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Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

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Con alegría, con la palabra y el abrazo, y movilizada, la sociedad argentina salió otra vez a defender su derecho al futuro. Eso es lo que significa la universidad pública: la esperanza y la dignidad, una batalla central en momentos donde el plan del gobierno busca imponer otro modelo. ¿Cuál es? Responden quienes estuvieron en la marcha.

El cruce de generaciones y la diversidad incluyó estudiantes, trabajadores de múltiples gremios que adhirieron, docentes, partidos políticos de todas las clases, asambleas barriales, colegios enteros, organizaciones de todo tipo, con gran visibilidad de las de jubilados, como cada miércoles en Congreso.   

Hubo gente de los barrios, de las aulas, de las fábricas y talleres. Hubo cursos completos que se movilizaron desde sus escuelas y universidades. Docentes y científicos identificados con sus guardapolvos blancos. Y muchísima gente “suelta” (como se describe a las que no van como parte de gremios o partidos). Familias, parejas, grupos de amigas y amigos. Los carteles caseros marcaron el tono de los reclamos, de la creatividad, y de lo denso de la situación. Los mensajes y las palabras de una sociedad que no se resigna a las políticas oficiales del insulto, los discursos de odio la destrucción. Y que sigue apostando por la educación, definida en uno de los carteles con un sol, un corazón y una idea: “La única revolución que dura para siempre”. La crónica de lo que enseñó la calle hoy, antes de conocerse, por la noche, el veto presidencial a la Ley, que tal vez pueda cambiarse en el Congreso de la Nación, si es que no vuelve a ocurrir lo mismo que con la fórmula de movilidad jubilatoria.

por lavaca.org / Fotos en Buenos Aires: Juan Valeiro

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Imagen de la marcha en Buenos Aires.

Las calles no pudieron ser vetadas ni sujetas a protocolos policiales. Fueron otra vez las venas y las arterias por las que fluyó una energía social movilizada en defensa propia en todas las ciudades del país. El gobierno busca vetar la Ley de Financiamiento Universitario, como ya lo hizo con la movilidad jubilatoria. Omitió hacerlo hasta ahora esperando esta movilización, para operar luego con el veto que se confirmará si es que esta vez vuelve a encontrar diputados como los que Javier Milei llamó “héroes” –con asado incluido y negociaciones turbias– por haber votado contra los jubilados.

Pero en las calles se respira alegría mientras la multitud va ocupando cada espacio. Se ven sonrisas. Se oyen canciones. Se siente que las miles de personas que hoy marcharon necesitaban expresar su rechazo al plan del gobierno de desfinanciar la universidad pública. El derecho que se defiende es el de soñar.

Lo dice un cartel: “No somos la casta, somos pibxs con sueños”. 

Esos carteles, muchas veces hechos en cartones con marcadores o en hojas manuscritas, fueron una especie de enorme coro que opinó y describió el presente.

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Sobre la libertad y Conan

Algunos ejemplos de mensajes escritos a mano:

“La educación pública me abrazó a mí. Hoy la abrazo yo”.

“Analfa-veto”.

“En la Universidad pública papel higiénico y miedo nunca tuvimos”.

“Gracias a la educación pública soy veterinaria de perros reales”.

“Sin ciencia no hay Conan”.

“¿Esta libertad querías?”

“Te hicieron creer que vivías en un país de mierda para que no lo defendieras cuando lo destruyan”.

“Primera profesional de una familia obrera”.

“Inventados son tus 5 perros. Acá estamos todos los estudiantes de la universidad pública”.

“A mí me pueden bancar la UADE gracias a que mi mamá estudió en la pública, ¿cómo no la voy a defender?”

“Quienes solo tengan aspiraciones individuales nunca entenderán una lucha colectiva”

“¿Harta? Sí. ¿Rendida? Jamás”.

La marcha en Córdoba y Rosario.

“Imaginate estar en contra de lo que hace excepcional a este país”.

“Las fuerzas del pueblo”.

“Ahorrar en la universidad pública enriquece la ignorancia”.

“Cortemos las calles para que no nos corten las clases”.

“Si hay veto, hay tomas”.

“No somos la casta, somos pibxs con sueños”.

“Estudio para no pedirle consejos a un perro muerto”.

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

El mensaje en el guardapolvo

“Hijo y nieto de empleadas domésticas. Me gustaría ser profesor”, dice el cartel que tiene Matías, 18 años, que vino en el tren Roca desde Lomas de Zamora. “Mi bisabuela y tatarabuela eran amas de casa. En general, no hay gente con estudios universitarios. Dos de mis cinco tías terminaron el secundario, mi mamá no pudo. Recién mi generación estamos pudiendo tener estudios”. Quiere hacer el profesorado de Artes en la UNA: “Para mí es muy importante. Es muy significativo el hecho. El gobierno es gente con mucho odio, y le molesta que la gente sea feliz. Esta gente, llena de privilegios, nunca va entenderlo”.

Ana tiene 14 años, vive en San Justo y anda con un cartel que dice: “Y si ahora gritamos y cantamos a modo de protesta, es porque preguntamos bien y nadie nos dio una respuesta”. También lleva puesto un guardapolvo, que en el dorso comparte esta inscripción: “La educación no es un favor, es un derecho”. 

“Estoy acá porque me parece una injusticia que algo que tanto nos beneficia como es la educación, se esté recortando de esta manera. Yo estudio en una escuela pública y ya sé que voy a estudiar Derecho en la UNLaM, una universidad pública. Siempre voy a defender lo público, porque de ahí vengo”. Analiza: “Milei les llegó a los adolescentes y jóvenes desde un lado de la rebeldía, del gritar en sus discursos, los jóvenes se dejaron llevar por la rebeldía y votaron para el culo”. ¿Cómo se mira lo que viene teniendo 14 años? “Este es un país que defiende sus derechos, me ilusiona que la gente salga a la calle, que defienda lo que es suyo, que apoye a la educación pública». ¿Qué esperás para adelante? “Que lo echen o que se vaya solo”. 

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Natalia (46 años) y Naomí (27) son de San Fernando y Tigre. Ambas son docentes. Naomí, además, es estudiante de la UBA, en la carrera de Psicología. Ambas llevan en sus manos dos cartones, que tienen letras negras escritas. El de Natalia dice: “En defensa de la universidad pública, gratuita, de calidad”; el de Naomí: “Cómo no defender lo que le da prestigio a mi país”. 

Más carteles: Axel y Juan Pablo son de Avellaneda; Marilyn es de Villa Domínico y Juan de Wilde. Cuatro conurbanos bonaerenses que llevan felices sus carteles en las manos y en sus cuerpos. Axel, 28 años, estudio en un profesorado de Matemáticas, muestra el suyo con determinación: “Marcho por el mañana porque en el pasado murieron por el ahora”. Y muestra sus palabras: «Nuestra presencia acá es fundamental para el futuro de la educación argentina, por los derechos de hoy y de los futuros ciudadanos, que nadie se los puede privar”.

Marilyn tiene 22 años y su cartel pregunta: “¿Qué más le piden a un docente universitario? Mínimo 6 años de carrera, un título y aun así hay que salir a reclamar para llegar a fin de mes”. Estudiando para contadora en la UBA, donde le faltan 11 materias para recibirse. “Vengo a marchar porque vemos día a día la falta de presupuesto. Yo trabajo en un estudio contable, y no me alcanza para llegar a fin de mes, pero a un profesor que ya tiene un título, que es un profesional, tampoco le alcanza”. 

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Mariano Fernández lleva un cartel que llama la atención: “Nieto de inmigrante, nieto de peón de fábrica, hijo de almacenero, hijo de la resistencia, hijo de la educación pública. Mi hermano Lucio va a ser el primer graduado de la familia. Es por él y por todos”. 

Mariano vive y tiene su almacén familiar en Avellaneda. Dice que “por tema de laburo” se priorizó a su hermano Lucio, que se está por recibir el arquitecto, lo que no pudieron hacer su padre ni su abuelo, ambos obreros: “Mi viejo siempre nos decía que hay que organizarse para luchar, y movilizarse para vencer. Hay que ganar la calle para vencer la trampa; hay que salir, y no perder la fe. Mi viejo y esa generación lucharon por un país mejor. Muchos dejaron su vida y ahora nos toca levantar esa bandera”. 

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

“Villero y Universitario, el terror de los libertarios. Plan Fines, Laferrere”, se lee en un pedazo de cartón repleto de dignidad. Las manos que lo levantan son de Jésica Quintana, 37 años, del barrio Independencia de Laferrere. Está estudiando el segundo cuatrimestre del Plan Fines.

Dice: “Tengo este cartel porque somos conscientes que si no hay una educación pública, no hay derechos ni futuro. Yo a mi hija la había anotado en una escuela privada y la tuve que sacar y mandar a la escuela pública porque no me daba para pagarla. Y hoy mi situación es que hay días que no tengo ni para comer”.

La situación en su barrio: “Las escuelas están colapsadas, porque todos los que iban a escuelas privadas, ahora se pasaron a escuela pública. Los comedores están pidiendo más refuerzo, porque los nenes van a la escuela y piden comer más; las mamás se desesperan por una caja de leche en polvo, hay una necesidad enorme”. Y revela: “En mi barrio hay mucha gente que votó a Milei, que le pasó lo mismo que en la época de Macri. Todos querían un cambio y pensaban que el peronismo le estaba robando, cuando con el peronismo se obtuvieron más derechos, y hoy en día no tenemos nada. Mucha de la gente que lo votó, ya está arrepentida”.

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Cecilia vive en Buenos Aires, nació en Formosa y estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba. Tiene 40 años y lleva un cartel que dice: 

¿Harta? Sí. ¿Rendida? Jamás. La educación pública se defiende. 

Lo que la harta: “No encuentro casi nada bueno de este momento, sinceramente, y malo encuentro un montón. No puedo creer que todavía pase esto. Tengo mucha desmoralización por momentos, mucha desesperanza, pero por eso en el cartel digo  “rendida jamás”. 

Lo que la ilusiona: “Hay que seguir peleando. Me esperanza que nada dura para siempre, todo tiene que cambiar en algún momento”. 

Florentina y Carla son amigas y docentes en el barrio Malvinas Argentinas. Florentina llegó con su hijo y un mensaje manuscrito sobre cartón: “Vine a protagonizar la única revolución que dura para siempre. Pública, Universal, Laica, Inclusiva y Gratuita».

Plantea Florentina: «Estaba Cristina y la gente quería cambiar. Votaron a Macri. Se hartaron y votaron a Alberto. También se hartaron y votaron a este. Todo esto es una tristeza, pero hay que estar en la calle». Carla pasa un dato del barrio: «Lo veo hasta por mi familia. Cada vez hay más arrepentidos de haberlo votado, aunque no siempre se atreven a decirlo».

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Los carteles abundan, hablan de gente suelta, pero también hay sindicatos y sus banderas. Elías (49) y Alberto (39) son vecinos de Barracas, trabajadores de la construcción y sostienen una de su sindicato: la UOCRA. “Sin educación no hay futuro”, dice Alberto. Elías tiene una hija de 14: “Si no nos despertamos ahora ni hacemos bien las cosas cada vez va a ser más complicado. Este gobierno solo piensa en pocos y no les interesa la justicia social, los jubilados, los estudiantes. Por eso vetaron todas las leyes, siempre en contra del ciudadano”. El trabajo también está complicado: “La obra pública es la madre de las industrias, y ahora todo está frenado”, dice Alberto. Elías tiene amigos arrepentidos de su voto: “El voto de confianza ya se le apagó. Un voto es esperanza, trabajo, la búsqueda de un bienestar distinto, pero este redujo el gobierno, la industria, las obras, cagó a los jubilados. Y a la persona que vos le preguntes, hoy no llega a fin de mes. Argentina es un país hermoso, riquísimo, ¿cómo puede ser que tengamos 52% de pobres?”.

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

La calidad o la traición

Las dos marchas universitarias fueron las más grandes de la Era Milei. La de hoy reunió el argumento de adelantarse al veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario, presión no tanto para la Rosada – que anunció que lo vetará pase lo que pase- sino apuntando al Congreso.

En la calle, marcharon parte de la UCR y la Coalición Cívica (con Lilita a la cabeza), se vio a Cristina saliendo al balcón del Instituto Patria, y a Horacio Rodríguez Larreta en la calle. A radicales como Martín Lousteau, Facundo Manes o Martín Tetaz; estuvo el ex ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa; Pablo Moyano encabezando una columna escueta de la CGT; entre otros dirigentes que muestran que el reclamo es transversal a varias internas y grietas.

¿O no?.

Marcha en Mendoza y Santiago del Estero

Flor tiene 25, estudia Derecho en la UBA y es militante de Franja Morada, la agrupación universitaria del radicalismo. ¿Votó a este gobierno? “No podría votar jamás a alguien que, desde sus inicios, habló contra la universidad pública”. Vino de Jujuy porque allá no hay carreras de abogacía, y es primera generación universitaria: “Vinimos por dos objetivos: uno de corto y otro de largo plazo. En el corto plazo, para defender el presupuesto universitario y expresar que no tiene que haber un veto a la ley de Financiamiento Universitario que se aprobó y el presidente dijo, en sucesivas ocasiones, que va a vetarla. Y, a largo plazo, para garantizar el futuro: la universidad pública argentina hace bastante que no recibe el presupuesto que se merece, pero ahora se ve agravado, y eso perjudica la calidad académica. Afectarla, desfinanciarla, es perjudicar el futuro. Yo estoy cerca de recibirme, y tuve toda la calidad que recibí gracias a esta universidad. Pero así los docentes y no docentes, que están cobrando por debajo de la línea de la pobreza, se van a empezar ir y van a perjudicar a las futuras generaciones”.

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Si Milei veta la ley, ¿confía que sus propios diputados defenderán el proyecto? “Estoy viendo el contexto político perdido: la oposición tiene que ser dura en defender la bandera que ya tenemos. La Franja, si bien está relacionada a la UCR, no necesariamente acompaña cuando no es coherente con lo que tiene que hacer. La coherencia es que el radicalismo, si hay un veto, garantice que todos van a salir a defender la ley, que incluso fue creada en el espacio: es una bandera que siempre nos enorgullecemos tener. Esta marcha también es para pedirle a los diputados que actúen con coherencia, que sigan defendiendo la bandera, porque eso garantiza que todos podamos tener una educación mejor”.

Sin embargo, durante la discusión por el veto al magro aumento de las jubilaciones, los diputados radicales que habían votado a favor luego se dieron vuelta: “Me cayó muy mal. Fue terrible ver cómo por intereses propios traicionaron los intereses colectivos. Celebro los comunicados que sacó la UCR después, ¿pero cómo se va a traicionar así al pueblo? Me pareció un hecho de una traición directa a quienes los votamos”. 

¿Nos llevan puestos?

Juan, 22 años, estudiante de derecho de la UBA, también es ayudante de cátedra. Plantea: “El presupuesto no alcanza, vemos cómo los techos se caen a pedazos y la falta de insumos en los baños. Los docentes no viven con lo que cobran; se merecen algo digno, porque gracias a ellos somos lo que somos”. Y mira a futuro: “Estamos en una situación en la que nos quieren arrebatar nuestros sueños, para que no podamos ser quienes queremos ser, pero creo que todos los que estamos hoy acá vinimos para unir fuerzas y que todo esto que busca fomentar este gobierno lo podamos revertir”. 

Gisela y Miranda, madre e hija, vienen de Vicente López. Miranda tiene 15 años y estudia Piano en la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola. “Quieren que el que no pueda pagar, no estudie, y que se quede trabajando en condiciones horribles. Que la gente se quede fuera de acceder a la educación y de formarse”. Gisela tiene 48 y no estudió: “Pero vengo por el futuro, por la gente que hoy estudia y está en condiciones deplorables. Nuestra educación siempre fue de calidad, de excelencia, así que la venimos a defender a muerte. Quieren ir rompiendo de a poco todo lo que se pueda para desarmar la sociedad: comedores populares, ANSES, universidades, todo lo que sea el Estado. Y si nosotros no salimos a defenderla, obviamente nos llevan puestos. La educación es el inicio de todo”.

Marcha federal universitaria: en defensa del derecho a soñar

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

También son madre e hija Alba (44) y Valentina (18). Alba es profesora de arte y tiene un cartel que ya es un hit: “Estudiá, no seas Adorni”. Se crió en Ciudad Oculta, en Lugano, sur de la ciudad: “Vengo de un barrio humilde y salí gracias a la educación. La educación es la salida. Quieren romperla porque no quieren que lleguen estos pibes, que piensen, que sean críticos”. Valentina, su hija, está estudiante para ser profe de arte: “Vengo por mis profes que me enseñaron a luchar. Tengo amigos que lo votaron y vine también por ellos, para que puedan estudiar. Algunos se arrepintieron, otros siguen confiando, pero ya va a surgir otra charla donde me van a responder mejor. Ellos tampoco se merecen algo malo”.

Sol (20), Camila (26), Agustina (30), Milagros (27) vienen de Escobar. “Un pueblo leído jamás será sometido”, dice el cartel que lleva Camila, pero dice que lo escribió Agustina. Explica la autora, estudiante de profesorado de teatro: “La educación es nuestra herramienta para no ser sometidos por el poder que sea y ser conscientes de nuestros derechos, obligaciones y poder estar cada día mejor. Ahora son las universidades pero después va a ser el resto de la educación. Sabemos por lo que estamos luchando porque tuvimos educación; si no, no estaríamos acá”.

Camila: “Un pueblo ignorante es mucho más fácil de manejar. Es un punto que moviliza todos. Si vos vas a estudiar, tenés un futuro, donde armar posibilidades. No solo la universidad: una primaria, una secundaria. Estudiar abre puertas. Y no pueden sacarte un derecho: es lo más básico”. Agustina trae la memoria de su abuelo, que tiene 80 años y le pidió que salga a marchar: “Me dijo que él no pudo porque, si salía, no estaría vivo. Es el legado de muchas personas que no pudieron. ¿Cómo vas a quitarnos algo que la gente salió a defenderlo incluso con la posibilidad de morir?”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.

Elías (49) y Alberto (39) son vecinos de Barracas, trabajadores de la construcción y sostienen una bandera de su sindicato: la UOCRA. “Sin educación no hay futuro”, dice Alberto. Elías tiene una hija de 14: “Si no nos despertamos ahora ni hacemos bien las cosas cada vez va a ser más complicado. Este gobierno solo piensa en pocos y no les interesa la justicia social, los jubilados, los estudiantes. Por eso vetaron todas las leyes, siempre en contra del ciudadano”. El trabajo también está complicado: “La obra pública es la madre de las industrias, y ahora todo está frenado”, dice Alberto. Elías tiene amigos arrepentidos de su voto: “El voto de confianza ya se le apagó. Un voto es esperanza, trabajo, la búsqueda de un bienestar distinto, pero este redujo Gobierno la industria, las obras, cagó a los jubilados. Y a la persona que vos le preguntes, hoy no llega a fin de mes. Argentina es un país hermoso, riquísimo, ¿cómo puede ser que tengamos 52% de pobres?”.

Fanático y futuro

Desde temprano la gente no paró de circular, yendo y viniendo, según distintos horarios de convocatoria. Porque si bien el acto llamaba a las 17 horas, la movilización arrancó pasado el mediodía: a dos horas del horario estipulado para la concentración, las inmediaciones del Congreso de la Nación ya era una marea de pueblo. 

A la hora del acto, a las 17, por Entre Ríos la marea de gente pasaba Independencia. Ese pulso no paró durante todo el día.

La movilización se replicó en todo el país, siendo las marchas en Córdoba y Comodoro Rivadavia otras dos de las más masivas.

Remigio Ocampo (65) es vendedor de empanadas y fue uno de los detenidos durante la Ley Bases, acusado de terrorista: la causa todavía está abierta, pero aún no recuperó su celular. Vino de Tortuguitas, norte del conurbano bonaerense, no sólo para hacerse unos pesos: “También por el maltrato que hace este gobierno. Está devastando todo. Esto ya lo vivimos en los noventa. Es el menemismo, nomás que más rápido. No entiendo ni qué quiere. Yo creo que él no sabe. Es un psicópata: habla mal de China y ahora pide préstamos, habla mal de Brasil y le pide energía. El tipo se encontró con una sorpresa y está gobernando, también hay que decirlo, por lo mal hecho en los últimos ocho años, tanto de Macri como de Alberto. Pero hay necesidad en la calle de estar. Y todavía necesitamos ser mucho más”.

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

La idea de que aún falta más gente en las calles es compartida por Damián Verzeñassi, director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. “Justo me tocó estar acá y vine a marchar sobre todo porque entendemos que para poder ser libre una sociedad necesita estar sana; y un elemento clave para la salud es la educación. Sin educación no tenemos posibilidad de construir sociedades saludables, y mucho menos sociedades libres”, plantea a lavaca.

¿Desde la universidad pública qué se percibe? 

Creo que institucionalmente hay una reacción, el ahogo presupuestario se sintió y muy fuerte, pero siento que todavía como comunidad, más allá de la multitudinaria marcha que se ha hecho 23 y la de hoy, en la sociedad se ha instalado esta idea de que hay que ver cómo acomodarse a la situación, y eso es lo para mí preocupante. Lo han logrado, creo yo, con la política de la crueldad que se instaló y que se sostiene a fuerza de militarización y persecución. Han logrado anestesiar a una gran parte de la sociedad. Porque hoy estamos en todo el país, vamos a ser más de un millón, pero tendríamos que ser muchos más.

¿Cuántos? 

Tendríamos que ser los suficientes como para que ningún diputado o diputada tenga la posibilidad de pensar siquiera en dar vuelta su voto, como hicieron con la barbarie de dar vuelta un aumento miserable para los jubilados y jubiladas. 

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¿En dónde puede estar el contagio para que haya más gente participando? 

Yo creo que se logra ser más desde adentro de la universidad, sacándonos de una vez por todas la actitud que hemos asumido pasivamente, en muchos casos, y que hemos resistido en otros, de ser serviles a las corporaciones. Mientras la universidad y la universidad pública sigan formando a los profesionales que trabajan en el servicio de las corporaciones para destruir los territorios, para legitimar el saqueo, para legitimar el extractivismo, va a ser muy difícil que la sociedad en su conjunto salga a abrazar a la universidad, pese a que hoy somos millones en todo el país. Creo que ahí hay un gran debate. Necesitamos defender a la universidad de quienes quieren desfinanciarla, pero también necesitamos defenderla, de quienes quieren transformarla en una herramienta al servicio de las corporaciones.

¿Hay esperanza? 

La esperanza la veo en la gente que a pesar de todo se moviliza aun sabiendo que mañana hay un grupo de personas que creen que pueden, con una firma, vetar una decisión del Congreso. La esperanza la veo en los miles y millones que, a pesar de que cada vez tenemos menos posibilidad de pagar los servicios básicos, seguimos pensando en que defender la universidad pública no es defendernos a nosotros mismos, sino la posibilidad de que todos tengan el derecho a la educación, y la posibilidad de acceder a la universidad.

Natalia, de Tigre, sobre la esperanza: “La esperanza son los jóvenes, la gente que se moviliza, los jubilados que están apoyando. Acá hay una gran posibilidad de hacer algo, de cambiar las cosas”.

Agrega Naomí: “Me ilusionan los jóvenes, el pensamiento crítico, que estudien, que se interesen por el futuro de su país. Para que no nos roben la ilusión hay que seguir luchando y compartiendo estos momentos, unidos, con fuerza, así es imposible que perdamos la ilusión”. 

Cecilia, de Formosa: “Hay que seguir peleando. Me esperanza que nada dura para siempre, todo tiene que cambiar en algún momento”. 

Las canciones finales decoran la tarde de melodías que mezclan esta rara alegría de la lucha:

Che peluca che peluca, no te lo decimos más,

Si nos tocás a la escuela qué quilombo se va a armar. 

Miles de personas la saltan y la gritan.

Luego la multitud empieza a desconcentrarse, en una coreografía de una jornada en paz y sin protocolos que inundó la zona de Congreso.

Desde el escenario se escucha el último tema, uno de Lali Espósito llamado Fanático, con reminiscencia al Presidente, cuyo estribillo dice: “Es mi fanático, me vuelve loca. Toda la noche me sueña y se toca”.  

Una docente pasa y dice: “Me encanta que termine con este tema”.

Y se va sacudiendo la cabeza y cantando mientras se cruza con una chica de remera negra estampada con estas palabras: “Sin Universidad no hay futuro”.

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Foto: Juan Valeiro para lavaca.

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Despidos en Fate: 920 personas a la calle

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Los trabajadores de la fábrica de neumáticos Fate, de San Fernando, se encontraron este miércoles con los telegramas de despido que son un anticipo de la reforma laboral que el gobierno buscará hacer votar en Diputados mañana. Venían de 14 meses sin ajuste alguno en sus salarios por parte del grupo Madanes Quintanilla, propietario también de Aluar y al que se supone queriéndose vincular con el negocio energético frente al colapso industrial que vive el país. La permanencia pacífica en la planta, los comentarios, las sospechas, las sensaciones, la orden de desalojo y el significado del trabajo.  

por Sergio Ciancaglini/lavaca.org

(foto de portada, Maximiliano Luna, Tiempo Argentino)

En los dos principales párrafos del cartel imprevistamente colocado en la puerta de la fábrica Fate, de San Fernando, se lee:

“Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.

“En consecuencia, informamos que, en este contexto, y tras haber realizado los mayores esfuerzos posibles por evitarlo, nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo. Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal”. La empresa de 80 años es liderada actualmente por Javier Madanes Quintanilla.

Sebastián, Marcelo, Cristian, César y tantos más se toparon este miércoles con esas palabras amablemente hostiles al arribar al trabajo, mientras desde sus casas les avisaban que los telegramas de despido les estaban llegando a cada uno de ellos. Pronto empezó a acercarse más gente a la calle Blanco Encalada al 3000 en Victoria, San Fernando. Se concretó lo que los trabajadores llaman una permanencia pacífica tras ingresar a la planta a la espera de que se solucione el conflicto. Tanto el ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires como la secretaría de Trabajo nacional dictaron la conciliación obligatoria.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Explica Ariel Godoy a lavaca: “Trabajo aquí hace 21 años, y de un día para el otro nos enteramos de que nos dejaron en la calle. Había amenazas, porque es una patronal que no dejó de golpear desde que asumió Milei. Ya habíamos perdido casi la mitad de los puestos de trabajo. ¨Éramos 1.500 y quedamos unos 800 trabajadores. Llegamos a 920 despidos calculando a los tercerizados. Hacía 14 meses que no teníamos aumentos, y trabajábamos en condiciones de presión muy fuertes, con personal de seguridad recorriendo permanentemente la plana. La producción estaba en un 30% de lo que esta planta puede fabricar”.

Sobre la conciliación obligatoria: “No podemos confiar en esas conciliaciones, porque es una empresa que se ha mantenido en la ilegalidad muchísimas veces. Queremos que garanticen que los puestos de la fábrica no se toquen”.

Sobre este punto, las dudas surgen ante el hecho de que la empresa pague todas sus indemnizaciones y deudas para cerrarla definitivamente. Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) cercano al Partido Obrero, recorría la planta y cerca del mediodía tomó un megáfono para hablarle a la gente y al periodismo: “Vamos a permanecer para que se cumpla la conciliación. Vamos a estar adentro de la fábrica usando las máquinas trabajando como siempre hemos hecho, o adentro de la planta garantizando que eso vuelva a suceder. Les decimos que nos preparemos para tener un tiempo aquí. Porque el país entero está hablando de esto. Es algo muy injusto y lo muy injusto cuando se mete todo un país, se puede cambiar. Las condiciones económicas de este holding (Madanes) permiten tranquilamente cambiarlo. Esto no es algo que nos merecemos y nos vamos a defender porque es justo hacerlo”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Leo Albertoli: «Esto ya lo vivimos. No hay nada nuevo. Todo está inventado».

¿De qué sirve estudiar?

Sobre la calle, se instalaron gazebos y hablaron representantes de múltiples partidos, comisiones internas, organizaciones sociales y centros de estudiantes. Dentro de Fate uno de los obreros, Cristian, planteaba a lavaca: “Esta es una maniobra de Madanes para sacar algún vuelto. No sé cuál puede ser: si alguna ventaja con el aluminio, algo con energía, alguna ventaja con alguna inversión. Mientras tanto mi sensación es que la CGT no hace nada, nos vende a todos, y lo que termina pasando es que nadie piensa en las familias reales”.  

Cuenta Cristian que tiene un hijo de 19 años. “Terminó la escuela técnica, y no consigue laburo por ningún lado. Me dice: ‘Papá, estuve siete años en el colegio y ahora las industrias caen a lo loco. ¿De qué sirve estudiar’? Eso es lo que hoy te pregunta un chico”.

Sobre el gremio: “Dicen que tenemos un gremio zurdo, sí, pero siempre fue flexible para el dueño, para llegar a acuerdos. Mirá, además de que no nos aumentaron en 14 meses ni un peso, nos sacaron unos vouchers para comprar neumáticos Fate a mitad de precio”. Informa que su sueldo, con 17 años de antigüedad, es de 1.400.000 pesos.

¿Hubo trabajadores de Fate que votaron a Milei? “Muchos. Dicen que estaban cansados de tantas promesas que no se cumplían antes. Me parece que todo eso está cambiando. Pero no quiero confrontar con la gente que votó a Milei, hay que apostar a unirnos”. Cristian se emociona: “Yo digo que hay que unirse, basta de zurdos, peronistas, de derecha, somos uno. La Argentina es linda, es un pueblo re trabajador. Desde chiquitito que me levantaba a la mañana y siempre veía lo mismo: colectivos llenos de trabajadores. Es un país de trabajo siempre. Y eso es lo que quieren matar. Me niego a eso”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Sonríe en la goma del sindicato de neumáticos.

De parripollos a repartidores

Leonardo Albertoli está hace 11 años en Fate, en el sector de neumáticos radial camión: “Soy el único ingreso de mi familia. Tengo una nena de 11 y un nene de 8. Lo único que queremos es trabajar, defender los puestos de trabajo. Los problemas que tenga el dueño con el gobierno no nos competen. Pero no podemos perder el trabajo por lo que cualquiera se da cuenta: lo que cuesta tener un laburo”.

Agrega: “Reina el trabajo informal, la changa, el rebusque del monotributo mínimo para ver cómo llegar a fin de mes. Ni siquiera podemos decir que esa persona quiere progresar. Lo que quiere es sobrevivir a este atropello de cada día. Y en nuestro caso, la empresa puso ese cartel sobre las ‘condiciones de mercado’. Pero si las cubiertas suben no es por los salarios de los trabajadores, que además no subieron en más de un año, sino por esas condiciones económicas. Entonces que lo arreglen, pero no a costa de las familias”.

Leo compara otra cuestión. “En los 90 eran los parripollo y los remises, hoy son los choferes de plataforma y repartidores. No es nada nuevo esto que está pasando, ya está todo inventado”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Raúl Godoy, de Zanon a acompañar a Fate, y su idea sobre la era Milei.

La bala

Todos los que pueden buscan la sombra de algunos árboles para cubrirse del solazo de 31º. Guillermo le dice a Ignacio. “Sabemos que el dueño es de los más millonarios de Argentina (1.500 millones de dólares, según la revista Forbes, que lo ubican como el rico nº 12 del país). Dicen que quiere dedicarse a la energía. Y tiene Aluar. Es espalda para superar esto. Su vida no le va a cambiar. La nuestra sí”.

Ignacio: “El tipo puede hacer cubiertas que digan Fate en China, despide a 1.000 personas, se queda con 100 operarios para manejar la logística y el día de mañana, si cambian las cosas, las máquinas están y vuelve a producir”.

Guillermo: “Esto es una bala que nos pega a todos. Porque todos tenemos amigos, parientes y conocidos que se quedaron sin su laburo. Y lo que te dicen es obvio: no encuentran trabajo por ningún lado”.

Nacho: “¿Cuánto va a seguir así? Me parece que todo esto va a explotar en algún momento, como en 2001. El gobierno funciona porque lo bancan los fondos buitres y Trump le da los préstamos”. Guillermo: “Solamente favorece a la minería, el petróleo, el campo. El resto no se entiende qué va a pasar”.

¿La era terminada?

Las palabras de los trabajadores tienen un contexto: los 80 años de Fate la hicieron cruzarse con crisis de todo tipo: el menemismo puro y duro, la crisis de 2001, la aparición desde Oriente de neumáticos (entre otras gomas) a precios irrisorios, las recesiones, inflaciones, y etcéteras conocidos. Mezclando capacidad productiva y de lobby con gobiernos de todos los signos, empezando por los militares, logró pasar mucho tiempo sin pinchaduras. Pero esta vez el grado de apertura y destrucción fue demasiado. Velozmente la empresa, concentrada ahora en Aluar, empieza a reconfigurarse como holding energético. El resultado para el país es que ese sector, junto con la minería y el petróleo (los únicos «exitosos» en estos tiempos en una economía cada vez más concentrada y primarizada) generan muy poco trabajo en comparación con las más de 20.000 industrias que han cerrado desde que asumió Milei: grupo al que ahora se suma Fate.

En la calle está también Raúl Godoy, trabajador de la fábrica recuperada Zanon de Neuquén hoy en uso de licencia (sin goce de sueldo) y colaborando con Myriam Bregman y Nicolás del Caño. “Esto huele muy mal, están haciendo negocios tremendos, pero a la vez hay internas entre ellos, entre el gobierno, entre empresarios. Los rehenes son las familias de los trabajadores. Y ves cosas raras como la senadora bonaerense de LLA Florencia Arietto, brutal enemiga de los trabajadores, que salió a decir que los despidos eran ilegales. O el Gordo Dan, que también le pega a Madanes diciendo que es kirchnerista. Cuando pasan esas cosas, es que hay algo sucio detrás, algo muy turbio”.

Sobre la política actual: “Cada vez menos gente cree en el gobierno. Hubo un apoyo por lo que pasaba antes: abandono, promesas que terminaban en ajustes, jubilados sin reconocimiento, fiascos permanentes. La gente cayó en el mal menor todo el tiempo. Milei, como en su momento fue Alberto. Pero ahora vos ves que están quedando solo los del núcleo duro, los troles, pero cambió el clima político. Por eso el gobierno está acelerando ahora. Pero para mí la era Milei terminó. El verdadero tema es no volver a caer en males menores, sino crear alternativas. Lo ves en todas las formas de resistencia que hay, pero el tema es mantener también la independencia política de esos movimientos. Que no sea solo luchar sino también organizarse y así generar una alternativa propia”.

Frente a la fábrica hay un comercio que vende cocinas, cafeteras, licuadoras y muchos etcéteras chinos. Alejandro: “Lo que pasa en Fate nos afecta a todos. Yo no sé si la gente se dará cuenta de lo que votó. El país está dividido en dos. Somos todos trabajadores, pero no tiramos para el mismo lado, y no hay nadie que organice algo distinto. El gobierno le tira flores a Trump, pero no hace que hace él, que es defender su propia industria”.

Local de uñas, Shell y futuro

A última hora el fiscal Marcelo Fuenzalida ordenó el desalojo de Fate, lo cual pone al conflicto en conflicto: los trabajadores declaran que no abandonarán el lugar.

A la espera a la resolución de esa situación, Leo Fernández, del sector Depósito contaba: “Veíamos que caían las ventas. De cuatro turnos pasaron a tres. El año pasado echaron a 130 compañeros. Aparte de Fate están Bridgestone y Pirelli, pero que importan cubiertas de marca propia de otros lados, principalmente China. Pero con estos despidos te dejan casi seguro sin trabajo. Mi hija Camila tiene 23 años. Trabajó en una casa de comidas como cajera, en un local de uñas como recepcionista y en una Shell. De todos lados van echando a la gente. En la Shell le pagaban en negro. El de más antigüedad tenía un año. Los demás 5 meses a lo sumo. Los echan, meten a otros, van renovando, y todo en negro. Por eso también todo esto nos pega mal a nosotros. ¿Qué vamos a hacer? Por lo pronto resistir y después veremos, porque obviamente hay que seguir”.

-¿Y qué les dirías a los jóvenes de la edad de Camila, que creen e Milei?

Mira el enorme edificio blanco y gris de Fate, ahora silencioso y vacío, mientras los obreros se preparan para lo que se venga, y responde:

-Les diría que con este gobierno no tienen futuro.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle
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Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

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En su primera entrevista periodística tras el ataque que sufrió durante la represión del 12 de marzo, el fotógrafo Pablo Grillo (36 años) compartió en su casa con lavaca las sensaciones sobre lo que ha vivido desde aquel momento en el que un proyectil –apuntado por Gendarmería a su cabeza– casi lo mata. El video de su mensaje a Patricia Bullrich. La recuperación, el fútbol, la música, la política, la solidaridad. El significado de la violencia contra el periodismo y un proyecto para cuando pueda volver a las marchas: “La próxima voy con tres cámaras”.  

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos Lina Etchesuri

A once meses y tres días de haber recibido el disparo que lo dejó al borde de la muerte, el fotógrafo Pablo Grillo sonríe con la sonrisa más hermosa del mundo, vivo, vivísimo, lúcido, lucidísimo y esto ya alcanzaría para terminar la nota acá, sino fuera porque este pibe que el 30 de noviembre pasado cumplió 36 años está listo para hablar.

“Creo que para fines de febrero ya me dan el alta”, dice, mirando a los ojos. “Falta, un poquito más”.

Un poquito más, susurra Pablo, transmitiendo una fuerza indescriptible. Es la primera entrevista que da a un medio de comunicación luego de que el gendarme Héctor Guerrero –hoy procesado por la Justicia– le disparara, en línea recta y por fuera de todo protocolo, una granada de gas lacrimógeno que le partió literalmente la cabeza. Fue el 12 de marzo de 2025 y Pablo estaba trabajando: era el día que las hinchadas de todos los clubes se habían autoconvocado para ir a bancar la marcha de jubilados y jubiladas, que siguen protestando por el recorte en sus haberes. El gobierno, con la actual senadora Patricia Bullrich al frente entonces del Ministerio de Seguridad, quiso evitar esa imagen de solidaridad masiva que Pablo había ido a registrar y reprimió con brutalidad.

La imagen de Pablo recorrió el mundo. Se convirtió en un ícono de la violencia de la gestión de Javier Milei contra la protesta social en general y la libertad de expresión en particular. Ese día Pablo fue llevado de urgencia al hospital porteño Ramos Mejía gracias a la rápida intervención de dos personas que, en la calle, le salvaron la vida. Los profesionales de ese símbolo de la salud pública hicieron lo imposible con un pronóstico muy delicado: según los médicos, si no moría en la operación que le hicieron a minutos de ingresar a quirófano, quedaría en estado vegetativo. 

Una semana después, todavía nadie entiende cómo, Pablo dijo sus primeras palabras a su padre:

–Hola, viejo. 

A partir de allí dio los primeros pasos, hubo nuevas intervenciones, y en junio empezó su rehabilitación en el Hospital Manuel Rocca. Este febrero de 2026, Pablo empezó con salidas los sábados y domingos y hace una semana firmó como querellante en la causa que lo tiene como sobreviviente.

Dice mirando a los ojos: “Quiero ver a Bullrich presa”.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

La sonrisa, la cámara y la vida. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Estar en casa

Pablo y su padre Fabián invitan a pasar al departamento en el que vive el joven, debajo de la casa de sus padres, un lugar que estaba construyendo con sus propias manos. Hay cuadros y fotos: un póster de Evita en la heladera junto a un dibujo de Luca Prodan, una bandera de Cristina Fernández que hizo con amigos en un taller de CABA, banderines del Napoli (donde jugó Maradona, otro amor, traído por sus abuelos de Italia en los noventa) y del Club Villegas, donde hizo las inferiores.

Pablo lleva puesta la chomba de su amado Independiente y un gorro Piluso de Remedios de Escalada, del que prende el pin con su foto icónica y la frase de su ídolo Ricardo Mollo sobre esa cámara de fotos que Bullrich y compañía buscaron que deje de disparar: “Un arma de creación masiva”. 

–¿Cómo estás?

–Bien. Con ganas de que me den el alta. Esto cansa un poco. No puedo ir a ver a mis amigos, pero si les mando mensajes, obvio que vienen.

El consejo de los médicos es que el proceso de rehabilitación siga siendo muy de a poco. Que se canse en las terapias y afuera descanse. Las salidas del hospital son parte de la recuperación, de reencontrarse en su casa, en su barrio, en lo cotidiano: un paso previo al alta definitiva.

Pero con cuidados: la semana pasada dieron una vuelta manzana para pasear a Tupac, su perro, y motivó un tirón de orejas por parte de los profesionales. “Les conté que casi me caigo en la esquina”, se ríe.

Siempre ríe Pablo.

Diego, Cristina y los Ricardos

Apasionado de la lectura, cuenta que tiene muchísimos libros nuevos que le fueron regalando los últimos meses. “Una banda, llenan toda esa estantería”, señala, feliz, y dice que no está leyendo ninguno porque le cuesta concentrarse. Por ahora mira redes sociales y algo de televisión, como el triunfo de Independiente a Lanús por 2 a 0 el último viernes.

Pablo: Venimos con tres empates seguidos y dos victorias. No jugó mal. Ese pibe Abaldo es bueno (Matías Abaldo, uruguayo que marcó el primer gol).

Fabián: La jugada del segundo gol también fue hermosa. ¿Cuántos toques contamos?

Pablo: Conté diez. Un buen desarrollo en la jugada, desde abajo hasta arriba.

La charla futbolística llega hasta San Telmo, club del ascenso donde Emiliano, el hermano de Pablo, trabajó como videoanalista, y al que Fabián recuerda por una frase: “La famosa Isla Maciel, como dijo Maradona”.

Pablo: Hay que aferrarse a lo que decía el Diego. Lo re extraño. Y pienso qué hubiera dicho sobre mi caso, porque lo primero que uno hacía era buscar a ver qué decía el Diego.

-¿Qué creés que hubiera dicho?

Pablo: Hubiera mandado a la concha de su madre el operativo, a Bullrich, a los gendarmes, y por último hubiese dicho mi nombre. Bien a lo último.

-Mollo habló varias veces en los recitales de Divididos.

Pablo: Lo de Mollo fue terrible.

Se le vuelven a iluminar los ojos cuando habla de este y de otro Ricardo que idolatra. Bochini, gloria de Independiente, pasó a saludarlo y le regaló su camiseta número 10. “Firmada y todo”, se jacta Pablo, que se la pasó hablando de fútbol con el Bocha en la terapia del Ramos Mejía.

¿Cristina Fernández se comunicó? Fabián responde: “Habló conmigo los primeros días, cuando él estaba muy grave”. Pablo levanta la cabeza sorprendido. 

“¿Cristina Kirchner?”, pregunta.

“Sí, ¿no sabías?, ¿no te conté?”, dice Fabián.

Pablo se ríe, sin poder creerlo: “¿Cómo no me contaste?”.

Fabián: “Fue al segundo o tercer día. Un amigo del barrio, militante, te había venido a ver. Me pasa el teléfono y me dice: ‘Tomá, es Cristina’. Uf… Ella estaba a las puteadas y llorando. Dijo que le pegó mucho lo que le pasó a Pablo porque se le vino la imagen del disparo fallido contra ella”. El 1° de septiembre de 2022, la ex presidenta sufrió un intento de homicidio en la puerta de su casa en Recoleta. Cuenta Fabián que en ese llamado se puso a disposición de lo que necesitaran. La familia, agradecida, nunca quiso que el reclamo tomara un signo partidario, aunque su filiación es conocida.

Pablo sigue asombrado. “Mollo, Bochini, Cristina… Y Diego desde algún lado”.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Pablo y su padre, Fabián Grillo. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

“La próxima voy con tres cámaras”

-¿Qué ves en redes?

Pablo: Veo una banda. Me sorprende que el caso haya tenido tanta repercusión.

-¿Qué te genera lo que ves?

Pablo: Justicia no, porque es relativa. Es para discutir qué es para vos la justicia y qué es para mí.

-¿Y qué es para vos en este caso?

Pablo: En este caso es decirle al chabón (el cabo Guerrero) que no puede apuntar a la cabeza con un arma. Y el tipo disparó a la cabeza. Ya de movida arrancamos para atrás. Después, lo que para el chabón es justicia es que estaba recibiendo órdenes, que “es verdad”, entre comillas (hace el gesto). Por eso, hay que caerle a la Bullrich y es lo que estamos planteando en el proceso judicial. 

Fabián: Se vio que Guerrero disparó, por eso se va contra él.

Pablo: Él podría haber apuntado para arriba. La onda es que tienen que ir presos los dos. A Bullrich yo la quiero ver presa. A él, meterlo preso y que no pueda agarrar más un arma. 

Fabián: En el caso de Bullrich es reiterado. Si la hubieran condenado con Rafael Nahuel (el joven mapuche asesinado por Prefectura en 2017) o con Santiago Maldonado (desaparecido tras la irrupción violenta de gendarmes a una comunidad mapuche ese mismo año), no hubiera pasado lo de Pablo. Vos podés meter en cana a toda la cadena de mando, pero no solucionan el problema porque el daño a Pablo está hecho, todos los daños ya fueron hechos. El tema es en función del después: que no vuelva a pasar. Parémoslo.

-Pablo, ¿qué sentís que buscaban ese 12 de marzo al atacar a quien tenía una cámara?

-Que no registremos. Que nos dé miedo y la próxima no vayamos. Pero vamos a ir con más ganas. La próxima voy a ir con tres cámaras: voy a estar con una así (señala su cámara), otra acá disparando automático, y una GoPro que filme todo, olvidate.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Imágenes en la heladera de la casa de Pablo. Foto Lina Etchesuri/lavaca.org.

Una clase de política

Desde el 12 de marzo de 2025 sus familiares y amigos sostienen todos los viernes un semaforazo en la plaza de Remedios de Escalada, además de los festivales que realizaron cada mes para visibilizar el caso y exigir justicia. Pablo piensa esa solidaridad, tan potente: “Algo generamos, me parece. Solidaridad con solidaridad se paga”.

Surgen todas las historias que contamos en este perfil que elaboramos con familiares, amigos, amigas y compañeros de trabajo (https://lavaca.org/mu203/ojos-bien-abiertos-perfil-del-fotografo-herido-de-muerte-por-la-gendarmeria/), sobre todo aquellos del Hospital Evita, en Lanús, donde hacía fotos y trabajaba los espacios comunes, seguido de los perros Pichi y Chen: desde la recuperación del helipuerto hasta los plantines que Pablo hacía para los usuarios del servicio de salud mental de la institución.

Fabián dice que lo querían hasta los policías: “Porque hay una imagen del militante vago, pero a él lo veían trabajar como una hormiga”.

Pablo lo recuerda: “Y me reconocían eso, veían todo lo que hacía. Yo me quedaba cruzado, como diciendo: ‘No me podés decir esto, amigo. Como yo, hay un montón’. Ellos también se quedaban cruzados. Y nos quedábamos así cruzados los dos”, se ríe (porque Pablo siempre se ríe).

Fabián: “A mí me gustaba lo que querías hacer en el cine, un Espacio INCAA, porque el hospital tiene una sala con un proyector de la época de la Fundación Evita”.

El Hospital Evita es una mole de cinco pisos que simboliza que alguna vez la salud pública fue una planificación maciza. Pablo: “El cine es mortal y yo quería que estuviera accesible para el barrio. Calculo que en la época que lo hicieron fue pensando en eso”. Hoy el INCAA está desfinanciado y casi entra en el recorte de la ley de reforma laboral, aunque el Gobierno postergó las derogaciones de las asignaciones específicas hasta enero de 2028.

Cuando Pablo escucha el dato dice: “Lo mejor que viví fue con Néstor y Cristina. Eso fue peronismo arriba de la mesa”.

-¿Qué significa el peronismo para vos?

Pablo: Es muchas palabras en una sola. Es gestionar para el pueblo, sin más.

-¿Y peronismo arriba de la mesa?

Pablo: Es una torta gigante cortada en 50 mil pedazos. Nos ganaron esos cuadrados la campaña, yo no lo puedo creer.

-¿Por qué pensás que ocurrió?

Pablo: Porque nos faltó peronismo, militancia peronista. Ser más pragmáticos en algunos discursos.

-Lo que decías del policía que te vio trabajar.

Pablo: Claro, me vio hacer algo que no era pintar paredes o una bandera. Algo real. Bah, que para ellos es real. Y para mí también, esa es la realidad del militante.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

La cabeza intacta

El domingo había arrancado tormentoso, con mucha lluvia, pero cuando le proponemos a Pablo hacer unas fotos, él sugiere hacerlas afuera, en las calles de su barrio. En Escalada ya había salido el sol, se había iluminado el cielo. 

Pablo agarra su cámara, feliz, y también nos retrata, bajo su mirada. Le proponemos grabar un video.

“Pará que pienso qué decir”.

Y después de un ratito, avisa: “Cuando quieran”.

Apretamos rec.

Y Pablo, fuera de todo guion, ilumina: “Qué decirte, Bullrich. Sos una re compañera, te hago los dedos en V, te saludo. Acá estamos en el barrio…”. 

Y se levanta el gorro Piluso mostrando el lugar al que le dispararon, sonríe y dice: “Con la cabeza intacta”.

Video @mu.lavaca

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El que las hace no las paga: un año después, la Justicia todavía no llamó a nadie a declarar por la estafa $LIBRA

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La causa que debe investigar el megaescándalo cripto que involucra al presidente Javier Milei y a su hermana Karina está a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi. El acuerdo confidencial de Milei con Hayden Davis.

por El Ciudadano, de Rosario*

A un año del escándalo Libra, la memecoin a la que llamó a invertir el presidente Javier Milei y que luego se desplomó en el éter, la causa no tiene todavía ningún convocado a prestar declaración.

En enero, la Sala I de la Cámara Federal ordenó al juez Marcelo Martínez de Giorgi que actualizara los montos a embargar en los siguientes 90 días, a partir de un planteo de la querella de Juan Grabois, que había cuestionado los montos de los embargos a los imputados Hayden Davis, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy.

Martínez de Giorgi, que lleva adelante la causa que en un principio estuvo a cargo de la jueza María Servini de Cubría, había estipulado los embargos contra contra Davis, Novelli y Terrones Godoy en torno de los 37 millones de pesos.

La Justicia argentina también debe definir si acepta como querellantes a dos ciudadanos bielorrusos que dicen haber perdido dos millones de dólares por operar con LIBRA. Se trata de Krasutskaya Sviatlana Vitalievna y Lapchenko Vladislav Andreevich.

En Estados Unidos también

También hay otra causa por la presunta estafa que tramita ante la jueza Jennifer Rochon, del distrito sur de Nueva York.

En ese caso están denunciados el propio Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei y el empresario Julian Peh, además de Davis, Terrones Godoy y Sergio Morales Morales, ex funcionario de la Comisión Nacional de Valores.

El acuerdo confidencial de Milei con Davis

A fines de enero también se filtró el acuerdo confidencial firmado el 29 de enero de 2025 entre el presidente Javier Milei y Hayden Davis, que revela que este último había ofrecido asesoramiento gratuito en blockchain e inteligencia artificial al Estado argentino, con énfasis en la confidencialidad y la posibilidad de futuras negociaciones.

El documento, rubricado apenas días antes del lanzamiento de Libra, se enmarca en un escándalo cripto que involucra transferencias millonarias y pagos paralelos bajo investigación por la fiscalía y el Congreso.

El acuerdo detalla servicios «ad honorem» por parte de Davis, lo que incluye la automatización de procesos administrativos mediante contratos inteligentes, la digitalización segura de documentos públicos como títulos de propiedad y certificados, el fomento de ecosistemas de innovación digital para startups locales, y programas de capacitación para funcionarios públicos en estas tecnologías.

En ese documento, Davis, cofundador de Kelsier, renuncia expresamente a cualquier remuneración y se compromete a mantener la información en secreto, salvo autorización legal.

Esta información fue publicada por el diario Clarín, que accedió al texto completo del documento y lo difundió en una nota que destaca su conexión con el colapso de Libra, impulsado inicialmente por un tuit de Milei que luego fue borrado.

Ese acuerdo se firmó durante una visita relámpago de Davis a Buenos Aires, tras una reunión en la Casa Rosada, y deja abierta la extensión del asesoramiento a otras áreas dentro de su experiencia.

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