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La pregunta del millón: ¿Quién es el dueño de Página 12?

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Las primeras referencias se remontan a los años de la dictadura. Un joven Fernando Sokolowicz, preocupado por esa Argentina brutal, se acerca a los organismos de derechos humanos, llevado por sus convicciones y su fe: integra el Movimiento Judío por los Derechos Humanos. Así fue como Fernando Sokolowicz comenzó a trabajar en el área de presos políticos y a frecuentar, con esa misión, cárceles, abogados, políticos y periodistas; los mismos que hoy lo recuerdan más por sus gestos que por sus palabras.
La llegada de la democracia lo encontró al frente de un negocio aserradero próspero, pero sin proyectos épicos. Fue allí cuando Jorge Lanata y Ernesto Tiffenberg lo invitaron a convertirse en financista de un diario. Tendría ocho páginas, saldría de martes a sábado y contaría con el entusiasmo de un grupo de jóvenes periodistas que ya habían compartido la experiencia de la revista El Porteño. Sokolowicz dio el sí y se convirtió en el principal accionista. A cambió, sólo reclamó un lugar en las marquesinas: desde el primer día Página 12 lo presentó como su editor responsable.
Sin embargo, Sokolowicz nunca abandonó sus oficinas -ubicadas a apenas dos cuadras de la primera redacción del diario- y su bajísimo perfil, que por entonces fue interpretado como una virtud escasa: su rol no interferiría en los contenidos del diario.
Pasó un año, varios levantamientos carapintadas, , pasó un Alfonsín, pasó un Yoma Gate, y tantísimas cosas más que convirtieron a aquella aventura en un negocio inimaginable. Página 12 se transformó en el tercer diario de venta a nivel nacional (rozando con sus ventas los 100 mil ejemplares) y sus efectos en el resto de la prensa no solo eran inmensos, sino imprevisibles. Y, por lo tanto, incontrolables.
El copamiento del Regimiento de La Tablada selló la grieta que todavía hoy sacude los cimientos de esa postal de una Argentina cuyos secretos son todavía inconfesables. La cercanía de algunos de los integrantes del Movimiento Todos por la Patria con Sokolowicz nunca quedó totalmente revelada. ¿Eran relaciones criadas en aquellos años de militancia humanitaria? ¿Eran, tal vez, acuerdos económicos cuyas implicancias Sokolowicz jamás sospechaba? Las dos preguntas fueron formuladas por varios responsables periodísticos del diario, al día siguiente del copamiento, ante un Sokolowicz de gesto adusto, incómodo, pero imperturbable. Contestó con el estilo que más lo representa: pocas palabras, todas vacuas.
El desenlace llegaría años después, cuando la hiperinflación y las cíclicas crisis sumaron a aquella grieta en la confianza, un problema económico que dejó, no sólo al diario, sino al país al borde del colapso.
«Estamos de rodillas», dijo entonces y premonitoriamente Roberto Dromi, aquel ministro de Obras y Servicios Públicos, a cargo de todo el incipiente negocio de las privatizaciones. Y Sokolowicz se arrodilló, como todos, en secreto.
La negociación con su principal competidor, el diario Clarín, en el reparto del negocio y el mercado nunca estuvo clara. Nadie sabe cómo, ni por cuánto, ni por qué, pero nos consta que el acuerdo se realizó e incluyó dejar en la marquesina a Sokolowicz, inmutable en su rol de editor responsable.
Despidos, conflictos, ajustes y después, la operación fue un éxito desde todo punto de vista. Nadie se enteró de nada, excepto los lectores que lo fueron abandonando, quizá por ya no encontraban en sus páginas lo más importante: no un escándalo o dos, sino un concierto de libertad de expresión al frente del cual brillaba una docena de tenores inolvidables. Las cifras son claras: la principal empresa de pautas publicitarias, Latin Track, le adjudicaba antes de la crisis del 2001 una venta de 35.700 ejemplares. Algunos distribuidores aseguran que esa cifra cayó este año a la mitad. Y la ong Poder Ciudadano en su informe sobre el reparto de la pauta oficial de publicidad dado a conocer a fines de 2004 le atribuye una venta de apenas 10.000.
Luego del acuerdo con Clarín, Sokolowicz se refugió en la realización de videos, documentales y la producción de películas. Formó, para eso, una empresa (otra y diferente a la responsable de Página, llamada Aleph Producciones) y desde allí se entretuvo con proyectos puntuales, pequeños, olvidables: la vida del Che, dirigida por Juan Carlos Desanzo, y Operación Fangio, de Alberto Lecchi formaron parte de sus coproducciones cubanas.
Hacia finales de los 90, la guerra de los medios tenía dos grandes protagonistas: en este rincón, Clarín, poderoso y absoluto; en el otro el CEI, con un Raúl Moneta desafiante, que había acumulado, entre otras cosas, Editorial Atlántida y Telefé. Curiosamente, la única columna firmada por Sokolowicz en Página fue contra un Moneta que lanzó -en un programa televisivo- comentarios antisemitas. Fue publicada el 13 de diciembre de 1996 y comenzaba así: «Raúl Moneta cree que todo se consigue con dinero. Con dinero, y hay que reconocerlo, con la nunca despreciable ayuda de su amigo Carlos Menem».
Poco tiempo después, el dinero fue justamente lo que llevó a Sokolowicz a asociarse con Daniel Vila, principal responsable del Grupo Vila, propietario de la señales de cable de Supercanal (con negocios en varias provincias argentinas, la República Dominicana y Bolivia), el Diario Uno, de Mendoza, La Capital de Rosario y varias radios. Uno de los accionistas de este grupo era Jorge Mas Canosa, miembro de una familia de larga tradición anticastrista, residente en Miami. El director del grupo Vila era José Luis Manzano.
Sokolowicz vendió su empresa productora al grupo Vila, quien lo dejó al frente como director general. La noticia fue publicada por el ya desaparecido diario Perfil y muy pocos pudieron leer su significado entre líneas. En realidad, Vila por entonces era un aliado estratégico de Moneta en su Mendoza natal. Apenas unos días después, la plana mayor del CEI concurrió a un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, con Carlos Menem como anfitrión y Richard Handley y Raúl Moneta sonrientes en la primera fila. Una butaca más atrás, podía verse en las fotos a Daniel Vila. Y a su lado, a Fernando Sokolowicz, incómodo por tantos flashes. Un empresario presente calificó la postal como una verdadera puesta en escena, dedicada al Grupo Clarín.
La ruta del Grupo Vila con el poderoso conglomerado económico que representa el Grupo Mas Canosa parece estar trazada por la mano de Manzano. Mas Canosa representaba a la familia líder de la línea dura anticastrista, antidialoguista y sostenedora del bloqueo económico a ultranza. Su pater familia murió y, con él, comenzó el debate postergado: ¿Cuánto tiempo le queda a Fidel? ¿Cuándo, entonces, conviene acercarse? ¿Conviene mostrar los dientes o usar las guantes, para desembarcar con empresas a la isla ahora, que está quebrada y desesperada?
Esta discusión no es tan lejana. Si la respuesta partía de la línea «blanda», el dinero de las inversiones tendría como prioridad la ruta cubana. Si, en cambio, triunfaba la oposición rabiosa, el dinero estaba disponible para invertir en aquellos negocios que más les interesaba: la comunicación, las campañas, la opinión pública. Un estratégico know how en el que el grupo necesitaba entrenar. Un experto en el tema simplificó así la cuestión: «el grupo solo tiene una condición: invertirá en aquel país que demuestre, siempre que haga falta, que Cuba con Fidel permanecerá aislada. El resto, son business».
Business, entonces, lo llevaron a invertir en radios y periódicos argentinos, apostando una ficha acá y otra más allá hasta acumular en un mismo tablero varias líneas. Sin embargo, los negocios se complicaron. Así lo sintetiza la revista Poder, de Miami:
«En octubre de 1995, MasTec (propiedad de los Mas Canosa) adquirió una participación del 33 por ciento en Supercanal S.A., una empresa de televisión por cable en Argentina de propiedad de Daniel Vila -un empresario de la ciudad de Mendoza- y José Luis Manzano -ex ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem. Manzano había sido acusado de corrupción durante su paso por el gobierno y estuvo en los Estados Unidos en un autoexilio durante el cual estableció lazos estrechos con la familia Mas Canosa. A su regreso a la Argentina se vinculó con la empresa de Vila y comenzó una compra frenética de empresas de comunicación que llevó a Supercanal a convertirse en el tercer operador más importante de Argentina. Vila y Manzano están ahora demandados en un juzgado de Mendoza por lavado de dinero. Además, la Sindicatura General de la Nación -Sigen- concluyó una investigación sobre el entramado de compañías adquiridas por Supercanal en la que señala la «posible existencia de hechos con presuntas derivaciones de orden tributario», y la «presencia de actos jurídicos que entrañan interrogantes sobre el origen de los fondos de las personas jurídicas que celebraron los contratos obrantes en los expedientes analizados». Y presentó una denuncia ante la justicia argentina. La Sigen analizó 51 expedientes que se encontraban en poder del Comité Federal de Radiodifusión. También el Grupo Vila fue analizado en el Informe Carrió. Los legisladores documentaron las sucesivas compras, ventas y fusiones de sus empresas y concluyeron que constituyen una operación sospechosa de lavado.
A fines de 2000, Supercanal Holding entró en concurso de acreedores por 500 millones de dólares. A las investigaciones sobre el origen de sus fondos sumó un juicio iniciado por el tradicional propietario de La Capital de Rosario, quien los denunció por desviar préstamos y recursos del diario hacia empresas fantasmas, hasta dejarlo totalmente endeudado.
A esta altura, las apariciones públicas de Sokolowicz tuvieron otro escenario oficial: concurrió a la asunción como vicegobernador del que luego se convirtiera en intendente de Córdoba, Germán Kammerath, el ex secretario de Comunicación de Menem, responsable de las adjudicaciones de licencias que, entre otras cosas, le permitieron obtener Radio 10 a Daniel Hadad.
Hadad vendió su participación en esa radio a un consorcio norteamericano y luego, concretó una sociedad para adquirir el diario económico BAE, junto a Sergio Spolski, el ex miembro del Banco Patricios. Fue en noviembre del 2001 cuando esta sociedad adquirió el paquete minoritario de las acciones, con opción a quedarse con la totalidad en un año y medio. En ese momento esos fueron las datos que se anunciaron, pero luego Hadad informó que de esa sociedad también participó Sokolowicz.
Con Spolski, Sokolowicz estuvo relacionado cuando adquirió la señal de cable El Aleph, dedicada a la comunidad judía.
La compra de Azul Televisión dejó finalmente al descubierto las alianzas que teje y desteje el dinero. La operación se concretó de la siguiente manera:

  • La compra del canal fue por un total de 34 millones de dólares. Al contado se pagaron 3 millones, 9 se pactaron a desembolsar a 4 años y el resto era el pasivo de esa emisora, que alcanzaba los 22 millones de dólares.
  • La sociedad que adquiría de esta manera Azul Televisión estaba compuesta en un 50% por Daniel Hadad y en otro 50% por Sokolowicz y Benjamín Vijnovsky.

El nombre de Benjamín Vijnovsky recién fue revelado el 13 de julio de 2002, cuando Página 12 publicó una nota de Horacio Vertbisky donde reveló quién era el tercer integrante de la sociedad HFS S. A., flamante adjudicataria de Azul: Vijnovsky era gestor de negocios del Grupo Meller «rostro visible del menemismo en las privatizaciones de agua y gas». Verbitsky menciona que los interlocutores oficiales del socio de Hadad y Sokolowicz eran Eduardo Bauzá, Humberto Toledo y José Luis Manzano.
Poco tiempor después, en un reportaje publicado por la revista Noticias, Sokolowicz da la siguiente versión de su relación con Hadad:
-¿Cómo conoció a Hadad?
-Lo conocí a través de Sergio Szpolski (actual editor del diario universitario La U), hará unos ocho meses. Sergio estaba en el BAE desde hacía un año, me contó el proyecto y le dije que, a mi juicio, era un diario muerto. Volvió a los meses, planteando que tenía a Hadad y a Laje interesados y le dije que ahí le podía cerrar más, por la llegada que ellos tienen al establishment y la capacidad de Hadad en los negocios radiales. Ahí me lo presentó, en el Caesar Park. No invertí en el diario (N de R: se refiere a BAE). Sí se incorporó mi hijo Gastón, con algunas acciones, desde su empresa independiente.
A los pocos meses, Sokolowicz abandonó la sociedad con Hadad en Canal 9.
En agosto de 2003 una noticia publicada en España informó acerca de sus nuevos planes:
«El sitio español ElConfidencial.com reveló que el empresario de medios Fernando Sokolowicz integró la comitiva oficial que viajó a Europa con el objetivo de entablar negociaciones con el Grupo Telefónica para la compra de Telefé y Radio Continental. Al mismo tiempo que el presidente Néstor Kirchner se reunía con los empresarios españoles en la sede de la CEOE y les echaba las culpas de las crisis por la que atraviesa el país, un grupo de empresarios argentinos, también en Madrid, se entrevistaba con ejecutivos de Telefónica de España para, una vez más, tratar de averiguar si el canal de TV abierta (el de mayor audiencia en la Argentina) estaba en venta y cuál era su precio. Liderados por Sokolowicz, este grupo de empresarios habría participado de un encuentro que, según admitieron fuentes cercanas, dejaron las puertas abiertas para avanzar en las tratativas».
Pero lo más interesante de esta información es la opinión que recoge ElConfidencial.com del empresario Sokolowicz y para qué le sirvió exhibir durante ese viaje su relación con el presidente Kirchner:
«Al otro lado del Atlántico, en un principio, no dieron mucha credibilidad a las intenciones del empresario argentino. Pensaron que era un farol. Por este motivo, se sorprendieron al enterarse de que Sokolowicz y sus acompañantes habían formado parte de la delegación que acompañó a Kirchner en su visita a España (también habían estado junto al presidente argentino en la escala francesa). Con este aval, las acciones de Sokolowicz suben en su cotización. Además, el empresario aprovechó la oportunidad para insinuar que el gobierno de Kirchner vería con buenos ojos el regreso de Telefé y Radio Continental a manos argentinas».
Radio Continental fue vendida, finalmente, en diciembre de 2004. La empresa Telefónica confirmó la venta al grupo Prisa (conocido por ser el editor del diario El País) por 10.5 millones de dólares. Mediante un comunicado la compañía española afirmó que:
«En cumplimiento del principio de acuerdo alcanzado entre las partes, el Grupo ATCO, filial de Telefónica de Contenidos, S.A., ha suscrito en el día de hoy el contrato de venta del 100 % del capital social de las compañías Radio Continental LS4, S.A. y Radio Estéreo, S.A.- sociedades operadoras de radio en Argentina del Grupo Telefónica- a las compañías del Grupo PRISA, GLR Services Inc. y Corporación Argentina de Radiodifusión S.A., por el precio de 10,5 millones de dólares».
Antes de concretarse esta operación se había hecho público el interés del diario La Nación de participar de la sociedad. Esta fue la versión publicada por el Cronista Comercial acerca de el pre acuerdo entre La Nación y el grupo Prisa:
«Los propietarios del diario La Nación de Argentina quieren ser socios del grupo español PRISA, para adquirir juntos a Radio Continental, actualmente en manos de la empresa Telefónica. La empresa de telecomunicaciones está esperando que Prisa arme el andamiaje legal para concretar la operación. Y, en ese sentido, La Nación formará parte del consorcio comprador.
´Tenemos voluntad de entrar en medios. Hubo reuniones con Prisa. Nuestro interés es tener participaciones minoritarias en radio y televisión´, explicaron fuentes de la compañía de los Saguier al diario El Cronista. Una vez saneada la empresa, la intención es volver a armar un multimedios. En la operación, podría haber un tercer empresario de los Estados Unidos, que las partes no identificaron.
De esta manera, al estar amparados en el Tratado de Protección Mutua de Inversiones, la Ley de Bienes Culturales, que impediría la adquisición de medios argentinos por parte de empresas extranjeras, no sería un inconveniente.
El multimedios de Polanco, que ya ganó la licitación para operar cinco radios en el interior del país y tiene participaciones en Chile, Colombia y otros mercados de América latina, cuenta con la bendición del Gobierno, gracias a la aceitada relación entre el presidente Néstor Kirchsner y su par europeo José Luis Rodríguez Zapatero.
La intención de Prisa es armar un multimedios que pueda competirle al grupo Clarín».
A esta altura, está claro que el laberinto de intereses hace difícil contestar preguntas que deberían cosechar respuestas sencillas. Por ejemplo y solo para volver a centrarnos en este caso:¿quién es el dueño de Página 12?.
Es una de las tantas preguntas que revelan la falta de información con la contamos para saber quiénes son los dueños de la verdad en esta increíble Argentina.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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El teatro vivo: la improvisación como ley y el experimento de una candidata

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Buenos Aires tiene una genética que la relaciona desde hace mucho con el teatro independiente: la creación, la autogestión, la búsqueda de lo nuevo. En tiempo presente, aquí van cuatro propuestas del teatro que se define por esa capacidad de ponerle el cuerpo, literalmente, a los temas de la época. Sin perder de vista la posibilidad de disfrutar y compartir el poder del arte y la imaginación. El menú para aliviar los fríos de estos tiempos: el juego de la improvisación (¿cuánto de nuestras vidas, tantas veces, depende de eso?); poesía, performance y música; la postulación de una Candidata impensable; y el teatro de sombras para conocer el verdadero fin de una historia.

Jam de Improvisación teatral

Noches agitadas por la imaginación y el talento, y el público que lo desee como protagonista para estas sesiones de improvisación con La Maura y Lenard, conductoras y anfitrionas. Ellas, además, brindan su propio show.

Cuenta La Maura:  “Los diferentes grupos que participan están muy predispuestos a los juegos y a las consignas que vamos proponiendo. Mucha gente viene solo a ver, pero en el momento se animan y terminan participando, incluso gente que nunca hizo nada escénico, termina pasándola bomba. Es muy ameno el ambiente como para animarse a pasar al escenario y a jugar. Las propuestas del público son geniales”.

Lenard: “Las Jam de impro son como un amistoso de fútbol entre amigues, pero la competencia es una excusa, lo importante del evento es poder encontrarse en el estado más sanador y negado de nuestra sociedad adulta que es el juego. El público no está ahí para juzgar, está para encontrarnos y celebrarnos. Celebrar que por lo menos esa noche el miedo y la vergüenza perdieron la batalla”.

MU Trinchera Boutique, Riobamaba 143, CABA

Viernes 24 de junio, 21.30 hs

@mu.trinchera

@soylenard

@mauricarballidx 

Cositas maricas que escribo en cuadernos

Ariel Osiris y Jorge Thefs conforman el dúo Elegante Sport y son les anfitriones de este encuentro mensual “cuir”, en MU Trinchera Boutique. Su intención es invitar a “intérpretes que propongan un mundo personal como parte de un ser social con una identidad en construcción”. Estarán: Abigaíl Zevallos, Ale Borgatello, Juana Finguer, Mateo Riperto, Burlesque Lesbiano y José Guerrero. Música, performance, poesía y la decisión de disfrutar.

“Un universo ‘cuir’ (si es que tal universo existe) es tan particular como cada une de nosotres pero al mismo tiempo, un todo que nos permite encontrarnos”, resume Jorge Thefs, actor, bailarín y director. “¿Es un recital de poesía?, ¿de narrativa?, ¿un concierto?, ¿una varieté?”. No importa. Es todo eso y mucho más. “El hecho está en encontrarnos, hacer de la Trinchera literal, una trinchera metafórica y hacer todo lo que nos encanta hacer: leer poemas, cantar, hablar de nosotras, de nuestros vínculos, leer cositas, contar, cantar”. Un espectáculo para conectar con sonidos y palabras que resuenan en una entusiasta red de trabajo, inventiva y afecto.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Sábado 25 de junio, 21.30 hs

@ariel.osiris.1

@jorgethefs

@zevallosabigail
@aleborgatello
@juanafinguer
@mateoriperto
@burlesquelesbiano
@guerrej

Candidata

“La idea de Candidata surgió al descubrir el registro fílmico de los años 60’s del Experimento Milgram en el que se investigó el grado de obediencia de las personas tratando de hallar una respuesta social a la aceptación del nazismo”, cuenta Horis Muschietti, dramaturgo y director de la obra. “Este disparador derivó en fantasear con el espíritu de la militancia cuando se topa dentro de una estructura partidaria en la cual se deben acatar determinadas ideas y acciones”.

El resultado: un espejo donde mirarnos durante una hora en este enigma llamado Argentina, haciéndonos reír (y mucho) pero también repensar cuestiones que la costumbre vuelve transparentes.

¿La historia de Candidata? Una encuestadora aborda a Flavia. En base a la comparación de varias encuestas, se llega a una conclusión: Flavia es la elegida. ¿Para qué? Para ser La Candidata del partido. ¿Es militante, ha participado en política, conoce las reglas de juego? No importa. ¿Entonces qué importa? La certeza de que es la indicada se reafirma con una “prueba” —basada en el Experimento Milgram—. “¿Esta es la sociedad que queremos?”, pregunta alguien. “Es lo que hay”, es la respuesta.

Horis tuvo en cuenta también un concurso organizado por la Cámara de Diputados de la Nación dirigido a obras que reflejaran el espíritu del preámbulo de la Constitución, en el que notó que los fundamentos y objetivos de ese texto están muy lejanos a la realidad social y política del país.

Decidió armar la  obra con una impronta coloquial y amigable. “Nos esforzamos por lograr un texto entretenido y dinámico pero sin señalamientos partidarios ni estereotipos, para que todos puedan sacar sus propias conclusiones. Nos interesó plantear una mirada sobre la actualidad, sobre los comportamientos y sobre nosotros mismos, para lograr un retrato verosímil, un naturalismo intenso e irónico”. Las actrices son Justina Grande y Laura Lértora y los actores Pedro Ferreyra y Jorge Laplace.

Savia Espacio Cultural, Jufré 127, CABA

Sábado 20 hs hasta el 30 de julio

@saviaespaciocultural

@candidata.teatro

@horismuschietti

@lalertora

@pedroferreyra

@jusgrande

@jorge.laplace

Fin

Memoria y olvido acompañan a la anciana en el fin de sus días. Memoria es una bella garza que con su largo pico tomará los recuerdos atesorados durante años como un ritual de satisfacción y agradecimiento. Olvido es un cuervo con apetito voraz dispuesto a arrasar con todo. La anciana que se despide de su existencia y sus dos compañeros, adquieren tamaño y movimiento en un conjuro de luces, sombras y enigmas.

En este espectáculo de teatro de sombras, los personajes cobran vida gracias a las hábiles manos de Sonia García, de la Compañía independiente Cosmonautas, nacida en 2015 en Venezuela, como una compañía solista y autogestiva.¿Cómo nació “Fin”? Responde Sonia: “De pensar en cómo los recuerdos de mis abuelxs, especialmente de mi abuela Miriam, podrían sobrevivir en mí incluso cuando ellxs ya no están. Me pregunté por la transferencia de recuerdos, por esta posibilidad que tienen las historias de migrar de un cuerpo a otro y de algún modo de extender la vida mediante la memoria. ¿Es la Memoria es un ave que vuela y anida en diferentes cuerpos? ¿Si fuese así, quién es el Olvido? ¿Puede el teatro luchar contra él? En esas preguntas nació ´Fin´”.

Sonia se topó con el teatro de sombras por una situación paradójica: “Llegué a las sombras desde la luz. Me dedicaba a la fotografía y la iluminación cuando nos encontramos con el teatro de sombras”. Las infinitas posibilidades, el misterio inagotable, la simpleza de la sombra y su poder hipnótico son las virtudes que atraen a Sonia. “Hay algo primitivo en nuestra relación con las sombras, y eso le otorga al lenguaje una fuerza muy especial, capaz de emocionarnos de formas muy profundas”.  El músico Javier Celis toca el violín en vivo y Alexandre Favero es el director de esta obra que acaricia la emoción y es un regalo para los sentidos.

Teatro Area623, Pasco 623, CABA

Domingos 26 de junio, 3 y 10 de julio, a las 19 hs

Centro Cultural El Hormiguero, Uruguay 372, Moreno

Sábado 25 de junio a las 20.30 hs

Centro Cultural Las Catonas, Ciudad de la Paz y Origone, Moreno

Sábado 2 de julio, 20 hs

Centro Cultural Espacios – Witcomb 2623, Villa Ballester

Viernes 8 de julio, 20.30 hs

La Mercería – Av. 1 210, La Plata

Sábado 9 de julio a las 21:00 hs

@cosmonautasteatrodesombras

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