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Hola Pajarito

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Un flamante mito urbano, surgido un sábado frío de agosto, sostiene que falleció Rogelio García Lupo, Pajarito, uno de los grandes periodistas que ha dado este oficio tantas veces infausto, y algunas veces maravilloso. Pero en lugar de los clásicos «adiós», o “hasta siempre”, tal vez convenga decir “hola”, como un gesto en defensa propia que permita conocer y reconocer su trabajo, sus ideas y sus andanzas.
La noticia parece confirmar cierta estadística que nos confió hace muchos siglos una maga llamada María Elena Walsh: “Muere mucha gente buena, pero pocos hijos de puta”. Pajarito, que en noviembre debería cumplir 85 años, era poseedor de tecnologías escasas en el gremio: humor, seriedad, talento, profundidad, generosidad, estilo. Nos honró como lector de Mu, pero mucho más, y desde mucho antes, nos honró con su afecto. Aquí, la nota que hicimos con él en 2009: la publicamos hoy para celebrar una vida y, quién sabe, para escaparle al frío.

Diario sin motocicleta

Testigo de la historia en tiempo real, formó parte del grupo de jóvenes que ingresó al nacionalismo, pasó por la Cuba revolucionaria, y se conmovió con el peronismo en resistencia. Ese fue el trayecto que Rogelio “Pajarito” García Lupo compartió con Rodolfo Walsh, su amigo, a quien recuerda como un periodista ético e interesado en temas que los medios ignoraban. Perón, Frondizi, Scalabrini Ortiz, John William Cooke, Jauretche, la noche del 17 de octubre, lo que los jóvenes nacionalistas pensaban de Evita, Jorge Masetti, Operación Masacre, Héctor Ricardo García, el Che Guevara, García Márquez, el diario de la CGT de los Argentinos… algunos de los nombres y temas en esta recorrida por la vida de un maestro. Por Sergio Ciancaglini.
Hay un periodista que vive.
Sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. Rogelio García Lupo mira desde atrás de sus cejas, que caen sobre esos ojos cómplices que han seguido la historia en tiempo real. Va a hablar sobre Rodolfo Walsh, y sobre él mismo. Cada uno decidirá en qué medida va a hablar sobre una historia que nos toca, nos acaricia o nos golpea a todos.
Nació en 1931. Walsh en el 27. En 1944, cuando Rogelio estaba en 1º año y Walsh en 5º, se conocieron en las reuniones de una de las organizaciones más estridentes de la derecha, la Alianza Libertadora Nacionalista. “Había una inyección de juventud producto de la crisis mundial, la guerra, el interés por la política. En el 45 el nacionalismo llenaba el Luna Park con 25.000 personas. Y los partidos de la Unión Democrática marchaban con grandes retratos de Churchill, Roosevelt y Stalin. Los aliados que habían ganado la guerra traían el triunfo de la democracia, con el comunismo adentro. La Alianza era antibritánica, y tenía un núcleo de irlandeses y descendientes –más antibritánicos todavía- entre los que estaban Walsh y tipos peligrosos como Guillermo Patricio Kelly”. El niño Rogelio miraba asombrado, por ejemplo, a un personaje apodado El Capitán que narraba sus peripecias con Pancho Villa en México: “Contaba cómo habían invadido Estados Unidos, nosotros escuchábamos embelesados”. Muchos los consideraban fascistas: “Había fascistas sin duda, con ideología elaborada, y gente joven que no lo era, pero estaba contra el capitalismo y el comunismo. Era un ideario no muy democrático, más bien autoritario. Un punto clave era el neutralismo con relación a la guerra, idea en la que se encuentran los nacionalistas no fascistas, pero también gente de izquierda y de FORJA”.
FORJA, el grupo de jóvenes radicales yrigoyenistas creado por Arturo Jauretche tenía un lema: los argentinos queremos morir aquí. “Pero la Liga Obrera Revolucionaria Troskista que presidía Liborio Justo planteaba algo parecido. Liborio me ha contado que ellos planteaban no ir a la guerra, pero sí jugarse la vida por la revolución social”. En la ALN el adolescente Rogelio conoció a dos chicas cuyos novios de entonces militaban allí, Silvina Bullrich y Beatriz Guido. Con Walsh, un joven flaco de anteojos, se empezaban a reconocer en los actos. “Nos tratábamos de usted. Hola compañero, hola camarada”. El flujo de la época les hizo dirigir la atención hacia la figura de Juan Domingo Perón. “Pero para decírtelo brevemente, nos gustaba el coronel Perón, y no nos gustó el general Perón”. El coronel fue preso en 1945 y se produjo el 17 de octubre. Gente pobre, obreros, trabajadores cruzando el Riachuelo. No se trató de multitudes de leyenda, pero aquella movida cambió la historia al poner en el centro, frente al poder, a los nuevos protagonistas de la política: “Serían unas 25.000 personas. Nosotros, los nacionalistas, fuimos desde Belgrano en tranvía. Después ocurrió el tiroteo del diario Crítica, las balas rompieron vidrieras, nos estábamos desbandando, y nos metimos en Las Delicias, una bombonería frente al Castelar Hotel. Nos quedamos escondidos hasta las 6 de la mañana, cuando el ejército nos hizo salir. Pasamos la noche comiendo bombones de fruta”. Tras esa jornada entre las masas y las masitas, Perón fue liberado y en febrero de 1946, ya era el general que ganó las elecciones a presidente.
El entusiasmo por Perón se les esfumó rápido. “En el 47 se suscribieron las actas de Chapultepec, todo un acercamiento a Estados Unidos, restricciones a la soberanía nacional. Fuimos a protestar al Congreso y nos metieron a todos presos”. Eran unos 150, los pusieron en un patio interno del propio Congreso. Llegó un diputado para saludarlos: “Era un flaco vestido de negro, John William Cooke, que venía de una formación también nacionalista y después sería el Gordo Cooke, ya como delegado de Perón y nexo con la revolución cubana”. Otro que se acercó a los jóvenes antinorteamericanos fue Arturo Frondizi. “Todo era interesante” dice Rogelio.
Muchos de sus amigos y compañeros de andanzas ya eran empleados públicos. ¿Hoy se hablaría de cooptación? “Sí, cooptados, no sé si resignados, pero haciendo un esfuerzo por defender lo que para nosotros era indefendible”. Hubo un tiempo de dispersión que incluyó a varios de los que no se resignaban a ese peronismo que acaso estaba en su mejor momento. La ALN desbarrancó entre los que se convirtieron en empleados públicos, y el ingreso del sector fascista conducido por Guillermo Patricio Kelly al ministerio del Interior que manejaba Ángel Borlenghi. “Se convirtió en una oficina del ministerio, con empleados a sueldo, una institución no sé si parapolicial, pero sí parapolítica”.
Rodolfo y Rogelio se encontraban de vez en cuando “sabiendo que esa película no era para nosotros”. No eran gorilas, pero eran antiperonistas. ¿Cuál era, por ejemplo, la percepción sobre Evita, la mujer del puño crispado? “Yo tenía la idea de que esta señora hacía un tipo de filantropía propia de lo que mi abuelo contaba que hacían los conservadores en la provincia de Buenos Aires. Mi abuelo había sido boticario en Avellaneda. Conocía el mundo de Alberto Barceló. Veía a Eva como una prolongación de los conservadores. Para mí era un paternalismo llevado a un nivel inaceptable, y también Rodolfo la veía así”.

Rogelio García Lupo, Rodolfo Walsh y el cónsul argentino en Chile, Roberto Rodrí- guez Ayam. La foto es de 1960, fue tomada en Santiago, en plena experiencia de la agencia Prensa Latina.
Rogelio García Lupo, Rodolfo Walsh y el cónsul argentino en Chile, Roberto Rodrí- guez Ayam. La foto es de 1960, fue tomada en Santiago, en plena experiencia de la agencia Prensa Latina.

Evita, Jauretche y Gelbard

Eva muere en 1952. Rogelio fue exonerado como escribiente de Tribunales por no usar la corbata de luto. Simultáneamente iban conociendo a otras personas que pensaban parecido, y que aún no eran calles: Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, por ejemplo. “Eso me motivó un realineamiento, una nueva visión del nacionalismo como cosa democrática. Pero además, eran esas personas de conducta. Scalabrini Ortiz vivía modestamente. Y Arturo también aunque tenía más dinero porque su mujer era una heredera. La honradez tenía mucha importancia para nosotros, porque el peronismo de pronto se encontró reproduciendo lo que se había criticado de la década infame”. Jauretche venía siendo perseguido por Evita. “Ella pensaba, y supongo que Perón también, que al respaldar al coronel Domingo Mercante (gobernador bonaerense) como candidato a vicepresidente, Jauretche planteaba una sucesión que no pasaba por Eva, lo cual era cierto. Jauretche creía que colocar a Eva en la fórmula traería un inevitable golpe militar. Terminó dejando la presidencia del Banco Provincia”.
Rogelio, echado por el peronismo, recaló en dos revistas peronistas. De abogado en potencia, a periodista. Trabajó en Continente y en Opinión Económica, órgano de la Confederación General Económica que acababa de fundar José Ber Gelbard (que sería ministro de Economía en 1973). Rogelio hizo campaña contra los contratos petroleros con la California Standard Oil acompañando a Adolfo Silenzi de Stagni (hombre de batirse a duelo defendiendo ideas como la de la soberanía sobre los recursos naturales). Rogelio fue preso en 1955. Después de un mes en Devoto, Gelbard pidió por García Lupo al ministro Borlenghi: “Que se quede un poco más. La cárcel educa a los jóvenes” fue la respuesta. Rogelio ríe: “tenía razón, me tocó estar preso con los comunistas y pude hacer una cantidad de amigos”.
Tanto Walsh como García Lupo apoyaron el golpe de 1955. “Rodolfo estaba influido por el hermano, que era oficial de la Armada y estaba en la conspiración contra Perón”. Las revistas peronistas cerraron, Rogelio entró a Noticias Gráficas, su primera experiencia en diario, en el que ubicó a Osvaldo Bayer –con quien habían hecho una amistad epistolar- como corresponsal en Berlín. Recupera la relación con otro amigo de la ALN, Jorge Masetti. Se sistematizó un lugar de encuentro, el bar La Paz de avenida Corrientes. “Íbamos nosotros, el periodista peronista, Rubén Arbo y Blanco, y como al lado estaba la revista Así, venía Héctor Ricardo García, que nunca consumía nada. Sólo escuchaba”. Discutían sobre periodismo, libros, películas, todas cosas que parecen esfumadas en etapas más actuales del trabajo de prensa: “Esta es una época cínica”.
Walsh en 1957 comienza el trabajo y la experiencia de Operación Masacre. “En realidad yo iba enterándome del trabajo a medida que se publicaba en las revistas. Rodolfo estaba en pareja con Estela Poupée Blanchard que era muy amiga mía, así que nos veíamos mucho”. Operación Masacre sólo pudo ser publicada en el periodismo nacionalista (Mayoría) y la primera edición la realizó otro hombre de la derecha, Marcelo Sánchez Sorondo. “También publicó algunas notas Leónidas Barletta en Propósitos, periódico paralelo del Partido Comunista. Es muy difícil explicar estas cosas a los que hacen investigaciones sobre los orígenes ideológicos de Rodolfo, pero era lo que pasaba”. A Rodolfo le interesaba publicar lo que estaba denunciando, y valoraba a quien se animara a hacerlo.
¿Cuánto de raciocinio metódico, cuánto de primicia, y cuánto de sensibilidad por las víctimas hubo en Operación Masacre? “Creo que lo principal fue su emoción frene a una gran injusticia. Un gran tema periodístico, y un gran tema ético”. Walsh se encontró con uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez, y vio las cicatrices: “Me sentí insultado” escribiría luego. Rogelio: “Le hizo tomar una posición, pero además cortó cualquier expectativa que pudiéramos tener en la Revolución Libertadora. Los fusilamientos te hacían reencontrar con la historia argentina del siglo XIX, la violencia expuesta a lo bestia”.

¿Querés conocer al Che?

El curso acelerado sobre decepciones continuó con la llegada de Arturo Frondizi al poder. Rogelio trabajó para esa campaña, también Jauretche. García Lupo y Walsh se dedicaron juntos al trabajo con la comisión parlamentaria que investigó el crimen de un abogado, historia que merece todo un capítulo aparte y que Walsh transformó en libro: El caso Satanowsky.
Jorge Masetti fue a La Habana como enviado de Radio El Mundo, logró subir a la Sierra Maestra. Entrevistó a Fidel Castro y a Ernesto Guevara. Masetti había trabajado para el peronismo, que había creado Agencia Latina. El Che había trabajado para la misma agencia como fotógrafo de los Juegos Panamericanos de México. Masetti y Guevara criaron una amistad y una idea inspirada en la Agencia: Prensa Latina. La toma del poder fue en 1959, Masetti viajó a La Habana y volvió con la misión de formar un equipo para la agencia. Lo planteó en la mesa de La Paz. “Los peronistas de la mesa decían. Esos barbudos son todos gorilas, y ustedes que los defienden también. Claro, la revolución había sido aplaudida por La Prensa y por La Nación. Pero Masetti decía que la revolución era nacionalista y democrática. Y los comunistas estaban en contra”. El embrollo absoluto: “Lo que pasa es que Fidel venia de la falange española, y nosotros de la ALN, había amplias posibilidades de entenderse”.
Rogelio vivió en La Habana con Rodolfo y Poupée. “Fue una etapa muy atractiva, trabajábamos mucho y siempre había algo de qué maravillarse”. Rogelio había llegado junto a Carlos Infante, propietario de Radio Rivadavia. “Me instalé en lo de Rodolfo y al rato me llama Infante. ¿Querés conocerlo al Che? A la medianoche te paso a buscar. Fuimos al ministerio de Industria. Infante llevaba una bolsa. La puso arriba del escritorio. Eran cinco kilos de yerba Flor de Lis que la hermana de Infante le mandaba a Guevara. Nos quedamos hablando hasta las cuatro de la mañana”. ¿Primera impresión? “El Che era amable, seductor. Un argentino de clase alta bien educado y muy cálido. Totalmente igualitario, conversabas como charlamos vos y yo ahora. Creo que hablamos de las idas y venidas de los militares en el continente. Era un tipo con una atracción imposible de resistir, y convencido de que estaba embarcado en una revolución más allá de Cuba”. El Che no andaba con boina. “Mucho calor, imaginate, la boina era para los viajes a Praga. Venía siempre a Prensa Latina a informarse y charlar un poco”.
Se ha conocido cierto tono pasional con que Walsh describe a La Habana, y sus contactos a veces como prostituyente con mujeres cubanas. Rogelio elige la elegancia: “Bueno, Poupée a veces viajaba”.
Conocieron a Fidel en el centro de una especie de planicie blanca, como nevada. “Había estallado un polvorín, fuimos con Rodolfo, y cuando llegamos todo era blanco. En el medio estaba Fidel con el hermano de Camilo Cienfuegos, caminamos hacia ellos y Fidel nos empezó a gritar: ¡no enciendan candelas! Si prendíamos un fósforo íbamos a parar al Océano Pacífico”.
La vida cubana empezó a tornarse políticamente pesada. “Tomaban fuerza los comunistas y se creó una situación donde el Che era incómodo, con un proyecto continental que no encajaba con lo que quería la Unión Soviética. Al Che era difícil limarlo. Era un intocable. Pero Prensa Latina era un lugar de poder que el Partido Comunista quería controlar. Eso no tenía solución, porque además en la interna podían decirte, fatalmente: oye chico, tú eres extranjero. Creo que fue algo que a la larga funcionó también contra el Che. Me volví en octubre del 60. En marzo siguiente volvió Rodolfo. Masetti ya no estaba en la agencia, reemplazado por un español que era un soldado del PC que ordenó incinerar todo el archivo de los dos años de trabajo. Eso enfureció al corresponsal en Nueva York, Gabriel García Márquez. El español hacía higiene ideológica. Pero fue una operación doble, donde también los comunistas argentinos operaban contra el Che”.

La credencial que acreditaba a Rogelio como periodista de la agencia Prensa Latina
La credencial que acreditaba a Rogelio como periodista de la agencia Prensa Latina

Los muchachos peronistas

García Márquez ha elogiado a Walsh por su descubrimiento de las claves secretas de los mensajes del gobierno de Guatemala al de Estados Unidos, para coordinar acciones contra Cuba. De vuelta en Argentina, Walsh publicó una nota –y las claves- en Che, revista que dirigían Pablo Giussani y Julia Chiquita Constenla. Rogelio viajó a Punta del Este en 1961 a la reunión de la OEA con Jacobo Timerman, enviados ambos por Alejandro Romay de Canal 9. Allí se reencontró con Guevara, que confundió a Rogelio con Rodolfo y le dijo con más ánimo de broma que de reproche: “Este melenudo nos echó a perder una clave muy bonita que teníamos”. Rogelio advierte: “Yo tenía pelo en esa época”.
En tiempos de Onganía, Rogelio fue prohibido y trabajó en lo que consideraba su segundo oficio: la publicidad. “En 1968 Rodolfo hizo un viaje a Europa y cuando volvía, en Madrid, pudo ir a visitar a Perón, quien lo presentó con Raymudo Ongaro, de los gráficos, y creador de la CGT de los Argentinos. Nació la idea del semanario CGT de los Argentinos”. Walsh había sufrido una transformación a partir de Operación Masacre. ¿Se había incorporado al peronismo? “Yo creo que nuestra generación ya no estaba para meterse en el peronismo. Pero mucha gente que venía de la Federación Juvenil Comunista apareció cantando la marcha peronista porque era una estrategia de entrismo político”. ¿Fue el caso de Rodolfo? “Fue más bien la idea de contribuir a un proceso donde, confirmando la heterogeneidad ideológica del peronismo, se podía empujar en la misma dirección sin mezclarse demasiado”. Rogelio se levanta, busca y entrega para publicar en Mu sus ejemplares originales del semanario. “Rodolfo me llamó a mí, y a Horacio Verbitsky. No había que uniformizar el estilo. Cada uno escribía como quería, pero lo más claro posible, nadie quería pasar por intelectual y la idea era llegar a los trabajadores”. No había jerarquías en el grupo. “Todos escribíamos, titulábamos, o llevábamos paquetes de periódicos si hacía falta”. Eran tiempos de dictadura, y de internas gremiales feroces, donde del otro lado rugía el metalúrgico Augusto El Lobo Vandor. Walsh, denunció al vandorismo en el periódico, en una serie de notas que culminaron en otro libro, ¿Quién mató a Rosendo? Por lo tanto a veces iba armado al taller. Cuando el semanario, tras 50 números de 35.000 ejemplares cada uno, fue prohibido por los militares, el grupo decidió editarlo clandestinamente. “Yo todo esto lo hacía gratuitamente, así que iba muy trajeado desde mi trabajo publicitario, al taller clandestino que me había recomendado Jorge Abelardo Ramos. Hicimos cinco números clandestinos, de mil ejemplares cada uno. Era simbólico, para demostrar que podíamos eludir la prohibición”. ¿Por qué la decisión de entrar al semanario? “Y… era muy interesante estar ahí, pese a todos los problemas”.
Rogelio traza un retrato de su amigo Walsh “Un tipo discreto. No le gustaba demasiado exteriorizar sus estados de ánimo. Era muy fácil convivir y trabajar con él. Te imaginás que en La Habana uno se podía levantar con cara de palo, pero con él era todo llevadero. Yo lo veía como un tipo muy abierto. No sé cómo lo verían los demás. Leía mucho, pero siempre pensando que podía servirle para el trabajo, más que por placer. Tenía un humor irlandés, muy irónico, pero además tenía un nivel cultural superior al medio. En Cuba fue a entrevistar a Ernest Hemingway, porque era el único que podía hablar en inglés con él. Se formaba pensado en su inserción posterior en el mercado de trabajo”.
Rogelio pasó a Primera Plana en 1970 firmando con seudónimo porque seguía prohibido, y Walsh se acercaba cada vez más al Peronismo de Base que había creado Ongaro, luego a la Juventud Peronista, y a Montoneros. “Yo intuyo que debe haberle influido la decisión de su hija Vicky de participar en política. No digo que haya sido determinante, pero la idea de acompañar a la juventud tenía que ver con que en esa juventud estaba su propia hija”. Para Rogelio, había otro razonamiento en la propuesta armada que jamás logró digerir: “Nunca entendí la idea de asimilar la experiencia cubana a la Argentina. Este era un ejército muy estructurado, un aparato tremendo de control de la sociedad. En Latinoamérica, el único ejército que desentonaba porque no era fuerte ni profesional, era el cubano, con el liderazgo de Fulgencio Batista, sargento estenógrafo ascendido a general en jefe. Era una fuerza más bien policíaca. Los dirigentes cubanos tienen responsabilidad en haber alentado la idea de que en otros países los ejércitos podían ser derrotados del mismo modo”. Fracasó hasta Guevara. “Llevó a la práctica la idea y lo pagó con su vida en 1967. Pero la guerrilla argentina mantenía esa lógica cubana”.

CGT de los argentinos
Semanario “CGT de los argentinos”, durante su etapa clandestina

La opción armada

Rogelio cuenta que habló mucho en esos años sobre la opción armada con Arturo Jauretche, que ya en 1973 dirigía Eudeba y llevó a García Lupo con él. “Analizábamos las noticias en tiempo real. Muertos todo el tiempo, enfrentamientos y esta lógica de la lucha armada. Jauretche decía que luchar contra el aparato represivo del Estado era absurdo. Se trataba en todo caso de ver cómo fragmentar el frente cívico militar de la derecha, pero no de modo armado. Había participado en 1933 del al alzamiento radical en Paso de los libres. Terminó preso, y presenciando el fusilamiento de sus compañeros. Decía que nadie imagina el grado de barbarie de la represión y de la burocracia del Estado aplicada a matar enemigos, si no lo vivió alguna vez”.
¿Cómo comprender hoy las razones de la generación del 70 para elegir aquellas opciones políticas? “Creo que esa generación participó de una revolución cubana recalentada, con un mito: si ellos pudieron, por qué no nosotros. Eso se juntó con la obsesión de Perón por volver. Hay un momento en que Perón parece un revolucionario cubano. Todo se mezcla. Tal vez algunos grupos de izquierda marxista analizaban las cosas con más frialdad, pero también ellos se embarcaron en ese torrente”.
En 1973 cae Salvador Allende en Chile. “¿Cuál es el balance de la generación setentista? Otro dogma. Esa era la demostración de que por las urnas no se va al socialismo, sino que hay que tomar las armas. Ese golpe funcionó como una vitamina militarista en la generación del 70. Lo que pasa es que todo es más fácil de ver ahora que en el momento”. Pero Walsh mismo había comenzado a cuestionar el militarismo y la lucha armada encerrada en su propia lógica y su propio discurso. “Efectivamente, él terminó planteando manejar la crisis políticamente y no intentar romper el cerco militarmente, porque no había la menor posibilidad”.

La tapa de la Mu 8, septiembre 2007

Hipótesis sobre el presente

¿Qué sería hoy Rodolfo Walsh? “Nunca lo pensé. Los contemporáneos de Rodolfo se han dividido entre los que murieron prematuramente, y los que nos adaptamos a la nueva realidad del mundo. Creo que Rodolfo se hubiera convertido en un escritor, tal vez el más importante del país, escribiendo en condiciones adversas que por otra parte parecen favorecer el desarrollo de los grandes escritores. Rogelio se queda pensando. “Tenés el caso extremo, por poner a alguien de Prensa Latina, de Gabriel García Márquez. Es el techo de lo que pudo haber hecho Rodolfo. Para mí lo tenía definido”. Walsh escribió la Carta Abierta identificándose como escritor, y recuperando su firma, su propio nombre.
¿Estaría cercano a un gobierno como el actual, o no? “Más bien lo segundo. La idea de ampararse bajo el paraguas de un gobierno no figuraba en su código de vida”. Se trataría entonces de una diferencia con múltiples walshistas actuales: “La cosa política a él le llegó por vía de la investigación periodística. Nunca quiso hacer carrerismo político, ni calculó lograr una recompensa del Estado. Por eso mismo resultaron tan interesantes sus investigaciones. El asesinato de Satanowsky, los fusilados que viven, todo estaba fuera de la agenda periodística de la época. Por eso producían el efecto que produjeron”.
La última vez que se cruzaron fue en 1975 en el cine Metro. Rodolfo estaba en la “clandestinidad moderada” dice Rogelio. Walsh terminaba de ver una película con su hija Vicky, Rogelio llegaba con su mujer. “Nos dimos un abrazo, él salió y yo entré. No hicimos a tiempo de hablar”. Dos años después alguien llamó a Rogelio, para decirle que Walsh había sido tiroteado y capturado por los militares.
Le pregunto cómo reaccionó. “Inquietud personal. Las balas picaban cada vez más cerca”. Le pregunto entonces qué sintió con respecto a Rodolfo. Baja los ojos tras sus cejas, calla, piensa, y confiesa: “La verdad es que no sé bien qué decirte”.

#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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#NiUnaMás

Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

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Hebe en la plaza: jueves de ceniza

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Cinco de las seis integrantes vivas de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, con sus pañuelos blancos, inclinadas hacia el césped y cubiertas por paraguas que oficiaban como sombrillas ante los 31º de calor, enterraron este jueves las cenizas de Hebe de Bonafini junto a la Pirámide de Mayo en su cara norte, la que exhibe el Escudo Nacional.

Mujeres cuyos nombres casi no se conocen fuera de la Asociación: Visitación de Loyola, Josefa de Fiore, Irene de Chueque (de la filial Tucumán), Sara Mrad y Carmen Arias. No pudo llegar, desde Mendoza, María Domínguez.

Alrededor del enrejado había una multitud tal vez inesperada que ocupó abigarradamente gran parte del lugar. Su canto recurrente fue el histórico: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. Revoloteando cerca de la pirámide como moscardones con hélices había al menos unos ocho drones tomando imágenes del entierro de las cenizas de Hebe.

Luego las Madres (dos de ellas en silla de ruedas) fueron llevadas en una camioneta hacia un costado, se bajaron, e iniciaron la ronda número 2.328, esta vez no alrededor de la Pirámide como cada jueves a las 15.30 sino de toda la Plaza.

Con tanta cantidad de gente la movida no fue muy organizada. Alguien diagnosticó, con cara de saber: “Mucho inorgánico, no tienen experiencia”.

Esa “falta de experiencia” se reflejaba en las lágrimas. En gritos como “gracias Hebe”. En gente muy humilde mezclándose con funcionarios y militantes, o refrescándose en las fuentes, según un linaje que proviene de ciertos octubres. Se percibía también en las miradas de asombro ante lo que ocurría alrededor. La inorganicidad fue justamente una de las cosas más emocionantes de esta marcha que no fue la fiesta que Hebe había propuesto: “El día que yo me muera no tienen que llorar, tienen que bailar, tienen que cantar, hacer una fiesta en la plaza». Tal vez quede para más adelante.

Sobre las rejas había carteles escritos a mano como “Gracias Hebe” y “Amor con amor se paga”. Otra canción histórica: “Olé olá, como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. En un segundo círculo alrededor de la Pirámide se veían las banderas de sindicatos y organizaciones sociales que acompañaron el acto.

Las Madres hablaron luego, muy brevemente, agradeciendo a Hebe por todo lo hecho.

Carmen contó: «Una vez le dije: ‘yo no soy Hebe’, y ella me contestó: ‘claro, vos tenés que ser Carmen'». Visitación (la mayor del grupo, 98 años) dijo: «Hebe me jugó sucio. Yo era la que tenía que irme primero. Pero bueno, los quiero mucho» dijo a la multitud.

Del otro lado de la plaza había otra Madre, de la Línea Fundadora, Nora Cortiñas. Ambas partes de Madres (la Asociación y Línea Fundadora) quedaron acérrimamente separadas desde fines de los 80. Nora, emblema histórico de la causa de los derechos humanos pasados y presentes, fue la única integrante de Línea Fundadora este jueves, y leyó como siempre los nombres de varios de los desaparecidos recibiendo la clásica respuesta, «Presente», antes de retirarse.

El lugar (donde se ve la sombra) en el que se enterraron las cenizas de Hebe de Bonafini. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

¿A dónde habrá ido Hebe?

Las cenizas –que quedaron bajo el césped junto a un rosario que le regaló el Papa Francisco– desenterraron un recuerdo de una charla de Hebe con lavaca. Era 2008. Su mirada era más clara y penetrante que nunca porque poco antes había dejado de usar lentes tras una operación de cataratas. Estábamos en su oficina, adelantó la cabeza sobre el escritorio como para contar un secreto y dijo:

–No le tengo miedo a la muerte porque ya hice todo lo que quise en mi vida. Me pasó de todo, pude putear, insultar y abrir la boca para cualquier cosa. Me pegan, y más fuerte pego.

En otra ocasión, como estaba haciendo sus programas en Radio de las Madres, explicó:

–Si un día de estos me voy, capaz que consigo algún mecanismo para hacer el programa desde arriba. O desde abajo, andá a saber a dónde me mandarán.

Después de decir esas cosas había dos reacciones de Hebe: una sonrisa entre inocente y cómplice, o una risotada sísmica.

Los que crean en asuntos del más allá soñarán con que Hebe de Bonafini haga su programa o cualquier otra cosa desde algún paraíso (de hecho allí la imaginaron los Curas en opción por los pobres al hablar durante el acto en la Plaza). En la grieta, habrá quienes crean que Hebe solo se merece hospedaje en los sótanos infernales, mientras ella se reía con esas cosas.

Como cunden toda clase de biografías, aquí van solo algunos apuntes a partir de las notas, entrevistas y experiencias de lavaca con ella, que tal vez brinden ciertas perspectivas y pistas sobre su forma de actuar, o que tal vez sean apenas un humilde e inorgánico intento de despedida.

La fuente de la Plaza de Mayo. Jueves 24 de noviembre, con el linaje de antiguos octubres. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.

La oficina en la plaza

Hebe invitó a lavaca, también en 2008, a la primera visita que las Madres hicieron al Liceo Naval de la Ex Esma, que les fue cedido por el Estado. “Ahora estamos acá, y vamos a llenar esto de vida. No vamos a poner un museo. Para museo estamos nosotras que somo viejas. Acá vamos a poner un centro cultural para que haya creación vida (así nacía el Espacio Cultural Nuestros Hijos-ECuNHi). Pero llegamos a esto por más de 30 años de lucha en la calle. Ése es el verdadero lugar”.

¿Por qué la calle es el verdadero lugar? “Porque la calle te iguala, es lo más liberador. La calle, la plaza, hacer las cosas públicas”.

Brindó entonces lo que puede tomarse como una explicación de por qué se crearon las Madres como organización autónoma en 1977, en lugar de incorporarse a organismos ya existentes:

“Nosotras íbamos a los organismos de derechos humanos, y había que esperar que te atendieran. Te atendían, y había un escritorio en el medio. En la plaza no había que esperar a nadie: te tomabas de los brazos y empezabas a caminar. O hablabas. O pensábamos juntas qué hacer, y lo hacíamos. Empezó lo colectivo. Era el único lugar donde nos sentíamos iguales, y libres. Allí pudimos comunicarnos con la gente, pudimos denunciar”.

No hubieran podido alquilar una oficina, ni pensaron en hacerlo. La oficina era la plaza, y al proponerle esa imagen, ella dijo: “En la plaza no hay puerta para entrar ni para salir, como hay en las oficinas, en los comités y en los juzgados. En la plaza no hay timbre para tocar. Y el techo es el cielo: no tenés techo. Todo lo que ponés es tu cuerpo. Para mí en la calle se decide la lucha, se decide la libertad, se decide la justicia. Ningún pueblo se libera yendo a las oficinas ni a los tribunales”.

¿La calle es el lugar de la democracia?

Respuesta en modo Hebe: “¿De qué democracia hablamos? Yo me hago buches con esa palabra. Si hablamos de democracia participativa, de que la gente sea feliz, de que no haya ni un chico con hambre, entiendo. Pero mientras sea un sistema representativo, no es democracia. A mí no me representan tipos como Balestrini (Alberto, entonces diputado y dirigente del PJ bonaerense, ya fallecido), ni los que están en el Congreso, que sigue siendo una porquería”.

Las Madres en ronda alrededor de la Plaza . Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.


¿Por qué no los padres?

Aquella vez Hebe se declaró hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Su marido, Humberto Toto Bonafini era mecánico y llegó a jugar de wing izquierdo en la tercera división de ese club. “Muy gambeteador. Yo lavaba las camisetas, y él me ayudaba con los chicos, y lavaba los pañales”. Los  pañales blancos de tela, cuando no existían los descartables, serían luego el primer símbolo que las Madres usaron para reconocerse en la calle, entre la multitud, en una movilización juvenil a Luján en octubre de 1977.

“Azucena (Villaflor de Devincenti) y Esther (Ballestrino de Careaga) no los querían usar, decían que parecíamos monjas, pero al final los pañuelos quedaron”. Se convirtieron en uno de los grandes símbolos de los derechos humanos en el siglo 20. Azucena había fundado Madres. Ella y Esther junto a Mary Ponce de Bianco fueron las tres madres desaparecidas en diciembre de 1977 en el operativo de la Iglesia de la Santa Cruz, que incluyó a las monjas francesas Alice Domon, Leonie Duquet y a siete familiares más, grupo infiltrado por el marino Alfredo Astiz que se hizo pasar por hermano de un desaparecido. (Muchos cuerpos sin identificación comenzaron a aparecer más tarde en las costas de San Clemente y Santa Teresita, y fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. En 2005 el Equipo de Antropología Forense determinó que uno de esos restos era de Azucena. Sus cenizas fueron enterradas también al pie de la Pirámide de Mayo).  

Al hablarme Hebe de su marido, le pregunté por el rol de los hombres, los padres: “Los padres tuvieron miedo, algunos acompañaron y otros no. Mi marido era un hombre que tenía mucho miedo. Encima recibíamos amenazas. Así que ellos quedaban como el resguardo de la familia sin intervenir. Pero yo no tenía miedo”.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La mesa de luz y el miedo

¿Cómo fue el trayecto de Madres? Dos indicios según Hebe: “Primero, hay que tener ideas. Y aparte, romper las bolas. Y juntarse con otros. Lo más importante es ser creativas. Yo tengo un cuaderno en la mesa de luz. Me despierto si se me ocurre algo y lo anoto para que no se me escapen las ideas. Además, lo fundamental es que uno sea dueño de su propia forma de lucha, que le dé un carácter diferente y colectivo. Nosotras de la nada salimos a enfrentar a la dictadura. Creamos una nueva forma de política y de presentarnos ante la sociedad. ¿Qué había que hacer, llorar todo el tiempo? No, lo que más te fortalece es la denuncia. Y superar el miedo”.
Fácil de decir, pero ¿cómo se supera el miedo? “Las mujeres conocemos en carne propia otro miedo, el de parir. Es un miedo no por una misma, sino por el bebé, que te obliga a moverte, hacer fuerza, pujar. Esto fue lo mismo”.

“No pensás en vos, ni en quedarte quietita, pensás que tenés que hacer fuerza para que el bebé nazca y sea sano. Pero además, se llevan a tu hijo ¿Hay algo peor, más horrible? ¿A qué le vas a tener miedo? Así que nada: hay que seguir”.

Mostrando una foto en la que se la ve en 1982 en la calle, con una canasta de mimbre (y todavía con anteojos), acorralada por caballo y policía de la Montada, Hebe comentaba: “En la canasta llevaba el pañuelo, y una bombacha por si caía presa. También llevaba cepillo de dientes, calzoncillos y remeras por si encontraba a mis hijos, para que pudieran cambiarse de ropa. Éramos ingenuas, pero nunca dejamos de buscar”.

Pese a esa ingenuidad (o gracias a ella) se estaba creando una nueva forma de hacer política y hasta comunicación: se mantuvo viva la denuncia en plena dictadura, Mundial 78, Guerra de Malvinas, leyes de perdón, indultos y tantos etcéteras convirtiendo al país en un símbolo de la posibilidad de hacer justicia, pese a todo.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La máquina de joder


A fines de los 80, queda dicho, las Madres se separaron. Asociación por un lado, Línea fundadora por otro.

En 2001 se instalaron en la plaza el 20 de diciembre cuando el gobierno de De la Rúa solo parecía reaccionar con represión y asesinatos a la crisis que él mismo había desatado. La represión a las Madres (que andaban trompeándose con los caballos de la policía y que fueron golpeadas con el entusiasmo que caracteriza a las autopercibidas «fuerzas del orden») es uno de los hechos que también simbolizaron el contenido real del gobierno -por así llamarlo- de la Alianza.

Ya en 2003 la Asociación (en cuyas marchas se cantaba La Internacional cada jueves) dio un viraje al oficialismo por primera vez en su historia, con Néstor Kirchner como presidente.

Hebe contaba a lavaca: “Me la pasé diciendo que Menem, Duhalde y Kirchner eran la misma mierda. Y después tuve que ir a decirle: «Señor presidente, me equivoqué, yo dije que usted es la misma mierda que los otros pero no: usted es totalmente distinto». Y se lo reconocí así, sinceramente. Las Madres somos muy libres para decir lo que pensamos”.

El oficialismo se extendió a Cristina pese a que Hebe había considerado al peronismo como fascista (mote que le había endilgado también a Kirchner). Pero decía en 2009: “Apoyamos a Cristina, que es una mina con mucha personalidad. Pero yo no soy peronista, ni kirchnerista ni nada de eso. Para mí el peronismo siempre fue el fascismo. Sabía que había peronistas de izquierda pero creía que los habían matado a todos. Ahora me parece que puedo apoyar un proyecto al que habrá que seguir exigiéndole. Yo no pido nada para mí. No fui a pedirle a Kirchner la radio. La puse. Y este lugar lo ocupamos hace nueve años peleando con todo el mundo. Hasta la calesita de Congreso se la arrancamos a Ibarra (Aníbal, ex intendente porteño). Primero hacemos, y después pedimos permiso. Mirá, a nuestros hijos los tiraron vivos al río, y no pudieron. Los quemaron y no pudieron. Los enterraron y no pudieron. Y no pudieron porque estamos nosotros y vamos a vencer”.
¿De qué modo? “Haciendo. Haciendo: yo me convertí en la máquina de joder”.


En 2003 fueron detenidos en General Mosconi, Salta, varios integrantes de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) formada por ex trabajadores del petróleo que estuvieron entre los primeros piqueteros del país y que además de defender el trabajo, fueron pioneros también en la defensa de la naturaleza y el ambiente amenazados ya entonces por las desforestaciones para ampliar los cultivos de soja transgénica. La situación carcelaria y los abusos policiales hacia los integrantes de la UTD eran desesperantes.

Hebe dijo: “Yo si querés hablo con el diablo. Vos conseguime el teléfono”. Habló efectivamente con el gobernador Carlos Juárez (y no se sabe si con alguien más dentro del oficialismo) y eso colaboró en la liberación de los presos de Mosconi. También recuerdo en los primeros días de 2006 su llamado: “Hay gente que me viene a ver, es terrible, nadie los escucha, nadie los recibe, te pido que hables con ellos”. Se refería a los familiares de las víctimas de Cromañón, el boliche incendiado el 30 de diciembre de 2005 con un saldo de 194 muertos y al menos 1.432 heridos. En esa tragedia, como en tantas del país, los oficialismos porteño y nacional fueron mucho más gambeteadores que Toto cuando jugaba al fútbol.

Hebe fue también pionera en el reconocimiento y el abrazo al universo trans, colaborando en abrir la posibilidad de la cooperativa textil Nadia Echazú, un modo de brindar trabajo a ese colectivo. O acompañó resistencias como la de la fábrica de cerámicos Zanon en Neuquén, viajando especialmente a la provincia para acompañar la ocupación de la fábrica que finalmente pudo volver a funcionar en manos de sus trabajadores.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.

Madres sin madres

¿Cómo imaginaba Hebe a la Asociación cuando ya no hubiera madres vivas? Respuesta de 2008: “La última madre que quede viva estará acá mirando lo que pasa. Y después… será de todos. Sergio (Shocklender) es el alma mater. ¿Sabés qué veo más complicado? Que sigan las rondas en la Plaza. Eso va a ser lo más difícil de conservar”. Tenía en su despacho en aquel momento fotos de Shocklender con su hijo Alejandro (“Mi hijo y mi nieto” dijo señalándolos) además de un busto del Che Guevara, pañuelo blanco y negro palestino, fotos de su hija Alejandra, de Hugo Chávez, Fidel Castro y Néstor Kirchner.

Confieso que la respuesta sobre Shocklender como «alma máter» de Madres me dio miedo, reacción que luego se vería confirmada por el desastre alrededor del proyecto de viviendas “Sueños compartidos” y los escándalos judiciales por los cuales los hermanos Sergio y Pablo Shocklender y Hebe terminaron en infinitas batallas judiciales alrededor de un dinero también desaparecido y una situación que ella definió como «traición». También llegó más tarde su amistad y apoyo público al general César Milani, sospechado, acusado y finalmente absuelto por casos de desapariciones durante la dictadura en un caso como el del soldado Alberto Agapito Ledo, absolución que los organismos de derechos humanos y la familia siguen considerando como parte del universo de la impunidad.  

Ese acercamiento al poder y al Estado fue parte de lo que ella quiso que ocurriese con Madres. Cuando le planteamos que la actitud de las organizaciones de derechos humanos frente al Estado tendría que ser, por lógica, de autonomía, ella respondió: “Pero por eso mismo siempre dije que no somos un organismo de derechos humanos, sino una organización política sin partido. Eso nos da libertad. Por eso no vamos a los juicios ni nada de eso. Que lo hagan los abogados. Entre concentrarme en meter presos a los militares, o en evitar que un solo chico tenga hambre, no dudo: salvo al chico”. Otro argumento: «Es «mucho más preocupante que un pibe se prostituya, que si sueltan a Etchecolatz o lo condenan. Me importa un culo eso» decía entonces en referencia a Miguel Etchecolatz, ex comisario de la bonaerense y mano de obra barata del general Ramón Camps en tiempos de la dictadura.
Pero a la vez razonaba Hebe: “Nosotras no estamos en el Estado, y nunca vamos a dejar la plaza ni la calle. La lucha es desde afuera agrupándonos y haciéndonos fuertes. Eso te da libertad. Los que se meten en el Estado terminan entrando en la lógica del sistema que queremos combatir”.

La cuestión social la ponía en una sintonía totalmente diferente y era lo que le justificaba haberse lanzado incluso a la construcción de viviendas populares. Contó una vez que había llorado al escuchar a una mujer que le reconoció que robaba, y que le había enseñado a sus hijos a robar. “Me dijo: ‘ahora no robo, porque trabajo para hacer las casas’. ¿Sabés qué? Estas personas ya no sabían lo que era la belleza. La belleza de un color, de las plantas. Tenemos que salir de toda esa mierda. Una chiquita de 11 años me contó que fumaba paco desde los 9, y la mamá también. Como la madre trabaja, ella volvió a estudiar, y no fuman más. Está aprendiendo danza árabe. Si lo que hacemos vale para eso, es un montón”.

Un relato sobre sus miedos: “Para mí la democracia es igualdad. Y mientras yo pase por una esquina y vea a los pibes comiendo las basuras que tiran de una casa o un restaurante, para mí la democracia no sirve para una mierda. ¿Vos sabés que yo a los chicos de la calle, a los cartoneros, no les pregunto nada nunca? Pero no porque no me animo, sino porque le tengo miedo a la respuesta”.

¿Qué imagina? “Qué sé yo. A veces, a la noche, pasaba y los saludaba. La gente los esquiva, esconden la cartera. Pero los cartoneros son más buenos que nosotros. Entonces les decía: ‘qué tal, buenas noches’. Y uno un día me dijo: ‘buenas noches para usted que va a dormir en una cama, para mí no, porque me voy a cagar de frío’. Me quedé dura. Por eso nunca les pregunto nada. Le tengo miedo a la respuesta”.

En uno de esos intercambios en su oficina, de pronto se escucharon voces y risas desde la cocina. Allí estaban las otras madres. Siempre se podrá hablar de su valor, de su capacidad de movilización, de su creatividad.

Pero aquella vez Hebe me señaló otra cosa, que hoy recuerdo mirando el césped donde están sus cenizas, rodeadas de gente inorgánica y falta de experiencia, de drones, de banderas, de algunos funcionarios y de enigmas que llevará muchos jueves revelar.    

“¿Sabés qué fue lo que nos mantuvo fuertes siempre? Eso que escuchás: la alegría. Pese a los crímenes y pese al miedo y pese a todo. La alegría. Si no, te morís”.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca.
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