Marcha de jubilados
Más allá de Trump, Milei, el FMI y Bullrich

La todavía ministra Patricia Bullrich había planteado durante la mañana: “Recordatorio para los que su ‘trabajo es provocar la crisis de este Gobierno’. ¿Quieren marchar contra Trump, Milei, el FMI y una modernización que ni conocen?”. La “modernización” parece ser conocida como reciclado de medidas contra la sociedad. Trump, Milei y el FMI también son bastante conocidos. La marcha de jubilados se realizó pese a todo. Y llegó a Plaza de Mayo. La charla de una mujer con Jorge Taiana, la indagatoria al policía acusado de tirar al piso a la jubilada Beatriz Blanco, y un llamado a la inteligencia.
Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla
Fotos lavaca.org, Juan Valeiro y Line Berkel.
A Dolores le dicen Doly, y tiene un cartelito colgado con un piolín negro, que por lo casero llama la atención. Parece un imán, que a uno la lleva a hablar con ella. “Luche como un jubilado”, se lee a distancia.

Doly en Congreso: «Todos los días mando mensajes: Caputo, ¿dónde está el oro?» Foto Juan Valeriro /lavaca.org
Al acercarse, Doly cuenta que viene de Lanús, tiene 71 años, viene todos los miércoles y que se entretiene por X cada vez que el Ministerio de Economía hace una publicación: “Le pregunto: ‘¿Caputo, dónde está el oro?’. Así todos los días”, ríe y al instante se pone seria cuando explica que la lucha de los jubilados “debería ser un ejemplo”, pero que cada vez se sienten más solos. Dice que no hay un solo motivo, sino muchos porqués.
- “Porque meten miedo pegándonos todos los miércoles”.
- “Porque la sociedad no se moviliza en conjunto, sino por separado”.
- “Porque los sindicatos tendrían que despegarse de la CGT que ya sabemos no hará nada”.
- “Porque tendría que formarse una nueva CGT, como alguna vez sucedió”.

Foto Juan Valeriro /lavaca.org
En la concentración de jubiladas y jubilados de este miércoles estuvo unos minutos Jorge Taiana, diputado recientemente electo por la provincia de Buenos Aires, por Fuerza Patria. Dolores le cuenta a lavaca: “Yo soy peronista, pero hablando con él me liberé”. El diálogo:
–¿Dónde están, Jorge? ¿Por qué no vienen a acompañarnos?
–A partir del 10 de diciembre voy a asumir en el Congreso y como legislador voy a tratar de…
–Jorge, el 10 de diciembre vamos a estar todos muertos. Los jubilados venimos todos los miércoles acá, y no hay uno que dé la cara.

La movilización llegó a Plaza de Mayo. Foto: lavaca.org
Doly señala las vallas que dividen la avenida Entre Ríos y la plaza. “¿Sabés para qué son?”, pregunta en voz alta: “Para que quienes están en el Congreso no nos vean, para no escuchar lo que tenemos para decir”. Y ella dice: “Me jubilé en 2014 cobrando casi un 80% de la jubilación. Y en los últimos años, con Macri, con Alberto, con Milei, perdí casi la mitad del poder adquisitivo. Es un desastre. A mí me ayudan mis dos hijos y más o menos la pechugueo, pero sabés lo que es no poder comprarle un regalo a tu nieto. Antes lo hacía, y hace ya un montón de tiempo que no puedo, es muy triste”.
Por eso, Doly marcha.

La imagen de la revista MU de la referente de la Soberanía Alimentaria Miryam Gorban (fallecida el 22/10) también acompañó las marchas. La sonrisa y el cuchillo de cocina entre los dientes. Foto: lavaca.org
“No soy yo”
Este martes declaró Pablo Alexis Aldama, oficial ayudante de la Policía Federal Argentina, acusado por la agresión a la jubilada Beatriz Blanco en la represión desatada el pasado 12 de marzo –el mismo día que hirieron gravemente al fotógrafo Pablo Grillo y Jonathan Navarro perdió la visión de un ojo. Beatriz cayó de nuca a la vereda, golpe que le provocó lesiones en la cabeza. El policía, que desde enero cumple funciones en el Batallón II de Infantería, presentó un escrito de 55 páginas ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal 1, a cargo de María Servini, en el que pidió su sobreseimiento.
Aldama acusa a la jubilada de 82 años de pegarle “desde atrás con un palo similar a un bastón” y romperle su casco de policía. Además, dice que él no fue quien empujó a Beatriz sino su superior, el Oficial Inspector Céspedez, aunque “accidentalmente”.

Beatriz Blanco, 81 años, la mujer golpeada por la policía el 12 de marzo. «Se cae hacia atrás sobre la vereda, aunque infiero que ello pudo responder a la propia inercia de la señora teniéndose en cuenta su avanzada edad». Según Bullrich Beatriz es una patotera (?). Según el policía acusado, se cayó sola. Foto: Line Berkel /lavaca.org
Así lo declara: “No soy yo, Pablo Aldama, quien tiene contacto con la Sra. Blanco al momento del hecho, la que por cuestiones que desconozco, se cae hacia atrás sobre la vereda, aunque infiero que ello pudo responder a la propia inercia de la señora teniéndose en cuenta su avanzada edad”.
El efectivo reconoció haber usado gas pimienta “una sola vez para persuadirla de dejar de agredir al personal policial”. Y refuta a la propia Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que en su informe afirma que uno de los efectivos extendió su brazo contra Beatriz y, a partir de ese impacto, cayó al piso.
Sin embargo, es miércoles, y Beatriz marcha.

Foto: lavaca.org
3. La inteligencia es seguir
A las 10.55 de la mañana la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, escribió en la curiosamente llamada “red social” X”: “Recordatorio para los que su ‘trabajo es provocar la crisis de este Gobierno’. ¿Quieren marchar contra Trump, Milei, el FMI y una modernización que ni conocen? Perfecto, respeten el protocolo, sobre la vereda y sin violencia”. El posteo tenía la referencia de un video suyo anterior donde decía, en tono amenazante: “Entiéndase por Protocolo Antipiquete: las manifestaciones, sobre la vereda. No se corta la calle”.

Micaela, fotógrafa agredidas de la semana pasada. Los puntos, hematomas y golpes. Foto: Line Berkel /lavaca.org
Menos de siete horas después, pasadas las 17, la calle no sólo estaba cortada sino que era la pasarela principal, liberada por la Policía de la Ciudad, por donde la marcha de jubilados y jubiladas avanzaba como hacía semanas no sucedía. Por allí camina, cámara en mano, Micaela, la fotoperiodista que recibió un palazo en el ojo en la represión de la semana pasada. Fue un oficial de la misma fuerza que ahora despeja las calles la que la dejó con el ojo izquierdo morado, un pequeño derrame, un punto debajo de su ceja y un malestar en todo ese lado de la cara –del cachete hasta la pera–, con una presión sobre las cervicales que le dan ganas de vomitar.

Foto Juan Valeriro /lavaca.org
Al lado está Emiliano, su compañero, que tiene a su madre todavía convaleciente: Nora, de 70 años, fue empujada en la misma represión, y estuvo unos minutos inconsciente en el suelo, congelando la respiración de quienes la rodeaban. “Todavía siente un hormigueo en el brazo izquierdo –cuenta su hijo–. Le cuesta cortar la comida, la tienen que ayudar”.
Hoy Nora no vino. Pero cientos, miles, sí, que marchan después de una radio abierta larga, y llegan hasta Plaza de Mayo sin inconvenientes, donde habrá otro acto más. Algunos se preguntan de la eficacia de los miércoles, pero entre tanta pregunta dubitativa, Silvia López, 69 años, trae un silbato que no deja de soplar y dos latas de atún que no deja de golpear. Vino de Ensenada, provincia de Buenos Aires, a 59 kilómetros de esta Plaza a la que asiste cada semana con su bastón porque tiene mal la pierna de toda una vida como peluquera y comerciante. Cobra la mínima que no le alcanza para mucho, como la garrafa que pagó ayer a 18.000 pesos. La cosa está dura pero, dice Silvia, hay que reafirmar la inteligencia.
–¿Cómo?
–Hay que seguir. Seguir viniendo. Para que te escuchen. Porque mientras la gente siga viniendo acá, ellos saben que el problema continúa.
Silvia sigue.
Y también, como Doly y Beatriz, y tantos otros y otras cada miércoles, marcha.

Un clásico: la sonrisa de Juan José, y su momento de baile de cada miércoles, sobre su silla de ruedas. Foto Juan Valeriro /lavaca.org
Marcha de jubilados
Reflexiones en modo Scaloneta

¿Por qué Licha Martínez es una referencia? Algunas teorías sobre las hamburguesas, las apuestas y la inflación. La frase de un jugadorazo y los carteles que reflejan el presente. La cercanía del 9 de Julio impregnó la marcha de jubilados de este miércoles: se cantó el Himno con un entusiasmo que algo traía de futbolero tras la remontada del martes con Egipto. Hubo gente que se manifestó planteando que “la camiseta no se mancha” y que la patria tampoco. En ese marco, la historia y las ideas de Walter, jubilado de Techint con 38 años de aportes, y lo que no quiere que les pase a sus nietos.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Juan Valeiro y Tadeo Bourbon/lavaca.org

Cuando tenía siete años, Walter Píriz salía del colegio al mediodía y volvía a su casa a las ocho de la noche. No se iba a jugar a la pelota ni a lo de algún amigo. Se iba a lustrar zapatos. Había que ayudar con algo a esa familia –su familia– que vivía en la ciudad de Resistencia, provincia de Chaco, y que tenía que alimentar a siete varones y cinco mujeres. “Papá Noel nunca encontraba la dirección de mi casa”, dice, y por eso jura que si tuviera la lámpara de Aladino no pediría tres deseos. Sólo uno: disfrutar la infancia. Como no quiere que eso le suceda a ninguno de sus siete nietos, Walter viene todos los miércoles –67 años, boina negra, pin de Malvinas, logo de Madres, chapita de River– a las marchas de jubilados.

Sus carteles son cada miércoles un editorial político:
- El 20 de mayo, durante la marcha contra el ajuste en la salud, escribió: “No puedo creer que tengamos que protestar x esto”.
- La semana pasada resumió el cambio gubernamental: “Sale pendrive Ladrorni, entra offshore Chantilli”. Si algún extranjero o algún extraterrestre leyeran esta nota, habría que aclarar que el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, renunció por sospechas de corrupción y refacciones estrafalarias en casas que no pudo justificar, salvo cuando puso como excusa que encontró criptomonedas guardadas en un pendrive, y que su reemplazante, Diego Santilli, tiene denuncias por sociedades en paraísos fiscales. Queda a criterio de extranjeros y extraterrestres definir si esto explica o no la Argentina actual.
- El cartel de esta semana fue futbolero: “Por más Lichas, por más luchas”.
La referencia es al defensor central Lisandro Martínez, una de las figuras de la Selección en este mundial, y el único jugador que tuvo una postura crítica frente a la situación del país. Por ejemplo, después de la represión del 12 de marzo del 2025, cuando las fuerzas de seguridad casi asesinan a Pablo Grillo de un disparo en la cabeza, Martínez compartió un posteo: “Qué vergüenza y qué impotencia que se metan así con los jubilados”.

En la Plaza de los Dos Congresos, Walter explica: “Cuando éramos chicos, dentro de la pobreza nos divertíamos con amigos en la esquina. Y en el barrio estaba el que tenía toda la guita, el mejor auto y una hija que era un bombón que ni nos miraba. Con la Selección nos pasa algo similar: el amor que sentimos no es correspondido. Licha fue el único que levantó la voz y nos acarició el corazón. Ojo, no pido que canten la marcha peronista ni se la jueguen con Milei, pero no me gusta que figuras tan representativas en las que miles de chicos que sufren hambre se reflejan, les digan que se coman tal hamburguesa o que apuesten. Así y todo vamos a seguir alentando, y ojalá Argentina salga campeón”.
Así y todo, Walter no deja de alentar cada miércoles en la marcha del Congreso. Se viene de Campana, a 81 kilómetros de esta plaza: viaja dos horas ida y dos horas vuelta en el 194. Se mudó al norte bonaerense con su familia en 1973 cuando su padrastro consiguió trabajo en la construcción del puente Zárate-Brazo Largo, la principal vía de comunicación con el sur de la provincia de Entre Ríos. En Campana Walter se casó, tuvo dos hijos, dos hijas y entró como metalúrgico en Siderca (hoy Tenaris, en conflicto por despidos), propiedad del Grupo Techint, donde se jubiló con 38 años de aportes.

“Vengo todos los miércoles porque siento la necesidad de estar. No gano la mínima, gano un poquito más, pero así y todo no llego a fin de mes. Tomo tres remedios para el corazón, el colesterol y aspirinetas, que por suerte puedo pagar, porque te imaginás la cantidad de jubilados que hay que tienen que elegir entre comprar medicamentos o comer. La palabra jubilación viene de júbilo: tendríamos que estar disfrutando con nuestros nietos y familias en lugar de estar acá. Mucha gente está naturalizando esto: no es proporcional la bronca con la gente que hay en las calles”.
Walter llegó a la movilización escuchando algunas noticias que le llamaron la atención. Una fue el interés del presidente en modificar la Carta Orgánica del Banco Central con el objetivo de penalizar la emisión que financie el déficit fiscal bajo el argumento de frenar la inflación. Walter simplifica: “Me gustaría que un economista me explique por qué con inflación yo podía comprar carne y salir con mi señora y hoy no puedo comprarles facturas a mis nietos”.

Otra noticia es la eliminación del límite para la venta de tierras a extranjeros, uno de los puntos centrales del proyecto de ley llamado “inviolabilidad de la propiedad privada”. Al respecto, el Observatorio de Tierras coordinado por profesionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) produjo el primer Mapa de Extranjerización de la Tierra, que muestra que casi el 5% del territorio argentino, más de 13 millones de hectáreas, es propiedad de empresas o personas extranjeras: un tamaño similar a Santa Fe entera o a un territorio como el de Inglaterra. Walter dice: “Mientras el pueblo se entretiene con el mundial, ellos avanzan”.
Por eso, previo a movilizar, este jubilado se despide con otra idea futbolera: “No es un eslogan decir que nadie se salva solo. Messi es un fuera de serie, pero si lo ponés en la cancha solo, no te gana un partido. Quedó demostrado con Egipto”.
Entonces cita a otra gloria deportiva argentina y mundial en esa semana de tanto grito de gol, de tanto sufrimiento y de tanta efeméride: el 4 de julio, día que Argentina le ganó a Cabo Verde y el Licha de su cartel fue figura, se cumplieron 100 años del nacimiento de Alfredo Di Stéfano, considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, conocido como “la Saeta Rubia”. La frase que trae Walter es, como cada cartel suyo, profundamente política:
“Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.
Walter saluda con un beso, sonríe y se mete en la marcha.

Marcha de jubilados
Noticias desde el marchódromo

El de jubiladas y jubilados sigue siendo uno de los sectores que más persistentemente resiste un ajuste que este mes viene con aumentazos de tarifas y transporte público. Ajuste que, además, los tiene como blanco de la motosierra, junto a la salud pública, la educación, la discapacidad, la ciencia, la industria, el trabajo, el comercio, entre tantas otras cosas. Retrato de una de las mujeres que marcharon este miércoles en Congreso. Enigmas sobre cómo se come, los despidos, una lata de durazno, otra de atún y una cuestión: ¿Qué pretenden al ir cada miércoles al Congreso?
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
Todos los miércoles, Silvia López se levanta a las ocho de la mañana, carga su changuito con una botella de agua, un poco de jugo y un sanguchito de jamón y queso. Poco antes del mediodía sale de su casa en Ensenada, provincia de Buenos Aires, y se toma tres medios de transporte para recorrer más de 60 kilómetros: primero es el 275 hasta la estación de La Plata, allí se sube al tren Roca hasta la estación Constitución, y de ahí paga 800 pesos en el 12 que la deja en el Congreso de la Nación, junto a otros jubilados y otras jubiladas.
Silvia tiene 70 años, un silbato que pita sin parar y dos artefactos eficientes que choca uno con el otro:
Una lata de durazno con una tapa de cartón.
Otra de atún aferrada a un pedazo de madera con una cinta elástica.

Ambos tienen tuercas en su interior, por lo que el sonido se proyecta en toda la plaza.
También tiene dos carteles:
- “Todos antipatria y mentirosos. Devolvenos lo que nos robás todos los meses a jubilados-discapacitados. Milei y su gobierno chorros”.
- “Todos los meses los jubilados y discapacitados padecemos al gobierno de Milei. La injusticia se paga”.
Alrededor, las organizaciones de jubilados y jubiladas se preparan para marchar como cada semana en lo que denominan “el marchódromo”, ya que sólo movilizan alrededor de la Plaza de los Dos Congresos, delimitada de un lado por las vallas y por la policía en las calles laterales. ¿Por qué viajar dos horas ida y dos horas vuelta cada semana? “Yo sufro presión, pero por lo menos vengo para hacer ruido. No tiene explicación lo que estamos pasando. Cobro 410.000 pesos de jubilación mínima, a lo que se suman los 70.000 de bono: 480.000 en total. ¿Qué hacemos con eso? Una compra en supermercado mínima, con leche, pan, un poco de azúcar y algo más no baja de 30.000. Tengo gas de garrafa en casa: me salía 14.000 y ahora tengo que pagar 28.000. Me aumentan como si nada”.

Silvia ya ni se indigna, sino que se ríe de las declaraciones del jefe de gobierno de la Ciudad Jorge Macri, quien dijo: “Las iglesias tienen que dejar de darle comida y abrigo a los indigentes”. Luego agradece que el gremio de los Camioneros está viniendo hace unos miércoles con un gazebo blanco: “Nos ofrecen té, matecocido, unas facturas y al mediodía reparten una vianda con pollo y arroz”.
Antes de volver con el silbato y sus artefactos, cuenta que se jubiló con 30 años como peluquera. “Quiero que haya justicia para los jubilados. Trabajé mucho, luché por mi país y quiero que me den lo que me corresponde. No pretendo grandes cifras, simplemente que pueda pagar una canasta o llamar a un plomero sin pasar penurias. Mi sobrina tiene una discapacidad y mi hermano está en una batalla legal para que no le saquen los medicamentos. El gobierno no puede estar permanentemente jorobándonos. Es un desastre”.

La marcha está por comenzar. Silvia se despide con tres noticias que le llamaron la atención este miércoles. La primera le provoca una sonrisa: “Me alegró que lo hayan sacado a Adorni (Manuel, exvocero y exjefe de Gabinete, acusado de corrupción)”. Su propuesta: “Basta de ladrones”.
Otra noticia son los 150 despidos en Tenaris SIAT, del Grupo Techint, en Valentín Alsina, al sur del conurbano bonaerense: “Es gente con 25 o 30 años de trabajo. A esa edad, si tenés 55, ¿dónde vas a buscar empleo? ¿Quién te va a contactar?”.
¿Y la tercera?
Silvia señala la plaza: “La otra noticia es que estamos acá, luchando por lo mismo”.

Marcha de jubilados
La debilidad de la fuerza

El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).
A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

Foto: lavaca.org
De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.
O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.
O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.
La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.
El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.
Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

Foto: lavaca.org
Los datos de la violencia
La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:
“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.
“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.
“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

Foto: lavaca.org
- Datos de la crisisHace 3 semanas
Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
- ComunicaciónHace 2 días
Las agallas de Agulla
- Teatro y músicaHace 4 semanas
Circuito Cultural Barracas: fiesta en la calle de los hijos de Anita y Mirko
- Medio ambiente y contaminaciónHace 3 semanas
Grupo Eurnekian: condena por sus fumigaciones con agrotóxicos en Chaco
- NotaHace 3 semanas
MU 214: Mujer maravilla








































