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Juicio a la ESMA: vidas privadas en un campo de concentración

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Se creó en la ESMA el Espacio de la Memoria, con la presencia del gobierno y los organismos de derechos humanos. Al mismo tiempo, el juicio que se lleva adelante en estos días describe de modo asombroso qué es lo que conviene recordar. lavaca recorre aquí parte del laberinto junto a las declaraciones de los testigos, crónicas invalorables para entender la verdad. En diciembre se dictará la sentencia. Aquí, ya puede conocerse cómo funcionaba en la práctica un emblema de los campos de concentración, y algunas de las complicidades con las que contaba.

“¿Por qué no tengo la posibilidad de verle la cara a Febres?”, preguntó en medio de la audiencia Lázaro Gladztein, uno de los sobrevivientes de la ESMA que declaró como testigo en el juicio que se le sigue al prefecto Héctor Febres, uno de los represores que actuó en el centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada. Gladstein quería ver a su torturador a los ojos mientras relataba que el acusado sobresalía por su ferocidad. En la primera audiencia, después que se le leyeran los cargos, el imputado había pedido autorización al tribunal para no concurrir a las audiencias orales y públicas que se llevan a cabo en el subsuelo de los Tribunales de Comodoro Py. Pero ahora, los sobrevivientes podrán verle la cara a su verdugo: esta semana se conocerán los alegatos de las querellas y la Fiscalía y el imputado Febres estará obligado a escucharlos en el banquillo de los acusados.
A Febres se lo acusa por crímenes de lesa humanidad cometidos contra Alfredo Margari, Josefa Prada de Oliveri, Carlos Lordkipanidse y Carlos Alberto García. El relato de casi media centena de testigos sirvió para reconstruir cómo funcionaba ese centro clandestino de detención que se convirtió en el paradigma del horror que estableció la última dictadura y que desde hoy se convirtió en un espacio para la memoria. Esta es una posible recorrida elaborada por lavaca a través de los testimonios en esta causa (“pequeña” en relación a todo lo que aún falta juzgarse), que brindan un material insuperable para comprender cómo funcionaba la burocracia del terrorismo de Estado.
Vida diaria
lavaca ha venido reflejando testimonios en crónicas anteriores como el de Graciela Daleo, quien narró cómo rezaba Avemarías mientras la torturaban en un lugar que llamaban Avenida de la Felicidad y donde había un cartelito: «El silencio es salud». Contó también que tuvo la posibilidad de regalarles a las embarazadas secuestradas historietas recortadas de Inodoro Pereyra para una Navidad. Sus compañeras también le habían preparado un regalo: un gatito de tela con la frase “el amor derrite cualquier hielo”. Estaba firmado por “Las mamás”.
A ese tipo de testimonios se le han ido sumando muchos otros.
Gladstein sostuvo que a » Febres nadie lo obligaba a nada, él elegía libremente ir todos los días a la ESMA para torturar». Tal como otros sobrevivientes, enfatizó que peor tortura que la picana era la vida diaria en la ESMA, «con los pies engrillados, manos esposadas y encapuchados, escuchando los gritos de los compañeros torturados, golpeados, sucios y humillados».
El ex detenido desaparecido explicó que fue sometido a trabajo esclavo en la ESMA y denunció que en octubre de 1979 lo obligaron a participar de una operación de prensa destinada a mostrar que no había desaparecidos, y que los denunciantes estaban, en cambio «paseando por Europa». Fue el operativo donde la prisionera Thelma Jara de Cabezas fue obligada a decir ese tipo de cosas, «para lo cual se montó una escenografía en una confitería porteña en cuyas mesas se ubicaron los represores para evitar que hiciéramos algo distinto a lo pactado». La entrevista se tituló Habla la madre de un subversivo muerto, y fue publicada en la revista Para Ti, de Editorial Atlántida, dirigida por la familia Vigil y con la obvia complacencia de varios de sus empleados jerárquicos. La revista, como tantas grandes empresas periodísticas de aquel momento, funcionaron como altoparlantes de la dictadura.
Gladstein también denunció la apropiación de los bienes de los detenidos por parte de los genocidas y en concreto se refirió al marino Ricardo Cavallo que se robó el departamento de un compañero suyo desaparecido. Gladstein fue liberado en enero de 1980, a pesar de que continuaron las visitas de control a su domicilio así como los llamados telefónicos.
El bebé y la heladera
“Vos esto no lo viste”, le dijo Jorge El Tigre Acosta a María Larralde, una enfermera que había sido secuestrada en la ESMA y sometida al trabajo esclavo. Larralde escuchó esa frase después de asistir en el parto a Patricia Roismblit, en noviembre de 1978. “Todos los oficiales de inteligencia entraron a ver al bebé”, recordó y mencionó a Raúl Scheller, Febrés y Alfredo Astiz. Entre otras muchas cosas, Larralde fue obligada a acompañar a los represores que devolvieron a su familia al bebé de Carlos Lordkipanidse, otro de los secuestrados, que fue torturado con picana mientras tenía a su hijo de 20 días sobre su abdomen. “Te vas a ir para arriba”, la amenazaban a Larralde cada vez que le ordenaban tareas de este tipo.
Varios testigos mencionaron que Febres era el encargado del destino de los recién nacidos, así como también de su ajuar. “Febres se llevaba los bebés a alguna parte. Sería importante que algún día dijese donde llevaba a los recién nacidos, son algunas de las respuestas que estamos esperando así como quisiera saber donde está el cuerpo del padre de mis hijos”, dijo frente al Tribunal Ana María Soffiatini, una sobreviviente que contó en la audiencia que en el pañol de la ESMA reconoció la mesa y la heladera que tenía en su casa de Ramallo, donde había sido secuestrada.
“Héctor Febres tenía trato cotidiano con las detenidas embarazadas y les pedía que escribieran a quiénes querían entregar los recién nacidos”, aseguró Beatriz Toker de Girro, otra de las ex detenidas desaparecidas que declaró en el juicio. María Alicia Milia de Pirle y Lydia Vieyra, dos sobrevivientes que atestiguaron, recordaron que ayudaron a parir a María Hilda Pérez de Donda y a Ana Rubel de Castro, cuyo hijo continúa apropiado. Otros sobrevivientes señalaron con emoción que pudieron tener en brazos a Juan Canbandié, uno de los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo y actual legislador electo por la Ciudad de Buenos Aires.
No está loco
“Me había dado picana Febres”, recordó Carlos Muñoz en un relato largo y repleto de detalles como nombres y fechas. “Me enteré que él era responsable de mi caso, porque me lo dijo él mismo”. Meses después, el 22 de abril de 1979, fue también Febres quien lo llevó a festejar el cumpleaños de su madre junto a otro represor. “Me acompaña y estuvimos juntos en la mesa, mi familia y dos represores, después volvimos a la ESMA”.
Angel Strazzeri, otro de los sobrevivientes que declaró, recordó que a poco de su llegada al centro clandestino fue interrogado, mientras estaba encapuchado en el subsuelo, acerca de sus compañeros y sus domicilios: “Febres me dio máquina”, denunció.
La ex detenida-desaparecida Cristina Aldini, cuando le tocó declarar, definió qué es para ella la tortura: “Un acto que intenta deshumanizar y desintegrar a la persona. El torturador no es un monstruo antinatural. Es una persona que está en uso de sus facultades. No está loco”.
Los traslados
Ricardo Coquet, un sobreviviente que perdió varios dedos mientras hacía trabajo esclavo de carpintería para los represores de la ESMA, relató con vos quebrada cómo se enteró que su amigo Ignacio Ojea Quintana había sido trasladado, eufemismo acuñado por los represores para definir el momento en que los detenidos eran arrojados vivos al mar desde aviones de la Marina. “Los miércoles era el día de los traslados. Un Pedro (les llamaban Pedros a los oficiales encargados de los movimientos de los prisioneros dentro de la ESMA) leía en voz alta los números de los secuestrados que iban a ser trasladados y formaban un trencito para bajar al sótano. Un miércoles Ojea Quintana estaba en el trencito y cuando pasó delante de mí me saludó a través de la capucha. Unos días después, Acosta le dijo a un Pedro que me diera ropa digna llevándome al pañol para buscar algo que me quedase bien. Ahí, entre pilas de ropa, reconocí una camisa verde a cuadros y un pantalón blanco, que yo le había prestado a Ojea Quintana” .
Coquet contó que un miércoles pensó que lo iban a trasladar a él: “Febres me dijo que tenía que bajar al sótano. Me quedé duro, un compañero me tomó la mano pensando en que me trasladaban. En realidad otro compañero pidió abrazarme antes del traslado. Ahí vi la fila en enfermería, antes de que les dieran pentotal, que ellos llamaban pentonaval, para adormecerlos y tirarlos al mar. Durante las horas de traslados, no nos hacían trabajar.”
Cuando la tortura es la vida cotidiana
Como la mayoría de los sobrevivientes que declararon en el juicio, Mario Villani fue obligado a realizar trabajo esclavo. Pero a él le tocó una de las tareas más ingratas. Fue cuando lo obligaron a reparar una picana eléctrica. “No puedo reparar un instrumento de tortura”, respondió inicialmente ante el pedido de los represores quienes replicaron: “No importa, les aplicaremos corriente directamente con esto”, en referencia a un transformador variable. “Eso podía provocar la muerte”, se dijo a sí mismo Villani, quien accedió entonces al arreglo, aunque pensó: “Si no la saben arreglar, mucho menos pueden saber lo que voy a hacer”. Fue entonces que decidió cambiar un capacitor para debilitar la potencia del instrumento de tortura.
“La peor tortura –aseguró Villani– era la vida diaria en esos campos de concentración, ya que la ‘picana’ termina cuando acaban los interrogatorios, pero el trato denigrante, los golpes, las humillaciones, las violaciones y los gritos de otros torturados formaban parte del escenario cotidiano.”
Antes de salir en libertad, María Larralde –que interrumpió varias veces su relato por el llanto- fue obligada a trabajar en una casa de Belgrano para lo que se conoció como el proyecto político de Eduardo Massera. Allí tuvo que fotocopiar un dossier para un curso de lucha antisubversiva que se dio para militares uruguayos, paraguayos, bolivianos y brasileños. Uno de los materiales que debió preparar, dijo, hablaba de “cómo torturar, las etapas de la tortura”.
El silencio
Fue el testigo y sobreviviente de la ESMA Carlos Muñoz quien ratificó hechos que ya habían adelantado otros testigos en las primeras audiencias. “Febres –aseveró- fue responsable de organizar el viaje desde la ESMA hasta una isla en el Tigre conocida como El Silencio. Fue un operativo realizado de madrugada”. Aquel traslado se concretó en el mismo momento en que la Comisión interamericana de Derechos Humanos visitaba la Argentina en 1979 para verificar las denuncias existentes sobre las desapariciones forzadas de personas.
Los secuestrados permanecieron en El Silencio a lo largo de un mes. Llegaron a esa isla tras un viaje en lancha de dos horas que había partido desde la Prefectura de Tigre, el mismo lugar donde actualmente está detenido Febres.
5.000
Carlos Muñoz también fue sometido a trabajo esclavo y obligado a falsificar todo tipo de documentos. Una de las labores que le encomendaron fue realizar copias de microfilmaciones de fichas con datos de todos los secuestrados que pasaban por la ESMA, con sus correspondientes fichas, historias personales y destino final: «traslado», que equivalía a asesinato, o liberación. Su relato fue coincidente con el que había expresado uno de los querellantes, Carlos Lordkipanidse. De esas microfilmaciones surgen las estimaciones que por ese centro de detención clandestina pasaron cerca de 5.000 personas.
Descripción docente
Otra de las testigos fue la sobreviviente Cristina Aldini, que recordó cómo se enteró de que su compañero había sido asesinado: “Vino a ‘capucha’ (un sitio del piso superior de la ESMA donde se alojaba en cubículos a los secuestrados) el oficial de inteligencia Raúl Scheller, ‘Mariano’, y me entregó la alianza que llevaba puesta Alejo para demostrarme que lo habían asesinado. Me preguntó si yo quería ver el cadáver. Al principio dudé, pero luego accedí porque pensé que, si no, siempre me iba a quedar con la duda. Tenía dos tiros en la cara. Uno entre ceja y ceja, el típico tiro de gracia. Lo ejecutaron”, describió la docente.
El “asadito”
“Hoy tenemos un asadito con uno que cohetearon en la calle, por uno solo no vamos a hacer un traslado”, recordó el testigo Ricardo Coquet que le dijo un oficial. Detalló que esta práctica consistía en quemar cuerpos de detenidos-desaparecidos en el Campo de deportes de la ESMA. Su testimonio coincidió con el de otra sobreviviente, Beatriz Toker. La querella solicitó que el testimonio sea derivado al juzgado a cargo de Sergio Torres, que lleva adelante otras causas contra represores que participaron en la ESMA. El Tribunal Oral Nº 5 hizo lugar al pedido.
Las monjas montoneras
Coquet denunció además que Febres torturó al grupo secuestrado en la Iglesia Santa Cruz, entre los que se encontraban las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domond. El testigo recordó que Febres lo obligó a pintar una bandera de Montoneros con el escudo de tacuara y fusil, luego utilizado como escenografía, con un escritorio y dos sillas, donde las religiosas fueron fotografiadas para simular que habían sido víctimas de un operativo de la organización guerrillera. Otros testigos, sometidos a trabajo esclavo para que Emilio Massera pudiera desarrollar su proyecto político, ya habían recordado que cuando los obligaban a recortar diarios para realizar informes de prensa, vieron esa toma publicada, que aún hoy se conserva como símbolo de la mentira a la que se sometía a la sociedad desde el poder.
Coquet describió al imputado como “muy golpeador, altanero y presumido”. La docente Ana María Soffiatini aseguró que Febres participaba en sesiones de tortura y que lo vio golpeando con una manguera flexible a las monjas francesas. Después calificó al imputado como «perverso, hipócrita y asqueroso. Era uno de los que más presencia tenía ahí adentro, una pieza muy importante de esa máquina de horror y muerte que funcionaba en la ESMA».
Visitas siniestras
Lucrecia Etchaleco de Margari, madre del sobreviviente Alfredo Margari –uno de los querellantes contra Febres- relató cómo la encañonaron mientras secuestraban a su hijo, a metros de su casa. Relató, también, que pasado el tiempo Febres y otro represor llevaron a su hijo Alfredo a su casa para que lo vieran. Esas visitas, dijo, se repetieron una vez por mes. Siempre, recordó, se grababan las conversaciones. Su hijo Alfredo había sido obligado a realizar trabajo esclavo para falsificar documentación tanto en la imprenta de la ESMA como en la del Edificio Libertador. También era llevado a realizar tareas a Apus Gráfica, donde se imprimía Convicción, el diario que impulsaba el proyecto político de Massera. Alfredo Margari, uno de los primeros en declarar, denunció que era Febres el encargado de llevarlo y presentarlo a los gerentes de Apus Gráfica.
La Multinacional
María Milesi de Pisarello relató que fue secuestrada en diciembre de 1977 en Uruguay y trasladada a la Argentina en un operativo del que participó el prefecto Febres. La mujer contó que fue secuestrada junto a su marido y su pequeña hija quien luego fue entregada a sus abuelos. Llegó a la ESMA encapuchada, esposada y engrillada.
Cuasi animales
“Al cuarto día recién pude ingerir por primera vez agua. La tomé del inodoro por un descuido del guardia”, dijo Martín Grass. Semanas después, un represor estaba repartiendo “botellitas de agua” entre los detenidos. Un superior le ordenó que terminara y dejó la última botella en medio de dos cuchetas. Una mano intentaba agarrarla cuando se escuchó un “gruñido salvaje, cuasi animal” y otra mano se la arrebató. “Había sido yo”, confesó el abogado. Fue la forma de explicar cómo la experiencia de las vejaciones “reducía a una persona a sus condiciones más básicas”.
No sabe/ no recuerda
Los únicos testimonio que no aportaron datos explícitos contra Febres fueron el del secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, quien estuvo detenido de manera clandestina en la ESMA junto a su mujer, Josefa Prada de Oliveri, uno de los cuatro casos por los que se juzga a Febres.
Su mujer, una de las primeras testigos en declarar en el juicio, tampoco pudo involucrar a Febres. Ninguno de los dos pudo reconocer la foto del ex prefecto. “No importa. Nosotros también vamos a presentar acusación por el caso de Prada de Olivieri. Está claro el papel que Febres jugaba en la ESMA, que tenía dominio de los hechos, que se intercambiaban los roles entre todos, por lo que todos eran responsables”, señaló Rodolfo Yanzón, uno de los abogados querellantes.
La filmación y Julio López
El Tribunal Oral 5, presidido por Guillermo Gordo, prohibió tomar fotografías o filmaciones en la audiencia, una medida que no disgustó a los abogados querellantes, alertas tras la desaparición de Julio López, principal testigo de la causa que terminó con el represor bonaerense Miguel Etchecolatz entre rejas. La única filmación es llevada a cabo por personal técnico de la Policía Federal. “No nos genera ninguna seguridad que la misma institución que participó de mi secuestro ahora me esté filmando”, dijo Enrique Fukman a poco de comenzar su declaración. El testigo le pidió al presidente del tribunal, Guillermo Gordo, que no sea filmado por la policía “a la luz de lo que le pasó a Jorge Julio López”. El recinto estalló en aplausos y Gordo tuvo que pedir orden. “Este Tribunal le brinda todas las garantías”, dijo y agregó: “No se hace ninguna copia y solamente el tribunal accede a las imágenes”.
Un robo
El abogado Rodolfo Yanzón denunció que varios desconocidos ingresaron a la casa del arquitecto José Miño, en la provincia de Corrientes, donde le robaron objetos de valor, una cámara fotográfica digital y sus agendas personales. Miño es sobreviviente de la ESMA y testigo en esta causa.
“Considero que fue un aviso mafioso –denunció Miño-, porque yo estuve en Buenos Aires durante diez días para declarar en la causa y esperaron que yo regresase para ingresar. Tuvieron todo el tiempo del mundo para desvalijarla, pero aguardaron que estuviese y me ausentase momentáneamente para perpetrar el robo”.
Miño advirtió, además, que “se llevaron objetos electrónicos, de computación y una agenda donde había datos valiosos sobre el juicio a la ESMA y también relacionados con el juicio por la causa del Ex Regimiento 9, que se iniciará en febrero en Corrientes. Todavía vamos a tener que transitar muchas veces más por los juzgados en relación con la ESMA, ya que la causa está muy desperdigada y los peces gordos aún no están siendo sometidos a juicio”.
El reconocimiento
“Sí, es él”, aseguró Víctor Fatala cuando le proyectaron en la pantalla gigante de la sala de audiencias la foto de Hector Febres. “En la ESMA –amplió- funcionaba un centro de represión sistemático, existía la teoría militar de capturar a uno para que ese permitiera traer a cuatro o cinco más y la tortura era la forma fundamental para atrapar más gente”.
El veredicto
El próximo 14 de diciembre se conocerá el veredicto y una semana después, los argumentos. Febres, juzgado por tan solo cuatro casos de los cinco mil que pasaron por la ESMA, podrá ser condenado a cadena perpetua. En ese caso, el Tribunal deberá decidir si será alojado en una prisión común o si seguirá gozando, como hasta ahora, del privilegio de estar detenido en la sede Delta de Prefectura Naval.

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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