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Qué es la rebeldía

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María Galindo, intelectual y activista boliviana. Es la fundadora del colectivo Mujeres Creando que lucha contra el patriarcado el Bolivia, y crea salida para mujeres azotadas por la violencia. El feminismo como una lucha antisistémica. Por qué hay que desempoderarse y no empoderarse: “Frente al poder no te empoderas: te rebelas”. Qué es el feminismo intuitivo. La ruptura de mandatos coloniales y patriarcales. Y por qué la categoría “género” diluye la potencia del sujeto político en los feminismos.  

Si el mundo no tuviera a María Galindo, habría que inventarla. Es una artista, intelectual, activista y creadora boliviana que ha llenado calles, plazas y gobiernos de acciones artísticas de alta política. Sus grafitis en las paredes y en las almas tienen una caligrafía inconfundible y tienen ideas que rompen los moldes y los sometimientos. Es fundadora de Mujeres Creando, grupo que en La Paz tiene una sede maravillosa llamada La Virgen de los Deseos. Y una radio, con ese mismo proyecto político: Radio Deseo. Sus obras la llevan permanentemente a exhibiciones y bienales del mundo, pero además es autora de libros emblemáticos como Ninguna mujer nace para puta y A despatriarcar, entre tantos. Algunas de sus frases: “Indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas”, “El femicidio es un crimen de Estado patriarcal”, “Ni las tierras ni las mujeres somos territorios de conquista”, “No necesitamos derechos: necesitamos utopías”.

María Galindo, queremos preguntarte: ¿qué es el feminismo?

No es una pregunta fácil. El feminismo no es un proyecto de derechos para las mujeres, que es con lo que se sigue domesticando al feminismo. El feminismo es una lucha antisistémica de un sujeto muy complejo que va mucho más allá de las mujeres. Es brutal que haya feminismos que pretendan llamarse feminismos y excluyan a las mujeres en prostitución. Es brutal que haya feminismos que pretendan llamarse feminismos y excluyan a las mujeres trans. El sujeto de los feminismos que está renaciendo en esta parte del mundo, es un sujeto desde abajo, no es un feminismo que está surgiendo desde arriba. Desde las mujeres pobres, desde las transgresoras. Yo hablo mucho de un feminismo intuitivo, que no es un feminismo que te nace porque te enseñaron feminismo: te nace de la ruptura de los mandatos que cargó tu madre, nace de leer el cuerpo de ella, nace de leer la calle, te nace de leer la indignación que sientes ante el feminicidio. Hay un feminismo intuitivo en estas tierras muy potente que nace de las intuiciones y de las lecturas irreverentes de este momento histórico desde diferentes sectores de mujeres. El feminismo es la lucha por la despatriarcalización de las sociedades en las que vivimos, que es absolutamente urgente. Yo lo entiendo así: como una lucha por la despatriarcalización de la sociedad, que en sí funciona como utopía.

De-generar y des-empoderar

El feminismo en los últimos años trajo algunos términos como empoderamiento, por ejemplo.

La teoría del empoderamiento no es una teoría que está naciendo desde el movimiento, sino que es una herramienta de disciplinamiento que nace de las instituciones que necesitan disciplinarnos. Es una teoría que se ha lanzado para las mujeres, para las, les, los indígenas, para las personas con discapacidad, es decir: para todos esos y esas otras, esos subalternos. Si el problema es el poder lo que necesitamos es desempoderamiento. ¿Por qué no hay talleres de desempoderamiento para banqueros, para patrones, para padres que se consideran cabeza de familia? Nos gusta mucho más hablar de desempoderamiento, que obviamente no se va a dar porque todos quienes están en una estructura de poder se aferran al poder. La teoría de empoderamiento es la ficción que nos venden de que lo que nos falta es poder, y no nos falta poder.

¿Y qué hacemos les otres?

Nos rebelamos. Frente al poder no te empoderas, frente al poder te rebelas. La propuesta es la de nuestros abuelos y ancestros. La rebelión, la subversión, la ruptura. Por ejemplo, en Bolivia las políticas de empoderamiento, que probablemente se den en Argentina también, frente a las crisis provocadas por el neoliberalismo, fue endeudar a las mujeres. Yo te empodero con quinientos dólares para que te conviertas en deudora y creas que no eres una desempleada, sino que eres una emprendedora. Son ficciones que se crean. Lo que hay que hacer primero es desmontar todas estas maquinarias. Definitivamente. Las jerarquías sociales son muchas y son múltiples, no es un mundo tan maniqueo en el que estamos. El capitalismo neoliberal tiene la capacidad de organizar las sociedades en jerarquías minúsculas que compensan a todos los de abajo en relación al que está más abajo. Entonces pensá lo que representa un boliviano, una boliviana, en Buenos Aires, representa una categoría inferior que lo puedes patear. Qué representa el senegalés. Es decir, hay una estructuración jerárquica permanente. Jerarquía que están funcionando para amortiguar el costo de subsistencia y que están funcionando como compensación para sostenerte en el lugar que estás. Por ejemplo: los hombres tienen en las mujeres la amortiguación del lugar de sumisión en el que están. Ojo con eso: nosotras decimos que el machismo es la debilidad de los hombres, y no su fortaleza. 

Hablamos de empoderamiento. Otra de las palabras es “género”

También me río. El léxico, la jerga del género, se ha metido desde los barrios populares hasta las altas esferas burocráticas de todos los estados. Esto no es casual, toda esta inflamación de la categoría de género está insuflada con dólares de los organismos internacionales para confundir a los movimientos, y a los movimientos feministas por encima de todo. Se usa género como sinónimo de mujer pero se borra la palabra mujer, por lo tanto utilizando la palabra género se elimina al sujeto. Y cuando tú eliminas al sujeto, eliminas la posibilidad de luchar porque solo el sujeto se emancipa, no emancipas el género. Es Carmen la que se emancipa. Es Juan. No el género. Entonces el género sobre todo se está usando como una dilución del sujeto. Es importante que las mujeres y las feministas no nos dejemos confundir: no es el género lo que queremos cambiar, lo que queremos cambiar es el sistema capitalista, patriarcal, colonial. Que quede claro. La categoría de género nace en la psiquiatría, por si acaso, y se transfiere luego a la lucha feminista. Hay montones de teóricas que trabajan dentro de los feminismos sin la categoría de género y hay otras tantas que trabajan con la categoría de género, pero hay mucho trabajo institucional desde el género para simplemente confundir, edulcorar y disolver la bronca.

Tecnocracias de género

A veces se complejiza mucho el lenguaje como si fuera algo de especialistas, para confundir, como en la economía. ¿Pasa eso?

Pasa mucho en el feminismo. Cuántas maestrías en género hay, carísimas, y hay en América Latina funcionando lo que en Mujeres Creando hemos llamado la “tecnocracia de género”, que son grupos grandes de mujeres mayormente profesionalizadas, formadas en la categoría de género, para utilizarla en función del mejor desempeño del modelo neoliberal. Por si acaso, hay neoliberalismo de género, hay género y desarrollo, hay políticas de subalternización de las mujeres que llevan el apellido de género. Hay mucho por lo que desconfiar. 

A raíz de eso, ¿qué pensás sobre las leyes de cupo?

Es una receta que está bajando desde arriba a todos lados. Nosotras la hemos cuestionado muchísimo porque la ley de cupo es cuota biológica, que tiene la prohibición o el límite de no ser una cuota ideológica. Una mujer no está ahí por lo que piensa sino por lo que es portadora. En Bolivia, y se ufanan muchísimo, está saliendo un parlamento con el 54% de mujeres: el más alto de la historia y uno de los índices más altos en América Latina. Para maldita cosa ha servido eso. No despenalizaron el aborto y, por supuesto, no atendieron la necesidad de una comisión parlamentaria y de auditoría jurídica sobre feminicidios, porque la impunidad es uno de los problemas más grandes. Mientras una mujer es más pobre, menos acceso a justicia tiene. Es así. La cuota es una cuota biológica que tiene que ver con lanzar a las mujeres, que somos un nuevo sujeto político, el mensaje de que “tienen que ser parte del sistema”. Ahí viene esta otra palabrota: inclusión. De las personas con discapacidad, de las trans, de las mujeres. ¡No queremos inclusión, queremos revolución! Queremos cambio estructural. El neoliberalismo puede incluir a mujeres y no modificarse, puede incluir indígenas y no modificar sus estructuras. Estas edulcoraciones tienen que ver con domesticarnos. Las mujeres estamos construyendo utopías políticas que no pueden ser reabsorbidas por el sistema de cupos, pero justamente crean el sistema de cupos para reabsorber esa fuerza rebelde de las mujeres. Creo que todas estas clarificaciones son hoy urgentes, fundamentales.  

Recuperar la rebeldía

¿Cómo se lleva esta rebelión con tiempos políticas e institucionales que son otros y aparece un fantasma, por lo menos acá, que es hacerle el juego a la derecha?

No tengo la respuesta, pero observo un fenómeno que me parece fabuloso y ahí los feminismos nos están dando lecciones. La rebelión es en lo cotidinano: sí o sí. Está en el territorio donde trabajas, en tu casa, en el sector donde estás organizada, en el medio de comunicación. No es que está en Plaza de Mayo: la rebelión está en el mercado, en la cama, en la escuela, en la oficina, en la fábrica, en el taller. Está en todos lados. Creo que las feministas estamos logrando plantear eso. Ahora, hoy en día, el sistema político formal, de partidos, ni en Bolivia, Brasil, Argentina, Chile, están ofreciendo ninguna propuesta real para la sociedad que estamos construyendo y soñamos. Lo único que están ofreciéndonos son medidas de contingencia más graves o menos graves y nos están ofreciendo expropiación de la política. Ellos dicen: “Lo que es política lo estamos haciendo nosotros, y ustedes tranquilitos, que les vamos a dar el subsidio, el bono”. Hay un momento donde esta rebelión cotidiana, esta organización cotidiana de la vida, en torno a qué queremos comer, libertades sexuales, cómo queremos distribuir nuestro tiempo, las ganancias en este grupo, hay un momento en que eso va a rebalsar los límites de donde estamos actuando hacia la gestión de todo. Las soluciones están saliendo de la gente. Y yo creo que son soluciones profundas, tanto en Argentina como Bolivia. Las fábricas recuperadas es una demostración didáctica de que se puede. Y sobre el juego a la derecha: para mí la derecha son los terratenientes que están depredando el bosque amazónico. Y ellos están con Evo. 

¿Cuáles son las acciones que llevan adelante desde Mujeres Creando?

Nosotras hacemos política concreta. Le llamamos así. Porque hay toda una discusión sobre ideología, pero luego tienes lunes, martes… ¿Y qué pasa? Disputamos los sentidos de justicia al Estado boliviano a través de la atención de mujeres todos los días: somos una fábrica de producción de justicia. Somos una pequeña fábrica de producción de cooperativa. Tenemos la radio. Lo que hacemos es traducir el discurso en algo que se puede tocar, comer, beber y disfrutar hoy. Porque también hay una novedad muy importante que trae el feminismo: la revolución no es una revolución finalista, que no la vas a ver, que va a ser dentro de cuarenta años. La revolución es algo que necesita sentir esa felicidad ahora, porque ahorita es tu vida. Hacemos acciones espectaculares, nosotras no organizamos marchas. Te voy a contar una que fue divertidísima: hubo una denuncia de acoso sexual por una periodista en el canal estatal boliviano contra el director. La ministra de Comunicación: oídos sordos. Fuimos al canal, le dijimos al guardia de la puerta que teníamos una entrevista. Éramos como 20. Luego nos metimos al set de noticias. Obviamente que el canal dejó de emitir. Dijimos: “No nos movemos de aquí hasta que renuncie el director”.  Llegaron los medios al canal estatal: no los pudieron no dejar entrar. Los medios entraron a cubrir que las Mujeres Creando habían tomado el canal estatal. Pensábamos: ¿cuánto tiempo vamos a estar aquí? Estuvimos media hora: en media hora renunció el director. Muchas gracias, hasta luego, nos fuimos. Eso es política concreta. 

¿Qué es la política?

La política es eso que nos han quitado. Los partidos políticos han privatizado la política. Hay que desprivatizar la política. Por otro lado, el patriarcado nos dice que política es lo público, lo colectivo, la discusión de la colectividad de la puerta de la casa para afuera. Y las feministas decimos: la política es la discusión de lo colectivo de la puerta de la casa para afuera y de la puerta de la casa para adentro, y de la puerta de la cama para adentro también. Entonces política es la cama, el disfrute de tu cuerpo, de tus decisiones, de tus libertades sexuales, la distribución del espacio dentro de la casa, la distribución de las decisiones colectivas. Todo es política. No podemos permitir que nos la privaticen.

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Qué es la memoria

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Nora Cortiñas. La Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora une historia y memoria con proyección y lucha. Desde su inicio en la búsqueda de su hijo Gustavo hasta la crítica al proyecto económico del gobierno macrista: “Yo voy a vivir para verlos en la cárcel”. La independencia para la defensa de los derechos humanos. El feminismo. La desobediencia civil. Cómo vencer al miedo. Y qué significa la resistencia.

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Qué es lo normal

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Susy Shock, artista trans. Cantante, escritora y activista, acaba de editar su último disco-libro, Traviarca, junto a La Bandada de Colibríes. Por qué no está subido a ninguna plataforma digital, y el apoyo en la autogestión. Cómo recuperar espacios para crear tejido social. El tiempo para construir la belleza como resistencia. El gerundio como identidad. Y la política entendida como todo lo que da cuenta de nuestros actos cotidianos.

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Qué es el humor

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Pedro Saborido, guionista y coso. Existen varios próceres en la TV argentina del siglo XX. Pero en el siglo XXI la historia de la TV y el futuro la está escribiendo un tal Peter Capusotto. Capusotto es Diego. Y Peter es nuestro invitado de hoy. Escritor, guionista, crítico, actor, productor, nuestro peronólogo de cabecera y sobre todo alguien que inventó un oficio: ser Pedro Saborido. 

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