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Nada menos Arlt

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Washigton Curcuto responde a una pregunta: qué queda en la biblioteca.

¡Todo, todo, todo! Lo que comemos y el aire que respiramos, lo que leemos, todo en nuestra vida es producto directo e intenso y muy interesante de la colonización.
¡Esas rubiecitas, esas pelirrojas, esas crespitas que están para comérselas y uno sigue con la mirada por el centro de la ciudad! ¿De dónde creen que vinieron? ¡Se las debemos también a la colonización!
En esta época superficial podemos darnos el lujo de parafrasear a Fidel y decir: “Con colonización todo, sin colonización nada”. La colonización es Internet y Facebook y hay que usarlos para el bien de nuestras vidas.
Tenemos la mente y la existencia ultracolonizada.
Ritmo dependiente
La salsa, el merengue, la bachata, la cumbia, lo mejor de nuestra literatura, nuestros políticos, nuestra religión y nuestros sueños son posibles gracias a la colonización. ¡No hubiese habido revolución cubana ni peronismo, sin colonización!
Negarla es una estupidez, aceptarla es un dolor de cabeza.
Hagamos lo que hagamos, ya no hay forma de librarnos de nuestra Madre Patria que hoy se engolosina, por lo zopenca que es, con su equipo de moda, el Barsa, donde para colmo de males, juega un argentino genial.
¿Entienden? Con semejante panorama no hay revolución que nos salve y estaremos ligados, por el resto de vida que nos queda, a lo peor de Europa: España.
 
Si yo fuera presidente
borraría a España de nuestras mentes
pero no se puede
no se puede…
 
Podría ser el estribillo de una cumbia. España, país tercermundista y los españoles –imbéciles por naturaleza– han creado y procreado lo más bello de la vida: nosotros, los mestizos.
La mezcla del indígena con el español.
Para bien y para mal, muchachos, acá estamos, hijos de las mezclas.
Los nuestros
Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar escriben en un español precioso y perfecto, “descontaminado”. ¿Transparente? Sí, transparente, pero no como el pueblo, como la buena gente, sino transparente con otras intenciones.
Borges y Neruda escribieron pensando en España. Siempre tratando de parecerse a algún borracho del Siglo de Oro. García Lorca me parece un poeta malísimo, sin ofender a nadie. Rafael Alberti debería dedicarse a tocar la guitarra en el subte. Serrat nunca me interesó, para la cuestión melosa prefiero a Sandro. Llamar poeta a Joaquín Sabina es faltarle el respeto a Joaquín Giannuzzi.
El Quijote de La Mancha me parece una estupidez total, el colmo del lugar común. No puedo creer que los críticos le vieran tantas cosas a lo largo de los siglos. ¿Será que también tienen la mente colonizada? El Quijote no es más que una novela de aventuras convencional, muy inferior a cualquiera novela de Salgari o de Julio Verne.
El único rebelde de vocación ha sido César Vallejo que, como bien dijeron por ahí, era un cholo que escribía. ¿El cholo también viene de España?
Arguedas no escribía en español, escribía en un idioma propio, de ideas, pensamientos y acciones propias. Escribió El zorro de arriba y el zorro de abajo y ya está todo dicho.
Europeos
Para no mentir, lo mejor de nosotros (Borges, Córtazar, Puig, Vargas Llosa, Asturias) tienen más de europeos que de otra cosa.
Borges detestaba la sola mención de una literatura criolla. Hablaba de Hilaire Belloc, Bernard Shaw y ese invento católico que es Chesterton, un escritorazo aburridísimo. Detestaba a Neruda y a Vallejo.
Vargas Llosa habla prácticamente en inglés, no sé si para burlarse de los burros como yo, que no saben un pomo de inglés, o por miedo a que conozcamos su elevado pensamiento.
Imagino que en Europa (Alemania, Inglaterra) se deben haber puesto mas felices que en Perú, cuando le dieron el Nobel, porque convengamos que de peruano, Don Mario, no tiene ni la nacionalidad.
Ah, otra cosa: lo más original que tenemos, el tango, también es producto directo de España e Italia, aunque haya nacido en el Río de la Plata.
Si tengo que hablar de mestizajes, siento odio y amor a la vez.
Odio, por copiar a Europa o a Estados Unidos, con sus autos y su rock. De cierta manera somos unos traidores tiempo completo, pero “perdonables”. Borges era escandinavo, ¿qué duda cabe? Cortázar había nacido en Bruselas, pero vivía en París. Y la lista es infinita.
Lo mejor de nuestra cultura está precisamente ahí, en las mezclas, los cruces, las variantes. Siempre se ha intentado una destrucción del idioma español, a través de una cultura popular y callejera.
Arlt, el primero
Roberto Arlt es el primer escritor con conciencia de sometimiento y ataca al idioma y a España. La ataca amándola; la ataca convirtiendo a Buenos Aires en la ciudad impura y romántica que es, el centro de toda traición. La ataca llenando la vida de malandras, truhanes, estafadores, ladrones y traidores bien de acá, rioplatenses.
Arlt es el punto más representativo de lo que podría definirse como el ser latinoamericano, logró establecer una identidad propia. Oswaldo Reynoso, para mi gusto, mucho más interesante que Vargas Llosa, también es uno de los pocos que puede sortear a España sin inconvenientes.
Y la lista sería muy corta y lo mejor quedaría, desgraciadamente del otro lado. Sacando a los poetas del tango, los poetas populares y la literatura gauchesca, tal vez poco y nada quedaría si sacamos la influencia europea de nuestras vidas.
En Bolivia, podría suceder algo parecido con Víctor Hugo Vizcarra y Crispín Portugal, un joven escritor que se quitó la vida hace un par de años.
Sin dudas que deben haber muchas más representaciones, pero lo mejor se da en los cruces, en las mezclas, en las combinatorias donde más fuerte está representada Latinoamérica como un continente cosmopolita e intenso.

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De punta

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Crónicas del más acá.
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En el nombre del padre

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La bolivana María Galindo, de Mujeres Creando, propone en este texto pensar la identidad latinoamericana como un travestismo. Y coloca “bastardillas” para descubrir lo que permanece dominando a los modelos femeninos actuales.
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Últimas noticias de Colón

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Es argentino, profesor en Estados Unidos y fundador del grupo de intelectuales que piensa, investiga y escribe sobre cómo la dominación colonial influyó en nuestra visión de la Historia, las identidades y las doctrinas políticas, aun las más revolucionarias. Una nueva manera de pensar, pero también de interpretar dónde están vivos hoy los viejos métodos de humillación y sometimiento. El racismo, el machismo y la precarización laboral. La disputa por el control de la máquina imperial y sus resistencias. El rol de universidad. Y cómo crear un futuro sin Colón.
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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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