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Un mes después de la represión por la Ley Bases: dos nuevos liberados, y dos que siguen en prisión
Plaza de Mayo congregó este viernes un acto al que asistieron dos flamantes liberados: uno en situación de calle que iba rumbo a una iglesia, y otro que perdió la casa. Las reflexiones y sentimientos, el acto, la carta de puño y letra y el comunicado de las personas ex detenidas. El «ejercicio represivo irracional» según parte del poder judicial, y la red de la libertad, cuando quedan aún dos personas presas. Por Lucas Pedulla.
Hace un día que Cristian Valiente –verdulero, 41 años– y David Sica –desempleado en situación de calle, 33 años– recuperaron su libertad. Estuvieron presos casi un mes sin pruebas tras la cacería de la Ley Bases pero hoy vinieron a Plaza de Mayo porque todavía quedan dos personas que siguen en el penal de Ezeiza por protestar: Daniela Calarco Arredondo y Roberto de la Cruz Gómez. Vinieron porque saben el valor de ese tejido que se organizó en este afuera este mes, y la solidaridad que propició sus liberaciones.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
San Expedito y la policía
David vino invitado por Cristian. El 12 de junio, día de la represión, estaba intentando cruzar Callao y Mitre cuando lo paró un vallado policial. Hacía cuatro meses que estaba viviendo en la calle porque lo habían desalojado de su vivienda y ese día no se había enterado de la marcha porque le habían robado el celular. Sólo quería cruzar el vallado para caminar por Mitre hasta la iglesia de San Expedito y buscar algo de ropa y comida. La policía no lo dejó y discutió con una oficial: «Me escribieron (en el acta) que le pegué un cabezazo en el casco, que la escupí y que la patee: no la patee, no la escupí y no la cabecee», dice a lavaca. «A lo sumo hubo un leve empujón, porque ella me maltrató y me agredió».
Por querer ir a una iglesia, un mes de cárcel.
¿Qué espera ahora?: «Que renuncie Milei», dice sin dudar.

El Estado presente. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org.
Perder la casa
Cristian, este mes, perdió su casa. Vivía en una pieza de un hotel céntrico donde trabajaba y fue a juicio porque no estaba registrado y la justicia le dio la razón (derecho que la Ley Bases borró ese miércoles en su capítulo de reforma laboral). Hasta que le pagaran su deuda, debía vivir allí. Pero lo desalojaron. El día de la protesta había ido a manifestarse: «Si estoy en contra de las políticas, voy. Es mi derecho», dice, y se ríe cuando le recuerdo que lo acusaban de tener una granada pero, en verdad, era un gas que la policía usa para reprimir. Cuenta: «Me quedé en la Plaza del Congreso cuando ya habían desalojado todo. En el piso encuentro ese aerosol, que decía ‘Ministerio de Seguridad’ y tenía fecha de vencimiento en 2022. Mirá con qué está reprimiendo a la gente, pensé. Quería mostrarlo a la televisión y a los medios. Pero ni bien salgo viene la motorizada, me balean con goma la espalda y las piernas, y me rompen una costilla. Cuando me detienen gritan ‘granada, granada’, cae una brigada de explosivos, cortan la cuadra y me tiran dos horas a una esquina llena de orín sin saber quién me iba a llevar».

Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
La red de la libertad
Lo llevaron a la Comisaría 4º, pensó que saldría rápido (“sólo fui a manifestarme, es mi derecho constitucional”), pero un comisario los hizo dormir esposados al aire libre: “Después nos mandaron a Comodoro Py esposados como vacas, y nos decían que nos acusaban que éramos terroristas y queríamos torcer la democracia. 17 horas en un camión esposados, sin darnos nada. Nos bajan, nos llevan a un cuartito y nos decían: ‘Zurdos de mierda, por qué no van a trabajar, esto ya se les acabó’. En ese cuartito, señores de traje y corbata dicen que nos niegan la excarcelación. Ahí dos monos del Servicio Penitenciario nos meten las cabezas en las rodillas, nos suben a un camión, nos escoltan cinco motos y yo, que cuatro horas antes estaba en mi casa, ahora estaba llegando a un penal de máxima seguridad. Les decía que era simple y chequearan las cámaras porque no había hecho nada”.

David Sica y Cristian Valiente, los dos liberados. Quedan aún en prisión Daniela Calarco Arredondo y Roberto De la Cruz Gómez. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org.
Destaca la red que se armó en el afuera y les permitió estar hoy en libertad, pero también valora y subraya la solidaridad de los presos comunes. ¿Cómo se sale un mes después de la prisión? Responde Cristian: “Me cambió. No pertenezco a ningún partido político, pero ahora quiero poner el cuerpo. Siempre fui un laburante, desde los 14 años. Tuvimos muchas leyes que ganamos con los años, pero ahora los tiempos son otros, y hay que tomar cartas en el asunto. A ellos les conviene sacarte el laburo, que salgas a robar y mandarte a la cárcel para tenerte dormido y sedado. No quieren que crezcan los que laburamos, sino los amigos de los poderosos, mientras pretenden que nos banquemos las migajas”.
De fondo, la Plaza de Mayo se va llenando y Cristian se emociona: “Nos tenemos que dar cuenta de que tenemos que unirnos y dejar las diferencias de lado, porque los de arriba solo quieren dividirnos. El pueblo unido puede ser feliz sin esperar nada de ellos”.


Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
El búmeran de Adorni
La organización del festival, motorizada por la Coordinadora por la Libertad de Lxs Presxs de la Ley Bases, es un éxito. Hubo una preocupación en el inicio cuando la policía de la Ciudad y la Federal no dejaban ingresar el camión-escenario: la Ciudad echaba la culpa a Nación y viceversa. El reclamo se viralizó con el correr de los minutos y, a las 15, el camión ya estaba en la plaza. Un primer triunfo que, con el correr de las horas, coronaría la jornada.
El festival también llegaba con un runrún de mensajes reenviados con los dichos del vocero presidencial Manuel Adorni, que amenazó planteando que no hagan el festival en la calle porque, si no, “van a ir presos ellos también, aparte de los que ya están presos, les van a ir a hacer compañía a la prisión”. Además, la banda Sudor Marika, una de las convocantes, había divulgado amenazas que les llegaban por mail y redes sociales, luego de que el propio Adorni viralizara la participación del grupo en el festival. Un extraño búmeran comunicacional que no mermó la participación, sino que la aumentó.


Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
En el plano judicial, la liberación de Cristian y David (que siguen procesados por atentado a la autoridad simple y agravado, respectivamente) llegó el jueves tras un nuevo fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones, que confirmó, con los votos de los jueces Martín Irurzun y Eduardo Farah, los procesamientos con prisión preventiva de Daniela Calarco Arredondo y Roberto de la Cruz Gómez. A Daniela le imputan el incendio y daño agravado de las bicicletas del Gobierno de la Ciudad. A Roberto, atentado a la autoridad agravada y daño agravado. Además, el fallo le hace constar que tiene antecedentes. Un dato es que los jueces, sin embargo, desestimaron el delito de intimidación pública.

Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
El «ejercicio represivo irracional»
El tercer juez es Roberto Boico, cuyo voto a favor de las excarcelaciones quedó en disidencia, pero realizó una interesante lectura de la protesta social como derecho constitucional: “La violencia como conducto del ejercicio de la protesta excede lo jurídicamente tolerable, como también lo excede el ejercicio represivo irracional de parte de las autoridades públicas. Ambos extremos empalidecen la calidad democrática. Es indudable que resulta difícil precisar límites jurídicos estandarizados de las prácticas sociales de protesta, pero lo claro es que el ‘manifestante’, a secas y en contexto pacífico, no puede categorizarse como un ‘enemigo’, ni tampoco, livianamente, con calificativos e imputaciones adjudicables a quienes procuran desestabilizar el sistema democrático. Que los puede haber, ¡pues claro!, pero la estigmatización anticipada del colectivo que protesta, sin distinciones ni pruebas contundentes, no se corresponde con una actuación enlazada a los cánones de derechos humanos que nuestra Constitución reconoce y protege”.

Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
Un párrafo que apunta contra la acusación del fiscal federal Carlos Stornelli, cuya denuncia quedó desarticulada casi por completo, aunque siga insistiendo con siete encarcelaciones.
Ahora, la decisión queda en manos de la Cámara de Casación Federal.
Puño y letra
A la Plaza ingresa una enorme columna del Frente Piquetero. En el escenario, además de denunciar los allanamientos a organizaciones sociales y las detenciones de 10 compañeras en Neuquén, militantes del Movimiento Teresa Rodríguez-Votemos Luchar leen una carta que Daniela, su compañera, escribió desde la cárcel, a puño y letra.
Lavaca la transcribió íntegra para que, también, ayude a su difusión:
“Compas:
Debido a mi falta de talento literario, caeré seguro en todos los lugares comunes a lo largo de estas líneas. Pido disculpas adelantadas por eso.
No tengo más que palabras de agradecimiento hacia ustedes. Estoy al tanto del laburo enorme que están haciendo para conseguir la libertad de quienes aún siguen detenides.
Ya hace un mes que estamos en esta situación. Quienes decidimos entregar nuestras vidas a dar pelea en pos de un mundo sin explotación, sabemos que estas injusticias son las armas que usará el capitalismo para doblegarnos. Pero lo peor que puede pasarnos no es perder la libertad física; sino que nos dejemos arrebatar la libertad de pensar, de sentir y de soñar (y mucho cuidado!! porque eso pueden conseguirlo mientras paseamos distraídamente por Parque Lezama, sin enterarnos que ya dejamos de ser libres). Es por esto que necesitamos entender el tamaño del enemigo. Dejar de lado mezquindades e individualismos y abonar cada une, desde nuestro lugar, la mayor unidad a la clase trabajadora. Este mes de encierro no ha conseguido hacerme dudar ni un solo momento de que el camino ES Y SEGUIRÁ SIENDO LA LUCHA Y LA ORGANIZACIÓN.
Somos hijes de un pueblo que sobradamente sabe de ganar y defender sus derechos con lucha. Somos hijes y nietes de la plaza, y si las madres y las abuelas siguen en ella; lo mínimo que tenemos que hacer es honrar su lucha luchando!!


Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
No quiero extenderme mucho más para no aburrirles. Solo volver a agradecer a todes, a cada organismo de DDHH, orgas políticas y sociales, mis abogades no sólo por la labor técnica (sino y sobre todo), por el acompañamiento humano, particularmente a mi familia y compás de organización por la incondicionalidad y el amor. Gracias a mi cuna que es mi amado movimiento piquetero.
Somos más y mejores quienes entendemos que un mundo más justo, sin explotadores ni explotades es tan posible como necesario, y debemos pelear para lograrlo. Porque como ya nos enseñó alguien infinitamente más sabio que yo: ES MEJOR MORIR DE PIE QUE VIVIR ARRODILLADES!!!
-BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA SOCiAL
– Ni UN AJUSTE MÁS, Ni UN DERECHO MENOS
– HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE… VENCEREMOS
Dani”.
Los aplausos son masivos. Algunes ex detenides lloran, la emoción es mucha. Por el escenario pasan las bandas y les artistes que se acercaron para masificar el reclamo: Flopa Lestani, Paula Maffia, Saga.hfk, Sudor Marika, La piba berreta, Julio y Agosto (banda de Santiago Adano, uno de los exdetenidos) y La perra que los parió. Por abajo se ven diputados, diputadas y referentes del Frente de Izquierda y de Unión por la Patria: un arco que va desde Miryam Bregman y Celeste Fierro a Sergio Palazzo y Juan Marino.
Antes del cierre, quienes se suben al escenario son les ex detenides a leer el comunicado que consensuaron. También es emocionante porque cristalizan el trabajo que vienen sosteniendo hace un mes, cuando sus vidas cambiaron para siempre y cuyas familias armaron esta red que permitió sus liberaciones, que ahora buscan continuar y sostener por las dos personas que faltan. También compartimos el comunicado completo:

Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
“Queremos agradecerles a cada uno de los que hoy se acercó al festival, a un mes de las detenciones del día de la movilización contra la ley bases. Para quienes no saben, somos un grupo de los 33 detenides que hoy nos encontramos en libertad, pero aún faltan Daniela Calarco y Roberto Gómez. Ayer a la noche liberaron a David y Cristian porque el armado judicial del fiscal Stornelli se cae a pedazos. El día 12, fuimos detenides ilegalmente por un operativo represivo llevado a cabo por Javier Milei, Patricia Bullrich, y Jorge Macri. Decidimos movilizarnos ese día porque lo que se votaba era una ley vergonzosa de ajuste y entrega, una ley que va contra los derechos de la inmensa mayoría del pueblo argentino. Reivindicamos el derecho a manifestarnos contra todas las políticas que afectan directamente a la vida de todo el pueblo trabajador.
Con un operativo policial descomunal de todas las fuerzas de seguridad federales y de la Policía de la Ciudad, el gobierno fue decidido a reprimir y acusar a los manifestantes de terroristas que quieren hacer un golpe de estado. Nuestras detenciones fueron arbitrarias y violentas, la mayoría nos estábamos retirando cuando salieron a cazarnos, en muchos casos entre golpes, patadas, palazos y balas de goma.
Fuimos detenides por la Policía de la Ciudad, que nos llevó a comisarías y alcaidías hasta el viernes 13 que nuestra causa pasó a la justicia federal, y por la Policía Federal, por lo que fuimos ingresados al sistema penitenciario desde el primer momento, cuando la justicia penal tiene un pedido de cupo con una lista de espera de más de 4500 personas para su ingreso.
A algunas de nosotras nos hicieron pasar 17 horas adentro de un camión celular, esposadas, sin poder ver a un abogado, a un médico ni poder hacer una llamada telefónica. Cuando fuimos a la comisaría 15 de Chacarita nos dejaron tiradas en un pasillo, esposadas, sin agua, con amenazas constantes de la policía y donde tuvimos que dormir en el piso con frazadas que nos mandaron nuestros familiares. En Comodoro Py nos desnudaron una por una en un cuarto a puertas abiertas. Otros fuimos llevados a cárceles federales de máxima seguridad (Devoto, Ezeiza y Marcos Paz), donde agentes del Servicio Penitenciario Federal nos recibieron con pasamontañas y nos rociaron con gas pimienta en la cara. Nos verdugueaban e interrogaban en todo momento. Convivimos con el frío, ratas y cables pelados de electricidad donde había zonas con agua, corriendo riesgo de quedar electrocutados. Hostigaban a nuestros familiares que querían visitarnos y ponían trabas para el ingreso de comida y ropa. Somos víctimas de la violencia institucional habilitada por los discursos de odio de aquellos que ejercen el poder. Lo repetimos para que no se olvide que todavía Roberto y Daniela siguen presos por ejercer el derecho a la protesta. EXIGIMOS SU INMEDIATA LIBERTAD.
También queremos agradecer a todes les que se fueron movilizando por las diferentes alcaldías y comisarias, a quienes estuvieron en Comodoro Py el viernes 14, cuando excarcelaron a 17, y a los que estuvieron el martes 18 en la concentración en esta misma plaza, la Plaza de nuestras Madres y Abuelas, que posibilitó la liberación de 11 más. Ese día se dictaron 28 faltas de mérito por ausencia de pruebas e irregularidades en el procedimiento. Escuchar sus gritos, cánticos y bombos nos llenaron el corazón ahí adentro donde la cosa se volvia desesperante al ver nuestros derechos pisoteados. Esas concentraciones y esa Plaza de Mayo repleta el martes 18, son producto de la más amplia unidad de que quienes defendemos los derechos humanos y las libertades democráticas, de la más amplia unidad del arco político, sindical, de organizaciones sociales, estudiantiles, asambleas barriales y de personas autoconvocadas que se acercaron. Esa unidad que seguimos necesitando hasta que salgan en libertad Roberto y Daniela y se cierren todas las causas.
A todos y a cada uno de ustedes les debemos, nada más que la conquista de nuestra libertad, pero tenemos que pedirles algo más. Que nos sigan acompañando hasta que liberen a Daniela y Roberto, que se rechacen las apelaciones que hizo la Fiscalía a la falta de mérito dictada sobre siete compañeres y sobre todo hasta que se cierren las causas.
Durante el último mes vivimos una persecución desmesurada por parte del Estado, no solo durante nuestras detenciones, donde pasamos por penales de máxima seguridad sin siquiera estar procesades. Sino también afuera, siendo hostigados en las redes sociales, estigmatizados por el gobierno y la prensa oficial, incluso ayer el vocero presidencial Manuel Adorni publicó un tweet en contra de sudormarika por tocar acá, habilitando discursos de odio y amenazas. Nuestra solidaridad con Sudormarika. Hoy, el mismo Adorni en la conferencia de prensa nos amenaza con mandarnos a la cárcel. QUE SEPA QUE NO LES VAN A ALCANZAR LOS PENALES PARA LLEVAR A ESTA MULTITUD QUE DEFIENDE LA DEMOCRACIA.
Lo que nos pasó es una muestra del avance represivo de este gobierno, porque las detenciones siguen. En las últimas semanas en distintas movilizaciones fueron detenidos dos trabajadores del INTI, tres personas en Tucumán, allanamientos y detenciones a organizaciones sociales, o la policía en las puertas de los sitios de memoria decidiendo quién entra o no a sus puestos de trabajo de manera intimidante. Porque esta misma gestión que nos reprime avanza sobre nuestros derechos desmantelando la Secretaría de Derechos Humanos y sus políticas públicas. Despidiendo trabajadores y trabajadoras del Estado que son quienes garantizan derechos. Detrás de un supuesto ahorro presupuestario están queriendo avanzar sobre políticas y consensos alcanzados por nuestra sociedad en los últimos 40 años.
Tenemos claro cuál es el rumbo que nos quieren imponer. Juegan con nuestros miedos, con nuestras vidas y el mensaje intimidante que quieren dejar es que, si protestas, podes terminar en un penal. No es contra nosotros, es contra todes. Porque entendemos que la protesta es un derecho y buscamos vivir en libertad y democracia.
Siempre sentimos la solidaridad de ustedes, de nuestras familias, que pasaron de ser desconocidas a hermanarse en la lucha y de las personas privadas de libertad que siempre supieron la injusticia que se estaba cometiendo. Mientras tanto en el SERPAJ se alcanzaba una unidad de distintos sectores de todo el arco político, organismos de DDHH, sindicatos, organizaciones sociales y asambleas: así nace la Coordinadora por la Libertad de los Presxs de la ley Bases. A quienes también agradecemos.
Por último, sigamos tejiendo redes, forjando la más amplia unidad necesaria para no permitir que pasen por encima de nuestros derechos. Porque somos un país de vanguardia reconocido a nivel mundial en materia de DD.HH. Hace más de 40 años gritamos NUNCA MÁS y NUNCA MÁS ES CON MEMORIA Y SIN PRESOS POLÍTICOS.
Protestar es un derecho, no un delito!
Libertad a Roberto Gómez y Daniela Calarco y todos los presos políticos!
Cierre de todas las causas!
Basta de despidos y persecuciones!”.

Fotos: Juan Valeiro /lavaca.org
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¿En qué se parecen Trump y Pluribus?

Por Sergio Ciancaglini
Pluribus es una serie maravillosa y flamante, que tal vez ya quedó vieja.
El último capítulo de la primera temporada se emitió el 26 de diciembre y días después empezó a rankear como pieza de museo debido a Donald Trump.
La serie de Vince Gilligan explota de modo increíble una hipótesis: una civilización del planeta Kepler 22-b, ubicado a 640 años luz, contamina a todos los pobladores de nuestro mundo, que sonríen felices y actúan con amabilidad, pero cuyo cerebro forma parte de una gran mente colmena.
Esto es: hay un solo cerebro. Nadie piensa ya de modo individual sino que están todos unidos y dirigidos y masificados por esa mente colmena que reúne a la totalidad de los cerebros y saberes humanos. La IA en modo lisérgico.
Hay un solo problema: 13 personas resultaron inmunes a esa especie de virus algorítmico/biológico que controla al resto de la humanidad.
A la mayor parte de los 13 inmunes la situación les parece aceptable. Notan lo felices que están los demás, y la mente colmena los trata con servicial cortesía.
Solo unos pocos de los 13 entienden que no: que detrás de esa felicidad masiva a las personas les robaron el alma, porque la inteligencia alienígena lo que en realidad busca es apoderarse del planeta y sus recursos.
Esos humanos contaminados morirán pronto pero sonriendo tras haberse comido a sus propios muertos, y el mundo será una estación más en el avance de la civilización del planeta Kepler 22-b para subsistir a costa de los otros habitantes y otros planetas de este extraño universo.
Una semana después del último capítulo de Pluribus, Estados Unidos invadió Venezuela (América Latina), abdujo a Nicolás Maduro y redondeó las acciones con las que el país sustento de lo narco en el mundo simula combatir al narcotráfico.
Luego llegó Trump a explicar todo. ¿En qué se parece la política que simboliza Trump, a Pluribus y los ignotos seres de Kepler 22-b? Una hipótesis: la idea del control.
Pero lo que en la mente colmena son acciones y deseos altruistas (mientras roban almas y bienes comunes) en Trump es transparencia pura: habla del petróleo, de los recursos, del dinero en juego, de las corporaciones, de los muertos. Aclaró que considera que esa riqueza de hidrocarburos y tierras raras es norteamericana (lo cual supera en términos de ciencia ficción a toda la temporada de Pluribus) y demostró que puede llevar a la práctica todas las amenazas, provocaciones y disparates que rompen con el mundo tal cual lo hemos conocido.
El de Trump no es el imperio amable, hipnótico, seductor y temible de Pluribus.
En el suyo rige solo lo temible, y la sonrisa impostada es reemplazada por escenas de violencia explícita.
El control no es a través de la contaminación cerebral sino gracias a acorazados y drones, generales, violencia y guerras. Las mismas que el señor Trump dijo que quería evitar pero que –negocios son negocios– reactivan la industria armamentística, que es casi tan poderosa como la industria narco, aunque no compiten entre ellas y tienen intersecciones considerablemente turbias.
La actitud de Estados Unidos simboliza una idea: basta de seducción y amabilidad. Es tiempo de abducciones, de odiabilidad.
Lo que se estaba gestando en las últimas décadas y se inauguró formalmente ahora es la era del sometimiento. Y quien no lo acepte lo va a pagar caro. Queda por verse en este caso si el uso estadounidense de la fuerza es un sinónimo de poder, o una demostración violenta de debilidad (como acaso ocurrió en Venezuela con el propio Maduro).
En la parte que nos toca de este espectáculo cloacal, el gobierno argentino juega el rol del sometimiento sonriente. Como el viejo consejo que se les daba a las mujeres violadas: relájate y goza.
Mensaje al señor Vince Gilligan: desde este rincón findelmundesco saludo su serie increíble, pero hay otra que describe de modo diferente estas desventuras. Es argentina, se llama El Eternauta, se estrenó en 2025 pero nació en forma de cómic hace casi 70 años.
También hay en ella una civilización que busca controlar el planeta y los recursos. La invasión genera zombis y personas-robots (menos sonrientes que las de Pluribus) pero que no omite todas las formas de violencia imaginables.
Lo tóxico no lo usan para robar almas sino para matar.
En todo caso, el personaje de El Eternauta, Juan Salvo (Ricardo Darín), y la de Pluribus, la inmune Carol Sturka (la magistral Rhea Seehorn), comparten una idea frente la situación: con dudas y contradicciones, finalmente buscan hacer algo, resistir, oponerse, rebelarse frente al estado de las cosas. Su desafío: preservar cuerpos, cerebros y almas para que la existencia deje de ser una mala copia de la vida, o su the end.
En una de esas dos series imaginan una tecnología ética y cotidiana para intentar hacerlo: nadie se salva solo.
En la otra, el control de lo humano se realiza mediante un arma terrible: el consenso de una humanidad alienada. Carol no se resigna y al fin de la temporada tiene al menos un aliado. Es un latino, Manousos, que rechaza a la imitación que la mente colmena le presenta de su propia madre que le muestra los dientes, inquietantemente maternal. Manousos le dice en castellano: “Usted no es mi madre. Mi madre era una cabrona”. Y huye de Paraguay para buscar a Carol en Abuquerque, Estados Unidos, desde donde había hecho un llamado a los inmunes: tenemos que salvar el mundo.
Carol en otro momento menciona algo que podría sonar a procrastinación (con perdón de la palabra), a postergación. Pero nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las cosas con la gente cabrona, como se considera a cada persona del mundo que puede elegir no someterse. Aquí pasó en la peor dictadura, cuando entre las pocas personas inmunes había 14 mujeres, madres y abuelas, las únicas cabronas que rompían la pesadilla del consenso alienado.
La frase Carol puede leerse como una involuntaria propuesta de acción para las personas y comunidades y, quizás, para la política (aunque esto suene también a ciencia ficción o realismo mágico).
La escena demuestra, como tantas expresiones del arte en estos días, un llamado a despertarse, cosa que en esta época parece cuestión de vida o muerte.
Carol dice en el más puro spanglish algo que aquellas personas a las que no lograron robarles el alma merecen recordar a cada momento, cada latido y cada respiración, para moverse, para no resignarse, para no someterse.
Como ya es de noche en el mundo, ella le anuncia a Manousos:
We save the world mañana.
PD: Por suerte entre los cabrones del mundo todavía existe Stremio.

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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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