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Vilma Ripoll: «La gente se siente aparateada por la izquierda»

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Vilma Ripoll, ex diputada porteña por Izquierda Unida, hizo varias cosas raras en la política actual: cumplió un acuerdo, dejó su banca de legisladora, y volvió a trabajar como enfermera. Aquí explica su visión sobre la división en la izquierda, el PJ y Kirchner, el nuevo sindicalismo, los

-No es un gesto habitual de la dirigencia política argentina renunciar a un espacio de poder. ¿Por qué dejó su banca de legisladora porteña?
-En Izquierda Unida teníamos un acuerdo programático que incluía también compartir los cargos obtenidos, de manera tal que todas las fuerzas que integran el frente tengan la posibilidad de pasar por la experiencia de llegar a la Cámara. Este tipo de cosas facilita ampliar la unidad. Saber que vas a tener la oportunidad de participar aunque salga electo solo un diputado le da más perspectiva al acuerdo. En la primera Legislatura, como sacamos dos diputados, no tuvimos necesidad de renunciamientos. Los compañeros independientes, como Patricia Walsh, que no son parte de este acuerdo, cumplen todo el mandato. En esta oportunidad, como la única que renovó soy yo, me tocó la posibilidad de demostrar si cumplíamos o no el acuerdo. Resolvimos cumplirlo y traspasar la banca a Marcos Wolman, que es de la otra fuerza.
-¿Y no tiene síndrome de abstinencia?
-No, volví a lo mío porque siempre fui trabajadora, tengo 21 años de antigüedad en el Hospital Italiano. Me parece que hay que dar señales de que no hay que quedarse a vivir de la política, que es lo que habitualmente hacen los diputados que se van. Uno tiene que volver al ámbito del que salió. Eso ayuda una barbaridad, es un cable a tierra. Si no, siempre estás dentro de ese circuito, de esa caja de cristal que tiene resonancia propia y bastante poco que ver con los reclamos de afuera. Además, me parece que esta es una manera de darle señales al resto de la izquierda: nos parece que la tarea pendiente de la izquierda argentina desde el 2001 es avanzar en construir una alternativa grande que ayude a que el tipo que quiere romper con los grandes partidos tenga una opción atractiva, sólida. Alguien que toda su vida estuvo en el peronismo y de repente rompe con él, es difícil que se vaya a un grupito chiquito o a una alternativa con poca entidad o trascendencia. En ese camino, desde 2001, hubo oportunidades. Desaprovechadas, esencialmente por (Luis) Zamora, que no se presentó a presidente cuando tenía el 15 por ciento de intención de voto sin arrancar la campaña. Después no quiso ninguna unidad, cosa que podría haber roto la polarización Ibarra-Macri. Se presentó solo, sacó votos, que después se transformaron en distintas rupturas. Eso da señales de que no quiere gobernar.
-¿Toda la culpa de los problemas de la izquierda la tiene Luis Zamora?
-No, pero era un referente fundamental. Nosotros le ofrecimos lo siguiente: yo me bajaba de la jefatura de gobierno y lo votábamos a él. Pero él tenía que aceptar, porque eso conlleva acuerdos políticos.
Zamora decía que no quería formar un frente con las demás agrupaciones porque el reclamo del «que se vayan todos» también incluía a la dirigencia de la izquierda. Dijo eso y después fue candidato a jefe de gobierno.
Si toda la construcción depende de una sola persona, algo debe estar fallando.
Desde Izquierda Unida le hicimos todas las propuestas. Porque creemos que hay que avanzar en una política de unidad de la izquierda y los luchadores No vemos la posibilidad de avanzar hacia la centroizquierda: para nosotros es una experiencia que ya fue, y que la gente experimentó con la Alianza. Lo vimos con los sectores nuevos que rompen con los viejos partidos. Para ese lado, Zamora tenía una ubicación privilegiada. La gente lo había elegido como una referencia de no corrupción y coherencia política. Le guste a él o no, era la persona a quien había que hacerle el planteo.
-Más allá del nombre de Zamora, ¿por qué tiene tantas dificultades la izquierda para generar unidad?
-Creo que es un mal que arrastramos. Para mí se debe a que en este país existió el peronismo. Y para sobrevivir a él, la izquierda siempre tuvo que recurrir a recursos sectarios. Porque no era fácil. Ahora es mucho más fácil porque el peronismo se está disgregando, se desintegra.
Sin embargo, una vez más, el peronismo parece haber generado su propia oposición. Ayer fue Menem-Duhalde y hoy son kirchneristas versus duhaldistas.
Pero ya no es una organización de la magnitud, de la fuerza y la estructura que tenía. Creo que esa adaptación es la que no ven algunos sectores de izquierda. El cambio que hay que dar ahora es para atraer a sectores de trabajadores que rompen masivamente. Para nosotros es un ejemplo Santiago del Estero, donde tenemos todo un movimiento de base con gente que rompió con el juarismo. Presentamos una alternativa unitaria desde el primer día, y en este momento somos la alternativa de la izquierda.
¿Cuándo dice «nosotros» a quién se refieres?
-Al Movimiento Socialista por los Trabajadores, a Izquierda Unida, a sectores de derechos humanos, al MOCASE, a periodistas, abogados. Movilizan cinco mil en Santiago del Estero… Eso es lo que hay que lograr. Acá es más difícil porque la izquierda tiene partidos que se hicieron en una tradición de sectarismo para sobrevivir a la existencia del peronismo. Fueron sectores de izquierda que dieron la pelea entre trabajadores y acá los trabajadores siempre fueron peronistas. Creo que esa fue la explicación histórica. Lo que le falta a algunas corrientes es ver que ninguna, por si sola, va ser la alternativa de atracción. Hay que unirse, también, a las nuevas comisiones internas que surgen, nuevos sectores de luchadores, que hay un montón.
Precisamente, los nuevos líderes gremiales se reivindican como hombres de izquierda pero se presentan como apartidarios. Son ex de todo, pero actualmente no están con nadie.
Por esa conformación, nadie que ofrezca una salida de un solo sector los va a ganar. Se los puede ganar con una alternativa donde ellos jueguen un rol, y también sus organizaciones. Desocupados, FUBA, telefónicos, ferroviarios, subtes, las nuevas conducciones que limpian a las viejas, todos deben tener un lugar en una organización tipo PT (por el partido brasileño) para decirlo de alguna manera. Donde nadie pierda su identidad pero pueda dar una pelea en común en todos los terrenos, desde lo gremial hasta electoral. Hay sectores que no lo ven y lo único que logran es que la gente huya despavorida. Siguen siendo sectarios, como si el peronismo siguiera igual, no ven que hay cosas nuevas de la izquierda y del peronismo. No es que lo del 2001 se cortó, sino que no surgió el lugar donde expresarse. No hubo alternativa para expresar el «que se vayan todos».
-¿Qué grado de responsabilidad le atribuye a la izquierda en la desmovilización social que se produjo a partir del 2003?
-La máxima, por no haber logrado una alternativa. El proceso, como todos los procesos, tiene picos de ascenso, que después bajan. Pero en la conciencia siempre queda un piso y el nuevo proceso se arranaca desde un escalón mas alto. No es que la gente ahora vuelve a creer en la justicia, ni en el Congreso, ni en los viejos partidos. Se arranca de un proceso en el que ya no creen en nadie, independientemente de que haya habido algunos errores en los sectores de izquierda.
-¿Cuáles?
-Hubo errores, pero también se dio una pelea política feroz con los viejos partidos, como se da ahora en Cromañón. El que dice que no tienen que entrar los partidos a las marchas es el gobierno, que mete su gente, que aparece como independiente. Los que los conocemos sabemos que es así. Lo que pasa es que hay una ruptura muy grande con los políticos, que incluye a la izquierda también: la gente se siente «apareteada» (manipulada por los aparatos partidarios) por la izquierda. Y hay quienes efectivamente aparatean. Hay sectores de izquierda que lo tienen como forma de actuar.
-¿Cómo se aparatea la masacre de Cromañón?
-Ahí no se puede aparatear. Se puede hacer un intento de conducir, pero te desborda. Igual que el 2001. Se puede aparatear una asamblea, una reunión donde metés todos los integrantes de un partido para coparla y así ganás las votaciones, vía el copamiento. Pero no podés aparatear esas movilizaciones.
-¿Qué siente usted cuando va a las manifestaciones de Cromañón y los chicos de quince años le gritan a los partidos que bajen las banderas?
-Nosotros estamos en contra de eso. Porque consideramos que si mi partido apoya y el radicalismo no, y el ARI no, y el peronismo no, se tiene que saber quién acompaña y quién no. Detrás de esa política, que la meten los sectores que no acompañan, está la idea de tapar a los sectores que no van, que no votan la interpelación en la Legislatura, a los que hacen roscas para que haya una comisión investigadora trucha, para sostener a Ibarra. Es una pelea política. Nosotros estamos en contra de que no lleven banderas, pero somos respetuosos de los que están involucrados. Si ellos dicen que no quieren banderas, nosotros los respetamos. Y no llevamos banderas.
-Tal vez las banderas hoy resultan expulsivas para buena parte de la sociedad.
-Al principio, la gente tiene miedo de ser copada. Entonces, la primera reacción es que no haya banderas. Pero después se va viendo, en un proceso, que hay sectores no quieren copar.
-La historia muestra que muchas veces familiares de víctimas de distintas tragedias terminan divididos en tantos pedazos como tiene la izquierda.
-Pero no solo por las fracciones de la izquierda, es por la pelea política que se da por la conducción. Milcíades Peña, que dio la pelea por la interpelación, al otro día fue a decirle a los familiares que no se movilicen, porque la que se movilizaba era la izquierda. Fue a hacerle el juego al gobierno y usó todo su prestigio y la muerte de su sobrino para hacerle la tarea sucia a los responsables del asunto. Lo mandó el kirchnerismo. Ellos utilizan a todas sus figuras para decirle a la gente que nos echen, que echen al sector que dice que para que haya justicia tiene que caerse Ibarra, o que se tiene que romper el pacto de impunidad con Juanjo Álvarez. Ellos tienen más poder que nosotros, tienen aparato, tienen plata para comprar familiares, tienen la prensa que dice que el culpable es el que arrojó la bengala. Es una pelea terrible, para lograr que salga a la luz la tremenda corrupción que había. Para nosotros hay que dar esa lucha, siendo respetuosos de los ritmos de los familiares. Es la única manera de que continúe, porque si no se divide y se frena. Si uno no logra entender ese problema es funcional a Ibarra y Duhalde, que quieren que con este pacto se terminen la movilizaciones.
-Esta lectura a contrapelo de una máxima aplicada por muchas agrupaciones de la izquierda: cuando no podés copar, rompé.
-Es lamentable pero es asi, hay sectores que hacen eso. Nosotros, en cambio, si no podemos incidir, acompañamos.
-Hoy la sociedad repudia la deuda externa, las privatizaciones, habla de distribución de riquezas. Todas demandas de la agenda histórica de la izquierda que, sin embargo, la izquierda no capitaliza electoralmente.
-No solo eso, todos se pintan de izquierda, hasta Kirchner. El doble discurso consiste en decir que ellos hacen esa tarea de izquierda: meten en cana a los genocidas, le pegan a las privatizadas, enfrentan al FMI. Hay un proceso a favor de la izquierda en la conciencia. Habiendo ese proceso si lográramos más unidad y presencia, podríamos desnudar con más fuerza el doble discurso y que sea más escuchada la verdadera salida de izquierda.
-Sin embargo, la unidad parece una expresión de deseos más que una realidad plausible.
-Nosotros hemos establecido mecanismos de todo tipo para evitar herir susceptibilidades. En la FUBA, cada seis meses rotamos los cargos, para compartir las experiencias. En la provincia de Buenos compartimos las lisas con el Partido Socialista. Con Partido Obrero dirigimos la FUBA y, sin embargo, no logramos hacer un acuerdo electoral o piquetero. El PO había dicho que la nueva clase era el piqueterismo, ahora se dio cuenta que no. Nosotros decimos que no se puede militar en los barrios si no le organizás el comedar, y los organizás para pelear. Se muere la gente, hay que ayudarlos a organizarse.
-La mayoría de las organizaciones piqueteras nacieron y se organizaron antes que los partidos de izquierda llegaran a los movimientos de desocupados.
-Es verdad. Pero solos tampoco se organizaban, los organizaron los punteros peronistas, las manzaneras. Ahora rompieron con esa estructura para venir a la izquierda, porque aquí vieron una posibilidad de que no los usen, de que ellos puedan ser protagonistas, de hay que hay reparto equitativo de las cosas.
-¿Y en la izquierda no se repiten las prácticas punteriles?
-En realidad, el grueso de los planes los siguen manejando los intendentes, y cada vez que recortan, lo hacen a la izquierda. Nosotros movilizamos seis veces más que los planes que tenemos. Tratamos de politizar, que la gente se haga dirigente de su barrio, que vaya un poco más allá. Hay pelea por los planes, en ese sentido, nosotros hacemos asambleas que resuelven para quienes van los nuevos planes. Se resuelve en cada local del partido, nunca de manera centralizada. De todas formas, cuando hay plata en el medio siempre hay problemas. Nosotros tuvimos que echar gente de los locales, porque empezó a manejar la comida y sacarla. Vienen del peronismo, entonces vienen con todas las mañas de ese movimiento. Hay que reeducar a esa gente, es toda una tarea.
-¿Se puede cambiar el mundo sin tomar el poder, como plantean las nuevas corrientes de izquierda?
-Son corrientes absolutamente equivocadas, funcionales al imperialismo. Y uno tiene que dar debate. Por eso fuimos al foro de Porto Alegre, una oportunidad interesante, porque ahí van muchos de ellos.
En realidad hay que construir partido. Si no, no se puede tomar el poder. Nosotros no estamos de a acuerdo con que haya un partido único ni nada de eso, pero hay que tener una estructura para dar peleas superiores, de lo contrario no ganas ni un sindicato. Si no tenés un partido no podés interpelar el poder. Nosotros estamos en contra de lo que fue la Unión Soviética, de la estructura de poder de Cuba de partido único, de China que es una dictadura basada en la esclavitud.
-¿Cuando piensa en un partido, piensa en una organización tal cual la conocemos?
-Hay que avanzar en organizaciones donde uno pueda convivir con diferencias, pero donde a la hora de la acción uno pueda ponerse de acuerdo. Además, hay que avanzar sobre las estructuras que actualmente no invitan a la participación.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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El teatro vivo: la improvisación como ley y el experimento de una candidata

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Buenos Aires tiene una genética que la relaciona desde hace mucho con el teatro independiente: la creación, la autogestión, la búsqueda de lo nuevo. En tiempo presente, aquí van cuatro propuestas del teatro que se define por esa capacidad de ponerle el cuerpo, literalmente, a los temas de la época. Sin perder de vista la posibilidad de disfrutar y compartir el poder del arte y la imaginación. El menú para aliviar los fríos de estos tiempos: el juego de la improvisación (¿cuánto de nuestras vidas, tantas veces, depende de eso?); poesía, performance y música; la postulación de una Candidata impensable; y el teatro de sombras para conocer el verdadero fin de una historia.

Jam de Improvisación teatral

Noches agitadas por la imaginación y el talento, y el público que lo desee como protagonista para estas sesiones de improvisación con La Maura y Lenard, conductoras y anfitrionas. Ellas, además, brindan su propio show.

Cuenta La Maura:  “Los diferentes grupos que participan están muy predispuestos a los juegos y a las consignas que vamos proponiendo. Mucha gente viene solo a ver, pero en el momento se animan y terminan participando, incluso gente que nunca hizo nada escénico, termina pasándola bomba. Es muy ameno el ambiente como para animarse a pasar al escenario y a jugar. Las propuestas del público son geniales”.

Lenard: “Las Jam de impro son como un amistoso de fútbol entre amigues, pero la competencia es una excusa, lo importante del evento es poder encontrarse en el estado más sanador y negado de nuestra sociedad adulta que es el juego. El público no está ahí para juzgar, está para encontrarnos y celebrarnos. Celebrar que por lo menos esa noche el miedo y la vergüenza perdieron la batalla”.

MU Trinchera Boutique, Riobamaba 143, CABA

Viernes 24 de junio, 21.30 hs

@mu.trinchera

@soylenard

@mauricarballidx 

Cositas maricas que escribo en cuadernos

Ariel Osiris y Jorge Thefs conforman el dúo Elegante Sport y son les anfitriones de este encuentro mensual “cuir”, en MU Trinchera Boutique. Su intención es invitar a “intérpretes que propongan un mundo personal como parte de un ser social con una identidad en construcción”. Estarán: Abigaíl Zevallos, Ale Borgatello, Juana Finguer, Mateo Riperto, Burlesque Lesbiano y José Guerrero. Música, performance, poesía y la decisión de disfrutar.

“Un universo ‘cuir’ (si es que tal universo existe) es tan particular como cada une de nosotres pero al mismo tiempo, un todo que nos permite encontrarnos”, resume Jorge Thefs, actor, bailarín y director. “¿Es un recital de poesía?, ¿de narrativa?, ¿un concierto?, ¿una varieté?”. No importa. Es todo eso y mucho más. “El hecho está en encontrarnos, hacer de la Trinchera literal, una trinchera metafórica y hacer todo lo que nos encanta hacer: leer poemas, cantar, hablar de nosotras, de nuestros vínculos, leer cositas, contar, cantar”. Un espectáculo para conectar con sonidos y palabras que resuenan en una entusiasta red de trabajo, inventiva y afecto.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Sábado 25 de junio, 21.30 hs

@ariel.osiris.1

@jorgethefs

@zevallosabigail
@aleborgatello
@juanafinguer
@mateoriperto
@burlesquelesbiano
@guerrej

Candidata

“La idea de Candidata surgió al descubrir el registro fílmico de los años 60’s del Experimento Milgram en el que se investigó el grado de obediencia de las personas tratando de hallar una respuesta social a la aceptación del nazismo”, cuenta Horis Muschietti, dramaturgo y director de la obra. “Este disparador derivó en fantasear con el espíritu de la militancia cuando se topa dentro de una estructura partidaria en la cual se deben acatar determinadas ideas y acciones”.

El resultado: un espejo donde mirarnos durante una hora en este enigma llamado Argentina, haciéndonos reír (y mucho) pero también repensar cuestiones que la costumbre vuelve transparentes.

¿La historia de Candidata? Una encuestadora aborda a Flavia. En base a la comparación de varias encuestas, se llega a una conclusión: Flavia es la elegida. ¿Para qué? Para ser La Candidata del partido. ¿Es militante, ha participado en política, conoce las reglas de juego? No importa. ¿Entonces qué importa? La certeza de que es la indicada se reafirma con una “prueba” —basada en el Experimento Milgram—. “¿Esta es la sociedad que queremos?”, pregunta alguien. “Es lo que hay”, es la respuesta.

Horis tuvo en cuenta también un concurso organizado por la Cámara de Diputados de la Nación dirigido a obras que reflejaran el espíritu del preámbulo de la Constitución, en el que notó que los fundamentos y objetivos de ese texto están muy lejanos a la realidad social y política del país.

Decidió armar la  obra con una impronta coloquial y amigable. “Nos esforzamos por lograr un texto entretenido y dinámico pero sin señalamientos partidarios ni estereotipos, para que todos puedan sacar sus propias conclusiones. Nos interesó plantear una mirada sobre la actualidad, sobre los comportamientos y sobre nosotros mismos, para lograr un retrato verosímil, un naturalismo intenso e irónico”. Las actrices son Justina Grande y Laura Lértora y los actores Pedro Ferreyra y Jorge Laplace.

Savia Espacio Cultural, Jufré 127, CABA

Sábado 20 hs hasta el 30 de julio

@saviaespaciocultural

@candidata.teatro

@horismuschietti

@lalertora

@pedroferreyra

@jusgrande

@jorge.laplace

Fin

Memoria y olvido acompañan a la anciana en el fin de sus días. Memoria es una bella garza que con su largo pico tomará los recuerdos atesorados durante años como un ritual de satisfacción y agradecimiento. Olvido es un cuervo con apetito voraz dispuesto a arrasar con todo. La anciana que se despide de su existencia y sus dos compañeros, adquieren tamaño y movimiento en un conjuro de luces, sombras y enigmas.

En este espectáculo de teatro de sombras, los personajes cobran vida gracias a las hábiles manos de Sonia García, de la Compañía independiente Cosmonautas, nacida en 2015 en Venezuela, como una compañía solista y autogestiva.¿Cómo nació “Fin”? Responde Sonia: “De pensar en cómo los recuerdos de mis abuelxs, especialmente de mi abuela Miriam, podrían sobrevivir en mí incluso cuando ellxs ya no están. Me pregunté por la transferencia de recuerdos, por esta posibilidad que tienen las historias de migrar de un cuerpo a otro y de algún modo de extender la vida mediante la memoria. ¿Es la Memoria es un ave que vuela y anida en diferentes cuerpos? ¿Si fuese así, quién es el Olvido? ¿Puede el teatro luchar contra él? En esas preguntas nació ´Fin´”.

Sonia se topó con el teatro de sombras por una situación paradójica: “Llegué a las sombras desde la luz. Me dedicaba a la fotografía y la iluminación cuando nos encontramos con el teatro de sombras”. Las infinitas posibilidades, el misterio inagotable, la simpleza de la sombra y su poder hipnótico son las virtudes que atraen a Sonia. “Hay algo primitivo en nuestra relación con las sombras, y eso le otorga al lenguaje una fuerza muy especial, capaz de emocionarnos de formas muy profundas”.  El músico Javier Celis toca el violín en vivo y Alexandre Favero es el director de esta obra que acaricia la emoción y es un regalo para los sentidos.

Teatro Area623, Pasco 623, CABA

Domingos 26 de junio, 3 y 10 de julio, a las 19 hs

Centro Cultural El Hormiguero, Uruguay 372, Moreno

Sábado 25 de junio a las 20.30 hs

Centro Cultural Las Catonas, Ciudad de la Paz y Origone, Moreno

Sábado 2 de julio, 20 hs

Centro Cultural Espacios – Witcomb 2623, Villa Ballester

Viernes 8 de julio, 20.30 hs

La Mercería – Av. 1 210, La Plata

Sábado 9 de julio a las 21:00 hs

@cosmonautasteatrodesombras

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La última Mu: Tenete fe

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