Nota
Quita de pensiones: la movilización que moviliza
Miles de personas se manifestaron hoy en el Obelisco contra la quita de 83 mil pensiones por discapacidad en lo que va del año, más de 170 mil desde que asumió Cambiemos. Con carteles, canciones y cortando la 9 de julio expresaron con alegría que la pensión es un derecho, y que no se toca. Antes, una audiencia en el Senado juntó a asociaciones con legisladores que se comprometieron a consensuar una medida para frenar el ajuste. Historias, datos y rumores, del Congreso a la calle.
La mamá de Micaela Devicenzo empuja la silla que transporta a su hija de 15 años y sonríe de orgullo. Todavía la sala 3 del anexo del Senado está aplaudiendo su intervención en la audiencia con legisladores sobre la quita de pensiones por discapacidad que se celebró hoy, pero ellas se van al Obelisco. Allí las esperan sus amigos, muchos de los afectados por la baja de 83 mil pensiones por invalidez en lo que va del año (170 mil desde que asumió Cambiemos). Esto dijo: “Yo no sé de política como saben ustedes, les voy a hablar de mi experiencia: tengo 15 años y me duele mucho que les estén quitando la pensión a casi todos mis amigos discapacitados. Macri, si estás escuchando esto, ponete en el lugar nuestro: por favor devolvé las pensiones, te lo pido, hay gente que lo necesita. Las medicaciones, los tratamientos salen mucha plata y vos nos lo estás quitando. Nos estás quitando la vida, básicamente. Me duele mucho en el alma, yo soy una persona feliz, lo puede decir cualquiera que me conoce. Pero esto me duele demasiado. Muchas gracias”.

Micaela, 15 años, en el Obelisco. Antes intervino en la audiencia con legisladores. Foto: Nacho Yuchark
Historias salvajes
Micaela fue una de las cientos de jóvenes que convirtieron la plazoleta sobre 9 de julio en mar de gente que luego cortó la avenida. Algunos carteles preguntaban “¿por qué con nosotros?”, otros aclaraban “la discapacidad no es un gasto” y una canción entonó “las pensiones no se pueden ajustar/ defendemos los derechos de la discapacidad”.
Micaela no es una de las afectadas por la medida, pero Diego sí: “A mí me quitaron la pensión en mayo. Me enteré como todo el mundo: yendo al cajero. Pensé que había un atraso, me parecía extraño porque nunca había pasado. Volví a los 3 días: lo mismo. Entonces entré a la página de la Anses, por número de beneficio: nada. Entré con número de dni y me decía “usted no es beneficiario llame al número…”, que es un número automatizado. A mí con hipoacusia las conversaciones telefónicas se me dificultan”. ¿Cuál fue el argumento? “Me dijeron que fue porque 8 meses después de pedir la pensión me casé”. Diego, 50 años, sostiene que la medida del gobierno perjudica no sólo a él sino a todo una cadena: “Al quitarme a mí la pensión tengo que acudir a mi mama, o a mi hermano o a alguien que se perjudica”.
Yohanna sostiene en sus manos el carnet de discapacitado de su hijo Fabrizio, 4 años. Fabrizio padece una enfermedad rarísima que Yohana sintetiza como “ODD” y es otro de los afectados con la quita de pensión. Su madre: “Le quitaron la pensión de 4 mil pesos que los gastaba en kinesiología: no alcanza ni siquiera para cubrir sus gastos. Deberían haber revisado caso por caso”. ¿Y ahora? “Yo a mi hijo lo puedo bancar pero el día de mañana cuando yo no esté, no sé qué va a pasar”. ¿Sabe él? “Sí, sí, sabe todo. Hoy no vino porque está enfermo, pero es consciente de todo”.
A unos metros hay dos mujeres vestidas de payasos que sostienen, sin embargo, un cartel que dice “se nos acabó la alegría”. Sus nombres artísticos son Kunka y Dorotea y trabajan de estimular y divertir a los jóvenes con discapacidad del hospital Tornú. Con ese termómetro aportan: “Lo que está pasando es de terror, primero porque les sacan los derechos. Después hablemos de la pensión, que es mínima, pero lo que representa es un derecho internacional. Dejar a chicos que son cuadripléjicos, electrodependientes sin ese beneficio que no alcanza para nada… Son personas que necesitan traslados, medicaciones especiales, tratamientos especiales, estimulación, rehabilitación. Por respetar las normas del FMI están matando a los más necesitados”.
Kunka aporta: “Y quiero agregar una cosa más: esta gente se pone a decir cosas que son mentiras. Y utilizan a medios de comunicación, pagos, para que esas mentiras las crea todo el mundo. Canal 13, Lanata, Telefé”, enumera.
Mitos y realidades
Kunka se refiere a las justificaciones que ensayaron algunos funcionarios, y que luego se convirtieron en noticias periodísticas. Un caso, el ejemplo que otorgó el presidente de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, Guillermo Badino a Clarín: “Una persona con síndrome de down no es sujeto de derecho de esta pensión. Puede trabajar si lo deseara”. Luego el diario La Nación publicó una nota titulada “Se puede: tiene síndrome de down, trabaja y vive sola”. O el énfasis de Badino en el “manejo clientelar” de las pensiones y los dichos de la ministra de Desarrollo social, Carolina Stanley, sobre el “festival” de pensiones truchas.
Liliana, la payamédica Dorotea, asegura: “Los certificados de discapacidad los da una junta médica, hay que comprobar muy bien y la citan 20 veces a la persona, no te lo dan por correo. Nosotros hemos acompañado muchas veces a personas y sabemos lo que cuesta”.
Alejandro, de ATE Nacional – el gremio que convocó a la audiencia en el senado- trabaja en el área de pensiones del Ministerio. Dice: “Pensiones truchas por ahí hay alguna, las pensiones se manejan con médicos de lugares municipales que por ahí pasan un certificado, pero es lo menos. Si hacen una revisión que encuentren, pero no es lo mayoritario. En todo caso al revés: que primero inspeccionen y den de baja, no que den de baja todo y después inspeccionen”.
En la audiencia el diputado Federico Masso, integrante de la Comisión de Discapacidad, relató: “Entrevistamos en Tucumán a más de 80 personas que perdieron las pensiones y ninguno era un caso mal otorgado como plantea el gobierno. Si para llegar a la pensión tiene que haber un informe, la firma de un médico, ¿por qué no empezar por ahí?”
Eugenio Reati, ex director de la comisión nacional de pensiones (gestión 2011-2015) también desmintió a Badino y Stanley: “En primer lugar hablan de 2 millones de pensiones: nunca existieron 2 millones. Hay 1 millón y medio en el máximo momento en se liquidaron pensiones, de las cuales 1 millón son por discapacidad”. Sigue: “Mienten diciendo que hay demasiados discapacitados para ser verdad: el censo 2010 dice que hay 5 millones que tienen dificultades de algún tipo de limitación, dicho por las propias familias. Por otro lado se dice que nuestra gestión dio 168 mil bajas, también mentira: de mitad de 2014 a mitad de 2015 se produjeron 90 mil bajas, no 168 mil.Y mienten cuando dicen que en Guanaco Muerto, norte de Córdoba, hay más pensionados que población: tomaron mal las referencias».
Diego, hipoacúsico que perdió la pensión, agrega: “El monto que he visto 10 mil millones de pesos que se “ahorran”, no es ese monto, es más: hay que sumarle lo que se ahorran por medicamentos de enfermedades crónicas que dejan de dar, de prótesis que dejan de dar, acompañamiento asistencial, etcétera”.
La audiencia
La audiencia hoy organizada por ATE Pensiones reunió a distintos legisladores con asociaciones y afectados. La idea: “Llegar a un acuerdo para frenar esto”, dice Alejandro del gremio, mientras volantea en la puerta del anexo frente al Congreso.
Alejandro cuenta los números que manejan: 83 mil suspensiones y bajas este año, que dan un total de 183 mil pensiones entre suspensiones y bajas por invalidez y madre de 7 hijos desde diciembre de 2015. Dice que las bajas ya venían de 2016: “Pero entonces no pudimos llegar a los medios, fue camuflado, también era engañoso porque cuando cambió la gestión prometió que no iban a tocar nada. La realidad es que desde enero hasta junio arrasaron con todo”.
En la audiencia en el Congreso se habló de promover un proyecto de ley que plantee la inconstitucionalidad de la medida, se recordó que el Ministerio de Transporte canceló el beneficio de un acompañante en los viajes de personas discapacitadas, la presidenta de la comisión de Previsión y Seguridad Local dijo que se trata de una “persecución y control de todo el sistema previsional” y una mujer discapacitada sintetizó gritando: “Con la plata nuestra se van a Miami”.
Entre los datos que se aportaron hay uno de escándalo: del 4% de puestos de trabajo que deben ser asignados a personas con capacidades diferentes por ley, sólo se cumple el 0,97%. “Se está llevando adelante un manifiesto incumplimiento de una ley nacional”, aclaró Alberto Ciampini, presidente de la comisión de Discapacidad de la Cámara de Diputados, la cual no pudo sesionar por falta de quórum para tratar este tema hace tres días.
Graciela, una de las asistentes al Senado, puso en carne propia lo que deja el incumplimiento de la ley: “Yo no puedo conseguir trabajo en ningún lugar. Voy a un negocio y no me dan, en cualquier lugar: lo primero que piden es la historia clínica y no te dan trabajo, esa es la verdad. Nombrás el 4% y tampoco le dan importancia”.
El falso metrobús
Además de dar marcha atrás con la quita generalizada, desde el gobierno salieron a plantear al revuelo como efecto de una “falla en la comunicación” de la medida. Una fuente del gobierno explicó a lavaca: “Se dieron de baja los casos donde se encontraron inconsistencias. El caso de la chica olímpica (Yanina Martínez, medalla de oro en los Juegos de Río 2016) por ejemplo, ahí se cruzaron 2 bases de datos que tenían sentido, pero como en la identificación tributaria y social no aparece que fue al juego paralímpico, se dio de baja. Eso se rehabilita inmediatamente con un botón”. Sin embargo, la madre de Yanina contó que le dieron de baja la pensión porque su hija consiguió un patrocinio.
Qué hay detrás: “La mejor noticia es que esto finalmente a partir de la crisis de comunicación que se creó es una oportunidad parar adecuar el sistema de pensiones que hoy es imperfecto en muchos sentidos. Hacia lo que estamos migrando es de avanzada y va en línea con la convención y no con el asistencialismo que fue lo que predominó en el modelo médico hegemónico durante tantos años”.
Según el funcionario – que ideó junto a Gabriela Michetti el Plan Nacional de Discapacidad- “después de la tormenta va a venir algo muy muy interesante”. “¿Qué? “No puedo adelantar, pero vendría a ser algo así como el Metrobús de la discapacidad”.
Alejandro, de ATE nacional, cuenta desde adentro. “Lo que interpreto es que con esta reforma a partir de echar trabajadores es meterse con la gente que menos tiene y reducir tareas en la parte laboral. Ahora quieren hacer un sistema todo electrónico y eliminar el papel, y nosotros trabajamos con expedientes: si me pasás el sistema electrónico a través del Ministerio de Modernización, en el paso de ese sistema se caen pensiones y trabajadores. Está pasando con los jubilados, los remedios del PAMI, la caja de la Anses la están vaciando. Es un engaño. Dicen que modernizan pero son políticas de estado que se basan en comentarios o supuestos como si el problema fuese que hay pensiones truchas”.
Mientras, la movilización decide cortar la 9 de julio.
Se arma una larga cola de autos y un motociclista muy alterado, al no poder pasar, le pregunta a un policía: “¿Y ahora qué mierda quieren?” El oficial levanta los hombros. “¿Quiénes son?”, pregunta. “Los discapacitados”.
El tipo agacha la cabeza, y dobla la moto.








Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
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Unión de Medios Autogestivos: Comunicacción



































