Protesta social
La ciencia de resistir

Clima de la época. Malvinas y el Mundial, banderas y llamamientos con cuatro estrellas: las de los títulos de 1978,1986, 2022, y la Estrellita Culona. El acto en defensa de la ciencia se realizó en el Obelisco y empalmó con el que los jubilados siguen haciendo cada miércoles, y recordando todos lo ocurrido el jueves cuando el rechazo social fue determinante para tumbar capítulos del proyecto de ley de propiedad privada. Un récord para Milei: hoy la ciencia está peor presupuestada que con la dictadura, el menemismo, el 2001, el macrismo y la pandemia: el (falso) superávit conseguido estrangulando actividades. Los que no fueron despedidos tienen los salarios congelados hace 26 meses, con destino uberizado. Las imágenes, las ideas y los gráficos del cientificidio.
Por Lucas Pedulla
Fotos Cobertura Colaborativa y lavaca.org
El número más bajo desde 1972 en relación al Producto Bruto Interno nacional (PBI): apenas un 0,140% en Ciencia y Técnica, superando el ajuste de la última dictadura militar. Una caída de financiamiento en todo el sector de más del 50%, según los informes del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación al cierre del primer trimestre del año. Siete puestos de trabajo perdidos por día entre investigadores, becarios, técnicos, personal de organismos públicos y universidades nacionales. Cierre y desmantelamiento de entidades como el Instituto Nacional del Cáncer o el Instituto Nacional del Agua, entre otras. Y quienes siguen con trabajo tienen salarios congelados hace 26 meses, que les ubican por debajo de la línea de la pobreza y teniendo que recurrir a otras estrategias como choferes de aplicación.

Esta es la bomba que está haciendo estallar –en sentido literal, pero también de bronca– a todo el sistema científico y universitario argentino, que este miércoles se convocó frente al Obelisco con la consigna: “Me pongo la camiseta para defender la ciencia argentina”. Los llamados apelaron a la emoción provocada por la performance de la Selección Argentina en el último mundial, sobre todo el triunfo épico ante Inglaterra por 2 a 1 y el corolario de la “sábanabandera” que los jugadores desplegaron ante los ojos de todo el mundo –“Las Malvinas son argentinas”– además de los festejos que en territorio porteño eligieron el Obelisco como sede histórica de celebraciones, aun en la derrota de la final.

Por eso los flyers tienen cuatro estrellas mundialistas: 1978, 1986, 2022 y la de este 12 de agosto es la famosa “estrella culona”, esa belleza marina encontrada en el Mar Argentino durante la transmisión de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) en julio del año pasado.

Ciencias económicas. Foto: lavaca.org.
“Nos estamos poniendo la camiseta para defender al país”, sintetiza a lavaca Cora Gamarnik, doctora en Ciencias Sociales y coordinadora del Área de Fotografía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), una de las coordinadoras de la jornada. Y conecta esta convocatoria con la masiva protesta contra la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que el Gobierno reprimió con fuerzas federales durante más de tres horas la semana pasada: “No sólo es en defensa nuestra. Lo que despertó el espíritu mundialista, la identidad nacional, las ganas de tener una patria, lo contentos que nos pusimos con ganarles a los ingleses y desplegar esa bandera, sumado a lo aguerrida que fue la marcha del jueves pese a la feroz represión, nos dio un nuevo impulso para que sepa lo que nos está pasando”.

Los organizadores describieron a la jornada federal –con participación en 30 ciudades y pueblos de todo el país– como “inédita” por su transversalidad, que sumó:
- Universidades nacionales, que llamaron a un paro de 24 horas en reclamo de la aplicación de la ley de Financiamiento Universitario (votada por el Congreso, vetada por el Gobierno, votada de nuevo y hasta con un fallo de la Corte que ordena su cumplimiento).
- Trabajadores de ARSAT.
- De la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que sufrió un recorte del 44,6% según el Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI).
- De la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE): 65,4% menos.
- Del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): 34,3%.
- Del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INT): 54,1%.
- De la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia IDI): 87,8%. Fue el organismo del sector más perjudicado, con pérdidas de cientos de becas y proyectos de desarrollo.
- Del propio CONICET: un ajuste del 35,1%.

Los datos siguen y anuncian el desastre: la degradación del exministerio de Ciencia y Tecnología (MINCyT) a una subsecretaría expone una caída del 85,3% en la ejecución de su presupuesto.
“La situación es dramática”, apunta Cora. “El objetivo de la acción es visibilizar el impacto de las políticas del gobierno que no afectan solo a quienes trabajamos en el sector, sino a todo el país: el que nunca pisó una universidad necesita no tomar agua contaminada o que la nafta que le venden no esté adulterada”.
En el Obelisco hay muchas banderas con la tipografía de Las Malvinas, que dicen:
- “Defendemos el conocimiento y la soberanía científica”.
- “Sin ciencia no hay futuro”.
- “Ciencia es soberanía”.
- “La cuarta está acá”, junto al dibujo de la estrella culona.
Política del dulce de leche
Mariano es investigador del CONICET y trabaja en el Instituto de Fisiología Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE) de la UBA: “La situación es crítica. La plata para investigar es cero y se hace difícil planificar cualquier cosa. Las líneas subsisten de lo que hay de otros años y muchos buscan en el exterior, donde también hay recortes. Todo el tiempo tenemos renuncias porque el sueldo no alcanza: una compañera es bioingeniera y su beca doctoral de dedicación exclusiva no llega a los $800.000. Muchos sienten que no hay futuro”.
Karina tiene 48, trabaja en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y no se puso una camiseta sino un guardapolvo entero de Argentina: “Trabajamos en desarrollo de vacunas y sus componentes. Participamos en el desarrollo de la vacuna ARVAC (la primera 100% argentina contra el Covid-19) y fue hermoso que todo lo que yo aprendí pude volcarlo en un trabajo que hoy es un producto que se consigue en las farmacias. Pero estamos preocupados. Todo el sistema de becas está complicado y hablamos de estudiantes que son la masa crítica. Es muy desmotivante que muchos por falta de apoyo tengan que irse al exterior, donde son muy valorados por el tipo de educación que tenemos. Si no podés independizarte de tus padres, ¿qué futuro le encontrás? Hace poco se nos rompió un equipo y arreglarlo costaba 6.000 dólares: para Brasil quizá sea poco pero para nosotros es remar en dulce de leche. Y no es que no hay plata: esto es una decisión política”.
De a poco, la convocatoria va creciendo. Poco antes de que el acto comience, se escucha una música que viene de 9 de Julio y se filtra entre los bocinazos y el cordón de la Policía de la Ciudad. Muchos miran y se emocionan.
Muchos aplauden y los abrazan.
Son los jubilados.
No la mires por TV
“Ole olé,
olé olá,
los jubilados aquí están
a los científicos venimos a apoyar”.
La canción se sostuvo desde la Plaza Congreso, donde jubilados y jubiladas marchan todos los miércoles, hasta el Obelisco. A la típica ronda de cada semana, cuando las columnas doblaban por Sáenz Peña, desde la cabecera gritaron: “¡Vamos a apoyar a los científicos!”. La procesión fue por Avenida de Mayo hasta 9 de Julio, y allí doblaron por Bernardo de Irigoyen. Todo custodiado por efectivos de la Policía de la Ciudad con escudos, cascos y armas largas como si estuvieran yendo a algún tipo de guerra.

Felipe Carlini es uno de los jubilados que marcha. Siempre. Cada miércoles. Aunque a sus 77 años reconoce que no era un asiduo participante de protestas. Hasta diciembre de 2023: “Ni bien asume Milei vine solo, por mi cuenta. No me podía quedar en mi casa mirando por televisión cómo semejante personaje nos iba a destruir. Este es otro Macri, pensaba yo. Y lo primero que dije fue: Este nos va a sacar los medicamentos. Me costó varios amigos del club de jubilados: hacíamos gimnasia, yoga, y ahí aprendí a tocar la guitarra. La enorme mayoría no tenían dónde caerse muertos, eran más pobres que yo, pero iban y votaban a este gobierno”.

De no salir casi nunca a la calle, Felipe pasó a marchar todos los miércoles. Hoy integra el Movimiento Activo de Trabajadores y Jubilados (MATyJ). Sus dos hijas siempre le preguntan si está bien: se preocupan al ver por tele cómo las fuerzas federales gasean o balean o empapan con camiones hidrantes esas protestas donde está su papá. Sus reclamos son elementales, pero los consideran terroristas:
- Recuperar la cobertura del 100% de todos los medicamentos del PAMI. Hoy hay apenas unos 40 remedios que se obtienen con un 40% o un 80%.
- Una jubilación mínima superior a la canasta básica. El haber mínimo hoy está en $419.775, más un bono de $70.000, mientras que la canasta básica supera los $1.800.000, según el relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad.
La jubilación de Felipe no es la mínima, pero apenas supera los $700.000. Trabajó muchos años en áreas de recursos humanos hasta que lo echaron en 2004. Consiguió empleo como seguridad en un consultorio pero le urgía hacer otra cosa: “No podía estar todos los días ocho horas mirando la pared”. Como trabajaba de noche, de día estudió gastronomía. Así consiguió trabajo en un hotel cinco estrellas donde estuvo hasta que se jubiló. Hoy vive en Villa Adelina (partido bonaerense de Vicente López) y cada semana camina las seis cuadras que lo separan de la estación del ramal Belgrano, se sube al tren, baja en la terminal Retiro y allí combina con el subte E para acercarse al Congreso. A sus hijas les dice que se queden tranquilas: “Si te tiran un gas, te corrés un poquito y después volvés a la carga”.
Es hincha de Independiente más por herencia familiar que por pasión futbolera, pero lo que sí le apasiona es el folklore. “Cafrune”, dice y se le iluminan los ojos, en relación al cantor y músico argentino. Una de sus canciones preferidas es Zamba de mi esperanza, concepto que ni Felipe ni todos los jubilados abandonan: “Cada miércoles es un desahogo, porque si no me quedo puteando el televisor”, dice, caminando con su compañero Rubén. Mientras, en el Obelisco el acto comienza: “Este gobierno está haciendo un cientificidio. No es un ajuste, es la destrucción de todo nuestro sistema científico”, dicen. Anuncian que van a bailar chacarera, leer un documento y luego a cantar el Himno Nacional.
Felipe une luchas como la de jubilados y la de la ciencia, y momentos como este Obelisco y la del jueves pasado en Congreso, que tanto le debe a los miércoles suyos y de sus compañeros: “Ahora el pueblo se despertó. Fijate que nos levantamos y le tumbamos como pueblo dos capítulos de la ley. Ahora hay que seguir en Diputados. Pero estamos. Y la empezamos los jubilados”.
Esos mismos que ahora, mientras el acto contra el cientificidio continúa, se divierten haciendo semaforazos en plena 9 de Julio. Frente a los datos, los mínimos históricos y el ajuste que no cesa, Felipe es optimista: “No hay que parar”.

Protesta social
Imágenes de la bronca

Con réplicas en más de 50 ciudades y pueblos del país, se realizó en Buenos Aires una multitudinaria Marcha de la Bronca coordinada principalmente por el FIT-U (Frente de Izquierda y Trabajadores Unidad), que reúne al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Partido Obrero (PO), Izquierda Socialista (IS) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). La manifestación partió desde Congreso hacia Plaza de Mayo. Participaron también organizaciones sociales y de Derechos Humanos (el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, por ejemplo), la Coordinadora de Jubilados, gremios, cuerpos de delegados, centros de estudiantes, fábricas recuperadas y organismos culturales y artísticos. El documento producido por los organizadores planteó como contexto de la política oficial: “No son errores ni excesos aislados. Es un plan de guerra contra el pueblo trabajador, impulsado por la clase capitalista, los grandes grupos económicos, los bancos, el imperialismo, el Fondo Monetario Internacional y los fondos buitres”. Agrega: «Quieren un país con salarios miserables y sin derechos laborales. Quieren apropiarse de nuestros bienes comunes, las empresas públicas y la tierra, profundizar la dependencia y descargar sobre las mayorías el costo de una deuda externa usuraria y fraudulenta que el pueblo no contrajo y que solo benefició a los especuladores». Se exigió además la convocatoria a un paro nacional y a un plan de lucha hacia una huelga general. «Necesitamos unir las luchas que hoy enfrentan por separado un mismo plan».
Aquí, una galería de imágenes de la jornada de este sábado en la que la calle volvió a tomar la palabra.
Fotos: Juan Valeiro












Protesta social
Marcha de jubilados: la cruz del sur

Nuevo miércoles de manifestaciones, con detalles: las cruces preparadas por un grupo de jubilados y la Marcha de la bronca sondando por los parlantes como anticipo de la convocatoria del sábado. Los lemas escritos en las cruces, la teoría del picnic, datos sobre un barrio privado, y el reemplazo (no) alimenticio de comida por mate.
Por Lucas Pedulla Fotos: Manuela Mendiondo

Graciela Bernharte tiene una familia numerosa.
–No solo tengo seis hijos, no solo tengo dieciocho nietos: tengo cuatro bisnietos.
Una de ellas se llama Cata, tiene cuatro años y su mamá –nieta de Graciela– la lleva todos los días a la plaza que está a la vuelta de su casa, en el barrio Libertad, en Merlo, oeste del conurbano bonaerense. Cata, como tiene el ritual de preparar su mochila con galletitas, siempre le dice a su bisabuela que se va de “picnic”. Y cada miércoles, antes de que Graciela pague 1.600 pesos de boleto hasta Ituzaingó para tomarse el tren a Once y luego un tercer colectivo hasta Congreso, Cata le pregunta:
–¿A dónde vas?
–A la plaza.
–¿Vas de picnic?

Graciela se ríe, y siempre le responde que sí: el picnic incluye una marcha, con jubilados y jubiladas como ella, que “pelea y lucha” por los derechos de sus bisnietos. Más de una vez la vieron por televisión, refugiándose de los gases y la violencia policial. Cuando vuelve a Merlo Cata le pregunta si está bien, si hoy no la lastimaron.
–Ya no es miedo lo que tenemos –explica Graciela–. Es una sensación de adrenalina. De no me importa nada. Capaz una cae después. Pero hoy no hay miedo, hay bronca.

La certeza de Graciela afina con la Marcha de la Bronca que harán partidos de izquierda, organizaciones piqueteras, algunos gremios y autoconvocados el sábado a partir de las 15.30, desde Congreso a Plaza de Mayo. No sólo vendrá Graciela sino muchos de los jubilados y jubiladas de esta plaza, que previo a la marcha sintonizan por algunos parlantes la mítica canción homónima entronizada por Miguel Cantilo con Pedro y Pablo, escrita en 1966 pero lanzada como simple de lado A en 1970.

Bronca cuando ríen satisfechos
Al haber comprado sus derechos
Bronca cuando se hacen moralistas
Y entran a correr a los artistas
Bronca cuando a plena luz del día
Sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava, de la mía
Bronca que se puede recitar

Graciela es jubilada –“con el bono y todo apenas alcanzo los 760.000 pesos”- y se jubiló hace diez años “mitad con moratoria y mitad con aportes”. Trabajó muchos años como ayudante de cocina en un sanatorio de Palermo y en hasta tres casas de familia por día: ninguna le aportó a la jubilación. Agradece tener hijos que la ayudan porque un tercio de su haber se le va en pagar la luz: 148.000 pesos en agosto. Dice que es la consecuencia de vivir en un barrio privado.
–Privado de luz, de gas, de cloacas y de asfalto.

Bronca porque matan con descaro
Pero nunca nada queda claro
Bronca porque roba el asaltante
Pero también roba el gobernante
Bronca porque está prohibido todo
Hasta lo que haré de cualquier modo
Bronca porque no se paga fianza
Si nos encarcelan la esperanza
Graciela come por las noches. ¿Durante el día? “Tiro con mate”. Toma un antialérgico que le costaba 39.000 pesos la caja de 30 comprimidos, pero ahora los recortaron a 10 y el precio es 30.000. Como sigue necesitando la cantidad recetada, está pagando casi cien mil pesos en medicamentos. No duda en sumar su propia letra a la canción:

–Bronca hoy es no tener para comer. Bronca es no tener para comprar medicamentos. Bronca es que muchos jubilados no tengan cómo vivir. Que un joven no tenga laburo. Que un padre no pueda darle un plato de comida a su hijo. Bronca es que tengas que depender de un plato de comida de otro. Eso es bronca.
Graciela integra el colectivo Jubilados en Lucha, con quienes clavó cruces blancas con consignas en medio de la plaza:
- “Argentina regalada”.
- “Vende patria”.
- “La deuda da bronca”.
- “240 causas, una sola indagatoria. La plata compra prensa, jueces y fiscales”.
- “Aguante Tierra del Fuego”.
- “Mapita las pelotas”.
- “¿Las nuevas canciones son en castellano o en otro idioma?”.

Graciela explica:
–Muchas cruces son jubilados que no están. Muchos se están muriendo, por falta de medicamentos o problemas psicológicos. La situación no sólo te golpea económicamente, sino emocionalmente: tenés que tener fuerza para no cometer locuras.
Este miércoles también se cumplieron 50 años de La Noche de los Lápices, el operativo que secuestró y desapareció a estudiantes secundarios en La Plata durante la última dictadura, por lo que muchos jubilados llevan carteles con referencias. Todo armoniza con la voz de Miguel Cantilo que sigue cantando que no puede ver tanta mentira y tanto desastre organizado, sin responder con voz ronca la bronca, aunque la bronca también es esperanza.

¿Qué espera Graciela?
–Viví muchas cosas: la vuelta de Perón, el golpe de los militares, Menem, De la Rúa. Este señor es lo peor: ha sido votado. Pero siento que esto va a estallar en algún momento, que estamos cerca. Me hace pensar qué puede pasar, porque lo siento peor que al 2001. Lo que sea que venga después tiene que reactivar el trabajo y abrir las fábricas, reformar la justicia entera y nos tiene que hacer vivir dignamente. Mirá con qué poco me conformo, pero no es sólo para nosotros los viejos, es para el pueblo.
A Graciela la llaman sus compañeros.
Se despide con un abrazo, se une a ellos para sacar las cruces de las tierras y, con voz ronca de bronca y de esperanza, empiezan la marcha.

Protesta social
La UBA en la calle contra la desobediencia judicial del Gobierno

Docentes, no docentes y decanos impulsan una jornada de visibilización frente al Ministerio de Economía, en Plaza de Mayo, para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento inmediato de los fallos de la Corte Suprema y la Justicia Federal. La actividad comenzó a la mañana hasta la medianoche de este martes. La primera semana de octubre se realizará la quinta Marcha Federal Universitaria. Otro signo de resistencia frente a las políticas oficiales.
Por Tiempo Argentino* (www.tiempoar.com.ar)
Fotos: Nicolás G. Recoaro
La Universidad de Buenos Aires (UBA) traslada las aulas a las puertas del poder para poner al descubierto el desacato deliberado del Poder Ejecutivo nacional frente a las leyes vigentes y las cautelares judiciales. Desde las siete de la mañana de este martes y hasta la medianoche, los 13 decanos de las facultades, junto a docentes y estudiantes, llevan adelante una maratónica jornada de clases públicas en la Plaza de Mayo y frente al Palacio de Hacienda. La protesta no se limita al dictado académico: la comunidad universitaria monta consultorios al aire libre para brindar atención gratuita a la ciudadanía en especialidades como odontología, clínica médica, óptica, veterinaria, además de orientación psicológica y patrocinio jurídico, visibilizando la función social irremplazable del presupuesto educativo.
El trasfondo del conflicto expone la arbitrariedad con la que la gestión libertaria administra el Estado. Luego de que el Gobierno intentara neutralizar la Ley de Financiamiento Universitario (27.795) mediante el decreto 759/2025 exigiendo presuntas «fuentes de financiamiento», el Consejo Interuniversitario Nacional activó la vía judicial. La embestida oficial sufrió un revés letal cuando la Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que ordena recomponer de manera inmediata los salarios docentes y no docentes rezagados, así como los fondos destinados a las becas estudiantiles. Pese al aval del máximo tribunal y a los compromisos de recomposición del 24,33% firmados a mitad de año, la Casa Rosada insiste en desconocer los mandatos de la ley y de la Carta Magna.
La desobediencia oficial quedó aún más acorralada tras el fallo dictado a principios de mes por el juez federal Cormick, quien intimó al Ejecutivo a ejecutar sin más dilaciones las partidas previstas para gastos de funcionamiento, salarios, investigación y becas universitarias. La resolución judicial echó por tierra la narrativa del «déficit cero» al precisar de forma contundente que el impacto fiscal de la Ley de Financiamiento representa un marginal 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). La negativa a girar los fondos confirma que el ajuste contra las casas de altos estudios responde a una decisión estrictamente dogmática y de asfixia política, antes que a una restricción macroeconómica real.

(Foto: Nicolás G. Recoaro)
Además de los servicios asistenciales, la explanada frente al Ministerio de Economía se transformará en una feria científica y tecnológica interactiva. Estudiantes y docentes presentarán un auto de carreras diseñado e íntegramente construido en los talleres de la UBA, junto a proyectos de investigación aplicada de frontera. La propuesta busca confrontar de manera directa con el relato oficial que estigmatiza a las instituciones públicas, demostrando ante miles de vecinos cómo el presupuesto universitario se traduce de manera directa en soberanía científica, innovación productiva y desarrollo nacional.
La demostración de fuerza en Plaza de Mayo se produce en una fecha límite, al vencerse el cuarto intermedio de las paritarias con la Subsecretaría de Políticas Universitarias para saldar la brecha respecto a la inflación acumulada. Desde gremios como Aduba advirtieron que, si la administración de Javier Milei insiste en pisar los salarios e ignorar las sentencias judiciales, el plan de lucha escalará de forma inevitable. La jornada de clases públicas representa el antesala directa de la quinta Marcha Federal Universitaria proyectada para la primera semana de octubre, donde la comunidad académica volverá a movilizarse masivamente en defensa de la educación pública frente al vaciamiento libertario.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca.org y Revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
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