Protesta social
La vuelta a la anormalidad

Terminó el Mundial pero los reclamos siguen intactos, con respuesta represiva. Nunca frenaron las marchas de jubilados en estos días futboleros (lo que cobran alcanza cada vez para menos) y este miércoles se sumaron organizaciones sociales (el gobierno caducó el programa Volver al Trabajo) y la CGT con las dos CTA (cuestionando el ajuste y en defensa de la seguridad social). Todo vuelve a la normalidad cada vez más anormal de estos tiempos. ¿Qué se percibe de la realidad desde la marcha? Lo que se come y lo que no, la “inteligencia emocional” y lo que gasta el gobierno en reprimir, como volvió a ocurrir.
Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Postal 1: miércoles 10 am
La calle se llama Obreros de La Negra. El nombre llama la atención para ojos poco habituados al sur conurbano: se refiere al frigorífico La Negra, un emblema de lo que alguna vez se llamó industria, fundado en 1885, escuela de dirigentes sindicales, protagonistas del 17 de octubre de 1945 y cerrado a mediados de la década del setenta. Hoy solo conserva el arco de entrada, como gesto histórico, que da pie a lo que se convirtió: un Carrefour.
Enfrente hay una estación de servicio Shell, punto de encuentro de varias de las organizaciones sociales que este miércoles marchan en Puente Pueyrredón, municipio bonaerense de Avellaneda, e inician un día de protestas que seguirá más tarde en el Congreso con los gremios de la CGT y la ya histórica marcha de jubilados y jubiladas de cada semana. Otras organizaciones vienen directamente desde la estación del tren Roca, que tiene otros dos nombres históricos: Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, militantes piqueteros asesinados aquí mismo en junio de 2002 por la Policía Bonaerense.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
El reclamo se da en el marco de una jornada nacional de lucha contra la decisión del Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, de cerrar el programa Volver al Trabajo (antes “Potenciar Trabajo”), que perjudica a más de 900 mil familias. Las organizaciones de la Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (UTEP) lograron una medida cautelar para frenar la medida, pero la Cámara Federal de San Martín la revocó.
“El Gobierno dice que elimina nuestro salario para darnos ‘inserción laboral’. Sus propios números lo desmienten”, denunciaron desde la organización, y precisaron:
- El supuesto programa, llamado “Formando Capital Humano”, alcanzó sólo a 172 personas en todo el país.
- “De casi un millón de laburantes, el Estado confiesa que apenas 5.783 accedieron a alguna prestación este año”.
- Algunos de los “cursos fantasma” que proponen desde el Ministerio tienen nombres como “Inteligencia emocional para el ámbito laboral” o “Estrategias de ahorro en la cocina: ahorrar y comer bien es posible”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
Inteligencia emocional y el costo de la represión
Eugenia (47) mide su inteligencia emocional desde sus dos hijas y una nieta de dos años. Vino con sus compañeras del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) desde Villa Argentina, en Florencio Varela, con quienes alimentan a 45 familias dos veces por semana en el comedor del barrio. Está desocupada hace dos años (es asistente terapéutica) y dice que no consigue nada: “Nada”.
Su pareja tampoco está trabajando: tiene tuberculosis (enfermedad que registró un aumento de 71,6% en comparación al 2020) y no lo toman de ningún lado: “Nada de nada”.
Por eso, estas mujeres son algunas de las miles de esta movilización que tranquilamente podrían dictar cualquier curso sobre estrategias de ahorro o financiamiento, porque el monto de su programa social (que les quieren quitar) es de solo 78.000 pesos por mes.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
“Me tengo que repartir –cuenta–. Con eso pago Internet y busco ofertas para comprar dos kilos de carne picada a 10.000 pesos, que raciono. En mi casa se come una vez al día, a la tarde noche; el resto del tiempo estamos a mate. Voy al canje a intercambiar ropa usada por mercadería: jeans o zapatillas por fideos, maple de huevos, morrón o tomate. Una o dos veces al mes voy a Capital a cirujear. Siempre encontrás ropa, alguna cartera, entonces la lavo y la llevo al trueque para sustentarme. Hoy en la cuenta me quedan 7.000 pesos y estamos a 22 de julio”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
Eugenia, sus compañeros y las miles de familias que vinieron a Avellaneda no pueden llegar hasta el Puente porque un enorme operativo policial lo impide: hay oficiales de la Policía Federal, de la Prefectura, con motos y un hidrante que avanza sobre la avenida Hipólito Yrigoyen. Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Ministerio de Seguridad informó que gastó 2.087 millones de pesos en 43 operativos para reprimir las marchas de jubilados en 2025: el monto equivale a más de 5.500 jubilaciones mínimas.
Este miércoles no fue la excepción: cuando las organizaciones comienzan con la quema de gomas, las fuerzas avanzan y gasean. “El gobierno no piensa en los pobres”, dice Eugenia. “¿Tenemos que venir a luchar y que nos repriman porque nos sacaron los alimentos frescos del comedor? El Municipio ya no nos da pollo, papa o cebolla porque dice que no tiene presupuesto. El hijo de mi amiga está desnutrido y no recibe ayuda de nadie”.
¿Qué esperás?
–Que tengamos una propuesta buena. ¿Nos quieren sacar el plan? Ok, pero que nos den trabajo.
Postal 2: miércoles 3 pm
La geografía de los alrededores del Congreso Nacional no tiene nada que ver con la de los últimos miércoles. Como no pasaba hace varios meses, el conjunto de organizaciones de jubiladas y jubilados, esta vez, no reclama en soledad contra el gobierno de Javier Milei.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
Hoy sienten compañía.
La Confederación General del Trabajo (CGT) junto a las dos CTA, la UTEP y distintos movimientos sociales, se unieron a los jubilados como reinicio de un plan de lucha post-mundial. La segunda acción en conjunto, según comunicaron, será el 7 de agosto, en la peregrinación a San Cayetano, de Liniers a Plaza de Mayo.
Pablo Morán tiene 51 años, integra el gremio ATILRA (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina) y es trabajador de la empresa Danone desde 2007.
Es delegado de los repositores de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, cuenta que la situación de los lecheros está bien pese a Milei. Dice que no fue magia, sino un sindicato que desde hace 20 años actualiza sus ingresos mes a mes, según la inflación. Son una rara avis. “Nuestro básico es de dos millones y lo logramos luchando. Antes pertenecíamos al sindicato de Comercio, que hoy tiene su base en menos de un millón”, y agrega que están acá, en esta plaza, porque es una obligación mirar hacia el costado. “Y a nuestro costado está todo mal. Por eso los miércoles tenemos que estar siempre con los jubilados, no sólo hoy”.
Pablo define a este gobierno con una palabra: horrible.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
“De toda la que dicen que se ahorraron, no tiró nada a la calle, para los trabajadores, para los jubilados”.
Resalta: “Nada”.
¿Cómo sigue esto?
–Juntos, unidos, sin dar un paso atrás. Y sin mezquindades. Pero algunos sindicatos no mueven, no están acá, no avanzan. Y el peronismo, que es el que nos permitió solidificar nuestra base, hoy encima está peleado, cagado a palos.
Se queda pensando. Necesita decir algo más: “Me preocupa mucho porque este tipo (por el actual presidente), pese a todo lo que está haciendo, tiene chances de ganar las elecciones que vienen. No la estamos viendo. Y no podemos seguir haciendo la vista gorda. La gente la está pasando mal… lo tenemos que frenar”.
Postal 3: miércoles 3.30 pm
Zulema Palavecino tiene 75 años, un pin con la bandera de Palestina, otro con el rostro de Floreal Avellaneda (estudiante de 15 años secuestrado por la dictadura en 1976) y un pañuelo verde del aborto. Como muchas de las personas en este día de movilizaciones y luchas, tuvo presencia completa: a la mañana en Puente Pueyrredón y a la tarde, como todos los miércoles, con sus compañeros y compañeras de Jubiladxs Insurgentes.
Trabajó en el gremio telefónico durante 25 años. Era operadora en el Centro de Conmutación Internacional de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel), cuando el servicio estaba a manos del Estado. Fue parte de la organización que luchó para declarar ese empleo como insalubre y recuperar la hora de trabajo que la dictadura les había agregado.
Vivió la privatización menemista en 1990 y el impacto en números concretos: “De 40.000 trabajadores quedamos 20.000”. Se jubiló en 2004 y, desde entonces, acompaña la lucha que encabezó, entre otras, la histórica dirigente Norma Plá: “El triunfo depende de que los jubilados podamos sobrevivir. Están arrasando con un sector importante, que formó la riqueza del país, y este gobierno quiere que desaparezcamos”.
Zulema no vive a dos cuadras del Congreso, sino en el municipio de Burzaco, sur conurbano, a más de 25 kilómetros de esta plaza. Si tiene suerte, se toma el 266 hasta la estación del ferrocarril Roca, pero como pasa poco, camina quince cuadras hasta la avenida, se sube a cualquiera de los que vienen de Quilmes, y ya en la estación viaja hasta Constitución. De ahí, cualquier ómnibus que la deje en Congreso. A la vuelta, lo mismo.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
Su hipótesis es que la CGT tiende a los fuegos artificiales. “Lo que necesitamos es que nos juntemos todos. Cuesta visualizar cómo coordinar esa unidad: nos tenemos que poner de acuerdo en las necesidades como clase, no como sector”.
¿Esta plaza es un intento? “Hubiera sido un intento si convocaban a medio paro para que vengan los que están trabajando. No esperamos nada de la CGT: lo que necesitamos es parar el país. Con la Ley de Tierras directamente quieren destrozarlo. Como jubilados no podemos proponer la fuerza, pero sí la postura con la que hemos resistido: la constancia. Lo que se necesita es un plan de lucha que sea constante, y no algo de una vez y listo”.
Zulema cuenta por qué cada miércoles espera el 266 que no pasa, por qué no falta nunca al Congreso: “Sentimos que no podíamos hacer otra cosa más que resistir, porque quedarnos en casa era morir de todos modos. Nos encontramos con jubilados que no conocíamos pero tenían la misma actitud. Vivimos la década del setenta y fuimos una generación que creció pensando que había que luchar para cambiar el sistema. Cruzado por un conformismo o posibilismo, muchos abandonaron los sueños, pero cuando nos dimos cuenta que estábamos viejos y nos habían quitado todo, esos sueños son los que nos dieron fuerza”.
No gana la mínima y, “por suerte”, no gasta en medicamentos: “Quizá es por el cuidado naturista que me viene desde mi mamá”, dice, y aclara que tampoco pasa mucho tiempo en casa. La Agencia lavaca da fe: donde hay una marcha o un reclamo, Zulema y sus compañeros están allí. Llegado el caso que no pueda ir, se organizan para que alguien pueda estar.
Fruto de estos tiempos, realiza otro trabajo: es una masajista de alto vuelo. Empezó hace 20 años, después de jubilarse. No apunta a un público empresarial, dice: “Me dedico a que se recuperen los trabajadores que luchan porque, si están mal o doloridos, no pueden luchar”.
Mientras los gremios se van –en su mayoría rápido, sin ni siquiera dar una vuelta entera a la plaza– y queda la radio abierta de jubiladas y jubilados, esas palabras de Zulema resuenan con el comienzo del día, ante el frigorífico La Negra decorando un Carrefour: el desafío de recuperar el cuerpo y los sueños para luchar, antes de descubrir que nos han quitado todo.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.org
Protesta social
Imágenes de la bronca

Con réplicas en más de 50 ciudades y pueblos del país, se realizó en Buenos Aires una multitudinaria Marcha de la Bronca coordinada principalmente por el FIT-U (Frente de Izquierda y Trabajadores Unidad), que reúne al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Partido Obrero (PO), Izquierda Socialista (IS) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). La manifestación partió desde Congreso hacia Plaza de Mayo. Participaron también organizaciones sociales y de Derechos Humanos (el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, por ejemplo), la Coordinadora de Jubilados, gremios, cuerpos de delegados, centros de estudiantes, fábricas recuperadas y organismos culturales y artísticos. El documento producido por los organizadores planteó como contexto de la política oficial: “No son errores ni excesos aislados. Es un plan de guerra contra el pueblo trabajador, impulsado por la clase capitalista, los grandes grupos económicos, los bancos, el imperialismo, el Fondo Monetario Internacional y los fondos buitres”. Agrega: «Quieren un país con salarios miserables y sin derechos laborales. Quieren apropiarse de nuestros bienes comunes, las empresas públicas y la tierra, profundizar la dependencia y descargar sobre las mayorías el costo de una deuda externa usuraria y fraudulenta que el pueblo no contrajo y que solo benefició a los especuladores». Se exigió además la convocatoria a un paro nacional y a un plan de lucha hacia una huelga general. «Necesitamos unir las luchas que hoy enfrentan por separado un mismo plan».
Aquí, una galería de imágenes de la jornada de este sábado en la que la calle volvió a tomar la palabra.
Fotos: Juan Valeiro












Protesta social
Marcha de jubilados: la cruz del sur

Nuevo miércoles de manifestaciones, con detalles: las cruces preparadas por un grupo de jubilados y la Marcha de la bronca sondando por los parlantes como anticipo de la convocatoria del sábado. Los lemas escritos en las cruces, la teoría del picnic, datos sobre un barrio privado, y el reemplazo (no) alimenticio de comida por mate.
Por Lucas Pedulla Fotos: Manuela Mendiondo

Graciela Bernharte tiene una familia numerosa.
–No solo tengo seis hijos, no solo tengo dieciocho nietos: tengo cuatro bisnietos.
Una de ellas se llama Cata, tiene cuatro años y su mamá –nieta de Graciela– la lleva todos los días a la plaza que está a la vuelta de su casa, en el barrio Libertad, en Merlo, oeste del conurbano bonaerense. Cata, como tiene el ritual de preparar su mochila con galletitas, siempre le dice a su bisabuela que se va de “picnic”. Y cada miércoles, antes de que Graciela pague 1.600 pesos de boleto hasta Ituzaingó para tomarse el tren a Once y luego un tercer colectivo hasta Congreso, Cata le pregunta:
–¿A dónde vas?
–A la plaza.
–¿Vas de picnic?

Graciela se ríe, y siempre le responde que sí: el picnic incluye una marcha, con jubilados y jubiladas como ella, que “pelea y lucha” por los derechos de sus bisnietos. Más de una vez la vieron por televisión, refugiándose de los gases y la violencia policial. Cuando vuelve a Merlo Cata le pregunta si está bien, si hoy no la lastimaron.
–Ya no es miedo lo que tenemos –explica Graciela–. Es una sensación de adrenalina. De no me importa nada. Capaz una cae después. Pero hoy no hay miedo, hay bronca.

La certeza de Graciela afina con la Marcha de la Bronca que harán partidos de izquierda, organizaciones piqueteras, algunos gremios y autoconvocados el sábado a partir de las 15.30, desde Congreso a Plaza de Mayo. No sólo vendrá Graciela sino muchos de los jubilados y jubiladas de esta plaza, que previo a la marcha sintonizan por algunos parlantes la mítica canción homónima entronizada por Miguel Cantilo con Pedro y Pablo, escrita en 1966 pero lanzada como simple de lado A en 1970.

Bronca cuando ríen satisfechos
Al haber comprado sus derechos
Bronca cuando se hacen moralistas
Y entran a correr a los artistas
Bronca cuando a plena luz del día
Sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava, de la mía
Bronca que se puede recitar

Graciela es jubilada –“con el bono y todo apenas alcanzo los 760.000 pesos”- y se jubiló hace diez años “mitad con moratoria y mitad con aportes”. Trabajó muchos años como ayudante de cocina en un sanatorio de Palermo y en hasta tres casas de familia por día: ninguna le aportó a la jubilación. Agradece tener hijos que la ayudan porque un tercio de su haber se le va en pagar la luz: 148.000 pesos en agosto. Dice que es la consecuencia de vivir en un barrio privado.
–Privado de luz, de gas, de cloacas y de asfalto.

Bronca porque matan con descaro
Pero nunca nada queda claro
Bronca porque roba el asaltante
Pero también roba el gobernante
Bronca porque está prohibido todo
Hasta lo que haré de cualquier modo
Bronca porque no se paga fianza
Si nos encarcelan la esperanza
Graciela come por las noches. ¿Durante el día? “Tiro con mate”. Toma un antialérgico que le costaba 39.000 pesos la caja de 30 comprimidos, pero ahora los recortaron a 10 y el precio es 30.000. Como sigue necesitando la cantidad recetada, está pagando casi cien mil pesos en medicamentos. No duda en sumar su propia letra a la canción:

–Bronca hoy es no tener para comer. Bronca es no tener para comprar medicamentos. Bronca es que muchos jubilados no tengan cómo vivir. Que un joven no tenga laburo. Que un padre no pueda darle un plato de comida a su hijo. Bronca es que tengas que depender de un plato de comida de otro. Eso es bronca.
Graciela integra el colectivo Jubilados en Lucha, con quienes clavó cruces blancas con consignas en medio de la plaza:
- “Argentina regalada”.
- “Vende patria”.
- “La deuda da bronca”.
- “240 causas, una sola indagatoria. La plata compra prensa, jueces y fiscales”.
- “Aguante Tierra del Fuego”.
- “Mapita las pelotas”.
- “¿Las nuevas canciones son en castellano o en otro idioma?”.

Graciela explica:
–Muchas cruces son jubilados que no están. Muchos se están muriendo, por falta de medicamentos o problemas psicológicos. La situación no sólo te golpea económicamente, sino emocionalmente: tenés que tener fuerza para no cometer locuras.
Este miércoles también se cumplieron 50 años de La Noche de los Lápices, el operativo que secuestró y desapareció a estudiantes secundarios en La Plata durante la última dictadura, por lo que muchos jubilados llevan carteles con referencias. Todo armoniza con la voz de Miguel Cantilo que sigue cantando que no puede ver tanta mentira y tanto desastre organizado, sin responder con voz ronca la bronca, aunque la bronca también es esperanza.

¿Qué espera Graciela?
–Viví muchas cosas: la vuelta de Perón, el golpe de los militares, Menem, De la Rúa. Este señor es lo peor: ha sido votado. Pero siento que esto va a estallar en algún momento, que estamos cerca. Me hace pensar qué puede pasar, porque lo siento peor que al 2001. Lo que sea que venga después tiene que reactivar el trabajo y abrir las fábricas, reformar la justicia entera y nos tiene que hacer vivir dignamente. Mirá con qué poco me conformo, pero no es sólo para nosotros los viejos, es para el pueblo.
A Graciela la llaman sus compañeros.
Se despide con un abrazo, se une a ellos para sacar las cruces de las tierras y, con voz ronca de bronca y de esperanza, empiezan la marcha.

Protesta social
La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

Docentes, no docentes y decanos impulsan una jornada de visibilización frente al Ministerio de Economía, en Plaza de Mayo, para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento inmediato de los fallos de la Corte Suprema y la Justicia Federal. La actividad comenzó a la mañana hasta la medianoche de este martes. La primera semana de octubre se realizará la quinta Marcha Federal Universitaria. Otro signo de resistencia frente a las políticas oficiales.
Por Tiempo Argentino* (www.tiempoar.com.ar)
Fotos: Nicolás G. Recoaro
La Universidad de Buenos Aires (UBA) traslada las aulas a las puertas del poder para poner al descubierto el desacato deliberado del Poder Ejecutivo nacional frente a las leyes vigentes y las cautelares judiciales. Desde las siete de la mañana de este martes y hasta la medianoche, los 13 decanos de las facultades, junto a docentes y estudiantes, llevan adelante una maratónica jornada de clases públicas en la Plaza de Mayo y frente al Palacio de Hacienda. La protesta no se limita al dictado académico: la comunidad universitaria monta consultorios al aire libre para brindar atención gratuita a la ciudadanía en especialidades como odontología, clínica médica, óptica, veterinaria, además de orientación psicológica y patrocinio jurídico, visibilizando la función social irremplazable del presupuesto educativo.
El trasfondo del conflicto expone la arbitrariedad con la que la gestión libertaria administra el Estado. Luego de que el Gobierno intentara neutralizar la Ley de Financiamiento Universitario (27.795) mediante el decreto 759/2025 exigiendo presuntas «fuentes de financiamiento», el Consejo Interuniversitario Nacional activó la vía judicial. La embestida oficial sufrió un revés letal cuando la Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que ordena recomponer de manera inmediata los salarios docentes y no docentes rezagados, así como los fondos destinados a las becas estudiantiles. Pese al aval del máximo tribunal y a los compromisos de recomposición del 24,33% firmados a mitad de año, la Casa Rosada insiste en desconocer los mandatos de la ley y de la Carta Magna.
La desobediencia oficial quedó aún más acorralada tras el fallo dictado a principios de mes por el juez federal Cormick, quien intimó al Ejecutivo a ejecutar sin más dilaciones las partidas previstas para gastos de funcionamiento, salarios, investigación y becas universitarias. La resolución judicial echó por tierra la narrativa del «déficit cero» al precisar de forma contundente que el impacto fiscal de la Ley de Financiamiento representa un marginal 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). La negativa a girar los fondos confirma que el ajuste contra las casas de altos estudios responde a una decisión estrictamente dogmática y de asfixia política, antes que a una restricción macroeconómica real.

(Foto: Nicolás G. Recoaro)
Además de los servicios asistenciales, la explanada frente al Ministerio de Economía se transformará en una feria científica y tecnológica interactiva. Estudiantes y docentes presentarán un auto de carreras diseñado e íntegramente construido en los talleres de la UBA, junto a proyectos de investigación aplicada de frontera. La propuesta busca confrontar de manera directa con el relato oficial que estigmatiza a las instituciones públicas, demostrando ante miles de vecinos cómo el presupuesto universitario se traduce de manera directa en soberanía científica, innovación productiva y desarrollo nacional.
La demostración de fuerza en Plaza de Mayo se produce en una fecha límite, al vencerse el cuarto intermedio de las paritarias con la Subsecretaría de Políticas Universitarias para saldar la brecha respecto a la inflación acumulada. Desde gremios como Aduba advirtieron que, si la administración de Javier Milei insiste en pisar los salarios e ignorar las sentencias judiciales, el plan de lucha escalará de forma inevitable. La jornada de clases públicas representa el antesala directa de la quinta Marcha Federal Universitaria proyectada para la primera semana de octubre, donde la comunidad académica volverá a movilizarse masivamente en defensa de la educación pública frente al vaciamiento libertario.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca.org y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
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