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Crónica del Estado imbécil. Petróleo: entre la privatización y la desmovilización kirchnerista

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Una conferencia sobre el petróleo y el saqueo de los recursos naturales en Latinoamérica reunió en el Instituto Goethe de Buenos Aires a la mexicana Ana Esther Ceceña (intelectual profundamente ligada al zapatismo), el boliviano Oscar Olivera (vocero de las coordinadoras para la Defensa del Agua y la Recuperación de los Hidrocarburos), y a los argentinos José Pepino Fernández (UTD-Mosconi), Fernando ‘Pino’ Solanas (ex diputado, cineasta) y Eduardo Basualdo (economista). Se trazó un panorama -¿asombroso?- sobre los resultados de la privatización petrolera y su viscosa continuidad en el gobierno de Kirchner. Qué se dijo en ese encuentro, la definición sobre “el sistema argentino”, y la inquietante sensación de que la sociedad mantiene –frente a demasiados temas- una resignación levemente suicida.

“Lo que hace la Argentina es igual que decirle a los empresarios: entren a los bancos, bajen a los tesoros, lleven las divisas que necesitan ustedes, ciudadanos tan honrados como nuestros petroleros, que siempre han sido honestos y pacíficos, y digan por declaración jurada cuánto se llevaron. Nadie los va a controlar. Ese es el sistema argentino. Una vergüenza” dijo Fernando “Pino” Solanas indignado, y siguió:

“Y esto lo sabe el señor Kirchner (presidente argentino) que mantiene a un conjunto de funcionarios que vienen del riñón de las privatizaciones. Es un escándalo, una inmoralidad. La energía es un bien social, un derecho humano. La energía debe democratizarse”.

Tal el tono de la conferencia El petróleo y los recursos naturales en la lucha emancipatoria, que se realizó en el Instituto Goethe, convocada por el propio instituto, Alerta Argentina, y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Escuchando esa definición sobre “el sistema argentino” había unas 150 personas, y un panel fuerte:

Ana Esther Ceceña, intelectual mexicana profundamente ligada al zapatismo, Coordinadora del Grupo de Trabajo “Hegemonía y emancipaciones” de Clacso y directora de la revista Chiapas, de México.

El boliviano Oscar Olivera, secretario general de la Federación de Fabriles de Cochabamba, vocero de las coordinadoras para la Defensa del Agua y de la Vida, y por la Defensa y Recuperación de los hidrocarburos.

José “Pepino” Fernández, de la UTD de General Mosconi, Salta, piquetero y ex petrolero que acumula 76 procesos en su contra iniciados por jueces afines a las petroleras.

Eduardo Basualdo, director de la Maestría en Economía de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Y el ya presentado Pino Solanas, autor de un documental clásico, La hora de los hornos, y uno reciente, Memorias del saqueo, además de ex diputado y fundador del Movimiento para la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (MORENO).

Como moderadora, Maristella Svampa, investigadora docente de la Universidad de General Sarmiento y del Conicet, miembro además de Alerta Argentina. Luego hablaron también Mario Rearte (de la coordinadora de ex ypefeanos de zona norte), Pablo Bertinat

(del Programa Desarrollo Sustentable y del Foro de Ecología política) y Ariel Ruiz, trabajador de Caleta Olivia -Santa Cruz- donde siguen detenidas seis personas por reclamar puestos de trabajo, acusadas de delitos absurdos, por lo que Ruiz pareció interpretar como una clarificación del estilo Kirchner frente al tema.

Pepino Fernández abrió la charla con una breve intervención en la que denunció por enésima vez -ante la indiferencia sorda de los gobiernos- que las petroleras contaminan, que el gobernador Romero es cómplice de las empresas, que no se controla nada y que a nadie parece importarle. Reivindicó al general Enrique Mosconi (1877-1940), por su defensa de los recursos naturales.

(Luego sería reivindicado Arturo Illia, presidente entre 1963 y 1966. Y se informó que incluso la mera aplicación de la actual ley de hidrocarburos, vigente desde tiempos de Juan Carlos Onganía y su ministro Adalbert Krieger Vasena, haría caer eso que Solanas llamó el sistema argentino).

Privatizar el agua de lluvia

Oscar Olivera describió cómo Bolivia no es un país pobre, sino rico, por su biodiversidad, sus ecosistemas, la producción forestal, la riqueza amazónica, el agua dulce y -obvio- el gas y el petróleo. Además hay producción de coca, minería (zinc, hierro, oro, plata, tungsteno, antimonio).

“Pero veamos quién se lleva esa riqueza” dijo mientras mostraba imágenes de los ex presidentes Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Losada, entre otros. Definió como un “contubernio” la relación entre gobernantes y petroleras, denunció como totalmente ilegals 75 contratos de extracción de recursos y explico que Bolivia ha perdido más de 5.000 millones de dólares. Mostró la imagen de un ejecutivo de Repsol que felicitaba a Bolivia por ser “muy rentable: por cada dólar de inversión, se ganan 10 dólares” (sic). Contó que a partir de una disposición del Banco Mundial se prohibió a los bolivianos acumular agua de lluvia.

Recordó que en Bolivia continúa “muy sutilmente” la prohibición promovida por el Banco Mundial de acumulación de agua de lluvia. (Todo empezó en Cochabamba, en el 2000. Se privatizó el servicio de agua a la norteamericana Bechtel Corporation que aplicó un tarifazo y llegó a querer cobrar a quienes acumulaban agua de lluvia, milenaria costumbre allí, lo que derivó en la llamada Guerra del agua, levantamiento popular reprimido con entusiasmo por las autoridades. Bechtel luego denunció a Bolivia -en el Banco Mundial- por no haber podido llevar adelante su proyecto).

La Guerra del Agua terminó con cinco muertos y más de cien heridos en el 2000. En el 2003 la represión contra los levantamientos para evitar la depredación del gas mató a 33 personas, y hubo casi 300 heridos.

“El 17 de octubre de 2003 el presidente Sánchez de Losada tuvo que huir del país, como antes lo había hecho Kirchner”, dijo Olivera, quien antes de aclarar sonriendo “De la Rúa” ya estaba recibiendo aplausos de la concurrencia de Goethe.

Aprovechó para explicar que el actual gobierno boliviano de Carlos Mesa “no es ni más ni menos que un paralelo del gobierno de Kirchner, porque genera desmovilización mientras continúa el saqueo”.

Para entender el saqueo

Ana Esther Ceceña relató de qué modo se convenció a los países latinoamericanos de algo incierto: que exportar petróleo es bueno. “Se convenció a nuestros países -donde se creía que el petróleo era un bien estratégico que podía dedicarse al desarrollo industrial- de que en realidad había que exportar petróleo para financiar el desarrollo. ¿En qué momento fue? El de la crisis de la OPEP” (En 1973 los países productores de petróleo se pusieron de acuerdo, frente a las grandes potencias, para fijar cuotas de producción y precios del crudo).

Ceceña explicó que en ese momento los Estados Unidos comprendieron que necesitaban productores alternativos. Los más cercanos, accesibles y fáciles de controlar fueron los países latinoamericanos, donde no se sabía ni cuánto petróleo había. Se produjo entonces la siguiente secuencia.

“Se dijo que si había mucho petróleo, y se lo exportaba, íbamos a ser más ricos. Pero para eso había que hacer inversiones en exploración”.
Para invertir, había que endeudarse. Dijo Ceceña: “En poco tiempo la deuda se triplicó, y además el precio del petróleo cayó”. El endeudamiento para enriquecerse terminó siendo empobrecimiento al cuadrado.
Con la idea de la exportación aparece la de privatización. “El Estado entrega los recursos que tiene, y ya no tiene de dónde generar riqueza”. (Salida típica para obtener recursos: endeudarse más aún).
Siguió Ana Esther: “Se generó un círculo vicioso. No para Estados Unidos que así puede mantener sus propias reservas petroleras intactas durante mucho tiempo, mientras usa el petróleo de nuestros países”.
Estados Unidos tiene el 6% de las reservas mundiales de petróleo, pero consume más del 25%. Se está previendo el agotamiento del crudo, razonó Ceceña, pero todavía no aparecieron fuentes alternativas. Los dos elementos básicos para producir electricidad son petróleo y agua.

“La lógica de privatización de cada uno de nuestros países no es una lógica propia. Aunque digan que el gas de Bolivia se exporta para ayudar a la Argentina, tiene una ruta muy precisa: sale por Argentina o chile rumbo al norte de México, y de ahí se traslada directamente al área industrial de California”.

Las mismas empresas que están en Bolivia aparecen en los proyectos gasíferos mexicanos, donde el petróleo no ha sido formalmente privatizado: “Pero se lo está haciendo con un esquema de contratitos. Para la exploración en un caso, para explotación en otro, para alguna cuenca de gas, o una plataforma petrolera, o el Golfo de México. Ahí perforan Repsol y Esso”. Los “contratitos” son una privatización de hecho.

Ceceña dijo que las tres grandes zonas petroleras del mundo son Medio Oriente, América Latina (hasta la Antártida) y toda el área alrededor de Nigeria, en África. “El ejército norteamericano ha entrado a todas esas regiones, de diferentes maneras”.

Explicó que a veces no parece entenderse que el petróleo mueve el mundo, imponiendo toda clase de condiciones. “Impone modos de producir y de consumir, impone patrones tecnológicos y modos de apropiación del territorio. No se trata sólo de un recurso. Es todo un patrón de organización de la producción, del comercio y de la vida, que se nos impone a través del saqueo de estos recursos”.

Recursos, además, como los minerales y el agua -la de lluvia incluso.

Sobre los resultados de la asociación comercial entre México y los Estados Unidos, Ceceña informó: “En diez años de tratado de libre comercio, el número de obres se duplicó. Los tratados favorecieron a los empresarios pero no a los pueblos, que están empobrecidos y degradados”.

Propuso entonces pensar que “la defensa de nuestros recursos es la defensa de nuestras vidas y nuestro futuro. La lucha es por el territorio y por la vida. Es la única alternativa que tenemos, y una necesidad para detener la carrera armamentista y la carrera económica de ocupación de nuestros territorios que han emprendido los grandes poderes, principalmente los que están en los Estados Unidos”.

¿Cómo industrializar el país?

Eduardo Basualdo recordó cuál era el fundamento racional para que existiera un monopolio estatal:

1) “Asegurar al país la oferta de un bien estratégico y buscar el autoabastecimiento porque estaba claro, hace ya muchas décadas, que la posibilidad de industrialización dependía de la posibilidad de disponer de petróleo”.

2) “Garantizar la apropiación social de la renta, y no la privada ni la oligopólica”.

3) “Asegurar la preservación ambiental y el uso racional de los recursos”.

Aclaró Basualdo que las ofensivas sobre estos recursos no han sido solo del capital extranjero sino también del capital oligopólico local. “Hubo muchos momentos de avance a través de la concesión de contratos durante la última etapa del peronismo, el desarrollismo, las concesiones durante la dictadura, el Plan Houston” (en gobierno radical de Alfonsín).

Agregó, pensando en el futuro, que la posibilidad de industrialización futura del país no depende sólo de que exista una empresa estatal sino una regulación estatal del mercado petrolero.

“El Estado fijaba desde el precio en boca de pozo hasta el precio final de los combustibles, los impuestos, los márgenes de distribución. Los privados y contratistas no disponían del petróleo”.

A partir de los 90, dijo Basualdo, ocurrieron dos cuestiones concatenadas:

La transferencia de YPF a manos privadas. “Un proceso gradual y violento al mismo tiempo, ya que primero el Estado se reserva el 51% de las acciones, luego el 20% y finalmente Repsol compra el 100% de YPF”.”
“La desregulación, que consistió en correr al Estado de la regulación. Se transfirió la capacidad regulatoria al monopolio privado, y así se permitió la convergencia entre el precio interno con el internacional. Es una clave para entender el proceso de desindustrialización del país. Se desvinculó a la producción petrolera de la creación de una industria.
Dijo al terminar: “Quiero ratificar la imposibilidad de plasmar un proyecto alternativo de carácter popular sin revertir la situación de la renta (se refería básicamente a la renta agropecuaria y a la petrolera). No hay posibilidades de industrialización. No hay posibilidades de superar lo primario (campo, minerales, petróleo), sin utilizar lo primario para generar industrias”.

La mayor chatura cultural

Pino Solanas dijo que estamos en una civilización del petróleo. “Es un recurso importantísimo. No diría que el único porque seríamos esclavos de lo irreversible, dado que el recurso parece ser que se acabará en 50 o 60 años”. El crecimiento demográfico mundial y el aumento de consumo de Estados Unidos y China, marcan ese medio siglo hasta que se llegue a un mundo sin petróleo.

Sostuvo Solanas: “Lo que nos sorprende es la ineptitud, la ignorancia o la complicidad militante de quienes nos han gobernado, y de quienes están también al frente de los organismos técnicos, incluso en el gobierno actual. La Secretaría de Energía está en manos de los mismos funcionarios y personajes que fueron ejecutivos activos en los peores momentos de la privatización del menemato”.

Explicaciones para que ocurra lo que ocurre:

“Aquí reina la imbecilidad. Pocas veces hemos vivido un momento de tanta chatura intelectual y cultural. Somos víctimas de la derrota cultural que nos provocó el neoliberalismo y el posmodernismo en la década del 90, empezando por el Consenso de Washington, donde nada podía cambiarse, y cualquier y cualquier idea de defender valores sociales o de lo público era anacrónica”.
“Digo derrota cultural, que es más profunda que la política, porque es la derrota en las convicciones y en el sentimiento”.
Solanas expresó que la sensación que quedó fue la de que no había cambio posible, y que sólo existía la posibilidad de subirse al supuesto tren de la historia: “En realidad, al último vagón de este tren carguero destrozado, penoso, corrupto e inmoral, pero que todos suponían que era el último que pasaba”.

Dijo que revertir esa noción es una tarea colectiva a la que, siguiendo su razonamiento, no se dedica casi nadie. “Hasta hace poco en ninguna de nuestras universidades había un solo trabajo que explicara cuáles fueron las consecuencias sociales que tuvo una de las mayores bestialidades cometidas en la Argentina, además de la privatización del petróleo: la aniquilación del ferrocarril. Ninguna nación culta del mundo destruye su ferrocarril. Aquí, de 36.000 kilómetros de vías quedaron 8.000. Pagamos más subsidios que antes. Cerraron 800 estaciones, dejando 800 pueblos fantasmas, y miles de personas que se mudaron a la periferia de las grandes ciudades”.

Solanas detalló que todo eso se hizo con el aval de casi todos los medios de prensa, y que aún hoy el diario La Nación se indigna con cualquier cosa que se parezca a la reestatización ferroviaria: “Hasta qué punto va el cinismo del diario del señor Escribano (Claudio Escribano, en realidad, no es el dueño aunque lo parece) que se cuida de informar que los ingleses renacionalizaron sus propios trenes”.

La renta que dejaba el petróleo al fisco, según Solana, es idéntica a la que aportaban las provincias de Buenos Aires, La Pampa, y todas las de la Patagonia. “Es como si una guerra nos hubiera cortado el territorio por la mitad. Pero ocurrió alegremente. Acá no hubo guerra. Acá hubo una acción corruptora de las petroleras. Y silencio, porque todo lo que pasó también fue por el bombardeo de los medios, en manos de comunicadores canallas y traidores que no eran ni periodistas, sino empresarios”.

Mencionó el caso del conductor de A dos voces, Marcelo Bonelli, que escribió en 1984 el libro “Un volcán en llamas”. “Ahí denunciaba todos los contubernios de las coroporaciones argentinas premiadas por la dictadura con contratos y concesiones tan canallas, que obligaban a YPF a comprarles la producción del petróleo que sacaba la misma YPF, pero pagándolo a precio internacional. Así se construyó la fortuna de los Pérez Companc, que no tenían nada que ver con el petróleo porque eran navieras. De los Rocca, que estaban en la construcción, los Bulgheroni, grupos de acción y vaciamiento del aparato del Estado que vivieron de grandes subsidios, créditos y sobreprecios, y de la condonación de todas las multas que se merecían sus incumplimientos”.

¿Cómo creció la deuda externa?

Según Pino Solanas esta situación, que llamó “Petrocracia”, es la que explica el fenómeno Menem, y una clave para entender parte sustancial del endeudamiento externo.

“En el menemato se traspasó una renta de 8.000 millones de dólares, que dejaba YPF. Como no existía ese dinero, que era el combustible que aceitaba y compensaba gran parte del desarrollo nacional, ¿qué hicieron? Pidieron deuda externa. El faltante de 8.000 millones, multiplicado por 10 ó 12 años, más el 10% de interés anual de la deuda, da 130 mil o 140 mil millones de dólares, buena parte de nuestra deuda externa”.
Agregó que la estafa actual consiste en que el precio del barril, en la Argentina, tiene como costo de producción 3 dólares pero por el acuerdo de las petroleras con el gobierno de Kirchner, lo hacen valer 28 ó 30. El consumidor argentino paga precio internacional. “ESTAFA: ese debería ser el título de todos los diarios” se ilusionó Solanas. “El producto es enteramente nacional y no hay relación entre el costo y el precio, en un mercado que fuera realmente desregulado y competitivo, y no un oligopolio”. Los salarios que pagan Repsol, Tecpetrol, y las otras petroleras, en cambio, no son de nivel internacional, con lo que la estafa se multiplica.

¿Cómo fue posible todo esto? Por la desinformación, según Solanas:

“Tenemos un pueblo que posa de saber mucho, sobre todo nuestra capa intelectual universitaria. Pero saben de lo que pasa afuera. Es un pueblo que no sabe lo que tiene, que no conoce el valor de su patrimonio. Confunde el patrimonio nacional con un conjunto de escuela, unos bueyes y un monumento histórico. Confunde lo que es público, patrimonio y tesoro nacional, con el Estado. Y al Estado lo confunde con el gobierno. Y al gobierno, con el partido gobernante.
Frente a la creación de ENARSA (Empresa Nacional de Energía Sociedad Anónima), Solanas reconoce haber reaccionado positivamente: “Era un paso importante, frente a la nada de un Estado imbécil, hijo de los pavotes, que no sabía ni cuánto petróleo tenía”.

Explicó que la desconfianza no puede ser el patrón único de relación “porque no se puede creer que nadie en la vida va a corregir sus acciones; si pensáramos así seríamos unos autoritarios espantosos”.

Dicho esto, y reconociendo que su agrupación MORENO quiso confiar en el gobierno, aclaró: “Sin embargo, las señales son negativas. El primer contacto de ENARSA es con una empresa de Angola que en realidad es de China y a la cual le vamos a ceder parte del territorio marítimo. De esto no se sabe nada porque la desinformación sigue siendo brutal”.

Rechazó la idea de que no es posible efectuar cambios y puso como ejemplo al propio gobierno de Kirchner, que logró derrumbar las leyes de impunidad por los actos de terrorismo de Estado.

“Pero la realidad se corta en dos o tres cuestiones. Decime, hermano, fuera del verso, ¿estás o no por recuperar la renta petrolera? Somos dueños virtuales, pero queremos recuperar la renta real. ¿Estás de acuerdo, dirigente político, social o lo que sea? Si no, no perdamos el tiempo en hablar de otra cosa”.

De Illia a Onganía

Puso otro ejemplo de posibilidad real de recuperación. “El petróleo puede recuperarse. Primero, hace falta decisión política. El presidente Illia (Arturo Illia, radical, gobernó entre 1963 y 1966) lo recuperó enseguida. Desde el Congreso pidió por razones de emergencia, desarrollo, económicas, jurídicas y demás, anular todos los contratos de Frondizi (Arturo, radical intransigente, había gobernado entre 1958 y 1962)”. Solanas informó que las regalías que cobra la Argentina, 12% son las más bajas del continente (más bajas aún que las que indignan al boliviano Olivera).

“Pero además lo que hace la Argentina es igual que decirle a los empresarios: entren a los bancos, bajen a los tesoros, lleven las divisas que necesitan ustedes, ciudadanos tan honrados como nuestros petroleros, que siempre han sido honestos y pacíficos, y digan por declaración jurada cuánto se llevaron. Nadie los va a controlar. Ese es el sistema argentino. Una vergüenza. Y esto lo sabe el señor Kirchner (presidente argentino) que mantiene a un conjunto de funcionarios que vienen del riñón de las privatizaciones. Es un escándalo, una inmoralidad. La energía es un bien social, un derecho humano. La energía debe democratizarse”.
Demostró entonces que en este momento ni siquiera haría falta apelar a la voluntad política o a los discursos soberanos: “Si hoy se aplicara la ley vigente de hidrocarburos, (la 17.319) que viene de la época de Onganía (Juan Carlos, general, ex dictador que sucedió en el poder justamente a Arturo Illia, derrocado por la llamada Revolución Argentina) y Krieger Vasena (Adalbert, ministro de Economía de Onganía), ley que en aquel momento calificábamos como horrorosa y hoy está a la izquierda de todo lo que vino después… si se aplicara esa ley las dos terceras partes de las concesiones petroleras se caerían”.

Que una ley de aquel gobierno hoy resulte casi revolucionaria, describe el estado de las cosas.

Solanas relató una urgencia, la de los procesamientos contra la UTD de Mosconi, y en particular Pepino Fernández. “En General Mosconi, la 2º cuenca de gas del país, el 70% de la población no tiene gas. Miles de hombre y mujeres enfrentaron a la gendarmería, y vencieron es esas puebladas. Han sido jornadas de las más importantes en defensa del petróleo y de los desocupados. Y este señor (Fernández) tiene 76 causas llevadas por dos jueces que vienen de la dictadura y permanecen en la mafiocracia de Salta, uno de los gobiernos más ligados al narcotráfico. El del señor Juan Carlos Romero, ex candidato a vicepresidente de Menem. Y hay 600 procesados en Salta, y ahora también en Santa Cruz, donde hay compañeros que han sido torturados (Karina Zauco, de Las Heras, perdió su embarazo, por ejemplo, como consecuencia de la golpiza recibida). Pero como estas luchas ocurren lejos de buenos Aires, y en los diarios no puede leerse una sola noticia de lo que pasa en las provincias, nadie se entera de lo que pasa. Digo: acá hay que rodear a los trabajadores que protagonizan estas luchas en defensa de una ética nacional y de una ética social”.

Concluyó: “O somos solidarios, o lo nuestro es de la boca para afuera. Hay que ser solidarios y correr la misma suerte de estos compañeros que nos enorgullecen”.

¿Volver al Estado?

El ingeniero Pablo Bertinat, miembro del Programa Desarrollo Sustentables y del Foro de Ecología política fue invitado también a hablar y agregó algo crucial: “Hay que incluir alguna idea más en este debate sobre lo público y lo privado. Es indispensable avanzar sobre el control público de los bienes energéticos, que no deben ser mercancías sino bienes sociales, pero tenemos que discutir el carácter de las empresas que vamos a tener porque en Latinoamérica también tenemos innumerables empresas del Estado que no garantizan la distribución de la renta ni que se eviten los daños ambientales, ni la exclusión de poblaciones”.

El punto es fuerte. El diagnóstico sobre los males de la privatización y el traspaso de la regulación y las rentas a los privados no deja claro, por ahora, cuál es la contrapropuesta. ¿Volver a lo estatal? El mismo Solanas recordó cómo Bonelli denunciaba en su libro los saqueos ocurridos con el petróleo estatizado, por mencionar sólo un ejemplo a mano.

Bertinat anunció que es posible otro modelo energético y de desarrollo, para lo cual habrá una serie de reuniones incluso en el Foro Social de Porto Alegre (enero 2005) buscando combinar los conceptos de energía, democracia, paz, derechos humanos, sustentabilidad ambiental, descentralización, creación de empleo, soberanía e integración, entre otros. “Tenemos que definir qué tipo de integración buscamos, si la de las ganancias de las multinacionales, o la de los pueblos desde la solidaridad”.

Los empresarios pinguinos

Daniel Ruiz, del Frente de Trabajadores Combativos de Caleta Olivia, explicó luego que la vida de la población depende del petróleo y la pesca, dos recursos que se están depredando sistemáticamente. “Los responsables, en el caso del petróleo, son Repsol, Panamerican, Tecpetrol, Astra, Petrobrás. Han contaminado pueblos enteros, y aparecen casos de cáncer que está estudiando la Universidad de la Patagonia”.

Narró que las petroleras utilizan agua potable para los trabajos de recuperación secundaria de pozos (para el libro Guinness de los desperdicios) y preguntó: “¿Saben cuántos empleados tiene Repsol en toda la Patagonia? Setenta. El resto son contratistas bajo convenios como el de la construcción”. Contó que cada día salen cinco millones de dólares de petróleo desde Caleta Córdoba, en Comodoro Rivadavia, y otros cinco millones desde Caleta Olivia: “Y nosotros estamos todos sin trabajo. Con hambre, muerte, prostitución. Eso hizo la privatización”.

Viendo los camiones que iban a cargar los barcos comprendieron que “ahí estaba el dinero y el poder. Nos cansamos de ir al municipio a pedir, o a la gobernación, antes con Kirchner y ahora con (Sergio) Acevedo. Vimos que la única forma de conseguir trabajo era pararles la producción controlando el acceso a la planta. Desde 2002 hasta ahora se han conseguido más de 2.200 puestos de trabajo”.

Contó de la represión del 3 de septiembre: “Fueron por las casas buscando a los compañeros. Actualmente quedan 6 detenidos, con cargos que vienen de laley de evasión económica de los años 70, con hasta 16 años de prisión. Les quitaron los subsidios que cobraban, o perdieron su trabajo”.

Consideró que la única forma de revertir este problema es la unidad. “Cada vez que venimos vemos que los movimientos están más divididos, y esa es una de las debilidades nuestras. Si no nos logramos unir, va a ser difícil combatir”.

Las petroleras, según el relato de Ruiz, han contratado policía privada, además de contar con las fuerzas estatales. “Acá se habló de ENARSA. Karina Zauco perdió su embarazo producto de la represión. Es la primera víctima fatal. La empresa en conflicto es Oil, contratista de Repsol, a cargo de Cristóbal López (un hombre que se jacta de su supuesta amistad con Kirchner, ver en lavaca “A los golpes, Karina perdió su embarazo”). Y uno de los socios de López es Ezequiel Espinosa, hoy titular de ENARSA. Así es que en Santa Cruz hay usurpación, hambre y represión, y millones de ganancias para las petroleras, las pesqueras y las mineras. Eso es Kirchner en Santa Cruz, y es lo que va a ser a nivel nacional”.

Recuerdos de la lechuga

Mario Rearte (coordinadora de ex ypefeanos Zona Norte) recordó que al comenzar su lucha tras la privatización y los despidos, los trabajadores fueron al Congreso. “Nos recibió un senador por Santa Cruz llamado Ludueña. Íbamos solos porque la burocracia sindical estaba entregada al poder político del menemismo. Nos dijo: lamentablemente muchachos, no se va a poder hacer nada, porque acá corrió la lechuga. La lechuga eran los dólares”.

Cuando se hablaba de privatizaciones -historió Rearte- se decía que la deuda externa de 45.000 millones y el déficit estatal, eran culpa de las empresas estatales. “Y bueno, si esto de privatizar es una solución, capaz que nosotros estamos equivocados. Eso pensaron algunos en aquel momento. Pero hoy estamos sin empresas. El Estado perdió el control total. La deuda creció tres veces más, y tenemos 4.500 trabajadores en el norte bajo la indigencia”.

Denunció, además, que el Estado sigue sin pagarles a los ex trabajadores la cifra que los propios funcionarios salieron a anunciar el año pasado. “Con eso quisieron hacer quedar como que la deuda estaba saldada. Todo fue mentira. Jamás se cumplió ni siquiera con el compromiso que ellos anunciaron. Nosotros vamos a seguir luchando y quisiéramos que esta batalla contra la desocupación, la marginalidad y la desnutrición, sea acompañada en el orden nacional, y especialmente por el capitalino, para poder triunfar”.

Una mujer del público preguntó por el caso de Venezuela. Ana Esther Ceceña contestó que se mezclan dos cuestiones: el petróleo y la rebeldía de dicho país. “Venezuela y México, juntos, tienen tantas reservas como Irak. Estados Unidos tiene un déficit petrolero grande porque con el 6% de las reservas mundiales, consume el 25% del total, y por eso busca quedarse con el petróleo de Irak e Irán, y buscará quedarse con el de Venezuela y México”.

La conferencia, ya hacia el final, mostraba una característica de mucho diagnóstico (indispensable) y pocas propuestas concretas sobre cómo seguir adelante. ¿Estatizar? ¿Recuperar para el Estado un nuevo y supuesto poder regulatorio? ¿Con qué clase de control social sobre el Estado? ¿Lograr nuevas formas de rescate de lo público? ¿Incorporar a trabajadores y consumidores como protagonistas de la gestión?

Solanas lanzó una idea previa: “Hay que desarrollar el debate sobre cuál es el modelo de gestión que debe reemplazar al fracaso de las privatizadas. Ese es el tema de los temas. El gobierno no quiere abrir este debate como tampoco quiere apelar al instrumento enorme que ofrece la Constitución Nacional: el referéndum vinculante. Si en la Argentina se convocara al pueblo, si no se le temiera, se abriría la posibilidad de redemocratizar las instituciones y redistribuir con sentido social y democrático la renta que producimos”.

¿Se desarrollará ese debate, o la sociedad seguirá la secuencia de hechos a larga distancia, como si todo le ocurriera a otros? Es apenas uno de los grandes dilemas de los próximos tiempos, para entender el devenir de el sistema argentino.

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La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

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Séptima entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, realizada por la fotógrafa de lavaca Lina Etchesuri.

Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

Ese jueves hacía 38 grados de calor pero parecían 43. El calor quemaba y picaba.

Faltaba el aire, el que había estaba caliente y la humedad pegoteaba.

El día que acompañé a la Ronda haciendo fotos para este proyecto, fui descubriendo imágenes a medida que los pasos y las sillas de ruedas daban vuelta como siempre, hace 2392 jueves.
La ronda siempre me emociona. Mucho. Las miro a las madres y veo proyectada las fotos de sus hijxs en su mirada, hacia delante, repitiendo Presente como un mantra de presencia y resistencia. Lxs veo a ellxs en imagen, mirando de frente en su juventud detenida. Veía a Elia, que ronda en silla de ruedas, con la foto de su hijo Hugo Meidan, desaparecido el 18 de febrero de 1977, hace 47 años, y pensaba si ese día hizo tanto calor, si la luz tenía esta misma inclemencia.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

En las rondas transcurre un tiempo extraño, persistente y atemporal. Las hermanas abrazan las fotos de sus desaparecidxs, gritan sus nombres con contundencia, caminan junto a las madres, junto a nosotrxs.

Transforman el tiempo y la imagen en un futuro posible.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

Sobre Lina

Soy Lina Etchesuri. Fotógrafa, editora y docente

Soy parte de la cooperativa Lavaca desde hace más de 12 años donde hago todo lo que me describe y más. Me hace sentir muy orgullosa y feliz.

Estudié con Filiberto Muganini en el Rojas durante los 90s. Hice la carrera de fotógrafa en la Escuela de foto y artes visuales de Avellaneda, durante el 2001 y los años siguientes. 

Me seguí formando en talleres visuales con mi querida Julieta Escardó y muchxs más.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

Viajé haciendo fotos durante algunos años: conocí al subcomandante Marcos y le saqué una foto en la que se está riendo. Estuve en Cisjordania, Palestina, durante 3 meses, viviendo retratando la vida bajo la ocupación. 

Junto con algunas personas y amigxs fundamos MAFIA en 2012, un colectivo de fotógrafxs que sigue hasta hoy.

Coordino talleres de foto e imagen.

Soy mamá de Fermin.

Y me encanta hacer todo lo que hago.

La imagen proyectada: La Ronda en la mirada de Lina Etchesuri

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Un abrazo contra la motosierra

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Sin presupuesto actualizado (“cada 10 pesos del año pasado, hoy tenemos 2” informa el rector de la UBA) las universidades y los hospitales en “modo ahorro” deben cortar la luz, los ascensores, reducen cirugías, no tienen insumos. La imagen del Clínicas, uno de los más importantes del país: “Los pacientes se están quedando sin comida”. Hoy una gran concentración frente a ese hospital escuela simbolizó un abrazo en defensa de la salud y la educación pública, mientras el gobierno nacional juega a pelearse con las prepagas, y el de la Ciudad a subvencionar a quienes mandan a sus hijxs a colegios privados. ¿Qué pasa con lo público? ¿Cuándo comenzó el desastre? Distintas voces (directores de hospitales, rectores de universidades, trabajadorxs) relatan la realidad y los datos motosierra; la organización como única salida; y el canto “la UBA no se vende”, mientras la realidad, o los números, parecen indicar otra cosa.

Por Francisco Pandolfi

Un abrazo contra la motosierra

“Se defiende, la UBA se defiende”, fue uno de los hits / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Clarisa y Caetana acaban de salir de cursar dermatología. Clarisa tiene 24 años y lleva puesto un ambo azul marino. Caetana, de 23, uno verde oscuro. Son alumnas desde hace seis años de la Facultad de Medicina y hace tres caminan por los pasillos del Hospital de Clínicas, ya en la etapa de las prácticas. “Hace un rato terminamos una clase en la que no teníamos vendas”, dice Clarisa. Su compañera agrega: “El otro día, en un práctico, nos faltaba vaselina para curar las úlceras; sí, vaselina, probablemente el producto más básico y barato que se necesita”.

Alrededor de ellas hay una multitud, con ansias de visibilizar la gravedad de la situación.

Clarisa, Caetana y la marea contra el ajuste / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

“Estamos funcionando al 30%”, comparte Marta, médica desde hace 38 años en el Clínicas.

“Los pacientes se están quedando sin comida”, cuenta Susana, auditora. 

“Soy empleado de limpieza del hospital, monotributista, trabajo cinco días por semana, siete horas por día y mi sueldo no supera los 150 mil pesos”, confiesa Diego Ruiz.

“Ya debimos reducir las cirugías y no atender a algunos pacientes”, expresa Marcelo Melo, el director del Hospital de Clínicas.

“Estamos económicamente por debajo de un 80% sobre el presupuesto que deberíamos tener. Cada 10 pesos del año pasado, hoy tenemos 2”, precisa Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires.

Un abrazo contra la motosierra

Susana Dionisio, y la esperanza que genera el juntarse / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Tiempos de abrazos

“La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestro ejército”.

José de San Martín.

Al libertador de la patria se lo homenajea con su nombre en calles y avenidas; clubes deportivos, teatros y centros culturales; plazas y parques; hospitales y universidades.

Y también en un hospital-escuela: el Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires y dedicado a tres ejes clave para el desarrollo de cualquier sociedad: la asistencia, la docencia y la investigación.

Son tiempos de clases abiertas; de paros y movilizaciones; de una marcha nacional universitaria a realizarse el próximo martes 23 de abril. Son tiempos de contar en cuántos meses y en cuántos días las universidades se quedarían sin presupuesto hasta cerrar sus puertas.

Son tiempos de abrazos.

Uno de ellos se forma con un montón de brazos, este jueves por la mañana, en la puerta del Hospital de Clínicas. Médicos, docentes y no docentes, estudiantes, le brindan un espaldarazo simbólico al Hospital de Clínicas, ubicado en el límite de los barrios porteños de Recoleta y Balvanera. Sobre la Avenida Córdoba, miles de personas se reúnen en la puerta principal para reclamar por el recorte presupuestario en todas las universidades del país, y en particular de las universidades escuelas.

Hay equipo en el Hospital de Clínicas /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Los cuerpos aplauden. Están vestidos con guardapolvo blanco; con ambos celestes y azules; con chaquetas bordós y verdes. De fondo, un telón negro enorme sirve de súplica para estos momentos. Es un ruego a la sociedad toda; y una exigencia, también, puertas adentro: “Defendamos la UBA”. Delante de la banderota se sostienen grandes letras blancas, hechas con cartulina, a mano, a pulmón, a necesidad de que el reclamo se vea un poco más. “La salud se defiende”, se lee, mientras se canta al unísono: “No se vende, la patria no se vende”. Minutos después, se cambia sólo una palabra: “No se vende, la UBA no se vende”.

Pero la realidad no parece indicar lo mismo. 

Problemas de fondos

Luego del abrazo, se rodea al hospital y en otra de las puertas de la institución, sobre la calle Paraguay, se lleva a cabo una conferencia de prensa. Marcelo Melo, el director del Hospital de Clínicas, va al hueso: “Ya tuvimos que optimizar los recursos, que son insuficientes; no podemos comprar insumos, ni hacer transferencias porque no hay licitaciones de presupuesto que avalen las compras. Mientras, tenemos un montón de pacientes internados”. Sigue: “Es muy difícil no usar la luz en un hospital; no usar los ascensores cuando los pacientes necesitan usarlo… Lo mismo pasa con la calefacción. El año pasado estábamos orgullosos de haber comprado y cambiado la caldera, y este año no sabemos si va a funcionar, porque el modo de ahorro va a estar en el gas, en la luz, en todo”.

Le cambia la cara. Se tensa, aún más. “Poner a un hospital en modo ahorro es una agresión al médico. Es muy difícil mi lugar, el tener que decirle a mis colegas si pueden atender o no a alguien. No estamos haciendo una buena medicina con estas cosas”.

Un abrazo contra la motosierra

Marcelo Melo y Ricardo Gelpi en conferencia de prensa /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

A su lado está el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, acompañado por el Secretario de Hacienda Matías Ruiz. Juntos, definen lo terrible: “La UBA tiene dos partes principales en las que se divide el presupuesto. Una es la salarial, que consume entre el 85% y el 90%; y después está el gasto de funcionamiento, que consume entre el 10 y el 15%”. Desmenuzan: “En lo salarial hubo un recorte en términos reales ajustado por inflación del 35%, lo que significa que si en noviembre un docente o un trabajador cobraba 100 pesos, hoy cobra 65”. 

Sobre los gastos para el funcionamiento: “Lo dividimos en salud y en educación. En educación este año las partidas arrancaron congeladas al presupuesto del año 2023; hubo una actualización parcial del 70% desde marzo; pero en términos interanuales eso significa un 58% de actualización, comparado con una inflación de casi un 300% interanual. Por el lado de la salud, empezamos el año sin presupuesto, ya que la partida devengada del año 2023 no había sido asignada hasta esta semana”.

Tomar la calle en defensa propia / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Peligro de cierre

¿La partida ya firmada –pero aún no depositada–, es un remedio? “No, para los hospitales universitarios será de la misma magnitud nominal del año pasado. O sea, no es una actualización, ni un incremento”. Subraya el rector: “Estas partidas no están ajustadas por inflación, lo que significa que sólo podrán estirar un tiempo esta situación, pero estamos lejos de estar conformes. Si se mantiene esa partida, podremos funcionar como venimos dos o tres meses más. Y después, así las cosas, la UBA cierra, porque si no hay plata, no hay plata”.

El Secretario de Hacienda suma un dato, que agudiza el cuadro: “El pago de la energía eléctrica en el último año se multiplicó por siete. Y si comparamos con febrero de este año, sólo los últimos dos meses, se multiplicó por cuatro”. Y ejemplifica con una cuenta que no cierra: “El crecimiento del gasto, sumado a las partidas congeladas, hace que crezca más rápido el gasto que tenemos la universidades y empeorando cada vez más el funcionamiento”. 

Un abrazo contra la motosierra

La educación, la salud y la ciencia, en juego; en venta / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

“El mal funcionamiento es de hace años”

La falta de recursos no empezó en la era Milei. Marta, médica desde hace 38 abriles, describe: “El mal funcionamiento viene de años, como consecuencia de malas administraciones anteriores. Y ahora, este recorte presupuestario es el tiro de gracia”. ¿En qué se venía mal? “De 12 quirófanos funcionan 5 y hay numerosas salas cerradas; cada vez se va achicando más la estructura, deteriorando y no hay presupuesto para mantenerlo”. 

Clarisa, alumna, añade: “El edificio tiene un montón de falencias, es muchísima la cantidad de arreglos que harían falta y esto viene desde hace años. Con este recorte, el único futuro que veo es que se caigan las paredes… Me da mucho miedo e impotencia”.

Florencia trabaja hace 10 años y el amor que siente por la entidad viene de familia: “Mi mamá trabajó ahí; mis dos hijos fueron a ese jardín; le salvaron la vida dos veces a mi mejor amiga; curaron a mi papá, a mi abuela”.

Admite que el hospital “siempre tuvo pocos recursos; siempre hubo carencia de insumos”. Profundiza: “La situación no viene bien hace mucho; las personas que deben hacer el presupuesto no valoran la calidad humana ni la cantidad de atenciones que se realizan por día. El hospital siempre tuvo lo básico, y en muchas oportunidades debimos conseguir insumos por fuera, siempre tardó en llegar el material que se necesitaba”.

Carteles, ruido, sonrisas: estrategias contra el recorte / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Orgullo nacional 

El Hospital de Clínicas es considerado uno de los hospitales más importantes de la Argentina y de América Latina. Se fundó en 1881 y allí se realizaron varios procedimientos por primera vez. Algunos hitos que nacieron entre sus paredes que hoy yacen descascaradas: la aplicación de la insulina, el cateterismo cardíaco, las residencias médicas, las punciones de riñón, las operaciones filmadas. Dice la médica y hoy auditora Susana Dionisio: “En este hospital se formaron la mayor parte de los médicos de renombre que hay en toda la medicina prepaga”. Suma otro caso testigo: “Hay que acordarse de acontecimientos como el de la AMIA, cuando sucedió el atentado este hospital recibió a la mayoría de los heridos, y fue gracias a este hospital que se salvó a muchísima gente. Entonces, podés hacer un comité de crisis, pero si al mismo tiempo desfinanciás a la educación, está muy mal. El presidente se merece un juicio político y la oposición tiene que pararse y ser una oposición real, sino perdemos la democracia”.

Marta Cora Eliseht es médica de obstetricia del hospital de Clínicas y docente de la Facultad de Medicina. “El Clínicas es fundamental, un orgullo nacional; no sólo cumple funciones asistenciales, sino también de docencia en áreas de pregrado y postgrado; esta es la sede de infinidad de carreras. Somos especialistas en obstetricia y atendemos muchos embarazos de alto riesgo, casos que no se atienden en otros lados”. 

Un abrazo contra la motosierra

Marta es médica en el Clínicas desde hace 38 años /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

En el hospital trabajan más de 3.200 empleados y se atienden alrededor de 365 mil personas al año. En lo educacional, cursan por año cerca de 1500 alumnos. “Hay cinco cátedras y estudiamos 300 personas promedio en cada una. Este es el hospital escuela más grande del país”, explican Clarisa y Caetana, estudiantes de medicina. 

Las palabras de Sofía, que integra la comisión interna, laten: “El hospital-escuela literalmente es el corazón de la UBA, donde se retroalimenta la ciencia, la investigación, la educación, pero sobre todas las cosas la salud pública, con todo lo que conlleva ese concepto de gratuidad e inclusión. Queremos seguir brindando la atención de calidad a los y las pacientes, pero sobre todas las cosas contar con un financiamiento que nos permita que nuestra casa, como así consideramos al hospital, siga funcionando. No queremos tener el privilegio de pisar la UBA, sino el derecho de seguir en ella”.

Un abrazo contra la motosierra

Una que pedimos (casi) todxs /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Un dolor inenarrable

El hit se vuelve a cambiar: “Universidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode se jode”, se vocifera con angustia y con firmeza, en un clamor popular que hiela la sangre. Las y los laburantes le dan magnitud al problema. La obstetra Marta Cora Eliseht dice: “En el sector no tenemos espéculos, vidrios para hacer papanicolaou, guantes, gasas, algodón, lo básico. Los profesionales de la salud estamos intentando conseguir donaciones de entidades privadas para suplir las faltas”. Sintetiza: “Estamos sufriendo un ataque artero a la universidad pública”.

Susana Dionisio es médica desde hace 49 años. Quince los trabajó en el Clínicas, donde ahora es auditora. “Sentimos un dolor que no se puede narrar. Los pacientes se están quedando sin comida y solidariamente se intenta ayudar entre sindicatos, médicos y administrativos, pero los insumos médicos no los podemos comprar. Ya se está cortando la luz a cierta hora, no se puede creer”. 

Un abrazo contra la motosierra

La potencia de Elsa Carrizo, la potencia de lo colectivo /Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Elsa Carrizo es delegada general de la comisión interna del Hospital de Clínicas. Tiene puesto un guardapolvo blanco, que lleva el logo de la institución. Se lee: “Fundado en 1881”. Dice: “Trabajamos con obras sociales, pero es impresionante la cantidad de gente sin obra social que viene, alcanza con ver las colas que se forman a la mañana. Ya no tenemos insumos ni para el mantenimiento, ¿con qué vamos a limpiar? Hay un combo de muchísimas necesidades en el hospital”.

“Últimamente no nos estuvieron entregando secadores”, detalla Diego Ruiz, empleado de maestranza. Cobra menos de 150 mil pesos por mes y sólo el monotributo para facturar (no está en planta permanente) le cuesta alrededor de 18 mil. “Estamos en una situación de mierda, personalmente para mí es imposible llegar a fin de mes”.

Un abrazo contra la motosierra

Diego cobra menos de $150 mil por mes. Y no es una joda / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

Tomás trabaja en el área de personal hace 5 años y es delegado de la comisión interna. “No hay paritarias y los sueldos quedan muy bajos. Tenemos poco más de 300 contratos que salen del bolsillo del hospital y son los que más corren peligro. Estamos hace un par de meses sin aumento y no hay respuesta del gobierno ni comunicación. Estamos estancados, no da para más”.

Carolina Nadal es empleada desde hace 30 años. Hoy es la jefa del departamento de Trabajo Social. “El presupuesto que se está ejecutando es el del año pasado y esto es inviable en términos de sostenimiento, de todo lo que se necesita para que funcione el hospital de manera integral. El gobierno va a tener que responder de una manera diferente a la que está respondiendo ahora. Siento mucha bronca e indignación, pero al mismo tiempo tengo la esperanza de que en las calles, con la resistencia, haya otro desenlace que no sea cerrar las puertas”.

“Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

José de San Martín.

Clases abiertas, presupuestos cerrados / Fotos: Lina Etchesuri para Lavaca

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Nota

Gabriel García Márquez: periodismo, ambiente, el nudo de la soledad, y las victorias sobre la muerte

Gabriel García Márquez había abierto mis ojos, neuronas y corazón sin proponérselo con sus libros y sus artículos, pero cuando por una carambola yo estaba por cumplir una especie de sueño despabilado, el de poder entrevistarlo ahí, en Cartagena de Indias, hace exactamente 30 años, me dijo: -No estoy aceptando entrevistas, porque debo escribir. Pero además, me duele una muela.

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Una muela, zapatos blancos y un charco. Un edificio llamado Máquina de escribir. Flores amarillas frente al mar, un dibujo de puño y letra. Lo narco las drogas. Su paso por Buenos Aires y la señora que venía de la verdulería. La memoria, lo real, las mujeres, el ambiente, el fin de la humanidad. El Nobel, los diluvios, las pestes, las guerras eternas. Las respuestas de la vida frente a los sordos poderes de la muerte. La cordialidad, la generosidad, el humor. Hace diez años murió Gabriel García Márquez, dicen. Lavaca publicó esta nota -estos recuerdos- aquel día, cuando se conoció la última noticia sobre ese escritor que nunca dejó de sentirse cronista, y decía que el periodismo es el mejor oficio del mundo.

Texto: Sergio Ciancaglini, lavaca.org
El señor Gabriel García Márquez había abierto mis ojos, neuronas y corazón sin proponérselo con sus libros y sus artículos, pero cuando por una carambola yo estaba por cumplir una especie de sueño despabilado, el de poder entrevistarlo ahí, en Cartagena de Indias, hace exactamente 30 años, me dijo:
-No estoy aceptando entrevistas, porque debo escribir. Pero además, me duele una muela.

Yo sabía que García Márquez había rechazado contactos con un enviado de Times, con periodistas de la televisión japonesa, y con suecos indescifrables. Un humilde cronista argentino quedaba naturalmente fuera de juego. Le respondí que lo compadecía, y que frente a un dolor de muelas no había argumento, clemencia, ni ruego que esgrimir de mi parte. Cuando me estaba despidiendo desolado, me detuvo:
-Pero a las 3 de la tarde puede ser. Voy antes al dentista, a ver si lo soluciona.
Esa historia revolotea en mi cabeza desde hoy, cuando estaba con Osvaldo Bayer grabando el programa de radio Decí Mu, y nos interrumpió el teléfono. Osvaldo atendió, dio media vuelta, anunció: “Murió García Márquez”, y me dejó alborotados los ojos, las neuronas y el corazón.
Revolotea la historia porque aquella tarde me encontré con un escritor que cambió la historia de la literatura, que había ganado el Nobel, pero que fue capaz de decirme: “Todo eso está muy bien, pero yo me siento periodista”. Quisiera contar lo que aún no he olvidado de aquel encuentro para mí inolvidable.
García Márquez volvió efectivamente a las 3 de la tarde, bajó de su Mercedes, y miró preocupado el charco oceánico que un aguacero de Cartagena de Indias, Colombia, le había instalado en la playa de estacionamiento. Llevaba zapatos blancos, pantalones blancos y guayabera blanca, como cantante de sábado televisivo. Cruzó el charco apoyándose en los tacos. Al llegar a la otra orilla nos dijo “pasen por favor” a mí y al fotógrafo, enviados por una de las autodenominadas “revistas de actualidad” a cubrir las noticias sobre un asunto entonces llamativo, letal para los colombianos e incomprensible para nosotros: el narcotráfico.
No existían los celulares ni Internet, o sea que todo esto se ubica en la prehistoria de 1984, con la carambola de estar en el charco correcto, y de que un dentista providencial había rescatado del dolor a su paciente. García Márquez nos hizo subir. El edificio tenía balcones escalonados hacia la playa: lo llamaban Máquina de escribir. El departamento tenía dos ambientes, con vista al mar, una verdadera máquina de escribir (¿Olivetti, Remington, dónde estará la revista donde publiqué la nota?). El escritorio miraba al mar. Y había flores amarillas que siempre conviene tener a mano, explicó, para ahuyentar a la mala suerte.
Me planteó que no aceptaba hablar si lo grababa o si tomaba notas. Me dijo algo más o menos así: “No me gustan los grabadores, prefiero que conversemos con libertad, y que todo dependa de tu atención. Luego tú escribirás lo que te parezca, y eso es un beneficio para mí: los periodistas me mejoran. La memoria mejora a la realidad”.

Gabo en Argentina
La publicación original de Cien años de soledad ocurrió en Argentina gracias a una editorial llamada Sudamericana, que ya no existe. Fue en mayo de 1967, plena dictadura de Juan Carlos Onganía, y el lanzamiento fue acompañado por una entrevista realizada por Ernesto Schóo, editada por Tomás Eloy Martínez y publicada en tapa por la revista Primera Plana que dirigía Jacobo Timerman.
García Márquez me contó que el éxito del libro fue inmediato. “Ahí, en Buenos Aires, empezó todo”, me dijo. Sudamericana había dispuesto editar 5.000 ejemplares, lo que para Gabo era un despropósito y el augurio de un fracaso para el libro de un desconocido escritor colombiano. Pero esa primera edición se vendió en 15 días, y la segunda fue de 10.000 ejemplares. En junio Gabo llegó a Buenos Aires. Me contó que viajó con Mercedes Barcha, su esposa: “Estábamos en un café y vimos pasar a una mujer que llevaba la bolsa de sus compras, con lechugas y tomates y Cien años de soledad”. La pareja fue al Instituto Di Tella a ver una obra de Griselda Gambaro, y el público los ovacionó de pie. Mientras él me lo contaba, todavía asombrado, yo recordaba que eran tiempos de The Beatles, revolución cubana, hippies, peronismo clandestino, rebeliones nacientes y todos los embriones de cambio, desventuras y utopías que se desplegarían en los años siguientes.
Cien años de soledad fue el libro de la época, y de varias generaciones. Tengo las dos ediciones que mis padres compraron para poder leerlo en simultáneo. Macondo era una patria. Entre la feria y la intelectualidad, miles de libros seguían vendiéndose y además se exportaban. El éxito se contagió en Europa, esto avivó el interés por otros autores (Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa) y estalló el llamado boom de la literatura latinoamericana. “Buenos Aires fue generosa conmigo. Nunca volví. No sé por qué. Tal vez por una superstición: a un lugar donde todo fue tan perfecto, quizás convenga no volver” me dijo, o creo que me dijo, mirando el Caribe.

Periodismo, droga y entusiasmo
Aquel día de 1984 García Márquez me contó una novela que estaba intentando escribir. No tenía título. Al año siguiente la reconocí ya publicada: me había anticipado El amor en los tiempos del cólera. Pero me dijo que pese a todo se seguía sintiendo fundamentalmente un periodista. “Escribo literatura como periodismo, con método. Todos los días intento tener dos páginas listas” me dijo sobre algo que hoy habría que traducir a unos 5.000 caracteres. “Tienen que estar impecables, sin tachaduras. Y tengo un truco: siempre dejo escrito el comienzo de lo que pienso escribir al día siguiente, para que me resulte más fácil comenzar”. Pero varias veces explicó esa idea de no diferenciar ambos oficios. “La crónica es como un cuento o una novela sobre algo real”. Algo más: “Tanto en la literatura como en el periodismo hay que ganarse al lector, capturarle el interés para que se quede leyendo”.
Planteó una teoría sobre las redacciones de periódicos y revistas: para él están puestas de cabeza, invertidas. El staff de las publicaciones ubica en el rol principal a directores y jefes que engordan junto a un escritorio y editorialistas que monologan desde su propia jaula.
“Pero ese esquema debería ser exactamente a la inversa. Los cronistas son quienes cumplen la labor principal porque son los que están afuera, donde las cosas ocurren”. En vista del contexto colombiano le pregunté si alguna vez se había drogado para escribir y me contestó: “No me hace falta. Yo nací drogado”.
Un detalle: fue la única vez en mi vida que pedí un autógrafo. En Cartagena sólo conseguí un ejemplar de El coronel no tiene quien le escriba. Le expliqué que no era para mí sino para mi novia. “¿Se llama la señorita?” Se lo dije. Dibujó un tallo, cinco pétalos, y escribió: “Para Claudia, con una flor. Gabo 84”.

Gabriel García Márquez: periodismo, ambiente, el nudo de la soledad, y las victorias sobre la muerte

Aquel día, además, me regaló los seis tomos de su obra periodística, publicados por la editorial Oveja Negra. Y organizó todo para que, una vez en Bogotá, un auto con su chofer fuera a buscarnos al hotel para llevarnos al aeropuerto. “Así van más tranquilos” dijo, y nunca supe si se le había cruzado alguna sombra para disponer ese viaje. Nunca pude evitar recordarlo como una persona amable, entusiasta, alegre, generosa.
Con el tiempo entendí que esa cordialidad, ese entusiasmo, ese interés por el otro, era un modo ético y hasta político de pararse frente a la vida.

Ideas
En sus obras periodísticas pude leer las primeras crónicas que publicó en El Universal, de mayo de 1948, cuando era un chiquilín de 21 años. La primera celebra que se suspendió el toque de queda militar, al que define como símbolo de una decadencia. “Con este mundo materializado donde los peces de colores tienen que abrirle agua a los submarinos, con esta civilización de pólvora y clarines, ¿cómo se nos puede pedir que seamos hombres de buena voluntad?” y plantea que quizás ahora la gente pueda ir a dormir mansamente “antes de que los relojes doblen la esquina de la medianoche”. Luego escribe sobre indios, negras, retratos de la ciudad y de la época. Escribió sobre cine, sobre deportes, sobre todo. La pasión por conocer y por contar lo que el mundo estaba desplegando ante sus ojos.
A fines de los 50 García Márquez participó en Cuba con los argentinos Jorge Massetti, Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo en los primeros pasos de Prensa Latina, idea que puso en marcha Ernesto Guevara, hasta que el lado soviético de la vida isleña desplazó a este elenco por otro más dócil.
García Márquez nunca perdió la afinidad con el propio Fidel Castro. El director argentino Eduardo Mignogna contaba que cierta vez, invitado a La Habana, estaba comiendo con García Márquez cuando el propio Fidel cayó de improviso y comenzó a hablar con sabiduría de crítico sobre la historia del cine argentino, mientras Gabo se quedaba irremediablemente dormido en un rincón. Pero más allá del sueño o de los discursos de Fidel, García Márquez se plantó en defensa de Cuba como una cuestión cultural y estratégica frente a los Estados Unidos y la densa idea de controlar vida y obra del resto del continente.

Las ventajas de la vida
Cuando me contó la noticia, le pregunté al propio Osvaldo Bayer sobre Gabo: “Tenía mi edad, pero yo aprendí de él. Es el mejor escritor que ha tenido Latinoamérica. Aprendí con él a amar la literatura, ver las cosas que se pueden hacer y crear. Para mí fue un hombre que luchó por la libertad, o sea un libertario, y cumplió la misión que tiene un intelectual: escribir para todos, para mejorar la sociedad, y para seguir soñando”.
De todas las ideas y escritos de Gabo, frecuentemente abominados por las academias, no resulta demasiado conocida su exposición al recibir el Nobel de Literatura en 1982, llamado La soledad de América Latina, que resulta un manifiesto por la descolonialidad, para usar términos actuales. “La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia” dijo ante la academia sueca. Repasa los golpes de Estado, crímenes y matanzas ocurridos en el continente. “Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”.
Al recibir el Nobel de Literatura, García Márquez hacía periodismo sobre la realidad del continente, incluyendo la situación argentina: “Ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la cuidad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aun se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años”.
Otro concepto: “La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.
Y otro: “Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte”.
Se preguntó por qué le habrían dado a él semejante distinción, y postuló que se trató de un homenaje a la poesía: “En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte”.

Mujeres, aborto y ambiente
Cuando le preguntaron sobre las prioridades de la humanidad para las próximas décadas, propuso que las mujeres asuman el manejo del mundo. “Alguien dijo: ‘si los hombres pudieran embarazarse, el aborto sería casi un sacramento’. Ese aforismo genial revela toda una moral, y es esa moral lo que tenemos que invertir. Sería, por primera vez en la historia, una mutación esencial del género humano, que haga prevalecer el sentido común –que los hombres hemos menospreciado y ridiculizado con el nombre de intuición femenina- sobre la razón –que es el comodín con que los hombres hemos legitimado nuestras ideologías, casi todas absurdas o abominables”.
Y luego plantea: “La humanidad está condenada a desaparecer en el siglo XXI por la degradación del medio ambiente. El poder masculino ha demostrado que no podrá impedirlo por su incapacidad de sobreponerse a sus intereses. Para la mujer, en cambio, la preservación del medio ambiente es una vocación genética. Es apenas un ejemplo. Pero aunque sólo fuera por eso la inversión de poderes es de vida o muerte”.
Son solo ideas sueltas para pensar, discutir, y leer, ahora que el reloj dobló no sé qué esquina, tras la malparida noticia sobre la muerte de Gabriel José de la Concordia García Márquez, hace unas cuantas horas de soledad.  

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