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Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

El conflicto misionero no se reduce a los docentes ni a lo que ocurrió con la policía: atraviesa a todo el Estado. Desde hace 16 días el personal de sanidad protesta en la puerta del Ministerio de Salud, mientras hay cese de tareas en los hospitales públicos y Centros de Atención Primaria. Exigen una suba salarial del 100% (la categoría más baja percibe 360 mil; la más alta 600) y el pase a planta permanente de 2000 empleados sin estabilidad laboral. La falta de diálogo y escucha del gobierno, entre el deterioro de la salud mental («Hay compañeros internados e incluso una persona se suicidó») y el tener que buscar cualquier otra changa para sobrevivir.
Desde Misiones, por Francisco Pandolfi
Lo que paraliza a Misiones no se limita al reclamo docente, ni a la protesta policial que rompió el cerco mediático sobre cómo se subsiste en la provincia. El problema es estructural y se percibe a simple vista, sin necesidad de recurrir a una lupa. Basta con caminar cinco cuadras para pasar del acampe docente, al de las y los trabajadores de la sanidad, frente al Ministerio de Salud.
No hace falta ser demasiado observador para toparse, en el centro de Posadas, con una carpa sobre la calle Tucumán rodeada de carteles. “Trabajadores del hospital en lucha, que paguen lo que sale nuestro trabajo”; “Suba del 100%”. Además, un mensaje subliminal hacia las cúpulas sindicales de UPCN y ATE que firmaron un acuerdo “a la baja” de un 28%: “La lucha no se vende”.
Entre pasacalles denunciantes y cartulinas descontentas, hay un muñeco del que cuelga una hoja, para que nadie pueda hacerse el desentendido: “Yo también quiero cobrar como un senador, aumento ya”.

Misiones sin paz. Foto Lina Etchesuri para lavaca.
No hay plata
Entre enfermeros y médicas; entre trabajadores sociales, psicólogas y psiquiátras, camilleras y choferes, están Soledad, Walter y Karina, tres de las decenas de laburantes que sostienen el acampe desde hace 16 días, protesta complementaria a los paros sistemáticos que se realizan en hospitales y Centros de Atención Primaria de toda la provincia. El reclamo principal es el salarial (aunque no es el único).
Soledad Nervi es licenciada en enfermería del hospital de Puerto Esperanza, al norte misionero dentro del departamento de Puerto Iguazú: “Necesitamos mejorar el poder adquisitivo perdido en los últimos 6 meses. Con una inflación del 120%, en febrero se firmó sólo un 22% de aumento. En abril nos ofrecieron menos todavía, un 16, que rechazamos y decidimos iniciar el cese de tareas (garantizando la atención de emergencia) con 24, 48, 72, 96 horas de paro progresivas, hasta llegar al acampe. La plata no alcanza y la situación es realmente grave. Tenemos un promedio de canasta básica que supera el millón de pesos y los salarios en salud pública oscilan entre 360 mil, la categoría más baja, y poco más de 600 la más alta”.
Karina Chávez, también licenciada en enfermería, amplía: “Una de las promesas que el gobierno no cumplió es el pase a planta de los compañeros contratados. De 12 mil trabajadores de la salud en Misiones, aproximadamente 2000 no están en planta, es un montón”. Walter Schaffer es ambulanciero del hospital de Aristóbulo del Valle, en la zona centro de la provincia. “Hay trabajadores contratados desde hace 15, 17 años, a quienes no se les reconoce su antigüedad como se debe; no tienen estabilidad laboral porque los contratos son por un año en su mayoría, aunque los hay también de 3 y 6 meses. Nunca pueden relajarse, están siempre con la preocupación de si los van a echar o no”.

Soledad, Walter y Karina, hospitales sin recursos y ambulancias con el motor fundido. Foto: Lina Etchesuri para lavaca.
El silencio no es salud
En el acampe hay representantes de distintos hospitales y centros primarios de Misiones, como de las localidades Eldorado, Puerto Rico, Apóstoles, Puerto Esperanza, Aristóbulo del Valle, Oberá, San Vicente, Iguazú, Puerto Piray y una lista interminable que, sumados a algunos de Posadas como los hospitales Favaloro, Carrillo, Baliña y Lacmi, testimonian la potencia del reclamo. Karina dice con orgullo que cada persona que hoy se manifiesta, no sólo tiene puesta la camiseta de la salud pública, sino que la lleva “tatuada en la piel”. Soledad explica que en los hospitales del interior están “más castigados, con escasos recursos”. Walter dice que a las periferias “no llegan las vacunas, los medicamentos, los anticonceptivos”. Agrega: “En mi hospital tenemos dos ambulancias y una tiene el motor fundido; está ‘tirada’ a un costado, fuera de uso. Esto influye en la atención y también en el sueldo de los ambulancieros, ya que hay menos horas extras. ¿Cuál es la respuesta del gobierno? Que no hay plata para arreglarla”.
Soledad plantea la falta de diálogo con los funcionarios: “El gobierno sigue sin darnos una respuesta para destrabar el conflicto”. “Nos obligan a estar acá en lugar de sentarse a dialogar –continúa Karina–. Entendemos la situación económica del país, pero ellos en ningún momento se sentaron a pensar en la economía de cada trabajador. Pedimos tres cosas: 1) Respeto; 2) Escucha; 3) Que hagan lo que deban hacer para resolver nuestra situación. Quedó demostrado que plata hay cuando la semana pasada montaron un circo al que denominaron ‘marcha por la paz’, y gastaron un montón de guita en micros, choripanes y gaseosas para movilizar gente que se mostrara a favor de esta gestón. Nosotros tenemos la voluntad del diálogo, pero el gobierno sólo hace oídos sordos”.
Lavaca se comunicó con el Ministro de Salud de Misiones, Héctor González, pero no accedió a la entrevista.

La bandera lo dice todo. Foto: Lina Etchesuri para lavaca.
Médicos medicados
En la charla con el personal sanitario se menciona una, dos, tres veces a la “salud mental”. El deterioro lo aducen a la calidad de vida que empeora día tras día, a un efecto dominó que profundiza la crisis. Karina suele hablar bajito, aunque ahora alza la voz: “Cada vez tenemos menos profesionales en el sector público. Los médicos prefieren atender en instituciones privadas porque le pagan más, lo que disminuye nuestro recurso humano. Esto perjudica el servicio hacia la gente y al mismo tiempo desgasta al profesional, que encima como no le alcanza lo que cobra debe buscar otro trabajo. Estamos viviendo una situación de múltiples violencias: institucional, psicológica, económica”.
Walter no sólo maneja la ambulancia. “Estoy vendiendo leña y cortando el pasto en los momentos libres, pero ni así me alcanza. El incremento que firmaron los sindicatos (UPCN y ATE) es de 100 mil pesos, o sea, algo inexplicable. ¿Qué hacés con eso? Necesito comprarme una muda de ropa para laburar –porque no me la dan–, y me sale 150 mil. Nos están matando psicológicamente. ¿Cómo el gobierno cree que podemos vivir con la miseria que ganamos”. ¿Se gana? ¿O se está perdiendo por goleada? Alto y corpulento, habla desde el llano: “Hay muchos compañeros que están medicados, que fueron internados porque no encuentran otra salida”.
En el acampe, un cartel afirma: “No estamos locos, queremos aumentos”. Delante de él, Karina, que trabaja en el área de salud mental del Ministerio de Salud, completa: “Hay compañeros que salen a vender chipa, torta frita, prepizzas; o que se pusieron a vender cosméticos; o que se la pasan todo el día haciendo horas extras. Pero nada alcanza con lo que hay que pagar de servicios. La luz subió un 48% y el gobernador acaba de firmar un aumento del 20%; lo mismo con el combustible, la telefonía, el agua. La canasta básica crece de una semana a la otra”. Hace unos segundos de silencio; le cambia el rostro. “Hay muchos compañeros endeudados. Nosotros tenemos un sistema de préstamo exclusivo para empleados estatales. Te dan un determinado monto a los 5, 10 minutos que lo pedís, pero conlleva un porcentaje anual de interés elevadísimo. Si sacás 700 mil, en un año pagamos más de 2 millones. Así de endeudados están nuestros compañeros. Es cierto que hay internados y también que ya hubo un caso de suicidio.
–¿Qué pasó?
–Un compañero que hacía seguridad en el hospital pediátrico se había endeudado mucho. Es difícil para un padre no cubrir ni lo mínimo para llevar a la mesa. Hoy se está decidiendo entre si tomar leche o tomar té. El que tiene auto, si carga combustible o se toma el colectivo, con un pasaje que está 900 pesos. Parece mentira, pero llegamos al extremo de pensar que nos sale más barato perder un día de trabajo, que movilizarnos hasta el hospital.

¿Todos? Foto: Lina Etchesuri para lavaca.
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En el fin del mundo: ocupación contra la desocupación en Tierra del Fuego

140 trabajadores de la fábrica Aires del Sur, que elabora y comercializa aires acondicionados en la ciudad de Río Grande –provincia de Tierra del Fuego, la Antártida e Islas del Atlántico Sur–, no cobran desde enero y tampoco saben si conservarán su fuente de trabajo. La conciliación obligatoria, la situación, la política del desempleo, los héroes borrados y un tour por algunas estaciones del industricidio que impregna estos tiempos.
Por Francisco Pandolfi. Fotos: Juan Valeiro
(Enviados de Lavaca.org a Tierra del Fuego)
Esta mañana del lunes 140 trabajadores decidieron ocupar la planta de Aires del Sur en Río Grande, Tierra del Fuego. “Esto no se le desea a nadie, es difícil llegar a tu casa y decirle a tu hijo que vamos a reutilizar carpetas de otro año, que no podemos pagar el alquiler, que vamos a priorizar una comida para aguantar hasta el otro día”, dice José López –antes de que se le atragante la voz por la angustia– delegado por la Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande.
El presagio es el peor: por un lado, el contexto nacional y provincial. En el Parque Industrial de Río Grande cerraron seis fábricas textiles y dos metalúrgicas en los últimos dos años, a partir de la asunción de Javier Milei.

Los obreros y el reclamo tras dos meses sin cobrar. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Por otro lado, la ausencia de la empresa, cuyo director es Roberto Ángel Ceretti y su director suplente Ricardo Enrique Estevo. “Los dueños no aparecen, ejecutamos todas las acciones legales. Vivimos un momento de incertidumbre total. Hace dos meses que no cobramos y cada día se complica más nuestra situación. Si tenés un sueldo no llegás a fin de mes para los gastos comunes. Imaginate no tener sueldo durante dos meses. Hay compañeros a los que la semana que viene los van a desalojar de la casa”, agrega López.
Héroes borrados
La empresa nació en 2008 con capitales israelíes; pasó a manos francesas y luego a nacionales. Está concursada desde 2019, cuando el macrismo la hizo tambalear. Maximiliano Uriona, también delegado de Aires del Sur, dice agarrado del alambrado que divide el adentro y el afuera: “En 2023 volvimos a tener suspensiones ni bien asumió Milei, con quita de sueldo y de aportes”.
Hace memoria: “Desde la UOM salimos a decir que no teníamos que votar a Milei, pero desgraciadamente muchos metalúrgicos lo hicieron. Y acá están las consecuencias: el contrabando de frontera, las libres importaciones, los tributos altísimos que el gobierno no baja, la inflación galopante, el tope paritario que hace que el consumo no acelere y que la empresa, las pocas producciones que tenía, las haya rematado para cubrir los gastos. Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes… Estos son los héroes, los que nos obligaron a tomar la planta”.
Un tour por el industricidio
El secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, le explica a lavaca: “Esto que pasa en Aires del Sur tiene absoluta coherencia con las políticas nacionales. Los gobiernos neoliberales y este todavía con mayor crudeza, traen consecuencias terribles sobre los trabajadores. Ya habíamos vivido en Tierra del Fuego experiencias similares en los años 90 y después con Macri, cuando cerraron 10 establecimientos fabriles metalúrgicos en Río Grande. Para tener una idea, hoy en el Parque Industrial hay alrededor de 40 industrias”.

Oscar Martínez, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Al lado de Aires del Sur se emplaza una mole llamada Digital Fueguina, que dejó de producir en 2021. En frente, la fábrica Visteon, cerrada desde 2016. En la puerta está Germán Resquín, solidarizándose con sus pares. Era delegado de la textil Barpla Sociedad Anónima –la tercera importadora más grande del país de impermeabilizado seco– hasta que cerró en diciembre de 2024 dejando otro tendal de desempleados en el Parque Industrial: 46 efectivos, más de 70 contratados.
“Traíamos tela de distintos países para producir camperas, pantalones, sabanas, de todo, hasta que el gobierno nacional ordenó que debíamos cambiar el sistema productivo y la empresa cerró. Tenemos toda la maquinaria y un montón de mercadería dentro de la fábrica, presentamos proyectos para recuperar nuestras fuentes de trabajo conformando una cooperativa, pero no nos escucharon”, describe Germán, que guía a lavaca en un tour por los múltiples edificios cerrados y abandonados de una Río Grande donde predominan el gris, el viento, y ahora la desocupación masiva.

Foto: lavaca.org

Lo que dicen las calles. Foto: lavaca.org
Efecto dominó
Pablo Ibáñez, delegado de la UOM, aporta: “En la provincia tenemos entre 2.000 y 2.300 puestos menos comparando con el año 2024”. Daniel Rivarola, secretario general del sindicato del Centro Empleados de Comercio, suma la pérdida de trabajadores registrados desde la asunción del actual gobierno:
- 2024: 383 trabajadores menos
- 2025: 134 trabajadores menos
- En lo que va de 2026: 21 trabajadores menos.
Completa: “La situación es muy jodida y complicada. Río Grande es una ciudad fábrico-dependiente. Hoy amanecimos con una toma de la metalúrgica de 140 compañeros que no cobraron el salario desde enero, 140 trabajadores que no vinieron a los comercios a gastar, a pagar las tarjetas, a pagar a la niñera. El efecto dominó cae sobre nosotros también”.
Todos los días son únicos
Dentro de la fábrica hay decenas de trabajadores sentados. Detrás, decenas de máquinas inertes. Pablo Sigot las mira, es operario de Aires del Sur.

Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Cuenta que en la provincia el costo de vida es mucho más caro que en otros lugares del país. Que aumentaron todos los servicios –luz, gas–. Que que todo es mucho más caro –nafta, alimentos–. Que tuvieron paralizados mucho tiempo los sueldos. Y que se suman las condiciones climáticas: en invierno la temperatura llega a veinte grados bajo cero. “En todo este contexto el gobierno nacional busca cerrar las fábricas, ya vimos lo que pasó con Fate la semana pasada, que es lo mismo que viene pasando en esta ciudad hace tiempo y que hoy nos toca a nosotros. Nos levantamos todos los días sin saber qué hacer, es muy difícil vivir sin una respuesta. Los nuevos dueños y la patronal no dan la cara, se borraron, estamos a la deriva”.

Pablo Sigot, uno de los trabajadores de Aires del Sur. Foto: Juan Valeiro /lavaca.org
Sentencia: “La ley 19640 se hizo para poblar la Isla, pero la apertura de importaciones de Milei, sumada al arancel cero para la importación de teléfonos celulares, lo que busca es ir hacia el sentido contrario: despoblar a Tierra del Fuego a merced de los extranjeros”.
En el comedor cuelgan algunos carteles:
–Siempre hay una razón para sonreír.
–Sonríe porque todos los días son únicos.
–No bajes la meta, aumenta el esfuerzo.
Hay heladeras vacías. Hornos, microondas y mesas vacías. Hay también, un lema de la empresa que subrayan irónicamente los trabajadores: «Gloria y expansión». Maximiliano: “No sé de qué gloria hablan, tampoco de qué expansión. ¿Cómo quieren que vivamos sin nuestro salario?”.
A la noche de este lunes, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y convocó a las partes para una reunión el martes al mediodía. “Es positivo este paso que dimos, ahora la empresa tendrá que sentarse y discutir cómo seguimos. Veremos el resultado y cómo sigue esta historia entre empleados y empleador”.
Al cierre de esta nota, llega un mensaje sobre otra fábrica: la textil Sueño Fueguino acaba de suspender a todo su personal –más de 80 personas– por tres meses.

La espera de una respuesta: «Milei dijo que este tipo de empresarios que ahora ni aparecen eran héroes…». Foto: Juan Valeiro /lavaca.orgç
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Empleo en crisis: cerraron casi 22 mil empresas en lo que va de gestión de Javier Milei

Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo: se perdieron más de 290 mil puestos de trabajo y la construcción fue uno de los sectores más afectados.
Por Leandro Rosati, de El Ciudadano, de Rosario (elciudadanoweb.com)*
Desde que asumió la presidencia Javier Milei, el número de empresas que cerraron escaló y quedó en la atensala de las 22.000, según los datos que publicó la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
La comparación entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 muestra una disminución en la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasando de 512.357 a 490.419.
En la práctica, eso significó una disminución de 21.938 empresas, es decir, 30 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial. En noviembre último, el cierre fue de 892 empleadores, y acumula en esos 11 meses de 2025 una pérdida neta de 9.722 empleadores.
Con 512.357 al finalizar 2023, hubo una caída del número de empresas hasta mediados de 2024 como consecuencia de la devaluación y de la «motosierra» que afectó en especial a la construcción. Luego hubo una desaceleración de la caída: a diciembre de 2024, el número llegaba a 499.682.
Los sectores más afectados
En base a los datos de la SRT, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló cuáles fueron los sectores que afrontaron las mayores pérdidas entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, con Transporte y Almacenamiento a la cabeza.
- Transporte y Almacenamiento: 5.239 menos.
- Comercio mayorista y minorista: 4.593 menos.
- Servicios inmobiliarios: 3.101 menos.
- Industria manufacturera: 2.436 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 2.315 menos.

En términos relativos, el sector más afectado también fue el de Servicios de transporte y almacenamiento, que registró una caída del 13,3% en la cantidad total de empleadores.
Le siguen el sector de Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-12,3%), Servicios Inmobiliarios (-10,5%) y Construcción (-8%).
Variación por tamaño
En los primeros 24 meses de la gestión libertaria, las empresas de hasta 500 trabajadores fueron las más afectadas: representaron el 99,63% del total de los casos (21.856 empresas menos). Por el contrario, la cantidad de empleadores de más de 501 trabajadores explicaron sólo el 0,37% (82 casos).
En términos relativos, la cantidad de empleadores con más de 500 trabajadores/as se redujo un 4,54%, mientras que los empleadores con hasta 500 trabajadores/as disminuyeron un 4,28% en el mismo período.
Una conclusión del Informe de Trabajo es que una proporción relevante de las firmas que ingresan al mercado no logra superar un ciclo de vida corto. Durante los últimos cuatro trimestres (desde el tercer trimestre de 2024 hasta el segundo trimestre de 2025), el 34% del total de cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad.
Más de 290 mil puestos de trabajo menos
Tomando el mismo período, el número de trabajadores que se perdieron escala hasta los 290.600, lo que implicó una reducción del 2,77%: pasó de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.566.573 en noviembre de 2025.
Según el CEPA, equivale a 400 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei.

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Administración pública, defensa y955 menos.
- Construcción: 71.573 menos.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: 14.774 menos.
- Actividades administrativas y servicios de apoyo: 13.392 menos.
En términos relativos, el sector más afectado fue Construcción, con una caída del 15% en la cantidad de trabajadores registrados. Le siguieron Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-7,7%) y Servicios inmobiliarios (-7,3%) en el mismo período.
El caso de los empleos en casas particulares
Entre noviembre del 2023 y noviembre del año anterior, la pérdida fue de 26.792 personas menos: pasó de 629.660 a 602.868, equivalente a 36 puestos de trabajo por día.
“Este sector es un termómetro sensible de la economía: al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis. Si cae, es señal de que los hogares ajustan gastos y que el trabajo precario aumenta (pasan a trabajar en negro para no perder el ingreso)”, indicó el CEPA.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
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La explotación laboral es ley

por Claudia Acuña
Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.
Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.
Lo último que se pierde ¿está perdido?

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.
Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.
Cortito y al pie. ¿Así estamos?

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org
“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.
¿Entonces? ¿Qué hacemos?
“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.
Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.
La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino
Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.
¿Qué?
“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.


Foto: lavaca.org
La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.
Ya no hay sol.
Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.
La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas, mayoría de mujeres y jóvenes, que cortaron ambas avenidas e hicieron retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte “Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”. Las manifestaciones se reprodujeron en barrios como Núñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, entre otros.


Foto: lavaca.org
En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.
Una hora después, con 135 votos afirmativos y 115 negativos, la explotación laboral es ley.
La plaza está desolada.

Foto: lavaca.org

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