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Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

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Miles de trabajadores de todas las centrales sindicales (CGT, Frente Sindical y las dos CTA) junto a los movimientos sociales inundaron las calles porteñas en rechazo a las políticas económicas del Gobierno bajo la consigna: “Por la Unidad, la Producción y el Trabajo Argentino”.  Las voces que cuentan la realidad a partir del precio del colectivo. Las teorías políticas, los diagnósticos, las hipótesis y las evidencias. Cómo pensar con el bolsillo y reflexiones sobre la burocracia. Nuestra crónica y reportaje fotógrafico.
La ciudad de nombre extraño, Buenos Aires, amaneció con dos noticias:

  • Alerta meteorológica por fuertes tormentas y vendavales.
  • Pronóstico de caos vehicular en el centro por marchas y manifestaciones.

Los autopercibidos “medios de comunicación” aman convertir las expresiones de la sociedad en problemas de tránsito.
Pero la ciudad tiene otros tránsitos, coros que cantan contra  el Presidente y su familia y entonaciones peronistas. Desde Once, sentado en la fuente, a la espera del comienzo de la marcha, está el Sindicato de Industrias Químicas y Petroquímicas de Zárate. Néstor Carrizo, tesorero del gremio, grafica a lavaca: “En la zona industiral de Zárate estamos trabajando con una capacidad instalada del 50 por ciento paralizada. Es decir, estamos laburando a la mitad. Históricamente, a Zárate tardaban en llegar crisis así, era en cierto modo una isla. Hoy está muy afectado, te diría como nunca en la historia”.
A unos pasos está Néstor Villarroel, quien hace cuarenta y cinco años vende golosinas en el ferrocarril Mitre. Tiene 51, por lo que desde los seis años transita el tren que une Retiro con Tigre. Hombre con varios vacíos dentales y una enorme cordialidad. En 2017 tomó una decisión: junto a compañeros y compañeras creó la Agrupación de Vendedores, que da cobijo a 75 trabajadoras y trabajadores del tren bajo la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Villarroel, el actual presidente de la flamante organización, está parado bajo un diluvio que confirma los pronósticos y que algunos de sus compañeros interpretan con una lectura didáctica: “La CGT se mueve, y mirá lo que provocó”.
A su alrededor hay banderas de Barrios de Pie, del Frente de Organizaciones de Lucha (FOL), del Movimiento Territorial de Liberación (MTL), mezcladas con las de los sindicatos de la televisión (SATSAID), de Molineros, Camioneros y una enorme columna que a las 12 partió desde Once en dirección a 9 de Julio. Además del reclamo por los tarifazos, la falta de trabajo y los pedidos cada vez más insistentes de un paro general, los movimientos sociales también están en las inmediaciones del Congreso para exigir la votación de la Ley de Emergencia Alimentaria en Diputados.

Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark


Sin molestarse por la lluvia, Villarroel hace una síntesis económica de la actualidad:

  • “Las ventas en el tren bajaron un 60 por ciento. En el colectivo, un 80 por ciento. ¿Por qué? Porque la gente tiene que pagar el boleto y entonces no compra nada. Hoy sale más barato el tren. Y los que laburan en colectivo, están ganando por día 150 o 200 pesos. ¿Qué se puede vivir con eso?”.
  • “En el 2002 la pasamos parecido ahora. No hay venta porque la gente no tiene plata. Mi consumo también bajó: antes, comíamos un pollo por día, pero hoy me dura seis comidas. Con mi esposa lo hacemos durar porque los dos trabajamos en el tren y la estamos pasando mal. Una pechuga la estiramos cuatro días, cortándole a poquito, vio”.
  • “Con las tarifas, sólo sé que con Cristina pagaba 50 pesos la luz y ahora pago 1200”.
  • “Algunos sindicalistas de los que vemos acá votaron contra el gobierno anterior. Macri ganó por algunos de ellos. Y ahora vienen a hacerse que está todo mal. Hay que acordarse”.

Villaroel se acuerda, lo dice y así fija una agenda de conversación.
Por Avenida Rivadavia, mientras, asoma la cabecera de la movilización con una bandera de color celeste y letras blancas que postulan:

  • «Por la Unidad, la Producción y el Trabajo argentino».
Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark

El país como kiosco garaje

Entre banderas de los gremios agrupados en las dos CTA, la CGT y el Frente Sindical, unas veinte personas intentan que los remolinos de viento no vuelen la bandera de la Unión de Kioscos de la República Argentina (UKRA), una organización que forma parte de la CGT y de Ni una Pyme Menos. Su presidente, Adrián Palacios, rondando los 40 y con gesto de preocupación, cuenta que la cámara se creó el 31 de mayo de 1947 cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón les otorgó la personería. Ante la crisis, hace cinco años, comenzaron a organizar a los dueños de los kioscos.
Palacios resume: “Somos 120 mil a nivel nacional, pero desde hace tres años tenemos 28 mil kioscos cerrados. Vemos cierres en todas las avenidas, con boletas de luz a 27 mil pesos”.
Apunta que la crisis es doble porque muchos kioscos se abren como consecuencia de una pérdida laboral anterior. “En barrios periféricos están surgiendo kioscos ventana o garaje, que son los trabajadores despedidos de alguna fábrica y que se pusieron un almacén con la indemnización. Eso genera mayores kioscos, pero en un país sin consumo, cierran a los seis meses. Lamentable”.
La UKRA lanzó un comunicado a nivel nacional subrayando que “no hay que votar” a ningún candidato de Cambiemos. “Sus políticas son solamente para los grandes supermercados. Tenemos que votar a algún candidado que priorice las pymes argentinas, el consumo interno, los puestos de trabajo. Hoy tenemos compañeros que llegan al día 20 y tienen que pedir fiado el resto del mes”.
Palacios dice que hay que llamar urgente a un paro nacional.
Y avisa: “Se lo haremos entender hoy”.

Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark

Trabajar al 50 por ciento

Carrizo, del sindicato de Químicos, reitera que Zárate está paralizada al 50% y agrega: “Tengo casi 40 años de trabajo en la industria. Ni en dictadura vi esta pérdida de puestos de trabajo: son más de 600 puestos en estos cuatro años”.
Con la lluvia mojándoles los guardapolvos, por Rivadavia marchan docentes de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE). Son de las pocas trabajadoras en una movilización con mayor presencia masculina, a pesar de que el primer paro obrero al gobierno Cambiemos fue el de mujeres.
Irene Garbus, secretaria de Primaria del sindicato: “Venimos de una pelea de desgaste salarial al que sumamos el empobrecimiento de las escuelas. En la Ciudad estamos en un proceso en el que Gobierno está reduciendo la comida que llega a los comedores escolares. En ese contexto, la escuela, que siempre funcionó como un lugar de amparo, está siendo destruída: no se puede aprender con hambre”.

Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark

A quién parar

En el peor momento de la lluvia, algunos trabajadores se refugian bajo los techos de los negocios. “¿Trabajador que huye sirve para otra marcha?”, le pregunta un químico a otro, que despliega un paraguas. Por allí también espera el secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil, José Listo.
-Un vendedor de golosinas me dijo que el diluvio lo ocasionó la CGT por la marcha.
(Risas) A nosotros no nos para la lluvia ni las piedras.
-¿Y al país?
-Un país sin industria no es un país. No crece. Toda la actividad y todos los gremios hermanos que estamos hoy acá nos estamos quedando sin trabajo. En los últimos tres años, sólo en el rubro textil hubo 8200 despidos, 200 fábricas cerradas, más de 5000 suspendidos. Esa es la situación actual. No exagero si digo que es peor a la época de Menem.
-Para usted, ¿para general sí o paro general no?
Nosotros entendemos que un paro no sirve porque la industra ya está parada. Lo que hace ruido y llega a la gente son estas manifestaciones de fuerza, aun con muchos trabajadores que luego retornan a sus puestos. Es que está todo parado: si parás 24 horas, no hacés nada porque al otro día sigue todo igual. La salida es reactivar el aparato productivo, la industria, terminar con el dólar, la tasa de interés y darle participación al trabajo. Entre todas las organizaciones textiles, agrupamos a más de 200 mil trabajadores. Si todo esto no se toma en cuenta, en dos meses vamos a tener todo roto.

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Foto: Nacho Yuchark

Dialéctica de bolsillo

Cuando todas las columnas confluyen en Congreso, hay un dato que emerge: la marcha es multitudinaria. Por allí también camina la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos, pertenecientes a la CGT, que agrupa a 20 mil trabajadores siete ramas de producción y reciclado de papel. “La situación está delicada porque la empresa Arcor compró Cartocor, una empresa que recicla cartón corrugado, y están acaparando todo mientras las pymes comienzas a desaparecer”, explica Pablo Ayala, secretario de Medio Ambiente del gremio.
Ayala cuenta que muchos compañeros votaron a Cambiemos en 2015. “Hoy tomamos otra perspectiva: no hacer política, para que cada trabajar vea la realidad desde su perspectiva del trabajo. Esto quiere decir que, cuando vayas a votar, tengas conciencia. Estamos viendo desaparecer grupos de trabajadores en toda la República, desde Jujuy a Neuquén. Entonces: ¿cómo está tu bolsillo? Bueno, votá con eso”.
-Para usted, si todo está tan mal, ¿por qué cuesta tanto salir a la calle?
-Es un tema delicado. Lo que hizo este Gobierno, de manera inteligente, fue dividir sectores. Hay varios sectores del gremialismo con intereses políticos que se han olvidado que están para defender los derechos de los trabajadores y no de aquellos a quienes les dicen que tienen que votar. Los trabajadores tienen que pensarse para ellos, y ellos organizarse para decirle a los dirigentes lo que tienen que hacer. Allí, los dirigentes tienen que tener la coherencia de llevarnos por el buen camino.
-¿Y qué pasa hoy?
-El Gobierno sectorizó y hoy cada uno está defendiendo su industria ante un golpe terrible. Entonces encontrás a cada uno discutiendo sus paritarias en situaciones nefastas. Después dicen que salir a la calle es culpa nuestra. No, es un culpa de ellos.

Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark

La teoría del huevo

Son miles.
Desbordan.
Por Once, por Congreso, por Rivadavia, por Entre Ríos, por Yrigoyen, por 9 de Julio. Todas las centrales obreras (CGT, Frente Nacional, las dos CTA) y los movimientos sociales están en la calle.
La multitud sigue. Y discute. Algunos exigen paro general. Otros dicen que la industria ya está parada. Algunos contestan que la marcha debería seguir hasta Plaza de Mayo. Otros murmuran que en 9 de Julio no habrá lectura de documento para evitar que haya un desplante a tono con el “Poné la fecha”. A la vez, es un dato de la realidad que movilizaciones de este tipo son una rareza en el neoliberalismo global, en el cual Argentina todavía logra signos de no aceptar pasivamente las políticas de precarización que inundan el planeta.
Juan Alberto, un camionero de 63 años, con 25 como repartidor de agua, parece entenderlo todo: “Estamos pésimo. Mirá que viví gobiernos, pero no te puedo nombrar ni un año como este. Muchos compañeros sin laburo. ¿Y sabés por qué? Porque no hay laburo. No hay ventas. Y si no hay ventas, no hay trabajo. Tuvimos gobiernos malos, eh, pero nunca uno así”.
-En 2015, Moyano hizo campaña por Macri y muchos camioneros votaron a Cambiemos. ¿Qué piensa?
-El voto es relativo. Vos votás a quien se antoje. Yo no lo voté, eh. Yo soy peronista. No lo votaría nunca. Tampoco a un radical. Pero sí, es como vos decís: pasó. Y lo discutimos.
-¿Y cuál es la síntesis?
-Los que lo votaron, hoy se quieren agarrar los huevos. Ahora hay que esperar que pase.
-¿Y frente a un posible paro?
-Obvio que hay que hacerlo. Pero un-paro-bien-hecho, amigo: tres días sin laburar hasta que no haya nada. Si parás un día, a nadie le importa, porque todo está parado y no se vende nada. Pero si parás tres, es otra cosa. Un paro en el que no haya comercios, no haya nafa, no haya transporte, no haya nada.

Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

Foto: Nacho Yuchark


Le pregunto entonces a José Alberto, que no es trotskista, por qué piensa que cuesta tanto que la CGT tome una medida concreta ante esta situación de crisis compartida, bajo diluvio bíblico, por un vendedor de golosinas en trenes, un textil, un papelero, una docente, un químico, un kiosquero.
El camionero abre los brazos bajo la lluvia.
Y con un dedo apuntando al cielo, que en realidad señala a una cúpula sindical imaginaria, contesta:
-Vos y yo estamos acá, mojándonos, mientras ellos, mañana, van a estar comiendo asado.
No se sabe cuándo se anunciarán los próximos alertas meteorológicas. 
Los gremios en la calle: los alertas meteorológicos de una marcha

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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