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Protesta social

La ciencia de resistir

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Clima de la época. Malvinas y el Mundial, banderas y llamamientos con cuatro estrellas: las de los títulos de 1978,1986, 2022, y la Estrellita Culona. El acto en defensa de la ciencia se realizó en el Obelisco y empalmó con el que los jubilados siguen haciendo cada miércoles, y recordando todos lo ocurrido el jueves cuando el rechazo social fue determinante para tumbar capítulos del proyecto de ley de propiedad privada. Un récord para Milei: hoy la ciencia está peor presupuestada que con la dictadura, el menemismo, el 2001, el macrismo y la pandemia: el (falso) superávit conseguido estrangulando actividades. Los que no fueron despedidos tienen los salarios congelados hace 26 meses, con destino uberizado. Las imágenes, las ideas y los gráficos del cientificidio.     

Por Lucas Pedulla

Fotos Cobertura Colaborativa y lavaca.org

El número más bajo desde 1972 en relación al Producto Bruto Interno nacional (PBI): apenas un 0,140% en Ciencia y Técnica, superando el ajuste de la última dictadura militar. Una caída de financiamiento en todo el sector de más del 50%, según los informes del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación al cierre del primer trimestre del año. Siete puestos de trabajo perdidos por día entre investigadores, becarios, técnicos, personal de organismos públicos y universidades nacionales. Cierre y desmantelamiento de entidades como el Instituto Nacional del Cáncer o el Instituto Nacional del Agua, entre otras. Y quienes siguen con trabajo tienen salarios congelados hace 26 meses, que les ubican por debajo de la línea de la pobreza y teniendo que recurrir a otras estrategias como choferes de aplicación.

La ciencia de resistir
Las barras muestran el ataque presupuestario a la ciencia en el gobierno mileísta: por debajo de la dictadura, de la crisis de la hiper alfonsinista, del menemismo, del gobierno de la Alianza, el de Duhalde, el de Macri y la pandemia.

Esta es la bomba que está haciendo estallar –en sentido literal, pero también de bronca– a todo el sistema científico y universitario argentino, que este miércoles se convocó frente al Obelisco con la consigna: “Me pongo la camiseta para defender la ciencia argentina”. Los llamados apelaron a la emoción provocada por la performance de la Selección Argentina en el último mundial, sobre todo el triunfo épico ante Inglaterra por 2 a 1 y el corolario de la “sábanabandera” que los jugadores desplegaron ante los ojos de todo el mundo –“Las Malvinas son argentinas”– además de los festejos que en territorio porteño eligieron el Obelisco como sede histórica de celebraciones, aun en la derrota de la final.

La ciencia de resistir
La ciudad y los perros. Foto: Cobertura Colaborativa.

Por eso los flyers tienen cuatro estrellas mundialistas: 1978, 1986, 2022 y la de este 12 de agosto es la famosa “estrella culona”, esa belleza marina encontrada en el Mar Argentino durante la transmisión de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) en julio del año pasado. 

La ciencia de resistir

Ciencias económicas. Foto: lavaca.org.

“Nos estamos poniendo la camiseta para defender al país”, sintetiza a lavaca Cora Gamarnik, doctora en Ciencias Sociales y coordinadora del Área de Fotografía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), una de las coordinadoras de la jornada. Y conecta esta convocatoria con la masiva protesta contra la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que el Gobierno reprimió con fuerzas federales durante más de tres horas la semana pasada: “No sólo es en defensa nuestra. Lo que despertó el espíritu mundialista, la identidad nacional, las ganas de tener una patria, lo contentos que nos pusimos con ganarles a los ingleses y desplegar esa bandera, sumado a lo aguerrida que fue la marcha del jueves pese a la feroz represión, nos dio un nuevo impulso para que sepa lo que nos está pasando”. 

La ciencia de resistir
Un viaje al fondo del mar convertido en símbolo para la ciencia, con la Estrellita Culona. Foto: Cobertura Colaborativa.

Los organizadores describieron a la jornada federal –con participación en 30 ciudades y pueblos de todo el país– como “inédita” por su transversalidad, que sumó: 

  • Universidades nacionales, que llamaron a un paro de 24 horas en reclamo de la aplicación de la ley de Financiamiento Universitario (votada por el Congreso, vetada por el Gobierno, votada de nuevo y hasta con un fallo de la Corte que ordena su cumplimiento).
  • Trabajadores de ARSAT.
  • De la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que sufrió un recorte del 44,6% según el Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI).
  • De la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): 65,4% menos.
  • Del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): 34,3%.
  • Del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INT): 54,1%.
  • De la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia IDI): 87,8%. Fue el organismo del sector más perjudicado, con pérdidas de cientos de becas y proyectos de desarrollo.
  • Del propio CONICET: un ajuste del 35,1%.
La ciencia de resistir
El subsuelo de la patria movilizado rumbo a la marcha. Foto: Cobertura Colaborativa.

Los datos siguen y anuncian el desastre: la degradación del exministerio de Ciencia y Tecnología (MINCyT) a una subsecretaría expone una caída del 85,3% en la ejecución de su presupuesto.

“La situación es dramática”, apunta Cora. “El objetivo de la acción es visibilizar el impacto de las políticas del gobierno que no afectan solo a quienes trabajamos en el sector, sino a todo el país: el que nunca pisó una universidad necesita no tomar agua contaminada o que la nafta que le venden no esté adulterada”.

En el Obelisco hay muchas banderas con la tipografía de Las Malvinas, que dicen:

  • “Defendemos el conocimiento y la soberanía científica”.
  • “Sin ciencia no hay futuro”.
  • “Ciencia es soberanía”.
  • “La cuarta está acá”, junto al dibujo de la estrella culona.

Política del dulce de leche

Mariano es investigador del CONICET y trabaja en el Instituto de Fisiología Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE) de la UBA: “La situación es crítica. La plata para investigar es cero y se hace difícil planificar cualquier cosa. Las líneas subsisten de lo que hay de otros años y muchos buscan en el exterior, donde también hay recortes. Todo el tiempo tenemos renuncias porque el sueldo no alcanza: una compañera es bioingeniera y su beca doctoral de dedicación exclusiva no llega a los $800.000. Muchos sienten que no hay futuro”.

Karina tiene 48, trabaja en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y no se puso una camiseta sino un guardapolvo entero de Argentina: “Trabajamos en desarrollo de vacunas y sus componentes. Participamos en el desarrollo de la vacuna ARVAC (la primera 100% argentina contra el Covid-19) y fue hermoso que todo lo que yo aprendí pude volcarlo en un trabajo que hoy es un producto que se consigue en las farmacias. Pero estamos preocupados. Todo el sistema de becas está complicado y hablamos de estudiantes que son la masa crítica. Es muy desmotivante que muchos por falta de apoyo tengan que irse al exterior, donde son muy valorados por el tipo de educación que tenemos. Si no podés independizarte de tus padres, ¿qué futuro le encontrás? Hace poco se nos rompió un equipo y arreglarlo costaba 6.000 dólares: para Brasil quizá sea poco pero para nosotros es remar en dulce de leche. Y no es que no hay plata: esto es una decisión política”.

De a poco, la convocatoria va creciendo. Poco antes de que el acto comience, se escucha una música que viene de 9 de Julio y se filtra entre los bocinazos y el cordón de la Policía de la Ciudad. Muchos miran y se emocionan.

Muchos aplauden y los abrazan.

Son los jubilados.

No la mires por TV

“Ole olé, 

olé olá,

los jubilados aquí están 

a los científicos venimos a apoyar”.

La canción se sostuvo desde la Plaza Congreso, donde jubilados y jubiladas marchan todos los miércoles, hasta el Obelisco. A la típica ronda de cada semana, cuando las columnas doblaban por Sáenz Peña, desde la cabecera gritaron: “¡Vamos a apoyar a los científicos!”. La procesión fue por Avenida de Mayo hasta 9 de Julio, y allí doblaron por Bernardo de Irigoyen. Todo custodiado por efectivos de la Policía de la Ciudad con escudos, cascos y armas largas como si estuvieran yendo a algún tipo de guerra.

La ciencia de resistir
Duda cartesiana: ¿La Policía no tendrá algo más útil que hacer que gastar millones en perseguir jubilados?

Felipe Carlini es uno de los jubilados que marcha. Siempre. Cada miércoles. Aunque a sus 77 años reconoce que no era un asiduo participante de protestas. Hasta diciembre de 2023: “Ni bien asume Milei vine solo, por mi cuenta. No me podía quedar en mi casa mirando por televisión cómo semejante personaje nos iba a destruir. Este es otro Macri, pensaba yo. Y lo primero que dije fue: Este nos va a sacar los medicamentos. Me costó varios amigos del club de jubilados: hacíamos gimnasia, yoga, y ahí aprendí a tocar la guitarra. La enorme mayoría no tenían dónde caerse muertos, eran más pobres que yo, pero iban y votaban a este gobierno”. 

La ciencia de resistir
Felipe, Rubén y un hecho: muchos jubilados no son pasivos. Al revés, cada miércoles muestran capacidad para activar en la calle y plantear otro rumbo para el presente.

De no salir casi nunca a la calle, Felipe pasó a marchar todos los miércoles. Hoy integra el Movimiento Activo de Trabajadores y Jubilados (MATyJ). Sus dos hijas siempre le preguntan si está bien: se preocupan al ver por tele cómo las fuerzas federales gasean o balean o empapan con camiones hidrantes esas protestas donde está su papá. Sus reclamos son elementales, pero los consideran terroristas:

  • Recuperar la cobertura del 100% de todos los medicamentos del PAMI. Hoy hay apenas unos 40 remedios que se obtienen con un 40% o un 80%.
  • Una jubilación mínima superior a la canasta básica. El haber mínimo hoy está en $419.775, más un bono de $70.000, mientras que la canasta básica supera los $1.800.000, según el relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad. 

La jubilación de Felipe no es la mínima, pero apenas supera los $700.000. Trabajó muchos años en áreas de recursos humanos hasta que lo echaron en 2004. Consiguió empleo como seguridad en un consultorio pero le urgía hacer otra cosa: “No podía estar todos los días ocho horas mirando la pared”. Como trabajaba de noche, de día estudió gastronomía. Así consiguió trabajo en un hotel cinco estrellas donde estuvo hasta que se jubiló. Hoy vive en Villa Adelina (partido bonaerense de Vicente López) y cada semana camina las seis cuadras que lo separan de la estación del ramal Belgrano, se sube al tren, baja en la terminal Retiro y allí combina con el subte E para acercarse al Congreso. A sus hijas les dice que se queden tranquilas: “Si te tiran un gas, te corrés un poquito y después volvés a la carga”.

Es hincha de Independiente más por herencia familiar que por pasión futbolera, pero lo que sí le apasiona es el folklore. “Cafrune”, dice y se le iluminan los ojos, en relación al cantor y músico argentino. Una de sus canciones preferidas es Zamba de mi esperanza, concepto que ni Felipe ni todos los jubilados abandonan: “Cada miércoles es un desahogo, porque si no me quedo puteando el televisor”, dice, caminando con su compañero Rubén. Mientras, en el Obelisco el acto comienza: “Este gobierno está haciendo un cientificidio. No es un ajuste, es la destrucción de todo nuestro sistema científico”, dicen. Anuncian que van a bailar chacarera, leer un documento y luego a cantar el Himno Nacional. 

Felipe une luchas como la de jubilados y la de la ciencia, y momentos como este Obelisco y la del jueves pasado en Congreso, que tanto le debe a los miércoles suyos y de sus compañeros: “Ahora el pueblo se despertó. Fijate que nos levantamos y le tumbamos como pueblo dos capítulos de la ley. Ahora hay que seguir en Diputados. Pero estamos. Y la empezamos los jubilados”.

Esos mismos que ahora, mientras el acto contra el cientificidio continúa, se divierten haciendo semaforazos en plena 9 de Julio. Frente a los datos, los mínimos históricos y el ajuste que no cesa, Felipe es optimista: “No hay que parar”.

La ciencia de resistir
En la Ciudad Universitaria. Foto: Cobertura Colaborativa.

Protesta social

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados

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Pese a las maniobras oficialistas, Diputados pudo reunir quorum para sesionar y emplazar a diversas comisiones para que trabajen. La coreografía libertaria: se pararon junto a sus bancas de cuero verde y cuando se confirmó que eran derrotados (porque había quorum con 135 diputados) se sentaron. La coreografía radical y del PRO: se ausentaron, lo cual es toda una definición. El emplazamiento terminó reuniendo una unanimidad de 249 votos. Los dos temas cruciales: se obligó así a las comisiones a que dictaminen la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, y el apoyo a las familias endeudadas. Deberán hacerlo durante septiembre. Frente al Congreso vallado, una gran movilización reunió también a personas endeudadas y reclamó por los derechos y por la vida.

Por Sergio Ciancaglini Fotos Manuela Mendiondo/lavaca.org

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
Mensaje a la época.

La primera decisión del Estado este miércoles frente a la movilización de personas con discapacidad (discas) y sus familias, fue vallar en Congreso y movilizar efectivos antidisturbios. La Policía de la Ciudad gobernada por el macrismo intentó además impedir que llegaran hasta la plaza algunas de las camionetas que trasladaban a quienes iban a reclamar por la prórroga de la Emergencia en Discapacidad.Finalmente triunfó la racionalidad y los llamados efectivos dejaron de hacer el ridículo, aunque el Congreso quedó vallado.

El movimiento disca confirmó que es uno de los más movilizados en estos años, como el de jubilados. Desde el acoplado de un camión que funcionó como escenario se iba informando lo que ocurría en el edificio tras las vallas. A las 11, el destino de la sesión era un misterio.

Tomó el micrófono la madre de un chico atendido en el Hospital Garrahan: “La barrera más grande que tenemos es la ignorancia, la falta de empatía. La barrera es un gobierno presente en quitar derechos. Pero hoy somos un montón. Siempre vamos a ser más, así que festejemos eso. Y no dejemos de luchar que también estamos con la prórroga de la Ley de Emergencia pediátrica para que un hospital como el Garrahan siga sosteniendo la vida de nuestros hijos. Los abrazo como mamá”.

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
La calle esperando noticias de la política.

Se agitaban las pancartas en las que se leía, por ejemplo:

“No somos un gasto, somos personas”.

“La discapacidad no es casta” (sostenido por un joven con síndrome de Down)

Otra mujer, buzo verde con la imagen de Homero Simpson, reubicó en este presente dónde se encuentra la vergüenza, y dónde la locura:

  • “No se ve futuro en esta Argentina hostil que está pisándonos la cabeza. Vengo a hablar como endeudada, porque me endeudé para sostener la vida de mis hijos, la mía, y de mis padres que tienen una jubilación de miseria. Dejaron de cubrir medicaciones para mi hijo, me endeudé con un millón y medio de pesos que no sé cómo pagar, con el banco en el que trabajo y en el que estoy con una licencia psiquiátrica por todo lo que este gobierno me hizo y nos hizo. Da vergüenza hablar de lo endeudados que estamos por sostener la vida de nuestros seres queridos”.
  • “Pero tenemos que sacudirnos la vergüenza y que la vergüenza cambie de bando (señalando al Congreso). Ellos deberían tener vergüenza de priorizar lso gastos de la SIDE por encima de lo que corresponde a las personas más vulnerables. Los estamos viendo, los estamos observando, y van a tener que pagar por todo lo que nos están haciendo. Lo que estamos discutiendo acá es el traslado del costo de la reproducción de la vida a los hogares y familias más vulnerables. Estamos locos porque nos enloquecieron. Pero los locos son ellos, que no nos ven ni nos quieren ver”.
Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
Un alegato sobre la vergüenza y la locura.

Más carteles:

“Basta de crueldad con la discapacidad”.

“Lo esencial es invisible al Estado”.

“Millones para la SIDE, migajas para discapacidad”.

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
Madre, hija y un muñeco de peluche.

María Martínez, de Lomas de Zamora, con su marido desocupado, es la madre de Kevin (28) y Brendan (16). Kevin tiene el razonamiento de un niño de 5 años. Brendan, una de las llamadas Enfermedades Raras Poco Frecuentes: fenilcetonuria. Dijo María: “Los que votamos y les dimos nuestra confianza, tienen una banca. Y a cada uno que vote en contra iré a la casa a hacerles un escrache por haber votado en contra dejando a las personas con discapacidad a la deriva. Estoy vestida de negro porque me siento en un funeral, están matando a cada persona con discapacidad del país. Están matando a los prestadores que hacen que las personas con discapacidad tengan una vida digna. Por eso les exigimos que voten la prórroga”.

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Dato sobre el presente.

El micrófono pasó a manos de otra mamá, la actriz Julieta Díaz: “No nos vamos a ir. Estamos mirando a las diputadas y diputados y les pedimos por favor que cumplan con la ley. Con los discapacitados y discapacitadas, con las personas con discapacidad, no”.   

Elena, su hija, tiene 11 años, parálisis cerebral leve, epilepsia secundaria. Julieta dialogó luego con lavaca.

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Julieta Díaz: «Con las personas con discapacidad, no».

-¿Cómo vivís la contradicción entre lo que significa esta plaza y las maniobras dentro del Congreso para evitar cumplir la ley?

-Con mucha tristeza, mucha bronca, mucha impotencia, viendo lo que sucede con las personas con discapacidad, los familiares y los prestadores, todo lo que es el área de discapacidad. Con mucha urgencia para que nuestra Ley de Emergencia de Discapacidad continúe, porque se vence en el 2026, a fines de diciembre, y estamos pidiendo que se prorrogue un año más. No solamente eso sino también que se respete la Ley de Prestaciones para que el Estado sea el que asegure a las familias y a las personas con discapacidad las prestaciones, y no que las familias y las personas con discapacidad tengan que pelear los precios con las prepagas. Tenemos la sospecha de que también están queriendo modificar esa ley, que hay una especie de proyecto ahí encajonado que quieren sacar, así que estamos acá muy atentos y atentas pidiéndoles que cumplan con su trabajo los diputados y las diputadas y que le den prórroga a la Ley de Emergencia de Discapacidad, pero que también cuiden la Ley de Prestaciones que tiene 30 años, que con sus bajas y sus subidas siempre funcionó.

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Plan económico.

-¿Cómo estás vos en relación al tema de salud de tu hija?

-Ella está bien y por suerte puede seguir haciendo las cosas que viene haciendo también porque puedo llegar a algunos huecos económicos, pero si no, no podría hacer un montón de cosas, que es lo que le está pasando a tanta gente si no puede atenderse.

Guadalupe, una chica ciega, que en muchos sentidos ve todo:

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Guadalupe, explicando el futuro.
  • “Hoy estamos acá para pedirle a los diputados que voten a favor de su pueblo. Y que no solamente cumplan con el quórum, sino que cumplan con la ley de emergencia en discapacidad. Nosotros necesitamos urgentemente que cumplan con la ley, pero sobre todo porque nuestros compañeros realmente la están pasando muy mal. Entonces, pedirle a los diputados y diputadas que puedan mirar a los ojos a todos mis compañeros y a todas mis compañeras y votar a favor del pueblo. Y votar a favor de no vender nuestra patria, pero también de construir un futuro donde las personas con discapacidad estemos adentro”.
  • “Lamentablemente se cerraron muchos centros, complejizaron el acceso a muchas prestaciones, a traslados, a terapias, a medicación, apoyo. No hay nada nuevo que yo pueda venir a decir. ¿Qué les voy a decir yo a ustedes si lo viven a diario y si yo también lo vivo? ¿Quién soy yo para decirles a las mamás cómo tienen que luchar? Son las que nos acompañan todos los días. ¿Y quién soy yo para decirle a los prestadores cómo tienen que luchar, si es su laburo? Lo único que sí voy a decir es a los diputados cómo tienen que votar. ¡Voten a favor de los derechos, loco! ¡Voten!”.
Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
El modelo.

Noelia, con cadenas plásticas cerca de una pancarta con una caricatura de Marcos Galperín explicó a lavaca: “Me endeudé con Mercado Crédito, que es Mercado Pago. Soy empleada doméstica, uno de mis cinco hijos tiene discapacidad motriz. Osteomielitis crónica, una infección del hueso. Pedí 40.000 porque tenía que ir y venir al Garrahan y tenían que operarlo. Fue por la urgencia, porque si no, no tenía cómo hacer.  Pensé que buscaba más trabajo y lo iba a pagar. Pero hoy se me fue la deuda a 400.000. Me llaman a cada rato para que pague todo. Y no puedo. Y sigue aumentando. Y tenemos que seguir yendo al hospital”.  Un dato: ”Hay muchas madres solas como yo que les pasa lo mismo, y están endeudadas. Es una locura”.

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
El otro lado del modelo: Noelia endeudada por atender a su hijo con osteomelitis crónica.

Anunciaron desde el acoplado que hubo quorum y estalló la ovación. Se supo que los integrantes del bloque oficialista se pararon junto a sus bancas y al ver que la oposición conseguía quorum se sentaron y luego votaron a favor del emplazamiento a comisiones tanto del tema de discapacidad, como de los hogares endeudados. Con eso, supuestamente, el oficialismo no se daba por derrotado. El PRO y la UCR directamente se ausentaron. Durante septiembre las comisiones correspondientes deberán dictaminar, para que las leyes sean tratadas en el recinto. Habrá que ver.

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
Los carteles manuscritos como editoriales políticos de estos tiempos.

En la plaza se cantó el Himno a los saltos, con la gente sacándose buzos y camperas porque en estos días parece que está cambiando el clima.

Discas: la democracia en la calle impulsó un triunfo en Diputados
Mirando hacia el Congreso.

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Jugar en medio de la realidad.

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Marcha de jubilados: Banda en fuga

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Una chica ciega que había participado en el acto por la emergencia en discapacidad logró hacer huir a un policía que filmaba la manifestación pidiéndole que se identificara (spoiler: no era Christopher Nolan). Después, los jubilados fueron seguidos por los efectivos antidisturbios en Avenida de Mayo y todo fue al revés: los jubilados los hicieron ir hacia la vereda, y los policías terminaron en retirada no sin antes gasear principalmente a las mujeres. La historia de Fernando, ex bombero voluntario, con una pierna amputada pero el entusiasmo intacto, en otra jornada de miércoles.

Por Lucas Pedulla

Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

Hace un mes, Fernando Quinteros se tuvo que mudar de la casa en la que vivió por 15 años porque el dueño había muerto, la casa entró en sucesión y les dijeron a él y a su señora que se tenían que ir. Consiguieron otro lugar en Quilmes, un municipio al sur del conurbano bonaerense, donde actualmente pagan $580.000 mensuales.

–Con mi pensión no llego a los 300.

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Guadalupe, de campera verde, pidiéndole identificación al policía que recula sin que se sepa de qué se ríe.
Marcha de jubilados: Banda en fuga
Salida del cineasta policial.

Fernando fue bombero voluntario en La Boca durante 30 años y hace 11 lo atropelló un colectivo. Fue grave: le amputaron la pierna derecha. En septiembre las Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez de la ANSES llegaron a los $300.043,24 más un bono de $70.000 (“hay veces que ni lo cobro”, dice), pero en agosto estaban en $293.000. Averiguó para poder jubilarse –la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) arranca este mes en los $342.906,56–  y no se lo recomendaron.

–Tendría que renunciar a la pensión. Si la jubilación me tarda un año, ¿qué hago?

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Jubilada apuntando a la policía.

Esa pregunta –la pregunta– es una de las que lo lleva a venir cada miércoles con sus compañeros y compañeras de la organización Los 12 Apóstoles. Es peronista, hincha de Boca, malvinero (“el payaso del Presidente quiso agarrarse de la causa para distraer, pero la gente no es tarada”, dice frente a los anuncios recientes), le gustan Los Manseros Santiagueños y –aclara, fime– no va dejar de venir. Entre muchas razones, están los 10 indicadores económicos que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sintetizó a 1000 días de gestión del Gobierno de Javier Milei.

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Fernando, ex bombero, le amputaron una pierna, cobra menos de la mínima, un infaltable de cada miércoles.

Sobre jubilaciones:

  • El bono jubilatorio está congelado en $70.000 desde marzo de 2024. Son 30 meses sin actualizar.
  • Si se hubiera actualizado por movilidad (como sucede con los haberes), tendría que haber sido de $223.148 este septiembre. CEPA calcula así que la pérdida es de $153.138 mensuales por cada jubilado. 
Marcha de jubilados: Banda en fuga
El forcejeo de jubilados con policías de la ciudad.
  • La pérdida para los jubilados de la mínima es del 20% en términos reales durante la gestión de Milei y sus ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación, Federico Sturzenegger.

La marcha de este miércoles estuvo precedida por la convocatoria de organizaciones que reclamaban en el Congreso que Diputados vote el emplazamiento de comisiones para tratar, por un lado, la prórroga de la ley de Emergencia en Discapacidad (la actual vence el 31 de diciembre) y, por otro, el debate sobre el endeudamiento familiar y la alta morosidad que afecta a 6 millones de personas de todo el país. 

Marcha de jubilados: Banda en fuga
La policía retrocedió agrediendo. Jubilada atacada y Carlos «Chaca» agarrándose la cabeza.

Por todas estas razones Fernando les explica a sus tres hijas y a sus ocho nietos la necesidad de tomarse el 148 de Quilmes hasta Constitución, y luego el 12 hasta Congreso, cada miércoles, cada semana, sin importar lo que suceda o pase. 

–Ellos ya saben que el abuelo no para.

Su señora también tiene una discapacidad –cobra el mismo valor de pensión– y cuida a personas con alguna enfermedad. Sus hijas los ayudan en el día a día.

Y, también, sus compañeros.

–De acá me llevo aceite, azúcar, yerba. Lo básico. Y también medicamentos: yo tomo anticonvulsivos y cada cajita está a noventa lucas ($90.000). Si cada una me dura 20 días, significan $180.000 por mes. ¿Cómo hacés? ¿Cómo hago?

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Ordenando la salida policial.

De nuevo, la pregunta, que tiene una respuesta que a Fernando lo hace sonreír: a pesar de sus remedios, de sus muletas y que le falta una pierna, las distintas fuerzas de seguridad que invaden la zona cada semana –Policía Federal, Policía de la Ciudad, Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria– lo detuvieron o demoraron “unas cinco o seis veces”, algunas hasta tirándolo al suelo. 

–Tengo dos procesos: uno por resistencia a la autoridad, el otro por lesiones.

Dice, y se ríe con sus ojos celestísimos. Esta tarde ocurrió primero que una manifestante ciega, Guadalupe, que había hablado durante el acto por la emergencia en discapacidad, supo que la estaba filmando un policía y mientras seguía caminando decía: “Yo no veo pero mis compañeros sí, y me dicen que está filmando y eso no corresponde, somos personas marchando pacíficamente sin molestar a nadie. Deme su nombre y la identificación”. El policía sonreía reculando, comenzó a desplazarse,  pero los manifestantes fueron detrás, hasta que el efectivo dio media vuelta y se marchó.

Marcha de jubilados: Banda en fuga

Luego, tras la típica ronda por la Plaza de los Dos Congresos, un grupo de jubilados y jubiladas siguió marchando por Hipólito Yrigoyen, dobló en San José y al intentar volver a la Plaza por Avenida de Mayo se topó con un cordón de efectivos que quiso evitar la caminata. Pero la columna de jubilados y pensionados los corrió hasta la vereda –“fuera, yuta, fuera”, les cantaban– y, antes de subirse, los policías gasearon. Algunas jubiladas fueron asistidas en plena calle, descompensadas. La presión siguió, y el cordón policial finalmente se retiró de la escena. 

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Protocolo: la policía en la vereda.

–Hace falta que el pueblo salga a la calle –concluye Fernando–. Nuestra lucha lleva ya mucho tiempo. La gente tiene miedo, hablan de que nos cagan a palos, pero tienen que venir. Yo empecé porque no podía estar echado en mi casa. Pensaba: “La gente está luchando”. Y acá estoy.

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Observatorio peluquero. Los efectivos en retirada.

Acá está.

Frente al qué hacer y al cómo hago, esa es su respuesta, y será la misma la semana que viene cuando con sus muletas y sus medicamentos se tome el 148 hasta Constitución y el 12 hasta Congreso, para marchar un miércoles más. 

Marcha de jubilados: Banda en fuga
Una de las agredidas recuperándose.

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Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas

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Nueva marcha de jubilados, que siguen demostrando una capacidad de resistencia frente al ajuste que no aparece en otros sectores. Un tema de este miércoles: se supo que los miembros del Senado pasarán a cobrar entre 12 y 13 millones de pesos mensuales (equivalente a unas 30 jubilaciones), y que la fortuna del ministro de Economía Caputo, apodado Toto, es de más de 19.000 millones de pesos (unas 45.000 jubilaciones), con un crecimiento de más del 60% en un año, y con el 65% afuera del país. La palabra de una mujer que atiende un centro comunitario.

Por Lucas Pedulla

Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas
Los mensajes de Olga, 80 años: en el centro comunitario de San Martín cocina y alimenta a 60 personas por día.

Todas las noches, Olga González se va a dormir después de haber cocinado entre 50 y 60 viandas para el mediodía siguiente. A veces, cuando no llega, se levanta temprano y sigue. Su casa en Villa Maipú, municipio bonaerense de San Martín, es un centro comunitario que alimenta a esa cantidad de personas diariamente. Muchos son jubilados, como ella, o personas en situación de calle. Dice que le duele en el alma que cada vez sean más. Al trabajo de cada una de esas jornadas, los miércoles le suma algo más: llegar al Congreso para marchar, algo que a sus 80 años enorgullece a sus tres hijos y dos nietos.

–Nunca pensé que a esta edad tenga que estar luchando y pidiendo medicamentos. En mi caso tengo una enfermedad, no vamos a decir cuál, y la estamos peleando. Yo necesito prótesis, y una cajita me sale $150.000. Pero no necesito una, necesito varias. Por suerte PAMI me ayudó y pude llegar. Y la comida, me arreglo con lo que hay en el comedor.

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas
Radio abierta en Congreso: jubilados con reporteros gráficos amenazados.

Olga cobra el haber mínimo –$428.591 en septiembre, más un bono de $70.000–, una cifra que se traduce y compara en uno de los cientos de carteles de esta tarde de sol frente al Congreso nacional, escrito en el cartón de una pizza Ugis:

  • “Se burlan de los jubilados. Senadores: 13.000.000”. 

El monto es lo que los senadores y las senadoras de la Argentina cobrarán como sueldo a partir de enero del año que viene: unas 30 jubilaciones mínimas.

Por eso hay tantos carteles:

  • “Milei presidente no rima con la gente, rima con la muerte”. 
  • “¡Brutos! Las ideas no se matan”.
  • “Los Milei: devuelvan la tarasca de las cometas para jubilados/discapacitados”.
  • “Patrimonio de Milei no para de crecer, las jubilaciones no dejan de caer”.
  • “Caputo: ¿tu justicia social son los dólares que tenés afuera?”.

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que habló de “justicia social” cuando anunció la semana pasada el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidades (FGS) de la ANSES para fondear a bancos privados, tiene el 68% de su fortuna en el exterior. Para dimensionar: el monto total es de 19.509 millones de pesos al cierre del 2025 (unas 45.518 jubilaciones de Olga), un 64,6% más que el año anterior.

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas
Humor y las letras chicas que lo dicen todo.

A la jornada de este miércoles se sumó el reclamo de fotoperiodistas que pidieron el sonido de la radio abierta de los jubilados para denunciar dos hechos de amenazas. Una la recibió el fotógrafo Emiliano González, quien la semana pasada documentó cómo un policía le quiso sacar el teléfono a otro colega, subió el video a redes y una persona que se identificó como Walter Chiappero lo amenazó con un audio a través de la red social Instagram. “¿Querés terminar como el mogólico ese de Grillo?”, se escucha, en relación al fotógrafo Pablo Grillo, que sobrevivió al disparo de un gendarme. En Facebook, el tal Chiappero se presenta así: “Profesional argentino especialista en ámbitos técnicos y de seguridad”. 

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas

“Hubo un antes y después con Pablo, que peleó entre la vida y la muerte”, dice Emiliano al micrófono. El otro colega amenazado fue Marcos Sierra. Desde la Asociación contra la Violencia Institucional (ACVI) precisaron que ambas denuncias quedaron radicadas en la Unidad de Intervención Temprana de la Unidad Fiscal Este de la Ciudad de Buenos Aires. En un comunicado, la fotógrafa Laura de Natale expresó que ambas situaciones son “la consecuencia directa de una campaña de hostigamiento y estigmatización” desde el gobierno que no hay que naturalizar.

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas
Con casco obrero y no con sombrero de Gandalf, pero el mensaje es idéntico.

Olga se muerde la lengua para no referirse al gobierno en sus mismos términos.

–Nos dicen “meados” y “cagados” y cosas peores… pero yo no les digo que se vayan a la puta que lo parió, porque soy educada. 

Ella fue artesana y enfermera, y se pudo jubilar gracias a una de las moratorias (hoy eliminadas por la motosierra de Javier Milei) durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso su comedor se llama La kasa del pueblo (“con K”, aclara) y los aritos que danzan desde sus orejas llevan el símbolo del Partido Justicialista. Hoy, con otros compañeros y compañeras, insiste en formar un Sindicato de Jubilados, para tener un lugar donde juntarse, organizarse y salir a luchar, como hace cada semana.

Jubilados: datos de la desigualdad y una radio abierta para denunciar amenazas

–Somos la generación del 70, amor. Somos como juncos: no nos doblan así nomás. Y somos punta de lanza. No me siento ejemplo de nada, pero sí de que no hay que bajar los brazos. No hay que dejar. Nos quieren romper el alma, como ya nos han golpeado y gaseado, porque si nos rompen pueden romper lo que hay atrás. Con luchas y con enfermedades, tenemos que seguir. No nos tiene que cansar.

Olga, después de todo lo que contó, se ríe.

–Es que tampoco hay que perder la pasión. Por eso nos sigue la juventud.

Saluda con un abrazo precioso y se mete a la marcha.

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