Marcha de jubilados
Los cantos, los fixtures y el pronóstico de antorchas

Mientras el país sigue endeudándose, crece el desempleo, las industrias cierran, suben todos los servicios entre el 234 y el 846% y se aplastan los salarios (de los que tienen trabajo) pasan al menos dos cosas: 1) el gobierno celebra y 2) jubiladas y jubilados vuelven a marchar como cada miércoles en reclamo por sus haberes amputados y toda una situación nacional de recesión y destrucción. Un recuerdo a 42 años del regreso de la democracia y mucho sobre el presente: las canciones, los mensajes, el secreto de unas medialunas y lo que dice la gente que sigue movilizándose pese a todo.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Sebastián Smok

Fotos: Sebastián Smok /lavaca.org
Sobre Rodríguez Peña, una jubilada camina con los brazos en alto. Su pelo negro, cortito y con patillas recuerda al de la cantante de tangos Virginia Luque. La jubilada canta un tango y mira a los transeúntes compenetrada con la letra: “Mientras que una pebeta / linda como una flor / Espera coqueta / Bajo la quieta luz de un farol”.Dos chicas la escuchan, aplauden y siguen su camino. Dos mujeres charlan en una mesa del bar “Fulano y Mengano” y detrás del vidrio puede verse el cartel: “Sin pensiones no hay Navidad. Resistencia disca”. Otra jubilada sostiene su pancarta bajo el sol intenso de otra tarde de miércoles de marcha frente al Congreso. Allí sintetiza con precisión digna de economista una realidad insostenible para muchxs: “Milei aumentó: Bondi 600%, Tren 520%, Subte 846%, Luz 581%, Gas 234%. Salarios 79%”.

Fotos: Sebastián Smok /lavaca.org
Entre medialunas y cadenas
Una mujer reparte medialunas de manteca recién compradas y explica: “Para que tengan fuerza”. En su remera negra se ve dibujado en blanco el contorno de la imagen de Norma Pla con gorra policial en mano. Un jubilado con la bandera argentina colgada de su espalda saborea una medialuna. “Este es mi almuerzo”. Pegados sobre las vallas que últimamente suelen separar a la gente de sus gobernantes, una veintena de retratos en blanco y negro de jubiladas y jubilados forma parte de una muestra fotográfica a cielo abierto realizada por Azul Vivas y Miguel Caamaño, titulada “La disputa por el espacio público. Las vallas y sus protagonistas”
Mientras se canta a viva voz “Karina es alta coimera”, Raquel Disenfeld está al lado de la valla observando las fotos. Raquel es feminista, anarquista y es la psicóloga que acompañó durante el juicio a Higui (Eva Analía de Jesús, que mató al hombre que intentaba violarla). “Soy jubilada, vivo en un hotel y como no hay ninguna legislación cada dos meses me aumentan, porque todo aumenta. Vine porque esto me da vida”. En el día en que se conmemora el retorno de la democracia y el día internacional de los Derechos Humanos, algunos jubilados se encadenaron frente al Congreso: otro gesto para repudiar un presente que los tiene encadenados en muchos sentidos.

Fotos: Sebastián Smok /lavaca.org
Papá Noel canta
Se movilizaron luego Pablo y Carlos. Trabajaban juntos, son amigos, +70 y vienen todos los miércoles a la Plaza de los Dos Congresos. Recuerdan el día del retorno de la democracia, un 10 de diciembre de 1983, hace 42 años. Carlos se lamenta: “Está ganando el individualismo, eso le está ganando a lo colectivo y este gobierno tiene ese estilo”. Pablo es ingeniero ambiental y cuenta “La democracia fue un momento muy importante. De la represión, de la muerte, poder volver a expresarse libremente y tener derechos de nuevo fue increíble. Yo milito desde el año 1972, para el retorno de Perón”. Un jubilado pasa con una cartulina amarilla en la que escribió “No a la reforma laboral”. Otro está vestido de Papá Noel, agita unas campanitas, posa para las fotos y canta “Traigan al gorila de Milei para que vea, que este pueblo no cambia de idea y pelea por la liberación”. La vuelta a la plaza arranca.
Otro tema navideño: “Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad. Los viejos estamos en la calle. No paramos de luchar”.
A la altura de la Biblioteca del Congreso, las voces se acallan y hacen un minuto de silencio por la reciente muerte de Alfredo, jubilado que marchaba todos los miércoles. Al llegar a Sáenz Peña, la marcha encuentra al cordón policial. Un jubilado toma con sus dos manos un pañuelo que tiene escrita la frase que dijera Diego Maradona en 1992 durante el gobierno menemista y que en esta época cobra actualidad: “Hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados”. Pasa el pañuelo a unos veinte centímetros de las caras impasibles de los policías. Luego la marcha regresa al Congreso, se suma La Bancaria y pone ritmo con el pulso de los redoblantes.

Fotos: Sebastián Smok /lavaca.org
El fixture de Cecilia y las antorchas
Cecilia tiene 72 años, trabajó como médica veterinaria y asegura que vino porque quiere luchar por sus derechos. Sostiene un cartel que dice; “Soy jubilada con la mínima. Sobrevivo diez días al mes. Me siento pisoteada y humillada”. Cuenta que está atenta a las ofertas de supermercados para obtener descuentos, se armó el fixture para no olvidarse de las promociones y que el mes se le haga un poquito más amable. “Esto es muy cruel, no solo por los jubilados, hay gente a la que no se le dio la medicación, enfermos de cáncer, discapacitados que no tienen lo que necesitan. Gente sin trabajo”. Y esboza una teoría: “Esta gente insensible que gobierna parece extraterrestre. Hablaban de unos extraterrestres malos, los reptilianos, para mí son estos”.
Desde el megáfono se anuncia un Festival para el próximo miércoles, de 18 a 20 hs, con música en vivo y luego marcha de antorchas. Hasta el momento confirmaron su presencia el Chino Laborde, Federico Mizrahi, el Cabra de Las Manos de Filippi, Invisibles y Club Artístico Libertad.
Marcha de jubilados
Noticias desde el marchódromo

El de jubiladas y jubilados sigue siendo uno de los sectores que más persistentemente resiste un ajuste que este mes viene con aumentazos de tarifas y transporte público. Ajuste que, además, los tiene como blanco de la motosierra, junto a la salud pública, la educación, la discapacidad, la ciencia, la industria, el trabajo, el comercio, entre tantas otras cosas. Retrato de una de las mujeres que marcharon este miércoles en Congreso. Enigmas sobre cómo se come, los despidos, una lata de durazno, otra de atún y una cuestión: ¿Qué pretenden al ir cada miércoles al Congreso?
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
Todos los miércoles, Silvia López se levanta a las ocho de la mañana, carga su changuito con una botella de agua, un poco de jugo y un sanguchito de jamón y queso. Poco antes del mediodía sale de su casa en Ensenada, provincia de Buenos Aires, y se toma tres medios de transporte para recorrer más de 60 kilómetros: primero es el 275 hasta la estación de La Plata, allí se sube al tren Roca hasta la estación Constitución, y de ahí paga 800 pesos en el 12 que la deja en el Congreso de la Nación, junto a otros jubilados y otras jubiladas.
Silvia tiene 70 años, un silbato que pita sin parar y dos artefactos eficientes que choca uno con el otro:
Una lata de durazno con una tapa de cartón.
Otra de atún aferrada a un pedazo de madera con una cinta elástica.

Ambos tienen tuercas en su interior, por lo que el sonido se proyecta en toda la plaza.
También tiene dos carteles:
- “Todos antipatria y mentirosos. Devolvenos lo que nos robás todos los meses a jubilados-discapacitados. Milei y su gobierno chorros”.
- “Todos los meses los jubilados y discapacitados padecemos al gobierno de Milei. La injusticia se paga”.
Alrededor, las organizaciones de jubilados y jubiladas se preparan para marchar como cada semana en lo que denominan “el marchódromo”, ya que sólo movilizan alrededor de la Plaza de los Dos Congresos, delimitada de un lado por las vallas y por la policía en las calles laterales. ¿Por qué viajar dos horas ida y dos horas vuelta cada semana? “Yo sufro presión, pero por lo menos vengo para hacer ruido. No tiene explicación lo que estamos pasando. Cobro 410.000 pesos de jubilación mínima, a lo que se suman los 70.000 de bono: 480.000 en total. ¿Qué hacemos con eso? Una compra en supermercado mínima, con leche, pan, un poco de azúcar y algo más no baja de 30.000. Tengo gas de garrafa en casa: me salía 14.000 y ahora tengo que pagar 28.000. Me aumentan como si nada”.

Silvia ya ni se indigna, sino que se ríe de las declaraciones del jefe de gobierno de la Ciudad Jorge Macri, quien dijo: “Las iglesias tienen que dejar de darle comida y abrigo a los indigentes”. Luego agradece que el gremio de los Camioneros está viniendo hace unos miércoles con un gazebo blanco: “Nos ofrecen té, matecocido, unas facturas y al mediodía reparten una vianda con pollo y arroz”.
Antes de volver con el silbato y sus artefactos, cuenta que se jubiló con 30 años como peluquera. “Quiero que haya justicia para los jubilados. Trabajé mucho, luché por mi país y quiero que me den lo que me corresponde. No pretendo grandes cifras, simplemente que pueda pagar una canasta o llamar a un plomero sin pasar penurias. Mi sobrina tiene una discapacidad y mi hermano está en una batalla legal para que no le saquen los medicamentos. El gobierno no puede estar permanentemente jorobándonos. Es un desastre”.

La marcha está por comenzar. Silvia se despide con tres noticias que le llamaron la atención este miércoles. La primera le provoca una sonrisa: “Me alegró que lo hayan sacado a Adorni (Manuel, exvocero y exjefe de Gabinete, acusado de corrupción)”. Su propuesta: “Basta de ladrones”.
Otra noticia son los 150 despidos en Tenaris SIAT, del Grupo Techint, en Valentín Alsina, al sur del conurbano bonaerense: “Es gente con 25 o 30 años de trabajo. A esa edad, si tenés 55, ¿dónde vas a buscar empleo? ¿Quién te va a contactar?”.
¿Y la tercera?
Silvia señala la plaza: “La otra noticia es que estamos acá, luchando por lo mismo”.

Marcha de jubilados
La debilidad de la fuerza

El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).
A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

Foto: lavaca.org
De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.
O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.
O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.
La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.
El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.
Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

Foto: lavaca.org
Los datos de la violencia
La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:
“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.
“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.
“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

Foto: lavaca.org
Marcha de jubilados
Video homenaje a la lucha de jubiladas y jubilados

En la semana previa a la discusión por la reforma laboral, el sector que sigue movilizándose cada miércoles es el de jubiladas y jubilados. Aquí un pequeño homenaje a esa lucha que no cesa, en la mirada de Teo Escobar Fernández.
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