Nota
Marzo transfóbico: qué hay detrás de la campaña anti trans. Por Cristina Montserrat Hendrickse

La abogada trans analiza en este artículo cómo el conjunto de declaraciones transfóbicas que recorrieron redes y medios durante este mes tuvo su correlato judicial, tiene su raíz histórica y llega a la violencia física. Las cuestiones biológicas, religiosas, las presuntamente científicas, y las meramente mediáticas. Las implicancias de ciertas declaraciones, los contextos que la producen y qué motiva a los enviados de turno: «La campaña anti trans puede tener excepciones de motivaciones por ignorancia, pero es la minoría. La mayoría está influenciada por discursos anti derechos. Los discursos de odio no son neutros y generan consecuencias en la vida concreta de las personas trans».
Hemos asistido en marzo de 2022 a una embestida de discursos de odio contra el colectivo trans en particular y contra el feminismo en general.
La embestida arrancó el 2 de marzo con un tweet de la diputada Amalia Granatta afirmando: «(…) No solo debe cerrar ya el Ministerio de la Mujer, también tiene que cerrar el INADI y destinar los fondos (producto del esfuerzo de todos los argentinos) a EDUCACION. Con educación no se necesita de estas “Instituciones” inventadas para mantener a la militancia K.”.
Luego se hizo foco en el 8M. La conductora Viviana Canosa -atribuyéndose la representación de las mujeres- lanzó: “Les diría que empiecen por darse un baño, depilarse e ir a laburar. ¡Vayan a laburar! Nosotros laburamos todos los días para mantener las políticas populistas de género de este Gobierno. Por eso, hoy es el ‘Día internacional de la mujer verde’ y no de la mujer. ¡Nos robaron hasta eso!…”.
Posteriormente, en un ida y vuelta con Carmen Barbieri, Amalia Granatta dijo: «En la Legislatura ingresan proyectos para darles más derechos a los trans o porque son trans darles viviendas gratis o pagarles desde el Estado” y “sos trans, no tenés ninguna incapacidad para ir a trabajar”. También recordó que “ante la ley, el hombre y la mujer somos iguales…”. Agregó que “…mientras un niño no coma, no podemos priorizar la hormonización de un trans”. Y añadió “el trans no es una persona incapaz, tiene manos pies, cerebro”, a lo que una de las panelistas le replicó que a las personas trans no les dan trabajo. Sin embargo, lejos de empatizar Amalia respondió “que se pongan a estudiar”, y continuó, “eso es seguir manteniéndolos en la victimización, ustedes mismos están excluyéndolos pensando así».
Esta ensalada derogatoria de derechos de las mujeres y las personas trans originaron una tormenta de denuncias.

La respuesta no se hizo esperar y Canosa convocó a Granata, su abogado y a Agustín Laje en un derroche de afirmaciones unidimensionales sin ninguna voz que las cuestionara.
Allí Laje dijo que el feminismo «fracasó» mostrando gráficos con estadísticas de la Corte Suprema con aumento de femicidios a partir de 2014. Lo que no dijo es que a partir de 2015 se incorporaron otras categorías: transfemicidios y femicidios indirectos. Para comparar los números sin desinformar a la audiencia debería desagregar las categorías agregadas. En segundo lugar no explicó el nexo causal entre aumento de femicidios y feminismo; bien también se lo podría vincular con nexo causal en su libro y demás discursos de odio en difusión. También recurriendo a las estadísticas, Laje atribuyó mayor número de violaciones a las marchas del 8M, sin reparar que lo que aumentaron fueron las denuncias, sin dar cuenta que el movimiento feminista impulsa el empoderamiento para vencer el miedo a denunciar.
¿Hubieron más violaciones o mayor cantidad de denuncias de violaciones ? Laje sabe que no es lo mismo. Pero confunde. No es un dato menor que este mensaje encubra a otro más perverso, para advertir entre líneas: no se manifiesten si no quieren que las violen más veces.
Como todo programa transfóbico no podía faltar la recurrente referencia al caso de Sergia, que transicionó a los 60 años; según sus compañeros de trabajo (vaya ambientes hostiles si los hay) denunciaron a los medios que era para jubilarse antes. Comunicadores que sustituyen la autopercepción legal por la percepción del entorno laboral jamás hacen referencia a que los varones trans, a diferencia de Sergia, se jubilan 5 años después. Y aquí la ciencia estadística -en la que gusta recostarse Laje- brilla por su ausencia.
Laje habló de un presa trans que «dejó embarazada» a una interna cis. No aclara si fue forzada o no. No habla de las violaciones por varones en cárceles de varones. No habla de gendarmes violadores reiterativos de mujeres en prisión (como el caso de la causa Rivero CSJN, en el cual se anuló el juicio en el que se había absuelto al gendarme acusado de violador porque la víctima no recordaba el número exacto de las veces que se la obligó a practicar sexo oral).
También Laje pretendió atribuir al término “homofobia” –para derogarlo como tal- un carácter patológico, siendo que es un concepto jurídico (Opinión Consultiva 24/2017 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos). Afirmó que con el reconocimiento del derecho a la identidad de género aumenta la cantidad de personas trans. ¿No será que, cuando hay garantías, somos más las que nos animamos a salir del closet?
No podía faltar en este marzo transfóbico Baby Etchecopar con su tweet: “La Peque Pareto dijo que no están en igualdad de condiciones en una competencia con las personas trans. ¿Coinciden con ella?”. Otra embestida contra las trans, obviamente sin referir siquiera el caso “Richards v. United States Tennis Ass’n” en el que la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó a la tenista trans Renee Richards a participar en competencia de tenis siendo finalmente derrotada por la mujer cis Martina Navratilova en el US Open de 1977. O el caso de Jessica Millamán, en el cual la justicia de Chubut la autorizó a competir en Hockey femenino. Ni hablar del varón trans Patricio Manuel que en 2018 venció al varón cis mexicano Hugo Aguilar convirtiéndose en el primer pugilista transgénero en ganar una pelea profesional en Estados Unidos.
Mucho menos se trata de recordar lo cuestionable de las categorías deportivas basadas en pretendidas cuestiones biológicas, tal como en el fútbol sudafricano las categorías de blancos, bantúes, hindúes y mulatos; o la pretensión de la Sudáfrica del apartheid de participar en la Copa Africana de 1957 con dos equipos: uno de negros y uno de blancos (ya que Sudáfrica no permitía equipos mixtos). Fracasada la propuesta en la siguiente Conferencia de la FIFA Sudáfrica se ofreció a llevar un equipo de solo blancos para el mundial de Inglaterra 1966 y otro de solo negros para el de México 1970. Sudáfrica fue suspendida por la FIFA.
La campaña anti trans puede tener excepciones de motivaciones por ignorancia (así lo reconoció Carmen Barbieri pidiendo disculpas entre llantos), pero es la minoría. La mayoría está influenciada por discursos anti derechos, como los de Laje, los de Roxana Kraimer (decretando el fin del patriarcado, negando la violencia de género o el techo de cristal), entre otros.
La característica común es no fundarse en dogmas religiosos, sino en conclusiones revestidas de dudosas “verdades científicas” que no terminan de acreditar y siempre despojando a la ciencia de su carácter provisorio, revisable y autocuestionable propio del conocimiento científico, para pasar a atribuirles al mismo cualidades de verdades inmutables, eternas tal como si las conclusiones científicas fueran dogmas religiosos.
La embestida mediática para excluirnos a las trans ha tenido también un correlato judicial. El 4 de marzo María José BINETTI, Graciela Noemí TEJERO, Adriana Valentina CRUZ y Andrea PIUMATTI, todas académicas, iniciaron ante la justicia federal demanda contra el INDEC solicitando que en los formularios censales del 2022 en las respuestas a la pregunta “De acuerdo a la identidad de género se considera…”, 1) Se elimine las categorías mujer y varón; 2) Se sustituya la opción mujer trans por feminidades trans; 3) Se elimine la opción varón trans (quedando como opción la ya existente masculinidades trans).
Todo este clima anti derechos, que en Argentina está en sintonía con las prédicas excluyentes en Europa (grupos “identitarios” xenófobos, grupos anti LGBTIQ, neonazis, neo fascistas, etc.) ha generado un momento más que preocupante, que no es neutro y genera consecuencias en la vida concreta de las personas trans por la mella que hace en su equilibrio psíquico generando, cuando no agravando, cuadros depresivos de base que en muchos casos terminan en suicidios.
Basta recordar el caso de Celene “Nati” Colantonio hallada sin vida en su domicilio de Mina Clavero. En una entrevista Nati había afirmado: “…Aún hay cosas por cambiar, sigue habiendo mucha discriminación en Europa y aquí; me ha pasado que cuando ‘descubren’ que soy trans, porque yo lo cuento, empiezan a tratarme mal. Es algo que hace que todo se te dificulte…”.
Pero no solo el discurso de odio causa daño a la salud psíquica de las personas trans. También se traduce en agresiones o comportamientos violentos. Tal el caso de los policías de la Comisaría 3A del barrio de Balvanera, en Buenos Aires, que, tal como lo señaló el CELS, violando la Ley de Identidad de Género -el 24 de marzo: vaya fecha para causar torturas- alojaron a una persona trans junto a varones, con la previsible consecuencia de abusos sexuales en su contra.
La mujer trans había sido detenida por consumir drogas en el contexto de una ley cuya finalidad, paradójicamente, es la de protegernos la salud.
Cerrando el mes, en la madrugada del 30 de marzo, Fernanda López o “La Ferchu”, mujer trans que vivía en la zona de Parque Ferré en Concordia, fue atacada en la intersección de calles Tala y Urdinarrain. Ella fue abordada por otra persona que portaba un arma blanca provocándole serias heridas que le provocaron la muerte en pocos minutos.
Para el medio CN central de noticias digital, pese a que titula en género femenino a la víctima, en el cuerpo de la nota redactó “…En el lugar, un joven de 33 años de nombre Fernando Mario López, persona trans conocido como «la Ferchu», fue atacada por otro malviviente con un arma blanca quien le provocó serias heridas que con posterioridad le ocasionaron la muerte. El joven habría sido encontrado por…” y “…El herido fue asistido por…” (“otro malviviente”, al parecer para estos medios todas las trans también somos malvivientes).
La ley de identidad de género cumplirá una década este año y sorprendía entonces que la redacción en su artículo 12 -en pleno siglo XXI- se titulara “Trato digno”. Al parecer, ese reclamo de trato digno se quedó corto.
A los discursos de exclusión de la Europa del siglo XX en los que el fascismo excluía a comunistas, gitanos, etc. pero haciendo foco principalmente en judíos, en el siglo XXI focaliza la exclusión en el extranjero y en personas LGBT. La derecha argentina, al igual que en el siglo pasado, no se queda atrás. Y los resultados, tristemente, ya están a la vista.
También en marzo, ante la sugerencia de un funcionario de proponer controlar el odio en las redes, en nombre de la “libertad” las lenguas del odio reclaman su derecho a construir este clima de crímenes.
Las travestis/trans también nos queremos vivas.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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