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Marcha de jubilados

El hit del día y por qué las cuentas no dan

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Increíblemente sigue sin haber ni asomo de respuesta oficial alguna a los jubilados y jubiladas (salvo la indiferencia en unos casos , la represión en otros). Este miércoles volvieron a marchar en la zona de Congreso. Mientras el gobierno y sus funcionarios se abrazan a los saltitos en las reuniones de gabinete y apenas atinan a debatir el control de cajas opacas y millonadas de dólares, este sector sigue siendo víctima de dos herramientas: motosierra para los medicamentos y servicios, licuadora para sus ingresos. Un miércoles entre alquileres, comida saladita, indiferencia, sombreros Piluso, testarudez para seguir, carteles y nuevos hits musicales.

Por Lucas Pedulla

Fotos Juan Valeiro

Miguel, 73 años, vecino de Once, cobra la jubilación mínima (en diciembre será $340.879,59, más el bono de $70.000, y se sumará el aguinaldo), pero solo de alquiler tiene $450.000. Su señora también cobra la mínima –mismos valores–, por lo que pasa lo siguiente: “una jubilación sirve para comer y otra, para el alquiler”.

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

De todas formas está buscando dónde acceder a algún bolsón de mercadería porque hasta hace poco lo ayudaba su hijo –enfermero–, pero ya ni eso. El kilo de morrón en la verdulería le salía $5.000, así que le terminó comprando a un vendedor ambulante, que vendía medio por $1.000. “No quieren que lleguemos a un 2001, pero nos están empujando para allá”, dice en tono chaqueño, tierra de donde se vino hace 20 años porque, explica, Dios atiende mejor la salud en Buenos Aires. La única salida, piensa, es seguir insistiendo, cada miércoles: “Mi parrilla tiene herrumbre”.

Sobre vecinos y siestas

Olga, 70 años, vive a dos cuadras de esta Plaza a la que viene cada miércoles. Todas las semanas la ve así, movilizada. Y escéptica: “Mejor ni hablemos de mis vecinos, porque si pudieran salir a pisarnos, ahora mismo, nos pisarían”. Cuenta que está mal porque el alquiler se le fue a $600.000, el mismo valor que su jubilación. Su hija, por suerte, la mantiene, de lo contrario no podría vivir. La hija tiene tres trabajos: docente en una universidad, administrativa en otra y artista en un grupo de teatro. Ahora se viene la reforma laboral –encima–, pero Olga revolea los ojos al pensar qué es lo que puede pasar en las calles: “Hay mucha indiferencia, porque amenazan con que la jornada se va a extender 12 horas, pero muchos ya están laburando eso. Oíme, lo de trabajar 8 horas, salir de la fábrica y disfrutar tu vida, se terminó. Hoy la guita fácil está matando a la fábrica”.

¿Por qué seguir viniendo? “Porque es la lucha”, dice. “Por Norma Plá”, agrega. “Y porque si nosotros nos bajamos, el gobierno se queda durmiendo la siesta”.  

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Almorzar, cenar, y el hit del día

Carlos, 73 años, también tiene la reforma laboral en la cabeza, por la que armó un cartel en su casa de Avellaneda, sur conurbano, y lo trajo al miércoles que no falta nunca:

  • “Es ahora, CGT. Mañana puede ser tarde”.

Carlos sabe que no hay mucho tiempo. Tampoco espera nada del Gobierno: “Si no tiene piedad con un discapacitado, imaginate con un jubilado. Espera que pasemos de largo”.

Confiesa que hay una palabra que viene odiando mucho: “Gobernabilidad”. Eso siente que garantizó la CGT y los partidos políticos al no querer salir a la calle. Es radical, pero también le habla a los peronistas: “El pueblo está de este lado de las vallas. No puede ser que voten contra nuestros intereses. ¿Pero sabés qué va a pasar? A mitad del 2026 le van a soltar la mano y se van a candidatear en 2027. Los únicos pelotudos que seguimos bancando somos nosotros”. Pese a todo –y a todos– Carlos se mete de lleno en la marcha.

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Carteles de la Ciudad intervenidos para la marcha. En este caso, con la foto de Carlos (Chaca), uno de los jubilados emblemáticos de cada miércoles. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Estela, 63 años, también de Avellaneda, es más práctica: “La CGT está comprada”. También se indigna con los partidos políticos: “No hay unión”. Se embronca con algunos que no están en esta calle, en este cara a cara con la policía –como ella–, o con la bandera argentina que utiliza como capa, o con ese sombrero Piluso que tiene un cartelito que la pinta de cuerpo entero, aunque se le dibuja una sonrisa: “Jubilados testarudos”.

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Expresión de arte conceptual acompañando la manifestación. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Lo testarudo, en Estela, se manifiesta en que no va a dejar de venir y de estar, sobre todo porque su jubilación mínima, con la que antes podía proyectar el mes y más tarde la semana, ahora solo le alcanza para comparar precios en lo diario. Ni hablar –dice– los remedios, porque hoy a muchos se les juega pensar si almuerzan para no cenar.

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Editorial político en siete palabras. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

¿Y esta noche?

–Espero comer algo saladito. Puede ser fideo. O arroz. Es muy penoso. Perdoname, pero me pone mal.

Estela se mete a la marcha, la misma de Miguel, Olga y Carlos, y tantos otros y otras, que están siempre, pase lo que pase, siendo los mismos, en horarios distintos, con un sol imposible o en una sombra de radio abierta que tampoco interpela. Todos saben que hay que repensar estrategias, formas, pero que el lugar para hacerlo sigue siendo esta calle.

De fondo, mientras tanto, se escucha el hit del día, al menos mostrando otra impaciencia:

Luchen todos,

no rompan más las bolas,

a ver si se dan cuenta:

la lucha es una sola. 

El hit del día y por qué las cuentas no dan

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Marcha de jubilados

 Reflexiones en modo Scaloneta

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¿Por qué Licha Martínez es una referencia? Algunas teorías sobre las hamburguesas, las apuestas y la inflación. La frase de un jugadorazo y los carteles que reflejan el presente. La cercanía del 9 de Julio impregnó la marcha de jubilados de este miércoles: se cantó el Himno con un entusiasmo que algo traía de futbolero tras la remontada del martes con Egipto. Hubo gente que se manifestó planteando que “la camiseta no se mancha” y que la patria tampoco. En ese marco, la historia y las ideas de Walter, jubilado de Techint con 38 años de aportes, y lo que no quiere que les pase a sus nietos.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Juan Valeiro y Tadeo Bourbon/lavaca.org

 Reflexiones en modo Scaloneta

Cuando tenía siete años, Walter Píriz salía del colegio al mediodía y volvía a su casa a las ocho de la noche. No se iba a jugar a la pelota ni a lo de algún amigo. Se iba a lustrar zapatos. Había que ayudar con algo a esa familia –su familia– que vivía en la ciudad de Resistencia, provincia de Chaco, y que tenía que alimentar a siete varones y cinco mujeres. “Papá Noel nunca encontraba la dirección de mi casa”, dice, y por eso jura que si tuviera la lámpara de Aladino no pediría tres deseos. Sólo uno: disfrutar la infancia. Como no quiere que eso le suceda a ninguno de sus siete nietos, Walter viene todos los miércoles –67 años, boina negra, pin de Malvinas, logo de Madres, chapita de River– a las marchas de jubilados.

 Reflexiones en modo Scaloneta

Sus carteles son cada miércoles un editorial político:

  • El 20 de mayo, durante la marcha contra el ajuste en la salud, escribió: “No puedo creer que tengamos que protestar x esto”.
  • La semana pasada resumió el cambio gubernamental: “Sale pendrive Ladrorni, entra offshore Chantilli”. Si algún extranjero o algún extraterrestre leyeran esta nota, habría que aclarar que el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, renunció por sospechas de corrupción y refacciones estrafalarias en casas que no pudo justificar, salvo cuando puso como excusa que encontró criptomonedas guardadas en un pendrive, y que su reemplazante, Diego Santilli, tiene denuncias por sociedades en paraísos fiscales. Queda a criterio de extranjeros y extraterrestres definir si esto explica o no la Argentina actual.
  • El cartel de esta semana fue futbolero: “Por más Lichas, por más luchas”.

La referencia es al defensor central Lisandro Martínez, una de las figuras de la Selección en este mundial, y el único jugador que tuvo una postura crítica frente a la situación del país. Por ejemplo, después de la represión del 12 de marzo del 2025, cuando las fuerzas de seguridad casi asesinan a Pablo Grillo de un disparo en la cabeza, Martínez compartió un posteo: “Qué vergüenza y qué impotencia que se metan así con los jubilados”.

 Reflexiones en modo Scaloneta

En la Plaza de los Dos Congresos, Walter explica: “Cuando éramos chicos, dentro de la pobreza nos divertíamos con amigos en la esquina. Y en el barrio estaba el que tenía toda la guita, el mejor auto y una hija que era un bombón que ni nos miraba. Con la Selección nos pasa algo similar: el amor que sentimos no es correspondido. Licha fue el único que levantó la voz y nos acarició el corazón. Ojo, no pido que canten la marcha peronista ni se la jueguen con Milei, pero no me gusta que figuras tan representativas en las que miles de chicos que sufren hambre se reflejan, les digan que se coman tal hamburguesa o que apuesten. Así y todo vamos a seguir alentando, y ojalá Argentina salga campeón”.

Así y todo, Walter no deja de alentar cada miércoles en la marcha del Congreso. Se viene de Campana, a 81 kilómetros de esta plaza: viaja dos horas ida y dos horas vuelta en el 194. Se mudó al norte bonaerense con su familia en 1973 cuando su padrastro consiguió trabajo en la construcción del puente Zárate-Brazo Largo, la principal vía de comunicación con el sur de la provincia de Entre Ríos. En Campana Walter se casó, tuvo dos hijos, dos hijas y entró como metalúrgico en Siderca (hoy Tenaris, en conflicto por despidos), propiedad del Grupo Techint, donde se jubiló con 38 años de aportes.

 Reflexiones en modo Scaloneta

“Vengo todos los miércoles porque siento la necesidad de estar. No gano la mínima, gano un poquito más, pero así y todo no llego a fin de mes. Tomo tres remedios para el corazón, el colesterol y aspirinetas, que por suerte puedo pagar, porque te imaginás la cantidad de jubilados que hay que tienen que elegir entre comprar medicamentos o comer. La palabra jubilación viene de júbilo: tendríamos que estar disfrutando con nuestros nietos y familias en lugar de estar acá. Mucha gente está naturalizando esto: no es proporcional la bronca con la gente que hay en las calles”.

Walter llegó a la movilización escuchando algunas noticias que le llamaron la atención. Una fue el interés del presidente en modificar la Carta Orgánica del Banco Central con el objetivo de penalizar la emisión que financie el déficit fiscal bajo el argumento de frenar la inflación. Walter simplifica: “Me gustaría que un economista me explique por qué con inflación yo podía comprar carne y salir con mi señora y hoy no puedo comprarles facturas a mis nietos”.

 Reflexiones en modo Scaloneta

Otra noticia es la eliminación del límite para la venta de tierras a extranjeros, uno de los puntos centrales del proyecto de ley llamado “inviolabilidad de la propiedad privada”. Al respecto, el Observatorio de Tierras coordinado por profesionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) produjo el primer Mapa de Extranjerización de la Tierra, que muestra que casi el 5% del territorio argentino, más de 13 millones de hectáreas, es propiedad de empresas o personas extranjeras: un tamaño similar a Santa Fe entera o a un territorio como el de Inglaterra. Walter dice: “Mientras el pueblo se entretiene con el mundial, ellos avanzan”.

Por eso, previo a movilizar, este jubilado se despide con otra idea futbolera: “No es un eslogan decir que nadie se salva solo. Messi es un fuera de serie, pero si lo ponés en la cancha solo, no te gana un partido. Quedó demostrado con Egipto”.

Entonces cita a otra gloria deportiva argentina y mundial en esa semana de tanto grito de gol, de tanto sufrimiento y de tanta efeméride: el 4 de julio, día que Argentina le ganó a Cabo Verde y el Licha de su cartel fue figura, se cumplieron 100 años del nacimiento de Alfredo Di Stéfano, considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, conocido como “la Saeta Rubia”. La frase que trae Walter es, como cada cartel suyo, profundamente política: 

“Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. 

Walter saluda con un beso, sonríe y se mete en la marcha.

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Marcha de jubilados

Noticias desde el marchódromo

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El de jubiladas y jubilados sigue siendo uno de los sectores que más persistentemente resiste un ajuste que este mes viene con aumentazos de tarifas y transporte público. Ajuste que, además, los tiene como blanco de la motosierra, junto a la salud pública, la educación, la discapacidad, la ciencia, la industria, el trabajo, el comercio, entre tantas otras cosas. Retrato de una de las mujeres que marcharon este miércoles en Congreso. Enigmas sobre cómo se come, los despidos, una lata de durazno, otra de atún y una cuestión: ¿Qué pretenden al ir cada miércoles al Congreso?

Por Lucas Pedulla

Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

Todos los miércoles, Silvia López se levanta a las ocho de la mañana, carga su changuito con una botella de agua, un poco de jugo y un sanguchito de jamón y queso. Poco antes del mediodía sale de su casa en Ensenada, provincia de Buenos Aires, y se toma tres medios de transporte para recorrer más de 60 kilómetros: primero es el 275 hasta la estación de La Plata, allí se sube al tren Roca hasta la estación Constitución, y de ahí paga 800 pesos en el 12 que la deja en el Congreso de la Nación, junto a otros jubilados y otras jubiladas.

Silvia tiene 70 años, un silbato que pita sin parar y dos artefactos eficientes que choca uno con el otro:

Una lata de durazno con una tapa de cartón.

Otra de atún aferrada a un pedazo de madera con una cinta elástica.

Noticias desde el marchódromo
Silvia y su lata de percusión, sus carteles, su sonrisa y su bandera.

Ambos tienen tuercas en su interior, por lo que el sonido se proyecta en toda la plaza.

También tiene dos carteles:

  • “Todos antipatria y mentirosos. Devolvenos lo que nos robás todos los meses a jubilados-discapacitados. Milei y su gobierno chorros”.
  • “Todos los meses los jubilados y discapacitados padecemos al gobierno de Milei. La injusticia se paga”.

Alrededor, las organizaciones de jubilados y jubiladas se preparan para marchar como cada semana en lo que denominan “el marchódromo”, ya que sólo movilizan alrededor de la Plaza de los Dos Congresos, delimitada de un lado por las vallas y por la policía en las calles laterales. ¿Por qué viajar dos horas ida y dos horas vuelta cada semana? “Yo sufro presión, pero por lo menos vengo para hacer ruido. No tiene explicación lo que estamos pasando. Cobro 410.000 pesos de jubilación mínima, a lo que se suman los 70.000 de bono: 480.000 en total. ¿Qué hacemos con eso? Una compra en supermercado mínima, con leche, pan, un poco de azúcar y algo más no baja de 30.000. Tengo gas de garrafa en casa: me salía 14.000 y ahora tengo que pagar 28.000. Me aumentan como si nada”.  

Noticias desde el marchódromo
Breve editorial político manuscrito por jubilados durante la ronda del miércoles en el que llaman «marchódromo».

Silvia ya ni se indigna, sino que se ríe de las declaraciones del jefe de gobierno de la Ciudad Jorge Macri, quien dijo: “Las iglesias tienen que dejar de darle comida y abrigo a los indigentes”. Luego agradece que el gremio de los Camioneros está viniendo hace unos miércoles con un gazebo blanco: “Nos ofrecen té, matecocido, unas facturas y al mediodía reparten una vianda con pollo y arroz”. 

Antes de volver con el silbato y sus artefactos, cuenta que se jubiló con 30 años como peluquera. “Quiero que haya justicia para los jubilados. Trabajé mucho, luché por mi país y quiero que me den lo que me corresponde. No pretendo grandes cifras, simplemente que pueda pagar una canasta o llamar a un plomero sin pasar penurias. Mi sobrina tiene una discapacidad y mi hermano está en una batalla legal para que no le saquen los medicamentos. El gobierno no puede estar permanentemente jorobándonos. Es un desastre”.

Noticias desde el marchódromo
Puño, changuito y el Congreso, muy al fondo.

La marcha está por comenzar. Silvia se despide con tres noticias que le llamaron la atención este miércoles. La primera le provoca una sonrisa: “Me alegró que lo hayan sacado a Adorni (Manuel, exvocero y exjefe de Gabinete, acusado de corrupción)”. Su propuesta: “Basta de ladrones”.

Otra noticia son los 150 despidos en Tenaris SIAT, del Grupo Techint, en Valentín Alsina, al sur del conurbano bonaerense: “Es gente con 25 o 30 años de trabajo. A esa edad, si tenés 55, ¿dónde vas a buscar empleo? ¿Quién te va a contactar?”.

¿Y la tercera?

Silvia señala la plaza: “La otra noticia es que estamos acá, luchando por lo mismo”.

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Marcha de jubilados

La debilidad de la fuerza

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El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).

A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.

O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.

O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.

La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.

El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.

Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

Los datos de la violencia

La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:

“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.

“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.

“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

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