Sigamos en contacto

Actualidad

Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

El conflicto misionero no se reduce a los docentes ni a lo que ocurrió con la policía: atraviesa a todo el Estado. Desde hace 16 días el personal de sanidad protesta en la puerta del Ministerio de Salud, mientras hay cese de tareas en los hospitales públicos y Centros de Atención Primaria. Exigen una suba salarial del 100% (la categoría más baja percibe 360 mil; la más alta 600) y el pase a planta permanente de 2000 empleados sin estabilidad laboral. La falta de diálogo y escucha del gobierno, entre el deterioro de la salud mental («Hay compañeros internados e incluso una persona se suicidó») y el tener que buscar cualquier otra changa para sobrevivir.

Desde Misiones, por Francisco Pandolfi

Lo que paraliza a Misiones no se limita al reclamo docente, ni a la protesta policial que rompió el cerco mediático sobre cómo se subsiste en la provincia. El problema es estructural y se percibe a simple vista, sin necesidad de recurrir a una lupa. Basta con caminar cinco cuadras para pasar del acampe docente, al de las y los trabajadores de la sanidad, frente al Ministerio de Salud.

No hace falta ser demasiado observador para toparse, en el centro de Posadas, con una carpa sobre la calle Tucumán rodeada de carteles. “Trabajadores del hospital en lucha, que paguen lo que sale nuestro trabajo”; “Suba del 100%”. Además, un mensaje subliminal hacia las cúpulas sindicales de UPCN y ATE que firmaron un acuerdo “a la baja” de un 28%: “La lucha no se vende”.

Entre pasacalles denunciantes y cartulinas descontentas, hay un muñeco del que cuelga una hoja, para que nadie pueda hacerse el desentendido: “Yo también quiero cobrar como un senador, aumento ya”.

Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

Misiones sin paz. Foto Lina Etchesuri para lavaca.

No hay plata

Entre enfermeros y médicas; entre trabajadores sociales, psicólogas y psiquiátras, camilleras y choferes, están Soledad, Walter y Karina, tres de las decenas de laburantes que sostienen el acampe desde hace 16 días, protesta complementaria a los paros sistemáticos que se realizan en hospitales y Centros de Atención Primaria de toda la provincia. El reclamo principal es el salarial (aunque no es el único).

Soledad Nervi es licenciada en enfermería del hospital de Puerto Esperanza, al norte misionero dentro del departamento de Puerto Iguazú: “Necesitamos mejorar el poder adquisitivo perdido en los últimos 6 meses. Con una inflación del 120%, en febrero se firmó sólo un 22% de aumento. En abril nos ofrecieron menos todavía, un 16, que rechazamos y decidimos iniciar el cese de tareas (garantizando la atención de emergencia) con 24, 48, 72, 96 horas de paro progresivas, hasta llegar al acampe. La plata no alcanza y la situación es realmente grave. Tenemos un promedio de canasta básica que supera el millón de pesos y los salarios en salud pública oscilan entre 360 mil, la categoría más baja, y poco más de 600 la más alta”.

Karina Chávez, también licenciada en enfermería, amplía: “Una de las promesas que el gobierno no cumplió es el pase a planta de los compañeros contratados. De 12 mil trabajadores de la salud en Misiones, aproximadamente 2000 no están en planta, es un montón”. Walter Schaffer es ambulanciero del hospital de Aristóbulo del Valle, en la zona centro de la provincia. “Hay trabajadores contratados desde hace 15, 17 años, a quienes no se les reconoce su antigüedad como se debe; no tienen estabilidad laboral porque los contratos son por un año en su mayoría, aunque los hay también de 3 y 6 meses. Nunca pueden relajarse, están siempre con la preocupación de si los van a echar o no”.

Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

Soledad, Walter y Karina, hospitales sin recursos y ambulancias con el motor fundido. Foto: Lina Etchesuri para lavaca.

El silencio no es salud

En el acampe hay representantes de distintos hospitales y centros primarios de Misiones, como de las localidades Eldorado, Puerto Rico, Apóstoles, Puerto Esperanza, Aristóbulo del Valle, Oberá, San Vicente, Iguazú, Puerto Piray y una lista interminable que, sumados a algunos de Posadas como los hospitales Favaloro, Carrillo, Baliña y Lacmi, testimonian la potencia del reclamo. Karina dice con orgullo que cada persona que hoy se manifiesta, no sólo tiene puesta la camiseta de la salud pública, sino que la lleva “tatuada en la piel”. Soledad explica que en los hospitales del interior están “más castigados, con escasos recursos”. Walter dice que a las periferias “no llegan las vacunas, los medicamentos, los anticonceptivos”. Agrega: “En mi hospital tenemos dos ambulancias y una tiene el motor fundido; está ‘tirada’ a un costado, fuera de uso. Esto influye en la atención y también en el sueldo de los ambulancieros, ya que hay menos horas extras. ¿Cuál es la respuesta del gobierno? Que no hay plata para arreglarla”.

Soledad plantea la falta de diálogo con los funcionarios: “El gobierno sigue sin darnos una respuesta para destrabar el conflicto”. “Nos obligan a estar acá en lugar de sentarse a dialogar –continúa Karina–. Entendemos la situación económica del país, pero ellos en ningún momento se sentaron a pensar en la economía de cada trabajador. Pedimos tres cosas: 1) Respeto; 2) Escucha; 3) Que hagan lo que deban hacer para resolver nuestra situación. Quedó demostrado que plata hay cuando la semana pasada montaron un circo al que denominaron ‘marcha por la paz’, y gastaron un montón de guita en micros, choripanes y gaseosas para movilizar gente que se mostrara a favor de esta gestón. Nosotros tenemos la voluntad del diálogo, pero el gobierno sólo hace oídos sordos”.

Lavaca se comunicó con el Ministro de Salud de Misiones, Héctor González, pero no accedió a la entrevista.

Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

La bandera lo dice todo. Foto: Lina Etchesuri para lavaca.

Médicos medicados

En la charla con el personal sanitario se menciona una, dos, tres veces a la “salud mental”. El deterioro lo aducen a la calidad de vida que empeora día tras día, a un efecto dominó que profundiza la crisis. Karina suele hablar bajito, aunque ahora alza la voz: “Cada vez tenemos menos profesionales en el sector público. Los médicos prefieren atender en instituciones privadas porque le pagan más, lo que disminuye nuestro recurso humano. Esto perjudica el servicio hacia la gente y al mismo tiempo desgasta al profesional, que encima como no le alcanza lo que cobra debe buscar otro trabajo. Estamos viviendo una situación de múltiples violencias: institucional, psicológica, económica”. 

Walter no sólo maneja la ambulancia. “Estoy vendiendo leña y cortando el pasto en los momentos libres, pero ni así me alcanza. El incremento que firmaron los sindicatos (UPCN y ATE) es de 100 mil pesos, o sea, algo inexplicable. ¿Qué hacés con eso? Necesito comprarme una muda de ropa para laburar –porque no me la dan–, y me sale 150 mil. Nos están matando psicológicamente. ¿Cómo el gobierno cree que podemos vivir con la miseria que ganamos”. ¿Se gana? ¿O se está perdiendo por goleada? Alto y corpulento, habla desde el llano: “Hay muchos compañeros que están medicados, que fueron internados porque no encuentran otra salida”.

En el acampe, un cartel afirma: “No estamos locos, queremos aumentos”. Delante de él, Karina, que trabaja en el área de salud mental del Ministerio de Salud, completa: “Hay compañeros que salen a vender chipa, torta frita, prepizzas; o que se pusieron a vender cosméticos; o que se la pasan todo el día haciendo horas extras. Pero nada alcanza con lo que hay que pagar de servicios. La luz subió un 48% y el gobernador acaba de firmar un aumento del 20%; lo mismo con el combustible, la telefonía, el agua. La canasta básica crece de una semana a la otra”. Hace unos segundos de silencio; le cambia el rostro. “Hay muchos compañeros endeudados. Nosotros tenemos un sistema de préstamo exclusivo para empleados estatales. Te dan un determinado monto a los 5, 10 minutos que lo pedís, pero conlleva un porcentaje anual de interés elevadísimo. Si sacás 700 mil, en un año pagamos más de 2 millones. Así de endeudados están nuestros compañeros. Es cierto que hay internados y también que ya hubo un caso de suicidio.

–¿Qué pasó?

–Un compañero que hacía seguridad en el hospital pediátrico se había endeudado mucho. Es difícil para un padre no cubrir ni lo mínimo para llevar a la mesa. Hoy se está decidiendo entre si tomar leche o tomar té. El que tiene auto, si carga combustible o se toma el colectivo, con un pasaje que está 900 pesos. Parece mentira, pero llegamos al extremo de pensar que nos sale más barato perder un día de trabajo, que movilizarnos hasta el hospital.

Misiones sin remedio: los trabajadores de la salud acampan por un salario digno

¿Todos? Foto: Lina Etchesuri para lavaca.

Actualidad

Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).

“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.

Por Francisco Pandolfi

El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad. 

La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.

El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.

El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .

Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.

En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.

Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.

Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas

La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.

Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:

“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.

La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.

A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González
Seguir leyendo

Actualidad

Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.

Por Francisco Pandolfi

12 móviles de Gendarmería Nacional. 

11 móviles de la Federal.

8 móviles de la Prefectura Naval. 

31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.

A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.

A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Tiene un handy en la mano.

Pero no quiere responder preguntas. 

–¿Quién es el responsable del operativo?

–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad. 

–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?

–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.

¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?

–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.

–¿Cómo te llamás?

–Hernán. 

–¿Tu apellido y cargo? 

–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad. 

El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.

Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice. 

La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo. 

Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

El cañito que pierde

Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana. 

También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor. 

Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.

Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.

Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.

Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”. 

Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.

¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.

¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”. 

Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Los “discas” y los pacientitos

Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).

Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.

Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.

De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.

No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

Seguir leyendo

Actualidad

¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Por Sergio Ciancaglini

Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.

El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump. 

La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena. 

Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico. 

Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.  

A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía. 

Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.

Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.

Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico. 

Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.

Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido. 

El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus. 

En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.

El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias. 

La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.

Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).

En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza. 

Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.  

También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.

Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.

En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end. 

En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.

En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.

Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.

La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).

La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte. 

Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.

Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:  

We save the world mañana.

PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

¿En qué se parecen Trump y Pluribus?
Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - [email protected] | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.086

Femicidios, narcotráfico y Estado