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Otra fábrica recuperada: al calor de las heladeras

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El viernes 25 de junio se cortaron cintas, se cantó el himno y se celebró la recuperación de la fábrica de heladeras Coventry por parte de la Cooperativa 2 de Diciembre, que aspira a llegar a la expropiación. Anécdotas, números, esperanzas y la vuelta olímpica de 60 personas que se atrevieron a ganar una nueva batalla.

La descripción puede parecer un tanto irreal:

Una empresa fabricante de heladeras deja de funcionar y de pagarle a sus obreros a los cuales suspende. Pone seguridad privada.

Los trabajadores hacen la denuncia por lock out patronal. Forman una cooperativa, y toman una decisión crucial: se instalan en la fábrica.

La cooperativa incluye al personal gerencial, con un detalle curioso: todos ganarán exactamente lo mismo, cuando haya algo que ganar.

Se dedican a vender chatarra, hasta que consiguen otra situación inesperada: le alquilan la fábrica al dueño.

El viernes pasado esa planta fue reinaugurada, con el contrato de alquiler firmado. Se cortaron cintas, hubo discursos, e hijos de obreros correteando por el predio que ocupa una manzana y media.

Hubo bombos y redoblantes de la agrupación Rosendo García de la seccional San Martín de la Unión Obrera Metalúrgica pese a que el gremialismo, hasta ahora, siempre había rechazado la recuperación de fábricas a través de cooperativas.

Se cantó el himno, se comieron choripanes, y el abogado de la cooperativa dejó entrever que el próximo paso es que la fábrica sea lisa y llanamente expropiada por ley.

Dos personas fueron llevadas en andas, como en una vuelta olímpica de fútbol:

Renée Rebelle, apodado por sus compañeros El viejo Hilacha, que durante los últimos tres meses de conflicto sólo estuvo fuera de la fábrica cuatro días. Tiene 65 años, cinco hijos, y hasta hace poco pensaba que las soluciones (al país, a la provincia) las podía aportar alguien como el ex comisario Lus Patti, pero su experiencia le hizo dar vuelta su mirada política y ahora prefiere apoyar a Elisa Carrió y, sobre todo, percibió que las soluciones las aporta él mismo.

Y el abogado que condujo la recuperación, Luis Caro, que sigue su campaña como candidato a intendente de Avellaneda del frente que postula a Rodríguez Saa como presidente y a Aldo Rico como gobernador, aunque Caro rechaza la acusación de ser “riquista” (ver nota en lavaca), y dice que se hubiera candidateado por Izquierda Unida si se lo hubieran ofrecido.

La historia de Axen, la empresa que fabricaba las heladeras Coventry, tiene una carga genética muy argentina de drama y paradojas, de incertidumbre y posibilidades.

Daniel Palavecino, presidente de la cooperativa 2 de diciembre, cree que el origen de todo el problema fue provocado por la competencia despareja con las heladeras importadas en la época de la apertura menemista, mezclado a una mala administración. “El dueño no es de los que se escapó: dio la cara, no me parece que se haya quedado con nada”.

El dueño es Desio Zen, 70 años, quien no pierde la esperanza, se dice, de retomar las riendas de la planta. Su gerente principal era Roberto Rey, quien tuvo que realizar en 1998 un típico ajuste bajando los salarios en un 30 por ciento. Dice Rey: “Para mí fue difícil, y mi sueldo bajó todavía un poco más. Pero era inevitable porque se trataba de un premio a la producción por encima del salario, y no se producía nada. Se habló con la gente y con la UOM para explicar que si no la fábrica cerraba”.

Hurgando un poco más, se descubre que los salarios no eran los culpables de la situación. El propio Rey reconoce: “Había un despilfarro en la compra de insumos, los materiales de service, no se sabía qué entraba ni qué salía”.

Otra rareza que encontraron fueron unos gastos de “honorarios” de más de 70.000 dólares, cuyo origen y destino han quedado atrapados en el misterio.

De todos modos Rey creyó necesario en aquel momento bajar el premio a la producción, hasta que se recuperara una producción real. Tal revolución productiva no ocurrió, y los trabajadores siguieron financiando el mantenimiento de esa fábrica que fue a concurso primero, y a la que en junio de 2002 le pasó lo mismo que a algunas heladeras: dejó de funcionar.

Desde entonces Rey se transformó en uno de los impulsores de la idea de formar una cooperativa. “Yo me puedo sentir un poco bohemio, pero además la otra posibilidad era que todo esto vaya a remate” dice hoy. A los 63 años, cerca de la jubilación, prefiere el desafío de sacar la empresa adelante. “Nuestro punto de equilibrio sería producir 900 heladeras por mes. En tal caso los 60 integrantes de la cooperativa ganaríamos 600 pesos mensuales cada uno”. Puede calcularse que esa cifra es ocho o nueve veces menor que la que ganaba antes. “Mi hijo me propuso ir a trabajar con él, a una empresa de aire acondicionado, pero para mí está el orgullo de no dejar esto, de no abandonar a esta gente, y de que la empresa vuelva a funcionar”.

El viejo Renée tiene un espíritu similar. “Él irá buscando negocios, y nosotros ponemos el trabajo, pero ahora somos todos dueños”. También cree que algún dinero ha ido a parar a las Islas Caimán, aunque Rey supone que Zen ha perdido más de lo que ha ganado con todo este conflicto: “Perdió un chalet en Punta del Este que estaba a nombre de la empresa y fue hipotecado. Era de unos 600.000 dólares. Y por lo que ha conversado conmigo, o ya no va a volver a tener el nivel que tenía antes, o es un gran artista”.

En distintos momentos, Zen informó que su propio departamento, en la Avenida Libertador, se salvó de ir a remate por el aporte de un amigo, y que perdió dinero que había dado a un “broker” cuando quebró el banco Interfinanzas.

El momento más difícil de estos meses ocurrió en febrero, cuando se instaló una custodia privada en la fábrica, y se enviaron telegramas formales de suspensión a todos los obreros, que durante medio año pasaron penurias dedicándose a vender chatarra como único ingreso. “Es que algo había que hacer” dice el viejo Hilacha demostrando que la flexibilización laboral fue mucho más allá de todo lo pensado (el propio Renée es experto en instalar el sistema de iluminación interno de las heladeras).

También dice “es algo que había que hacer” al referirse al momento en el que los obreros decidieron instalarse en la fábrica. Alguien dice: “rompimos los candados”, aunque judicialmente no quedó constancia de rotura alguna.

Ocurrió lo habitual en estos casos. Permanecer en la fábrica para conservar la fuente de trabajo, y en huelga por los salarios caídos, es la táctica que impide que los jueces busquen desalojar el lugar. Si la fábrica es considerada “tomada” u “ocupada”, se puede ordenar el desalojo judicialmente, tal como ocurrió recientemente en los casos de Sasetru y Brukman.

En el caso de Coventry, llegó la policía para preguntar quiénes eran los cabecillas de la revuelta, y el viejo Hilacha se dedicó a las relaciones públicas con las fuerzas del orden, mientras Caro les pedía alguna autorización, ya que no podían ingresar a un predio obrero. El gobierno provincial finalmente dio la orden de suspender toda acción policial, y no volvió a haber visitas molestas.

La empresa actualmente está en manos de los trabajadores, que pagarán como alquiler el 2,5% de los costos de materias primas. Realizaron un estudio que se estima que podrían fabricar unas 10.000 en lo que queda del 2003, 30.000 el año que viene y 36.000 en el 2005.

El detalle que falta se resume en un número: 700.000 pesos. Ese capital de trabajo es imprescindible para comprar insumos e iniciar la producción. La Cooperativa 2 de Diciembre ofrece a quien haga tal aporte, que se quede con los compresores (es la parte importada, más cara y central que están necesitando) con lo cual el capital no se pierde, mientras la cooperativa va produciendo heladeras. Los vendedores y cadenas de electrodomésticos les han prometido total colaboración, contra heladeras fabricadas.

La Cooperativa tuvo una gestión con la llamada Ministra de Trabajo, Graciela Caamaño, que los derivó a su señor esposo, senador Luis Barrionuevo, quien los derivó nuevamente a un asesor del llamado Ministerio de Trabajo, de origen santafesino y cuyo nombre los integrantes de la Cooperativa no logran recordar. Este señor les dijo que les podía dar “unos cuantos Planes Trabajar”. Su cerebro fue impermeable, jamás logró descifrar que lo que le estaban proponiendo no era un plan asistencial sino poner en marcha una fábrica importante.

Caro probó por otro lado, y cree que se podrá conseguir los 700.000 pesos como un crédito de la provincia de Buenos Aires, que la Cooperativa ya ha calculado cómo devolver en tiempo y forma.

La otra novedad es que la UOM anunció como primicia, que los miembros de la cooperativa seguirán siendo miembros del sindicato, con obra social incluida. Al iniciarse el proceso de recuperación de fábricas, prácticamente todos los sindicatos fueron mucho más propensos a comprender a las patronales, que a los obreros que impulsaban las cooperativas. El caso Coventry marca acaso el primer punto de inflexión en lo que no deja de ser una novedad: como miembros de la cooperativa todos serán patrones de la empresa –sobre todo cuando se logre la expropiación- pero no perderán su condición de obreros sindicalizados.

El viejo Renée, después de ser llevado en andas por sus compañeros, dijo: “Vamos a salir adelante”. Caro partía rumbo a otro juzgado donde está en discusión el destino de otra fábrica. Ya hay 100 recuperadas, y 100 en proceso de recuperación.

Rey, mientras tanto, el único miembro de la Cooperativa 2 de Diciembre que usa traje, trató de poner realismo entre tanto festejo: “Todo está muy lindo, pero la verdadera inauguración, digamos la verdad, habría que hacerla el día que fabriquemos la primera heladera”. Renée, el viejo Hilacha, sostiene que no falta demasiado para ese momento. Dice que bajó 15 kilos desde que está viviendo en la fábrica: “Y seguiré adelgazando si no hay otra. Pero de acá, no nos van a sacar”.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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