Nota
#8M: El día en que todo cambió
Cuatro miradas sobre la manifestación que desbordó las calles de la ciudad de Buenos Aires y sacudió las categorías políticas tradicionales.
Uno
Lo que acaba de pasar fue enorme.
Lo que acabamos de hacer fue inmenso.
Y fue mundial.
No tenemos otra escala para medirlo que la de los cuerpos haciendo política en la calle ni otra referencia en la historia argentina que la del 17 de Octubre, cuando la ola metió la patas en la fuente para irrumpir así en la agenda institucional.
Hoy un millón de mujeres desbordaron todo lo conocido tal como lo conocíamos hasta hoy. Desbordaron incluso a quienes pretendieron organizar el acto, que fueron sorprendidas por la cantidad, pero sobre todo por la dimensión política que esa cantidad implica.

Foto: Nacho Yuchark
Así, la marcha del 8M no fue una marcha: nadie podía dar un paso porque la multitud había copado la Avenida de Mayo desde Congreso hasta Plaza de Mayo antes de las 17,30, la hora indicada para realizarla.
Tampoco tuvo cabecera: la que habían armado las “organizadoras” quedó atascada por la multitud a la altura de la calle Piedras, sin siquiera ser reconocida como tal por la inmensa mayoría de las mujeres que estaban entusiasmadas con sus propias banderas, organizaciones y compañeras.
No tuvo tampoco seguridad, porque la marea verde se expandió tanto que garantizó por sí sola que la calle era de todas.
Tampoco tuvo palabras, a pesar de la lectura tardía de un documento al que prestaron atención demasiadas pocas y entendieron menos. “¿Escuché mal o acaban de pedir la aparición con vida de Santiago Maldonado?”, se reía una quinceañera con los cachetes pintados con purpurina violeta y el pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito convertido en top.
“Nos quitaron tanto que nos sacaron el miedo”, grita una cartulina blanca que pasa delante de tres dirigentes que improvisaban en la avenida 9 de Julio un cónclave tratando de decidir cómo se las ingeniarían sus organizaciones para llegar hasta el escenario, distante a cinco cuadras en las que ya no cabía un alfiler.
Imposible.
Lo que acaba de pasar, lo que acabamos de hacer, es lo imposible.
Nada lo resume, nadie lo representa, ninguna lo dirige y todas lo protagonizamos.
¿Qué significa, entonces, algo así?
¿Qué nos está diciendo a nosotras, acá abajo y al lado, y al poder, allá arriba y tan lejos?
Como todo lo inmenso, inabarcable, irrepreresentable, nos está diciendo algo sencillo, mínimo, puntual.
Nos está diciendo, sin dudas, Aborto legal Ya!
También, que ha madurado un nuevo movimiento político que tiene enormes dimensiones y una identidad fuerte, clara, definida.
Se llama feminismo y lo atraviesa todo.
Se llama feminismo y lo desborda todo.
Se llama feminismo y punto.
“No nos para nadie: nosotras paramos”, sintetiza un cartel de tela.
No hay mucho más que decir, por ahora, sin caer en generalizaciones, especulaciones y otras falsedades que lo achican, deforman o manipulan para hacerlo entrar en las categorías políticas conocidas.
Lo que acaba de pasar, lo que acabamos de hacer, es lo nuevo.

Foto: Nacho Yuchark
Dos
Dicen que el mar está compuesto por gotas exactamente iguales. Pero la marea de mujeres del 8 M se formó con miles y miles de gotas, todas diferentes, que fluyeron desde Plaza de Mayo, rebalsaron la Avenida de Mayo, e inundaron toda la zona de Congreso. Allí estaban las de siempre, mujeres con sus mochilas y sus batallas a cuestas, en un estado de alegría difícil de encontrar en otro tipo de manifestaciones. Y había también un enorme porcentaje de chicas jóvenes, de sub 30 y también sub 20, adueñándose de la calle.
Las pancartas manuscritas fueron un enorme medio de comunicación. Sólo algunos ejemplos:
· “Ningún pibe nace machista”.
· “Nuestra postura favorita: arriba nosotras y abajo el patriarcado”.
· “Ni flores ni bombones: queremos que dejen de matarnos”.
· “Plantando rebeliones se cosechan libertadas”.
· “Basta, vivas nos queremos”.
· “Las ricas abortan, la pobres mueren”.
· “Abortá al patriarcado”.
· “Si sos neutral en situaciones de injusticia, estás del lado del opresor”.
· “El feminismo me cambió la vida y no dejaré que tu machismo me la quite”.
· “Ni Dios, ni patrón, ni marido, ni partido”.
· “Quiero salir sin miedo”.
· “Soy mía”.

Foto: Nacho Yuchark
No me quiero enojar
Bárbara tiene 27 años. Llegó desde Lanús. “¿Por qué vine? Me parece fundamental la despenalización del aborto, y lo que espero además es que nos podamos repreguntar las cosas que naturalizamos: las tareas de la mujer dentro del hogar, todo lo que busca reglamentarnos día a día tanto en la familia como en el trabajo”.
Sobre las voces que se oponen a la legalización del aborto. “Las personas que hablan creo que no pasaron por esa situación de qué hacer con un embarazo no deseado. Trato de no enojarme con esas personas. A ellas les puede irritar lo que yo pienso. Pero yo no quiero ser así. No quiero discriminar al otro por lo que hace, ni que me discriminen a mí. No está bueno que te señalen con el dedo, entonces yo tampoco señalo a nadie. Tengo la esperanza de que la gente que piensa así un día cambie su mirada, sin necesidad de que yo ni nadie las juzgue”.
Luciana, 33, llegó con Bárbara: “Apoyo el aborto legal, que no exista el machismo, que haya protección hacia las mujeres, cortar las violaciones, la violencia y todo lo que tenga que ver con el maltrato a la mujer. Por ser mujer parece que estamos un escalón más abajo que el hombre. Pero si nos apoyamos entre nosotras, esto va a cambiar”.

Foto: Nacho Yuchark
Chicas imparables
Claudia: “Vengo porque como mujer sufro cotidianamente los acosos, la violencia, la desigualdad, la injusticia en los espacios laborales. Gano menos que mis compañeros varones, y todo en medio de un modelo que revienta el ambiente… así que vine por muchas cosas”.
Sobre el futuro: “Todos estos movimientos suelen entrar en una meseta. Pero acá no, porque está lleno de chicas, de gente joven, toda gente de la edad de mis hijos. Y además las acompañan hermanos, novios, maridos, amigos. Ellas no nos van a dejar quedarnos, van a seguir esta movida, y está pasando en todo el continente. A no ser que pase algo grave, algo de corte represivo, a esto no lo para nadie. Lo que falta es lograr que se transforme en políticas públicas”.
Florencia tiene 25, como sus amigas. Conversan: “En estos últimos años cambiaron muchas cosas. Las mujeres grandes, como mi mamá, están mucho más permeables. Cuando hablaba con ella sobre temas de patriarcado en nuestra casa, de machismo, y ella no me escuchaba, como que aceptaba la situación, la daba por natural. Hoy cambió muchísimo”. Una de sus amigas: “Cuando le hablabas a los chicos que conocemos sobre el acoso en la calle te decían que eras exagerada, o muy sensible. Este año empezaron a pedir disculpas, como que tomaron consciencia de lo que sufríamos. Así que hay que seguir hablando. Y con esta masividad creo que va a terminar habiendo un cambio”, dice mientras pasan grupos que cantan lo que ha dado en llamarse “hit del verano”.
Mirta llegó a la marcha para vender gaseosas y cervezas. Vive en Florencio Varela, tiene 60 años. “El machismo estaba mal, y está peor. Hoy una vecina me contó que escuchó por
televisión que un tipo quemó a la mujer porque no le gustaron las empanadas que ella había cocinado. La mató”. Se refiere a Florencia Velázquez de 23 años asesinada en Merlo por Leonel Cabral.
Mirta mira sus botellas: “Cuando yo tenía 18 años, embarazada de 8 meses, mi marido me pegaba hasta dejarme los ojos con moretones verdes. Si me escapaba, me iba a buscar, me encontraba, me mataba a golpes y me llevaba de los pelos”.
¿Se separó? “No, no te separás, por miedo. Gracias a Dios ese hijo de puta murió. Pero hay que aprender a separarse”.
Mirta tuvo aquel hijo, y dos más. “La nena del medio falleció. Tenía 20 años. El novio la tiró de un 9ª piso. Era hijo de un policía. Nunca se pudo hacer nada, porque yo no tengo plata. Y si no tenés plata no hay ley para vos”. Esa chica asesinada se llamaba Cintia, y tenía una beba de dos años: “La crío yo a mi nieta. Se llama Brisa. Tiene 18 años. Pero es distinta: piensa bien. Sabe que no le pueden pegar. Y que si le pegan una vez, le van a pegar siempre”.
Mirta cree que la vida está funcionando mal: “Tengo 60 años, diabetes, y vengo a vender porque si no, no tengo nada. No sabés el dolor que tengo. Podés trabajar en estas marchas, pero si querés vender en la calle, te echan de todos lados, como a los perros. Así que está bien que todo el mundo haga cosas porque la vida está muy mal, y cuando le veo la cara a mi nieta quiero que la vida esté un poco mejor”.

Foto: Nacho Yuchark
Tres
¿Qué veo?
A las mujeres de Barrios de Pie con vinchas sensuales en la cabeza.
A pibas, muchas, pintándose la cara, los labios, los ojos. Poniéndose brillos. ¿Qué es eso? ¿Una ceremonia? Sacan de las mochilas, carteras, riñoneras, lápiz labiales verdes, brillantina, rimmel. Una pinta a la otra, y lo pasan. ¿Es una ceremonia o una preparación para la ceremonia? Las dos, quizás.
A mujeres de distintas generaciones juntas, la madre, la hija, la abuela.
A las que llevan carteles en la mano.
A mujeres de a pie.
Banderas, pancartas, remeras, todas gritando.
¿Qué?
“Basta”.
A las que hacen sonar los tambores.
A las que comen los choris y chorrean la cervilleta y les encanta.
A las que sonríen emocionadas.
A las que putean.
Miles y miles con pañuelos verdes que piden aborto legal, seguro y gratuita.
YA.
Miles y miles.
Cientos de miles de mujeres.
A todas.
¿Qué escucho?
Que abajo el patriarcado.
Que arriba el feminismo.
Que queremos abortar en el hospital.
Que wow, cuanta gente.
Que te acordá cuando éramos poquitas.
Que que emocionante esto esté sucediendo.
Que no tenemos miedo.
Que estamos para nosotras.
Que no nos para nadie.
Que ya está, que ese sistema no funcionó, que acá se cocina lo nuevo.
¿Qué siento?
Un tono.
Es diferente.
El encuentro se convirtió en grito.
Un estamos hartas.
Un algo que es abrazo y que ahora es agarrarnos de la mano y dale que vamos.
Un dale que venimos.
Un dale que ya estamos.
Un no pedimos permiso.
Un lo estamos haciendo, lo estamos transformando.

Foto: Nacho Yuchark
Cuatro
Si el primer grito Ni Una Menos fue una concentración que exigía una cura social a un genocidio, este 8M fue un desborde arrollador que te pasaba por arriba, sin perdón ni permiso. Esa irrupción ya es una marca que deja huella y nos habla sobre la maduración de un movimiento único, que avanzó a pasos enormes sobre cuerpos y mentes.
¿Estamos ante el movimiento más maravilloso, creativo, heterogéneo, trans, gremial, social y político que hay en Argentina?
Estamos en eso.
Puro desborde, puro deseo, puro grito, puro canto, pura garganta.
Hay mujeres con brillo en la cara y en las tetas y con pelos verdes y fucsias y rojos y con cervezas en la mano y cantando y felices de estar así, en un “Y” que es infinito, una conjunción constante de disrupciones a un orden al que le están escupiendo en la cara una verdad: que está muerto.
¿Está?
Estamos en eso.









Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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