primer lugar, es necesario definir que llamamos “narco” a una actividad criminal que se lleva a cabo “con la participación ilícita de actores del Estado” (Javier Auyero, Katherine Sobering, Entre narcos y policías). Lo narco opera a través de una necromáquina cuya tarea es acallar, atemorizar y doblegar resistencias hasta esclavizar las fuerzas de producción necesarias para extraer capital de todo lo vivo: cuerpos, territorios, medio ambiente, datos (Rossana Reguillo, Necromáquina).

Lo narco produce una forma característica de femicidio porque le otorga a ese crimen un significado político y cultural. En palabras de Reguillo, “mata dos veces: la del asesinato y la de tu muerte convertida en dato mediático”. Tal como define la filósofa italiana Adriana Cavarero cuando traza una relación entre el genocidio del Holocausto y estos crímenes, en ambos casos se trata de “una violencia que no se contenta con matar porque sería demasiado poco: al destruir el cuerpo singular constituye el acto del fin no de la vida, sino de la condición humana”.

Lo narco gobierna territorios azotados por las políticas neoliberales que durante décadas destruyeron tanto puestos de trabajo como instituciones estatales que debían contener las consecuencias. Esas características unen la postal de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, con la de Palpalá, en Jujuy, escenas del crimen de los femicidios de Araceli Fulles y Iara Rueda. Dominan también puertos como los de Mar del Plata y Rosario, ciudades hermanadas por los nombres de Lucía Pérez y cada una de las 50 mujeres masacradas este año en balaceras. Pero son sólo aquellos femicidios que con gran esfuerzo de sus familias y su comunidad han logrado trascender con nombre y rostro los que nos han obligado a fijar la mirada en esos territorios.

Qué vimos

En San Martín, por ejemplo, vimos que Araceli Fulles estuvo 22 días desparecida, sin que ninguno de los rastrillajes organizados por la policía la encontraran. Su cuerpo fue hallado, finalmente, por su hermano, enterrado debajo de la cama del sospechoso que justo en ese momento estaba declarando ante la fiscal, quien lo dejó ir. El hombre fue detenido en otro barrio de la periferia, dos días después y gracias a que  una mujer paraguaya, embarazada y en ojotas, lo corrió y entregó a los gendarmes que militarizaban el barrio para “custodiarlo”. Tiempo después, ese único detenido fue asesinado: le hicieron tragar agua hirviendo en la prisión en la que el Servicio Penitenciario estaba a cargo de su seguridad. Finalmente, en un tribunal rodeado por miles de personas que clamaban “Justicia por Araceli”, los autores materiales del femicidio fueron condenados a prisión perpetua. Sin embargo, no fueron sometidos a ningún proceso judicial ni el comisario ni los agentes que encubrieron a la banda de narcomenudeo que operaba en el barrio y mató a Araceli. Hubo, sí, varias condenas  a autoridades policiales en otros procesos judiciales contemporáneos al que investigó el femicidio de Araceli y que probaron las vinculaciones en ese territorio entre bandas narcos y fuerzas de seguridad. La última fue en septiembre de este año, cuando la jueza federal Alicia Vence procesó con prisión preventiva al comisario Osvaldo Javier Calderón y dos oficiales de la Comisaría Primera de San Martín.

Territorios, cuerpos y violencias

Al hablar de territorio nos referimos no solo a la base material y orgánica de los ecosistemas, sino también a la historia y las relaciones que se han entretejido en estos de modo constitutivo. El territorio aparece entonces como una trama de redes de relaciones que, en su dimensión conflictiva y contradictoria, configura experiencias y sujetos singulares marcados por variables procesos de jerarquización y de desigualdad. 

Hay en la palabra “territorio” una serie de sentidos contradictorios anudados. Por un lado, en su propio origen etimológico aparece asociada a una voluntad de control y de dominio, en un lenguaje bélico y de conquista. Pero el territorio, en sus usos sociales y locales, también alude al saber de la experiencia, a una relación de alteridad respecto de espacios institucionales y burocratizados; el territorio, en este sentido, puede ser una analogía de la calle o, para decirlo en términos más amplios, del espacio de la vida cotidiana. El territorio también es, en un sentido más literal, la tierra. El cuerpo –nuestro cuerpo– puede ser también vivido e interpelado como territorio. Pero acá aparece otra vez la alteridad. Porque no todos los cuerpos aparecen como territorios en disputa, sino especialmente aquellos cuerpos feminizados, racializados, empobrecidos y marginados. Se va armando así un mapa imaginario de cuerpos y territorios simultánea e inextricablemente sometidos a procesos de desvalorización, violencia y explotación; de despojos múltiples de la vida en todas sus formas. 

Pensados los territorios como configurados por relaciones de poder, las desigualdades de género sin duda se despliegan y concretan en ellos de un modo fundamental. Desde esta perspectiva, entonces, el territorio aparece como espacio tallado en donde se producen y reproducen desigualdades étnico-raciales, de género, de clase, de edad y deviene, así, un espacio de disputa. Los territorios son campos de fuerza, producto y objeto de disputas, resistencias y dominios. Por lo tanto, están siempre en devenir, nunca acabados, nunca cerrados; contingentes.

¿Es posible trazar una frontera clara y objetiva entre el cuerpo y el territorio? ¿Qué paisaje habita nuestros cuerpos? Al respecto, la filósofa feminista Donna Haraway pregunta provocadoramente por qué nuestros cuerpos deberían terminar en la piel. Los cuerpos están situados e interconectados de forma profunda con la trama de la vida. Pensar en lo viviente desde la interconexión, la interdependencia y la existencia de flujos continuos nos abre la mirada a reconocer patrones comunes que, en nuestro espacio y tiempo, hablan de formas sistemáticas de extracción de valor, despojo y violencia extractivista. Se trata de advertir la concurrencia entre procesos de pobreza y desigualdad, de violencias de género y ambientales, que expresan una lógica depredadora común que exponen cotidiana y persistentemente a las personas, a los territorios y, en última instancia, a la vida.

Patriarcado, extractivismo y terricidio

Hace ya décadas que, desde el feminismo, se han señalado analogías entre la explotación de los territorios desde la lógica de la ganancia capitalista y la explotación de los cuerpos feminizados desde la lógica patriarcal. En este sentido, Vandana Shiva afirma que la apropiación de recursos, esencial para el “crecimiento”, crea una cultura de la violación: violación de la Tierra, de las economías locales y también de las mujeres. El modelo extractivista concibe a los territorios y los cuerpos feminizados como recursos a explotar y como zonas a sacrificar en función de consolidar una forma de dominación. De hecho, en la base del ordenamiento moderno-colonial, no solo se saquearon territorios, sino también cuerpos racializados y esclavizados. En la actualidad, esta cualidad extractiva, apropiadora y cosificadora de los cuerpos aparece como nodal a la violencia femicida. 

Desde esta lente, el extractivismo no es solo un modo de saqueo y explotación de la naturaleza, sino que también implica una racionalidad y una relacionalidad particulares. Es un modo de concebir las relaciones con otros humanos y no humanos y el espacio que co-habitamos. Las prácticas extractivistas se asientan en jerarquías raciales, de género y clase, multiplican las formas de violencia y exacerban las injusticias. El extractivismo configura no solo territorios, sino también relaciones sociales y las subjetividades de quienes los habitan. Se trata de prácticas sistemáticas de extracción de la vida en todas sus formas y dimensiones. Las violencias de todo tipo son consustanciales al extractivismo y se refuerzan como forma de producción de lo social. 

Esta relación inherente entre extractivismo y violencia se expresa en la desestructuración de las tramas sociales y comunitarias, en el despojo de los medios de subsistencia y de sostenimiento de la vida, en la polarización y estratificación social, en el agravamiento de la criminalización y la represión estatal y, también, en la violencia contra las mujeres y el recrudecimiento de formas patriarcales de dominación y opresión. Para nombrar este entrelazamiento entre las formas neocoloniales del despojo de los espacios de vida y la profundización de las jerarquías de género, se ha propuesto el concepto de “repatriarcalización de los territorios”. Sobre todo, han sido los estudios sobre proyectos extractivistas vinculados a la minería y los combustibles fósiles los que alertaron cómo estos conducen a la masculinización de los territorios, con un aumento significativo de la violencia de género y la explotación sexual.

En el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries de este año, en un taller sobre “Pueblos fumigados”, una mujer decía que nuestros territorios nos exponen y nos entrampan entre el femicidio y el cáncer. En este y otros espacios de activismo, queda claro que no son solo las mujeres las afectadas por este entrecruzamiento de violencia ambiental y de género, sino que también son las primeras en advertir las consecuencias del modelo extractivista en sus cuerpos, los de sus hijos y los de sus comunidades. Se constituyen, así, en la primera línea de la defensa de los territorios y rápidamente se vuelven blanco de persecución y amenazas cuya expresión más extrema son los femicidios extractivistas. 

En este contexto, lo narco resulta un eslabón clave de la cadena de extracción de ganancias en cuerpos y territorios que han sido oscurecidos por la desigualdad social producida por las políticas económicas neoliberales. Lo narco convierte en consumidores y productores a aquellas poblaciones que el sistema formal descarta. Rita Segato lo describe como un segundo Estado. Sin embargo, consideramos que en países no europeos esa dualidad es, en realidad, una unidad porque es la clave constitutiva en la que se establecieron los Estados coloniales para garantizar la gobernabilidad. Recordamos también que en Argentina se utiliza el término “en blanco” y “en negro” para distinguir la economía “formal” de la “informal”. Aquello, entonces, que habita el “Estado en Negro”  es la resistencia y lo narco es la respuesta para neutralizarla ante la impotencia del  “Estado en Blanco”.

Desde la perspectiva que venimos sosteniendo, todavía parece necesario remarcar el carácter sistémico y civilizatorio de esta crisis y continuar desanudando las lógicas androcéntricas y patriarcales de las formas de producción basadas en el despojo, la extracción y el aniquilamiento de cuerpos y territorios.

Territorios en disputa

Las víctimas de femicidio y sus familias organizadas en busca de justicia nos enseñaron que para deconstruir las violencias que culminaron en estas muertes no basta con problematizar el amor romántico y los ideales de pareja. Ni tampoco alcanza con desafiar las fronteras de lo doméstico, ni las estrategias de empoderamiento. Se volvió necesario indagar en las fuerzas estructurales y cotidianas que están minando las tramas comunitarias de sostenimiento y reproducción de la vida. Y situar a los femicidios en un aumento generalizado de la violencia, la narcocriminalidad con alto involucramiento policial y penitenciario y de la crueldad y, en términos más amplios, en procesos extractivos y de despojo y precarización de las condiciones de existencia donde todos los bienes aumentan su valor a ritmo constante hasta volverse inaccesibles, excepto la vida, que cada vez vale menos. Mejor dicho, algunas vidas. 

Desde esta óptica, pusimos la lupa en Rosario, ciudad que nos señala cómo el cuerpo de las mujeres emerge como un renovado territorio de disputa en el contexto del entramado narco-policial-penitenciario de la ciudad. Coincidimos con Rossana Reguillo cuando caracteriza a estas violencias como “pasillos”: “vestíbulos entre un orden colapsado y otro que todavía no es, pero está siendo. De ahí su enorme poder fundante y su simultánea ligereza”. La tensión actual es producto de la crisis del Estado en Blanco que deja expuesto al Estado en Negro y provoca la disputa por el control de todo el aparato.

Lo que la violencia hace emerger sin pudor son territorios en disputa, sí, todavía. 

Pero una disputa desigual, invisibilizada por los supuestos creadores de sentido social: medios y academia. 

La sociedad mexicana y en especial, las mujeres de Ciudad de Juárez, batallan desde hace décadas contra la máquina femicida ante el monumental silencio académico de la UNaM, la mayor unidad de producción de teoría social iberoamericana. Silencio que funciona como un enorme operativo de lavado epistémico de lo narco 

Los territorios argentinos que luchan hoy para que el narco-fascismo no termine de capturar el aparato del Estado y con él, la democracia, requieren toda la luz y compañía que muchos sectores políticos, culturales y sociales les siguen negando.

Epílogo

Los femicidios abren surcos y dejan al descubierto hilos de injusticias e impunidad que, como fibra poderosa sedimentada en el tiempo, amenazan a la vida en su totalidad y refuerzan modos desiguales, estructuralmente, de ser y estar en el mundo. 

Un femicidio es un cimbronazo, y ya son 300 las muertas por violencia patriarcal en este 2022. 

Acá estamos, entre ruinas, caminando con la tierra resquebrajada de muerte a nuestros pies. 

Las mujeres, travestis y trans nos vemos empujadas a pensar desde el dolor, para intentar regar nuestros territorios arrasados y dotarlos de horizontes de verdad y de justicia.  

Nuestras muertas nos duelen, pero también nos hablan. 

Sus cuerpos narran una historia personal y colectiva. 

En tiempos de análisis políticos, encuestas y especulaciones electorales, ¿no son las historias de estos 300 femicidios y transfemicidios las que debemos comprender para trazar una radiografía de época? 

Es urgente. Porque enfrente está la muerte.

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 3

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1, 2 y 3.

Capítulo 3

Desde su eclosión en 2001, que sigue replicándose, las fábricas recuperadas tienen un marco jurídico precario. El proyecto de ley de Recuperación de Unidades Productivas es un mecanismo que los trabajadores presentaron por segunda vez en el Congreso, luego de que perdiera estado parlamentario en 2020. Las palabras de diputados y diputadas que expresan discursivamente la importancia de la ley. Una de ellas es Victoria Tolosa Paz, actual ministra de Desarrollo Social. Sin embargo, al día de la fecha, la ley no fue sancionada. Otro diputado, Leonardo Grosso, y la teoría de la “ceguera epistémica”.

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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