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Lo que hay para ver: el teatro y su inextinguible capacidad creadora

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Las Cautivas, Don Gil de las calzas verdes y Arismendi, dos recomendaciones del teatro oficial —una recién estrenada, otra que regresa luego de las restricciones de la pandemia— y otra obra de un colectivo de teatro independiente. Tres historias que refieren a las alianzas urgentes para esquivar las tinieblas, de la fortaleza que brota cuando se derriban los estereotipos y el rol que cumple el arte para quebrar la imposición del silencio y reparar las heridas sociales.

Las Cautivas

Con las magistrales actuaciones de las actrices Laura Paredes y Lorena Vega, esta obra con dirección y dramaturgia de Mariano Tenconi Blanco, instala a sus personajes en el siglo XIX y a la vez, con contundente actualidad, indaga en los matices de esta época. Celine es una joven francesa a punto de casarse cuando un malón irrumpe en plena boda y la secuestra. Así la vemos, vestida de blanco, con gran miriñaque, zapatos blancos y su relato en verso entre gracioso y desesperado. Para socorrerla en un episodio de extremo peligro, aparece Rosalila, una india con la cara pintada y arropada con vistosos colores. Aunque no comparten escenario y en un solo momento las veremos juntas, ambas construyen a través de sus relatos una historia de alianza y supervivencia. El universo masculino que aparece en sus narraciones es hostil, violento, déspota. Ambas son cautivas de esa tragedia. Ante tanta adversidad, se tienen a ellas. Dos mundos antagónicos, se aventuran en la embarcación con el único fin de unir sus orillas y una vez juntas no hay más opción que la fuga.

La compañía Teatro Futuro —integrada por Mariano Tenconi Blanco, el músico Ian Shifres, presente en la obra, responsable de reproducir sonidos de la naturaleza y musicalizar con maestría, y la productora Carolina Castro— realizará como residencia en las salas del Complejo Teatral Buenos Aires durante cuatro años la tetralogía La Saga Europea y Las Cautivas es la primera de esas obras.

Foto: Prensa La Cautiva.

Cuenta Mariano Tenconi Blanco sobre la Saga: “Pretende revisitar la relación entre Argentina y Europa mirando al siglo XIX pero no desde la historia sino desde la literatura. Aparece como primera referencia, obviamente, La Cautiva de Echeverría. Sobre este texto me interesó revisitar no tanto los hechos que narra sino más bien un gesto: el gesto francófilo de Echeverría, la idea de construir la literatura argentina mirando al romanticismo francés. Creo que Las Cautivas se trata, sobre todo, de revisitar ese procedimiento. Para ampliar las referencias, o las ´deudas´, Las Cautivas le debe mucho al modo en que Copi reescribe el Martín Fierro en su Cachafaz. A la vez, los nombres de las protagonistas homenajean a las de As you like it de Shakespeare. El ´Atala´ de Chateubriand también es revisitado en nuestra aventura, que le debe todavía mucho más a El Entenado de Saer, a Río de las Congojas de Libertad Demitrópulos y sobre todo al Eisejuaz de Sara Gallardo”.

¿Cómo fue la elección de las actrices? “Con Lorena Vega trabajamos en Todo tendría sentido si no existiera la muerte (2017) y La vida extraordinaria (2018). Yo no tenía dudas de que ella debía ser Rosalila. Con Laura Paredes queremos trabajar juntos desde 2016 y, por determinadas circunstancias, no se había dado. Creí que este era el proyecto y por eso pensé en ella. Además de dos fantásticas actrices son dos creadoras geniales: Lorena Vega con Imprenteros o más recientemente dirigiendo Precoz, en base al texto de Ariana Harwicz, y Laura Paredes también es autora y directora, y además ha creado obras fantásticas con su grupo Piel de Lava. Así que son artistas totales. Es una felicidad trabajar con ellas”.

¿Cómo trabajaron para construir la relación entre las actrices arriba y fuera del escenario? “Tuve la suerte de contar con dos actrices inteligentes y sensibles. Además, conversamos mucho. Creo cada vez menos en el director que tiene todas las respuestas. Escucho a las actrices y a todo el equipo artístico, y luego sí tomo las decisiones, como corresponde a mi rol. Pero creo que haber generado tanto diálogo hace que todo el equipo se sienta identificado especialmente con lo que estamos haciendo. Y con Laura y Lorena (junto a Ian Shifres, el músico) nos llevamos fantástico desde el primer día, y todos los ensayos fueron de una gran felicidad. Verdaderamente, fue un proceso soñado. El día del estreno nos miramos y nos dijimos que, pasara lo que pasara, ya estábamos hechos”.

Teatro de la Ribera, Av. Don Pedro de Mendoza 1821, CABA

Viernes, 19 hs – Sábados y domingos, 17 hs – jueves 9 de octubre función especial, 19 hs

www.complejoteatral.gob.ar

Siglo de Oro Trans. Don Gil de las calzas verdes

A comienzos del 2020 se estrenó Don Gil de las calzas verdes en el Teatro de la Ribera, luego llegó la pandemia y ya sabemos qué pasó. En esta oportunidad, la comedia de enredos escrita por el religioso español Tirso de Molina en el período literario conocido como el Siglo de Oro, se puede ver en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Con versión del dramaturgo Gonzalo Demaría y dirección de Pablo Maritano, once actores y actrices dan vida a esta obra en la que Doña Juana —interpretada por la actriz trans Payuca del Pueblo— es abandonada por su prometido Don Martín, quien se fija en la rica madrilena Doña Inés. Para seducirla y provocar la ruptura de la nueva pareja, Doña Juana simula ser un hombre enamorado y sin buscarlo, despierta pasiones a su paso. Con majestuoso vestuario de época y música en vivo, el monólogo inaugural hace alusión al lenguaje inclusivo en clave humorística.

¿Es necesario remarcar que gran parte del elenco es trans o no binarie? ¿Es repetir el etiquetado? El actor, director, bailarín y performer trans Rodrigo Arena responde: “El hecho de que haya que decir que es un elenco trans es como en los 60 que había que decir que se incluía a las personas afrodescendientes y se tuvo que poner una ley para que las personas afrodescendientes pudieran filmar películas. El racismo sigue existiendo, pero nadie pregunta cómo es trabajar con un actor negro, porque se sabe que es algo racista. En el mejor de los casos hay un cambio de paradigma. En algunos años tengo la esperanza de que no se especifique que una obra es de temática trans, ni se especifique que hay actores o actrices trans y que eso no sea una nota de color. Sin embargo ahora tiene importancia política: debe ser la primera vez que en el teatro oficial hay tantas personas trans trabajando”.

Foto: Prensa Don Gil de las calzas verdes.

La actriz trans Payuca del Pueblo suma: “Se está marcando un precedente; está bien que se diga y sea visible en esta instancia. A mí particularmente no me gusta etiquetarme, no me considero ni trans, ni hetero, ni gay, simplemente soy”.

¿Por qué una obra del siglo XVII tiene vigencia? La actriz trans y profesora de la Universidad Nacional de las Artes y de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, Maiamar Abrodos, responde: “Pienso que para que el ser sea, necesita de los extremos y lo barroco es extremo. Vamos vibrando, vamos mutando. La obra propone, con esta construcción barroca, hablar del deseo y la libertad”.

Teatro San Martín, Av. Corrientes 1530, CABA

Viernes a domingo a las 20 hs, hasta el 7 de noviembre

www.complejoteatral.gob.ar

Arismendi

Vamos a romper tu pacto de silencio, cantan, gritan, prometen. La obra teatral Arismendi recrea distintas situaciones de la época más oscura del país. Los secuestros —prestar atención a los “barbudos”—, las apropiaciones de niñes, la complicidad eclesiástica, la persecución a los “desviados”, la sociedad de los buenos modales y la prolijidad en la vestimenta, la hipocrecía enceguecida hurgando en otro lado. El canto de “La cigarra” de María Elena Walsh, melodía ahogada por la encarnación de lo nefasto. Con tango, rap, textos significativos proyectados sobre el telón de fondo y simbolismos cargados de memoria, el colectivo de Teatro Performático La Jauría confeccionó una obra partiendo de la historia personal de su director Nicolás Ruarte.

El puntapié inicial para la composición de Arismedi, se dio con la participación de Nicolás como intérprete en otra obra teatral en la que cada une escribió un monólogo inspirado en las propias vivencias. Allí expuso por primera vez su historia familiar: su abuelo materno era parte del Batallón 601 de Inteligencia y su abuelo paterno, del Batallón de Comunicaciones de La Plata, ambos fueron juzgados y estuvieron presos por crímenes de lesa humanidad. Luego Nicolás continuó investigando, así encontró al colectivo Historias Desobedientes, creado en 2017, y se unió a elles. Arismendi está construida con distintos relatos de compañeres de esa agrupación de familiares de genocidas y represores de la dictadura y con fragmentos de los dos libros que publicaron. “El camino de ser desobediente y romper el pacto de silencio implica muchas veces romper con tus vínculos familiares o quedarte con muy pocos”, cuenta. “Historias desobedientes me hizo ver que no estaba solo”. En la función inaugural de esta temporada, Liliana Furio y Analía Kalinec —ambas integrantes de Historias desobedientes— estaban entre el público acompañando a Nicolás.

Foto: Prensa Arismendi.

El abuelo paterno le afirmaba a un Nicolás adolescente que no eran 30.000 los desaparecidos, sino unos 1400 y le mostró unas listas que tenía guardadas en el placard, que parecían una guía telefónica, según recuerda. Arismendi era el nombre en clave de su abuelo, el alias que usaba, como casi todos los miliares, para resguardarse. Esta información la sacó de la causa, de la que extrajo algunos fragmentos que aparecen en la obra. Hace algunos años, se puso de novio con una chica que tenía un familiar desaparecido y en 2006 fue por primera vez con ella y su familia a la marcha del 24 de marzo. “Para mí fue muy liberador hacer pública esta historia”, asegura. En un país donde era habitual leer carteles que sentenciaban “El silencio es salud”, se vuelve  imprescindibles la práctica de expulsar fantasmas, recibir el abrazo y sanar juntes las heridas.

Donde hay silencio y opresión, el arte es trueno y estampida.

Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934, CABA

Viernes de octubre a las 23 hs

@arismendi.2021

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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