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Piquete y cacerola a 22 años del 2001: el DNU de desguace del país, la reacción barrio por barrio y la marcha que desafió el protocolo

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El espectáculo montado por la ministra de Seguridad no cumplió el objetivo de amedrentar a la protesta que se instaló en la Plaza de Mayo como cada 20 de diciembre desde hace 22 años. El día culminó con los anuncios planteados por el presidente Javier Milei a las 21 a través de un DNU de alcances destructivos del trabajo, la industria y la libertad.

Pero nuevamente lo sorpresivo impregnó la realidad, ya que el anuncio fue seguido inmediatamente por cacerolazos y corte de calles en toda Buenos Aires, y en diferentes ciudades del país que al cierre de esta nota continúan. La inesperada movilización autoconvocada incluyó marchas desde los barrios hacia el Congreso desde las 23 hasta entrada la madrugada. Todo motorizado por vecinas y vecinos, ante la inercia de la partidocracia opositora y oficialista, dedicada mayoritariamente hasta ese momento a las redes sociales. El protocolo anticonstitucional de la señora Bullrich quedó arrasado.
El presidente se presentó en cadena nacional, otra vez leyendo. Fue un discurso de 16 minutos, rodeado por un elenco de ministros y otros (macrismo explícito: Caputo, Bullrich, Depetri, Sturzenegger). Estaban los ministros sentados (salvo la canciller Mondino, en el exterior) y cuatro colaboradores más de pie, cual granaderos. Esa extraña coreografía avaló las medidas oficiales (más de 300) que intentan romper avances legislativos e incluso constitucionales a través de un decreto: ese solo hecho es una ruptura del sentido común y de los mecanismos que determinan la existencia de tres poderes. Se busca desregular prácticamente todo (salud, trabajo, industria, privatización de empresas estatales), en manos de un mercado concentrado por corporaciones locales y multinacionales, cuyos efectos destructivos serían incalculables en profundidad y tiempo, para una Argentina literalmente de remate. El decreto no se privó siquiera del proyecto de privatizar el fútbol (otra dosis de macrismo explícito).

El telón de fondo: el brutal ajuste, el shock económico, la caída de los ingresos a menos de la mitad en 10 días (apenas el comienzo), y la promesa oficial de estanflación: estancamiento, recesión, inflación, empobrecimiento masivo e inédita transferencia de ingresos en perjuicio de la población y en beneficio de los grupos concentrados de la economía.
Aquí, el desarrollo de lo ocurrido otro 20 de diciembre que quedará nueva y tristemente en la historia.

Son las 3.45 de la tarde y acaba de comenzar la movilización desde las diagonales Sur y Norte hacia Plaza de Mayo. 

Un comisario de la Policía de la Ciudad, responsable del operativo, dialoga con lavaca

–La máxima tensión de hoy creemos que fue la que se vio en el ingreso de los movilizantes. No creemos que haya más.

–Esta movilización es habitual, conmemorativa, pero nunca tuvo el peso de hoy.

–Cuando hay estos cambios de gobierno, crece un poco, pero lo de hoy fue una puesta política sobre cómo se manejará el tema de los piquetes a partir de ahora.

–Pero usted y yo sabemos que esto no es un piquete.

–Tiene razón, el protocolo está mal llamado. No es para piquetes. Es para control del tránsito.

El circo instalado desde la mañana, cae a la tarde por su propio peso. Y a la noche más todavía.

Argentina, sin pan ni circo. 

Desde la primera hora de este jueves, suenan por los altavoces de las estaciones de tren cabeceras de la ciudad de Buenos Aires una voz que avisa: “El que corta, no cobra”. Policías Federales paran colectivos, filman, requisan; ellos mismos son los que detienen el tránsito.

El vocero presidencial recuerda que se utilizará el reconocimiento facial a quienes participen de la marcha. Algo ilegal por donde se lo mire.

Gendarmería Nacional, en una imagen sin precedentes, toma el control de las calles de Buenos Aires, junto a la Federal y la Policía porteña. A medida que pasan las horas, aumentan las camionetas, las motos, las traffic, los camiones hidrantes. 

El show desplegado mostró el descontrol y el desorden auto provocado, cuando gobiernan los eslóganes y no la realidad.

Las organizaciones se movilizaron finalmente por las diagonales y no desde el Congreso como habían anunciado inicialmente, previo acuerdo con el gobierno. De ese modo, la espuma bajó y la marcha se desarrolló con mayor naturalidad a la esperada. 

Y por la calle.

La odisea de llegar a la Plaza

A medida que las personas se congregaban en los puntos de encuentro, se confirmaba uno de los sin sentidos de la jornada: las interrupciones al tránsito fueron protagonizadas por la propia policía, que cortó la Avenida Belgrano y parte de la Diagonal Sur y desplazó a los manifestantes hacia las veredas, provocando encontronazos innecesarios y algún leve disturbio. En Diagonal Norte la columna logró avanzar por el asfalto desde Corrientes hasta entrar a la Plaza.

Una sensación compartida por todos: la manifestación, sin semejante operativo, hubiera provocado menos inconvenientes, y avanzado más rápido de lo que finalmente lo hizo por culpa del embotamiento causado por la Policía.

También hubiera sido más barato, con menos de tres fuerzas policiales y sus camionetas, hidrantes y motos. El otro dato: la cantidad de gente que se movilizó “desencuadrada” pese al riesgo concreto que implicaban las amenazas gubernativas.

En otra escena densa, la televisión mostró al presidente durante la tarde en el Departamento Central de Policía, junto a comisarios, mirando grandes televisores con la movilización, durante unas dos horas. Detrás suyo estaban las ministras Bullrich y Petovello y la hermana del presidente, Karina. Milei tenía una mano en el mentón, en actitud extática, y miraba las pantallas sin hablar con nadie.

La trama

Diego Kravetz, subjefe porteño en seguridad, hace ademanes. Pareciera dar órdenes para reacomodar en vivo una escena desordenada. Habla con lavaca:

–¿Por qué pusieron tanta policía en las salidas de la Plaza?

–Nosotros estamos acá para terminar el operativo, para garantizar la seguridad, inclusive de los manifestantes y no para otra cosa.

–Pero cuando salgan van a ver a la Plaza taponada.

–Se va a abrir la Policía.

–Parece un operativo cerrojo.

–No. Lo mismo fue cuando entraron. Vamos a hacer exactamente lo mismo, dejando dos carriles libres para que puedan descomprimir.

–¿Es una marcha tranquila?

–Hasta acá sí. Sí, sí. Muy tranquila. 

–Parece excesivo todo el operativo del día, ¿no?

–Nosotros tratamos de garantizar lo que es el derecho a manifestarse y el derecho a circular y creo que en ese sentido salió bastante bien.

–A qué costó… qué miedo… En un momento Belliboni (referente del Polo Obrero) le pidió pasar por la calle al jefe del operativo y le dijo que no, que debían ir por la vereda.

–La idea es que si uno puede ir hasta el lugar de concentración por la vereda, sin interrupción del tránsito, es lo mejor. Y si hay mucha gente, tratar de ordenarse. Hoy fueron bastante ordenados todos los que participaron.

–¿Hay algún detenido? ¿Tiene idea de algún incidente?

–Se detuvo a una sola persona pero por un incidente que no fue por la marcha. (NdR: son dos las personas detenidas en el marco de la marcha).

En otro momento Kravetz fue consultado por el protocolo y la actuación de las fuerzas federales. En un claro gesto de despegarse del montaje, dijo: “Pegúntenle a Patricia Bullrich”.

La primera movilización contra el ajuste económico del gobierno de Javier Milei, en coincidencia con el aniversario por el estallido social de diciembre de 2001, fue convocada por organizaciones sociales nucleadas en la Unidad Piquetera. A ella se le sumaron algunos organismos de derechos humanos y sobre todo, muchísima gente autoconvocada, como síntoma vital de una nueva etapa que comienza en la Argentina.

La vergüenza

No hubo convocatoria de los partidos, ni de las organizaciones que integran Unión por la Patria. Tampoco de los organismos de derechos humanos cercanos. Suelta, está Victoria Montenegro,  diputada de la Ciudad por Unión por la Patria e hija de desaparecidos. Charla con lavaca:

–¿Cómo analizás la situación a esta hora?

Vergonzosa, porque es una fecha dolorosa para el pueblo argentino, del ejercicio de memoria que llevan adelante los compañeros y una amenaza por parte de la Ministro que fue parte de ese mismo gobierno que dejó la Argentina bañada en sangre y que hoy viene a terminar su obra. Es una provocación innecesaria. ¿Qué hacen las fuerzas federales en la Ciudad de Buenos Aires? Es lo que le estamos preguntando al Ministro de Seguridad de la Ciudad si atendiera el teléfono alguna vez.

–¿Van a pedir informes de cuánto costó este operativo, que se terminaba solucionando en un diálogo hoy al mediodía, ordenando por donde se va la marcha? Además del costo emocional, también.

–Sí, este operativo tiene un costo enorme para la democracia. ¿En qué momento de la Argentina, a 40 años de la democracia, no podemos manifestarnos? ¿En qué momento las autoridades del Ejecutivo se creen con derechos a decirnos a los padres qué hacemos con nuestros hijos, o a qué manifestación podemos y a cuál no llevarlos? Eso pasaba con la dictadura, no con la democracia. Soy madre y cada 24 de marzo he marchado con mis hijos. Mirá si Patricia Bullrich me va a decir qué es lo que puedo hacer o no con mis hijos. Lo que está pasando es un retroceso de décadas en materia de derechos.

–En calidad de hija de desaparecidos ¿qué significado tiene esta fecha? Para Hijos fue importante el 19 y 20 del 2001.

–También el rol de las Madres en la Plaza, luchando. Ellas están muy grandes y nos toca a nosotros luchar ahora por los derechos adquiridos. 

–Wado (de Pedro) no está en la calle. En 2001 estaba.

–Ese día estaba en la calle detenido, ya le puso el cuerpo y lo tenemos vivo de milagro. Yo soy legisladora porteña. Estoy acá en mi puesto de trabajo y frente a este avance. Nuestro bloque presentó medidas de protección para los manifestantes, judicialmente. Independientemente de eso, estamos en la calle porque tenemos que proteger a nuestro pueblo. Las elecciones no son un cheque en blanco para el presidente, para avasallar derechos conquistados durante tanto tiempo. 

–Acá, sobre el asfalto, te pregunto, ¿no tiene que estar H.I.J.O.S. todos los jueves en la Plaza? Porque quedan cuatro madres… ¿Cómo sigue este legado de la ronda de los jueves? Ustedes están al lado, vos estás al lado. Son 20 minutos cada jueves. Estás en la legislatura, sí, ¿pero la Plaza no es un lugar para hacer política hoy?

–Sí, nosotros desde hace años estamos en las escuelas todas las semanas hablando con los jóvenes, en los barrios, presentando proyectos para frenar el avance de la derecha. O intentando por lo menos resistir, a partir de las conquistas que tuvimos en muchos años y que claramente, hoy están en crisis. H.I.J.O.S somos muchos, pero después hay diferentes cuestiones que se fueron dando.

A dos cuadras, en la esquina de Avenida de Mayo y Suipacha, se le está haciendo un homenaje a Gastón Riva, asesinado por la Policía el 20 de diciembre de 2001. Allí está Teresa Laborde, quien nació en el asiento de atrás de un Falcon verde en la dictadura. Hace memoria: “Los dirigentes de las orgas no pueden tener miedo. Por ahí es más natural que la gente común tenga miedo. Lo entiendo. Pero ellos, si tienen miedo, que se le dejen el cargos a quien esté a la altura de las circunstancias. Si no salen a la calle, en el Congreso también lo van a dejar pasar. Y nos van a achurar todo. Si los derechos no los defendemos en la calle, si la gente en el Congreso no ve que está todo el pueblo en la calle, no nos va a defender. Van a defender sus bolsillos, como siempre”.

Ironiza: “Pensé que iban a venir más partidos y organizaciones; hoy no cortamos la calle nosotros, la cortó la policía y lo logró instalando el miedo. No vi ningún organismo de derechos humanos ex oficialistas. Nos están metiendo la mano en el bolsillo a los trabajadores ¿y no salen a defendernos?

El nudo

A dos cuadras de la Plaza, la movilización camina a paso lento. La policía deja cortar dos carriles. Una de las organizaciones de izquierda presentes se llama Política Obrera. No tienen miedo por la quita de los planes sociales, ni por el protocolo de Bullrich.  Lo que tienen es mucha necesidad de decir.

Rocío de Luis Guillón, dos hijos, de 15 y 8. 

“Vengo porque no hay laburo, porque todo es caro, porque el precio de la carne se zarpa. Un kilo más de 5000 mil pesos, no se puede creer. ¿Cómo está mi barrio? La mayoría son pobres. ¿Cómo veo el protocolo antipiquetes? Por un lado mal, porque nos tenemos que expresar, y en la calle es la única manera. Por otro lado bien, porque entiendo que jodemos a otra gente cuando cortamos. Pero, ¿hay un término medio? Nos piden prohibir que protestemos, no se aguanta más la situación”.

César, de Esteban Echeverría.

“Néstor (Kirchner) también recibió el país muy mal y no ajustó al pueblo. Ni montó un escenario como este. Mirá a los costados, cómo pueden ser todos estos policías. Bullrich cortó las calles en pandemia y ahora nos lo quiere impedir a nosotros. Mirá si no vamos a poder reclamar cuando el kilo de pescetto cuesta 12 mil pesos”. 

Graciela, 48 años: “Un kilo de pan 1800 pesos; un litro de leche 800. ¿En qué cabeza cabe? Sube todo menos nuestros sueldos. ¿Esperan que se mueran nuestros jubilados y no protestemos?”

Isabel, 57 años, Monte Grande, dos hijos: “Soy una mujer mayor, a quien nadie le da trabajo. Hacemos changuitas con mi esposo, que también está sin trabajo. Buscamos, buscamos, pero a nuestra edad es muy difícil. Nos van a matar de hambre. Encima nos vino una fortuna de luz en los últimos dos meses, y no pude pagarlas. Esta Navidad no sólo no tengo nada para comprar; tampoco voy a tener luz. La vamos a pasar a la luz de las velas, pero tampoco, porque también subieron un montón”. 

En la columna de adelante, del MST, está Patricia, de Merlo. Tiene una polenta que escasea en la olla. “Venimos acá porque el bolsillo nos aprieta cada día más. Trabajamos sin parar para levantar al país, pero nadie lo valora”. Respira y agrega: “Tengo 61 años, debería estar a punto de jubilarme pero ahora no sé qué va a pasar, si finalmente quiere subir la edad jubilatoria”. 

Gerardo tiene 60 años. Está parado en las escalinatas de la Catedral. Aplaude sin cesar el paso de la movilización, segundos después de que la gente doblegara el cordón policial e irrumpa en la Plaza de Mayo. Gerardo es profesor de historia en Villa Hidalgo, José León Suárez. “Se está repitiendo la misma historia, la de la dictadura, la de Cavallo y Menem, la del 2002, la de Menem y ahora la de Milei. No aprendemos, son los mismos actores, el mismo plan económico y el mismo objetivo: hambrear al pueblo y enriquecer a los grandes capitales”.

La gente grita, desaforada: “Olé, olé, olé, olé, olá, a la protesta vos no la podés parar”. 

La venta del patrimonio

El canto que se repite una y otra vez lo escucha Leonardo Pérez Esquivel, 67 años, hijo de Adolfo Premio Nobel de la Paz. Es sociólogo y uno de los referentes del SERPAJ. Ve el vaso medio lleno: “A 40 años de la democracia, que nuestro pueblo haya salido aun en este contexto adverso, es un hecho altamente valorable, porque es lo que esperamos que vaya a ocurrir: de esta manera, no van a poder pasar todas estas políticas neoliberales. Va a haber un rechazo a la entrega, a la venta del patrimonio… después de tantos tiempos de lucha y recuperar parte de la soberanía, porque tampoco estábamos en una situación idílica para nada. Pero me parece que ahora va a venir una instancia de recuperar esa lucha que no se debiera haber desdibujado con el gobierno anterior”.

¿Te oigo con esperanza…?

–El futuro inmediato es negro. Van a privatizar las empresas públicas… obviamente vamos a oponernos a que privaticen Aysa, la parte estatal de YPF, Arsat, Aerolíneas. Ni un paso atrás y no se rinde nadie. Será una pelea larga…

¿Por qué era importante estar hoy?

–El 19 y 20 para el campo popular es una fecha muy emblemática de la rebelión de nuestro pueblo, del proceso de empresas recuperadas, asambleas barriales, de distintos movimientos populares: todo eso logró expresar una democracia directa en ese momento. Creo que uno de los problemas principales que hubo fue que no se apostó a ampliar esos procesos de democratización, sino que se canalizó por las estructuras tradicionales. Creo que esa democracia de base se va a recuperar ahora.

Juan Manuel Combi fue abogado en la causa por la desaparición de Luciano Arruga. Grita desaforado cuando el pueblo ingresa a la Plaza. “Llego la hora de luchar”, afirma, y mira el futuro: “Esto que nos está pasando nos va a unir de vuelta, porque se va a agudizar la lucha de clases. Con la panza vacía no se puede tener libertad”. 

“Milei mintió”

Malque y Mateo tienen 19 años. Son parte de un grupo de jóvenes autoconvocados. Viven en Lanús. “No formamos parte de ninguna organización pero hoy había que estar acá. Contra el ajuste, contra Milei”. Miran hacia el centro de la Plaza y también hacia lo que los atraviesa: “Venimos porque a la juventud la vemos sin esperanzas, perdidos, buscando un futuro que no vemos. Lo que se montó hoy con la policía busca controlarnos, que nos nos expresemos, lo cual es ilegal, porque en democracia solo pasó en 2001, con estado de sitio, pero que sepamos no vivimos en estado de sitio, ¿no?”.

Rodolfo Viano es uno de los curas de Opción por los Pobres que llegó a la Plaza. Al lado lo acompañan desde la Pastoral Social Evangélica. Tiene 64 años, vive y predica en el barrio bonaerense de La Teja, en Merlo. Tiene colgada una bufanda blanca, con las caras del Padre Mugica y del obispo Enrique Angelelli. Expresa con los pies en la Plaza: “Estamos acá para acompañar y cuidar el derecho legítimo a la protesta que tiene nuestro pueblo, y también recordando con un fuerte dejo de tristeza lo que fueron las jornadas de lucha del 19 y 20 de diciembre, que costaron la vida de muchas personas. Lamentamos decir que nuestro país vuelva una y otra vez a ciclos de endeudamiento. Esperamos que nuestro pueblo pueda encontrar un futuro mejor, una vida digna, la justicia social y la justicia ambiental que no son aberraciones, sino que es la manera concreta de vivir dignamente en esta tierra”. Y sentencia: “Nosotros no tenemos comedores, pero sí damos una vez por mes un bolsón de mercadería. En sólo esta semana, 20 familias más lo vinieron a pedir porque no estaban pudiendo comer”.

Leo Santillán es hermano de Darío, asesinado por la Policía Bonaerense el 26 de junio de 2002 en Puente Pueyrredón. Está parado en la esquina de la Legislatura porteña. Al final de la marcha, dice: “Hoy vino mucha gente, pero si no hubiesen metido tanto miedo, íbamos a ser el doble o el triple”. ¿Cómo se vence ese miedo originado desde el Estado? “Hoy nosotros estuvimos dando un taller en el barrio. Así se vence, haciendo en el territorio. Y generando unidad, que debemos plasmarla en concreto para revertir esta situación. Si nosotros no salimos a la calle, nos van a querer llevar puestos a todos, porque si en 10 días hicieron lo que hicieron, ¿qué va a pasar si lo dejamos que hagan lo que quieran durante cuatro años? Este fue un importantísimo primer paso”. 

Lucas Fauno, periodista e integrante del colectivo Positivo, comparte: “Hay que ir de un día a la vez”. Completa: “Es importante estar acá porque Milei nos mintió; la casta no está pagando ningún ajuste. Lo nuevo no llegó; ni Bullrich, ni Macri, ni Caputo son lo nuevo. Al margen de estar en completo desacuerdo con Milei, hay algo objetivo: nos mintió y nos está quitando derechos institucionales”.  

El desenlace

Una fila enorme de gendarmes contornea la Plaza de Mayo. No deja pasar a nadie. Muestran los palos. Un superior les ordena levantar los escudos. Nada pasó, pero la intimidación no cesa. A metros, escucho llorar desconsoladamente a Dominic. Son aullidos. Está dialogando junto a otras personas, también autoconvocadas. 

–(Dominic): Yo no puedo estar acá sentada, esperando que me llegue el laburo, que no me llega. Mi mamá tenía miedo que venga, pero no podía no estar acá. Tengo 32 años y es la primera vez que marcho, en toda mi vida.

–(Lobo)Yo también me autoconvoqué

–(Laura): Yo me traje un carnet de prensa, porque tenía miedo de lo que pasara.  Tendremos que estar mucho en la calle, porque la cantidad de gente que estemos, hoy y en las próximas manifestaciones, va a marcar lo que pase a futuro. 

–(Dominic): El presidente es un vivo bárbaro. Hay que decirlo. Por qué lo va a decir hoy a la noche, por qué no lo dijo al mediodía como estaba previsto. Si no lo dijo antes, es porque nos va a matar con los anuncios.

–(Lobo): Yo estaba en casa esperando que mi gremio, de alimentación, dijera si iban a venir o no. Y como no vinieron, m vine, porque lo hoy a la noche van a anunciar viene por los derechos de todos los trabajadores. 

 –(Dominic): Las indemnizaciones. Te van a echar mañana. El telegrama de despido lo tenés mañana  llegándote a tu casa. ¿Por qué lloro? Porque mi marido toma medicamentos para la presión y el corazón; yo tomo para los ataques de pánico; desde que Milei hizo los primeros ajustes, no vendemos un puto collar que es lo que hacemos. Vivíamos de eso; no te digo manteca al techo, pero ahora sí que no tenemos para comer; fuimos a la farmacia a comprar los remedios, y están tres veces más caros. Diez días después de que asumió este tipo. Por eso estoy llorando. Porque mi vieja come fideos, cuando laburó su re puta vida, entendés. Y hoy ya no le alcanza, porque los precios en el supermercado se fueron a la mierda. Perdón la expresión, ¿pero para limpiarte el orto 2 mil pesos? Me está cargando. No sé en qué va a terminar esto…

Los anuncios

A partir de las 21, el presidente Javier Milei anunció un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) integrado por 366 artículos para la desregularización de la economía, que tiene detrás a Federico Sturzenegger, el cerebro; y como ejecutor, a Caputo, dos de los máximos responsables del endeudamiento del país.

Milei adelantó 30 medidas que reflejan el shock prometido para un pueblo:

  • 1.Derogación de la Ley de Alquileres: para que el mercado inmobiliario vuelva a funcionar sin problemas y que alquilar no sea una odisea.
  • 2. Derogación de la Ley de Abastecimiento, para que el Estado nunca más atente contra el derecho de propiedad de los individuos.
  • 3. Derogación de la Ley de Góndolas para que el Estado deje de meterse en las decisiones de los comerciantes argentinos.
  • 4. Derogación de la Ley del Compre Nacional que solo beneficia a determinados actores del poder.
  • 5. Derogación del Observatorio de Precios del Ministerio de Economía para evitar la persecución de las empresas.
  • 6. Derogación de la Ley de Promoción Industrial.
  • 7. Derogación de la Ley de Promoción Comercial.
  • 8. Derogación de la normativa que impide la privatización de las empresas públicas.
  • 9. Derogación del régimen de Sociedades del Estado.
  • 10.Transformación de todas las empresas del Estado en sociedades anónimas para su posterior privatización.
  • 11.Modernización del régimen laboral para facilitar el proceso de generación de empleo genuino.
  • 12. Reforma del Código Aduanero para facilitar el comercio internacional.
  • 13. Derogación de la Ley de Tierras para promover las inversiones.
  • 14. Modificación de la Ley de Manejo del Fuego.
  • 15.Derogación de las obligaciones que los ingenios azucareros tienen en materia de producción azucarera.
  • 16.Liberación del régimen jurídico aplicable al sector vitivinícola.
  • 17.Derogación del sistema nacional del comercio minero y del Banco de Información Minera.
  • 18. Autorización para la cesión del paquete accionario total o parcial de Aerolíneas Argentinas.
  • 19. Implementación de la política de cielos abiertos.
  • 20.Modificación del Código Civil y Comercial para reforzar el principio de libertad contractual entre las partes.
  • 21.Modificación del Código Civil y Comercial para garantizar que las obligaciones contraídas en moneda extranjera deban ser canceladas en la moneda pactada.
  • 22.Modificación al marco regulatorio de la medicina prepaga y las obras sociales.
  • 23.Eliminación de las restricciones de precios a la industria prepaga.
  • 24.Incorporación de las empresas de medicina prepaga al régimen de obras sociales.
  • 25.Establecimiento de la receta electrónica para agilizar el servicio y minimizar costos.
  • 26.Modificaciones al régimen de empresas farmacéuticas para fomentar la competencia y reducir costos.
  • 27.Modificación de la Ley de Sociedades para que los clubes de fútbol puedan convertirse en sociedades anónimas si así lo quisieran.
  • 28.Desregulación de los servicios de internet satelital.
  • 29.Desregulación del sector turístico eliminando el monopolio de las agencias de turismo.
  • 30.Incorporación de herramientas digitales para trámites de los registros automotores.

Cacerolas y otra vez la calle

Un 20 de diciembre.

Otra vez. Una cacerola, en el barrio de Congreso, la sostenía Mariana, de 51 años. La sostenía y la golpeaba, con bronca. Con furia. “Necesitaba desahogarme, hacer un poco de catarsis. Tengo mucha angustia acumulada. Milei está haciendo un recorte brutal, nos quiere convertir en Uganda, esa es la idea detrás de todo esto. Todo el despliegue represivo de hoy me pareció terrible, subiéndose a los colectivos, haciendo requisas como en la dictadura… Estoy muy triste. Viví la hiper, viví a Menem, viví al 2001, y Milei, a quien no voté, es todo eso recargado”. Completa, Mariana: “Soy trabajadora estatal, mi puesto de trabajo no está en juego pero sí el de los chicos jóvenes, trabajadores, que son tratados como vagos, como ñoquis. Demonizar a los empleados públicos, médicos, enfermeros, toda la gente que le hace un bien a la comunidad, es inaceptable y terrible”.

Cerquita anda Carlos, desocupado, con 52 años a cuestas; con su oficio de periodista latente, vivo, pero sin poder ejercerlo.

–¿Por qué saliste?

–Porque destruir todo lo que se ha construido a lo largo de la historia para beneficiar únicamente a los grupos económicos es un disparate absoluto. Las medidas que se llevan adelante son absolutamente antipopulares y benefician a la casta, para que ganen fortunas unos pocos que se van a financiar con los recursos de todos, de los trabajadores, de los jubilados.

–¿Qué sentiste cuando escuchaste los anuncios?

–Es un dolor muy grande y muy profundo. La Argentina se ha destacado a lo largo de la historia por tener un buen sistema, con problemas, con matices, pero todo esto que están anunciando va en detrimento de cosas fundamentales: la salud pública, la educación pública, el sistema jubilatorio va a quedar totalmente desfinanciado. Hay cosas que no se privatizan, hay que tener sentimiento de patria. No es casual que el símbolo sea un león, que es el símbolo de la monarquía británica. No puede ser que con la tragedia que vivimos en Bahía Blanca no haya recursos, pero sí haya para mandar dos helicópteros y barcos con víveres a Ucrania. No digo que no haya que tener solidaridad con los que sufren pero, primero, el pueblo argentino.

Ese pueblo hoy se manifestó, de día y de noche.
Y todavía resuenan algunos de sus ecos.

A la tarde en la Plaza de Mayo y a la noche en distintos barrios porteños, se escuchó un grito, que sigue resonando: “Paro, paro, paro; paro general”. A la noche se cantó también: “A dónde está que no se ve, esa famosa CGT”. Cada vez más gente iba poblando las esquinas, y empezó a dirigirse a la plaza de los Dos Congreso. Un cartel resumía estas semanas: “¿En qué momento me convertí en casta?”. Dos trabajadoras del Hospital Italiano decían: “Si hoy los dejamos pasar nos matan. Es hoy”.

Esta historia empieza a escribirse…

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Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

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Hace un tiempo Juan Kiehr recibió –como recibía siempre– a  decenas de productores agropecuarios de todo el país que querían conocer La Aurora, su campo de 650 hectáreas en Benito Juárez, provincia de Buenos Aires. Desde hace décadas La Aurora se convirtió en un imán para productores y estudiosos, porque desnudó al modelo de agronegocios: demostró que se puede producir sin agrotóxicos, y además generar más rentabilidad. La FAO (Naciones Unidas para la alimentación) declaró a La Aurora un campo emblemático de la agroecología a nivel mundial. Esas cosas hacían sonreír a Juan, un hombre a contramano de las patologías actuales: con mucha personalidad, y muy poco ego.

Cuando los productores se iban Juan tomó del hombro a su asesor, amigo y compinche de décadas en la transición hacia la agroecología, el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá. Le dijo: “¿Vio Eduardo? Qué linda esta gente, y qué alegría que me genera poder compartir todo esto. Compartir da felicidad ¿no? Pero felicidad real: no es la misma felicidad de andar en crucero o comprar algo nuevo”.   

Este lunes 3 de junio Cerdá me mandó un whatsapp: “Ayer partió Juan, no pudo superar una intervención quirúrgica en el corazón. Una excelente persona y un gran amigo, un gran compañero. Se fue, pero dejó mucho”. Cuatro días antes había fallecido Norita Cortiñas. Malos días. Imposible olvidar el deseo que una vez me planteó María Elena Walsh “Abrir los diarios y que haya muerto un gran hijo de puta, y no la gente buena. No personas queridas y valiosas”.

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Las manos de Juan Kiehr, productor agroecológico. Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Cerdá agregó otro mensaje: “Siempre estará presente con su gran enseñanza de vida, de respeto de cuidado y de amor con su familia y todos los que lo conocimos. Nos abrió su corazon, junto a su familia y a su lugar tan querido como La Aurora. El quería dejar ese suelo igual o mejor de como se lo dejaron sus padres. Lo logró y lo superó, desde los últimos análisis de suelo, químicos, físicos, biológicos. Por todo lo que se demostró que la Agroecologia es posible, rentable segura y sana. Juan nseñó un camino de vida. Extrañaremos tu abrazo y tu consejo”.

La RENAMA (Red Nacional de Municipios y comunidades que fomentan la Agroecología) publicó en su redes lo siguiente:

“Hoy se fue de esta tierra Juan Kiehr.
Era sabido que llevaba un campo agroecológico de 650 hectáreas, un faro para quienes lo conocían y que fue seleccionado como una de las 52 experiencias a nivel mundial en agroecología por la FAO.
Quizás no tan conocido fue lo que su presencia irradiaba, que su manera de habitar este mundo nos cambió la vida para siempre y generó procesos colectivos y transformaciones humanas profundas en quienes tenían la oportunidad de compartir su compañía y conocer su obra”.

Juan Kiehr nació en 1943. El 12 de junio cumpliría 81 años, pero es de esas personas a las que la muerte no borrará de los mapas ni de los corazones. El suyo no funcionaba mal, diga lo que diga la medicina: su corazón funcionaba demasiado bien. Por eso es (perdón, fue) de las personas que generan respeto, pero además afecto. La Aurora fue motivo de contagio para cantidad de productores que escuchaban hablar o leían sobre el campo, y se acercaban a conocerlo. Escuché muchas veces frases como “me abrió la cabeza”, o “me cambió la vida” en Guaminí, Lincoln, Bolivar, Córdoba, Santa Fe. Sin ser agricultores, la fotógrafa Lina Etchesuri y yo podríamos decir lo mismo tras haber tenido el enorme privilegio de pasar un par de días en La Aurora en nombre de la revista MU.

Compartimos aquí una edición del programa radial Decí MU dedicado a La Aurora.

Y aquí reproducimos el artículo publicado en la revista MU 79 (La que se viene) que es además el capítulo “Producir mañanas”, del libro Agroecología – El futuro llegó.

En tiempos tan oscuros, un homenaje a la aurora.

Por Sergio Ciancaglini

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Encuentro en Guaminí, uno de los lugares contagiados por la experiencia agroecológica de La Aurora. En el centro, sombrero blanco, el pionero: Juan Kiehr. A su derecha, el ingeniero Eduardo Cerdá. Los rodean Martín, Maurcio, Fabián, Norman, Cecilia, Chiquito, Esteban, Sebastián, María Ester, Cristian y en primera fila, sin boina, Marcelo Schwerdt.

La que se viene

La Aurora, en Benito Juárez. ¿Se puede trabajar en el campo sin agrotóxicos ni fertilizantes, y ser rentable y eficiente? Un establecimiento agroecológico bonaerense muestra sus cultivos, su ganadería y sus resultados. La alianza entre productor y agrónomo, y un nuevo paradigma sobre cómo independizarse del modelo transgénico para hacer una agricultura sana.

Implantes mamarios fondos buitres precio de los jugadores de fútbol guerras sin tregua concursos de cocina internas políticas divorcio en la farándula torturas para la paz premios instantáneos homicidios por bicicletas virus asesino tráfico de efedrina mes del niño pedófilos abusadores boliches con prostíbulos despidos en cuotas todo para tu hogar editoriales apocalípticos beneficios grieta exclusivos incertidumbre global tratamientos de belleza noticias verdaderas y falsas y avisos y operaciones de prensa y palabras palabras palabras.

Si se levanta la vista de la pantalla, el paisaje desde la ventanilla del micro es un océano de campos sojeros que se cruza a 90 kilómetros por hora por la Ruta 3, hasta que se llega a Benito Juárez, 15.000 habitantes, Capital de la Amistad, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Y luego a un campo de 650 hectáreas llamado La Aurora.

Otro paisaje y otras palabras.

Allí, junto a un tractor está Juan Kiehr, manos grandes de trabajar en el campo, botas de caña alta, sombrero de ala corta, productor agropecuario que concibió un proyecto casi épico a esta altura de la historia: vivir tranquilo.

La 4×4 y la F100

Juan Kiehr nació en 1941, es nieto de daneses, cordial, hospitalario y con tendencia a la perseverancia: se casó una sola vez, hace más de 40 años, con la suiza Erna Bloti, tiene dos hijas, y no anda en una vulgar 4×4, sino en su F100 de casi 50 años y una cantidad incierta de mundos recorridos, ya que hace mucho se le rompió el cuenta kilómetros. “Y si tengo que viajar, uso el Mégane, que es una joyita”.

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

En la F100 llegamos a una loma desde la que se ve el campo en perspectiva. Cuenta con su voz cascada y serena: “Esto era de mi padre. Yo me hice cargo en 1981 cuando él falleció. Los primeros años seguí un poco la corriente, como cualquier productor. Pero el tiempo, sobre todo en los últimos 15 ó 20 años, me mostró lo que producen los agrotóxicos en el suelo, y eso sumado a las estadísticas de lo que se usa en Argentina, es una cosa escalofriante”.

No habla para convencer a nadie, sólo cuenta su experiencia. “Pensé: no quiero dejarle un cadáver a los que me sucedan. No me sumo a ese modo de trabajar. Quiero que este campo quede tan bien o mejor que como lo encontré”.

Dejar las cosas igual o mejor que al encontrarlas: si esa idea sencilla se propagase, el planeta estaría en una situación menos patológica.

Sigue la caminata: “Tengo desde siempre como una alergia psicológica a trabajar con venenos. No es que tenga miedo a manejarlos, pero veo lo que le hacen al suelo y al agua, que son cosas muy difíciles de recomponer. Y yo estaba aquí con mi familia. No quería eso para el lugar en el que vivimos”.

Diagnóstico práctico: “Para colmo, todos esos productos son carísimos. Y como van perdiendo su efecto, tenés que usar cada vez más. Empezaron con 2 litros por hectárea, y ya están en 12 ó 14. O sea: gastar más, envenenar más, para obtener lo mismo”.

Juan tenía otro sueño resbaladizo: vivir, en lo posible, sin sobresaltos económicos. “Que a la familia no le falte. Uno trabaja todo lo que puede porque es el rol de la paternidad con responsabilidad, digo yo. No es decir: me voy a pescar y que se arreglen”.

Corazón + rentabilidad

Rumiaba Juan sus proyectos cuando su camino se cruzó con el de un ingeniero agrónomo, Eduardo Cerdá, que desde 1990 asesoraba a varios productores de la zona organizados como cooperativa. El grupo se fue desmantelando por distintas razones, fallecimientos (cáncer) y miradas diferentes sobre cómo trabajar el campo. En 1997 Eduardo se convirtió en asesor de Juan. Un año antes había ocurrido la vertiginosa aprobación menemista de la soja transgénica, en base a un informe de la propia interesada: Monsanto.   

Cerdá había estudiado en La Plata, donde conoció al ingeniero agrónomo Santiago Sarandón, profesor de la Cátedra de Cereales, de la que Cerdá fue adjunto. Sarandón venía tratando de encontrarle un sentido a su carrera, más allá del estereotipo de una agronomía reducida a aplicar recetas y recomendar productos químicos. Creó la primera cátedra de Agroecología del país, ciencia que combina la agronomía con la ecología.

Definición técnica: “Agroecología es la aplicación de conceptos y principios ecológicos en el diseño y gestión de agroecosistemas sostenibles. La agroecología aprovecha los procesos naturales de las interacciones que se producen en la finca con el fin de reducir el uso de insumos externos y mejorar la eficiencia biológica de los sistemas de cultivo”.

Los insumos externos son los herbicidas, plaguicidas, fertilizantes y demás inventos de la industria química, que crearon la superstición de que es imposible trabajar sin su uso masivo, sumado a los cultivos transgénicos como soja, maíz, colza, girasol, algodón y arroz.

Cerdá venía con este equipaje de ideas sobre la agroecología que hacia fines de los 90 chocaba con un territorio cada vez más inundado de fumigaciones masivas y monocultivo sojero. “El argumento de la agroecología era teórico, pero no adaptado a situaciones productivas concretas, sobre todo en esta zona”, recuerda.   

En Benito Juárez, a Juan le fertilizaban la desconfianza: “Venían ingenieros agrónomos que en realidad son vendedores de productos. A lo mejor no tienen otra alternativa que esa, pero al productor lo endulzan, lo llevan de la nariz como a una vaca de exposición, le regalan una gorrita, le hablan de tecnología de punta para vender productos y maquinarias, todo un aparato propagandístico que se ve en Chacra Clarín Rural” (folletería de venta libre).

Abre sus manos: “Uno es un agricultor, no un explotador agropecuario. Pero es como una vorágine que te quieren hacer sentir: estás en la tecnología que te venden, o sos un pobre atrasado. No quiero acusar a nadie por lo que hace, pero no es cierto que eso sea lo único ni lo mejor que hay. Y además, ¿quién es el que se beneficia en serio? ¿El productor, o las empresas que fabrican y publicitan todo eso?”.

A nivel nacional, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) señaló que el consumo de pesticidas aumentó 858% en las primeras dos décadas del modelo transgénico, la superficie cultivada sólo en un 50% y el rendimiento de los cultivos un 30% (dato de la Red Universitaria de Ambiente y Salud).

El negocio que encabezan corporaciones como Syngenta, Bayer y Monsanto significó la aplicación de 317 millones de litros de pesticidas en Argentina durante la campaña 2012/13 (200 millones de glifosato), con una facturación de 2.381 millones de dólares. Para 2020 se había pasado a 500 millones de litros, confirmando lo que decía Juan.   

En La Aurora, en cambio, había recorridas por los lotes en la F100, charlas que armonizaban lo que Cerdá traía de la universidad con lo que Kiehr sabía del suelo.

No fue un cambio de un día para el otro, sino de una vida para otra.

El campo se fue rediseñando agroecológicamente, con gente capaz de tener el corazón, la cabeza y los pies en la tierra.

El corazón, porque es el campo familiar que Juan heredó, ama, y que dejará a los suyos.

La cabeza, para pensar cómo gestionarlo de un modo que no empobrezca o mate el suelo, ni sea un peligro para los seres vivos, incluyendo a los humanos.

Y los pies en la tierra, para que ese trabajo valorice el campo en lugar de vampirizarlo, y permita una producción que, además, sea eficiente y rentable.

Queda pendiente un pequeño detalle: ¿cómo se hace?

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Perfil de un pionero. Foto: Lina Etchesuri para lavaca

República Transgentina

La Aurora aparece como caso de estudio en uno de los libros más interesantes y revulsivos del momento, aún no publicado pero que puede ser descargado gratuita y libremente de Internet googleando Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de agroecosistemas sustentables. Lo editó la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad de La Plata, escrito por el ingeniero agrónomo Santiago Sarandón y su colega Cecilia Flores, con aportes de otros profesionales.

O sea: un trabajo científico y técnico que estudia la producción, describe nuevos paradigmas para comprender la situación rural, y traza propuestas. Por ejemplo, el Capítulo 1 se llama La insustentabilidad del modelo agrícola actual. 

Plantea entre otros problemas:

  • La dependencia agroquímicos (insecticidas, herbicidas, fungicidas, fertilizantes).
  • Contaminación de alimentos, aguas, suelos y personas por pesticidas y productos derivados del uso de fertilizantes sintéticos.
  • Desarrollo de resistencia a los plaguicidas de ciertas plagas y patógenos.
  • Pérdida de la capacidad productiva de los suelos, debido a la erosión, degradación, salinización y desertificación.
  • Pérdida de nutrientes de los suelos.
  • Pérdida de biodiversidad.
  • Contribución al calentamiento global y disminución de la capa de ozono.
  • No ha solucionado el problema de la pobreza rural.

El último capítulo está dedicado a La Aurora, y fue escrito por Sarandón y Flores junto al propio Cerdá, en su doble condición de agrónomo y asesor del campo. Allí se explica la situación pampeana, donde se reemplazó a la ganadería por la agricultura dependiente de insumos tóxicos, se incrementaron los costos y eso expulsó a productores de escala intermedia de tipo familiar: en 20 años, la cantidad de establecimientos agrícolas se redujo a la mitad en la región, concentrando en pocas manos la propiedad de la tierra. Con ese paisaje, vuelve la pregunta: ¿cómo hicieron para concretar un modelo sin agrotóxicos y eficiente, que ahora describen hasta los libros científicos?

Estilo campo

La casa es amplia, bella, cálida. No es “estilo campo”, sino campo. O estilo Juan-Erna. Hay muebles de madera que se trajeron del Chaco, un living con bibliotecas y recuerdos familiares, un HD, reproductor de videos, una salamandra para pasar el invierno y una gran cocina comedor por la cual a estos lugares se los llama hogar. Hay una segunda casa para los huéspedes. Juan habla orgulloso de sus hijas: Teresa es médica y Sara fisioterapeuta. Ambas casadas, le han dado 3 nietos. Sara vive en Alemania, donde la familia suele visitarla todos los años.

Juan ceba mate y traza una pincelada geográfica: “La Aurora está rodeada por una naturaleza muerta. No hay ni pájaros”. Se queda pensando: “Uno espera el aroma de primavera, pero lo que llega aquí es el aroma de los pesticidas”.

Pasa el mate al ingeniero Cerdá: “La clave en el comienzo surgió del intercambio con Juan sobre el diseño de la producción. Por ejemplo, había mucho girasol, pero él propuso cambiarlo”. Kiehr justifica: “Lo hicimos durante años con herbicidas preemergentes (previos a que crezca el cultivo). Pero dejaban el suelo polvoriento, raro. Después había babosas y había que fumigar otra vez, y otra más por las malezas, y después por plagas como la isoca, hasta que dije: basta. Decidí volcarme más a la ganadería”.

La Aurora tiene 297 hectáreas para agricultura, y 334 (cerros y bajos) más aptas para el ganado.

Eliminaron el girasol y comenzaron un trabajo de consolidación de lo ganadero (haciendo cría y además invernada), como base para relanzar así la producción agrícola, pero sin agrotóxicos. Cerdá: “La ganadería no dejaba tanta plata como la agricultura, pero servía como una gran base y complemento para pasar a tener una producción de trigo, avena, cebada y sorgo, no dependiente de los insumos”.

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Juan Kiehr y Eduardo Cerdá en La Aurora: el campo, y los números que muestran una transformación ambiental y económica. Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Números

La agroecología aplicada a La Aurora, en pocos trazos:

  • La ganadería sana, libre, alimentada a pastos naturales, con terneros que llegan a 500 kilos y se venden como novillos de exportación, alimenta el suelo con bosta y orín. Hay entre 600 y 700 cabezas. Juan instaló estratégicamente 25 bebederos (donde los animales bostean naturalmente) para cubrir la superficie del campo.
  • El suelo así se fortalece, se enriquece, se fertiliza y conserva mejor la humedad y los nutrientes. Detalle: así como un feed lot voltea a kilómetros por el olor a podredumbre sobre el que viven los animales, en La Aurora jamás hay olor a bosta.
  • Las plantaciones sobre esos suelos se hacen con cultivos asociados. Por ejemplo los cereales junto a leguminosas como el trébol rojo, que evitan el nacimiento de malezas y fijan el nitrógeno, nutriente fundamental del suelo. Así el policultivo evita, desde 2001, que haya que comprar fertilizantes como la urea.
  • El suelo nutrido y vital, sumado a sistemas que permiten el hábitat natural de insectos que, además, aportan beneficios al ecosistema, anula la necesidad de herbicidas, fungicidas, insecticidas, y fertilizantes químicos.

Todo esto es más fácil escribirlo que hacerlo, pero el resultado es que sin contar las ganancias ganaderas, por la agricultura Juan obtiene casi el mismo rendimiento que los campos vecinos (un 10% menos), pero el gasto es menor: 300 dólares menos por hectárea en el caso del trigo.

En las 80 hectáreas que está cultivando en estos días, este ahorro representa 24.000 dólares, y salva al suelo, al agua y a todos de los diluvios de venenos cada vez más inútiles, y de químicos que fertilizan poco y mal: aportan solo dos o tres de los nutrientes, contra los 16 del proceso natural de La Aurora. Al faltar esos nutrientes la planta está débil (aunque estimulada artificialmente por los fertilizantes) y así se convierte en víctima de hongos y enfermedades que obligan a usar más fungicidas y químicos, calesita eterna que beneficia ya se sabe a quiénes.        

Juan Kiehr evita todo eso, cubre sus costos velozmente, gasta menos, obtiene prácticamente lo mismo, pero sano y sin estimulantes artificiales, y tiene una ganancia mayor. Datos del libro de Sarandón y Flores, por hectárea de trigo.

Rendimiento

Campo convencional, 5.423 kilos. La Aurora: 5.119 kilos.

Margen bruto (ganancia)

Convencional: 549 dólares. La Aurora, 762 dólares.

Costos directos

Convencional: 417 dólares. La Aurora: 148 dólares.

Rendimiento necesario para cubrir costos

Convencional: 2.200 kilos. La Aurora: 1270 kilos.

Retorno por cada dólar invertido

Convencional: 1,13 dólares. La Aurora: 5,15 dólares.

Cerdá: “Si el sistema trabaja con transgénicos y agrotóxicos, es por su enorme ineficiencia y porque reina una lógica empresarial, desnaturalizada, yo diría que como la del drogadicto, basada en la química y la plata. Nosotros apuntamos a una agricultura con salud, que restablezca los procesos biológicos, no degrade los recursos y tenga eficiencia en la producción. Esto es una mirada de independización, de no quedar atado a un modelo que intoxica y empobrece”.

Cómo funciona   

El campo utiliza semillas propias. Cerdá: “¿Cómo vas a patentar algo vivo, que es lo que pretenden los laboratorios, por más que le hayas metido un gen? Es algo que te muestra que lo transgénico no es conveniente para el país, los ciudadanos y los productores. El alimento tiene un principio activo en la planta, destinado a lepidópteros, isocas, plagas, que lo consumimos las personas sin conocer sus efectos y capacidad de transfigurar evolutivamente. Esas semillas y transgenes no ayudan al productor, sólo lo endeudan, y terminan provocando una extracción de la riqueza del suelo que regalamos vía exportación de granos para animales y aceite, sobre todo para China”.

Juan acota: “Y no es cierto que sea para alimentar a la humanidad, porque sobran alimentos en el mundo. El problema es que están mal distribuidos. Lo hacen por puro interés comercial. Además, la Ley que quieren sancionar para Monsanto por las semillas me hace pensar en lo que vi sobre Colombia: la gente no puede tener sus propias semillas, es ilegal. Se las queman si no son las que venden las corporaciones. Aquí hubo gobiernos que parecían progresistas apoyando esa Ley que es de derecha, y a la vez proponen cosas para la agricultura familiar. No se sabe qué es izquierda o derecha pero, claro, puede ser que me equivoque”.   

La agroecología aplicada a este establecimiento permitió el aumento de stock ganadero, engorde más eficiente, y alta estabilidad en la producción (95 toneladas anuales). En una de las mayores sequías de los últimos 70 años (2008/9) murieron 15.000 cabezas por falta de alimento en la región. La Aurora no tuvo pérdidas, gracias a que el suelo y los pastos así trabajados resistieron la debacle.

Juan se queda pensando en la sequía: “Uno quisiera manejar las nubes, pero no se puede. Entonces hay que concentrarse lo que uno sí puede manejar”.

¿Lo agroecológico tiene que ver con lo orgánico? Cerdá: “Los orgánicos en esta zona hacen el mismo modelo convencional, pero sin pesticidas”. La certificación de “orgánico” termina siendo el nicho supuestamente sano del mismo mercado fumigador, a precios prohibitivos. “Cuando veo a productores orgánicos, hablan de qué negocio hicieron, cuánto ganaron. Nunca hablan del suelo, de cómo trabajarlo. Sus campos son buenos, pero rinden mucho menos que La Aurora (1.000 kilos de trigo por hectárea contra 5.000 en el campo de Juan), y usan fertilizantes químicos, que es como drogar a las plantas para que luzcan bien, con productos que perjudican el biosistema del suelo, y drenan hacia las napas subterráneas generando contaminación y toxicidad por nitratos y nitritos. Comprás una lechuga crujiente y colorida pero por los fertilizantes no sabés qué perturbaciones pueden traerte. Lo orgánico no está teniendo una mirada agroecológica”.      

Tener o ser

“Es importante destacar que las tecnologías que se utilizaron en este campo son de fácil apropiación por parte de los productores, dado que no requieren importantes sumas de capital, dependen más del ingenio, la complementación asesor-productor y la motivación que genera entender lo que uno está diseñando y manejando”, dice el libro de Sarandón-Flores en el capítulo sobre La Aurora.

Destaca que los resultados obtenidos “muestran las potencialidades de este enfoque para ser aplicado en sistemas extensivos (traducción: grandes campos) de clima templado como los de la Región Pampeana Argentina”.   

Sigue circulando el mate, con Cerdá al micrófono: “Juan pudo vivir sin sobresaltos, sus hijas pudieron estudiar, viajan, y aunque algunos vean la F100 como un símbolo de pobreza, Juan no se compra la 4×4 porque no le interesa estar simulando gastos para achicar impuesto a las ganancias, ni tener todos los costos que implica la 4×4. Está al día con todos sus impuestos, y tiene todo el campo en blanco”.

Kiehr agrega otra hazaña: “Jamás tuve que pedir un crédito”.

El INTA y otras entidades empezaron a acercarse de modo a veces sinuoso, y se han visto obligadas a pronunciar con mayor frecuencia la palabra “agroecología”. Los visitantes se entusiasman. No es difícil ante esa combinación de aire limpio, vitalidad de las plantas y energía que se percibe al estar allí.   

Cuentan que en la Facultad de Ciencias Agrarias de La Plata, Kiehr y Cerdá tuvieron 400 estudiantes como público. “Esas cosas me hacen muy bien”, dice Juan, como retomando algo que su esposa Erna describe como años maravillosos. Se conocieron en Chaco a principios de los 70, ella como enfermera y él como integrante de una iglesia luterana, ambos colaborando con el pueblo qom, al que entonces llamaban toba.

“Aquel trabajo me transformó”, dice Juan. “Entendí qué significaba eso de no tener tantas cosas, pero ser más persona. Cuando volví me costaba adaptarme. Mis vecinos se la pasaban hablando del culo de esta o de aquella, ese tipo de conversaciones, ¿no? Y yo sentía un vacío. Ahora estoy contento, haciendo algo que siento útil, conectándome con otra gente, con otras mentalidades. Son cosas que agradezco, y me cambiaron la vida”.

Noticias sobre pájaros

Indicios de cambio, según Cerdá: “En distintos lugares del país estoy trabajando con productores sojeros que empiezan a desandar el camino de lo transgénico. No se hace de golpe, como un adicto no se cura de un día para el otro, pero se va confirmando que es factible hacerlo”.

No solo es factible: la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) destacó a La Aurora como uno de los 52 emblemas mundiales de la agroecología, al haber demostrado que una agricultura sin agrotóxicos es posible y rentable.

Tal vez algún día, como lo suele plantear Santiago Sarandón, la agroecología sea el nombre de toda la agronomía.

Mientras tanto Cerdá está asesorando a un campo cercano. La documentalista Valeria Mapelman vio La Aurora, se contagió, y en apenas dos años hizo su propia reconversión agroecológica. Ya le está resultando más rentable de lo esperado y de lo que hubieran ganado arrendándolo a pooles de siembra que entran al negocio hasta que vuelan buitrescamente hacia otras burbujas. 

En este campo ocurre algo diferente: no son los buitres sino otros los pájaros de visita. Ejemplo: las garcitas boyeras, que defienden a las vacas de unas langostas llamadas tucuras.

Juan sonríe. Y deja que se escuche el fresco silencio del aire libre en La Aurora que

–como su nombre lo indica– significa también alba, amanecer y mañana.

Juan Kiehr, y la aurora de la agroecología

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

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Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

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Entrevista al ministro de Educación de Misiones, Ramiro Aranda, en medio del conflicto docente: qué piensa del reclamo y por qué se mantienen alineados al gobierno nacional. Los 6 puntos clave del efecto motosierra que explican la situación límite. Los números: un básico de 100 mil y un neto de 400 mil pesos. Los descuentos (de hasta más de 300 mil pesos) por parar: la prueba de un recibo, frente a la versión del ministro. El ministro pide “paciencia”, y le contesta desde Eldorado Luján Ñiripil, maestra mapuche.

Hoy una mesa de diálogo entre el gobierno y representantes gremiales negociarán una suba mayor al 34%, la última oferta no aceptada por las y los docentes. En vísperas de esta reunión, el gobierno desalojó el acampe en Posadas.

Crónica, fotos y entrevista urgente desde la provincia, en una cobertura especial de lavaca.org y revista MU.

Por Francisco Pandolfi desde Misiones. Fotos de Lina Etchesuri

“Hay docentes a quienes les están llegando descuentos de entre 20 mil y 300 mil pesos por haber parado. Esto se da en paralelo a que hasta mayo el salario mínimo estuvo en 270 mil pesos y con el aumento del 34% a partir de junio llegamos recién a los 400”.

Luján Ñiripil es maestra y una de las fundadoras del Movimiento Pedagógico de Liberación, sindicato que tiene la mayoría de sus afiliados en el interior de la provincia. Luján está en el acampe que las y los docentes sostienen en Eldorado y donde se quedarán, de mínima, hasta hoy, cuando se desarrolle la mesa de diálogo entre el gobierno y los representantes gremiales que no aceptaron la suba del 34%, ya que insisten en una recomposición salarial mayor.

Corte de ruta y asamblea en Eldorado, a 199 km de Posadas. Foto: Lina Etchesuri para Lavaca

Clase abierta

El campamento se instaló hace 18 días. “El gobierno juega al desgaste”, sintetiza Luján. La unidad les hace la fuerza: en distintos horarios del día la ruta nacional 12 se corta por una multitud de maestras y maestros que exigen una respuesta en esta localidad situada a 199 kilómetros al norte de Posadas. Esto mismo se replica en distintos puntos del país.

En Eldorado se soporta el frío de la mañana, el calor potente por la tarde y otra vez el frío, aunque mucho más intenso, por la noche. Cuando hay alguna novedad o cuando hay que organizar algo puntual de la vigilia, se llama a asamblea. Son mucho más que reuniones para decidir acciones concretas: son clases abiertas de ciudadanía, de democracia participativa, de política, de economía. Ahí está viva la universidad de la calle, de los barrios. Es una postal de cómo incluso en momentos de conflictos (o “más todavía” en momentos de conflictos) la transformación pasa por el aprendizaje colectivo.

Rubén Ortiz es el referente del MPL. Es un libro abierto que no se hizo en facultades ni en bibliotecas (o no solo en ellas). Tiene su carpa ahí, porque el convencimiento se da con el ejemplo, mucho más que con la palabra. Y con la palabra también: “Con las operaciones que hace el gobierno buscan dividirnos, quebrarnos para darnos menos plata y no devolver lo descontado. Para nosotros lo principal es la unidad, ya que no representamos a una porción de trabajadores, representamos a toda una clase. Somos unidad en acción”.

Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

Rubén Ortiz, referente del MPL. Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

En El dorado la asamblea parece un aula: “Lo más importante de estar acá es que logremos la democratización del saber. El salario es político, y por eso todos los que estamos acá debemos comprender lo que discutimos para poder defendernos; lo que debatimos es nuestra comida”. En la ronda se define elaborar una especie de cartulina con la grilla de cada uno de los 118 cargos de docentes de los tres niveles y cuánto se cobra en cada uno. “Nos hacen creer que es imposible de entender, pero no es así. Nadie debe irse a dormir sin saberlo”, propone Rubén.

Agrega: “El salario básico es miserable, no puede estar en 100 mil pesos. Y el neto también, ¿qué hacemos con 400 mil pesos? Para eso necesitamos una recomposición que suba el básico y que suba el neto, como para empezar a hablar”.

Daniela López es la presidenta del Consejo General de Educación, órgano que rige el salario docente. El pedido de entrevista ni lo contesta. Quien sí lo hace es Miguel Pintos, el interlocutor que puso el gobierno para negociar con los sindicatos docentes. Responde: “No hablo con ningún medio. Es decisión personal”.

Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

Foto: Lina Etchesuri para Lavaca

Responde el Ministro

El que rompe el bozal comunicacional que tiene el gobierno de Misiones sobre el tema es el Ministro de Educación Ramiro Aranda. Tanto él, como Daniela López, fueron “apartados” de las negociaciones.

A continuación, la entrevista con lavaca:

¿Qué opinás sobre el reclamo docente?

–Desde ya, entendemos que el reclamo salarial es justo, más en el contexto de crisis nacional que estamos viviendo donde a Misiones le toca, como a todas las provincias, una caída grande de la coparticipación, que son fondos propios nuestros, no regalados. A su vez, hay una caída terrible de la recaudación de la propia provincia, producto de políticas que tampoco son locales y que nos perjudicaron mucho más siendo una provincia de frontera. Nosotros tenemos paritaria todos los meses para ver de qué manera recomponemos el salario íntegramente de fondos provinciales, porque no tenemos el financiamiento de la Nación, como también le pasa al resto de las provincias. A partir de la falta de recaudación, lastimosamente a la docencia le pedimos paciencia. Obvio que es complejo este contexto de crisis económica a nivel nacional. La crisis inflacionaria, con el salto que pegó en diciembre y enero, hizo que todos perdamos el poder adquisitivo. En las aperturas de sesiones del 1 de marzo, el gobernador (Hugo Passalacqua) dijo que la plata no alcanzaba y que de a poco se iban a recomponer los salarios, algo que ninguna provincia pudo hacer. Con la suba del 34% que ya impacta en los salarios de junio, estamos con los sueldos de la media para arriba a nivel nacional y los más altos a nivel regional. Hay provincias que están pagando los sueldos en cuotas, acá eso no pasa.

–El gobierno nacional también dejó de pagar el FONID.

–Sí, Nación dejó de enviar el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), fijado por la ley de financiamiento educativo. Sin eso, había un 13% del salario que perdían todos los docentes de la provincia. Para que no sucediera creamos el FOPID, como fondo ya no nacional sino provincial. Esto no lo tomamos como un aumento, sino lo que estamos haciendo es paliar una situación por el corrimiento de Nación. Otro aspecto es que hasta el año pasado había una paritaria nacional y eso permitía que se fijara un piso, por lo que no había tanta diferencia de sueldos entre las jurisdicciones. Por último, y algo que no empezó con la gestión de Milei sino que venimos reclamando hace muchos gobiernos, es que estamos entre las 10 primeras provincias que aportamos recursos al gobierno central, pero entre las últimas cinco que nos devuelven en coparticipación. Eso es muy injusto.

–En tus respuestas marcás seis puntos clave cuya política del gobierno nacional influye en que no puedan solucionar el conflicto: coparticipación, caída de la recaudación, falta de financiamiento nacional, FONID, ausencia de la paritaria nacional, y lo mucho que dan y lo poco que reciben. ¿Por qué frente a esta situación, el gobierno provincial decide ser aliado del nacional?

–Nosotros tenemos muy en claro que desde el Frente Renovador de la Concordia a la democracia la defendemos muchísimo y no solamente en el discurso, sino en los hechos. Nosotros no acompañamos a Milei en las elecciones; el candidato al que apoyamos perdió. Sin embargo, somos representantes de la población, que hoy acompaña el modelo nacional. Por eso debemos ser una oposición responsable y dar herramientas de gobernabilidad.

–¿Cuánto creés que debería ser el salario mínimo docente?

–Con el aumento que ya dimos estamos en los 400 mil, arriba de la media nacional. El cargo testigo en la provincia es el de una maestra sin antigüedad por cuatro horas. Como soy ministro de Educación los docentes me han planteado que ese sueldo debería ser de 850 mil pesos. En este momento del país, absolutamente ninguna jurisdicción, ni la que tiene petróleo ni los mayores recursos, está en condiciones de pagar eso y no lo está pagando. Hay docentes que ganan arriba del millón y me dijeron que no les alcanza y yo les digo que los entiendo, porque la situación económica a nivel nacional es muy compleja. Por ejemplo, ahora vuelve a subir el combustible y no por una decisión del gobierno provincial. Entonces, sabemos que siempre el dinero va a parecer poco. Todos los docentes, te lo digo yo como ministro de Educación de la provincia de Misiones, merecen ganar más, merece ganar mejor.

–¿Cuánto merecen ganar?

–Lo que pasa es que es muy relativo. A ver… es una terrible injusticia, una terrible injusticia que el cargo testigo siempre sea el de maestra o maestro, porque siempre son los que menos ganan.

–¿No tenés injerencia para modificarlo como Ministro de Educación?

–A ver, te cuento: estoy recién hace cinco meses como ministro, yo estaba dentro de un aula, soy profesor de ciencia política de toda la vida. Hay siempre un rechazo a la modificación del estatuto y tiene que ver con ideas conservadoras. Nosotros venimos a proponer cuestiones más progresistas con la docencia.

–¿Te parece lógico y progresista que el salario básico haya sido hasta ahora 70 mil pesos y que a partir de junio sea de 100 mil?

–Quiero ser muy responsable; el monto es lo que negociamos en cada mesa salarial, porque el salario es complejo y se compone de otros ítems remunerativos; no queda exclusivamente en el básico.

–¿No creés que es fundamental subir su piso?

–Sí, obvio que sí; hay una centralidad en el básico, pero no te puedo dar un número. Yo tengo 16 años de docencia y empecé a entender la composición del salario a partir de que me senté en la primera mesa paritaria en diciembre junto con el Ministro de Hacienda y los gremios. Uno también va aprendiendo, yo nunca fui Ministro de Educación anteriormente.

–¿Creés justo que le hayan descontado a los docentes por hacer paro?

–Hubo grupos de docentes que no tienen personería gremial y que al no tener un marco legal que las resguarde del derecho a huelga, para el Ministerio de Trabajo es un día que se descuenta.

–Para que sea como decís, el Ministerio de Trabajo debió haber dictaminado que el paro era ilegal. ¿Lo declaró así?

–No, no fue declarado ilegal. Pero no es lo mismo que el sindicato convoque a una medida de fuerza, a que lo haga un grupo de personas que no pertenecen a un sindicato con personería.

–No tienen personería, pero sí inscripción gremial. Además, anteriormente mencionaste que el descuento fue solo para los docentes afiliados a un gremio sin personería, cuando también le descontaron a maestros de sindicatos con personería gremial.

–No puede ser.

Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

Recibo de un maestro afiliado a UDNAM. Le descontaron 309 mil pesos por dos días de paro. Casos similares le ocurrieron a cientos de docentes.

–Sí, tengo recibos de diferentes gremios, con o sin personería. Sobre el mismo tema, ¿cómo explicás que a docentes le descontaran por parar y a la policía, que también fue al paro, les otorgaron una amnistía?

–Desconozco las medidas que se tomaron con la Policía.

–Como Ministro de Educación, ¿no estás al tanto de ese arreglo?

–Estoy abocado a la paritaria docente. No te voy a mentir, desconozco si hubo o no descuentos.

–Los sectores que no arreglaron el 34% plantearon un aumento del 100% en el salario neto. ¿Estás de acuerdo con esa suba, que llevaría el sueldo mínimo a los 540 mil?

–El 100% es… no sé cómo explicarte, es un número relativo. Por ejemplo, hay provincias que aumentaron el 56% y tienen el salario más bajo que el nuestro. No queremos hablar de porcentajes, sino hablar del neto y nosotros dimos el máximo que podíamos, que fue llevarlo a 400 mil.

Sin paciencia

Luján Ñiripil, maestra, mapuche, fundadora y afiliada al Movimiento Pedagógico de Liberación, le contesta al pedido del ministro de Educación de tener “paciencia”.

“Yo creo que los docentes de Misiones somos pacientes. Somos muy pacientes. De hecho, costó mucho que los docentes salgan a la calle. Creo que la paciencia está demostrada. Como ministro es muy irresponsable al decir que tengamos paciencia, cuando no tenemos plata para llenar la olla de nuestra familia, cuando no tenemos plata para pagar los servicios. Con paciencia nosotros no vivimos, no comemos, no pagamos servicios y no compramos medicamentos. A veces la paciencia se acaba y uno debe salir a luchar. En febrero empezamos a acampar, estamos en junio y ya perdimos la paciencia. Todos los años hacen lo mismo, aunque ahora se excusen en culpar a la política nacional cuando se alinearon con ellos votando la Ley Bases. Este gobierno provincial le está abriendo el camino a Milei para que ejecute las medidas sin piedad. Es el brazo ejecutor de sus políticas, que a nosotros nos está matando de hambre”.

Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

Luján Ñiripil, maestra en Eldorado, Misiones. Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Al cierre de esta nota, en la madrugada del sábado, llega al acampe docente en Posadas una orden de desalojo firmada por el juez Walter Balor. Más de 40 policías de la provincia de Misiones (la misma que tomó por 12 días el Comando Radioeléctrico en reclamo de sus magros salarios y el miércoles pasado arregló con el gobierno levantar su campamento por $15.521) se apostan a un par de cuadras para avanzar sobre los docentes, que definen en asamblea replegarse a las veredas a esperar la mesa paritaria que se llevará a cabo hoy en Eldorado. Denuncia Rubén Ortiz: “El gobierno provincial convoca hoy a la reunión de mesa paritaria, pero al mismo tiempo violenta todas las condiciones mínimas para que ese diálogo se dé. En primer lugar ha desalojado el acampe de Posadas y a nosotros nos anunciaron a altas horas de la noche que si queremos sentarnos tenemos que ceder los descuentos que nos hicieron a los docentes. El Gobierno ha puesto en marcha el proceso de represión y violencia”.

Un policía lee el acta de desalojo esta madrugada, mientras Mónica Gurina, secretaria general de la CTA Autónoma, le sostiene el megáfono.

Descuentos a docentes por parar: responde el Ministro de Educación de Misiones

Calle desierta, veredas alertas. El desalojo se consumó a las 3 de la madrugada. Foto Lina Etchesuri para lavaca.

La Policía organizada para desalojar el acampe docente, mientras las y los docentes se replegaron a la veredas tras el desalojo por orden judicial. Foto: Lina Etchesuri para lavaca.

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Nota

Desde Misiones: la policía negoció, pero la provincia sigue en conflicto con los docentes a la cabeza

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Contra todo lo que venían diciendo sus voceros, la policía levantó la huelga tras un aumento de $15.521 (2kg de carne). Las y los docentes, en cambio, marcharon ayer a la Legislatura de la capital misionera y continúan un acampe para reclamar por mejores condiciones salariales y de vida. Hoy convocan a una gran Jornada Provincial por la Dignidad de Misiones en todas las localidades del país. Para muchos medios, si no es policial, no hay conflicto.

Desde Posadas, relatos en primera persona: las cuentas que no cierran; los agujeros que la propia comunidad venía tapando desde hace años (“No podemos comprar comida para la escuela, porque ya no podemos comprar ni para la olla propia”); la actitud política local y nacional frente a la pobreza; el feudalismo; la escasa cantidad y mala calidad de alimentos que reciben las y los chicos. Una imagen de lo que pasa: “Damos un mate cocido y una galleta; y como las galletas nunca alcanzan, las partimos mínimo en dos: entera no la podemos dar nunca”.

Crónica de otro día movido en Misiones, donde se ve un reflejo de la decadencia política, el deterioro social y la organización como única salida frente a una crisis profunda.

Por Francisco Pandolfi desde Misiones. Fotos de Lina Etchesuri.

Esta crónica no arranca en Posadas, ni en la frontera imaginaria en que Corrientes le deja paso a Misiones viajando por la ruta 14 desde el sur hacia el norte. Esta crónica empieza en el micro semi-cama que sale del barrio porteño de Retiro: Hugo Alegre, un trabajador de la seguridad privada, está sentado en uno de los últimos asientos. Quizá sea por su vozarrón, o porque tiene bronca o quizá un poco y un poco, pero a Hugo se lo escucha desde todo el bondi: dirá que sus compañeros están cobrando salarios “como en África”, y que ese salario “es de 200 mil pesos” y que en Buenos Aires un trabajo similar “se paga cuatro veces más: 800 mil”.

Al ratito nomás, le cuenta a lavaca que está viajando a la capital misionera para apoyar a sus compañeros del gremio de vigilancia privada 17 de Octubre


Desde Misiones: la policía negoció, pero la provincia sigue en conflicto con los docentes a la cabeza

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca


Horas después, ya en plena madrugada del miércoles, la Policía que acampaba desde hacía más de una semana a metros de las y los maestros levanta la protesta. Es la misma policía que había prometido no abandonar la protesta hasta que el incremento de sus salarios fuera del 100%; que iba a luchar en conjunto con el cuerpo docente; y cuyo vocero Ramón Amarilla había afirmado –con llamativa seguridad– que si el gobierno no daba una respuesta a lo exigido la situación se iba “a agravar” y que además se quedarían “hasta las últimas consecuencias”. Según consta en el acta firmada esa policía acordó un aumento de $15.521, además de la amnistía para que los efectivos protestantes (ahora ex-manifestantes) no sean sumariados.

Con esta módica suba (que representan aproximadamente dos kilos de asado), el sueldo inicial de un agente llegará a los $620 mil.

Hugo se entera del pacto Policía–Gobierno justo antes de bajarse en Posadas y de cómo la fuerza de seguridad festejó el acuerdo. Se escucha su vozarrón: “Seguimos aplaudiendo a nuestros verdugos, que nos hacen vivir en condiciones de esclavitud”.

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

Cómo se vive en un feudo

A lavaca la recibe el miércoles a la mañana una nueva marcha docente, esta vez dirigida hacia la Legislatura provincial. Es la enésima movilización si se tiene en cuenta no sólo a las últimas semanas, sino a un reclamo salarial que lleva años. Y cuando se dice años no es una tergiversación ni una exageración: son años de sueldos por el subsuelo. “Estamos así porque hay una política de hace 20 años del Frente Renovador (de la Concordia Social) que agravó Milei en la última etapa y que terminó de quitarnos derechos y salarios, de robarnos los sueños”, relata Mónica Gurina, docente desde hace 31 años y secretaria general de la CTA Autónoma de Misiones. “Este es un proceso provincial y nacional que nos deja en la indigencia y en la pobreza. Lo que hizo la Policía nos abrió el cerco mediático, porque nadie sabía que nosotros hicimos paro 70 días el año pasado; nadie se enteró tampoco que no hubo clases a principio de este año con paros de 24 y 48 horas, además de cortes de ruta y toma de ministerios. La Policía posibilitó que los medios vinieran acá y le cuenten al país que esta hermosa provincia de las Cataratas, del Moconá, de la selva, tiene gente empobrecida”, cierra Gurina.

Una de las que camina hacia la Cámara de Representantes es Carmen Torres. Pese a que sugiere dialogar con su hermana Susana (ambas maestras), porque ella “habla mejor”, se anima a hablar: “Hace años que venimos mal, aunque todo empeoró sin paritarias provinciales y con los tarifazos del gobierno nacional. Tenemos sueldos de indigencia, sí, y una fuerza y una unión impresionante”.

Susana, como su hermana, es docente de la escuela 729 de Posadas, en el empobrecido barrio Yaciretá. Está llevando una enorme bandera celeste y blanca. No lo hace sola. Un telón de casi una cuadra de largo, sostenido en caravana, con firmeza, por cientos de personas en guardapolvo tapados por el frío de un otoño autopercibido invierno. “Nosotros también tenemos la culpa”. Susana hace una pausa incómoda. Luego invita a pensar: “Fuimos responsables de haber tapado el agujero que dejaban los gobiernos, arreglando nosotros mismos los techos, los vidrios; no tenemos ni libretas y entonces vamos y las compramos. Hace años que esto es así, lo que cambió es que ahora ya no nos alcanza ni para sostener nuestras casas. No podemos comprar comida para la escuela, porque ya no podemos comprar ni para la olla propia. Estamos en la lona y viviendo en un feudo”.

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

El diámetro de la galletita

Durante toda la movilización hay un ruido ensordecedor: se multiplican los bocinazos de los autos que apoyan la marcha, así como los propios instrumentos que llevan los docentes para seguir despabilando a quien todavía no la vio.

Leandro Sánchez es docente de la escuela 608 de Puerto Panambí, lindante a la frontera con Brasil. Enmarca el contexto que va más allá de la lucha salarial, punto central del conflicto actual: “Hay tres ejes que generan que se haga inviable la vida. Además de lo salarial, por un lado hay obras edilicias en las escuelas paradas desde noviembre pasado. Por el otro, es gravísimo lo que sucede con la comida”.

–¿Qué sucede?

–Para garantizar el desayuno y el almuerzo, el gobierno provincial le da a cada escuela 220 pesos por día por alumno.

Marta y Claudia, maestras en un colegio del municipio de Garupá, a las afueras de Posadas, confiesan que están cansadas, que llevan a cuestas un desgaste emocional. Más datos sobre la mala alimentación: “Para hacer una copa de leche nos dan 100 pesos por día por chico. ¿Qué hacemos con esa plata? Nada”. Entonces hacen por demás: “Rifas, pastelitos, o lo que haga falta para juntar la plata y aunque sea puedan desayunar”.

Viviana, también maestra en Garupá, describe en una ronda en donde todos los ojos se angustian porque no naturalizan lo que pasa y lo que pesa: “Damos un mate cocido y una galleta; y como las galletas nunca alcanzan, las partimos mínimo en dos. Entera no la podemos dar nunca”. ¿Son muy grandes? “No, ponele 7 centímetros de diámetro”. Agrega: “Muchos días no damos el almuerzo porque no hay; y cuando sí, el alimento no varía y menos que menos es nutritivo”.

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

Señor de las tres décadas

Al llegar a la casa legislativa, la multitud empieza a gritarle directo a Carlos Rovira, quien maneja los hilos políticos de la provincia desde hace casi 30 años. Fue intendente de Posadas entre 1995 y 1999; gobernador de Misiones de 1999 a 2007 y desde ese año hasta hoy Presidente de la Cámara de Representantes del distrito que lo vio nacer como pichón y delfín de Ramón Puerta.

Rovira impulsó el Partido Renovador de la Concordia Social, un espacio que logró la rara avis de atraer a peronistas y radicales, y que en general siempre se mantuvo cercano al gobierno nacional de turno. El vínculo con la gestión actual no es la excepción. Este frente gobierna ininterrumpidamente la provincia desde 2003, con una nómina no tan variada: el segundo mandato del propio Rovira; dos periodos de Maurice Closs; Passalacqua; Herrera-Ahuad, y de nuevo Passalacqua, mandatario actual y familiar de Rovira, al estar casado con su prima hermana.

(Los pedidos de entrevista al gobernador provincial así como al vocero policial no fueron respondidos).

Desde la puerta del recinto, los docentes gritan hacia arriba: “Tiene miedo, Rovira tiene miedo”, apuntan las gargantas a quien consideran el máximo responsable de los salarios miserables. Son los mismos gremios docentes que el 25 de mayo pasado, y por primera vez en la historia, movilizaron directamente a la casa del “señor feudal”, como lo llaman.

A través del megáfono, exigen a los diputados que les permitan ingresar a la reunión de la comisión de educación. “No está en el plan de la labor del día”, argumentan los legisladores que se niegan a recibirlos. La respuesta no tarda en llegar, en forma de canción: “Somos docentes, no somos delincuentes”.

Desde Misiones: la policía negoció, pero la provincia sigue en conflicto con los docentes a la cabeza

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

Entre ranchos y letrinas

El gobierno provincial asegura que no tiene más plata, en sintonía con el combo motosierra y licuadora del gobierno nacional. Existe la promesa de que el sábado los reciba el Consejo General de Educación en la localidad de Eldorado. “Veremos si se da finalmente. Sabemos bien cómo se maneja el gobierno provincial y también que nosotros estamos dispuestos a la radicalización de la protesta, así que deberán bancarse las consecuencias. La bronca de la gente viene desde hace tiempo pidiendo mejores salarios. Esperemos que el diálogo se dé, y si no se dan los resultados que queremos, el reclamo va a continuar”. ¿Alcanza con la suba salarial? “Deben arreglar las escuelas y activar las obras que faltan; además de construir nuevas escuelas”.

Estela Genesini es la secretaria general de la Unión de Docentes Nueva Argentina de Misiones (UDNAM). Plantea un contexto intolerable: “Esta provincia se cae a pedazos; hay escuelas donde llueve más adentro que afuera, hay paredes electrocutadas; no hay agua potable, no existen cloacas; colegios donde sigue habiendo letrinas, ranchos con los pozos ciegos a cielo abierto”.

Exequiel Ferreyra integra la Corriente Nacional Docente Conti-Santoro y es maestro rural en cinco colonias. Problematiza: “En la educación rural se agudiza la precarización, porque por un lado está el contexto social complejo y por el otro las distancias, que hace muy difícil la movilidad ya que los caminos son muy feos”. Profundiza: “En la ruralidad sucede una ficción educativa”. ¿Cómo es eso? “Hay muy poca alfabetización, los chicos están muy atravesados por el trabajo rural; suele pasar que en estas épocas muchos de los gurises van a la cosecha de la yerba y algunos, en septiembre, a la de mandioca, por lo cual la realidad es que esos chicos no están escolarizados”. Sigue: “Acá entra la deserción escolar en secundaria. El promedio en la provincia está entre el 50 y el 60%, mientras que en la ruralidad llega al 80, 83%”.

Introduce otra arista: “También es una ficción por la plata que se ahorra el Estado. Por un lado, el diseño curricular dicta que funcionamos con pluriaños, o sea grados acoplados. Primero, segundo y tercero, juntos; cuarto y quinto también; a esto se le suma la reducción de la carga horaria. A ese ahorro se le suma que todas las secundarias rurales de la provincia de Misiones funcionan en edificios prestados de escuelas primarias o edificios abandonados, con las ventanas y las puertas rotas. Muchas clases las damos en ranchos, que son casas avejentadas y de madera”.

El desaire de la política no tiene continuidad en la calle. Cuando la movilización regresa al campamento donde las y los docentes permanecen desde el 21 de mayo, la gente sale a los balcones a aplaudir, a sacudir pañuelos blancos. Una señora que supera los ochenta les dice una palabra que abarca un montón: “Gracias”.

Desde Misiones: la policía negoció, pero la provincia sigue en conflicto con los docentes a la cabeza

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

Lo que no cierra

En el acampe emplazado en la calle Uruguay hay fogoneros y garrafas; carpas y gazebos; pasacalles, cartulinas, telas de todo tipo, tamaño, color y grosor, con lemas claros y concretos: “La docencia no se vende”, “Recomposición salarial, ya”, “Nuestra profesión: somos docentes; nuestro sueldo: somos indigentes”. En la esquina, el acampe del sector de Pediatría. A cinco cuadras, la vigilia del resto de las y los trabajadores sanitarios, en la puerta del Ministerio de Salud. En todo el país, cortes, piquetes, reclamos varios de yerbateros, desocupados y distintas organizaciones sociales. 

Explica Leandro Sánchez: “Hasta mayo, el mínimo de un maestro de grado inicial, sin antigüedad, era de 230 mil pesos; y 200 mil una bibliotecaria. A partir de junio, y sobre todo a partir de este plan de lucha, habrá un aumento del 34%. Aumento que la mayoría de los gremios no aceptamos, ya que exigimos el 100%. Hay profesores que tienen que dar clase en cuatro escuelas para intentar que les alcance la plata, pero ya están dejando el cargo que les queda más lejos porque es carísimo viajar”.

En poco más de un mes se cumplirán los 20 años de la inauguración en Misiones de la Central Hidroeléctrica Yacyretá-Apipé, construida en el alto del Río Paraná entre Argentina y Paraguay. Para llegar a aquel 7 de julio de 1994, antes aconteció el desarraigo de muchas familias y la pérdida de territorio para la construcción de la represa. Y antes, también, una promesa se sembró a viva voz: como la central transformaría energía hídrica en energía eléctrica, la población de la provincia iba a pagar más barata la luz. Pero eso nunca sucedió. Y con la quita de subsidios a las empresas y los tarifazos del gobierno de Javier Milei, la situación social se recrudeció. “En la provincia, el que menos paga de luz son 100 mil pesos. Hay una compañera que es el único sostén de su familia, tiene dos hijos y le vino 164 mil, es una locura”, dice Estela Genesini, docente de matemáticas desde hace 32 años.

Su compañera se llama Lilian Quevedo, es profesora de educación física y acaba de terminar de cocinar para todo el campamento. “De almuerzo hubo pastel de papas, pero como no alcanzó hubo que sumarle unos fideos”, desliza, sonriendo, hasta que recuerda la factura eléctrica y ya no le quedan ganas de reir. “Cuando vi la boleta, lo primero que leí fue 16 mil, jamás me hubiera imaginado que eran 164. Mi sueldo era de 500 mil y 200 me salía el alquiler. O sea, pagamos las consecuencias de tener a Yacyretá, con lo que significó en el pasado y las seguimos pagando ahora, ya que se multiplican los mosquitos, las plagas y pagamos la luz más cara que en cualquier provincia”.  

En ronda, hay nueve mujeres sentadas en reposeras. Son de diferentes escuelas y turnos, de diversas edades y gremios. Llueven cifras de la asfixia abrupta: “12 mil pagaba de luz y de repente me vinieron 100 mil”; “12 mil pagaba un tanque de combustible y ahora sale 60”; “De agua me vino 27 mil”; “El boleto sale 900 pesos”. De los números pasan a los cuerpos: “El gobierno dictaminó que para usar la SUBE ya no se usa la tarjeta sino solo la app. O sea, si no tenés celular tenés que pagar el doble. Hay dos hermanitos en la escuela que no tienen celular y que la mamá los está mandando sólo una vez por semana porque no puede pagar el boleto”.

Hay más Misiones: “En la escuela pública no existe gabinete psicológico. Si hay un chico con alguna discapacidad, no hay ninguna ayuda complementaria”. A contramano del tiempo, la temperatura de las palabras escalan: “No hay más margen. Estamos en una situación muy amarga, y el mate no tiene nada que ver”.

Fotos Lina M. Etchesuri para lavaca

Manos arriba

A las seis de la tarde, después de una obra de títeres, empieza la asamblea docente del día para resolver los pasos que vendrán. “¿Quién modera? ¿Quién toma nota? ¿Quiénes se anotan en la lista de oradores?”.

Luego de las ponencias, se define a mano alzada cada punto:

–“Se vota por unanimidad sostener el acampe por unanimidad”.

–“Se repudia el Encuentro por la Paz y la Libertad, que desde los resortes gubernamentales se convocó (para este jueves a las 16) en apoyo del oficialismo, como si nosotros fuéramos quienes vulneramos a la democracia”.

Antes de cerrar la asamblea, llega una resolución del Juzgado de Instrucción 6: la apertura de una causa penal “por daños” a una docena de referentes docentes, sindicales y autoconvocados, en la movilización del jueves pasado a la Legislatura.

Minutos después, agentes policiales aparecen en el acampe para notificar sobre la causa. Esa misma Policía que hasta hace pocas horas era aliada.

Alza la voz Estela: “Sabíamos que la Policía iba a arreglar y que el gobierno los iba a priorizar a ellos porque son quienes tienen las armas, un elemento de mayor presión. Para nosotros no cambia nada esa decisión: estamos acostumbrados porque luchamos en soledad toda la vida y así lo seguiremos haciendo, con nuestras propias armas: las tizas y los borradores”.

Ante la persecución judicial, se propone otra moción para profundizar la lucha:

–Se convoca a una gran Jornada Provincial por la Dignidad de Misiones, este jueves en todas las localidades del país.

Cientos de manos alzadas aprueban la iniciativa por unanimidad.

Con la docencia a la cabeza, el pueblo de Misiones sigue en asamblea permanente.

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