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#NoALaUnicaba: lo que hay que hacer para defender la educación pública

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La acción en la feria del Libro por parte de los estudiantes que rechazan la UniCABA culminó una semana de clases públicas, vigilias, semaforazos y movilizaciones que aún continúan. En esta nota los estudiantes le responden al Ministro de Cultura de la Nación («Es mentira que hay diálogo») y cuentan qué sintieron a ver sus caras en la tapa del diario comercial La Nación: «Una angustia impresionante: la criminalización del movimiento estudiantil y docente es terrible». Cuáles son los puntos oscuros del proyecto y las próximas movilizaciones que buscan dar vuelta los votos en la Legislatura.

Después de la interrupción del acto de inauguración de la Feria del Libro, de una marcha de 15 mil personas, de vigilias, clases públicas y asambleas en cada institución, la semana que viene comenzarán en la Legislatura porteña las exposiciones sobre el proyecto conocido como UniCABA (Universidad de la Ciudad) que el oficialismo busca aprobar y que desintegrará 29 terciarios e institutos de formación docente para concentrarlos en esa institución. Si bien aún el gobierno no consultó a la comunidad educativa y contesta con evasivas las razones detrás del proyecto, Verona Giardinieri, presidenta del centro de estudiantes del Normal 9, asegura que los estudiantes tienen en claro las motivaciones del proyecto. “Claro que se necesita una reforma del sistema educativo público, pero no inconsulta y con administradores de empresas. Cada normal y cada instituto tiene una cultura que le es propia porque hay profesorados de entre 70 y 100 años de historia, que tienen espacios de definición institucional y una cultura que le son propias. Y acá quieren intervenir, mandar a todos un único espacio, sin contemplar condiciones dignas de trabajo ni cursada. Tampoco dicen qué va a pasar con los empleos no docentes de mantenimiento, porteros, secretarios. No sólo son los docentes, sino toda la comunidad educativa”.
Giardineri fue uno los rostros que publicó en su portada web el diario La Nación como una de las “activistas que protagonizaron los incidentes” en la Feria del Libro. Responde: “Sentí una angustia impresionante porque la criminalización del movimiento estudiantil y docente es terrible. Me asusté muchísimo: trabajo en una escuela privada y pensé que podían tomarlo a mal. Se te vienen a la cabeza las peores cosas que te contaban tus padres de otras épocas de persecución. Pero el miedo se te va cuando llegas a la escuela y ves a cientos de rectores, docentes y estudiantes con un cartel que sólo dice: “Todos somos activistas”.

Escuchar a quien escucha: la lección de Claudia Piñeiro en la apertura de la Feria del Libro.

Romper la barrera

Los “incidentes” a los que se refirió el matutino ocurrieron cuando en la inauguración de la Feria del Libro se anunció al ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro. Lo que era un evento cuasi privado se interrumpió por el canto de docentes y alumnos que habían logrado entrar a la sala: “Señor, señora, no sea indiferente, nos cierran los terciarios en la cara de la gente”. Avogadro no pudo hablar. Los estudiantes sólo hicieron silencio cuando habló la escritora Claudia Piñeiro que, antes de dar una clase magistral de literatura y política (haciendo eje en el aborto legal), aclaró: «Yo fui al profesorado de matemáticas y por eso digo lo mismo que ustedes: retiren el proyecto”.
Los cantos se reactivaron cuando subió el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, que fue directo al choque “Los fascistas que gritan se pueden callar así podemos seguir con el acto”, ordenó. Lo abuchearon. Y le gritaron que «fascista» es una medida inconsulta como la UniCABA. Avelluto anunció: “Uno de los fascistas va a hablar por el micrófono, así podemos continuar con el acto”.
Quien habló fue Juan Manuel Sánchez, consejero de Graduados del Instituto Lenguas Vivas. Fue breve: “Les pedimos que defiendan a los profesorados de formación docente. Les pedimos que defiendan la educación pública”.
Avelluto intentó, entonces, advertir a los presentes que así se procede en democracia. La respuesta fue un grito: “Esto no es democracia”.
El secretario de Cultura, ya desbordado, replicó: “No me vas a enseñar vos, maleducado, lo que es la democracia”.
Y se fue.

Buscados

El rostro de Sánchez, como el de Giardineri, también ilustró la penosa portada del diario comercial. “En ese lugar Alfonsín les dijo fascistas a los de la Sociedad Rural, ahora el Gobierno se lo dice a estudiantes”, dice a lavaca. “Fuimos a todas las reuniones de la Comisión de Educación en la Legislatura y uno de los argumentos era que querían dialogar. Es mentira. Estaban mudos. No hacían preguntas. El diálogo allí es inexistente. Y como nos vimos invisibilizados, salió la idea de hacer un cartelazo a la presentación de la feria. Negociamos hablar un minuto. Luego, Avelluto hizo una recorrida mediática sosteniendo lo que dijo. Nosotros no tuvimos la chance”.
Giardineri cuenta que sólo estaban cantando canciones educativas sin ningún nivel de violencia. “Lo que hizo el Gobierno fue convencer a la gente con encuestas tendenciosas. Y, por primera vez, pudimos romper la barrera y decir que esa no es la discusión”.
¿Cuál es entonces? Ambos responden lo mismo: “La defensa de la educación pública”.

Los puntos oscuros

Sánchez marca como el punto de quiebre el 22 de noviembre de 2017. “Por los medios de comunicación nos enteramos que el Gobierno había presentado un nuevo proyecto para desintegrar los 29 terciarios y armar una universidad para darle ´jerarquización´, según ellos. Fue presentado en una conferencia con sillones y parafernalia, pero era un texto de dos carillas con 16 puntos que no explican nada. Desde ese día ya generó rechazos”.
El Consejero sintetiza algunos puntos oscuros del proyecto:

  • “Afecta a 29 terciarios que incluyen a 1000 docentes y unos 28 mil estudiantes de todas las carreras”.
  • “No aclara qué va a pasar con tecnicaturas, ni traductorados, ni postítulos o especializaciones. No menciona tampoco que ningún docente se va a quedar sin trabajo. Ni que la gran población docente mayoritaria es interina en terciarios».
  • “Deja a la Legislatura y al jefe de Gobierno intervenir en caso de algún conflicto que no puede resolverse. Y designa a un rector normalizador que se va a encargar de hacer un nuevo estatuto. También todos los planes curriculares. Todo a dedo”.
  • “De los 29 rectores pasaría a haber uno solo normalizador. Eso afecta también a los equipos de cada institución, que forman rectores, docentes, estudiantes y en algunos casos no docentes que conforman un consejo que se reúne una vez por mes y tratan los temas de cada profesorado”.
  • “Otra cuestión son los títulos: mientras se crea la UniCaba, que tiene que tener el aval de la Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), los títulos van a ser mientras solo para Capital. Alguien de acá no podría dar en Avellaneda, por ejemplo”.

Sánchez subraya que el rechazo es heterogéneo y cruza todos los ámbitos educativos. “El exministro de Educación, Mariano Narodowski (que fue procesado por el escándalo de las escuchas ilegales), dijo que el proyecto es una responsabilidad. El director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés (UDESA), Axel Rivas, dijo que es inviable y que el equipo del Ministerio no tiene conducción. Y el investigador de Sociología de la Educación de la UDESA, Jason Beech, dijo que el plan es un salto al vacío y que si un alumno suyo le lleva el proyecto que presentó el Ministerio lo desaprueba. Todavía no sabemos quién está a favor”.

#NoALaUnicaba: lo que hay que hacer para defender la educación pública

Una movilización reunió, por primera vez, a los 29 profesorados afectados.


 

Diario de lucha

Sánchez reconoce que los terciarios no tienen una cultura de movilización como otros sectores educativos, y en ese dato se explica el impacto de esta medida que grafica en dos cifras precisas: “Pasamos de ser 100 personas en la primera marcha a 15 mil en la última”.
Hicieron asambleas en los colegios, vigilias, clases públicas, semaforazos. Un estudiante del Lenguitas, Martín Zubiaur, dijo a lavaca: “Vinieron muchos profesores. También graduados. Por primera vez los vecinos de Palermo vieron que había un conflicto a cuadras de su casa y que significaba que hay una escuela que quieren cerrar. Todos pedían más información”. Las columnas cantaban. Luego, para espantar los prejuicios que genera la resistencia estudiantil en ciertos sectores, fueron a cursar. “Transpirados, afónicos y cansados, pero contentos”.
Ese día decidieron hacer pañuelos de cara a las clases públicas. Las telas decían: “Educar es combatir”, junto a una tiza y un lápiz. Zubiaur: “La rectora se quedó toda la noche en la institución. Durmió en un sillón de oficina. La principal diferencia entre una toma y una vigilia es que la toma desentiende a la autoridad. Acá no, estamos juntos. El centro tiene cuatro años y nunca tuvo participación como ahora. Generó mucha integración entre las carreras como el traductorado, el profesorado de portugués y de inglés, por ejemplo”.
La agenda de los próximos días continúa con semaforazos, asambleas, bicicleteadas. El martes habrá clases públicas el martes en el comienzo de las exposiciones y, el miércoles, una marcha a las 17 desde el Ministerio de Educación de la Nación hasta la Legislatura porteña. La movilización tendrá el apoyo de sindicatos como UTE y ADEMYS, entre otros.
Sánchez: “Después de la visibilización del conflicto en la Feria del Libro, del escrache, de los cánticos, en el último día de la Comisión de Educación se planteó la posibilidad de que, después de tanto revuelo, podrían coexistir la UniCABA con los profesorados. Estamos atentos a ver si en verdad, no es otra trampa”.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




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Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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