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Derechos Humanos

Declaración final del Foro social de Salud 2004: DE DÓNDE VENIMOS

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En el mes de octubre de 2002, la Facultad de Medicina de la UBA asistía a un inusual espectáculo: Se escuchaban en sus aulas, tal vez por primera vez en muchos años, las voces de los excluidos, las voces y miradas de las organizaciones piqueteras, y del movimiento campesino. No se trataba del ingreso irrestricto. Tampoco era una ocupación. Se trataba del nacimiento del Foro Social de Salud de la Argentina.

Ese colectivo de colectivos que se planteaba como objetivo central denunciar que la Salud no podía ser considerada una mercancía más, sino que debía ser entendida como un Derecho.

Ese Foro no nacía de un repollo. Tenía como padre la confluencia de voluntades que un año antes habían gritado a los cuatro vientos desde Porto Alegre que Otro Mundo era Posible. Un mundo sin guerra, sin hambre, sin miseria, sin injusticia, y, también un mundo sin muertes y enfermedades evitables. La madre, por su parte. Era oriunda de estas tierras: fue la formidable Movilización Popular de 2001 que en el camino de las mejores tradiciones de lucha de nuestro Pueblo le dijo Basta al Neoliberalismo de los noventa y a la nefasta herencia de la dictadura militar. Mediante el terror y la muerte se generaron las condiciones para el saqueo que destruyó nuestro país. ¿El resultado? Indicadores de mortalidad infantil, desnutrición y morbilidad inconcebibles para una sociedad que no había atravesado una catástrofe natural.

Ese primer encuentro del Foro significó la confluencia de organizaciones de desocupados, asambleas barriales, organizaciones de trabajadores de la salud, organismos de derechos humanos, cátedras universitarias, organizaciones de pacientes y otras organizaciones sociales y políticas para plantearle al conjunto de la sociedad que en nuestro País Otra Salud era Posible y Necesaria. El Foro quedó constituido, no meramente como un espacio para el debate de ideas.

Desde su nacimiento se planteó la necesidad de coordinar acciones, de desarrollar la organización popular en el territorio, y, sobre todo de salir a pelear a la calle por hacer realidad el Derecho a la Salud. Esto fue así pues desde el principio nos quedó muy claro que no

bastaba con saber qué queríamos. Era necesario construir la fuerza social capaz de hacer realidad esos sueños.

ACABAR CON LA EPIDEMIA DEL HAMBRE

Se debatió entonces sobre la paradoja de la existencia del hambre y la desnutrición en un país que tiene capacidad para alimentar 300 millones de personas. Pero se señaló también la responsabilidad de las multinacionales en la transformación de nuestro país otrora «granero del mundo» en un país asolado por el monocultivo de la soja con sus nefastas consecuencias socio- económicas.

El Foro ha desarrollado un trabajo en esta dirección, destacándose el trabajo de los compañeros del Foro de Salud y Medio Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires que han denunciado, de manera pública y documentada, la existencia de casos de desnutrición infantil en la ciudad más rica del país y que ahora están impulsando una Ley que declare la Emergencia Nutricional para terminar con este verdadero escándalo, proyecto que el Foro se propone sirva de modelo a una Ley de alcance Nacional.

LA ARGENTINA ESTÁ EN CONDICIONES DE PROVEER MEDICAMENTOS GRATUITOS Y DE CALIDAD A SU POBLACIÓN

Se discutió, ya entonces, la irracionalidad de no poner en funcionamiento la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas para dar una respuesta eficaz y mucho menos costosa desde una perspectiva social al problema del acceso al medicamento para los 15 millones de personas para los que la publicitada política oficial no es más que un parche. Hoy, luego de debatir en profundidad las propuestas del III Encuentro Nacional por la Producción de Medicamentos y Vacunas y de la Multisectorial para la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas y sus implicancias sanitarias, económico- sociales y sobre el sector científico tecnológico, herramientas esenciales para asegurar la soberanía nacional, este cuarto Encuentro del Foro, hace suyas las propuestas de:

– Racionalizar los recursos tecnológicos y humanos de los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos y Vacunas (PPMV), promoviendo la máxima utilización de estos y diminuyendo la capacidad ociosa.

– Revertir las limitaciones de esos laboratorios de PPMV promoviendo la actualización tecnológica de los mismos, la coordinación de su producción y la distribución de sus medicamentos.

– Conformar una Red Nacional de Producción Pública de Medicamentos, coordinada por un Ente Central. Esta Red estaría integrada por: Cada una de las UPMs agrupadas por regiones sanitarias, (NOA; NEA; Centro, Patagonia, Bs. As., y Ciudad Autónoma) para trabajar en forma conjunta con las Universidades (Facultades de Medicina, Farmacia, Ciencias Químicas, Ciencias Económicas) y con los Organismos Públicos de Ciencia y Técnica (INTI , INAME) para investigación y desarrollo. Y empezaría a trabajar para conformar el Organismo Coordinador.

– La base del funcionamiento de la Red debe ser la Dispensación Racional de los Fármacos y su posterior Farmacovigilancia, todo dentro de una Ideología en Salud basada en la evidencia. Para esto es necesario que el Organismo Coordinador cuente con una comisión de gente capacitada para definir el listado de Medicamentos Básicos Esenciales, basados en la selección mediante criterios de evidencia científica comprobada, lo que permitirá promover y garantizar el uso racional de medicamentos.

– El Organismo Coordinador debe ser autárquico, financiado con recursos del Tesoro Nacional, que racionalice e integre a todas todas las Unidades Productoras de Medicamentos (UPMs) que intervengan en la Red. Y tendrá como funciones:

Coordinar la actividad de todos los laboratorios dependientes del Estado Nacional. A ellos deberían sumarse aquellos laboratorios que dependen de la jurisdicción de gobiernos provinciales y municipales.

Establecerá las Normativas a la que deberán ajustarse los Laboratorios de la Red.

Evaluará las líneas de producción de cada uno de estos laboratorios, para brindar un uso racional de la producción.

Evaluará críticamente, con máximos recaudos de seriedad y ciencia los medicamentos producidos por los laboratorios públicos.

Decidirá qué medicamentos pueden ser producidos en forma inmediata en las condiciones actuales de capacidad técnica y humana, y cuáles por sus características cinéticas y/o dinámicas no ofrezcan una relación beneficio riesgo aceptable.

Unificará la compra de principios activos y certificará proveedores, para asegurar la calidad y disminuir costos.

El Remediar además de brindar una cobertura muy deficitaria de las necesidades de la población, incrementa el endeudamiento externo y con él, limita la autonomía de decisión nacional. Los casi 100 millones de dólares que el Estado ha destinado a sostener ese programa deben ser reorientados para ofrecer una auténtica solución a los problemas de acceso a los medicamentos básicos esenciales y en perspectiva, para abastecer a toda la red pública de salud, al PAMI y a la seguridad social. La intervención del Estado en el mercado de los medicamentos además se transformaría en un importante factor de regulación del mismo.

REEMPLAZAR AL ESTADO O EMPLAZAR AL ESTADO

Continuamos debatiendo si el objetivo prioritario de la auto-organización popular en la lucha por la Salud debe ser reemplazar al Estado desde las organizaciones populares, o emplazar al Estado para que cumpla con su obligación de garantizar niveles dignos de salud a toda la población, destinando para ello los recursos humanos y materiales necesarios, debate que se enlaza con las distintas alternativas que las sociedades humanas se han dado para resolver los problemas de salud de sus poblaciones. En ese marco volvemos a plantear la propuesta de marchar hacia un sistema nacional de salud gratuito, igualitario y de calidad, accesible a todo aquel que pise el suelo argentino, ya que históricamente es la alternativa que ha demostrado ser la de mayor eficacia social. ese sistema debe contemplar mecanismos concretos de control popular que involucren la planificación, la asignación de prioridades, el control de gestión, y, en general, pautas que aseguren un funcionamiento democrático del sistema.

En noviembre de 2003 realizamos nuestro segundo Encuentro Nacional, nuevamente en la Facultad de Medicina de la UBA. Se mostró allí la potencia del principio de construcción de Unidad en la Diversidad que deja de lado los hegemonismos esterilizantes y que explica el desarrollo que el Foro fue alcanzando tanto en la Ciudad de Buenos Aires, como en el conurbano y en distintos puntos del interior del país.

NO ESTAMOS SOLOS: EN TODO EL MUNDO SE LUCHA POR EL DERECHO A LA SALUD

Ese segundo Encuentro tuvo otra particularidad que fue la de reunir por primera vez a los distintos espacios que en el Mundo venían planteándose objetivos similares a los nuestros: la Organización

Mundial en Defensa de la Salud de los Pueblos con sede en Nueva York, el Foro de Salud de Porto Alegre y el Foro Europeo de Salud. De ese encuentro con entrañables compañeros que en otras latitudes son portadores de los mismos sueños que portamos nosotros surgió la propuesta al Comité Ejecutivo del Foro Social Mundial de realizar en enero de 2005 el Primer Foro Social Mundial de Salud.

Hace muy poco volvimos a encontrarnos con algunos de ellos en la III Cumbre de los Pueblos de América en Mar del Plata y marchamos hacia el Primer Foro de Salud de nuestros hermanos uruguayos del 8 al 10 de diciembre, hacia Caracas en la Venezuela Bolivariana para la edición 2006 del Foro Social Mundial y para un nuevo encuentro del Foro Social Mundial de Salud en el 2007 en el continente africano.

Es bueno saber que no estamos solos. Que tal vez en este mismo momento, en varios puntos del planeta y a miles de kilómetros de aquí otras compañeras y compañeros están luchando por hacer realidad el Derecho a la Salud para sus Pueblos.

El 7 de abril, en el Día Mundial de la Salud volveremos juntos a impulsar como lo hicimos este año una inmensa Jornada de Movilización Continental y Mundial para luchar por el Derecho a la Salud.

AVANZA LA ORGANIZACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD A NIVEL NACIONAL

También fue en ese segundo encuentro cuando plantamos la semilla de una Organización Nacional de los Profesionales de la Salud del Sector Público. Esa semilla prendió, y estamos hoy en condiciones de anunciar que el 16 de diciembre realizaremos el Congreso Fundacional de esa organización que se plantea como objetivo central no sólo la defensa de los derechos laborales de ese sector de los trabajadores de la salud sino también la defensa de la Salud Pública y del Derecho a la Salud para todos y todas y la alternativa del Sistema Nacional de Salud, como la mejor alternativa para asegurar ese Derecho.

ENFRENTAR EL GENOCIDIO AMBIENTAL

En 2004, en ocasión de nuestro tercer Encuentro hicieron irrupción con mucha fuerza los colectivos que venían planteándose la lucha por el Derecho a la Salud desde otra perspectiva. Nos referimos a los cientos de foros y organizaciones vecinales que vienen planteándose como eje de su accionar la defensa del Medio Ambiente. Es

nuevamente la sociedad civil reclamándole a un Estado desertor que por inoperancia o, peor aún por corrupción, mira para otro lado ante la destrucción sistemática del medio ambiente que provoca el afán de lucro de las empresas transnacionales.

A nadie parecen importarle las terribles consecuencias actuales y futuras sobre la salud y la vida de los seres humanos. La contaminación de los cursos de agua y del suelo, la falta de inversión en obras de saneamiento, la falta de una política racional para el tratamiento de los residuos, la contaminación con PCB, uranio, metales pesados, el uso irresponsable de plaguicidas, la contaminación electromagnética causan diariamente miles de casos de graves enfermedades y muertes. Dan cuenta de ello los mapas de la muerte que estas organizaciones realizan ante la indiferencia y, hasta en ocasiones la represión de las autoridades estatales, que en lugar de velar por el bien del conjunto social solo parecen interesados en asegurar los negocios de los poderosos con una cortedad de miras que es realmente criminal.

En este cuarto Encuentro nos planteamos dar un salto cualitativo que nos ponga en mejores condiciones para frenar el Genocidio Ambiental y denunciar con nombre y apellido a sus responsables y encubridores. En este plano nos proponemos avanzar en la coordinación de todas las organizaciones que abordan estas cuestiones, promover acciones en común que le den visibilidad y alcance nacional e impulsar una Ley que sancione el Delito Ecológico castigando tanto a las empresas inescrupulosas que contaminan, como a los funcionarios que miran para otro lado e incumplen con sus responsabilidades.

LOS LEGISLADORES TIENEN LA PALABRA

En este cuarto Encuentro nos plantearemos cómo dar un nuevo impulso a las distintas alternativas legislativas que el Foro ha venido impulsando y que hasta ahora siguen durmiendo en los cajones de los «representantes del pueblo». La Ley de Gratuidad en el Sistema Público alcanzó media sanción en Diputados pero luego fue cajoneada en el Senado. Busca terminar con el arancelamiento abierto o encubierto en hospitales y centros de salud del estado. ¿Escucharán los senadores este reclamo antes de que la ley pierda estado parlamentario?

Otra de nuestras iniciativas, la Ley de Boleto Sanitario para derribar una de las más implacables barreras de accesibilidad para los pobres a los servicios de salud -el costo del transporte público- no ha tenido

mejor suerte. ¿Lograremos esta vez que nuestros legisladores destinen un Fondo de Emergencia para que la Salud Pública pueda ampliar la oferta de servicios dotando a los hospitales y centros de salud de los recursos humanos y materiales necesarios?

Nos proponemos impulsar nuevos proyectos de Ley:

– Ley que declare la Emergencia Nutricional en todo el Territorio Nacional y destine recursos a eliminar el hambre y la desnutrición infantil.

– Ley de creación del Ente Coordinador de los Laboratorios de Producción Pública de Medicamentos.

– Ley que sancione el Delito Ecológico y Ambiental penalizando severamente a los responsables.

SISTEMA NACIONAL DE SALUD O FRAGMENTACIÓN Y TRANSFERENCIA DE FONDOS DESDE LA SOCIEDAD AL SECTOR PRIVADO

El 8 de febrero de 2004 impulsamos una carta abierta al actual presidente de la República. Decíamos allí:

“Señor Presidente, la salida no radica en subsidiar con Fondos Públicos al subsector privado volviendo a apostar a las medidas de los ´90 sino en fortalecer al hospital y la salud pública. Para reparar los graves errores de la década pasada, Argentina debe encauzar su salud dentro de los siguientes principios generales:

1- Financiar la salud con las rentas generales del Estado nacional y no con créditos internacionales que nos generan más deuda externa. La implementación progresiva de un Sistema Nacional de Salud, que tenga como eje el sector público y como aliado estratégico al PAMI y las Obras Sociales estatales resulta la mejor ecuación como muestra la práctica de países como Gran Bretaña, Canadá y más cercanamente Brasil.

2- Acceder a la salud por el principio de ciudadanía o residencia, no por el privilegio de tener trabajo en blanco o por poder pagarla en el mercado. 3- Rechazar los Programas focalizados de salud (para unos pocos) promovidos por el Banco Mundial, y reemplazarlos por programas universales (para tod@s) ofrecidos por instituciones oficiales.

Señor Presidente, con todo respeto le decimos que rechazamos la actual tentativa del ministro Ginés González García de cerrar

trato con el Banco Mundial, a cambio de préstamos que aumentan la deuda externa, para adoptar un seguro parcial de salud a la norteamericana destinado a refinanciar al subsector privado de salud”.

NOS PRONUNCIAMOS POR UN SISTEMA NACIONAL DE SALUD, GRATUITO, UNIVERSAL, IGUALITARIO Y DE CALIDAD.

La solución es política y está en sus manos comenzar a implementarla. Confiamos y exigimos que así sea. Lamentablemente hasta ahora este planteo no ha sido escuchado. Los resultados están a la vista y no pueden ser tapados por las cataratas de publicidad oficial o las campañas distractivas a las que es tan afecto el actual ministro.

El «SISTEMA» de Salud Público es cualquier cosa menos un SISTEMA. Reina la fragmentación, agravada por las políticas focales. La política de medicamentos (los mal llamados «genéricos» y el Programa «Remediar») sólo sirvió para salvar los negocios de los laboratorios privados y aumentar el endeudamiento y la dependencia externa. Lo que es peor: sigue sin dar respuesta al problema del acceso a los medicamentos para los excluidos en el 60% de los casos. Los mercaderes de la salud y la burocracia sindical traidora preparan sus cubiertos para comerse el superávit como ya se comieron a las obras sociales sindicales a las que chuparon la sangre con voracidad digna del conde Drácula, lo mismo quieren hacer con el PAMI y con el sector público.

Ginés González García los alienta mientras sigue posando de «progre». Su máscara cada tanto se cae y irrumpe su verdadero yo cuando llama «terroristas» a los trabajadores que reclaman condiciones de trabajo y salarios dignos o cuando acusa de «ultra izquierdista» a todo aquel que se anime a mostrar el largo exiguo de las patas de sus mentiras. En lugar de acabar con el trabajo en negro, fomenta nuevas formas de precarización laboral en el área de salud. No es casual: sabe que la resistencia de los trabajadores de la salud es, junto a la de la comunidad, uno de los principales obstáculos para el avance de las políticas que le dictan desde el Banco Mundial.

El diagnóstico es compartido por muchas de las organizaciones populares que integran el Foro y otros espacios similares, también es apoyado por una gran cantidad de intelectuales, profesionales, sanitaristas, catedráticos y fuerzas sociales y políticas. De lo que

se trata es de entender que el remedio para el mal pasa por construir cada vez más unidad, cada vez más fuerza social, cada vez más voces que se unan para gritar que la Salud es un Derecho del Pueblo que el Estado tiene la Obligación de Garantizar.

Ese es el «SUR» orientador de este Foro.

Renovamos el compromiso de seguir trabajando cotidianamente en esa dirección.

PROPUESTAS DE ACCIÓN SURGIDAS DEL IV ENCUENTRO DEL FORO SOCIAL DE SALUD Y MEDIOAMBIENTE

Con una nutrida participación de militantes y organizaciones que luchan por el Derecho a la Salud y al Medio Ambiente saludable culminó el domingo 20 de noviembre de 2005 la última edición del Foro, que sesionó bajo la advocación del recientemente fallecido Dr. Pedro De Sarasqueta, un ser humano excepcional, excelente profesional que se encontraba al frente del Servicio de Neonatología del Hospital Garrahan y destacado luchador por el Derecho a la Salud.

El riquísimo intercambio de ideas y experiencias que tuvo lugar en las tres mesas centrales, los talleres autogestionados y la Asamblea de Cierre dio lugar a conclusiones y propuestas de acción orientadoras para el trabajo de la próxima etapa:

1- Difundir ampliamente la Declaración Política y conclusiones del IV Encuentro Nacional del Foro de Salud y Medio Ambiente de la Argentina así como las intervenciones en Mesas Centrales y conclusiones de los diferentes Talleres a través de todos los medios posibles.

2- Adherir a la Jornada del 25 de noviembre por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

3- Apoyar plenamente todas las iniciativas que surjan de la Multisectorial por la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas.

4- Participar del Primer Foro Social de Salud del Uruguay que se celebrará en Montevideo entre el 8 y el 10 de diciembre de 2005.

5- Participar en Caracas del capítulo Américas del Foro Social Mundial, y, en ese marco del Foro Social de Salud organizado por los compañeros venezolanos los días 22 y 23 de enero y de

las actividades del Comité Organizador del Foro Social Mundial de Salud, rumbo a África 2007.

6- Convocar durante el mes de diciembre a una reunión amplia de todos los espacios que en la Argentina coincidimos en la lucha por el Derecho a la Salud para organizar juntos nuestro aporte a la Jornada Continental por el Derecho a la Salud del 7 de abril, de acuerdo a lo dispuesto recientemente en la Conferencia de Sindicatos de Salud de la ISP, decisión que fue ratificada en el Foro Continental de Salud y Medio Ambiente realizados en Mar del Plata.

7- Realizar una Movilización de similares características en el Día Mundial del Medio Ambiente. 8- Continuar cuestionando el Plan Federal de Salud y las políticas impulsadas por el actual ministro del área, Ginés González García. Seguir proponiendo la implementación de un verdadero Sistema Nacional de Salud.

8- Realizar una Campaña en pos del objetivo de llevar la inversión estatal en salud desde el actual 2,5 % del PBI al 5% del PBI para garantizar un shock que duplique la oferta pública de servicios de salud gratuitos en los 1500 hospitales y en los 6000 centros de salud dependientes del estado con provisión gratuita de medicamentos provenientes de la producción estatal.

9- Impulsar la sanción de una norma que declare la Emergencia Nutricional en todo el territorio nacional similar a la impulsada por el Foro local para la Ciudad de Buenos Aires para acabar con el escándalo del hambre y la desnutrición en la Argentina.

10- Impulsar el incremento de la oferta de servicios públicos gratuitos en Salud Mental.

11- Impulsar legislación que castigue el Delito Ecológico y Ambiental tanto sobre las empresas que contaminan irresponsablemente como sobre los funcionarios públicos encargados del área que incumplan sus obligaciones.

12- Impulsar la reestatización de todas las áreas tercerizadas en los hospitales y centros de salud públicos.

13- Apoyar la movilización del 24 de marzo en el 30 aniversario del golpe genocida de 1976.

14- Plantear con claridad nuestro rechazo a que el superávit fiscal y el del PAMI se empleen como pretende el actual ministro para que el sector privado asociado a la burocracia sindical recupere sus márgenes de rentabilidad a costa del sector público de salud. Apoyar el criterio de que el PAMI

contrate con el Hospital Público pero incrementando para ello los recursos humanos y materiales hoy insuficientes.

15- Lanzar una campaña para que los senadores que asumen el 10 de diciembre voten la Ley de Gratuidad impulsada por el Foro que cuenta con media sanción de diputados antes de que la norma pierda estado parlamentario.

16- Proponer para el 2006 la realización del Primer Foro Social de Salud y Medio Ambiente del MERCOSUR, como un aporte concreto al proceso de integración de nuestros Pueblos avanzando en la idea de un MERCOSUR DE LOS PUEBLOS que involucre no solo los aspectos económicos y políticos, sino también los sociales.

Derechos Humanos

La historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…

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Se cumplieron este 30 de abril 49 años de la aparición pública de las Madres en la Plaza de Mayo. ¿Cómo fue? ¿Cómo lo hicieron? Un recorrido por lo que pasó aquel 1977, el antes y el después, y algunas cuestiones prácticas sobre los tejidos, los territorios, las brujas y los alumbramientos. El video que muestra parte de la historia.

Por Sergio Ciancaglini

La historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…
La historia de las Madres de Plaza de Mayo.

Había una vez un país con nombre de mujer, donde la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Y en ese país de nombre plateado, los sueños y la vida tuvieron que aprender cómo enfrentar a los verdugos.

La historia suele ser infinita, ¿cómo contarla?

Habría que hablar de un siglo XX Cambalache, que empezó con el país granero del mundo, con trabajo para pocos, democracia para pocos, dinero para menos, alguna ilusión de tiempos mejores, seguida de décadas infames. Surgió luego un gobierno que generó una expectativa de más justicia, y más democracia. La política empezaba a estar en las calles, en las plazas, en la cabeza y en el corazón de cada persona.

Ese gobierno fue tumbado en 1955 por los poderes económicos, políticos y militares de siempre. Poco antes los golpistas habían bombardeado con la aviación militar a transeúntes inocentes en plaza de Mayo. Más de 300 muertos. Que hubiera más igualdad de oportunidades, o mejor distribución de la riqueza, era una maldición que había que mutilar. Tierra extraña; aquí siempre hubo una envidia al revés. Los ricos envidiaron a los pobres, odiaron que los pobres pudiesen mejorar.

En 1956 aquella dictadura fue pionera: secuestró ilegalmente a decenas de personas acusándolas de planear una rebelión. Los militares ordenaron los fusilamientos en los basurales de José León Suárez. Fue la Operación Masacre, como la llamó Rodolfo Walsh en un libro inolvidable. Lo que nadie sabía, ni siquiera Walsh, es que la Operación Masacre apenas empezaba.

Poco después, en una pequeña isla del Caribe frente a las narices de los Estados Unidos, hubo una revolución que se proclamó socialista. Los militares argentinos temieron que esa revolución fuese contagiosa, y gatillaron sus armas junto a los de todo el continente.

Siguieron los tiempos de proscripción política, censura, gobiernos civiles derrocados, gobiernos militares que se iban tumbando entre ellos, mientras las fuerzas armadas actuaban como tropas de ocupación en su propio país, como trincheras contra la democracia, en nombre de la lucha contra el socialismo.

Frente a eso, crecía la resistencia de quienes que no se resignaban al silencio, la censura, ni al olvido. Resistían los mayores, con una especie de nostalgia por el pasado. Y resistían también los jóvenes, como añorando el futuro, pero un futuro que querían construir con sus propias manos.

El surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo

Un argentino que había puesto la mente y el corazón para aquella revolución en la isla del Caribe, fue capturado y fusilado cuando quiso hacer algo parecido en Bolivia. Le decían Che. Los que lo mataron no sabían que lo estaban inmortalizando. El mundo se ponía violento. En todo el planeta oleadas de jóvenes salían a reclamar justicia, igualdad, rechazo a la guerra y la muerte, un mundo distinto.

En la Argentina las dictaduras seguían tropezando con las resistencias. Hubo un Cordobazo, un Rosariazo, la juventud se movilizaba pintando paredes y pintando proyectos. La democracia seguía presa. La violencia militar seguía libre. Nacieron las organizaciones guerrilleras, que quisieron agregarle armas a toda esa resistencia.

Tal vez esta historia haya que comenzarla, entonces, en 1972. El 22 de agosto en Trelew hubo una nueva versión de la Operación Masacre. Allí habían detenido a miembros de varias agrupaciones guerrilleras. Fueron acribillados a balazos, indefensos, con el falso pretexto de un intento fuga. Mataron a 16. Hubo tres que sobrevivieron por milagro, y contaron lo que había pasado. Tal vez en aquel momento, cuando el crimen fue evidente, los estrategas militares empezaron a diseñar la represión del futuro: matar sin evidencias.

Las movilizaciones protagonizadas fundamentalmente por la juventud, empezaban a ser gigantescas. La trinchera militar no soportó la correntada de tantos sueños, y en 1973 la vida pareció cambiar. Una multitud obligó a liberar a los presos políticos. La ilusión no duró demasiado.

Fue una danza alucinada.

Cámpora ganó las elecciones. Volvió Perón. En Ezeiza las patotas de la derecha peronista acribillaron a las columnas juveniles. Perón apoyó a esos grupos, contra la juventud. Cayó Cámpora. Asumió Lastiri que era el yerno de José López Rega. López Rega era ex policía, nazi militante, secretario privado de Perón, ministro de Bienestar Social, y astrólogo esotérico. Como si su brujería funcionara, concentró cada vez más poder. Lastiri llamó a nuevas elecciones que ganó Perón. Ocho meses después, murió Perón y asumió su esposa Isabel. La sociedad miraba aturdida, mientras el sistema de la muerte se instalaba alrededor de López Rega, que organizó a los matones policiales, militares y a las patotas de la derecha, para crear un monstruo al que llamaron Triple A. Alianza Anticomunista Argentina.

La Triple A era un escuadrón de la muerte, un grupo paramilitar con vía libre para salir a matar. Estudiantes, intelectuales, sacerdotes, artistas, sindicalistas, obreros: la sucesión de fusilamientos se hizo cotidiana, el terror empezó a ser la genética de cada día.
La lista es macabra. Cientos de víctimas. Por recordar algunos: Rodolfo Ortega Peña, diputado nacional y abogado de presos políticos. Carlos Mujica, sacerdote del Tercer Mundo, Silvio Frondizi, uno de los principales intelectuales que dio la izquierda argentina, Julio Troxler, que había sobrevivido a los fusilamientos de 1956. Atilio López, uno de los dirigentes del Cordobazo, que durante la breve etapa camporista fue vicegobernador de Córdoba.

Los bombardeos en Plaza de Mayo y la matanza en los basurales habían sido premoniciones.
Los fusilamientos de Trelew fueron una secuela.

La Triple A fue el perfeccionamiento del crimen mafioso.

El terrorismo de Estado y la desaparición forzada

Pero ahora imaginemos.

Imaginemos por un momento que hubiera miles de masacres como las de los basurales de José León Suárez. Imaginemos que hubiera de pronto miles de fusilamientos como los Trelew. Y miles de Triple A matando por las calles con absoluta impunidad.

Eso fue la dictadura militar, cuando los militares dieron el golpe de Estado para imponer la máquina de matar corregida y aumentada al infinito. Fue hace exactamente 30 años. Le pusieron un nombre que sería cómico, si no fuera tan patético. Proceso de Reorganización Nacional. El comunicado número uno que emitieron decía:

Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones.

Más que nunca, la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Pero esta vez, además, inventaron una especie de acto de magia superior a los de López Rega. La magia más perversa que alguien pueda imaginar.

No más bombardeos, ni basurales, ni fusilamientos en cárceles, ni homicidios mafiosos a la luz del día.

Los perseguidos, las víctimas, iban a desaparecer.

No iban a estar más: secuestrados y esfumados de la noche a la mañana.

Los militares creían que al no haber cuerpos, al no haber pruebas ni quedar en evidencia, nadie podría acusarlos de crimen alguno.

Eso es el terrorismo de Estado. Las Fuerzas Armadas se dedicaron a la muerte clandestina, mientras en público sus jefes iban a misa a ser bendecidos, a comulgar, y a la salida sonreían. En sus discursos hablaban de la ley, el orden, la paz y el progreso.

Empezó la cacería. Zonas liberadas, gritos en la noche, secuestros de gente indefensa, la absoluta desaparición de la justicia.

Hay bibliotecas enteras que podrían leerse para entender lo que pasó. Pero hay también una carta. Apenas un año después del golpe Rodolfo Walsh –otra vez- escribió en la clandestinidad su Carta abierta a la Junta Militar, donde explicó lo que nadie se atrevía a decir.

Hablaba de un lago cordobés convertido en cementerio lacustre. De personas arrojadas desde aviones militares al Río de la Plata, cuyos cadáveres afloraban en las costas uruguayas. Denunciaba un sistema de tortura absoluta, intemporal y metafísica, aplicada tanto con métodos medievales como el potro o el torno, como con la tecnología de la picana eléctrica, para machacar la sustancia humana. Hablaba de las guarniciones y comisarías convertidas en campos de concentración. De las mentes perturbadas de los militares que torturaban. Decía, apenas un año después del golpe y en medio de la censura y el terror: “Quince mil desaparecidos y desaparecidas, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror”.

Pero hay otro párrafo, que cada día se entiende mejor. Le decía a los militares:»Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada».

Ahí estaba la clave para entender el crimen: la miseria planificada.

Walsh fechó esa carta el 24 de marzo de 1977, distribuyó varias copias, y un día después fue secuestrado por los militares.

Nunca más se supo de él.

Es otro desaparecido.

Érase una vez 14 mujeres: La historia de las Madres de Plaza de Mayo

En esa noche, hubo un parto.

En medio de la oscuridad, un alumbramiento.

Nació una historia.

Muchas madres y padres salieron a buscar a sus hijos. Salieron de sus casas, salieron del útero de su rutina habitual a enfrentar al aparato represivo más imponente de la historia del país. Llevaban impresas en la piel la desesperación y el amor, y de allí les nació el coraje. Recorrieron hospitales, caminaron juzgados, se atrevieron a ir a comisarías y cuarteles. Buscaron a las morgues. Nadie sabía nada. La ley del silencio. Cada día era la esperanza de una noticia. Cada noche era la frustración del silencio.

Los padres varones, de a poco, volvieron a sus trabajos.

La mayoría de las madres eran amas de casa: tenían intacto el tiempo y la sensación de que no había otra cosa que hacer que dedicar cada hora, cada minuto y cada segundo de vida a la búsqueda.

Estaban solas, moviéndose, preguntando inútilmente, aturdidas por tanto silencio. De a poco, empezaron a cruzarse por los mismos laberintos, a reconocerse y a descubrir que había otras que compartían esa especie de señal que cada una llevaba como un código secreto en la mirada: la desesperación y la incertidumbre.

Ese fue un primer triunfo contra el aislamiento. Comenzaron a encontrarse, reunirse, acompañarse. Estar juntas fue el modo de escaparle al terror de estar solas. Pero fue mucho más que eso.

Un día, esas mujeres se descubrieron a sí mismas en una iglesia militar, donde un cura psicópata les recomendaba santa paciencia y las confundía con rumores, insinuaciones y desinformaciones. Intuición femenina: les estaban mintiendo sistemáticamente, nadie hacía nada por salvar a sus hijos.

Una de esas mujeres dijo: Basta.

Y dijo: tenemos que ir a la Plaza de Mayo, tenemos que hacer ver y oír lo que nos pasa. Era una mujer con nombre de flor.

Y ese grupo de mujeres decidió que Azucena Villaflor tenía razón: su lugar sería la Plaza de Mayo.

La plaza sería el territorio de estas madres.

No tenían oficina, pero habían encontrado un lugar espacioso, aireado, iluminado y muy céntrico.

No tenían sillones mullidos, pero había bancos de plaza.

No había escritorios, pero tenían las faldas para apoyar allí las carpetas, expedientes, cuadernos o que hiciera falta.

No tenían alfombras, sólo baldosas y unas palomas revoloteando.

No tenían recepción, pero podían verse de lejos mientras iban llegando. No tenían teléfonos, pero se pasaban papelitos con mensajes, informes, o futuros puntos de encuentro.
Ocultaban esos mensajes en ovillos de lana, por si la policía o los militares se les cruzaban en el camino.

No querían que las descubrieran. Ya que tenían los ovillos, llevaban agujas y tejían en la plaza, mientras iban pasándose información, inventando qué hacer, cómo buscar, cómo evitar la impotencia de no hacer nada. Penélope tejía esperando el regreso de su marido. Ellas tejían juntas las acciones para buscar a sus hijos y denunciar lo que estaba pasando.

La primera vez fue el sábado 30 de abril de 1977. Eran sólo 14 en la Plaza de Mayo. Como no había casi nadie, decidieron volver el viernes siguiente. Después, una de las madres avisó, como atajándose de los malos augurios: “Viernes es día de brujas”. A la semana siguiente empezaron a encontrarse los jueves, el día que nunca más abandonarían, para escaparle a las brujas.

La policía empezó a desconfiar. Por el Estado de Sitio, se impedía cualquier reunión de tres personas o más, por ser potencialmente subversiva.

Para decir la verdad, en este caso tenían razón: buscar la vida era subversivo. Como pájaros de uniforme, los policías empezaron a revolotear alrededor esas mujeres que hablaban y tejían de los asientos de la plaza. Ordenaron: “Caminen, circulen, no se pueden quedar acá”. Ellas se pusieron a caminar y a circular alrededor del monumento a Belgrano, en sentido contrario a las agujas del reloj: como rebelándose contra cada minuto sin sus hijos.

Marchaban, cada jueves, en las narices del gobierno dictatorial más temible. La plaza ya era el territorio de las Madres.

Algunos periodistas extranjeros descubrieron esas raras vueltas y vueltas. Consultaron a los militares. Les contestaron que eran unas mujeres trastornadas, unas Madres Locas que andaban buscando a gente que no estaba en ningún lado. Gran parte de la sociedad prefería no darse por enterada. La censura bloqueaba orejas, cerebros y corazones. Las madres locas eran las únicas que parecían cuerdas, tejiendo y circulando al revés que las agujas del reloj.

En octubre de 1977 se sumaron a la peregrinación a Luján, que congregaba a un millón de jóvenes. El problema era cómo encontrarse y reconocerse en la multitud. Alguien propuso que todas se pusieran un pañuelo del mismo color. Lo del color era un problema, pero entonces una de las madres tuvo una ocurrencia: ¿Por qué no nos ponemos un pañal de nuestros hijos? No existían los pañales descartables y la mayoría de las madres todavía guardaba los de tela, tal vez pensando en los nietos.

Frente a la Basílica, reclamaron y rezaron por los desaparecidos y desaparecidas. Todos los que estuvieron pudieron verlas, identificadas con los pañales blancos en sus cabezas. Poco después hubo una marcha de los organismos de derechos humanos, que terminó con 300 personas detenidas, incluidos –por error- varios periodistas extranjeros. Gracias a tanta eficiencia, el mundo empezaba a enterarse de lo que ocurría. En la comisaría las Madres rezaban Padrenuestros y Avemarías. Los policías no se atrevían a incomodar a mujeres tan devotas. Entre rezo y rezo, haciendo cruces, miraban a los uniformados, les decían “asesinos”, y seguían rezando. Amén.

El hecho de reunirse, romper el aislamiento, buscar a sus hijos, se convirtió en sí mismo en un delito. Diciembre de 1977, un oficial de la marina que se hacía pasar por hermano de un desaparecido organizó el secuestro y desaparición de tres de las madres, dos monjas francesas y otros familiares y amigos. Así era el coraje militar.

Las madres estaban organizando la colecta para publicar una solicitada el 10 de diciembre, denunciando las desapariciones.

El 8 de diciembre secuestraron a Esther Careaga y a Mary Ponce de Bianco en la Iglesia de Santa Cruz, junto a ocho personas más, incluida la monja francesa Alice Domon. Esther era paraguaya. Ya había encontrado a su hija adolescente, a la que los militares habían liberado. Las otras madres le habían pedido que volviera a su casa, que ya no se arriesgara más. Esther no les hizo caso, decidió seguir junto a ellas hasta que encontraran a cada uno de sus hijos.

Dos días después, desapareció la mujer con nombre de flor. El terror de aquellos tiempos superó todo lo imaginable. Desaparecían quienes buscaban a los desaparecidos y desaparecidas. Pero los militares habían sido selectivos: secuestraron a quienes todas siempre consideraron “las tres mejores madres”. Sin Azucena, había que elegir: seguir, esconderse, o volverse a casa. Para las madres no hubo demasiadas dudas: ahora no solo debían buscar a sus hijos e hijas, sino también a sus amigas y compañeras. Lograron sobreponerse a la parálisis y al terror, para seguir su marcha.

Azucena había parido la idea de que las madres se organizaran para nunca más estar solas en su lucha. Y había dicho algo: “Todos los desaparecidos son nuestros hijos”. Así estaba socializó la maternidad, potenció a cada madre y le dio grandeza a cada minuto de resistencia.

Llegó el Mundial 1978. El fútbol tapando de gritos y sonrisas la realidad, mientras a pocas cuadras de la cancha de River seguían torturando gente en la ESMA. El mundial fue oxígeno para los militares: para seguir matando y seguir castigando cada vez a más gente con la miseria planificada. Las madres cambiaron sus lugares y horarios de reunión. No todos los jueves iban a la Plaza, para evitar que las detectaran. Cuando iban, la policía les largaba los perros. Cada una llevaba un diario enroscado para sacarse a los perros de encima, una de las pocas cosas útiles para las que servían los diarios de esa época.

Muchas veces detenían o demoraban a alguna de ellas en las comisarías. Se les ocurrió una idea: cuando una iba presa, se presentaban todas y pedían ir presas ellas también. Los policías veían llegar a decenas y decenas de mujeres que exigían ser encarceladas junto a su compañera. Una vez fueron tantas las que exigieron ser detenidas, que tuvieron que llevarlas en un colectivo de la línea 60.

Madres locas, dirían los policías, que no sabían bien qué hacer: muchas veces las soltaban para sacárselas de encima.

Cuando en la Plaza le pedían documentos a una, todas las demás se acercaban a la policía a entregar también los suyos. Cientos de documentos, cédulas y libretas cívicas, que la policía tenía que verificar. De paso, las madres se quedaban más tiempo en la plaza.

En 1979 llegó al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También el fútbol jugó en contra. El mundial juvenil tenía a todos pendientes de Maradona, y los militares aprovecharon para que relatores de fútbol y periodistas radiales llamaran a la gente a Plaza de Mayo, y que de paso repudiaran a quienes hacían cola para declarar ante la Comisión. Querían mostrar lo que llamaban “la verdadera imagen del país”. Decían: “los desaparecidos algo habrán hecho”, o “por algo será que se los llevaron”. Los hinchas, sin embargo, no molestaron a los que estaban esperando para hacer sus denuncias.

Ya era la época de la plata dulce, la fiesta de las multinacionales, el dólar barato, miles de argentinos gastando en el exterior lo que nunca habían sabido ganarse, gracias a la miseria planificada de millones.

Los diarios y las revistas no sólo censuraban la información para defender su negocio, sino que hacían campañas por los militares: “Los argentinos somos derechos y humanos”. Confirmado: nunca hay que subestimar la estupidez humana, la capacidad de negación, el tamaño de la crueldad.

En ese 1979 hubo otro parto, otro alumbramiento: las Madres decidieron crear la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Si todas estaban en peligro, esa era una forma de mantener la lucha viva. La casualidad, o el destino, determinaron que la asociación fuese creada en una fecha imposible de olvidar: 22 de agosto. Habían pasado siete años de la masacre de Trelew, aunque parecían siete siglos.

Los militares asesinos argentinos inventaron un conflicto contra los militares asesinos de Chile, que a todos les servía para ganar tiempo en el poder. En esos días fue muy próspero el negociado de la fabricación de ataúdes, hasta que el Papa intervino. Secuestros clandestinos y desapariciones en la noche, permitían mirar para otro lado. Guerra abierta entre gobiernos tan vecinos y tan beatos era demasiado. Hasta para el Vaticano. Amén.

Seguían encontrándose en plazas y bares. Para que no las descubrieran cambiaban el nombre. Si iban a ir a Las Violetas, decían Las Rosas. Ellas mismas llevaban en sus carteras las carpetas, las denuncias, los expedientes.

Recién en 1980, gracias a los apoyos internacionales, las Madres pudieron tener una oficina. Pero también ese año decidieron volver a su territorio, la Plaza de Mayo, para nunca más abandonarla.

Fueron un jueves, al jueves siguiente las estaba esperando un escuadrón entero, con las armas gatilladas. Ellas cambiaban el horario, circulaban por donde no las veían. Poco a poco envolvieron a la Pirámide de Mayo con sus marchas que nadie podía detener. Llevaban diarios enroscados. Pronto aprendieron de sus hijos, y llevaban también botellitas de agua y bicarbonato por si las esperaban con gases lacrimógenos. No necesitaban gases para llorar. Pero habían decidido transformar el llanto en acciones.

Los militares eran la rigidez y la violencia. Las madres eran la fluidez y la energía. Los militares y la policía eran la muerte. Los verdugos. Las madres eran la vida.

Se editó el primer boletín de Madres, se iba ganando apoyo afuera y adentro. Los militares llamaron a los viejos políticos a dialogar, como abriendo el paraguas frente a la crisis económica y a su propio desgaste. Pero las Madres estaban simbolizando dónde estaba la verdadera política, y quiénes eran sus nuevos protagonistas. En 1981 lo demostraron retomando la Plaza y haciendo la primera Marcha de la Resistencia. Solas, pocas, pero juntas, resistiendo 24 horas seguidas.

Vinieron épocas de ayunos, de tomas de iglesias y catedrales. Los jóvenes, sobre todo, se conmovían. Nació la consigna “aparición con vida”.

El 30 de abril de 1982, hubo manifestaciones de protesta en Buenos Aires contra la situación económica, la miseria planificada, con la policía reprimiendo a todos. Dos días después, se llenó la Plaza de Mayo para aplaudir a los militares que habían invadido Malvinas, creyendo que así se iban a reciclar en el poder en una especie de brindis perpetuo.

Las Madres dijeron que la guerra era otra mentira. Los militares que secuestraban cobardemente, torturaban clandestinamente y asesinaban tirando cuerpos al río, no podían convertirse de un día para otro en patriotas impecables y valerosos guerreros. Por decir eso, acusaron a las Madres de antinacionales. Ellas inventaron un cartel: “Las Malvinas son argentinas. Los desaparecidos también”. Muchos que acompañaban a las Madres las criticaron: había que estar del lado de la guerra, del lado de los militares. El tiempo mostró quién tenía razón sobre los guerreros, entre ellos el mismo que había delatado a Azucena, Esther y Mary.

La derrota de los militares resucitó la posibilidad de la democracia. Se abrió la multipartidaria, formada por cantidad de partidos y políticos muchos de los cuales, durante los tiempos más duros de la represión, habían sido expertos en el arte de callar.

En 1983 hubo elecciones, Alfonsín llegó a la presidencia, y las madres hicieron la marcha de las siluetas para que nadie olvidara a los ausentes. En los afiches decían que esos hijos e desaparecidas habían luchado por la justicia, la libertad y la dignidad.

El gobierno formó la CONADEP, la comisión nacional para la desaparición de personas. Las madres desconfiaron, no quisieron integrarla. Siempre prefirieron la calle, y no las comisiones. Crearon un periódico, la Asociación iba creciendo y seguía reclamando aparición con vida y castigo a los culpables.

En 1985 Alfonsín las citó, pero luego no las atendió porque tenía que ir al Colón, según la explicación oficial. Las Madres tomaron la Casa Rosada, y se quedaron ahí instaladas como forma de resistencia pacífica. Esas acciones mostraban la grieta entre los discursos sobre los derechos humanos que hacía el gobierno, y la realidad. Y mostraban cómo el protagonismo político se desplazaba de los políticos de museo, a los movimientos generados en la sociedad para enfrentar los problemas tomando las riendas de sus propias decisiones.

Se hizo el juicio a las Juntas, pero sólo hubo dos condenas a prisión perpetua. Las de Videla y Massera. Los otros jefes militares recibieron penas bajas, o fueron absueltos. Las Madres opinaron del siguiente modo: se levantaron y se fueron de la sala de audiencias.

Seguían las acciones, marchas, escraches a los militares en sus casas, viajes y campañas en todo el mundo, la lucha contra las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, La lucha contra las rebeliones de Semana Santa y de los carapintadas, La marcha de las manos, La marcha de los Pañuelos, cuando taparon la casa de gobierno de pañuelos blancos, los premios internacionales.

El apoyo a los conflictos, a las huelgas, a los reprimidos y a los perseguidos.

Empezaban a hacer propia una idea: el otro soy yo.

Las Madres, además de denunciar lo que había ocurrido con sus hijos, hicieron otra cosa: comenzaron a levantar las mismas ideas y sueños por las que esos jóvenes habían luchado.
Por eso sintieron que aún sin estar, sus hijos las estaban pariendo.
Aquellas amas de casa desgarradas por la desesperación, habían logrado transformar el dolor en acción y en pensamiento.

Todas estas luchas se multiplicaron al infinito cuando Menem llegó a la presidencia para perfeccionar, en democracia, la miseria planificada: privatizó el país, regaló el Estado, masificó el desempleo, protegió a toda clase de mafiosos, asesinos y corruptos, y además los puso a gobernar con él. De paso indultó a todos los militares que habían sido condenados.

Hubo más de lo mismo cuando subió De la Rúa, y las madres estuvieron allí, nuevamente en la plaza, el 19 y 20 diciembre, cuando ese gobierno intentó imponer el Estado de Sitio y se dedicó a reprimir a miles y miles de personas hartas de tanta decadencia y de tanta mentira. Nuevamente las plazas se llenaron de balas, y de jóvenes muertos.

La historia reciente es más conocida, las Madres y su universidad llena de jóvenes, de movimiento, de conferencias, de proyectos. Las Madres y su flamante radio, para que se escuche cada cosa que hay que decir. La intervención en cada lucha contra las mafias, contra la miseria, contra la muerte.

Y cada jueves, como siempre, las madres circulando, tejiendo solidaridad, construyendo este territorio de la Plaza para que sea el espacio de todos.

Había una vez un país con nombre de mujer, donde la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Y en ese país de nombre plateado, los sueños y la vida tuvieron que aprender cómo enfrentar a los verdugos. Las madres están dejando esa herencia.

Cómo convertir al dolor, en acción.

La parálisis y el miedo, en lucha.

La desesperación, en coraje.

Las lágrimas, en acciones.

Para acorralar a la muerte, como el primer día:

tejiendo luchas,
haciendo circular los sueños,
y alumbrando la vida.

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A 50 años del golpe

Memoria del futuro 

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Por Sergio Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

Es 24 de marzo, son 50 años del golpe, y es un flujo permanente de personas y de energías que van a la Plaza por avenida de Mayo, por las paralelas, por las perpendiculares, por las diagonales y por todas las geometrías del alma. 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Son miles de gestos, abrazos, canciones y banderas bajo el sol de un día hermoso, o a la sombra de ciertos modos de entender la vida, la justicia, la verdad, la memoria, y cosas por el estilo. La alegría, por ejemplo, la cuarta palabra que les Nietes nos propusieron agregar a aquella trilogía.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

 Cosas por el estilo que son escasas en tiempos oscuros, pero que en días como este parecen brillar como ese sol que también abraza, canta y se embandera acompañando a la gente. 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Hay un acto único, como si una forma de sentido común hubiera logrado florecer pese a las divisiones de las subdivisiones, y más alla de la fragmentación de las particiones. 

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Hay intentos de fumigar la marcha con gas pimienta junto al Cabildo, pero la templanza de la gente se impone al delirio represivo. El cabildo es el de las personas que están allí.

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Y en ese cabildo humano, no de ladrillos, hay un lema que borda corazones y expectativas. La pregunta más antigua y la más reciente: «Que digan dónde están».

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

El gran tema es qué ocurrirá con esta potencia social que late hoy en las calles, a partir de mañana. 

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Cuando ya no sea 24 ni sean 50 años, sino cada minuto de cada día de cada tiempo presente, para seguir intentando que la vida sea lo mejor posible con memoria, verdad, justicia (y alegría) en el país del Nunca Más. 

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Memoria del futuro 

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Memoria del futuro 

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Memoria del futuro 

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Memoria del futuro 

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Derechos Humanos

Equipo Argentino de Antropología Forense: 12 cuerpos hallados en el centro clandestino militar de La Perla

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Los restos de 12 personas detenidas desaparecidas fueron encontrados en la Guarnición Militar La Calera, de Córdoba, donde funcionó durante la dictadura el Centro Clandestino de Detención La Perla. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó los análisis antropológicos y genéticos que permitieron comenzar a detectar las identidades, por ejemplo, de Mario Nívoli, Eduardo Jorge Valverde Suárez,  Oscar Reyes, Ramiro Bustillo, Raúl Oscar Ceballos Canton y de las mellizas de 18 años Adriana y Cecilia Carranza. Reproducimos además la nota publicada en MU La justicia en el cuerpo, que describe al EAAF y su valor para comprender no solo el pasado, sino el presente desde un punto de vista científico y documental, frente a los intentos negacionistas a casi 50 años del golpe de Estado.

El Juzgado Federal N°3 de Córdoba, conducido por el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, informó la identificación de 12 personas detenidas-desaparecidas como resultado de los trabajos de análisis antropológico y genético realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense sobre los restos óseos recuperados en el la Guarnición Militar La Calera, Córdoba, donde funcionó el Centro Clandestino de Detención de La Perla.

Equipo Argentino de Antropología Forense: 12 cuerpos hallados en el centro clandestino militar de La Perla

El trabajo de detección de restos de desaparecidos en La Perla, Córdoba.

El primer identificado fue Mario Alberto Nívoli, de Ucacha, Córdoba. Tenía 28 años, dos hijos (2 años y cuatro meses), estudiaba ingeniería química en la Universidad Nacional del Litoral y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. El 14 de febrero de 1977, de madrugada, fue secuestrado frente a su familia. Su hija María Soledad declaró al conocerse el hallazgo de los restos de su padre: “Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido. Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”.

Bustillo Rubio y Reyes, eran militantes del Partido Comunista, y trabajaban en Fiat. Fueron secuestrados el 18 de octubre de 1977. Bustillo tenía 27 años, estudiaba 4to año de Ingeniería en la UNC, tenía un hijo pequeño y esperaba otro más. Reyes era padre de cinco hijos.

Eduardo Jorge Valverde Suárez fue secuestrado el propio 24 de marzo de 1976. Tenía 36 años. Era abogado egresado de la UNC. Raúl Oscar Ceballos Cantón. “Tucho”, cordobés, estudiaba ingeniería y también trabajaba en la planta Materfer de la FIAT. Militaba en la agrupación Montoneros “Felipe Vallese”.

Se identificó también a las hermanas Adriana María y Cecilia María Carranza,”Las Mellis”. Tenían 18 años y eran las menores de ocho hermanos. Adriana estudiaba Ciencias de la Información y Cecilia Ciencias de la Educación en la UNC. Las secuestraron juntas en la pensión donde vivían en la madrugada del 15 de mayo de 1976.

Equipo Argentino de Antropología Forense: 12 cuerpos hallados en el centro clandestino militar de La Perla

Raúl Ceballos, las mellizas Adriana y Cecilia Carranza, Oscar Reyes, Eduardo Valverde, Ramiro Bustillo y Mario Nivoli, desaparecidos, ahora identificados en La Perla. 

Unas 2.500 personas pasaron por ese centro clandestino de detención. La investigación del EAAF partió de testimonios, imágenes satelitales, tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging, de detección a través de pulsos láser) y análisis de fotos aéreas históricas de 1979 surgidas del Catastro de la Municipalidad de Córdoba.

La noticia muestra una vez más lo ocurrido durante la dictadura, frente a las operaciones negacionistas agitadas por el el oficialismo y diversos sectores. El EAAF ha tenido un valor crucial para el esclarecimiento científico de muchas de esas desapariciones, al poder identificar miles de cuerpos.

Para conocer a esa organización, y por su valor documental a 50 años del golpe que instaló la dictadura de 1976, reproducimos esta nota publicada en MU.  

Equipo Argentino de Antropología Forense

La justicia en el cuerpo

El Equipo Argentino de Antropología Forense es una referencia internacional en la búsqueda y reconocimiento de personas desaparecidas. En este 2025 se están cumpliendo 40 años del Juicio a las Juntas que tuvo entre sus testimonios cruciales al del científico norteamericano Clyde Snow. El trabajo forense fue el que permitió identificar restos de víctimas de la dictadura, que así pudieron ser juzgados como homicidios cuando el delito de desaparición no existía. Aquella declaración de Snow fue uno de los espaldarazos para este grupo. Cómo nació, qué descubre, cómo es su trabajo cotidiano, y por qué se convirtió en un símbolo en el mundo. En tiempos complejos en los que parecería que faltan ejemplos e inspiraciones, aquí hay uno de tantos: un equipo en movimiento, que reúne la ciencia y lo social -pese a los frenos libertarios- para sostener un modelo que rompe al negacionismo y revela la verdad.

Por Lucas Pedulla.

(Publicada originalmente en la revista MU)

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