Marcha de jubilados
El papelón vs. la solidaridad

La calle volvió a dar una respuesta de movilización, encuentro y solidaridad frente a un Congreso en el que Milei –presidente del país– se dedicó a dirigir el griterío de sus barras contra opositores. Y un radical (si es que tal identidad existe) que cobra millonadas como diputado, se dedicó a balbuceos acaso onanistas con respecto a las diputadas, defendiéndose luego con una teoría delirante. La presencia en la plaza de Fabián, el padre de Pablo Grillo, el fotógrafo agredido por las fuerzas de seguridad del oficialismo. La idea sobre lo que hay que organizar. Una marcha de la Gorra que denuncia la violencia institucional, historias sobre cómo recuperar el humor y la ironía, un “Rappi” que cuenta su día y la teoría sobre Luis Caputo en plan verdulero.
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro
La Cámara de Diputados se renovó con la presencia en el recinto del presidente Javier Milei y su hermana Karina, secretaria General de la Presidencia, festejando a viva voz que el resultado de las últimas elecciones, más el movimiento de algunos diputados que se autoperciben peronistas, transforman a La Libertad Avanza en la primera minoría, lo que le facilitaría el tratamiento de las reformas que el gobierno quiere imponer, como la laboral. Todo esto con barras comandadas por Milei hostigando con cantitos a los opositores.

Imagen de la 9º Marcha de la Gorra en Congreso, acompañando a los jubilados, contra la violencia institucional y policial. Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
La transmisión osciló entre esas imágenes y otras perlitas, como el micrófono abierto de un diputado por donde se escabulleron ciertos comentarios desagradables respecto de la apariencia de algunas diputadas. Sus pares señalaron al radical chaqueño Gerardo Cipolini como el responsable, aunque se defendió con un argumento tan extraño como esa Cámara, en la frontera del delirio: “La tecnología ha avanzado a límites irreconocibles. Tal vez uno sale diciendo cosas que no ha dicho”.
Pablo: la recuperación del humor
El devenir de ese palacio, entre cantos, saludos y gestos que acaparan la atención de los portales supuestamente periodísticos sigue diferenciándose mucho de la calle que todos los miércoles separa la valla que cruza de punta a punta la plaza.
“El Congreso vallado a espaldas del pueblo es más que una metáfora”, define a la perfección Fabián Grillo, papá de Pablo, el fotógrafo herido en su cabeza por una granada de gas lacrimógeno el 12 de marzo, brutal ataque que lo mantiene internado desde entonces, y del cual sigue recuperándose.

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
El domingo Pablo cumplió 36 años, y por eso jubilados y jubiladas se acercan a Fabián a saludarlo saludarlo y preguntarle cómo está Pablo.
“Está bien, está mejorando, y lo volvieron a trasladar del Hospital Ramos Mejía al Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. También habla, discute y putea”. Para Fabián esos son grandes indicadores de mejora de su hijo.
Además, está manejando humor e ironía. Cuenta que un médico cubano, tras una charla de ocasión, le dijo: “Amigo, entre bomberos no nos pisamos la manguera”. Y Pablo le respondió: “Yo no soy bombero”.
Fabián se ríe. En minutos tiene que irse a una muestra fotográfica en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, frente a la plaza de Congreso, pero antes lo invitan a la asamblea de la Mesa Coordinadora de Jubilados. “Soy el papá de Pablo, pero no quiero hablar en nombre de él, porque Pablo habla y habla bien”, dice, lo que despierta emociones y aplausos. Fabián cuenta que a partir de octubre es un jubilado más y por eso viene también a marchar: “Esto es lo que nos va a levantar. Es por lo cual le pegaron a Pablo, porque él iba a mostrar la lucha de los jubilados unida con las hinchadas y los gremios. Esa imagen no podía pasar: ¿cómo puede ser que haya solidaridad?”.
Pero la hay, dice Fabián: “Acá estamos”.
La hincha que trabaja para el barrio
Gabriela, hincha y vecina de Dock Sud (y la imagen que encabeza esta nota), es una de las tantas que organiza esa solidaridad. Sobre una mesa tiene desplegados paquetes de fideos, arroz, polenta, azúcar, salsas, botellas de aceite, latas de arvejas, bolsas con cebollas. Con otros cómplices junta donaciones para que jubilados, personas en situación de calle, o con alguna discapacidad –hoy es el Día Internacional que los conmemora– se lleven después de la marcha. “Es para hacer algo, porque en el barrio está todo complicado. Tengo tres hijos, soy mamá soltera, y sé lo complicado que es, así que imaginate para un jubilado de la mínima. Incluso en el barrio se ve que alguno se quiere hacer el vivo subiendo los precios en la verdulería, por lo que un vieji se tiene que caminar diez cuadras para conseguir precio. Es horrible lo que está pasando, porque de repente Caputo es el verdulero”.

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
Gabriela se interrumpe porque llega un chico con la mochila de Rappi, en su bici, a dejar donaciones. “¿Ves? Por esto lo hacemos, esto es la solidaridad”, dice Gabi, emocionada.
¿Cuánto hay que pedalear?
El trabajador de Rappi se llama Gastón, tiene 31 años y vive en Isidro Casanova, partido de La Matanza. Su vida laboral es una síntesis de este momento. Trabaja en una empresa logística, pero solo cuando lo llaman: para eso tiene que estar atento a las notificaciones que le llegan al celular. “Es cuando abren la convocatoria”, dice. Y después agrega la descripción de buena parte del presente: “Son las formas en las que hoy se está precarizando el trabajo”.

Testimonio arriba de la bicicleta sobre la situación laboral: el pedaleo infinito. Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
Por eso en los días libres se pone el casco, se sube a la bici y pedalea como Rappi, desde las dos de la tarde hasta las doce de la noche.
–¿Cuánto llegás a hacer por día?
–Treinta lucas.
Hace una mueca al ser consultado sobre el prejuicio de que muchos trabajadores de Rappi son afines al gobierno. “Muchos trabajadores de muchos rubros lo votaron, pero sí, hoy prima un individualismo muy fuerte”, define. La reforma laboral le parece “horrible”, pero reconoce que su generación es parte de una época que no conoció casi ninguno de los derechos que la Ley de Contrato del Trabajo consagra: “Es cierto. Y ese es el problema”.

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
Delante de sus ojos avanza la movilización de jubiladas y jubilados, hoy acompañada por la novena Marcha de la Gorra, cara a cara con la policía, pero sin incidentes, salvo por los picos de calor que descompensan a algunas personas. “Siempre que puedo, vengo a acompañar a los jubilados”, se despide Gastón, en un pedaleo que seguirá hasta la medianoche.
Tal vez haya que dejar de mirar lo horrible, de prestarle atención y darle importancia –como todo lo que ocurrió dentro del Congreso. Y convenga pensar la organización de la solidaridad de la que hablan Fabián, Gabriela y Gastón, como una de las tantas claves para pensar esta época y lo que se viene.

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org

Fotos Juan Valeiro /lavaca.org
Marcha de jubilados
La debilidad de la fuerza

El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).
A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

Foto: lavaca.org
De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.
O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.
O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.
La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.
El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.
Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

Foto: lavaca.org
Los datos de la violencia
La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:
“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.
“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.
“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

Foto: lavaca.org
Marcha de jubilados
Video homenaje a la lucha de jubiladas y jubilados

En la semana previa a la discusión por la reforma laboral, el sector que sigue movilizándose cada miércoles es el de jubiladas y jubilados. Aquí un pequeño homenaje a esa lucha que no cesa, en la mirada de Teo Escobar Fernández.
Marcha de jubilados
El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

Una vez más las y los jubilados marcharon alrededor del Congreso, a cuadras de donde, más temprano, se manifestaron los empleados de la cadena Dr. Ahorro denunciando el cierre intempestivo de 11 locales y más de 100 despidos. Un preludio de la reforma laboral, epicentro de los reclamos de hoy. Voces y miradas de otra marcha de verano que busca repensar las estrategias de resistencia y lucha, al tiempo que se contagian en otras provincias las voces contra proyectos extractivos e incendiarios. Habla Esteban Paulón, diputado nacional, sobre cómo la ve desde adentro del Congreso y por qué la dirigencia opositora debe sacar “las patitas del agua” del verano y ponerse a trabajar para proponer salidas.
Por Lucas Pedulla y Franco Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro y Lina Etchesuri / lavaca.org
La coreografía de cada miércoles se volvió a repetir hoy frente al Congreso:
· Jubiladas y jubilados marchando alrededor de la plaza;
· Artistas que realizaron perfomance para bancar la marcha, murgas que la colorearon y tocaron al compás del carnaval veraniego; asociaciones de docentes, partidos y sindicatos de trabajadores que agitaron sus banderas e hits del momento;
· Un operativo policial desmedido, que combinó Policía Federal y Prefectura Naval e interrumpió toda la circulación en la zona;
· Apoyo de los autos y transeúntes que pasan, e indiferencia también.
Pero esta vez, este miércoles, unas horas antes también se sumó otro reclamo de época: el de los despedidos de la cadena de farmacias Dr. Ahorro.
La escena es el preludio im-perfecto de la reforma laboral que se viene, que será luego el epicentro de los reclamos en la marcha de los jubilados.



Fotos: Lina Etchesuri / lavaca.org
Milei, el Dr. Ahorro
Las persianas metálicas de la esquina de Rivadavia y Alberti, en el barrio porteño de Balvanera, están bajas. La imagen es una postal que se repite en otras once sucursales del Dr. Ahorro, la cadena mexicana de farmacias que llegó al país en 2002 en el auge de los medicamentos genéricos y que a mediados de diciembre, previo a las fiestas, dejó a más de 100 trabajadores y trabajadoras en la calle. “La empresa no sólo echó a un tercio de su personal sino que no ha pagado la indemnización, nos deben el último sueldo trabajado, el aguinaldo, las vacaciones y se ha quedado con los aportes previsionales y sindicales”, explica Claudia, farmacéutica y directora técnica, hace 23 años, de una de las 11 sucursales hoy en crisis.
Uno de los carteles pegados en la persiana baja tiene la foto de Xavier González Zirión, exdiputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, presidente de la cadena: “Buscado por estafar a sus empleados”, reza el afiche. Lo irónico es que González Zirión sueña con ganar la Jefatura de Gobierno de México DF y es crítico de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien le pidió un cambio de modelo económico para evitar que “se cierren entre 800.000 y un millón de establecimientos de empresas familiares”.
También hay carteles que apuntan al gerente de Recursos Humanos, Federico Salomón; la gerenta de Legales, Lorena Piccolo; el subgerente general, Estanislao Wigger; y la vicepresidenta Paola Repetto. Federico, empleado hace 18 años, explica: “Cerraron once sucursales: siete en Capital y todas las del interior. Sabemos que, próximamente, cerrará otras dos en la Ciudad. En Salta, Córdoba y Mendoza volvieron a abrir algunas sucursales pero con una firma distinta. Estos mismos gerentes hicieron lo mismo en Chile: cerraron todo y no le pagaron a nadie”.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
La deuda de la firma Energía y Vida de Argentina SRL, la razón social de la cadena, se estima en $8.000 millones entre proveedores, bancos y fisco. “En la secretaría de Trabajo lo único que nos dijeron es que en julio del año pasado la empresa quiso presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis, pero fue rechazado”, explica Claudia. “A pesar de eso, en los telegramas de despido dicen que nos echan con el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que implica pagar la mitad de la indemnización, pero eso sólo se autoriza en caso de que el Preventivo se aprueba. Todo es ilegal y fraudulento”.
El modelo Dr. Ahorro se hizo popular por los bajos precios y descuentos. “Pero el año pasado tuvimos que soportar el vaciamiento”, dice Federico. “Los precios aumentaron indiscriminadamente al punto de estar más caros que las cadenas de farmacias grandes o que en farmacias de barrio. De cada 10 personas, a siete le tenías que decir que no había lo que venían a buscar, o se iban por el costo del medicamento”.
Los trabajadores cuestionan a la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF), el sindicato. Claudia: “Nos dijeron que hagamos la denuncia, que no pensaban hacer ninguna acción gremial”. Por el momento, la estrategia es hacer acciones frente a las sucursales, como la de este miércoles previo a la marcha de jubilados, para visibilizar el conflicto. Federico: “La situación es complicada. Tenemos muchos compañeros que tienen alquileres que penden de un hilo, que tienen hijos con discapacidad. Tenemos que seguir mostrando el reclamo, poniendo el eje que lo que está pasando acá está pasando en todo el país, y es lo que se viene con la reforma laboral”.


Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
Los “azos” y las nuevas estrategias
Horas más tarde, la marcha de cada miércoles.
Las y los jubilados se citaron, como cada miércoles, en Avenida de Mayo y Callao, vallas por medio de la Policía Federal. Todo el perímetro de la Plaza frente al Congreso se encontraba vallado y sin posibilidad de paso, evitando el corte de la Avenida Callao, pero generando el caos en Rivadavia y todas las calles céntricas de alrededor.
Los jubilados y jubiladas marchan así en una especie de burbuja generada por la Policía. Aprovechan ese espacio vacío para realizar su radio abierta y repensar estrategias de cara a lo que se viene.
Juan Manuel, jubilado de asistencia perfecta, mira la plaza: «Tenemos que hacer algo distinto», piensa, y arriesga posibilidades: marchar por las peatonales, como en 2001. «Salís de este corralito, ellos (por los policías) no te pueden decir nada, la gente te ve, y hasta podemos enfilar a Plaza de Mayo si somos vivos», propone. «Si no, algunos se juntan allá, otros ahí, otros empiezan antes la ronda, los otros se suman después, y así no se va a poder». Otra opción: movilizar para agitar otros sectores. «Por ejemplo, ahora está reunida la UOM para discutir qué hacer frente a la reforma laboral. ¡Lo que va a pasar es que vamos a volver al siglo XIX! Podríamos ir ahí».
Mientras las ideas bullen, ante la parálisis social congelada por el verano, los reclamos apuntan claramente a la reforma laboral, que comenzará a “debatirse” en el Congreso el próximo 11 de febrero.


Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
María Laura, una de las integrantes de Jubilados Insurgentes, suma otras avanzadas que se vienen, y que para ella están conectadas: “Hay un nuevo DNU que quiere meter a los militares en el gobierno; quieren bajar la imputabilidad; la reforma laboral, ni hablemos: es la esclavitud. La jubilación, otra historia…”.
Resume en la idea de que “va a ser cada vez peor” en referencia a la profundización del modelo que los llevó a marchar todo el 2025 (y hace al menos una década atrás), por lo que también empieza diciendo que está cansada. El sol de enero le pega en la cara; está colorada, pero no por haber estado en la playa: “Es por las marchas”.
Para ella, como para muchos, no hubo descanso; el cambio de año no sintió. “Vamos a seguir viniendo hasta el día que estemos todos. El día que eso pase, ahí te cuento”. ¿No somos cada vez menos? “Los medios se encargan de victimizarnos, no de mostrar nuestros reclamos. Y la gente tiene miedo. La gente banca esto porque no sabe, y porque no hay otra alternativa. Por ahora no queda otra que seguir resistiendo”.
Para María Laura la movilización viene por otro lado: “Vienen por los azos, por las provincias, no por acá: el Chubutazo, El mendozazo, no por acá. Acordate lo que te digo”.
Después de ese berretín típico de abuela, corretea hasta su grupo que quedó unos pasos más allá: la marcha alrededor de la Plaza acaba de comenzar.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org
Patitas en el agua
Por ahí pasa también Esteban Paulón, diputado por el Partido Socialista.
Habla en entrevista con lavaca.
¿Cómo mide la aparente “tranquilidad” de la que goza el gobierno, mientras el Presidente canta rock en Mar del Plata?
Cambió el año y la situación no mejora para nada. Obviamente estamos en un verano financiero que le da un poco de tiempo al gobierno, y eso parece que tranquiliza a la sociedad, pero yo creo que a medida que avance el año se va air complicando la situación en la calle. Porque hay menos guita, se va a ir complicando la situación de los salarios, la inflación no va a aflojar. Sé que por momentos parece que no pasa nada y es un poco desesperante, pero esto se va a ir dando de a poco.
¿Y adentro del Congreso, cómo estamos?
En Diputados es más difícil para ellos porque es más plural; en el Senado tienen un acuerdo con gobernadores que les permite sacar adelante algunos proyectos. Pero bueno, nos queda resistir y contarle a la sociedad que queremos hacer nosotros; otra no queda.
Se viene la reforma laboral.
El 11 tiene que reventar la calle, que es la única presión que puede sentir el gobierno. Ojalá haya mucha gente.
Ves más esperanza afuera que adentro.
Sí. Recién hablaba con un jubilado que me decía de los incendios en la Patagonia. Muchos de los gobernadores que le votaron el Presupuesto al Presidente están puteando porque no hay guita, porque no declara la emergencia… Me parece que si no nos organizamos, va a ser muy difícil.
¿Cómo te pega que acá se cante “que se vayan todos”…?
Es difícil porque a veces los tiempos de la maduración de la política van en otros registros, que no son los tiempos de la necesidad de la gente que la está pasando muy mal. Nosotros tenemos que escuchar lo que está pasando acá. Y después… muchas vacaciones. Flaco: el 2 de enero nos clavaron el decreto de la SIDE; ahora en el medio del verano nos metieron varias… Menos patitas en el agua; la dirigencia política tiene que moverse un poquito más. El único mensaje que van a escuchar los senadores es si el mensaje en la calle es contundente. Mientras, el gobierno va comprando tiempo y acordando con sectores, y eso le quita fuerza a la movilización popular.
¿Están manteniendo reuniones de trabajo contra la reforma?
Ayer estuve reunido a la mañana con empresarios pymes; empieza a haber resistencia en los sectores laborales a la reforma también. Hay que juntar a todos para que esto no salga.
Y armar otras propuestas…
Totalmente. Hay que estar dispuesto a perder algunos debates y aunque los perdamos, tenemos que poder ser claros y contarle a la sociedad cuál es la nuestra. Si no, es muy desesperante. Nadie ve un horizonte, y nosotros tenemos esa responsabilidad, incluso aunque perdamos. A veces uno dice “no me meto, porque quedó como un boludo perdiendo”. Bueno, flaco: si toca perder, toca perder. Pero contale a la gente cuál es tu idea porque si no dicen: “esta éste y los otros no dicen nada”.
¿Eso pasó en las elecciones? ¿La estrategia de la oposición fue “que la gente se iba a dar cuenta sola”…?
La gente vota como puede, de acuerdo a lo que nosotros le proponemos. No habremos sido claros en nuestras propuestas. Obviamente, yo digo que fue un voto que fue un plazo fijo, no un cheque en blanco. Y el plazo fijo se va agotando en la medida que el gobierno no de respuestas. El verano siempre es tranquilo porque la gente está dispersa; pero también la gente no se fue toda de vacaciones, la temporada es malísima, en enero vinieron aumentos de todo tipo, vuelven las clases, la gente se angustia. Yo creo que en marzo-abril se van a ver los límites de este crédito que le dio la gente al gobierno.
¿Y el impacto geopolítico?
Ese es el otro tema: somos muy dependientes. Milei depende mucho que a Trump le vaya bien. Y me parece que le van apareciendo otras prioridades. Tenemos que construir las nuestras.
Paulón lo dice y se mete en la movilización, donde las prioridades están claras.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

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