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Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

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La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) organizó una acción en Plaza de Mayo este jueves, que incluyó la lectura de una carta dirigida al presidente Alberto Fernández. Plantines de verdura agroecológica, surcos de tierra sobre las baldosas, y el reclamo por diálogo para que la Ley de acceso a la tierra esta vez sea tratada. La producción sana como posibilidad de rentabilidad y gran escala, frente a un sistema de agronegocios que va contra la soberanía alimentaria. Lo que se podría hacer con la plata que el macrismo entregó a Vicentín. La carta completa, y qué pasaría si la Plaza de Mayo se convirtiese en una huerta.

“Hola Alberto, ¿cómo estás?”. Así comienza la carta al presidente leída este jueves frente a la Casa Rosada, en medio de plantines de verduras agroecológicas y banderas que reclaman la posibilidad de acceso a la tierra para las personas que producen los alimentos que consume la sociedad. Uno de los párrafos de la carta de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT):

“Alberto, necesitamos que nos escuches. Que escuches que la Agroecología es una realidad y necesidad imperiosa para una producción sustentable, y conozcas las miles de hectáreas que producimos de esta manera. Necesitamos poder contarte que es mentira que solo con el paquete tecnológico del agronegocio puede producirse a gran escala. Necesitamos expresarte que no es real una dicotomía entre producción-sustentabilidad. Necesitamos contarte que bajo el modelo actual es IMPOSIBLE lograr la Soberanía Alimentaria, si dependemos de las grandes multinacionales del agro para comer todos los días”. (Abajo, el texto completo).  

Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

La pandemia suele ofrecer un escenario vacío en la Plaza de Mayo, pero este jueves cambió el paisaje al acercarse mujeres y hombres que integran la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) reclamando la posibilidad de ser escuchados por el presidente de la Nación. Con todos los protocolos de cuidado y distancia, Instalaron surcos de tierra, plantines de verduras agroecológicas (rúcula, acelga, kale y varios etcéteras) que donaron a las personas que se acercaron a ver de qué se trataba la movida.

Una de las voceras de la organización, Zulma Molloja, explicó: “El objetivo del proyecto de Ley de Acceso a la Tierra es crear un Procrear Rural para que los pequeños productores puedan acceder a una vivienda digna y a una parcela donde producir alimentos. Con un 35% de lo que Macri le prestó sólo en un mes a Vicentín, el Estado Argentino puede generar un fondo de crédito para dar tierras para producir y vivienda digna a 1.000 familias por mes».

La Ley se presentará por tercera vez, ya que las dos veces anteriores perdió estado parlamentario sin que lograse ser tratada. Fue presentada en 2016 y 2018, con la firma de  decenas de legisladores, entre ellos muchos funcionarios del actual gobierno como el ministro de Agricultura, Luis Basterra; de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; el canciller Felipe Solá; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y la presidenta del INADI, Victoria Donda.

Entre quienes acompañaron la iniciativa, también estaban Luis Contigiani, por el socialismo de Santa Fe, Graciela Ocaña, por el macrismo bonaerense, y los diputados del Frente de Todos, Leonardo Grosso y Cecilia Moreau por Buenos  Aires, María Cristina Britez (Misiones) y Gabriela Estévez (Córdoba) y el actual presidente de la comisión de Agricultura y Ganadería del Congreso, José A. Ruiz Aragón.

Ahora volverán a presentar la propuesta legislativa ante el Congreso de la Nación para su tratamiento, con la expectativa que un tema crucial merezca la atención de las señoras y señores a los que se denomina “representantes”.  

Si la Plaza fuera Huerta

Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

Según la experiencia de la UTT, si la Plaza de Mayo fuera una colonia agroecológica (2 hectáreas) se podrían alimentar 250 familias un año entero. El cálculo busca evidenciar que el acceso a la tierra para las y los productores de alimentos solucionaría muchos de los problemas que hoy acarrea la industria agroalimentaria: hiperconcentración, especulación de precios, contaminación y trabajo informal o esclavo.

Aunque la Plaza de Mayo no llegue jamás a ser huerta, no deja de ser un alerta pensar la cantidad de terrenos que podrían utilizarse en las grandes ciudades para lograr una alimentación sana, barata, sin traslados y contaminaciones inútiles de aimentos, y alrededor de la cual podrían establecerse puestos de trabajo y consumo de calidad, a precios tal vez menores que los que se paga en el sistema convencional.

Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

Otra propuesta surgida del colorido encuentro es la de generar colonias agrícolas (la UTT, principal gremio campesino del país, ya tiene varias en funcionamiento). La idea es utilizar tierras fiscales. Explica la organización: “La implementación de una política masiva de colonias agrícolas en todo el país permitiría contribuir a poner fin a la enorme desigualdad en el acceso a la tierra para las y los trabajadores campesinos.  En Argentina, sólo el 13% de la tierra está en manos de pequeños productores que producen más del 60% de alimentos que circulan en el mercado interno, mientras que el 1% de las empresas agrarias controlan el 36% de la tierra cultivada en nuestro país. Las Colonias Agroecológicas permitirán a las familias campesinas acceder a tierra suficiente para producir y proveer alimentos sanos y a precios justos para millones de personas”.

El día de sol acompañó la acción campesina, y la posibilidad de explicar y hacerse oír.

En un país con niveles crecientes de hambre, malnutrición, desempleo y pobreza este tipo de propuestas son beneficiosas social y económicamente desde cualquier punto de vista que se las analice. Salvo para los proyectos de monopolización y concentración.  El debate sigue planteado, y la Plaza volvió a ser el lugar en el que intentan ser visibles los reclamos por una vida más justa.  La carta fue firmada por la Federación de Cooperativas Federadas (FECOFE), el Frente Nacional Campesino y el Movimiento Nacinal Campesino Indígena Somos Tierra, además de la UTT.       

CARTA AL PRESIDENTE del Campo que alimenta

Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

Hola, Alberto. ¿Cómo estás? Esperamos que bien en medio de jornadas tan complejas. Nos permitimos escribirte esta carta para tratar de comunicarnos con vos.

Aunque quizás no nos tengas presentes, ya nos conocés. Somos quienes produjimos las verduras que comiste hoy; somos la cooperativa láctea del pueblo que provee de leche a fábricas y grandes empresas; somos los granjeros y granjeras que abastecemos localmente de huevos y carne;  las cooperativas de pequeños productores de frutas, somos familias crianceras y arrieras del monte y la cordillera que producimos cabras, ovejas y llamas, somos pequeñas agroindustrias alimentarias de los pueblos de la Argentina Profunda (algunos le llaman Interior);  también somos cooperativas de granos que exportamos. Somos quienes sostenemos el arraigo y el trabajo en el campo profundo o en los cordones hortícolas periurbanos. Somos cientos de miles de campesinos/as, pequeños y medianos productores/as, trabajadores/as de la tierra a lo largo y ancho de nuestro país… somos el CAMPO QUE ALIMENTA.

Ya nos conocés…también nos viste tantas veces como un actor social en los verdurazos acercando alimento al pueblo en los momentos más difíciles, y viste como nos reprimieron. Nos cruzamos algunas veces en la mesa del Plan Argentina contra el Hambre.

Ya nos conocés…pero necesitamos que nos escuches, necesitamos contarte nuestra realidad, nuestros sufrimientos y, sobre todo, necesitamos presentarte nuestras propuestas. El pueblo necesita que escuches nuestras propuestas para garantizar la SOBERANÍA ALIMENTARIA.

Acceso a la tierra y agroecología: la Plaza se transformó en la Huerta de Mayo

‼️ Nuestra realidad es acuciante. Somos quienes producimos los alimentos, pero no tenemos acceso a créditos; somos quienes habitamos el campo, pero no somos los dueños de la tierra ni tenemos planes de vivienda que nos contengan; somos quienes producimos y garantizamos el mercado interno y local, pero no hay políticas activas para nuestro sector; somos parte de quienes producen granos para exportación, pero no nos convocan a una mesa para discutir.

Alberto… durante mucho tiempo se ha instalado la idea de que hay un solo campo: “el campo”, ese de la Sociedad Rural, la vacas con cucardas, la siembra directa y las grandes estancias. Ese que representa la Mesa de Enlace. Pero NO, Alberto, no hay un solo campo. También estamos nosotros y nosotras. Nosotros/as que realmente producimos alimentos. Nosotros/as que entendemos que la alimentación es un derecho y no una mercancía, y nos hacemos cargo del rol social que cumplimos en la cadena. Nosotros/as que entendemos que debe haber políticas redistributivas, y por eso apoyamos las retenciones de manera segmentada. Nosotros/as que entendemos que el Estado debe intervenir activamente en las políticas agrarias, y por eso apoyamos la intervención a Vicentín.

Alberto, necesitamos que nos escuches. Que escuches que la Agroecología es una realidad y necesidad imperiosa para una producción sustentable, y conozcas las miles de hectáreas que producimos de esta manera. Necesitamos poder contarte que es mentira que solo con el paquete tecnológico del agronegocio puede producirse a gran escala. Necesitamos expresarte que no es real una dicotomía entre producción-sustentabilidad. Necesitamos contarte que bajo el modelo actual es IMPOSIBLE lograr la Soberanía Alimentaria, si dependemos de las grandes multinacionales del agro para comer todos los días.

Necesitamos contarte nuestras luchas por el acceso a la tierra, mostrarte nuestras Colonias Agrícolas, que no son una idea sino experiencias reales exitosas.

Somos muchas y muchos Alberto… produciendo y trabajando diariamente por garantizar alimentos sanos a precio justo para el pueblo. SABEMOS CÓMO HACERLO PORQUE LO HACEMOS TODOS LOS DÍAS.

Creemos en la solidaridad, creemos en construir un mundo más justo, creemos que un modelo agrario soberano y popular es posible. En ello va nuestra vida. Y seguirá yendo en eso, en garantizar el alimento, el trabajo en los pueblos, la equidad en el trabajo, en desarrollar producción sustentable.

Alberto, no te decimos que no te reúnas con los poderosos del agro, pero te pedimos que también nos escuches a nosotros y nosotras.

Te mandamos un abrazo,

✊🏾 Federación de Cooperativas Federadas FECOFE

✊🏾 Frente Nacional Campesino FNC

✊🏾 Movimiento Nacional Campesino Indígena – Somos Tierra MNCI

✊🏾 Unión de Trabajadores/as de la Tierra UTT

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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