Sigamos en contacto

Nota

Vanesa Orieta, a 3 años de encontrar a Luciano Arruga: “Los casos de desaparición forzada tienen una sistematicidad y una lógica”

Publicada

el

El 17 de octubre, mismo día del hallazgo del cuerpo de Santiago Maldonado en el Río Chubut, se cumplían tres años del hallazgo del cuerpo de Luciano Arruga, el adolescente de 16 años desaparecido el 31 de enero de 2009, hostigado y torturado por la Policía Bonaerense. Después de una intensa búsqueda de cinco años y ocho meses, su familia reveló la ingeniera social que se tejió en este caso de desaparición forzada: lo vieron por última vez en un destacamento policial, lo atropellaron mientras cruzaba con ropa que no era de él por un lugar inaccesible de la avenida General Paz y lo enterraron como NN en el Cementerio de la Chacarita. Hoy, familiares y amigos conmemorarán los tres años con actividades en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. Vanesa Orieta, su hermana, habló con lavaca sobre una “lógica” que se repite en cada caso de desaparición forzada y que pudo verse de forma brutal en el caso Maldonado: “Se ha perdido mucho tiempo: se ha perdido inteligentemente bien y en favor de generar impunidad y que a los familiares no podamos saber la verdad. Eso es lo que se tiene que empezar a ver en cualquier causa de desaparición forzada: involucra a muchas personas en la actitud de invisibilizar, ocultar y dilatar los tiempos para que las pruebas se borren”. Esa denuncia es que volverán a trasladar a las calles: “No hay que quitar la responsabilidad social que tenemos de tomar una acción en conjunto, de salir a la calle, de visibilizar, de decir Nunca Más, de plantear que es sistemático, que es una actitud corporativa que intenta silenciar a familiares y silenciar las causas”.

Vanesa Orieta, a 3 años de encontrar a Luciano Arruga: “Los casos de desaparición forzada tienen una sistematicidad y una lógica”

Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga.
Foto: Lina Etchesuri


“Estamos con bronca, con tristeza, con desilusión y con ganas no de estar un día ni dos en la calle, sino todos los que sean necesarios para saber la verdad de cada uno de los casos y que todos los responsables políticos, judiciales y materiales de cada una de las causas de muerte de nuestros hermanos vayan presos. Esa es la sensación”. Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, describe así a lavaca su sensación ante la trágica coincidencia que ocurrió esta semana: el 17 de octubre, día que hallaron el cuerpo de Santiago Maldonado en el Río Chubut, se cumplían tres años del hallazgo del cuerpo de Luciano, el joven de 16 años de La Matanza (provincia de Buenos Aires) desaparecido el 31 de enero de 2009. Cinco años y ocho meses de una búsqueda intensa y movilizaciones multitudinarias, la familia pudo acercarse a una porción de la verdad. Este sábado conmemorarán los tres años con actividades en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. Habrá radio abierta, charlas y proyecciones.
Vanesa Orieta recuerda que en ese barrio Luciano había sido detenido ilegalmente por efectivos de la Policía Bonaerense y transportado en un patrullero hasta un destacamento que no podía retener personas, mucho menos un menor, a tan solo unas cuadras de su casa, incluso antes de su desaparición. Allí estuvo privado ilegalmente de su libertad desde las 11 hasta las 19 horas del 22 de septiembre de 2008, según dictaminó el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Matanza que en mayo del 2015 condenó por torturas a 10 años de prisión a Julio Diego Torales, el oficial principal a cargo de la dependencia policial que convalidó esa detención arbitraria.
La última vez que lo vieron con vida fue en ese mismo destacamento el 31 de enero de 2009. La causa estuvo durante años en la justicia provincial bajo “averiguación de paradero” hasta que la familia logró el cambio a la justicia federal bajo la carátula “desaparición forzada”.  El 17 de octubre de 2014 hallaron el cuerpo y, así, se enfrentaron cara a cara con la ingeniería social de la impunidad: según la reconstrucción, Luciano “cruzó” a las 3.21 de la madrugada del 31 de enero con ropa que no era de él por un lugar inaccesible de la General Paz “desesperado, como si estuviera escapando de algo”, según declararon testigos. Lo atropellaron, murió en el Hospital Santojanni -donde su familia fue a preguntar si había ingresado un joven y le respondieron que no-, lo derivaron al Cuerpo Médico Forense y fue enterrado como NN en el Cementerio de Chacarita. El circuito revela cuál fue la trama de encubrimiento de uno de los casos más resonantes de nuestra democracia. Las prendas nunca aparecieron, y un testigo declaró ante el Juzgado Federal de Morón (donde se tramita la causa) que vio desde la autopista una camioneta doble cabina de la Bonaerense con las luces bajas. Estaba sobre la colectora de la General Paz.

“No fue un accidente”, resalta Vanesa.

En el medio, y a lo largo de todos estos años, una fiscal que derivó la investigación en la propia Bonaerense denunciada (Roxana Castelli), otra fiscal que pidió “pinchar” los teléfonos de la propia familia (Celia Cejas) y un juez que lo convalidó (Gustavo Banco). Sobre estos tres funcionarios pesa un pedido de jury político.
-¿Cómo está la causa de Luciano hoy?
-La causa de Luciano está como siempre han deseado aquellos que esté, que son los responsables de la desaparición forzada, políticos, materiales y judiciales. Es una causa rodeada de impunidad, en donde por supuesto la impunidad lo que hace es borrar pruebas, alargar los tiempos, desgastar a la familia, generar un estado de abandono a las victimas más directas de familiares y los amigos para que en ese abandono puedan avanzar en sus amenazas y a favor de todos aquellos responsables de la desaparición de Luciano. Así que a 9 años que se van a cumplir el el 31 de enero de 2018, la causa está aún en instancia de instrucción, como cuando hablamos de causas que están rodeadas de impunidad: se sigue investigando a 9 años de secuestrado y desaparecido Luciano, no hay ningún procesado. En ese sentido seguimos un camino desesperante, tortuoso, y algunos de los que son responsables se presentan nuevamente en elecciones el domingo. Allí llevaremos los votos, a esas urnas manchadas de sangre.
Desde el principio sostuvieron que no fue un accidente, ¿qué otros elementos surgieron?
-Están los testigos fundamentales, que dan un poco de luz a tanta oscuridad que se ha generado en esta causa judicial. Son dos testigos que hablan claramente. Primero, el que atropella a Luciano dice que mi hermano estaba corriendo como desesperado, escapando de algo o de alguien. El segundo testigo es quien ve claramente una patrulla de la Bonaerense colocada al costado de la General Paz, que le hace señas para asistir a Luciano, que todavía se encontraba con vida. Son detalles realmente importantes y se suman a declaraciones de otros testigos, que dicen Luciano estaba en la Comisaría 8va y en el destacamento de Lomas del Mirador. Hay pruebas con anterioridad, pero también había muchas pruebas que también se perdieron. La fundamental, y aquí es cuando aparecen las comparaciones que a uno le causan escozor en el cuerpo, es que Luciano aparece después de 5 años y 8 meses, y sus restos no pudieron decir nada acerca de lo que fueron esos últimos minutos de vida. Me refiero a que no aportaron datos respecto del sufrimiento que estamos seguros que Luciano padeció. Hoy estamos a la espera de saber si el cuerpo de Santiago puede darnos un dato de lo que le tocó sufrir en esos últimos momentos de vida. Cuando uno relata esto a mí se me sigue llenando la garganta de impotencia y dolor. Esto es lo que pasa hoy a 3 años de haber encontrado a Luciano. Algunos destellos de luz siguen dándonos esperanza para seguir luchando en el proceso judicial pero hay que ser realistas y entender que se ha perdido mucho tiempo: se ha perdido inteligentemente bien y en favor de generar impunidad y que a los familiares no podamos saber la verdad. Eso es lo que se tiene que empezar a ver en cualquier causa de desaparición forzada: involucra a muchas personas en la actitud de invisibilizar, ocultar y dilatar los tiempos para que las pruebas se borren.

«Después de tanto tiempo, sus restos no aportaron datos respecto del sufrimiento que estamos seguros que Luciano padeció».

-Hablaba de las comparaciones que generan escozor: ¿puede decirse que la desaparición de Santiago Maldonado reveló que la maquinaria de impunidad que se vio en las desapariciones de Iván Torres y Luciano, por ejemplo, continúa intacta?
-Ahí también está el interés de todos los familiares de poder expresar y entender una lógica que a esta altura es muy notoria. Esta desesperación tiene que ver con no entenderla sólo los familiares sino el conjunto social porque uno a diario lee comentarios muy a la ligera, flacos, que ponen estos casos en un lugar de hasta de muerte natural, quitando la responsabilidad social que tenemos de tomar una acción en conjunto, de salir a la calle, de visibilizar, de decir Nunca Más, de plantear que es sistemático, que es una actitud corporativa que intenta silenciar a familiares y silenciar las causas. En esa lógica tiene que ver el sistema judicial: dilatar los tiempos, lograr que las pruebas se borren, amedrentar con indagatorias a la familia y amigos, discriminar y criminalizar la figura de la victima, hacer oído sordos al pedido de la familia y la sociedad en conjunto por parte de políticos, cuestionar a los testigos y, también, discriminarlos y criminalizarlos. Esas dos palabras vuelven siempre y hay que hacerlas sonar todo el tiempo porque es la forma en la que se mueven en sus discursos y sus mensajes. Y el rol de los medios, de los monopolios de la desinformación, es bastante notorio, y lo que me sigue molestando mucho es que a los medios de la derecha ya le conocemos esta actitud de desvirtuar la información, generar caos y confundir a la sociedad, pero hay un sector de medios que también tienen cierta llegada, que hablan con parcialidad y siguen utilizando los casos según conviene. Echan luz, pero Invisibilizan al resto: muchos dijeron que Santiago Maldonado era el primer desaparecido de la democracia. Daña mucho y, sobre todas las cosas, en el futuro los va a dañar a ellos, porque si no entienden que hay una cola de casos que habla de una sistematicidad y una lógica, seguimos poniendo en riesgo este intento de democracia.
La familia realizará este sábado, desde las 15, radio abierta, charlas y proyecciones en la Plaza Luciano Arruga, en Lomas del Mirador. La dirección: Perú y Necochea. Hoy también habrán movilizaciones a Plaza de Mayo para exigir justicia por Santiago Maldonado. A través de un comunicado, familiares y amigos de Luciano Arruga expresaron: “Llamamos a todos a que se manifiesten en todo el país exigiendo el legítimo derecho de la familia y del pueblo a saber toda la verdad sobre la desaparición y muerte de Santiago. Como así también para todas las víctimas de la represión estatal. Proponemos accionar desde cada lugar con distintas expresiones, para concientizar la importancia de mantener una memoria dinámica en nuestra sociedad, que nos permita entender la sistematicidad y la metodología del aparato represivo del Estado”.

Nota

MU 215: Sin chamuyo

Publicada

el

MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 38.332

Suscribite a lavaca