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Extranjerización y vaciamiento: la motosierra territorial

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La Mesa Agroalimentaria Argentina denuncia los intentos de Javier Milei de avanzar con la entrega de tierras a extranjeros y grandes empresas, mediante la denominada “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”. Aunque aún no pudo tratarla en sesiones, mantiene el proyecto en comisiones y negocia apoyos. “El gobierno crea seguridad jurídica para las corporaciones e inseguridad para quienes usamos la tierra para producir alimentos”, afirman. Cómo se planta el Movimiento Nacional Campesino Indígena frente a esta otra forma de motosierra: el vaciamiento territorial. Este artículo fue publicado originalmente por la Agencia Tierra Viva bajo el título «El Gobierno quita la posibilidad de seguir ejerciendo la soberanía nacional sobre nuestras tierras».

Por Nahuel Lag*

Agencia Tierra Viva

El gobierno de Javier Milei tiene desde su primer mes en la Casa Rosada el objetivo de derogar la Ley de Tierras Rurales (Ley 26.737) para habilitar, sin restricciones, la compra del territorio argentino a manos de capitales extranjeros. Esa decisión se vio frustrada, por segunda vez, cuando en plena sesión del Senado el oficialismo decidió retirar del tratamiento la “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”. “Así como estaba el dictamen de mayoría, no consiguieron los votos necesarios, pero la ley no se retiró. Volvió a comisiones para ser tratada nuevamente. Ganamos un poco de tiempo y posibilidades”, señala Marisol Troya, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena – Somos Tierra (MNCI-ST), que junto a la Mesa Agroalimentaria Argentina (MAA) y otras organizaciones sociales, ambientales, académicas y sindicales formaron la Multisectorial por la Tierra y la Vivienda para frenar el proyecto oficialista.

La iniciativa de puño y letra del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger —el mismo que diseñó el DNU 70/2023, con el que se intentó derogar la ley por primera vez y luego fue frenado por una medida de amparo—, avanza con modificaciones y derogaciones sobre otro complejo entramado de entrega a manos privadas. Acelera los desalojos (con modificaciones al Código Civil), limita la capacidad del Estado para expropiar tierras de “utilidad pública” (con modificaciones a la Ley 21.499 sobre Expropiaciones y Ley 24.374 sobre Regularización Dominial) y deroga el artículo de la Ley de Manejo del Fuego que prohíbe por 30 años el cambio del uso del suelo luego de los incendios (para evitar el avance de la frontera agropecuaria y la especulación inmobiliaria).

El 20 de mayo pasado, el oficialismo había conseguido en el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General un dictamen de mayoría negociado por la titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, con una modificación en el capítulo sobre la Ley de Tierras, dando mandato para que las provincias decidieran qué tierras vender a manos extranjeras. “Federalismo puro”, lo definió Bullrich y lo comparó con lo hecho con la Ley de Glaciares

Extranjerización y vaciamiento: la motosierra territorial
Lago Escondido – Foto: Télam

La respaldaron desde la UCR y otras bancadas aliadas. El Bloque Justicialista y Convicción Federal se había opuesto pidiendo otras modificaciones. El dictamen de mayoría sostenía los aspectos críticos sobre la Ley de Tierras, entre ellos la derogación de ocho artículos como el que limitaba la compra (15 por ciento de tierras rurales en manos extranjeras y hasta 1.000 hectáreas en zonas estratégicas), la eliminación del Registro Nacional de Tierras Rurales y el Consejo Interministerial de Tierras Rurales; y la habilitación a toda persona física o jurídica extranjera para quedarse con los territorios.  

La Mesa Agroalimentaria alertó desde el inicio del tratamiento sobre la profundización de un “desequilibrio estructural” porque “otorga más poder a quienes poseen la tierra pero no la trabajan” y amplió a una red de organizaciones como el Frente Agrario Evita, el MTE-Rural, Inquilinos Agrupados, Red Universitaria por la Crisis Climática, FARN, el Observatorio de Tierras del PRIHA (FCE-UBA), el Grupo de Estudios de los Movimientos Sociales de América Latina (GER-Gemsal), La Cámpora, CTA Autónoma, que se incorporaron para frenar el proyecto del oficialismo. 

El único eco de las preocupaciones de las organizaciones estuvo dado por el Bloque Justicialista, que participó de la conferencia de prensa que la multisectorial realizó frente al Congreso en la previa de la sesión en la que el proyecto se frustró. Durante el tratamiento de la norma, Sturzenegger se hizo presente para defender su iniciativa a principios de abril y el debate quedó cerrado a los voces disidentes. Las comisiones están presididas por senadores de LLA: Agustín Pedro Coto (Asuntos Constitucionales) y Nadia Judith Márquez (Legislación General) y, hasta ahora, negaron la realización de reuniones informativas. Con la decisión de volver el proyecto a comisiones, el dictamen de mayoría logrado a fines de mayo se cae y la iniciativa deberá volver a ser debatida. Del proyecto original —por presión de la Iglesia— se logró eliminar un capítulo entero que modificaba la Ley de Registro Nacional de Barrios Populares.

“La discusión y el debate va a ser muy complejo, pero nosotros tenemos la obligación de plantear lo que está pasando. Para que la sociedad lo sepa y para poder continuar con acciones de lucha que permitan organizarnos mejor para resistir, básicamente”, sostiene Marisol Troya, del MNCI-ST. 

Extranjerización y vaciamiento: la motosierra territorial
foto: Luis Robayo / AFP

—El proyecto de “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” es un anhelo del Gobierno desde el inicio de su mandato. ¿Cuáles son los puntos críticos que denuncian desde la Mesa Agroalimentaria y la multisectorial de organizaciones? 

Marisol Troya—:  Las modificaciones sobre la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego son ejes muy importantes. En torno a la Ley de Manejo de Fuego, propone que haya un cambio de uso de suelo luego de que un territorio sea arrasado por un incendio intencional o no intencional. Esto da lugar a las autoridades provinciales a dar ese permiso de cambio de uso, lo que va a habilitar para que luego de incendios intencionales ocurran en esos territorios actividades extractivas: el avance de los monocultivos de pino o de soja, por ejemplo. 

—En cuanto a la Ley de Tierras, las derogaciones de los artículos que limitan la posesión de tierra en manos extranjeras modifican el sentido de la tierra como bien común, su utilidad pública…  

Este Gobierno, más allá de este proyecto de ley, propone que el mercado sea el único regulador social y el problema es que el mercado regula solamente en función de las grandes ganancias de las corporaciones transnacionales y no en función del derecho a la tierra y a la vivienda. El gobierno de La Libertad Avanza vino a proponer que  los derechos sociales, tanto individuales como colectivos, no existen más. Por lo tanto, sostiene que no debe existir la función social de la tierra, que es lo que los pequeños productores, los campesinos, los indígenas siempre defendemos como eje para discutir la tenencia de la tierra de la que vivimos.  

—Otros de los artículos que deroga de la Ley de Tierras implica eliminar el límite a la posesión de más de 1.000 hectáreas en zona de alta productividad o la prohibición para zonas ribereñas de cuerpos de agua o en zona de frontera, donde tenemos la Cordillera y los glaciares. Todo esto en un contexto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

En primer lugar, el proyecto saca la limitación de compra de tierras por parte de extranjeros, cualquiera puede comprar sin límites. Elimina el Registro de Extranjerización de la Tierra, con lo cual los argentinos y las argentinas vamos a tener menos información sobre quiénes y con qué fines compran tierras en el país. También, como decís, saca la prohibición de comprar tierra sobre cursos de agua y sobre zonas de frontera, que no es menor, porque muchas veces esto implica también negocios ilícitos en zonas de frontera. Entonces, es un proyecto del Gobierno que nos quita cualquier posibilidad de seguir ejerciendo la soberanía nacional sobre nuestras tierras y lo que va a suceder son nuevos corrimientos de los territorios campesinos e indígenas de las tierras donde producimos alimentos, por parte de corporación transnacional, estados nacionales, empresas extranjeras. Se da en el contexto del RIGI y ahora el «Súper RIGI», que comenzó a ser tratado en la Cámara de Diputados, que otorgan muchos beneficios a corporaciones extranjeras con el argumento de que vienen a invertir y a generar trabajo local. Pero de los proyectos mineros aprobados por el RIGI, hasta el momento, se crearía solo 7.000 puestos de trabajo en todo el país, mientras que los puestos de trabajo perdidos en este modelo económico se cuentan de a cientos de miles. No se trata de un modelo de bienestar para el pueblo argentino, el Gobierno está en función de las ganancias de las mayores corporaciones.

Extranjerización y vaciamiento: la motosierra territorial
Foto:Nico Freda

—Para el avance sobre los territorios, el proyecto contempla también la modificación del Código Civil para acelerar los desalojos… 

Ese eje es muy peligroso. Habilita desalojos en un tiempo récord, tanto en el campo como en las ciudades, por lo que tiene un impacto doble: en el acceso a la vivienda y en los medios de producción, en el uso de la tierra como bien común. En este punto, hay que reconocer que el Estado nacional, en las distintas gestiones que pasaron, no resolvió durante muchísimos años esta cuestión sobre la posesión de las tierras indígenas y campesinas. La Ley de Emergencia Territorial Indígena (que el gobierno de Milei derogó) habilitaba, por ejemplo, la entrega de títulos comunitarios y un ordenamiento del territorio distinto en función de un modelo de soberanía alimentaria. Ahora, este gobierno viene a matar toda posibilidad de contemplar la función social de la tierra en función de quienes la trabajan y quienes viven en ellas desde hace muchas décadas.

—Marcás la derogación de la Ley de Emergencia Territorial Indígena. Vos integrás también la Red Puna, que reúne a familias campesinas e indígenas en Jujuy. ¿Cómo podés ver el impacto que tendría este proyecto de ley en esos territorios?

—La distribución de la tierra en nuestro país es un problema de fondo que ningún gobierno nacional tocó, pero también entendemos que durante los gobiernos peronistas teníamos, al menos, leyes que protegían cierto estatus de tenencia de la tierra para las comunidades indígenas en torno a la propiedad comunitaria. Un derecho reconocido por el artículo 75 de la Constitución Nacional, que habla de la preexistencia étnica de los pueblos originarios y habilita la titulación comunitaria de la tierra sobre los territorios que ancestralmente habitamos. En Jujuy, en los últimos años, venimos resistiendo el avance de las mineras del litio, que obviamente lo hacen sin consulta previa ni libre ni informada (como obliga la ley). Si uno junta la modificación de la Constitución Provincial, que ocurrió durante el gobierno de Gerardo Morales, con el RIGI y ahora el Súper Rigi y la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, sin tener una gran parte de comunidades sus títulos comunitarios, obviamente nos pone en un esquema de cada vez mayor inseguridad jurídica sobre la tierra. El gobierno nacional crea seguridad jurídica para las grandes corporaciones transnacionales y una profunda inseguridad jurídica para quienes habitamos los territorios y producimos alimentos para los mercados locales. 

—En las últimos años con la crisis financiera, la pandemia de Covid-19 y las guerras, las tierras  rurales se transformaron en un commoditie, creció su acaparamiento por parte de grupos transnacionales y algunas Estados debaten modelos de reformas agrarias, pero el proyecto oficialista no sólo entrega las tierras a extranjeros sino que modifica la Ley de Expropiaciones. ¿Cómo limita al Estado para una posible reforma agraria? 

—Lo limita totalmente. Modifica todo el circuito administrativo del Estado para poder expropiar tierras y saca cualquier posibilidad de la utilización de la tierra en su función social. Deshabilita el proceso administrativo que permitía a los estados provinciales a expropiar para otorgar tierras a procesos cooperativos de producción de alimentos, por ejemplo. Esa posibilidad no va a existir más o va a estar muy restringida, con lo cual es casi imposible redistribuir tierras públicas, por ejemplo, tierras fiscales para la producción de alimentos en mano de los pequeños productores. Desbalancea la cuestión jurídica en función de los beneficios de los propietarios de la tierra y no en función de quiénes, por ejemplo, alquilan. Esto sucede no solo para lo rural, sino también para el ámbito urbano. 

—¿Puede generar nuevos conflictos combinado con la aceleración de los desalojos?

—En la ruralidad podría producir una nuevo corrimiento del dominio de las tierras. Con actores que presenten títulos de propiedad ficticios para reclamar la posesión. Son conflicto territoriales que ya ocurren, porque muchas veces los terratenientes salen a reclamar tierras campesinas o indígenas con títulos que no sabemos dónde se rubricaron. Pero, ahora, podrán acudir al Poder Judicial y conseguir que en diez días se dicte el desalojo de las tierras en contra de la gente que las ha ocupado tradicionalmente de manera ancestral o  durante más de 20 años. Todavía tenemos la ley de posesión veinteñal que nos ampara, pero ahora se podrá discutir la posesión en procesos breves, siempre en desmedro del inquilino o de quién produce alimento en los territorios. Estos desalojos siempre existieron, pero esta ley le daría una celeridad totalmente distinta de lo que vivimos hasta ahora. 

Extranjerización y vaciamiento: la motosierra territorial
Foto: Nicolás Pousthomis

—¿Qué otras consecuencias observan a futuro si este proyecto se transformara en ley?

—El nuevo avance sobre las tierras para la producción de alimentos locales en mano de los pequeños productores y el incremento del territorio para la producción de commodities con destino al exterior va a generar también un aumento en el precio de los alimentos para los argentinos. Porque si gran parte del territorio queda concentrado en manos de grandes terratenientes y corporaciones, van alinear aún más los precios locales con los precios internacionales.

—¿El proyecto sería el moño de una política de la La Libertad Avanza destinada a eliminar la agricultura familiar, campesina e indígena?

—Este proyecto de ley se inscribe en un contexto de importación de alimentos en nuestro país, importación de alimentos que ya producimos y que mata a las economías regionales. Por otro lado, ocurre en el marco de la eliminación y el desguace de las instituciones públicas que antes atendían a la agricultura familiar, campesina e indígena, entre ellos, los programas del INTA y el Senasa que atendían a nuestro sector, como también la eliminación del Inafci y de la persecución en las cooperativas y mutuales que son parte del sector. Tampoco hay que olvidar el acuerdo comercial con Estados Unidos, que vende nuestros bienes comunes a las empresas yankes, un acuerdo para defender un imperio en decadencia.  

—La respuesta desde la Mesa Agroalimentaria, además de la denuncia, viene siendo la propuesta de que sí hay otro modelo… 

—El derecho y el acceso a la tierra son cuestiones por las que la Mesa Agroalimentaria Argentina viene peleando desde hace muchos años y presentó proyectos para avanzar en otro modelo de ruralidad. Como sectores de la ruralidad que producimos alimentos para el mercado interno pensamos que tenemos que tener un rol de autonomía frente a la geopolítica global, un rol que pueda potenciar los encadenamientos productivos de nuestra ruralidad con más industria para los pequeños, con más producción, con más innovación tecnológica. Eso es imposible si lo hacemos arrodillados vendiéndole nuestras tierras. No es posible desarrollar un modelo de soberanía nacional sin soberanía alimentaria, sin que nuestra gente pueda acceder a los alimentos que producimos y se generan con trabajo argentino.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).

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Litio y glaciares: reclamo de pueblos originarios en Nueva York ante la ONU

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Una delegación de pueblos originarios del Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile) está en el Foro Permanente de Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas, en Nueva York, para visibilizar los impactos de la expansión del litio en los territorios altoandinos. Viajaron a denunciar los proyectos de litio implementados sin consulta previa e informada, así como la defensa del agua y los salares. En el caso de Argentina, reclamarán además por la falta de consulta en reforma de la Ley de Glaciares.

Los integrantes de la comitiva (en la foto, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York) son:

Fabiola González y José Flores de la comunidad Lickanantay de Toconao (Chile), Luisa Casimiro de la comunidad Lickanantay de Corralito (Salta, Argentina), Clemente Flores de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc (Jujuy, Argentina) y William Colque de las comunidades vecinas al Salar de Coipasa (Bolivia).

En el video enviado a lavaca, Colque plantea: «Estamos acá en el Foro para presentar nuestra preocupación por la vulneración de derechos colectivos».

Desde Estados Unidos, Clemente Flores, del pueblo kolla y referente de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, agregó a lavaca: “Estoy acá por mandato de mi comunidad para traer la lucha que sostenemos en el territorio. Nuestra presencia acá es un mensaje claro: los pueblos que integramos el Triángulo del Litio estamos organizados, unidos y presentes donde se discute nuestro futuro”.

El documental y el video

Si todavía no viste nuestro documental de 22 minutos y el resto de materiales y piezas audiovisuales sobre el tema podés acceder a PROYECTO LITIO: www.litio.lavaca.org

Y aquí, el video enviado por las comunidades desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

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Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

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Una audiencia pública espontánea y callejera resolvió hacer un encuentro en el mástil de Parque Centenario el próximo sábado a las 16, tras el comienzo de la audiencia en Diputados supuestamente destinada a tratar la reforma de la Ley de Glaciares. La reunión convocada por el oficialismo fue impugnada por distintos bloques de diputados al no ser audiencia, ni pública, ni cumplir siquiera con lo que se había planteado al permitir solo 360 intervenciones: el 0,3% de las 104.172 personas y organizaciones inscriptas para exponer. Lo que dijeron quienes pudieron hablar y lo que pasó en la calle frente a las vallas policiales que impedían el acceso al Congreso. La judicialización de la reforma, los cuestionamientos, los efectos ambientales, las 3E, y la hipótesis de una consulta popular.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos Juan Valeiro/ lavaca.org

El clásico anochecer de un día agitado se produjo este miércoles en la esquina de Riobamba y Bartolomé Mitre, donde una audiencia pública, popular y callejera formada por cientos de personas reunidas espontáneamente, instaló sillas y cortó el tránsito frente a las vallas policiales que impedían acercarse al Congreso, pero que funcionaron como paspartú para carteles en los que se leía: “La Ley de Glaciares no se toca” y “El agua vale más que el oro”.

La historia había cambiado a las 5 de la tarde, mientras continuaba la audiencia oficial presidida por los libertarios Nicolás Mayoraz y José Peluc (sic), que además habían restringido las restricciones al pasar de 5 a 4 minutos cada exposición. Pero a esa hora el médico Damián Verzeñassi, del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario (que no pudo hablar) fue uno de los que se sumó a quienes se planteaban si no sería mejor abandonar la espera frente al Congreso, y trasladarse a Riobamba y Mitre (a metros de la sede de lavaca y MU). El grupo, pequeño al principio fue creciendo con el aporte de figuras políticas como Eduardo Valdés, Cecilia Moreau, Leonardo Grosso, Néstor Pitrola, Juan Grabois, Nicolás Del Caño, Paula Penacca, Sabrina Selva y Gabriela Estévez, que acercaron apoyo y sillas de plástico, consiguieron un megáfono y permitieron que la nueva audiencia fuera tomando cada vez más volumen, cortando el tránsito en toda la zona (en mucho menor medida que la policía, que es la que provoca el embrollo mayor de cada miércoles).  

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

El inesperado punto de encuentro de quienes se manifestaron: Riobamba y Bartolomé Mitre, Buenos Aires, pero pensando en el país entero. Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Con carteles que planteaban que “la democracia no se censura”, esa especie de asamblea resolvió una convocatoria para el sábado 28 en el mástil de parque Centenario para seguir discutiendo acciones frente al proyecto de modificación de la Ley de Glaciares que ya aprobó el Senado. A punto de volverse a Rosario, Verzeñassi planteó a lavaca: “Si no pueden escuchar a la cantidad de gente que se anotó porque no se supieron organizar ante un tema tan crucial como este, lo que podría zanjar la cuestión es una consulta popular”. Proyecto difícil: los lugares en los que se realizaron consultas relacionadas con la minería como Esquel, en Chubut, y Loncopué, en Neuquén, terminaron con más del 80% de rechazo a ese tipo de andanzas.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Néstor Pitrola, Nicolás Del Caño, Eduardo Valdés, Paula Penacca, Sabrina Selva, Juan Grabois, Leonardo Grosso, Lorena Pokoik, Cecilia Moreau, Fernanda Miño y Gabriela Estévez. Foto: lavaca.org

La política hipoacúsica

Desde el parlamento llegaba otra opción: la impugnación de la audiencia (planteada por Sabrina Selva, Gabriela Estévez, Lucía Cámpora, Abelardo Ferrán (UxP), María Inés Zirgaran (UCR-Provincias Unidas), Adriana Serquis (Fuerza Patria-Río Negro); Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica), Pablo Juliano (UCR), Juan Brügge (Demócrata Cristiano) y Pablo Farías (Provincias Unidas). Los legisladores plantearon que se restringió la participación ciudadana y se vulneran normas como la Ley General del Ambiente, la Constitución Nacional y el Acuerdo de Escazú (que obliga a los países firmantes, como Argentina, a garantizar la participación pública en decisiones relativas al medio ambiente. Puede recordarse además el Convenio 169 de la OIT sobre la consulta previa, libre e informada a las comunidades originarias sobre proyectos que afecten sus territorios, cosa que –con la coherencia habitual– no se realizó en este caso.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Otra estrategia de quienes intentan impedir que se tumbe la Ley es la de judicializar estas modificaciones, planteando la invalidez tanto de su trámite como de sus contenidos.   

En el recinto, tras casi 10.50 horas de exposiciones, Mayoraz declaró terminada la audiencia. Propuso que quienes no pudieron hablar ante los diputados “graben un video”, cuyo destino cualquiera puede imaginar entre legisladores que ya tienen definido su voto y en la sesión se dedicaron a provocar e interrumpir, o simplemente a no prestar atención. Hay casos como el del diputado Nicolás Massot quien ya declaró que votará favorablemente las modificaciones. Traducción: la “audiencia pública” (audiencia viene de oír, de escuchar) es irrelevante porque estos señores y señoras ya decidieron, sin escuchar si quiera a las personas y comunidades afectadas.

Tales actitudes explican que la gente que acudió a la convocatoria parlamentaria en la que nadie parlamentaba, haya utilizado conceptos como “parodia” o “farsa” para definirla.

Síntoma de peligro no solo para los glaciares sino también para una democracia sometida a la misma lógica inflamada y recalentada en la que se destruyen trabajo, territorios y lazos sociales, mientras no aparecen ideas para mejorar la situación.

Solo las tradicionales 3E: extractivismo, endeudamiento y especulación.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Motosierra contra los glaciares

La Ley de Glaciares 26.639 es de 2010. El Senado la modificó a fines de febrero de este año para reducir las áreas protegidas y permitir la actividad minera, a tono con las aspiraciones aceleradas del gobierno. Lo que está en juego es menos del 1% del territorio cordillerano al que las corporaciones mineras siguen acechando con llamativa facilidad para adquirir adhesiones de funcionarios y legisladores provinciales y/o nacionales.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Se buscar achicar sobre todo las zonas periglaciares: las que rodean a los glaciares o aquellas en las que hay hielo permanente. No se sabe (o sí) el efecto de la minería en esos lugares sobre las propias zonas glaciares ya afectadas por el cambio climático. Se afecta además a una de las principales fuentes de agua dulce del país, de la que dependen 7.000.000 de personas, sin contar el desastre ambiental que significaría la actividad según los cánones un tanto turbios de las compañías mineras, en un país en el que el actual presidente, en campaña, defendió a quienes contaminan y aseguró que “el agua sobra”.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

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El proyecto aprobado por el Senado en febrero pasó a Diputados, obligado a llamar a una audiencia pública. Este miércoles fue presencial, y jueves virtual.

La respuesta rompió todos los moldes: hubo 104.172 inscriptos. Los libertarios Mayoraz y Peluc (sic), quienes presiden la comisión de Asuntos Constitucionales y la de Conservación del Medio Ambiente (sic), permitieron que haya en ambos días apenas unas 360 exposiciones.

Para el resto (103.172 personas) queda la chance de mandar videos que serán subidos al YouTube de Diputados, lo que garantizaría que nadie los escuche jamás.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

 El Dr. Damián Verzeñassi, del Instituto de Salud Socio Ambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. Foto: lavaca.org

Regresión democrática

Habló Marta Maffei, ex diputada que elaboró la Ley aprobada en 2010 (tiene 85 vitales años, y fue también, como secretaria general de CTERA, una de las inspiradoras de la Carpa Blanca en defensa de los docentes en tiempos menemistas). Contó sobre glaciares: “Estuvimos un año trabajando la ley, consultando con académicos, con instituciones, con entes especializados (…) y también con las comunidades que siempre se quedan afuera, las asambleas y los pueblos originarios fueron consultados para la redacción de la Ley”.

Agregó que las modificaciones que buscan instalar “omiten rigurosamente todos los recaudos legales y constitucionales establecidos en la legislación vigente. Una profunda ilegitimidad que un puñado de diputados pretende sanear con esta farsa con pretensiones de audiencia pública. Es una farsa cuando solo el 0,4% de los inscriptos puede hablar y esto quiere decir que el 99,4% se quedaron afuera sin ninguna posibilidad de hablar”.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: lavaca.org

Hizo una aclaración crucial: “Mi participación acá no convalida esta aberración disfrazada de audiencia pública y me reservo el derecho de iniciar las acciones legales que correspondan en el tiempo que corresponda. Y voy a decir por qué esta ley no es conveniente para el pueblo y no respeta absolutamente nada de la legislación vigente”.

Definición sobre la intención de modificar la Ley de Glaciares: “Definitivamente no solo es regresiva en materia ambiental, es regresiva en materia jurídica y es regresiva en materia democrática, el pueblo afuera. Esto no es democracia de ninguna manera”.

Sobre los efectos que tendrían las actividades mineras en el agua: “En esa agua, en el agua nuestra de los glaciares, se derrite cesio, radón, estroncio, uranio, metales pesados. No se van más del agua. Esa agua queda inservible para toda la vida y para todas las vidas”.

A los diputados que le gritaban para interrumpirla los calificó como ignorantes. Y habló de la definición de Naciones Unidas: “Bancarrota hídrica porque el 75% de la población mundial vive en espacios donde escasea el agua, donde es insuficiente o donde está contaminada. ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el colapso que van a generar para nuestro pueblo y para nuestras vidas? Por favor, Les pido que reflexionen. El pueblo tiene memoria. Lo que hoy van a hacer no se lo van a olvidar más”.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

Palabras y acciones

Andrés Napoli, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) calificó como fraudulenta a la audiencia y como inconstitucional al proyecto de modificaciones: “Sepan una cosa, la única seguridad que van a tener es que va a haber cientos de demandas, que va a haber un litigio abierto por mucho tiempo, que por cada glaciar al que quieran sacarle la reserva estratégica de agua se van a presentar miles, los cientos de miles que quedaron afuera hoy. Porque además estas generaciones y las futuras van a seguir defendiendo algo mucho más importante que los minerales para su vida, que es el agua. La ley de glaciares no necesita ni modificarse ni interpretarse, necesita ser cumplida”.

Contaminación, cáncer y soberanía

Varias oradoras y oradores recordaron que “cuando se daña un glaciar no hay remediación posible. No es un bosque que se replanta, no es un río que se limpia, es agua milenaria que desaparece para siempre”.

Irina Armendáriz, de Catamarca, agregó algo de lo que se habla poco: “Nos dicen que sin minería no hay trabajo, o sin minería hay pobreza. En Catamarca tuvimos uno de proyectos más grandes del país  (Bajo Alumbrera) y sabemos que para extraer minerales se utilizaron millones de litros de agua por día en una provincia donde el agua escasea. Sabemos que hubo derrames que afectaron ríos y producciones agrícolas (que fueron probados penalmente). Sabemos que la riqueza se fue y la contaminación quedó, quedó el cáncer, quedó la división del pueblo, quedó la represión. Entonces la pregunta es, ¿de qué empleo estamos hablando? ¿De qué inversiones estamos hablando cuando se debate la vida, cuando se debate el futuro del país? Esto no es solo un problema ambiental, es un problema social”.

La legisladora provincial de Río Negro Magdalena Odarda anunció “la decisión mayoritaria” de la legislatura provincial “en cuanto a defender la actual ley de glaciares y evitar cualquier tipo de modificación que altere su alcance y su espíritu”.

Sobre la idea de soberanía: “Si dejamos el agua en manos de las empresas extranjeras, estaremos entregando la soberanía nacional. Por eso, diputados y diputadas, a todos los ciudadanos que hoy están presentes y a todos los que quedaron afuera como los miles de rionegrinos que hoy no pudieron expresarse, les digo: esta ley la parió el pueblo, y la va a defender el pueblo”.

Mientras las intervenciones continuaban, en la calle la gente se seguía juntando y fluyendo para tomar decisiones sobre cómo continuar y cómo convertir esas palabras en acciones en cada lugar del país.

Glaciares: audiencia en la calle frente a la democracia derretida

Foto: Juan Valeiro/ lavaca.org

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Proyecto Litio: el paisaje territorial, animal y humano cuando el agua empieza a desaparecer

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En un video de 3 minutos se ve y se escucha lo que suele ocultarse. En medio de un paisaje conmovedor, la comunidad kolla Santuario de Tres Pozos muestra cómo se vive la escasez del agua en la zona de Salinas Grandes. No son las voces de funcionarios, operadores mediáticos ni empresarios, sino la de la gente del lugar. Alicia explica la diferencia a partir de la instalación de los proyectos extractivos y la disminución de las lluvias. “El agua está más adentro” dice para explicar que cada vez se encuentra a mayor profundidad, mientras se utilizan 200 millones de litros para extraer un kilo de carbonato de litio. Medardo explica cómo puede quedar todo destruido, y qué es lo que une a las comunidades.

Proyecto Litio es una plataforma que incluye una serie de eslabones audiovisuales que focalizan en temáticas concretas sobre la vida en las comunidades, la economía, la represión y la escasez del agua en la zona. Y reúne las noticias, crónicas y reportajes que venimos realizando mes a mes en la revista MU y que sumamos a ese conjunto que puede verse en litio.lavaca.org.

Es, además, un proyecto del que podés formar parte, apoyando y compartiendo.

El video de 3 minutos:

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