Nota
Vanesa Orieta, a 3 años de encontrar a Luciano Arruga: “Los casos de desaparición forzada tienen una sistematicidad y una lógica”
El 17 de octubre, mismo día del hallazgo del cuerpo de Santiago Maldonado en el Río Chubut, se cumplían tres años del hallazgo del cuerpo de Luciano Arruga, el adolescente de 16 años desaparecido el 31 de enero de 2009, hostigado y torturado por la Policía Bonaerense. Después de una intensa búsqueda de cinco años y ocho meses, su familia reveló la ingeniera social que se tejió en este caso de desaparición forzada: lo vieron por última vez en un destacamento policial, lo atropellaron mientras cruzaba con ropa que no era de él por un lugar inaccesible de la avenida General Paz y lo enterraron como NN en el Cementerio de la Chacarita. Hoy, familiares y amigos conmemorarán los tres años con actividades en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. Vanesa Orieta, su hermana, habló con lavaca sobre una “lógica” que se repite en cada caso de desaparición forzada y que pudo verse de forma brutal en el caso Maldonado: “Se ha perdido mucho tiempo: se ha perdido inteligentemente bien y en favor de generar impunidad y que a los familiares no podamos saber la verdad. Eso es lo que se tiene que empezar a ver en cualquier causa de desaparición forzada: involucra a muchas personas en la actitud de invisibilizar, ocultar y dilatar los tiempos para que las pruebas se borren”. Esa denuncia es que volverán a trasladar a las calles: “No hay que quitar la responsabilidad social que tenemos de tomar una acción en conjunto, de salir a la calle, de visibilizar, de decir Nunca Más, de plantear que es sistemático, que es una actitud corporativa que intenta silenciar a familiares y silenciar las causas”.

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga.
Foto: Lina Etchesuri
“Estamos con bronca, con tristeza, con desilusión y con ganas no de estar un día ni dos en la calle, sino todos los que sean necesarios para saber la verdad de cada uno de los casos y que todos los responsables políticos, judiciales y materiales de cada una de las causas de muerte de nuestros hermanos vayan presos. Esa es la sensación”. Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, describe así a lavaca su sensación ante la trágica coincidencia que ocurrió esta semana: el 17 de octubre, día que hallaron el cuerpo de Santiago Maldonado en el Río Chubut, se cumplían tres años del hallazgo del cuerpo de Luciano, el joven de 16 años de La Matanza (provincia de Buenos Aires) desaparecido el 31 de enero de 2009. Cinco años y ocho meses de una búsqueda intensa y movilizaciones multitudinarias, la familia pudo acercarse a una porción de la verdad. Este sábado conmemorarán los tres años con actividades en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. Habrá radio abierta, charlas y proyecciones.
Vanesa Orieta recuerda que en ese barrio Luciano había sido detenido ilegalmente por efectivos de la Policía Bonaerense y transportado en un patrullero hasta un destacamento que no podía retener personas, mucho menos un menor, a tan solo unas cuadras de su casa, incluso antes de su desaparición. Allí estuvo privado ilegalmente de su libertad desde las 11 hasta las 19 horas del 22 de septiembre de 2008, según dictaminó el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Matanza que en mayo del 2015 condenó por torturas a 10 años de prisión a Julio Diego Torales, el oficial principal a cargo de la dependencia policial que convalidó esa detención arbitraria.
La última vez que lo vieron con vida fue en ese mismo destacamento el 31 de enero de 2009. La causa estuvo durante años en la justicia provincial bajo “averiguación de paradero” hasta que la familia logró el cambio a la justicia federal bajo la carátula “desaparición forzada”. El 17 de octubre de 2014 hallaron el cuerpo y, así, se enfrentaron cara a cara con la ingeniería social de la impunidad: según la reconstrucción, Luciano “cruzó” a las 3.21 de la madrugada del 31 de enero con ropa que no era de él por un lugar inaccesible de la General Paz “desesperado, como si estuviera escapando de algo”, según declararon testigos. Lo atropellaron, murió en el Hospital Santojanni -donde su familia fue a preguntar si había ingresado un joven y le respondieron que no-, lo derivaron al Cuerpo Médico Forense y fue enterrado como NN en el Cementerio de Chacarita. El circuito revela cuál fue la trama de encubrimiento de uno de los casos más resonantes de nuestra democracia. Las prendas nunca aparecieron, y un testigo declaró ante el Juzgado Federal de Morón (donde se tramita la causa) que vio desde la autopista una camioneta doble cabina de la Bonaerense con las luces bajas. Estaba sobre la colectora de la General Paz.
“No fue un accidente”, resalta Vanesa.
En el medio, y a lo largo de todos estos años, una fiscal que derivó la investigación en la propia Bonaerense denunciada (Roxana Castelli), otra fiscal que pidió “pinchar” los teléfonos de la propia familia (Celia Cejas) y un juez que lo convalidó (Gustavo Banco). Sobre estos tres funcionarios pesa un pedido de jury político.
-¿Cómo está la causa de Luciano hoy?
-La causa de Luciano está como siempre han deseado aquellos que esté, que son los responsables de la desaparición forzada, políticos, materiales y judiciales. Es una causa rodeada de impunidad, en donde por supuesto la impunidad lo que hace es borrar pruebas, alargar los tiempos, desgastar a la familia, generar un estado de abandono a las victimas más directas de familiares y los amigos para que en ese abandono puedan avanzar en sus amenazas y a favor de todos aquellos responsables de la desaparición de Luciano. Así que a 9 años que se van a cumplir el el 31 de enero de 2018, la causa está aún en instancia de instrucción, como cuando hablamos de causas que están rodeadas de impunidad: se sigue investigando a 9 años de secuestrado y desaparecido Luciano, no hay ningún procesado. En ese sentido seguimos un camino desesperante, tortuoso, y algunos de los que son responsables se presentan nuevamente en elecciones el domingo. Allí llevaremos los votos, a esas urnas manchadas de sangre.
–Desde el principio sostuvieron que no fue un accidente, ¿qué otros elementos surgieron?
-Están los testigos fundamentales, que dan un poco de luz a tanta oscuridad que se ha generado en esta causa judicial. Son dos testigos que hablan claramente. Primero, el que atropella a Luciano dice que mi hermano estaba corriendo como desesperado, escapando de algo o de alguien. El segundo testigo es quien ve claramente una patrulla de la Bonaerense colocada al costado de la General Paz, que le hace señas para asistir a Luciano, que todavía se encontraba con vida. Son detalles realmente importantes y se suman a declaraciones de otros testigos, que dicen Luciano estaba en la Comisaría 8va y en el destacamento de Lomas del Mirador. Hay pruebas con anterioridad, pero también había muchas pruebas que también se perdieron. La fundamental, y aquí es cuando aparecen las comparaciones que a uno le causan escozor en el cuerpo, es que Luciano aparece después de 5 años y 8 meses, y sus restos no pudieron decir nada acerca de lo que fueron esos últimos minutos de vida. Me refiero a que no aportaron datos respecto del sufrimiento que estamos seguros que Luciano padeció. Hoy estamos a la espera de saber si el cuerpo de Santiago puede darnos un dato de lo que le tocó sufrir en esos últimos momentos de vida. Cuando uno relata esto a mí se me sigue llenando la garganta de impotencia y dolor. Esto es lo que pasa hoy a 3 años de haber encontrado a Luciano. Algunos destellos de luz siguen dándonos esperanza para seguir luchando en el proceso judicial pero hay que ser realistas y entender que se ha perdido mucho tiempo: se ha perdido inteligentemente bien y en favor de generar impunidad y que a los familiares no podamos saber la verdad. Eso es lo que se tiene que empezar a ver en cualquier causa de desaparición forzada: involucra a muchas personas en la actitud de invisibilizar, ocultar y dilatar los tiempos para que las pruebas se borren.
«Después de tanto tiempo, sus restos no aportaron datos respecto del sufrimiento que estamos seguros que Luciano padeció».
-Hablaba de las comparaciones que generan escozor: ¿puede decirse que la desaparición de Santiago Maldonado reveló que la maquinaria de impunidad que se vio en las desapariciones de Iván Torres y Luciano, por ejemplo, continúa intacta?
-Ahí también está el interés de todos los familiares de poder expresar y entender una lógica que a esta altura es muy notoria. Esta desesperación tiene que ver con no entenderla sólo los familiares sino el conjunto social porque uno a diario lee comentarios muy a la ligera, flacos, que ponen estos casos en un lugar de hasta de muerte natural, quitando la responsabilidad social que tenemos de tomar una acción en conjunto, de salir a la calle, de visibilizar, de decir Nunca Más, de plantear que es sistemático, que es una actitud corporativa que intenta silenciar a familiares y silenciar las causas. En esa lógica tiene que ver el sistema judicial: dilatar los tiempos, lograr que las pruebas se borren, amedrentar con indagatorias a la familia y amigos, discriminar y criminalizar la figura de la victima, hacer oído sordos al pedido de la familia y la sociedad en conjunto por parte de políticos, cuestionar a los testigos y, también, discriminarlos y criminalizarlos. Esas dos palabras vuelven siempre y hay que hacerlas sonar todo el tiempo porque es la forma en la que se mueven en sus discursos y sus mensajes. Y el rol de los medios, de los monopolios de la desinformación, es bastante notorio, y lo que me sigue molestando mucho es que a los medios de la derecha ya le conocemos esta actitud de desvirtuar la información, generar caos y confundir a la sociedad, pero hay un sector de medios que también tienen cierta llegada, que hablan con parcialidad y siguen utilizando los casos según conviene. Echan luz, pero Invisibilizan al resto: muchos dijeron que Santiago Maldonado era el primer desaparecido de la democracia. Daña mucho y, sobre todas las cosas, en el futuro los va a dañar a ellos, porque si no entienden que hay una cola de casos que habla de una sistematicidad y una lógica, seguimos poniendo en riesgo este intento de democracia.
La familia realizará este sábado, desde las 15, radio abierta, charlas y proyecciones en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. La dirección: Perú y Necochea. Hoy también habrán movilizaciones a Plaza de Mayo para exigir justicia por Santiago Maldonado. A través de un comunicado, familiares y amigos de Luciano Arruga expresaron: “Llamamos a todos a que se manifiesten en todo el país exigiendo el legítimo derecho de la familia y del pueblo a saber toda la verdad sobre la desaparición y muerte de Santiago. Como así también para todas las víctimas de la represión estatal. Proponemos accionar desde cada lugar con distintas expresiones, para concientizar la importancia de mantener una memoria dinámica en nuestra sociedad, que nos permita entender la sistematicidad y la metodología del aparato represivo del Estado”.
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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