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¿Cuál es tu cepo?

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Dos preguntas mientras sucedía la marcha de jubiladas y jubilados en Congreso de este miércoles 16. Una de esas preguntas le cabe a toda la sociedad: ¿Cuál es tu cepo? Palabras, hechos y “daños colaterales” durante una nueva ronda del sector más movilizado contra la situación actual. Pablo Grillo, el fotógrafo herido por la policía, y una nueva operación. Y cómo se está atacando el verdadero sentido de la palabra libertad.

Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla

Entre gendarmes, prefectos, aeroportuarios y federales que intentan –sin éxito– ponerle un cepo a la manifestación en las calles de jubiladas y jubilados. Entre cacerolas y latas de dulce de batata golpeadas con botellas de plástico. Entre silbatos y cantitos sobre qué feo de ser pegarle a un jubilado para poder comer o qué vergüenza pegarle a un jubilado por dos pesos con cincuenta. Entre una movilización que registró una persona detenida y según la Comisión por la Memoria al menos 116 heridas (entre ellas una niña de 13 años, un joven de 16 y decenas de jubilados, la mayoría con quemaduras por el lanzamiento de gases químicos, pero también por golpes con palos y escudos). Entre vírgenes de Luján y carteles que denuncian las políticas de desguace. Entre banderas y remeras que exigen justicia por Pablo Grillo, las voces de la vanguardia de la lucha contra este gobierno: jubilados y jubiladas –que  la repetición valga lo político– contestan dos preguntas bien concretas, en medio de celebraciones libertarias de cepos económicos, devaluaciones camufladas y genuflexiones monetarias internacionales: 

  • ¿Cuál es tu cepo? 
  • ¿Cómo seguimos?
¿Cuál es tu cepo?

Beatriz Blanco, la jubilada atacada hace un mes por la policía, marchó con su propia imagen en la tapa de la nueva MU. Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org

Viaje a la verdulería

Oscar tiene un cartelito. Un cartel. Un cartelazo, en realidad: “Con 71 años lucho porque la dignidad no la negocio”. Dice: “Te cuento el cepo de hoy. Fui a comprar un pedazo de queso fresco y me quedaban 28.000 pesos hasta fin de mes. Me costó 4.500 pesos y lo tuve que pagar con la tarjeta de crédito. Es un cepo que nunca había tenido en mi vida y se llama pasar hambre”. Afirma, digno: “La lucha no se deja, la calle no se abandona. Esto algún día va a cambiar, yo estoy seguro que va a cambiar”. 

¿Cuál es tu cepo?

Mirta, de Lanús, 71 años. Su cepo: “Gano la mínima después de haber aportado 40 años, es una aberración, nunca hemos vivido algo así. Mirá que he vivido gobiernos, eh, pero como esto nunca. No podemos salir a ningún lado. Voy a la verdulería y tengo que comprar 4 papas, 3 manzanas. Tenemos que elegir entre la medicación o comer, así de sencillo”. Así de complejo, ¿cómo se sigue? “Luchando para que esta gente se vaya de una vez por todas y para que construyamos un cambio estructural”. 

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Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org

La vanguardia y la milanesa

Hernán, 75 años, artesano. Su cepo: “Seguir trabajando a mi edad. No podría vivir si no, con la cantidad de remedios que tengo. Tengo gratis solo el de la diabetes”. Cómo seguir: “Parece que la única forma que tenemos de cambiar las cosas es en la calle. Pero es una lástima que la vanguardia de lucha seamos nosotros, es horrible. Deberían estar los estudiantes, los sindicatos, no los jubilados al frente”. 

Cristina, 78 años, casi 79. “Mis cepos son todos. Si pago una cuenta, no puedo pagar otra. Así vivo. Nos gobierna una manga de atorrantes, chupasangre, desgraciados. Desde Mauricio Macri en adelante es imposible afrontar el día a día”.

¿Qué nos queda? “Lo único que nos queda es un plan de lucha, rebeldía y resistencia. No queda otra, te lo dice esta vieja que es de la década del 40, cuando en el país ni siquiera se hacían alfileres, nada de nada de nada”. 

Mario (70), Beatriz (79), Rubén (72) y Felipe (76) integran el Movimiento Activo de Trabajadores y Jubilados. Mario: “Mi cepo es la carne. Con lo poco que tengo casi la dejé de lado, como máximo algún día una milanesita preparada, pero hasta ahí, el asado ya no existe”. 

Beatriz: “Mi jubilación es de 493.000 pesos mensuales, así que vivo gastando lo menos posible. Vivo con mi hijo, que es un trabajador activo y eso me ayuda. Hoy mi cepo está en los libros. No me puedo comprar ni uno, no puedo ir al teatro, ni al cine. El domingo me gustaría ir al teatro a ver la última función de Miguel Ángel Solá, que es maravilloso. Esas actividades no las puedo hacer más y también son importantes. Trabajamos toda la vida para eso, y ni así”.

Rubén. “Yo visualizo dos cepos para tratar de ser sintético. No soy poeta, pero sí puedo hacer una síntesis. Uno es mi futuro, con el acotado tiempo que nos queda, y otro es exactamente lo contrario que este gobierno propone y propagandiza: mi libertad”. 

Felipe: “Mi cepo está en la alimentación y los remedios, porque los servicios los tengo que pagar sí o sí. Por más que el gobierno anterior era un desastre, no era de esta manera, se podía tomar el colectivo, pagar la luz y teníamos los remedios. Estábamos mal, pero ahora estamos hundidos”. 

Entre los cuatro, comparten un plan para el futuro: “Este es un gobierno que aplica el ajuste marcado por el FMI, esa manga de usureros que aprietan a todos los países del mundo. Acá estamos en manos de un gobierno agarrado de pies y manos y al que no le importa el destino de nosotros ni de los trabajadores. Están llevando a cabo un ajuste criminal oncológico y la única forma de hacerlo retroceder es parando el país, no hay otra. Un plan de lucha con paros y movilizaciones hasta hacerlo retroceder y poder imponer otro plan al servicio de la necesidad del pueblo trabajador”.

¿Cuál es tu cepo?

Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org

¿Dónde ir?

María Elba, 78 años, camina y tose por los gases que ya empiezan a surcar el aire, porque la marcha se hace igual, a pesar de las cuatro fuerzas federales, los ojos que lagrimean y los –al menos– seis drones que se dejan ver en el cielo. Su cepo: “Ninguno, porque soy jubilada y no tengo nada, ¿o querés que te mienta como miente este gobierno? ¿Te parece que no tenga un plato de comida a los 78 años?”.

Cómo se sigue: “Con esto –dice y señala la marcha que resiste y persiste–. Que los jóvenes nos acompañen y que no se olviden que nosotros ya vivimos cosas feas y jodidas”.

Alicia, 76 años, chaleco rojo y gorra roja de Jubilados Clasistas. Su cepo: “Que no pueda llegar a fin de mes”. Piensa en su hija y en su nieta por cómo se sigue: “Organizándonos de forma independiente para no depender de la CGT que siempre cuida su quintita. Aquí seguimos los miércoles, con un montón de organizaciones más, por el destino de ustedes, porque no se van a poder jubilar. La lucha es en conjunto con la juventud”.

Estela, de 81, con bellos rulos color caoba y voz suave: “Mi cepo es mi jubilación, porque está, pero en verdad es como que no está: se esfuma. Por suerte tengo un hijo que trabaja: no sé cómo haría para pagar las expensas. ¡Me vinieron 150.000 pesos!”. Cómo se sigue: “Este gobierno se tiene que ir, porque estamos mal, y así la cosa no termina bien. Yo estuve en el 2001”.

Luis, 80, médico jubilado, y una paleta de cepos: “La gente que conozco con cáncer a la que le niegan los medicamentos. El millón de pibes que no tienen para cenar. Que haya tantos policías –dice y señala a la burda farsa actual teatro antidisturbios que nos rodea– y que solo sirvan para cagarnos a palos”.

Su mapa de ruta es intelectual, militante, cultural y político: “¿Cómo se sigue? Este gobierno, que es lo peor que nos pasó, se va a romper si nos movemos y sacamos el cepo de nuestras cabezas, el cepo que llevamos dentro. Para eso hay que ir a las marchas, a la asambleas del barrio, a la iglesia del cura piola”.

Luis mira, abraza y resume: “Moverse”.

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Pablo y la política de reciclarse

Pasaron cinco miércoles del momento en que un gendarme le disparó a Pablo Grillo un tubo de gas lacrimógeno que lo dejó peleando por su vida. Por eso, en la marcha instalaron una silueta de Pablo en Hipólito Yrigoyen y Solís, donde el joven recibió el impacto. Entre carteles y cantos que lo recuerdan y le transmiten toda la solidaridad y el amor, la familia comunicó que el fotorreportero pasó por otra operación para encontrar dónde se originaba la pérdida de líquido cefalorraquídeo que tuvo estos días. La intervención salió bien.

“Gracias eternas por los rezos, las energías y toda la buena vibra que enviaron”, saluda la familia.

Termina la marcha y Oscar sigue ahí. Es quien arranca esta nota y también la cierra, porque sus ojos son un cristal donde se ve lo que pasa. Tiene la mirada repleta de cepos. Como tanta gente. Y una convicción, como tantos más. “Este es un gobierno de exterminio a cuenta gotas, que festeja un préstamo. Pasamos a una democracia colonial, es una locura. Pero así como ellos se reciclaron, nosotros también. Adelante está el triunfo”, dice, sin ninguna duda.

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Fotos Lina Etchesuri/lavaca.org

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Córdoba contra la reforma laboral

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Córdoba amaneció este jueves paralizada y movilizada desde la madrugada y hasta después del mediodía. Cortes simultáneos y coordinados bloquearon los accesos a la ciudad desde las 6 de la mañana mientras se nutrían las columnas gremiales que marcharon hacia el centro cívico, que un cordón policial mantuvo aislado para impedir la concentración.

Se improvisó entonces un escenario desde un camión desde el cual Mariana Mandakovic, representante de Cispren –sindicato de prensa cordobés– y secretaria adjunta de la CTA, leyó uno de los dos documentos que sintetizan las exigencias de cuarenta organizaciones sindicales de todo el país. “El único antecedente similar a la reforma laboral propuesta por el gobierno de Milei tuvo lugar en 1976, con la dictadura cívico militar”, denunciaron.

Córdoba contra la reforma laboral

El palco del acto en Córdoba. (Fotos: prensa del sindicato de Aceiteros).

Entre los puntos conflictivos que la reforma laboral propone, destacaron: ruptura del sistema de negociaciones colectivas, restricciones al derecho de huelga, financiamiento de despidos con recursos del sistema de seguridad social y la institucionalización del techo salarial y los límites a las paritarias.

El otro documento estuvo dirigido al gobernador Martín Llaryora. “Las provincias están quebradas por culpa del programa económico de Milei y no por los trabajadores. No tiene que ser cobarde. Anímense a enfrentarlo”, exigieron.

El plan de acción contra la reforma laboral tendrá continuidad la próxima semana en Rosario con una movilización convocada a las 11 de la mañana del 10 de febrero. Para el día siguiente, miércoles 11, los gremios anunciaron un paro general, ya que el Senado votará el controvertido proyecto.

La movilización cordobesa fue convocada por la CGT y las dos CTA de la provincia y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) nacional. “No hay otra alternativa que la lucha y demostrar el descontento ante esta mal llamada reforma laboral que es totalmente regresiva. No tiene ningún artículo que beneficie a los trabajadores”, sintetizó Rubén Urbano, secretario general de la UOM de Córdoba.

Córdoba contra la reforma laboral

El cerco policial frente a la movilización.

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Represión contra jubilados: La debilidad de la fuerza

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El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).

A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

Represión contra jubilados: La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.

O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.

O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.

La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.

El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.

Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

Represión contra jubilados: La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

Los datos de la violencia

La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:

“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.

“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.

“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

Represión contra jubilados: La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

“En nuestra calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura monitoreamos el despliegue de las fuerzas represivas y junto al @argentinacepa asistimos a las víctimas de la represión. Esta tarea de control forma parte de las actividades desarrolladas con el @cnpt_argentina y el @mlptcaba”.  

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El Garrahan movilizado frente a las amenazas oficiales: «¿qué miedo vamos a tener?»

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El gobierno amenazó con nuevos despidos en el Garrahan, que el año pasado había conseguido una histórica actualización salarial del 61%. La explicación de la situación, lo que dicen las madres de los niños internados, la importación de material de descarte como si fuese una gran noticia. Las acciones, el cabildo abierto, y cómo se organiza la posibilidad de poner límites frente a los atropellos.

Por Francisco Pandolfi

El Jefe de Gabinete del gobierno nacional –y también vocero–, Manuel Adorni, lanzó este martes un tweet como nueva avanzada contra el Hospital Garrahan. Amenazó con el despido de 10 trabajadores y sancionar a otros 29, muchos de los cuales estuvieron al frente de los reclamos en 2025. 

En las peleas de ayer, se sustenta la amenaza de hoy: el año pasado los trabajadores lograron un aumento salarial –histórico, inusual– del 61% en el salario básico luego de meses de protestas, asambleas y 32 huelgas. 

Como respuesta al (nuevo) amedrentamiento protagonizado por Adorni se convocó a una conferencia de prensa para este miércoles al mediodía: “Nos castigan por defender al Hospital”, denunciaron en la explanada del Garrahan, símbolo de la salud pública argentina: se atienden anualmente más de 660.000 niños de todo el país, se realizan 12.000 cirugías complejas y se trata el 40% de los casos de cáncer infantil.

El sumario

En la conferencia, distintos delegados se pasan el micrófono, la palabra, las ideas, y la bronca.

Alejandro Lipcovich, administrativo y representante de ATE. Dice que el ataque es 100% político y decidido por la Casa Rosada. Y dice también que las autoridades del hospital son meros apéndices, “chirolitas” (por el antiguo muñeco de un ventrílocuo) de este poder de turno.

El Garrahan movilizado frente a las amenazas oficiales: «¿qué miedo vamos a tener?»

¿El origen del ensañamiento?: “Pocos días después de conseguir el aumento salarial se inició el proceso sumarial, que institucionalmente se supone es interno, que debe seguir una serie de pasos, que todavía no concluyó porque las personas acusadas de hechos ridículos ni siquiera habíamos sido notificadas”.

Los hechos ridículos: “Fuimos a protestar frente a la Dirección por algo tan elemental como nuestro derecho a huelga y que no nos descuenten el salario por ejercer un derecho constitucional. Atacan a los sindicatos y a los compañeros que estuvimos al frente porque el vaciamiento no cesa en el hospital, desamparando los tratamientos de los niños”.

Norma Lezana, nutricionista y Secretaria General de la Asociación de Profesionales y Técnicos, hace 39 años trabaja acá: “Fuimos a la Dirección para pedir una mesa de diálogo, que alguien nos escuche; eso exigimos el 31 de octubre tras un año y cuatro meses sin respuesta. Lo que respondieron fue descontarle, a sueldos de un millón de pesos, hasta 600 mil. ¿Por qué? Por luchar ante una dirección sorda”.

¿Qué miedo vamos a tener?

Además de a Adorni, se apunta a Milei –Javier, presidente–. A Lugones –Mario, ministro de Salud–. A Pirozzo –Mariano, el interventor–. “Nosotros estamos en un proceso sumarial y el informe lo hace la sumariante Fernanda Marino, que depende del Consejo de Administración y del Poder Ejecutivo. Es escandalosa y grave esta terrible intervención del gobierno y el tweet de Adorni refleja que el proceso sumarial está totalmente viciado”, denuncia Lezana.

Agrega lo actual: “Presentamos un amparo sindical sobre el cual la justicia no se expidió, pero el Poder Ejecutivo ya determina que estamos cesanteados y deberían sacarnos los fueros, entonces no tenemos ninguna garantía. Nosotros todavía ni pudimos ejercer nuestro derecho a la defensa. Es pura arbitrariedad”.

El Garrahan movilizado frente a las amenazas oficiales: «¿qué miedo vamos a tener?»

Sentencia: “Lo que quieren hacer es privatizar nuestro hospital. Pirozzo viene acá a hacer su trabajo, lo mismo que hizo al despedir a más de 200 trabajadores del Bonaparte y más de 100 en el Sommer”.

Bárbara Acevedo es enfermera focalizada en la adolescencia. Lleva en la mano un cartel: “Abajo los sumarios, arriba el Garrahan”.

Dice: “Qué miedo vamos a tener contra las sanciones si sostenemos el hospital junto a las madres que todos los días enfrentan la enfermedad y la muerte de sus hijos; qué miedo vamos a tener si sostenemos esta realidad sobre nuestros hombros”.

Una de esas madres está acá y se llama Florencia, es de Tierra del Fuego y es la mamá de Simón. Simón está internado desde hace varios meses, tiene leucemia y acaba de recibir un trasplante de médula. Florencia dice, entre lágrimas: “Gracias a estos profesionales Simón está vivo, ellos le salvaron la vida en un momento en que el hospital se está quedando sin médicos, enfermeros, farmacéuticos”.

Importando lo que no funciona

Una de las enfermeras que conoce a Simón es Mercedes “Meche” Méndez, enfermera de Cuidados Paliativos del Garrahan. Pone el foco en otro tweet de Adorni, publicado este lunes: “A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado. Menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos. Fin”.

Meche dice a lavaca: “Es aberrante, criminal y ya lo vivimos en los noventa. Te mandan lo que en otros países del supuesto primer mundo está en desuso y no funciona bien. Implica una falta de seguridad absoluta, tanto para el profesional como para el paciente. No es una mejor calidad en la salud, al contrario. Nosotros debemos aspirar a un hospital con los mejores equipos, no el descarte. Esto es muy peligroso”. 

Por la tarde, las y los trabajadores hicieron un cabildo abierto junto a distintas organizaciones para compartir distintas miradas sobre la reforma laboral que el gobierno aspira a que se apruebe en el Congreso.

Definieron hacer una asamblea interna el lunes y ahí determinar los pasos a seguir. Explica Norma Lezana: “No estamos cesanteados, ni suspendidos. Acá estamos, fuertes, en la lucha y en alerta. Ayer temblé cuando recibí la notificación y hoy, con esta convocatoria masiva, tengo la certeza de que acá hay valentía para pelear y seguir defendiendo el hospital”.

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