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El día del fraude

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Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Cristina Kirchner condenada. Sus palabras en la calle, ante la sede del PJ, las reacciones de la gente, algunos silencios, y reflexiones sobre lo que se viene.   

“El partido judicial le agrega el cepo al voto popular” dijo Cristina Fernández de Kirchner ayer en Matheu al 100, CABA, al hablar en la calle, en la entrada del Partido Justicialista a unas tres mil personas reunidas en la calle.

El día del fraude

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Poco antes había ocurrido lo que ya los medios comerciales habían anunciado que iba a pasar, en una extraña primicia periodística: la Corte Suprema confirmó el fallo contra la ex presidenta y candidata en la llamada causa Vialidad. Eso significa que deberá cumplir una condena de seis años, que incluye la inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos. Además quedará eliminada del padrón electoral: no podrá ni votar ni postularse, tal como había anunciado, en una elección legislativa donde las encuestas la anunciaban ganadora.

Tampoco se sabe aún cómo, cuándo ni dónde se llevará a cabo la condena, pero deberá presentarse ante el Tribunal Oral Nª 2 que la juzgó dentro de los próximos cinco días hábiles y será la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien defina el lugar de detención, quien deberá informarlo al tribunal en las próximas 24 horas. Aunque Cristina Fernández ha presentado el pedido de que la prisión sea domiciliaria, no es seguro que el trámite sea expeditivo: por lo pronto los jueces destacaron que debe ser un lugar seguro, debido a la importancia de su figura y por haber sufrido un atentado contra su vida. 

El día del fraude

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Corte Suprema confirmó con este fallo, en una causa intoxicada de sospechas, que se puede dar crédito a la idea planteada sobre un “partido judicial” asentado en la justicia federal. Un partido judicial implacable y expeditivo con respecto a un lado de la “grieta”, pero ciego y lento frente a la otra. Al incidir directamente el proceso electoral y condicionar el ejercicio democrático, la condena emana el aroma de una maniobra suprema de fraude electoral.

Impresentables y poder económico

En su intervención de la calle Matheu, la ex Presidenta planteó: “En realidad, a este cepo no lo pone este triunvirato de impresentables que funge como una ficción de la Corte Suprema. No se confundan: son tres monigotes que responden a mandos naturales muy por arriba de ellos. Tampoco es la oposición. Es el poder económico concentrado de la República Argentina, compañeros y compañeras. Ese que cuando se produjo el intento de magnicidio aquel 1º de septiembre, a los pocos días tituló ‘La bala que no salió, pero el fallo que sí saldrá’. En tapa. Más clarito echale agua”, dijo en referencia a una nota publicada por el diario Clarín. 

El día del fraude

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

En la calle quien recibió tantos o más insultos que el Presidente Milei fue Mauricio Macri, uno de los ingenieros de la actual arquitectura judicial. La idea de los “tres monigotes” tiene un punto clave: que sean tres. La Corte sigue sin conformarse, dos de los jueces (Horacio Rosatti y Carlos Rozenkratz, quien fue abogado de Clarín) fueron parte de la maniobra –durante la presidencia macrista– de consagrarlos “en comisión” hasta que logró convalidarlos vía el Congreso. El tercero es Ricardo Lorenzetti, propuesto por Néstor Kirchner.    

Cristina Fernández, obviamente, relacionó el fallo al proceso electoral: “¿Saben por qué este cepo? Porque no van a cometer el mismo error que cometieron en el año 2019 cuando creyeron que, después de haber perdido las elecciones en el 2017, y después de esa campaña de estigmatización y vandalismo sobre mi persona, estaba acabada”.

Para cerrar su discurso en la puerta de la sede del Partido Justicialista, Cristina Fernández dejó un mensaje a los propios: “A militar, a organizarse, a estar junto a la gente que lo necesita, a profundizar el acercamiento y la empatía con la gente. Es fundamental que vean una dirigencia comprometida con la gente y no con los problemas que tienen las dirigencias entre ellos. Dejemos de lado eso y dediquémonos todos con muchas fuerzas y mucha convicción a ayudar a los que necesitan ser ayudados y organizados”.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

El clima en la calle

El ambiente era extraño. La calle Matheu al 100, colmada. La gente cantando la marcha peronista, el Himno, rimas partidarias, o dedicatorias a Javier Milei y Mauricio Macri, pero a la vez esperando. Una especie de entusiasmo condicionado. Cuando se confirmó el fallo de la Corte, inesperadamente nada pareció cambiar. Gente expectante. Muy pronto salió la propia Cristina Fernández a la calle, a hablar ante la gente, acompañada por su hijo Máximo y su cuñada Alicia. Fue el momento de más fervor en esa calle helada.  

Al terminar, Marina estaba conmovida: “Estamos a un paso de perder institucionalidad. Las instituciones están al borde de quebrarse, y hay una fragmentación de la sociedad. Se viene una debacle bastante jodida”. Es de San Telmo. ¿Cómo vive el barrio una situación como la de hoy?: “Ves una situación de pobreza, de delincuencia, de falta de Estado. Pero hoy se suma esta desilusión de las instituciones y también del gobierno. No sé qué va a pasar”. Prefiere pensar en otra cosa: “Cristina es una estratega, todo lo que hizo fue de puño y letra”. Mira los drones que nos sobrevuelan tal vez filmando y cambia de tema: “Me atrevo a decirte que el Congreso no creo que funcione de ahora en más. Todo lo que Cristina comanda va a perder un gran caudal, el peronismo no va a actuar. Y el riesgo es que nosotros vamos a seguir perdiendo más y más derechos”. Mira el celular como para distraerse de lo que está pensando, pero retoma algo que quiere decir: “Es un panorama desolador. No veo luz al amanecer. Y mientras hablamos esto hoy el gobierno nos volvió a endeudar y a hipotecar en 7.000 millones de dólares más”. Marina me cuenta que es empleada del Estado y se pierde en el caudal de gente, enfilando hacia San Telmo.

El día del fraude

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Ningún integrante de La Cámpora aceptó hablar con la prensa. Uno solo tuvo la gentileza de emitir cuatro palabras: “Por línea, no hablamos”. No pudo saberse qué harán ante el pedido de Cristina de “empatía” y “acercarse a la gente”.

Quiénes festejan

Estaba allí Horacio Pietragalla, que fue secretario de Derechos Humanos en el gobierno de Alberto Fernández, antes diputado nacional, y antes el nieto número 75 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. Comentó a lavaca: «La situación es complejísima. Hoy se puso en riesgo el pacto democrático. Estamos  en manos de un gobierno que no respeta ninguna de las garantías constitucionales, si vemos el atropello que llevan adelante el Ejecutivo y el Poder Judicial. La condena es netamente lawfare (guerra y abuso jurídico utilizando la justicia como herramienta política). Es totalmente política. Cristina visibilizó a los enemigos del pueblo, al poder real, a los Blaquier y los Magnettos de la vida. Ahora deben estar festejando los genocidas adentro de la prisión, y todo ese sector de poder que Cristina combatió para poder redistribuir la riqueza, que es para lo el único objetivo que lo hizo. Son los que presionaron para que suceda esto y hoy están festejando».

¿Tenía que llegarse a esto para que haya una reacción política? «Lamentablemente perdimos oportunidades únicas. Fuimos gobierno, los últimos cuatro años tendríamos que haber hecho cambios estructurales, pero quien llevaba adelante la conducción de ese gobierno no se animó. Hoy estamos sufriendo las consecuencias, pero bueno, Lula sufrió lo mismo. Es una embestida orquestada por Estados Unidos en todos los poderes judiciales de Latinoamérica, antes era el Plan Cóndor para reprimir, ahora es el lawfare para proscribir».

Paloma, Vicky y Valentina llegaron juntas, 28, 26 y 23 años: “Vinimos porque Cristina es la figura más importante de la política en las últimas décadas en el país, incluso en la región. Representa la lucha y la conquista de un montón de derechos. Esto es un escenario que pronto dejaría de ser democrático. Cambia el paradigma”, dice Paloma. ¿Cómo se llegó a esta situación? “Es un fenómeno mundial, que va y viene. Creo que es como el péndulo, de derecha a izquierda, o en este caso a centro izquierda” plantea Valentina. “Esta causa es una guasada, un retroceso, me preocupa la capacidad lectora de la gente: como que las palabras ya no tienen sentido”. Frente a mi falta de comprensión, agrega: “Si Cristina es tan responsable de la causa Vialidad, Milei es responsable de la causa Libra. Pero lo más preocupante es que frente todo lo que pasa en el país no hay una lectura crítica”. Vicky: “Siento que estamos descabezados, abandonados. La dirigencia no hace nada. La única que tenemos es a Cristina, pero tampoco puede hacer todo. Hay que volver a la potencia de la marcha antifascista, la universitaria, lo que hacen siempre los jubilados. Ese es el camino”.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

En otro grupo las jóvenes mujeres también se niegan a hablar. Miguel en cambio explica: “Hay un desconcierto total: no está muy claro cómo seguir la lucha. Hay un atropello a la democracia, a la posibilidad de expresarse. Para mí se viene un escenario de mayor violencia en la calle, más hostilidad”. Es funcionario judicial y está junto a un joven integrante del Banco Mundial que camina hacia Rivadavia cantando la marcha peronista.   

Andrés informa que es comunicador social, streamer en La Resistencia, Andy Crush en X: “Es injusto y triste todo esto, pero ojalá sirva para encender la llama en el campo nacional-popular dentro del peronismo. Espero que mañana se empiecen a organizar las bases, pero me parece necesario que también se organicen arriba, que limen asperezas, que hagan algo concreto que las bases puedan acompañar. La gente sufre mucho esa realidad como para encima tener que pensar en construir una alternativa”. Opina, también, que el peronismo debe reinventarse. “Y construir una alternativa electoral para el 2027. Es muy difícil militar o defender algo haciendo a referencia a lo que fue hace 10 o 15 años atrás. Me parece que falta una agenda más actualizada de los problemas que tiene la sociedad, que tienen los jóvenes, los mayores y articular algo. Cristina decía que hay que salir a hablar con la gente, pero cuando no hay una propuesta clara y concreta, podés ir a hablar con un vecino y contarle qué querés, pero cuando el vecino va a votar se da cuenta de que están todos peleando por un puesto en lugar de armar un frente lo más amplio posible”. Andy anticipa: se viene una crisis. “Cristina seguirá siendo la persona que marque la agenda política, pero hay caras nuevas que van a tener que salir. Al gobierno de Milei no le conviene esto porque le servía la polarización con Cristina y porque tienen un plan económico que empieza a fracasar. Es el efecto dominó, se van a ir cayendo todas las fichas.    

La jornada seguiría luego en la calle San José al 1200, el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner. En estos días será allí donde se seguirá esperando saber hacia dónde se enfilan el desconcierto y el futuro.   

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Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

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La explotación laboral es ley

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por Claudia Acuña

Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.

Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.

Lo último que se pierde ¿está perdido?

La explotación laboral es ley

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org

“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.

Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.

 Cortito y al pie. ¿Así estamos?

La explotación laboral es ley

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org

“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.

¿Entonces? ¿Qué hacemos?

“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.

Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.

La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La explotación laboral es ley

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino

Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.

¿Qué?

“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.

Foto: lavaca.org

La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.

Ya no hay sol.

Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana  Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

La explotación laboral es ley

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.

La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas, mayoría de mujeres y jóvenes, que cortaron ambas avenidas e hicieron retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte “Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”. Las manifestaciones se reprodujeron en barrios como Núñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, entre otros.

Foto: lavaca.org

En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.

Una hora después, con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la explotación laboral es ley.

La plaza está desolada.

La explotación laboral es ley

Foto: lavaca.org

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Despidos en Fate: 920 personas a la calle

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Los trabajadores de la fábrica de neumáticos Fate, de San Fernando, se encontraron este miércoles con los telegramas de despido que son un anticipo de la reforma laboral que el gobierno buscará hacer votar en Diputados mañana. Venían de 14 meses sin ajuste alguno en sus salarios por parte del grupo Madanes Quintanilla, propietario también de Aluar y al que se supone queriéndose vincular con el negocio energético frente al colapso industrial que vive el país. La permanencia pacífica en la planta, los comentarios, las sospechas, las sensaciones, la orden de desalojo y el significado del trabajo.  

por Sergio Ciancaglini/lavaca.org

(foto de portada, Maximiliano Luna, Tiempo Argentino)

En los dos principales párrafos del cartel imprevistamente colocado en la puerta de la fábrica Fate, de San Fernando, se lee:

“Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.

“En consecuencia, informamos que, en este contexto, y tras haber realizado los mayores esfuerzos posibles por evitarlo, nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo. Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal”. La empresa de 80 años es liderada actualmente por Javier Madanes Quintanilla.

Sebastián, Marcelo, Cristian, César y tantos más se toparon este miércoles con esas palabras amablemente hostiles al arribar al trabajo, mientras desde sus casas les avisaban que los telegramas de despido les estaban llegando a cada uno de ellos. Pronto empezó a acercarse más gente a la calle Blanco Encalada al 3000 en Victoria, San Fernando. Se concretó lo que los trabajadores llaman una permanencia pacífica tras ingresar a la planta a la espera de que se solucione el conflicto. Tanto el ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires como la secretaría de Trabajo nacional dictaron la conciliación obligatoria.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Foto: lavaca.org

Explica Ariel Godoy a lavaca: “Trabajo aquí hace 21 años, y de un día para el otro nos enteramos de que nos dejaron en la calle. Había amenazas, porque es una patronal que no dejó de golpear desde que asumió Milei. Ya habíamos perdido casi la mitad de los puestos de trabajo. ¨Éramos 1.500 y quedamos unos 800 trabajadores. Llegamos a 920 despidos calculando a los tercerizados. Hacía 14 meses que no teníamos aumentos, y trabajábamos en condiciones de presión muy fuertes, con personal de seguridad recorriendo permanentemente la plana. La producción estaba en un 30% de lo que esta planta puede fabricar”.

Sobre la conciliación obligatoria: “No podemos confiar en esas conciliaciones, porque es una empresa que se ha mantenido en la ilegalidad muchísimas veces. Queremos que garanticen que los puestos de la fábrica no se toquen”.

Sobre este punto, las dudas surgen ante el hecho de que la empresa pague todas sus indemnizaciones y deudas para cerrarla definitivamente. Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) cercano al Partido Obrero, recorría la planta y cerca del mediodía tomó un megáfono para hablarle a la gente y al periodismo: “Vamos a permanecer para que se cumpla la conciliación. Vamos a estar adentro de la fábrica usando las máquinas trabajando como siempre hemos hecho, o adentro de la planta garantizando que eso vuelva a suceder. Les decimos que nos preparemos para tener un tiempo aquí. Porque el país entero está hablando de esto. Es algo muy injusto y lo muy injusto cuando se mete todo un país, se puede cambiar. Las condiciones económicas de este holding (Madanes) permiten tranquilamente cambiarlo. Esto no es algo que nos merecemos y nos vamos a defender porque es justo hacerlo”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Leo Albertoli: «Esto ya lo vivimos. No hay nada nuevo. Todo está inventado». Foto: lavaca.org

¿De qué sirve estudiar?

Sobre la calle, se instalaron gazebos y hablaron representantes de múltiples partidos, comisiones internas, organizaciones sociales y centros de estudiantes. Dentro de Fate uno de los obreros, Cristian, planteaba a lavaca: “Esta es una maniobra de Madanes para sacar algún vuelto. No sé cuál puede ser: si alguna ventaja con el aluminio, algo con energía, alguna ventaja con alguna inversión. Mientras tanto mi sensación es que la CGT no hace nada, nos vende a todos, y lo que termina pasando es que nadie piensa en las familias reales”.  

Cuenta Cristian que tiene un hijo de 19 años. “Terminó la escuela técnica, y no consigue laburo por ningún lado. Me dice: ‘Papá, estuve siete años en el colegio y ahora las industrias caen a lo loco. ¿De qué sirve estudiar’? Eso es lo que hoy te pregunta un chico”.

Sobre el gremio: “Dicen que tenemos un gremio zurdo, sí, pero siempre fue flexible para el dueño, para llegar a acuerdos. Mirá, además de que no nos aumentaron en 14 meses ni un peso, nos sacaron unos vouchers para comprar neumáticos Fate a mitad de precio”. Informa que su sueldo, con 17 años de antigüedad, es de 1.400.000 pesos.

¿Hubo trabajadores de Fate que votaron a Milei? “Muchos. Dicen que estaban cansados de tantas promesas que no se cumplían antes. Me parece que todo eso está cambiando. Pero no quiero confrontar con la gente que votó a Milei, hay que apostar a unirnos”. Cristian se emociona: “Yo digo que hay que unirse, basta de zurdos, peronistas, de derecha, somos uno. La Argentina es linda, es un pueblo re trabajador. Desde chiquitito que me levantaba a la mañana y siempre veía lo mismo: colectivos llenos de trabajadores. Es un país de trabajo siempre. Y eso es lo que quieren matar. Me niego a eso”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Sonríe en la goma del sindicato de neumáticos. Foto: lavaca.org

De parripollos a repartidores

Leonardo Albertoli está hace 11 años en Fate, en el sector de neumáticos radial camión: “Soy el único ingreso de mi familia. Tengo una nena de 11 y un nene de 8. Lo único que queremos es trabajar, defender los puestos de trabajo. Los problemas que tenga el dueño con el gobierno no nos competen. Pero no podemos perder el trabajo por lo que cualquiera se da cuenta: lo que cuesta tener un laburo”.

Agrega: “Reina el trabajo informal, la changa, el rebusque del monotributo mínimo para ver cómo llegar a fin de mes. Ni siquiera podemos decir que esa persona quiere progresar. Lo que quiere es sobrevivir a este atropello de cada día. Y en nuestro caso, la empresa puso ese cartel sobre las ‘condiciones de mercado’. Pero si las cubiertas suben no es por los salarios de los trabajadores, que además no subieron en más de un año, sino por esas condiciones económicas. Entonces que lo arreglen, pero no a costa de las familias”.

Leo compara otra cuestión. “En los 90 eran los parripollo y los remises, hoy son los choferes de plataforma y repartidores. No es nada nuevo esto que está pasando, ya está todo inventado”.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Raúl Godoy, de Zanon a acompañar a Fate, y su idea sobre la era Milei. Foto: lavaca.org

La bala

Todos los que pueden buscan la sombra de algunos árboles para cubrirse del solazo de 31º. Guillermo le dice a Ignacio. “Sabemos que el dueño es de los más millonarios de Argentina (1.500 millones de dólares, según la revista Forbes, que lo ubican como el rico nº 12 del país). Dicen que quiere dedicarse a la energía. Y tiene Aluar. Es espalda para superar esto. Su vida no le va a cambiar. La nuestra sí”.

Ignacio: “El tipo puede hacer cubiertas que digan Fate en China, despide a 1.000 personas, se queda con 100 operarios para manejar la logística y el día de mañana, si cambian las cosas, las máquinas están y vuelve a producir”.

Guillermo: “Esto es una bala que nos pega a todos. Porque todos tenemos amigos, parientes y conocidos que se quedaron sin su laburo. Y lo que te dicen es obvio: no encuentran trabajo por ningún lado”.

Nacho: “¿Cuánto va a seguir así? Me parece que todo esto va a explotar en algún momento, como en 2001. El gobierno funciona porque lo bancan los fondos buitres y Trump le da los préstamos”. Guillermo: “Solamente favorece a la minería, el petróleo, el campo. El resto no se entiende qué va a pasar”.

¿La era terminada?

Las palabras de los trabajadores tienen un contexto: los 80 años de Fate la hicieron cruzarse con crisis de todo tipo: el menemismo puro y duro, la crisis de 2001, la aparición desde Oriente de neumáticos (entre otras gomas) a precios irrisorios, las recesiones, inflaciones, y etcéteras conocidos. Mezclando capacidad productiva y de lobby con gobiernos de todos los signos, empezando por los militares, logró pasar mucho tiempo sin pinchaduras. Pero esta vez el grado de apertura y destrucción fue demasiado. Velozmente la empresa, concentrada ahora en Aluar, empieza a reconfigurarse como holding energético. El resultado para el país es que ese sector, junto con la minería y el petróleo (los únicos «exitosos» en estos tiempos en una economía cada vez más concentrada y primarizada) generan muy poco trabajo en comparación con las más de 20.000 industrias que han cerrado desde que asumió Milei: grupo al que ahora se suma Fate.

En la calle está también Raúl Godoy, trabajador de la fábrica recuperada Zanon de Neuquén hoy en uso de licencia (sin goce de sueldo) y colaborando con Myriam Bregman y Nicolás del Caño. “Esto huele muy mal, están haciendo negocios tremendos, pero a la vez hay internas entre ellos, entre el gobierno, entre empresarios. Los rehenes son las familias de los trabajadores. Y ves cosas raras como la senadora bonaerense de LLA Florencia Arietto, brutal enemiga de los trabajadores, que salió a decir que los despidos eran ilegales. O el Gordo Dan, que también le pega a Madanes diciendo que es kirchnerista. Cuando pasan esas cosas, es que hay algo sucio detrás, algo muy turbio”.

Sobre la política actual: “Cada vez menos gente cree en el gobierno. Hubo un apoyo por lo que pasaba antes: abandono, promesas que terminaban en ajustes, jubilados sin reconocimiento, fiascos permanentes. La gente cayó en el mal menor todo el tiempo. Milei, como en su momento fue Alberto. Pero ahora vos ves que están quedando solo los del núcleo duro, los troles, pero cambió el clima político. Por eso el gobierno está acelerando ahora. Pero para mí la era Milei terminó. El verdadero tema es no volver a caer en males menores, sino crear alternativas. Lo ves en todas las formas de resistencia que hay, pero el tema es mantener también la independencia política de esos movimientos. Que no sea solo luchar sino también organizarse y así generar una alternativa propia”.

Frente a la fábrica hay un comercio que vende cocinas, cafeteras, licuadoras y muchos etcéteras chinos. Alejandro: “Lo que pasa en Fate nos afecta a todos. Yo no sé si la gente se dará cuenta de lo que votó. El país está dividido en dos. Somos todos trabajadores, pero no tiramos para el mismo lado, y no hay nadie que organice algo distinto. El gobierno le tira flores a Trump, pero no hace que hace él, que es defender su propia industria”.

Local de uñas, Shell y futuro

A última hora el fiscal Marcelo Fuenzalida ordenó el desalojo de Fate, lo cual pone al conflicto en conflicto: los trabajadores declaran que no abandonarán el lugar.

A la espera a la resolución de esa situación, Leo Fernández, del sector Depósito contaba: “Veíamos que caían las ventas. De cuatro turnos pasaron a tres. El año pasado echaron a 130 compañeros. Aparte de Fate están Bridgestone y Pirelli, pero que importan cubiertas de marca propia de otros lados, principalmente China. Pero con estos despidos te dejan casi seguro sin trabajo. Mi hija Camila tiene 23 años. Trabajó en una casa de comidas como cajera, en un local de uñas como recepcionista y en una Shell. De todos lados van echando a la gente. En la Shell le pagaban en negro. El de más antigüedad tenía un año. Los demás 5 meses a lo sumo. Los echan, meten a otros, van renovando, y todo en negro. Por eso también todo esto nos pega mal a nosotros. ¿Qué vamos a hacer? Por lo pronto resistir y después veremos, porque obviamente hay que seguir”.

-¿Y qué les dirías a los jóvenes de la edad de Camila, que creen e Milei?

Mira el enorme edificio blanco y gris de Fate, ahora silencioso y vacío, mientras los obreros se preparan para lo que se venga, y responde:

-Les diría que con este gobierno no tienen futuro.

Despidos en Fate: 920 personas a la calle

Foto: lavaca.org

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Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

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En su primera entrevista periodística tras el ataque que sufrió durante la represión del 12 de marzo, el fotógrafo Pablo Grillo (36 años) compartió en su casa con lavaca las sensaciones sobre lo que ha vivido desde aquel momento en el que un proyectil –apuntado por Gendarmería a su cabeza– casi lo mata. El video de su mensaje a Patricia Bullrich. La recuperación, el fútbol, la música, la política, la solidaridad. El significado de la violencia contra el periodismo y un proyecto para cuando pueda volver a las marchas: “La próxima voy con tres cámaras”.  

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos Lina Etchesuri

A once meses y tres días de haber recibido el disparo que lo dejó al borde de la muerte, el fotógrafo Pablo Grillo sonríe con la sonrisa más hermosa del mundo, vivo, vivísimo, lúcido, lucidísimo y esto ya alcanzaría para terminar la nota acá, sino fuera porque este pibe que el 30 de noviembre pasado cumplió 36 años está listo para hablar.

“Creo que para fines de febrero ya me dan el alta”, dice, mirando a los ojos. “Falta, un poquito más”.

Un poquito más, susurra Pablo, transmitiendo una fuerza indescriptible. Es la primera entrevista que da a un medio de comunicación luego de que el gendarme Héctor Guerrero –hoy procesado por la Justicia– le disparara, en línea recta y por fuera de todo protocolo, una granada de gas lacrimógeno que le partió literalmente la cabeza. Fue el 12 de marzo de 2025 y Pablo estaba trabajando: era el día que las hinchadas de todos los clubes se habían autoconvocado para ir a bancar la marcha de jubilados y jubiladas, que siguen protestando por el recorte en sus haberes. El gobierno, con la actual senadora Patricia Bullrich al frente entonces del Ministerio de Seguridad, quiso evitar esa imagen de solidaridad masiva que Pablo había ido a registrar y reprimió con brutalidad.

La imagen de Pablo recorrió el mundo. Se convirtió en un ícono de la violencia de la gestión de Javier Milei contra la protesta social en general y la libertad de expresión en particular. Ese día Pablo fue llevado de urgencia al hospital porteño Ramos Mejía gracias a la rápida intervención de dos personas que, en la calle, le salvaron la vida. Los profesionales de ese símbolo de la salud pública hicieron lo imposible con un pronóstico muy delicado: según los médicos, si no moría en la operación que le hicieron a minutos de ingresar a quirófano, quedaría en estado vegetativo. 

Una semana después, todavía nadie entiende cómo, Pablo dijo sus primeras palabras a su padre:

–Hola, viejo. 

A partir de allí dio los primeros pasos, hubo nuevas intervenciones, y en junio empezó su rehabilitación en el Hospital Manuel Rocca. Este febrero de 2026, Pablo empezó con salidas los sábados y domingos y hace una semana firmó como querellante en la causa que lo tiene como sobreviviente.

Dice mirando a los ojos: “Quiero ver a Bullrich presa”.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

La sonrisa, la cámara y la vida. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Estar en casa

Pablo y su padre Fabián invitan a pasar al departamento en el que vive el joven, debajo de la casa de sus padres, un lugar que estaba construyendo con sus propias manos. Hay cuadros y fotos: un póster de Evita en la heladera junto a un dibujo de Luca Prodan, una bandera de Cristina Fernández que hizo con amigos en un taller de CABA, banderines del Napoli (donde jugó Maradona, otro amor, traído por sus abuelos de Italia en los noventa) y del Club Villegas, donde hizo las inferiores.

Pablo lleva puesta la chomba de su amado Independiente y un gorro Piluso de Remedios de Escalada, del que prende el pin con su foto icónica y la frase de su ídolo Ricardo Mollo sobre esa cámara de fotos que Bullrich y compañía buscaron que deje de disparar: “Un arma de creación masiva”. 

–¿Cómo estás?

–Bien. Con ganas de que me den el alta. Esto cansa un poco. No puedo ir a ver a mis amigos, pero si les mando mensajes, obvio que vienen.

El consejo de los médicos es que el proceso de rehabilitación siga siendo muy de a poco. Que se canse en las terapias y afuera descanse. Las salidas del hospital son parte de la recuperación, de reencontrarse en su casa, en su barrio, en lo cotidiano: un paso previo al alta definitiva.

Pero con cuidados: la semana pasada dieron una vuelta manzana para pasear a Tupac, su perro, y motivó un tirón de orejas por parte de los profesionales. “Les conté que casi me caigo en la esquina”, se ríe.

Siempre ríe Pablo.

Diego, Cristina y los Ricardos

Apasionado de la lectura, cuenta que tiene muchísimos libros nuevos que le fueron regalando los últimos meses. “Una banda, llenan toda esa estantería”, señala, feliz, y dice que no está leyendo ninguno porque le cuesta concentrarse. Por ahora mira redes sociales y algo de televisión, como el triunfo de Independiente a Lanús por 2 a 0 el último viernes.

Pablo: Venimos con tres empates seguidos y dos victorias. No jugó mal. Ese pibe Abaldo es bueno (Matías Abaldo, uruguayo que marcó el primer gol).

Fabián: La jugada del segundo gol también fue hermosa. ¿Cuántos toques contamos?

Pablo: Conté diez. Un buen desarrollo en la jugada, desde abajo hasta arriba.

La charla futbolística llega hasta San Telmo, club del ascenso donde Emiliano, el hermano de Pablo, trabajó como videoanalista, y al que Fabián recuerda por una frase: “La famosa Isla Maciel, como dijo Maradona”.

Pablo: Hay que aferrarse a lo que decía el Diego. Lo re extraño. Y pienso qué hubiera dicho sobre mi caso, porque lo primero que uno hacía era buscar a ver qué decía el Diego.

-¿Qué creés que hubiera dicho?

Pablo: Hubiera mandado a la concha de su madre el operativo, a Bullrich, a los gendarmes, y por último hubiese dicho mi nombre. Bien a lo último.

-Mollo habló varias veces en los recitales de Divididos.

Pablo: Lo de Mollo fue terrible.

Se le vuelven a iluminar los ojos cuando habla de este y de otro Ricardo que idolatra. Bochini, gloria de Independiente, pasó a saludarlo y le regaló su camiseta número 10. “Firmada y todo”, se jacta Pablo, que se la pasó hablando de fútbol con el Bocha en la terapia del Ramos Mejía.

¿Cristina Fernández se comunicó? Fabián responde: “Habló conmigo los primeros días, cuando él estaba muy grave”. Pablo levanta la cabeza sorprendido. 

“¿Cristina Kirchner?”, pregunta.

“Sí, ¿no sabías?, ¿no te conté?”, dice Fabián.

Pablo se ríe, sin poder creerlo: “¿Cómo no me contaste?”.

Fabián: “Fue al segundo o tercer día. Un amigo del barrio, militante, te había venido a ver. Me pasa el teléfono y me dice: ‘Tomá, es Cristina’. Uf… Ella estaba a las puteadas y llorando. Dijo que le pegó mucho lo que le pasó a Pablo porque se le vino la imagen del disparo fallido contra ella”. El 1° de septiembre de 2022, la ex presidenta sufrió un intento de homicidio en la puerta de su casa en Recoleta. Cuenta Fabián que en ese llamado se puso a disposición de lo que necesitaran. La familia, agradecida, nunca quiso que el reclamo tomara un signo partidario, aunque su filiación es conocida.

Pablo sigue asombrado. “Mollo, Bochini, Cristina… Y Diego desde algún lado”.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Pablo y su padre, Fabián Grillo. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

“La próxima voy con tres cámaras”

-¿Qué ves en redes?

Pablo: Veo una banda. Me sorprende que el caso haya tenido tanta repercusión.

-¿Qué te genera lo que ves?

Pablo: Justicia no, porque es relativa. Es para discutir qué es para vos la justicia y qué es para mí.

-¿Y qué es para vos en este caso?

Pablo: En este caso es decirle al chabón (el cabo Guerrero) que no puede apuntar a la cabeza con un arma. Y el tipo disparó a la cabeza. Ya de movida arrancamos para atrás. Después, lo que para el chabón es justicia es que estaba recibiendo órdenes, que “es verdad”, entre comillas (hace el gesto). Por eso, hay que caerle a la Bullrich y es lo que estamos planteando en el proceso judicial. 

Fabián: Se vio que Guerrero disparó, por eso se va contra él.

Pablo: Él podría haber apuntado para arriba. La onda es que tienen que ir presos los dos. A Bullrich yo la quiero ver presa. A él, meterlo preso y que no pueda agarrar más un arma. 

Fabián: En el caso de Bullrich es reiterado. Si la hubieran condenado con Rafael Nahuel (el joven mapuche asesinado por Prefectura en 2017) o con Santiago Maldonado (desaparecido tras la irrupción violenta de gendarmes a una comunidad mapuche ese mismo año), no hubiera pasado lo de Pablo. Vos podés meter en cana a toda la cadena de mando, pero no solucionan el problema porque el daño a Pablo está hecho, todos los daños ya fueron hechos. El tema es en función del después: que no vuelva a pasar. Parémoslo.

-Pablo, ¿qué sentís que buscaban ese 12 de marzo al atacar a quien tenía una cámara?

-Que no registremos. Que nos dé miedo y la próxima no vayamos. Pero vamos a ir con más ganas. La próxima voy a ir con tres cámaras: voy a estar con una así (señala su cámara), otra acá disparando automático, y una GoPro que filme todo, olvidate.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Imágenes en la heladera de la casa de Pablo. Foto Lina Etchesuri/lavaca.org.

Una clase de política

Desde el 12 de marzo de 2025 sus familiares y amigos sostienen todos los viernes un semaforazo en la plaza de Remedios de Escalada, además de los festivales que realizaron cada mes para visibilizar el caso y exigir justicia. Pablo piensa esa solidaridad, tan potente: “Algo generamos, me parece. Solidaridad con solidaridad se paga”.

Surgen todas las historias que contamos en este perfil que elaboramos con familiares, amigos, amigas y compañeros de trabajo (https://lavaca.org/mu203/ojos-bien-abiertos-perfil-del-fotografo-herido-de-muerte-por-la-gendarmeria/), sobre todo aquellos del Hospital Evita, en Lanús, donde hacía fotos y trabajaba los espacios comunes, seguido de los perros Pichi y Chen: desde la recuperación del helipuerto hasta los plantines que Pablo hacía para los usuarios del servicio de salud mental de la institución.

Fabián dice que lo querían hasta los policías: “Porque hay una imagen del militante vago, pero a él lo veían trabajar como una hormiga”.

Pablo lo recuerda: “Y me reconocían eso, veían todo lo que hacía. Yo me quedaba cruzado, como diciendo: ‘No me podés decir esto, amigo. Como yo, hay un montón’. Ellos también se quedaban cruzados. Y nos quedábamos así cruzados los dos”, se ríe (porque Pablo siempre se ríe).

Fabián: “A mí me gustaba lo que querías hacer en el cine, un Espacio INCAA, porque el hospital tiene una sala con un proyector de la época de la Fundación Evita”.

El Hospital Evita es una mole de cinco pisos que simboliza que alguna vez la salud pública fue una planificación maciza. Pablo: “El cine es mortal y yo quería que estuviera accesible para el barrio. Calculo que en la época que lo hicieron fue pensando en eso”. Hoy el INCAA está desfinanciado y casi entra en el recorte de la ley de reforma laboral, aunque el Gobierno postergó las derogaciones de las asignaciones específicas hasta enero de 2028.

Cuando Pablo escucha el dato dice: “Lo mejor que viví fue con Néstor y Cristina. Eso fue peronismo arriba de la mesa”.

-¿Qué significa el peronismo para vos?

Pablo: Es muchas palabras en una sola. Es gestionar para el pueblo, sin más.

-¿Y peronismo arriba de la mesa?

Pablo: Es una torta gigante cortada en 50 mil pedazos. Nos ganaron esos cuadrados la campaña, yo no lo puedo creer.

-¿Por qué pensás que ocurrió?

Pablo: Porque nos faltó peronismo, militancia peronista. Ser más pragmáticos en algunos discursos.

-Lo que decías del policía que te vio trabajar.

Pablo: Claro, me vio hacer algo que no era pintar paredes o una bandera. Algo real. Bah, que para ellos es real. Y para mí también, esa es la realidad del militante.

Pablo Grillo con lavaca: “Quiero ver a Bullrich presa”

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

La cabeza intacta

El domingo había arrancado tormentoso, con mucha lluvia, pero cuando le proponemos a Pablo hacer unas fotos, él sugiere hacerlas afuera, en las calles de su barrio. En Escalada ya había salido el sol, se había iluminado el cielo. 

Pablo agarra su cámara, feliz, y también nos retrata, bajo su mirada. Le proponemos grabar un video.

“Pará que pienso qué decir”.

Y después de un ratito, avisa: “Cuando quieran”.

Apretamos rec.

Y Pablo, fuera de todo guion, ilumina: “Qué decirte, Bullrich. Sos una re compañera, te hago los dedos en V, te saludo. Acá estamos en el barrio…”. 

Y se levanta el gorro Piluso mostrando el lugar al que le dispararon, sonríe y dice: “Con la cabeza intacta”.

Video @mu.lavaca

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