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Andrés Carrasco, el científico que destapó la olla: una entrevista reveladora sobre la ciencia digna, el modelo y la política

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Esta semana se cumplieron 9 años del fallecimiento del científico Andrés Carrasco, pionero en detectar los efectos del glifosato en su laboratorio de la UBA, y en denunciarlo. Para evitar los recordatorios nostálgicos, publicamos entonces la nota realizada para la revista MU en 2010 habla sobre obediencia y pensamiento crítico; cuestiona a las corporaciones transgénicas y a la ciencia subordinada que se comporta como en el shopping. Define las formas de control social, las comunidades que abren caminos al defender sus territorios y su salud, las violaciones a los derechos humanos que genera el modelo productivo. Leer hoy sus argumentos es una invitación al debate sobre políticas y depredaciones que se profundizaron desde entonces. Sus acciones y sus ideas ponen a Carrasco en un lugar crucial para cualquier idea que se quiera en el siglo 21 sobre una ciencia digna.

El doctor Andrés Carrasco había sido presidente del CONICET, y fue el investigador que en 2009 detectó los efectos del glifosato en su laboratorio de la UBA, logrando una rara unidad. Al margen de toda grieta, el gobierno y el sector del agronegocio (representados por el entonces ministro de Ciencia Lino Barañao a través de Clarín y La Nación) salieron a desmentir y desprestigiar las investigaciones que se anticiparon a lo que es un debate mundial: los efectos de los venenos que masivamente se utilizan para la producción de transgénicos.

Pero Carrasco cuestionó no solo el paquete tecnológico, sino todo un estilo de pensamiento y de políticas. Por eso esta nota, originalmente publicada en junio de 2010 (MU 35) bajo el título Sobre chanchos y caranchos,  es una invitación a pensar la actualidad y el futuro. 

Andrés Carrasco, el científico que destapó la olla: una entrevista reveladora sobre la ciencia digna, el modelo y la política

Sobre chanchos y caranchos      

Andrés Carrasco, científico. Sus investigaciones en embriología molecular sobre las malformaciones y enfermedades que producen los herbicidas usados en la soja, abrieron un debate acerca del actual modelo de desarrollo y sus consecuencias que califica como “devastadoras”. Carrasco analiza aquí el rol de la ciencia como forma de control social, la diferencia entre crecimiento y desarrollo, el progresismo que clona ideas de Cavallo, y la acción de las comunidades en defensa de sus derechos. ¿A qué hay que temerle más: al conflicto o al consenso? Por Sergio Ciancaglini.
 

El doctor Andrés Carrasco tiene dos sedes de trabajo.

El Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, donde sus experimentos con embriones anfibios confirmaron algunos de los venenos del modelo sojero, y el Bar de Cao, bello resabio de 1915 en el barrio de San Cristóbal, en el que suele instalarse con netbook y celular, y donde aceptó conversar sobre ciencia, modelos de producción, pensamiento crítico, neodesarrollismo, minería, soja, tecnología, progresismo, comunidades que se organizan, dependencia, democracia y futuro, entre otros enigmas un tanto inexistentes en las agendas mediáticas y políticas. Carrasco cree que esa propia inexistencia es un símbolo de cómo opera el actual modelo, cosa que van experimentando hasta los embriones anfibios.
Cierra la netbook y menciona una palabra clonada al infinito en este Bicentenario: “La palabra es emancipación. Pero es lo que está pendiente: emanciparnos de modelos de pensamiento o epistemas que nos convierten en imitadores, en subordinados a formas de pensamiento único. El pensamiento crítico es el que deja de obedecer, el que pone una duda: ¿el pensamiento único es el correcto, o lo están imponiendo para que no pensemos de otra manera? Si compramos esa idea de pensamiento único, que ya es un modelo civilizatorio, perdemos la libertad de tomar decisiones sobre nuestra vida y nuestro futuro”.

No te bañes en glifosato

Tiene 64 juveniles años recién cumplidos, es médico egresado de la UBA, militó en el peronismo en los años 70 (“pero no en Montoneros, teníamos críticas a las formas organizativas, las mismas que plantearon más tarde muchos de sus integrantes”). Desde 1980 hasta 1990 desarrolló sus investigaciones en Suiza y Estados Unidos. En el año 2000 estaba participando con muchos de sus antiguos compañeros en el Frepaso, y el gobierno de la Alianza lo designó como presidente del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

Más recientemente, Nilda Garré lo nombró en el Ministerio de Defensa como subsecretario de Ciencia y Tecnología, pero Carrasco decidió renunciar luego de dar a conocer, en abril de 2009, sus investigaciones en el Laboratorio de la UBA sobre los efectos del glifosato (el herbicida atado a la producción de soja transgénica). Había trabajado en embriones anfibios, y confirmó estudios que venían realizándose en Francia. Detectó:

1) En embriones inmersos en dosis 1.500 veces menores a las de las fumigaciones: disminución del tamaño, alteraciones cefálicas con reducciones de ojos y oídos, pérdida de células neuronales, compromiso en la formación del cerebro. Sus conclusiones: “Podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”.

2) En embriones inyectados con dosis 300.000 veces inferiores a las de las fumigaciones: malformaciones intestinales y cardíacas, alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos del cráneo, incremento de la muerte celular programada.

El informe afectó las células neuronales de quienes en el ámbito oficial y privado defienden el modelo sojero, y Carrasco incluso recibió amenazas. Renunció al Ministerio de Defensa: “Preferí no mezclar a otras personas en el revuelo. Además mi filosofía es no atornillarme a los cargos. Recomiendo públicamente a todos los compañeros, o no, que tienen cargos públicos, que tengan una profesión, un oficio, que no sea ser político, funcionario, diputado. Para mí fue un honor tener cargos, pero soy médico, investigador, y cuando he aceptado un nombramiento es con la intención de hacer un aporte, pero sabiendo que volveré a lo mío. Hay que preservar los grados de libertad de conciencia y trabajo”.

Sobre los ecos de sus ensayos: “Es increíble que la reacción haya sido por el informe, y no por los centenares de denuncias que venían haciendo médicos rurales y vecinos de todo el país. Si yo no hubiera llegado a esas conclusiones, ¿quién tendría razón? ¿El que está en el laboratorio o el vecino que muestra lo que le pasa? Vivimos en un sistema de negación. Cuestiones como éstas no se estudian a propósito, para que no se conozca lo que provocan. Pero el glifosato no es el centro del problema, ni Monsanto (la multinacional sojera). Lo más grave, lo enfermo, es el modo de producción actual que tiene un efecto perverso sobre el ambiente, la salud humana y la sociedad”.

Magoya y los nuevos ricos

Andrés Carrasco, el científico que destapó la olla: una entrevista reveladora sobre la ciencia digna, el modelo y la política
El científico en el bar de Cao, su segunda oficina. En 2013 Carrasco fue uno de los fundadores del Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental de lavaca.

Carrasco habla de ciencia, o de formas de pararse ante la vida: «La tendencia de la comunidad científica argentina es ser legitimada por el exterior. Es una comunidad subalterna, en el sentido de que está subordinada a las lógicas de los grandes centros científicos. Es bueno tener relaciones, no subordinación. Queremos ser del primer mundo, y entonces creemos que hay que imitar al primer mundo, lo seguimos. El verdadero primer mundo, en cambio, piensa en sus propias necesidades, sus propios proyectos. No imita ni se subordina. Pero para colmo esta comunidad no es consciente, o no reconoce ese problema. Vive copiando formas y lógicas, hay un deslumbramiento por las tecnologías. Es como el nuevo rico que va al shopping y quiere comprarse todo para ser como otro».

 ¿Y qué compra?
Paquetes tecnológicos. Pero, primero, lo que compra es modos de pensar. La dependencia es ideológica, siendo que hoy más que nunca el modelo de desarrollo de un país depende del pensamiento y conocimiento que sea capaz de generar. Más en un país dependiente como el nuestro. No se trata de enfrentarse a países centrales, sino de tener políticas de desarrollo científico y pensamiento propios.
 ¿Por ejemplo?
Lo primero es entender que la idea de ciencia neutral y universal no puede creerla ni Magoya. Se usan esas clasificaciones para que todos tengamos que hacer lo mismo. Pero es mentira. Cada estructura de poder, histórica e ideológicamente, ha tenido su propio pensamiento, objetivos, desarrollo científico tecnológico, de acuerdo al perfil de Nación que dibuja para sí. El desarrollo atómico de los norteamericanos no se debe a un proceso de evolución científica determinado, sino a que querían tener la bomba atómica.
 ¿Y en nuestro caso?
En Argentina tenemos un modelo de producción que no es soberano. No lo es en minería, en agricultura, en energía. Lo están decidiendo otros. El factor nuevo es que por primera vez las instituciones ligadas a la producción de conocimiento han sido incorporadas a esa dependencia. La famosa resistencia de los sectores universitarios y de pensamiento crítico, ha cedido. Se doblan sin romperse. Y al doblarse ceden su autonomía en función de participar del festín de pertenecer al primer mundo, adoptando un modelo de desarrollo supuestamente exitoso pero diseñado no de acuerdo a nuestros intereses, sino a intereses que nos perjudican. El CONICET, por ejemplo, está jugando ese rol.

Cavallo versión progre

 ¿Cómo juega ese rol?
Esto nunca lo dije, pero cuando dimos a conocer la investigación sobre el glifosato, no se puede descartar que Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, la cámara que nuclea a los sojeros) haya apretado a determinados sectores del gobierno para que el CONICET emitiera su famoso informe diciendo que no había ninguna evidencia de que el glifosato tuviera que ver con la salud humana. A pesar de que en el propio informe incluyen evidencias en contrario. No es que defiendan al glifosato –que es una porquería-. Lo que defienden es un instrumento esencial para este modelo de producción. Atacar al glifosato era atacar a los paquetes tecnológicos, y eso es cuestionar el modelo. Por eso el CONICET aparece con ese informe vergonzoso, para cerrar el debate.
 No lo lograron.
¿Sabe por qué no lo lograron? Porque los efectos de todo esto siguen afectando a cantidad de personas, generando enfermedades de todo tipo, y frente a eso las comunidades siguen moviéndose, organizándose. Hay un estado colectivo de denuncias que obligan a seguir discutiendo. Pero además fracasaron en ningunear o falsear este tema porque son tontos. No se cierran los debates de manera autoritaria, con sectores empresarios exigiendo que el gobierno coopere con ellos en defensa del modelo de producción y con el gobierno complaciéndolos. Lo que más me preocupa es que están convencidos: piensan que esto es el desarrollo, y me consta que ocurre en ese ámbito “progre”, digamos. Eso es la desaparición de la actitud crítica del pensamiento científico.
 ¿Cuál es la consecuencia?
Que ahora, como nunca, hay una política de devastación del territorio, se han lanzado como caranchos a llevarse riquezas energéticas, mineras, del suelo y el agua. Es claramente un sistema depredador. Por eso no discuto regalías o retenciones, porque sería ponerle precio a la depredación. Lo que discuto es la lógica, que es anterior a este gobierno, porque se plasma en la época de la dictadura y fue avanzando según el momento. Pero lo que no veo es que este gobierno esté con disposición para discutir estos temas. Hay una criminalización local en las provincias a quienes se oponen a estas cosas, y una legitimación de estos modos productivos que me resultan una política neodesarrollista trasnochada.
 ¿Cómo sería ese neodesarrollismo trasnochado?
La idea de que mucha tecnología en ese marco de dependencia del que hablábamos, va a traer mucha justicia, distribución… Me recuerda la idea del “derrame” de Domingo Cavallo, pero más “progre”. (La “teoría del derrame” indicaba que creando riqueza para colmar a los sectores altos, algo de esto se derramaría sobre el resto de la sociedad; finalmente se derramaron varias cosas, salvo la riqueza). La diferencia es que con Cavallo todos salíamos a protestar. Pero hoy ya es parte de una política. Mis colegas y muchos compañeros están pensando así. Entonces aquel discurso de Cavallo triunfó, perforó a esos ámbitos institucionales, se metió dentro de las universidades que se han convertido en varios casos en agentes de propaganda de esos paquetes tecnológicos, y privatizan el conocimiento. No es que vienen a comprar las universidades, sino que las ponen en función de las demandas privadas que nos van a llenar de felicidad por desborde.

Andrés Carrasco, el científico que destapó la olla: una entrevista reveladora sobre la ciencia digna, el modelo y la política

El debate de fondo

 Usted estuvo en el gobierno. ¿Por qué ocurre eso con funcionarios que dicen provenir de otra lógica, más crítica?
Buena pregunta. El gobierno tiene cosas elogiables, algunos aspectos de distribución de riqueza, política de derechos humanos, tendencia a nacionalizar algunos puntos de la economía. Se me pueden pasar cosas técnicas, pero intuitivamente estoy de acuerdo. El problema es que todo eso tiene mucho de simbólico y fácil. Hay construcciones disonantes. Se habla de derechos humanos, pero por otro lado no se discute el modelo que está atacando esos derechos. Lo que me pregunto es si las cosas que yo planteo como relativamente fáciles y que uno ve como positivas, no están evitando la discusión de fondo: de qué modo se está legitimando ese modelo de desarrollo. Es equivalente a las cosas por las cuales peleamos en los 70. Antes era lo ideológico, lo político. Nadie hablaba del agua y los recursos naturales, salvo Perón. (En 1972 Juan Perón, aún en el exilio, escribió un “Mensaje Solidario a los pueblos y gobiernos del mundo”, donde denuncia el despilfarro de recursos naturales, la contaminación ambiental ligada al empobrecimiento social, el sometimiento tecnológico, la ausencia de políticas propias en los países del Tercer Mundo, y varias cuestiones de premonitoria actualidad pero fuera de la “agenda” de los 38 años posteriores). Los conflictos de los próximos 20 años van a pasar por esto que hoy se discute del tema medioambiental, aunque en realidad se trata de toda esta cuestión aún más profunda que estamos conversando. Entonces, con o sin progres, lo real es que si mi pensamiento no es conflictivo con el pensamiento hegemónico, estoy cooperando con él.

El consenso

Carrasco sigue fiel a su estilo de hacerse preguntas originales: “¿Quién dijo que hay que plantar 20 millones de hectáreas de soja para darles de comer a los chanchos chinos? Por eso digo que no es un problema de rentas, o de aplicarle el 80 por ciento de retenciones a la soja. Por lo menos entendamos que esto no nos conviene como país. Y pongamos equipos a trabajar para ver cómo hacer las cosas. Pero no se hace, al menos mientras se siga creciendo, porque se confunde ‘crecimiento’ con ‘desarrollo’. Que ciertos grupos ganen más no quiere decir que esté cambiando la base de la economía. Me parece que el gobierno, con la capacidad que ha demostrado de reordenar las agendas políticas, podría empezar con este tema. ¿Hay voluntad para empezar?” 
No se la percibe demasiado.
Pero ahí está el problema. Porque estos debates los resuelve el Estado, o los resuelve la gente de otra manera. El conflicto no desaparece por decreto. En Los Toldos con la soja, en Andalgalá con la minería, las comunidades plantean el conflicto y el Estado les manda la Gendarmería. No digo que sea el gobierno nacional, pero los provinciales no están en conflicto con la Nación en esos temas, y a nivel nacional que no me digan que no saben lo que está pasando. Saben lo mismo o más que lo que sabemos usted y yo. Y mientras tanto me sorprende mucho que la gente de esos lugares habla de genocidio. A mí me cuesta usar esa palabra. Pero ellos sienten que está desapareciendo no el cuerpo, sino lo que tienen y han construido como seres humanos, se pone en tela de juicio su tierra, su lugar, su economía, su cultura. En vez de ser matados físicamente, se sienten matados en su dignidad porque los están saqueando. En esas cosas noto las paradojas con la Ley de Medios.
 ¿Por qué?
Porque me parece bienvenida esa intención de romper las hegemonías de los medios. Pero, ¿por qué lo hace el gobierno? ¿Kirchner le pega a Magnetto (Héctor, ejecutivo del Grupo Clarín) por su poder mediático, o porque además es socio de todos estos negocios? Porque es Papel Prensa, pero Clarín y La Nación son Expoagro, son actores concretos de estos negocios. No sentarse con Magnetto y sí con Grobocopatel (Gustavo, llamado “el rey de la soja”) me parece una contradicción. Se habla de la oligarquía, pero la oligarquía hoy está desarmada arrendándole los campos a Grobocopatel. Entonces hay algo que no pega.
 
El doctor Carrasco considera que la ciencia está jugando un rol de control social, de adormecimiento de los debates: «Soy un convencido de que la política es el lugar donde se resuelven los conflictos y se negocian los intereses. Y la convivencia es un conflicto permanente. Pero la tecnología, la ciencia, van intentando ocupar el lugar de ‘la verdad’. Están muy cerca del lugar de la religión: un pensamiento mágico, que cree que puede plantear cuál es la verdad, en el terreno secular en lugar del religioso. Un nuevo dogma, ahora representado por la ciencia, frente a la cual, como es universal, neutral y objetiva, debe haber consenso».

Andrés Carrasco, el científico que destapó la olla: una entrevista reveladora sobre la ciencia digna, el modelo y la política

 ¿Y qué busca ese dogma científico?
El control social. Cuando desaparece el conflicto, hay control social. Y la herramienta es el consenso. Pero en realidad, todo avance o retroceso en la historia es por la resolución de conflictos, no por su eliminación y el consenso. Cuando se sustituyen las razones políticas por razones tecnocráticas, también es control social. Yo le tengo miedo a la palabra consenso. No puede haber consenso entre una vaca y un carnicero. Si logro el consenso, mato el conflicto, mato a la vaca, y alguien se hace cargo de dominar la situación.
 Según esta idea, hay una paradoja: cualquier noción genuina de democracia peligra cuando lo que domina es el consenso.
Exacto. Porque los avances van a existir en la medida en que existan y se resuelvan conflictos. No hay que temerles. Al revés, yo puedo lograr un consenso en el que la ciencia dice qué es la enfermedad, y genera negocios para los grandes laboratorios transnacionales. O puedo definir qué es normal y qué no –el caso de la homosexualidad durante mucho tiempo, por ejemplo-, y diseñar perfiles, conductas, personalidades. A través de los medios de comunicación se pueden inventar peligros o estados de ánimo detrás de los cuales viene el remedio salvador.
Carrasco reconoce algo: “Si no hubieran existido las Madres de Ituzaingó en Córdoba, denunciando la contaminación y las enfermedades, yo no me hubiera puesto a investigar en el laboratorio. Lo más notable de esta época es la cantidad de comunidades que entraron en estos temas, arrastrando incluso a legisladores y fallos judiciales como los que frenan y alejan las fumigaciones de los pueblos. Eso no soluciona el problema, pero abre la discusión sobre el modo de producción, sobre el rol de las empresas, sobre qué tipo de desarrollo queremos. Y esas comunidades lo hacen apelando no sólo a la racionalidad, sino también a sus derechos, al sentido común, a la belleza del lugar en donde viven, y a la vida”.
 
Mientras Carrasco experimenta con embriones, y las empresas con seres humanos, queda propuesta una agenda para no temerle a los conflictos.

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Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

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Utiliza las redes para difundir ideas sobre cómo hablamos para hacer pensar y reír, pero también para «tejer comunidad» a través de discursos. ¿Educador o performer? Las malas palabras, el shock, la literatura y su marca «Hablen bien, forros»: vida y obra de este joven multidiplomado que estudió Letras y hace temporada en Mar del Plata.

Por Carlos Ulanovsky

Actor, músico (completó la tecnicatura en canto en el conservatorio Manuel de Falla), figura del teatro musical, Mariano Magnifico (sin tilde) es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, tiene una maestría en Sociología de la cultura por la Universidad de San Martín y está a una materia de recibirse de filósofo.

Nunca se rindió porque, una vez, medio en broma, bastante en serio -y también siguiendo una inequívoca tradición familiar: padres y hermanos docentes – el bailarín (discípulo de Elizabeth de Chapeaurouge) sacó a bailar a la forma de hablar de los argentinos.

El performer se convirtió en comunicador, el dramaturgo y productor devino en un original examinador (algunos ya le endilgaron el hoy inevitable título de influencer) de la lengua”.

En Instagram y TikTok más de 700 mil seguidores consultan sus instrucciones. Pero, avisa, también está identificable en todas las redes con su nombre y apellido: Mariano Magnifico, sin tilde.

Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

Foto: @brunogreppi

Mal hablados

Una vez, explicando las diferencias entre sino y si no, se desayunó con la sorpresa de que su explicación se había vuelto masiva, o como ahora debe decirse, se viralizó. A salvo del virus, la fuerte repercusión lo enfocó en la nueva tarea.

No solo lo ponían de la nuca el uso inadecuado de ciertos términos (“Si tendría” o “Si podría”, ilustra) sino que, en alguna ocasión, explicando con glamour y documentación que “había un hacia con h y con c y un Asia que es escribe con mayúsculas, que lleva s y es el nombre de un continente”, cayó en la cuenta que entre el lenguaje cotidiano y él había algo personalísimo.

La coloquial frase de presentación – “Hablen bien, forros”- se convirtió en el 2022, post pandemia, en el libro La divina lengua (editado por Galerna); luego en un unipersonal que sigue representando; y más adelante en un canal de YouTube por suscripción, por el momento gratuito.

No admite que esta nueva actividad que desarrolla con esmero y conocimiento sea su lado B. “Soy todo Lado A e intento compartir con el público lo que tengo”, dice quién sigue en plena actividad artística. En años recientes integró los elencos de La selección musical y Benito de la Boca; de Teresita, una vida de mierda y de Kinky Boots; de Al bárbaro le doy paz, tributo a canciones de María Elena Walsh y de Pretty Woman en donde personifica a un celebrado recepcionista de hotel.

Es posible imaginar que todo pudo haberse iniciado por ser el portador de ese pedazo de apellido, original de la región de Molise, en el centro sur de Italia. Con seguridad apellidarse de ese modo no le ahorró explicaciones, o la necesidad ajena de acercarse con chistes como ‘¿Cuándo vas a Mc Donald’s comés la Mcnífica?’.

Lo magnífico de su Magnifico es que no lleva acento y proviene del verbo magnificar que, de acuerdo a un diccionario confiable, significa “engrandecer, alabar, ensalzar”. Una vez más aclara: “Mi apellido no lleva tilde, según la teoría, porque la tilde no existe en italiano. Pero yo creo más bien que es por la poca ortografía que tenían los trabajadores que anotaban a los inmigrantes”. Se ataja y afirma: “No me considero un educador. Ni a mí mismo me educo. Me cuesta decir que soy especialista en algo. Mi vida fue siempre una chicha y limonada a la vez. A partir de La divina lengua los senderos bifurcados se unificaron en una sola locura”.

Rechaza la presión de los saberes consagrados: “En lugar de erudito, soy eructito”. Relativiza: “Vivimos en una sociedad del shock y el lenguaje es representativo de ese modo de vida”. Lo cierto es que ahora no solo gasta zapatos sobre escenarios cantando, bailando y haciendo morisquetas, sino que sube a ellos para ofrecer charlas, talleres y presentaciones personales.

A la manera de los renacentistas del siglo 16 interesados en distintas disciplinas, Mariano es un representa siglo 21 de esa corriente. En el invierno de 2024 estrenó en el San Martín la obra Instrucciones para un mundo posible, una dramaturgia inspirada en la literatura de Julio Cortázar. Actualmente sigue trazando líneas de investigación para la cátedra de Literatura Francesa cuyo titular es Walter Romero y para el Instituto Artes del espectáculo que lidera Jorge Dubatti. Como si fuera poco sumó experiencias como coach vocal, co condujo programas de radio y escribió ensayos que publicaron distintas revistas culturales.

Malas palabras

Allí se lo ve en pantalla actuando animados y coloridos cortos a los que, con mucha solvencia, guiona, filma, edita e interpreta. A la manera de un locutor de informativo, con una botella como micrófono relata. Un ejemplo: “Terrible accidente en la autopista. Hubieron cinco damnificados. El verbo haber es un verbo impersonal, que quiere decir que solo se conjuga en su tercera persona del singular…De paso cañazo se escribe así (sobreimprime la palabra “haber”). Una de las formas del pretérito es el famoso “hubo”, que tantos problemas nos trae. Entonces, decimos “hubo un accidente” o “hubo muchos accidentes” …Pero qué, entonces ¿el hubieron no existe? Claro que existe: se usa estrictamente cuando viene acompañado de un participio”.

Del mismo modo, en otros recortes se mete a explicar las diferencias del verbo poner o los usos correctos de los sustantivos patronímicos.

En un recordado congreso internacional, Roberto Fontanarrosa reivindicó a la palabra “pelotudo”, como una de sus “malas palabras” preferidas “por su imbatible sonoridad”. En sus videos Magnifico no las evita. Ya el “Hablen bien, forros” es un slogan duro pero difícil de reemplazar “o cuando se interroga ¿por qué hablamos tan para el ortográfico?”.

También cuando canta La milonga de las porongas (en co autoría con Ernesto Biasotti) o al informar que “todas las palabras que terminan en culo llevan tilde”.

Cuenta que algunos docentes le dicen que sus videos son excelentes, pero como tienen malas palabras no los pueden compartir con los alumnos. Opina: “Yo los escucho y les digo, no te preocupes, los chicos también las dicen. Y ustedes, los maestros, también”. Sigue: “A mí me gusta Forro. La F, la O, la doble R, toda esa composición la vuelve genial. En el libro le dedico una sección a las malas palabras. Las reivindico. Son geniales, territoriales, nuestras. La mejor traducción de la emoción en palabras”.

N del R: No solo es una cuestión de infancias. Tenemos un presidente de la nación que con demasiada frecuencia apela a las llamadas malas palabras para retar a quiénes no pensamos como él. Y ni hablar de algunos encumbrados funcionarios que llegaron alto a pesar de su muy reducida dotación de palabras.

Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

Foto: @brunogreppi

Tejer comunidad

Magnifico seguirá actuando. Lo espera una temporada en Mar del Plata, que alternará con su propio unipersonal y el cuidado de su trío vocal, las marplatenses de Vox Popurri.

En otros tiempos, para ganarse la vida, ofició de estatua viviente, cantó cumbia, se metió dentro de un disfraz de conejo de pascua para una promoción y cantó a la gorra recorriendo algunas ciudades de Italia (“Fue un enorme entrenamiento. Creo que jamás habría podido hacer mi unipersonal si no hubiese sido por esa experiencia”). Pero no solo eso: ahora es, también, como su abuelo Sebastián, natural de Tortorici, Sicilia, ciudadano italiano. “Uno tiene una lucha personal para que las personas puedan usar la lengua en función de la comprensión comunitaria, de la escucha, de la opinión. Luchas que tienen muchas e injustas resistencias en estos tiempos”, se plantea quién se propone seguir aclarando aquellos eternos dilemas de gramática, sintaxis y ortografía.

¿Militancia? ¿Intencionada didáctica para intervenir en la batalla cultural? Explica: “Me interesa el lenguaje en general y la construcción de los discursos éticos. La gente está perdiendo la capacidad de desengranar esa trama. ¿Sabías que texto viene de trama, que significa tejido? El propósito es ayudar y hacerlo con humor. Una especie de gesto hacia la comunidad que se sigue haciendo preguntas como ‘¿esto va con v o con b?’ “.

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Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

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Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.

En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.

Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.  

Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)

Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”. 

La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”. 

La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.

Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.

La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada. 

“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a GabrielConviven con nosotros y el miedo es grande y está”

Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.

Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.

El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.

De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

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Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

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El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al  Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.

El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.

La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.

El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.

Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.

En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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