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Maniobra judicial contra Madres

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Vecinos, vecinas, militantes, organismos, diputados nacionales y sindicatos se convocaron a un abrazo a la sede de la Asociación Madres de Plaza de Mayo ante la amenaza de un juez comercial de incautar el Archivo Histórico del organismo, que documenta 42 años de lucha y memoria colectiva. El síndico de la quiebra se apersonó en el lugar pero no pudo ingresar. Qué hay detrás de esta medida judicial, a pesar de que la Cámara Comercial falló a favor de las Madres.
“No es acopio de sobras, no es acumulación de papeles, no es el murmullo de los necios ni es negocio o mercancía. Son textos que fecundan del dolor, permiten irrumpir la deshonestidad de tu silencio, desaprender el miedo y la maleza de egoísmo, y advertir al enemigo exacto que saquea tus sueños. Son trazos de manos llorosas y combativas, son el brote de miles de pasos en la Plaza de Mayo. Son las semillas de los gritos testigos de resistencia. Es el derribo del infame, la destrucción del cinismo, son palabras más fuertes que el mar y que el viento”.
Durante dos minutos y nueve segundos, las voces Elsa de Manzotti, Evel de Petrini, Rosa de Camarotti, Visitación de Loyola y Chela de Prósperi (fallecida en septiembre) poetizan en un video la construcción histórica del Archivo Histórico de las Madres de Plaza de Mayo, que este 2019 cumplió 42 años de memoria colectiva y que este lunes la sociedad defendió en la calle.
Es que las Madres llamaron a un abrazo a la sede del organismo a las 11 de la mañana, luego que el juez comercial Javier Perillo ordenara la semana pasada un allanamiento al Archivo, una medida que la institución denunció como “la apropiación de todo el material de 42 años de lucha por los derechos humanos”. El pedido lo realizó el interventor del Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo (IUNMa), Javier Buján, designado en ese puesto por el ministro de Justicia, Germán Garavano, cuando se dispuso la intervención de esa institución.
Por esa razón, desde temprano, vecinos, vecinas, militantes, sindicatos y diputados nacionales como Horacio Pietragalla y Walter Correa se acercaron hasta la puerta del organismo, en Hipólito Yrigoyen 1584. Pasadas las 11:15, la persona que se hizo presente fue Edgardo Truffat, el síndico de la quiebra, que no pudo ingresar debido a la cantidad de gente que había en el lugar. En ningún momento las Madres salieron del edificio. Luego de permanecer casi diez minutos sin poder avanzar un paso, Truffat se dio media vuelta y trató de retirarse. Lo rodearon periodistas, movileros, seis efectivos de la Policía de la Ciudad y algunos vecinos que no dejaron de cantar: “Si la tocan a las Madres qué quilombo se va a armar”.
Truffat dijo a los medios que se había acercado para realizar un inventario.
Y se despidió diciendo: “Las Madres están en quiebra”.
Pese a lo que consideraron una provocación, lo que demostró este lunes es que las Madres no están solas.
Un fallo contra la Cámara
En las horas previas, Madres difundió un comunicado en el que denunciaban que el operativo carecía de fundamentos legales y evidenciaba “fines políticos” porque lo dispuesto por el juez Perillo soslaya “toda legalidad y Estado de Derecho”. En ese sentido, subrayaron que el 27 de noviembre del 2018, la Sala B de la Cámara Comercial dictó un fallo -firmado por las camaristas Matilde Ballerini y María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero- en el que sostiene que las actividades de las Madres están fuera del código comercial y son de “interés público y social”.
Sin embargo, lo que hay detrás de esta medida puede explicarse en estos puntos:

  1. El juez Fernando Javier Perillo, a cargo del Juzgado Comercial Nº 13, decretó la quiebra de la Fundación en junio de 2017 a raíz de las deudas acumuladas tras el derrumbe del programa de construcción de viviendas e inclusión social denominado “Sueños Compartidos”, dependiente de la Fundación, y de la estafa de los hermanos Schoklender, investigada en el fuero federal. Frente a Madres, quienes se acercaban destacaban la importancia de este dato: lo que está en quiebra es la Fundación, y no la Asociación, que es el colectivo de las Madres, creada en 1979 y vinculada a la promoción y defensa de los derechos humanos.
  2. Por la quiebra, el juez Perillo dispuso la inhibición de los bienes de la Fundación y su incautación.
  3. Como se mostró al comienzo, las Madres califican el Archivo como uno de los más grandes de América Latina en el campo de los derechos humanos. No tiene valor económico y comercial. Y, por lo tanto, es ajeno al objeto procesal de la investigación de Perillo.
  4. El gris es que, entre los bienes a inventariar e incautar, está la propia sede de las Madres, en la que se encuentra el Archivo. Allí funcionó la Universidad Popular de las Madres. Cuando se estatizó por ley, en diciembre de 2014, se creó el Instituto Universitario Nacional de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo (IUNMa), el primero en América Latina en su temática. La ley dispuso –además- que el Instituto pase a depender del Ministerio de Justicia. Cuando asumió Cambiemos, el actual titular de la cartera, Germán Garavano, nombró como “rector-normalizador” (en Madres hablan de “intervención”) a Javier Buján, juez de la Ciudad ligado al presidente de Boca y operador del macrismo, Daniel Angelici. Su propósito, cuentan los trabajadores, fue desnaturalizar el proyecto.
  5. Buján se presentó en la causa de la quiebra y sostuvo que si la Universidad había pasado al Estado, entonces el edificio también debía pasar al Estado. Con el enroque que produjo la nueva ley, el interventor esgrimió que, al haber empleados del Estado trabajando allí (los trabajadores pasaron a cobrar su salario desde el Ministerio de Justicia), y como todo trabajador público se desempeña en oficinas públicas, ese edificio pertenecía al IUNMa. Por eso, hubo 17 trabajadores que decidieron renunciar a sus sueldos y obras sociales para poder seguir trabajando junto a las Madres.
  6. El tema adquiere una nueva complejidad porque el edificio de la sede de Madres es un “préstamo con cargo” del Banco Nación: eso quiere decir que, si no cumple con la función para la que fue destinado (“realizar actividades en defensa de los Derechos Humanos, en los términos del artículo 1826 del Código Civil”), debe volver al Banco. Esto quiere decir que el edificio no puede entrar en la quiebra como una acreencia para dividir entre los acreedores. Lo que revela entonces la acción de Perillo es que la intervención del Gobierno es quedarse con el inmueble.
  7. Lo que Perillo quiere hacer, a través de la sindicatura a cargo de la quiebra, es un inventario de las cosas de la sede para determinar qué es de la Asociación y qué de la Fundación.
  8. Las Madres ya permitieron la realización de ese inventario en cinco oportunidades, pero entienden que el Archivo es ajeno a esa tarea, porque no tiene nada que ver con la Fundación. Ejemplo: hay materiales de 1977, cuando la Fundación se creó en 2005.

Esto es lo que estuvo en juego en la puerta de las Madres a las 11 de la mañana.
Truffat se retiró entre efectivos de la Policía de la Ciudad.
En Madres, mientras tanto, al cierre de esta nota aún aguardaban qué decisión tomará el juez Perillo.
Hebe: “Pudimos socializar la maternidad”
Minutos después de que Truffat se retirara, la presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini, salió por primera vez a hablar. Y dijo:

  • “La verdad que estoy emocionada, contenta. A pesar de todo. Agradecida a la prensa que vino. Ahora esperemos que lo publiquen bien. Y si lo publican mal, al menos dicen algo. Que nos nombren. La verdad es que estas batallas que las Madres venimos llevando adelante desde hace 42 años, no son nuevas. Estas batallas las empezamos aquel día con monseñor Graselli, donde nos trataban tan mal en la iglesia de la Marina (Stella Maris). Él tenía un archivo enorme y las Madres íbamos. Cuando todavía no estábamos organizadas. Ahí empezaron nuestras batallas.
  • Y cada vez nos trataban peor. La última vez nos hicieron sacar hasta los zapatos y es ahí cuando Azucena (Villaflor de De Vicenti, una de las fundadoras de Madres, quien fue desaparecida y arrojada al mar, junto a María Esther de Careaga y María Ponce de Bianco, en el mismo operativo que hizo desaparecer a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet) dice “basta, no vengamos más acá, porque estos tipos son unos hijos de puta y lo único que hacen es burlarse de nosotros. Vayamos a Plaza de Mayo a llevar una carta al presidente”. Fue una de las primeras batallas.
  • De ahí en adelante todas fueron batallas. La única que no hemos podido ganar hasta ahora fue encontrarnos con nuestros hijos. Pero sí pudimos socializar la maternidad y hacer que ahora miles y miles de hijos asuman las responsabilidad de levantar las mismas banderas que los nuestros, para seguir ayudando a ganar grandes y pequeñas batallas.
  • Esta casa, como ya les dije, es de todos. Esta casa no es de las Madres. La hicimos, la defendemos y la cuidamos con el mismo criterio con que nuestros hijos dieron la vida, por los otros y para los otros. Esto es para las futuras generaciones, para sus hijos y sus nietos. Ya tenemos visitas guiadas que pueden venir cuando quieran a conocer más profundamente la casa y la historia de las Madres. La historia es siempre de batalla, de resistencia, de no claudicar, de no callarnos. Y de decir la verdad por más dura que sea.
  • Ese no callarnos nos cuesta esto. Si fuéramos buenas, prolijitas y estuviéramos calladas haciéndonos las pacifistas… Somos pacificas pero no pacifistas, que son cosas bien diferentes. El día de hoy es un día para la historia, donde el pueblo vino a defender lo que le pertenece, que es esta casa con el Archivo, todo lo que tiene adentro y lo que las Madres pensamos dejar para sus hijos, sus nietos y su familia. No importa qué pase, qué diga el juez, qué diga el síndico. Es todo tan falso y tan siniestro y tan mentiroso, que la verdad no se puede decir más que me chupa un huevo”.

La palabra de Abuelas
En la calle siguen los cantos.
La espera se convirtió en un abrazo en estado de alerta, mientras llega la nueva resolución del juez. Durante el día también sucedió algo histórico: Abuelas de Plaza de Mayo repudió “la persecución” a Madres en un comunicado (https://www.abuelas.org.ar/noticia/repudiamos-la-persecucion-a-la-asociacion-madres-de-plaza-de-mayo-1115), en el que exigió que “tanto la justicia como el gobierno respeten el trabajo histórico de los organismos de derechos humanos, que día a día luchamos por mantener viva la memoria colectiva para las futuras generaciones”.
En ese sentido, siguen resonando las palabras de Elsa, Evel, Rosa, Visitación y Chela, quienes en ese video de dos minutos y nueve segundos, explican mejor que nadie qué significa el Archivo.
“Es una resonancia mucho más allá del texto. Almas tangibles, suspiros, encuentros. Son suspiros y canto sin acento ni lenguaje. Es empatía de maternaje incomprensible. Es una mirada, un rostro ajeno que incomoda. Es remedio al veneno de la violencia. Es verdad armoniosa y libertad arriesgada. Es poesía, es el otro. Es una piel abrazada al tiempo. Es pulso y sangre renovada. Es un triunfo de la memoria, de abrazos terrenales y no tanto. Es un eco de conciencia, camino y retorno de futuro. Es amor absurdo. Es vida”.
 

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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