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Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto

Lógica, ideas, anécdotas, broncas, sospechas, arrepentimientos y paradojas contados por la gente que llenó la Plaza de Mayo, en un acto inédito ante la salida de un presidente. Proporción de 3 a 1 entre los que fueron por las suyas, y los encuadrados. Pistas para entender a qué apuestan los que salieron a agradecerle al gobierno.

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Lógica, ideas, anécdotas, broncas, sospechas, arrepentimientos y paradojas contados por la gente que llenó la Plaza de Mayo, en un acto inédito ante la salida de un presidente. Proporción de 3 a 1 entre los que fueron por las suyas, y los encuadrados. Pistas para entender a qué apuestan los que salieron a agradecerle al gobierno.

Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto
Adriana se agarra la cabeza. Lleva el pelo muy corto y tiene una bandera argentina pintada en el pómulo derecho.
-No sabés lo que pasó con mi hija-
-¿Qué pasó?- le dice una amiga.
-Habla pestes de Macri, todo el día. No se puede creer.
La amiga se sorprende, no entiende muy bien el relato, hasta que Adriana explica:
-Es la única de la familia que votó a Macri, y ahora dice que está arrepentida: todo el día lo putea- dice tapándose levemente la boca, como para que se note menos lo que acaba de decir.
-¿Por qué está arrepentida?- consulta lavaca.org, metiéndose en esta conversación altamente política entre vecinas de barrio. Jorge, marido de Adriana y papá de la arrepentida se exaspera:
-¡Y por qué va a ser! Porque fue a la panadería, y después a la carnicería, vio cómo subieron las cosas, y se avivó que con el cuentito del cambio nos van a meter a todos en el horno.
Bocha, de Paternal, motoquero, le dio la razón a Jorge. «Yo estoy notando lo mismo». La Plaza de Mayo se iba llenando. La mitad, veinteañeros o menos. Un 70% del total, sub 40. Detrás de Adriana pasó un hombre con una pancarta hecha a mano:
-«Yo voté a Scioli. Conmigo no te quejes».

Senegal y Nordelta

La llegada había sido un poco estrambótica. Las banderas con la leyenda “Te abrazamos hasta tu regreso. Gracias Cristina. Aguante Morocha” costaban 50 pesos, pero al querer saber el precio de las banderas argentinas, un vendedor canoso respondió: “A los periodistas no les hablo porque son una manga de hijos de puta, que están en contra del proyecto nacional y dicen que los vendedores ambulantes somos todos chorros”. Intenté aclararle que el caso de esta Cooperativa es bien diferente, pero no hubo caso. Siguió: “Y lo que nunca dicen ustedes es que los chorros que vienen a sacarnos el trabajo a los argentinos son éstos”, dijo señalando a un senegalés que vendía cadenitas y miraba con sonrisa tímida, no muy seguro de si había entendido mal, o demasiado bien. Otro vendedor, de Coca Cola, Omar, terció: “La gente anda enojada, habrá que ver qué tal anda la venta mañana. Ojalá no haya bolonqui”, deseó, imaginando el acto macrista.
Remeras estampadas: “No fue magia, pero fue mágico”, “Somos los del 49%, que nunca aflojaron ni aflojaremos. Resistiremos hasta que vuelvas”.
Laura y Jimena, madre e hija, llegaron desde Tigre: “vinimos a saludar a Cristina porque estos 12 años fueron una maravilla. Yo organizo eventos y soy artesana. El gobierno me ayudó con arreglos de la casa, pero pensá que veníamos del 2001 donde pasamos hambre. Mi marido hace parques y jardines, pero ahí en Tigre todo mal con Massa, porque hace todo para Nordelta, pero los barrios pobres como Las Tunas o Almirante Brown están hechos un desastre” cuenta Laura.
Jimena se emociona: “Mi abuela es pobre, se arregla sólo su jubilación, pero tiene 5 chicos a cargo. Y todos van al colegio, tienen sus zapatillas, sus útiles, porque hay apoyo para que pueda hacerlo. En otra época esos chicos hubieran estado en la calle. Todos se llenan la boca hablando de educación, pero ahí ves la educación en serio”.
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Los ambiciosos

Elsa llegó desde Exaltación de la Cruz: “¿Por qué perdimos? Por el odio a Cristina. Y pasa con los mismos que reciben planes y beneficios. Lo veo en mis vecinos, votan en contra. Pero ya charlé con varios que se están arrepintiendo y se ponen en contra de Macri. Antes decían “yegua” y ahora putean a Macri porque ven lo que suben los precios, o que les quieren descontar el impuesto a las Ganancias. Yo trabajo de empleada en la administración de un Hospital. Para mí lo bueno es que todos tengamos auto, cosas. La bronca contra este gobierno para mí es por los medios, que le llenan la cabeza a la gente”.
Llegados desde Mendoza, Jorgelina sugiere: “Se consiguieron muchas cosas, pero la gente quedó un escalón más arriba y ahora quiere más”. Franco, a su lado: “Le dieron mucho poder a la clase media ambiciosa que quiere llenarse de cosas. Eso es por el capitalismo”.
Una chica de Nuevo Encuentro vende pins con la leyenda “abrazame hasta que Cristina vuelva” a 20 pesos, dos por 30. Otra remera: “Cristina madre del pueblo”. Empiezan a probar parlantes para el acto. El locutor dice “6, 7, 8” y estallan aplausos favorables a ese programa que cada vez más tiene clones similares, pero ahora opositores: discurso endogámico, reiterativo y con virtudes somníferas.
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Nacidos en 2000

En zona hiperjuvenil aparecen dos chicos, Homero de 15 años, Agustín de 16. Integran la Unión de Estudiantes Secundarios, UES.
-Vinimos a agradecerle a Cristina, si vuelve o no, no se sabe- dice Homero.
-Para mi nunca se va a ir, se bancó todo, las corporaciones, las mentiras, todo.
-La mataron con las tapas de los diarios. Ningún político se bancaría tanto. Pero lo bueno que tuvo, sobre todo, es cómo se recuperó el interés por la política. Hoy ves pibitos de 13 años y no se puede creer- dice Agustín, con tono maduro.
-¿En qué hubo fallas?- consulta lavaca.org.
Agustín:
-Cristina hizo leyes, se mejoró la situación de la gente, pero se falló en crear realmente poder popular, un sector movilizado, con estructuras sindicales incluso, para aguantar cualquier embestida.
-Macri no creo que pueda lograr el amor que se ve acá. La derecha no enamora- se ilusiona Homero, subestimando tal vez la capacidad amatoria que ha sido capaz de exhibir parte gruesa de la sociedad en ciertos momentos históricos.
Agustín retoma:
-Mucha gente no votó al Frente para la Victoria porque no hubo críticas para afuera. Entonces hay que preguntar en qué fallamos, seamos nosotros, La Cámpora, el Movimiento Evita o cualquiera. Nadie es mejor que el otro, y estamos en el mismo proyecto- dice, revelando que tal vez las cosas no son tan sencillas.
Homero:
-No se pudo interpretar ni representar a la mayoría. Cristina no se supo manejar. Yo estoy a favor de la autocrítica pero no hubo un gran manejo del partido y los dirigentes. Como dijo Scioli: la militancia se tuvo que poner arriba del partido político y eso es re rescatable. Con una semana más le dábamos vuelta el resultado.
En lo que dice Homero hay ecos de un debate interno, que mucha gente sencillamente ignoró para salir a apoyar a Scioli cuando la primera vuelta demostró que la elección podía perderse, mientras los autodenominados dirigentes y dirigentas seguían extrayéndose la piel entre ellos y ellas. Dice Agustín:
-Esto es una batalla cultural. Pero mostramos que puede moverse un montón de gente independiente, no organizada. Ahora hay que construir para que esa gente no salga a la calle solamente cuando estamos con el orto entre las manos, perdonando la expresión, sino todos los días para pelear por lo que hay que reivindicar.
Es difícil dejar de pensar que todas estas personas, al hacer lo que hacen, son más interesantes que tanto supuestos dirigentes que se afanan por conducirlas. Homero:
-La batalla cultural es que no le podés decir a la gente caminá para allá, caminá para acá. También es entender que hay que escuchar. No podés pensar que la gente es tonta. Si no, serían tontos los que le hicieron ganar a Cristina en 2011. Para mí hay que escuchar también a los de Macri que hablan de la revolución de la alegría, que va a ser para tres o cuatro. O lo de unirse. Hay que escuchar y saber que nosotros podemos hacer las cosas en serio y mucho mejor- dice el joven de 15 años.
-Me pusieron Homero por la Odisea- cuenta. Habrá que ver qué clase de Odisea es la que se escribirá a partir de ahora.
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Ovarios, huevos y Clarín

Una chica lleva la remera con el rostro de la Presidenta y la frase: “Todas somos yeguas”. ¿Qué significa? Joana dice a las apuradas:
-Porque tuvo ovarios para bancársela contra muchos incluso después de la muerte de Néstor. Se la bancó contra los fondos buitres. Me gustaría ver si los que van a estar ahora, como Macri, tienen los ovarios que tuvo ella para negociar defendiendo a la Argentina.
Alguien me saluda, y descubro a Oscar Finkelstein, periodista que hasta hace cinco años trabajó en el diario Clarín:
-Vine siempre a los actos, incluso estando en el diario. A muchos periodistas les sigue pasando eso de cumplir con su trabajo, pero apostar por otra cosa: parece un poco esquizofrénico, pero siempre agradecí a este gobierno por todo lo que tuvo que ver con la inclusión y enfrentarse con las corporaciones. Con algunas, es cierto, con Monsanto o Chevron no. Pero uno intuye más o menos lo que viene y la diferencia con otras épocas es esto: la movilización, gente hinchando las pelotas para que no se pierda, por lo menos, lo que se ganó.
Oscar cuenta que está con un contrato basura en un ministerio, y reconoce fallas que explican la derrota electoral:
-Hay una cosa arrogante de parte de la Presidenta, que genera bronca, sumada a un aparato mediático que golpetea todo el día con eso. Y hay algo de la historia argentina, del temor a lo popular, que existe desde hace más de medio siglo.
Datos de pasillo del diario:
-Hubo gente muy moderada, que de golpe se puso a levantar la bandera anti-k. Compraron el relato, o se aprovecharon de eso. Quedaron como un espejo de los medios oficialistas que compraron otro relato. Lo mejor es no comprar ningún relato.
Alrededor nuestro la multitud empezó a saltar: “Tomala a vos, dámela a mi, el que no salta es de Clarín”. Pasaba también uno de los sindicatos que tuvo mayor presencia: el de Televisión interpretando el tema: «Traigan al gorila de Clarín para que vea que este pueblo no cambia de idea».
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El informático y la doctora

Un señor lleva una galera hecha de papel: “Cristina, volvé ayer” y al lado se venden remeras que plantean: “Juicio y castigo”, en referencia a los delitos de lesa humanidad.
Gerardo es informático, y Marina es médica del Hospital Italiano. Gerardo está asombrado desde la perspectiva consumista:
-En mi ambiente veo que mis compañeros compraron máquinas de fotos, celulares increíbles, cambian el auto cada dos años, compran computadoras carísimas… y está todo mal. ¿Cómo, loco? ¿Te fuiste a Miami, te compraste de todo, y está todo mal? Sí, todo mal. Todos votan a Macri.
Esta cuestión del voto relacionado con el bolsillo tiene prevalencia en las teorías democráticas actuales. Marina agrega:
-En el hospital la mayoría votó a Macri. Pero yo espero que Cristina vuelva.
¿No es demasiada dependencia de un liderazgo que termina absorbiendo toda esa energía social? Marina sugiere:
-Y bueno, si no que aparezca alguien que sea de ese lado.
Jessica, ante la sola pregunta por su presencia en la Plaza, se larga a llorar. Fue con su marido Fernando y sus chiquitos Francisco y Clara.
-Lloro porque nunca tuvimos un gobierno así. Yo sé que Cristina es una caprichosa, pero muere con las botas puestas, en la suya. Por ahí no escuchó lo que la gente le estaba diciendo. Para mí la reventaron con lo del impuesto a las ganancias. Pero esa misma gente se le va a dar vuelta a Macri muy rápido. Acordate de lo que te digo.
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Teoría y práctica de la vereda

El éxito de la tarde, la remera “Abrazame hasta que vuelva Cristina” cotizó a 120 pesos. Georgina, instrumentadora quirúrgica, había hecho su propia pancarta agradeciendo “por devolverme Aerolíneas, YPF, los trenes, los nietos, la industria argentina, la identidad cultural”.
-Tengo 28 años viví lo peor de los finales de los 90, lo que pasó después durante este gobierno fue increíble. Y hoy es la primera vez que vine a la plaza. Fueron 12 años de buena vida.
¿Nada que cuestionar?
-Al revés, hay mucha autocrítica. La soberbia no es buena y mucha gente votó contra eso, no tanto a favor de Macri. Muchos votaron a Macri un poco dejándose llevar, y ahora no saben si metieron la pata.
Marcela es de Lanús, también primeriza en actos:
-Yo soy camarera en un sanatorio. ¿sabés que soy? Una negra de mierda. Y negra de mierda y todo, pude tomar un avión y viajar a Brasil. Y tengo un auto cero kilómetro. Y no lo voy a poner de remis. Tengo 40 años. En el 2001 tenía a mis dos hijos, y salía a cartonear. ¿Entendés? Es la primera vez en mi vida que vengo a un acto. La gente que votó en contra es la que se comió esa palabrita del cambio. Miran Canal 13 y TN, y no ven la realidad. La gente de clase media baja para abajo, como soy yo, lo que se jodió es con lo del impuesto a las ganancias arriba de 15.000 pesos.  Eso jugó en contra. Ahora este tipo dice que lo saca, que no lo saca. Con todo hace así, que sí, que no. Nos va a volver locos.
Atardecía, con olor a choripán y un pronóstico. “Vamos muchachos, última choriceada, desde mañana vamos a vender sushi”.
Volviendo por Hipólito Yrigoyen había huestes nutridas de la Policía Metropolitana. En una esquina, un carro de asalto de dimensiones hollywoodenses repleto de individuos pertrechados para una guerra inexistente, se supone. La calle estaba vacía, pero los metropolitanos ordenaban la caminata: “Por la vereda opuesta”, dijo uno cortando el camino. ¿Por qué? El metropolitano, con un grado más de volumen e inflando el chaleco amarillo flúo: “Se lo repito, vaya por la vereda opuesta”.
No son claros los alcances callejeros, ni los políticos, de semejante invitación.

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Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos

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Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.

Por Claudia Acuña

Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.

Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.

Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.

A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Hasta lograrlo.

Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.

Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.

Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.

Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.

Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.

Quizá.

Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.

Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.

La presentación

Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.

Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.

Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».

El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.

Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

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La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

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La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.

Por Francisco Pandolfi

Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.

La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”. 

Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».

Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.

En la conferencia de prensa convocada por la familia de Pablo Grillo, fotógrafo que fue impactado por una granada de gas lacrimógeno lanzada por las Fuerzas comandadas por Patricia Bullrich, Fabián, su papá, habló sobre la salud de su hijo.

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:35:39.538Z

Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.

Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”. 

En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.

La causa, sin avances

Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.

Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”. 

La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.

Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.

Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.

Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, es junto a Paula Litvachky, del CELS, la abogada que representa a la familia jurídicamente. En este video cuenta los avances de la causa judicial:

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:54:48.310Z

Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.

Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.

Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.

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La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

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Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.

Por Franco Ciancaglini.

La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo. 

En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso. 

“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.

La que habla es una de sus hijas, Paula.

El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10. 

Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.

El arma y la palabra

Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.

Es jubilada.

Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.

Tiene tres hijas.

Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.

Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.

Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.

La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.

Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.

El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.

Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.

Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.

Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.

“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.

Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.

Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.

Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.

Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.

La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”. 

¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.

La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.

¿Necesitan algo? “Sí: paz”.

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