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Carta Abierta del MTD de Lanús

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La crónica publicada por lavaca sobre la última Ronda de Pensamiento Autónomo generó esta aclaración del MTD de Lanús sobre lo que allí se dijo. La acompaña el documento que generó el debate, donde varios de los movimientos que integran el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón se pronuncian sobre temas claves: la autonomía, la democracia horizontal y la construcción del poder popular.

¿“Internas en la Verón” o los fantasmas del nuevo dogma autonomista?
Debates sobre el pensamiento autónomo, de qué prácticas surge y qué actitudes alimenta.

Queridos compañeros de lavaca (carta abierta desde el MTD de Lanús):

Empezamos estas líneas diciéndoles que nos sorprende y entristece la forma en que reflejaron el debate de la Séptima Ronda del Pensamiento Autónomo. Decimos esto porque en esa crónica, nuestro Movimiento se ve irresponsablemente vinculado a posiciones polìticas que son falsas y posteriores descalificaciones y desconfianzas que no creemos merecer. Sobre todo porque para llegar a esas conclusiones y alentar esas desconfianzas se han vertido y reproducido un importante nivel de informaciones que no son ciertas, imprecisiones y rumores, publicándolos sin siquiera “chequear la información”, lo que contrasta con el profesionalismo que, como periodistas, en otras ocasiones han sabido demostrar.

Aunque se haga un poco largo, y como también el debate nos interesa, nos vemos en la tarea de aclarar las afirmaciones incorrectas punto por punto.

El artículo que publicaron refleja un debate sobre los riesgos de las “orgas” que se proponen dirigir a las masas, los apresuramientos y las “líneas” que se imponen a los tiempos de otros, y el peligro de reproducir esquemas de dominación en las experiencias populares. Compartimos esas preocupaciones, muchas veces lo hemos conversado con distintos integrantes de la Ronda, y en la misma Ronda también. Lo sorprendente es que cuando critican estas concepciones, ¡lo hacen en referencia a nuestro movimiento (y otros), y a un material de debate que nosotros elaboramos!!! Es obvio que para llegar a tales conclusiones en el debate han partido de presupuestos falsos. La falta de precisión es tan notoria que incluso deja flotando la sospecha de que haya alguna intencionalidad en la descalificación. Veamos, el artículo empieza así:

“¿Qué pasa en los Movimientos de Trabajadores Desocupados? ¿Hay internas en la Coordinadora Aníbal Verón que los reúne? ¿Por qué firman documentos separados?”

Para empezar despejando confusiones, les recordamos que la “Coordinadora Anibal Verón” que mencionan es otro espacio vinculado directamente a una organización polìtica, con el que ninguno de nuestros movimientos tiene nada que ver. Sí integramos, desde el MTD de Lanùs y otros 16 más, el “MTD Anibal Verón”, que es un “movimiento de movimientos”, como saben, porque esa definición está en el documento que recibieron hace ya un mes y que avivó esta polémica. Además, en el libro “Darío y Maxi…” que nos ayudaron a corregir, y que leyeron al menos dos veces detalladamente antes de ser publicado, decimos con claridad: “Nuestro espacio de coordinación que reúne a 17 movimientos de base (…) es una construcción heterogénea, basada en el respeto a los acuerdos y la diversidad. Las coincidencias que definen una base común quedaron reflejadas en una publicación del mes de febrero de 2003 [ver libro, pag 151] (…) En otros aspectos, sin embargo, mantenemos diferencias: algunos MTD se definen autónomos, “como una apuesta de construcción de un pensamiento y una práctica en función de la horizontalidad”. Otros entienden la autonomía como inseparable de la “necesidad de construír un poder popular sustentado en la democracia de base”. También hay quienes prefieren hablar de “independencia de clase” y no autonomía, y se asumen “clasistas y antiimperialistas, en el camino de ir creando la herramienta polìtica propia de la clase trabajadora para enfrentar y derrotar definitivamente a la clase capitalista”. La particularidad consiste en que, al tiempo que estos proyectos van haciendo su experiencia y desarrollándose, unimos esfuerzos en la lucha por las reivindicaciones en común y aprendemos, trabajosamente, a construir espacios de coordinación y unidad que tanta falta hacen en este momento de la lucha popular. La diversidad de posturas y análisis enriquece también los debates, aportando distintos puntos de vista.”

Este es el texto que conversamos con ustedes, ¡si incluso nos han dicho que estaba muy bien y respetuosamente explicadas estas diferencias!!

¿Por qué entonces, compañeros, despertar intrigas y suspicacias llamando “internas” a lo que es un sano y necesario debate con diversidad de posturas? ¿Por qué sorprenderse de que haya “documentos separados” siendo que siempre los hubo (siempre, y de parte de los distintos MTDs)? Además, ¿no es lo más lógico que así sea, en una construcción que contempla diversas realidades en donde nadie le impone nada al otro, y permite (y fomenta) la libre expresión de todas las posturas?

Más adelante siguen relatando que estas suspicacias surgieron cuando alguien “narró que circula en ciertos ámbitos un documento político firmado por los MTD de Lanús, Almirante Brown, Florencio Varela, San Telmo, Lugano, Berisso y José C. Paz. (…) Mario contó también que algunas personas se habían encontrado con Juan Cruz D’Affuncio, referente del MTD de Lanús. Le contaron que asistían a Rocanegra, a las Rondas de Pensamiento Autónomo. La respuesta los asombró. Según Mario, D’Affuncio preguntó: ¿qué es Rocanegra? Y, según esta versión, habría dicho: yo no soy autonomista. Mario dijo, entonces, que estas cosas generaban dudas, que el MTD se guardaba cosas, que no contaba, y que se propuso transmitir directamente las dudas para terminar con las fantasías. Hablar claro”.”

La desinformación es total:

El documento citado no lo firma el MTD de Florencio Varela. Ustedes, compañeros, recibieron ese material en el primer envío que hicimos, incluso nos avisaron que lo pasarían a otros compañeros, y saben que no es así.

Juan Cruz D`Affunchio no es referente del MTD de Lanús. Basta conocer mínimamente nuestros movimientos, leer los diarios o preguntarnos a cualquiera de nosotros (los compañeros de Solano inclusive), para saber que el muchacho en cuestión es el referente más público y notorio del MTD de Florencio Varela.

Juan Cruz no dijo a nadie “qué es Rocanegra”, porque conoce el lugar. Sí dijo que desconocía las Rondas del Pensamiento Autónomo, porque nunca participó ni fue invitado.

Que toda esta información no sea cierta, no es un dato menor, ni inocente: el MTD de Florencio Varela que integra D`Affunchio, efectivamente no se define como “autonomista”, sino “independiente”. Lo han explicado con total claridad en declaraciones públicas, y reflejamos su postura en el extracto del libro que citamos. Cabe señalar que los compañeros de Varela sostienen esa definición con coherencia desde hace seis años, cuando surgieron e impulsaron la coordinaciòn que hoy integran los MTDs. Muchas de las concepciones polìticas que sostienen los compañeros de ese MTD no las compartimos, pero aprendimos a respetarlos en tantos años de caminar cerca, y reconocemos la lealtad común construída en los momentos más difíciles, y sí que los tuvimos…

Por lo tanto: desde el MTD de Lanùs (y los otros) nunca desconocimos ni negamos a nadie, menos a los compañeros de la Ronda del Pensamiento, con los que compartimos experiencias comunes. Ni elaboramos un documento polìtico compartiendo posiciones con el MTD de Florencio Varela. Ni ocultamos nada, por el contrario, solemos hablar claro y por nosotros mismos. Además, el documento en cuestión que sí elaboramos (pero sobre todo, nuestra práctica) reafirman los valores de autonomía que en ocasiones nos han impulsado a acercarnos a las Rondas…

El hecho es que en ese debate que ustedes reflejan han elegido mezclar nuestras posiciones respecto a la autonomía con las definiciones de otros Movimientos, para avanzar con las descalificaciones en común.

Y vuelve a sorprendernos que en la Ronda hayan elaborado todo un debate crítico en base a presupuestos falsos de las “internas en la Verón”, porque “fulano contó que algunas personas le contaron…” Sobre todo porque había allí compañeros que conocen de cerca que las cosas no son como se afirmaron.

Queremos señalarles también que en la crónica se “olvidan” de nombrarnos cuando mencionan a los MTDs que se acercaron a las Rondas. Hagan memoria: ¿se acuerdan que en crónicas anteriores nos incluían? ¿Se acuerdan que hace menos de un mes, en la actividad del 21, una importante cantidad de compañeros de nuestro MTD participaron con total disposición en las tareas organizativas de la Jornada, que montamos un stand que reflejaba nuestro trabajo en los barrios, y que otros compañeros hicimos una presentación audiovisual elaborada en los talleres de Video del MTD de Lanús con Indymedia? Sí, tienen que acordarse, porque todo esto lo reflejaron en la crónica de aquel día… Es cierto que no participamos con constancia todos los meses de las reuniones, que a los compañeros que nos tocó estar nos pareció que algunos debates “se iban por las ramas, no había cosas concretas”, y así lo transmitimos al resto de los compañeros del Movimiento, que tampoco se entusiasmaron mucho… pero siempre que estuvimos lo hicimos en forma respetuosa. También deberían ser más precisos cuando se refieren al “MTD de Rio Negro”, que no existe: sí existen el MTD de Allen, y el MTD de Cipolletti, ambos de la Provincia de Rio Negro, pero este último no participa de las Rondas.

Compañeros: si las inquietudes hubieran sido honestas, ¿no correspondía dirigirse directamente al “documento” que tanta inquietud generó, y ver qué decía en concreto, antes de dar lugar a falsas premisas y sacar conclusiones erróneas sobre nuestras prácticas?

Algunas de las cosas que planteamos en el material en cuestión, son las siguientes:

– “Entendemos por AUTONOMÍA la capacidad que, como pueblo, tengamos para organizarnos y “dirigirnos” por nosotros mismos. Nuestros movimientos son independientes del Estado y sus instituciones, los partidos políticos y la iglesia, pero la autonomía va más allá de esa independencia: rechazamos la subordinación de las organizaciones populares a cualquier instancia superestructural, ya que creemos que deben ser los propios ámbitos donde el pueblo se organiza desde la base los que determinen, en forma democrática, las decisiones y las políticas a seguir”.

– “Cuando decimos “democracia de base” hablamos de horizontalidad, entendida como rechazo a las formas jerárquicas: nos reconocemos como pares, compañeros, donde ninguno está por encima del otro”.

– “Nuestro único dirigente es la asamblea”, decimos, y a los compañeros que les toca el rol de hablar o “representar” en determinados lugares al movimiento, los llamamos “voceros” o “referentes”.

– “Hablar de horizontalidad presupone una igualdad en el acceso a la información, el conocimiento y la formación política de todos, lo que rara vez se da en la realidad de nuestro pueblo hoy. Conocemos experiencias donde la asamblea es sólo una formalidad donde los que tienen más información o mejor discurso terminan decidiendo o “dirigiendo” la decisión de los demás.”

-“Buscamos que nuestras mujeres y nuestros hombres sean cada día más libres, dignos y generosos. Esta es una pelea difícil y a contramano de los valores dominantes. Pero la idea de ir forjando cada día la sociedad que queremos nos impulsa a luchar con mas fuerza por los cambios revolucionarios que necesitamos para construir un país solidario y una humanidad con esperanza”.

Como verán, compartimos muchos de los reparos y alertas que se plantearon en ese debate sobre los riesgos de “reproducir esquemas de dominación”, que quieran “imponernos líneas, recitar manuales”, o que espacios democráticos se conviertan en “orgas homogéneas y verticalistas”.

No compartimos en cambio la idea de que el “pensamiento autónomo” sea pensar las prácticas de los demás. Menos, juzgarlas. Y menos que menos, basarse en los rumores y falsedades para elaborar descalificaciones sin sustento que lo único que aportan es confusión, división y parálisis.

En ese documento sistematizamos, por primera vez en años, nuestras experiencias por nosotros mismos, sin que otros nos “interpreten”. Cada idea es reflejo de una práctica. En última instancia, lo que hicimos, ¿no fue pensar desde nuestros movimientos “en forma autónoma”?, Tal vez pensamos en forma autónoma distinto a como piensan ustedes, pero eso no debería generar descalificaciones, ¿no?.

Tal vez nos corrimos de los nuevos “dogmas” del autonomismo, no hablamos de “contrapoder” ni de “situación”, y decimos por ahí: “…el funcionamiento de una estructura organizativa que naturalmente toma forma en la medida en que crecen nuestros movimientos”, en referencia al funcionamiento de delegados y áreas de trabajo subordinados a las asambleas. Si lo decimos, es porque en nuestros movimientos, como en el de Solano, o de los campesinos de Santiago del Estero, aprendimos que la democracia y la horizontalidad conviven con estos criterios de organización sin contradicción, sin verticalidad. Y porque estamos suficientemente convencidos de nuestras ideas y de nuestra práctica como para que no nos asusten las palabras, aunque no sean novedosas…

Justo cuando buscábamos comprender la actitud descalificatoria de aquel debate, nos topamos con estas ideas -un poco difíciles pero que leyéndolas más despacio entendimos- de los compañeros de Nuevo Proyecto Histórico (que también integran la Ronda): “Los actores de la escena situacional que no se proyectan, temerosos de repetir los dogmas del pasado, quedan atrapados por los espectros de sus pasadas derrotas. Evitando la exploración de diferentes rumbos y ponderando sus posibles marchas y contramarchas. Recostándose, en cambio, en un nuevo dogmatismo. El dogmatismo situacional. [resaltado en el original]. Que no va mas allá en sus prefiguraciones por un obsesivo pánico al error. Autoimponiéndose quedarse a mitad de camino y refugiándose en la urgencia de la propia situación. Refrenados por dudas inmovilizantes que son tomadas por actos virtuosos, en lugar de entenderlas como carencias de la propia situación”.

También recibimos y leímos, en estos dìas, un texto del Subcomandante Marcos: “Producir teoría desde un movimiento social o político no es lo mismo que hacerlo desde la academia. Y no digo “academia” en sentido de asepsia u “objetividad” científica (inexistentes), sino sólo para señalar el lugar de un espacio de reflexión y producción intelectual “fuera” de un movimiento. (…) Así, el analista académico valora y juzga bondades y maldades, aciertos y errores de movimientos pasados y presentes y, además, arriesga profecías sobre rutas y destinos. (…) Otras veces, algún movimiento suple su espontaneísmo con el padrinazgo teórico de la academia. La solución suele ser más perjudicial que la carencia. Si la academia se equivoca, “olvida”; si el movimiento se equivoca, fracasa. En ocasiones, la dirección de un movimiento busca una “coartada teórica”, es decir, algo que avale y dé coherencia a su práctica, y acude a la academia para surtirse de ella. En estos casos la teoría no es más que una apología acrítica y con algo de retórica. Nosotros creemos que un movimiento debe producir su propia reflexión teórica (ojo, no su apología). (…) Nosotros preferimos escuchar y discutir con quienes analizan y reflexionan teóricamente en y con movimientos u organizaciones, y no fuera de ellos o, lo que es peor, a costa de esos movimientos”.

Quisimos ser firmes en esta réplica, porque nos dolió lo que han publicado, y creemos que sólo podremos seguir construyendo en conjunto si podemos dialogar de forma frontal, precisa y sincera. Porque queremos seguir haciéndolo, queremos seguir compartiendo espacios de trabajo en común con ustedes. Por eso, respetuosamente, les pedimos si pueden dar difusión también a estas líneas publicando esta carta de la misma forma y por los mismos medios que han difundido la anterior crónica, en virtud de que no se trata sólo de diferentes visiones sino de un cúmulo importante de des-información.

También veremos de participar en la próxima Ronda, para debatir y conversar fraternalmente con todos, sobre las “dudas” que pueda haber pero también sobre esa lógica de analizar y juzgar prácticas ajenas que, encima, se desconocen. Aunque esta participación todavía no terminamos de consensuarla entre los compañeros del Movimiento…

Como esta es una carta abierta (dado que es en respuesta a una crónica que han hecho pública), agregamos el documento en cuestión, por si alguien le interesa conocer más directamente de qué hablamos. Al final, los mails de cada uno de los Movimientos…

Un saludo fraterno, los compañeros del MTD de Lanús.


Nuestra política para construir un presente y un futuro con Trabajo, Dignidad y Cambio Social

ACUERDOS ELABORADOS COLECTIVAMENTE POR LOS MOVIMIENTOS DE TRABAJADORES DESOCUPADOS DE LANÚS, “DARÍO SANTILLÁN” DE ALTE. BROWN, SAN TELMO Y LUGANO DE CAPITAL FEDERAL, BERISSO, Y “OSCAR BARRIOS” DE JOSÉ C. PAZ, INTEGRANTES DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORES DESOCUPADOS “ANÍBAL VERÓN”

POR QUÉ ESTE MATERIAL, POR QUÉ AHORA

En los últimos años vivimos un período de intensas luchas populares: en nuestro país, en América Latina y en el mundo. En ese contexto surgieron nuestros Movimientos de Trabajadores Desocupados. Más recientemente, las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 le imprimieron una fuerza y una riqueza importantísima en experiencias y creatividad a las luchas en nuestro país.

Sin embargo, a partir del llamado anticipado a elecciones en julio de 2002 el mismo régimen cuestionado retomó el control de la crisis, y con la asunción de Kirchner logró recuperar “legitimidad”. Algo impensado hace apenas un año, cuando el gobierno apeló a la represión criminal para frenar la lucha popular, decisión que dejó como saldo los fusilamientos de nuestros compañeros Darío y Maxi. Ahora las expectativas parecen encausarse nuevamente tras la confianza en una dirigencia incapaz de resolver la gravísima crisis estructural de nuestro país. Ante esto, creemos que no alcanza con lamentarse por los aciertos de los otros: es imprescindible revisar los errores propios, y asumir que en toda esta etapa hubo fuertes limitaciones en el conjunto del campo popular.

De los partidos de la izquierda tradicional, los errores tradicionales. Del “progresismo” socialdemócrata, también, sus propios errores. Pero entre quienes buscamos caminos de liberación por fuera de aquellas lógicas, las limitaciones también se hicieron notar: no resultaron extrañas las actitudes “ombliguistas”, los desconciertos y las incapacidades, entre el amplio abanico de movimientos “autónomos”, sean piqueteros, asambleas vecinales, estudiantes o trabajadores que autogestionan su trabajo. Para nosotros, la elaboración de estas líneas implican asumir la parte de la responsabilidad que nos toca.

Creemos que en este momento político es posible -y necesario- superar esas limitaciones y avanzar en mayores niveles de organización popular.

Por eso echamos a andar estos apuntes surgidos de un proceso de acuerdos y articulación en prácticas comunes que desde hace meses iniciamos los MTDs que señalamos al principio. Las ideas que acá volcamos surgieron principalmente de nuestras prácticas, y también de incorporar aportes de otras experiencias de lucha popular. La “política” que siga orientando nuestros pasos surgirá del ejercicio de pensarnos, extraer conclusiones, y también de la capacidad que, como trabajadores, como pueblo, tengamos para apropiarnos de las herramientas teóricas existentes, y aplicarlas en forma creadora, para definir los trazos del camino que queremos caminar.

Buscamos compartir estas ideas:

Con los demás MTD que integran junto a nosotros la Verón: los que sentimos hermanados por una experiencia muy cercana, y con quienes nos reconocemos y respetamos mutuamente con concepciones diferentes, confiados en que de esta forma hacemos nuestro aporte.

Con quienes solemos encontrarnos en el camino, cada tanto: esperamos que el debate de estas y otras líneas nos sirva para que ese andar juntos se nos vuelva más frecuente.

Con quienes coincidan poco o nada con lo que aquí planteamos: harán bien en acercarnos su palabra, seguramente nos sirva reconocernos compañeros, también, en la diferencia.

NUESTRO OBJETIVO, EL CAMBIO SOCIAL: UN PRESENTE Y UN FUTURO CON TRABAJO, DIGNIDAD, JUSTICIA E IGUALDAD

De nuestra corta pero intensa vida como movimientos -y de tantas otras luchas anteriores- aprendimos que para lograr esos anhelos tan sencillos será necesario cambiar la sociedad. Ese Cambio Social que dice nuestra bandera, tiene dos aspectos:

Por un lado, significa la transformación desde la raíz de un sistema capitalista basado en el individualismo y la ganancia, para construir una sociedad basada en la solidaridad y la realización de las personas; una apuesta a la vida frente a la barbarie que nos somete al hambre, la indignidad y la opresión cotidiana, y conduce a la humanidad hacia su propia destrucción. Queremos que toda la sociedad cambie, porque mientras el sistema económico y social esté organizado por los capitalistas, éstos van a buscar mantenerse como clase dominante apelando a todos los medios: el engaño o la represión, las leyes que ellos mismos diseñan, o cuando éstas ya no les sirvan, incluso por fuera de la ley. Como estos poderosos, aún siendo una minoría, no quieren permitir que se organice una sociedad justa e igualitaria para todos porque acabaría con sus privilegios, hará falta un cambio revolucionario que expropie las grandes extensiones de tierra y las grandes empresas para ponerlas en función social, generando trabajo digno e igualitario, donde la prioridad no sea la riqueza de pocos sino el bienestar de todos.

El otro aspecto del Cambio Social es el cambio en las relaciones cotidianas: para que esa sociedad que deseamos sea posible, tenemos que empezar a practicarla desde ahora. Todos los días organizando nuestro trabajo, nuestras actitudes, nuestras relaciones, con dignidad, justicia e igualdad. A mal puerto van a dar las experiencias que depositan sus ideales en futuros tan puros como remotos, que se contradicen con prácticas cotidianas donde prima la soberbia, las jerarquías y el desprecio al prójimo.

I. CÓMO LOGRARLO: NUESTRA POLÍTICA PARA EL CAMBIO SOCIAL

LA AUTONOMÍA

Entendemos por autonomía la capacidad que, como pueblo, tengamos para organizarnos y “dirigirnos” por nosotros mismos.

Nuestros movimientos son independientes del Estado y sus instituciones, los partidos políticos y la iglesia, pero la autonomía va más allá de esa independencia: rechazamos la subordinación de las organizaciones populares a cualquier instancia superestructural, ya que creemos que deben ser los propios ámbitos donde el pueblo se organiza desde la base los que determinen, en forma democrática, las decisiones y las políticas a seguir.

Nuestra experiencia nos señala que cuanto más se ejercite la autonomía en las organizaciones populares, cuanto más amplio sea el desarrollo y la articulación, mayores serán las posibilidades de que los intereses, los deseos y las decisiones de l@s trabajador@s sean protagónicos.

Por eso entendemos la lucha política como algo inseparable de la lucha por nuestros derechos: no concebimos la separación de “lo político” y “lo social”. Las experiencias más importantes y genuinas que se proyectan como referencia política al conjunto popular, surgen del movimiento de masas y sus luchas, y no de “partidos que dirijan a las masas” u “organizaciones de vanguardia” que se sientan por encima del propio movimiento de masas.

La autonomía es, sobre todo, acción, realización cotidiana. Por eso los pilares que la sostienen, más que en grandes definiciones, se encuentran reflejados más adelante, cuando describimos nuestras tareas en el MTD.

LA DEMOCRACIA DE BASE

Cuando decimos “democracia de base” hablamos de horizontalidad, entendida como rechazo a las formas jerárquicas: nos reconocemos como pares, compañeros, donde ninguno está por encima del otro. No creemos, sin embargo, que la idea de horizontalidad exprese cabalmente nuestra concepción de la organización: cuanto más crecemos en cantidad de integrantes y también geográficamente, nuestros movimientos toman la forma de un rico y diverso entramado de tareas, áreas de trabajo y responsabilidades, que poco se asemeja a una línea horizontal.

En las primeras asambleas barriales éramos pocos, y pudimos organizarnos para tomar todas las decisiones entre todos, cada semana. Pero, ¿cómo hacer cuando el movimiento integra a varios centenares de compañeros, y crece en distintos barrios donde cada uno tiene su asamblea? ¿cómo hacer si la decisión colectiva de cada MTD debe articularse, además, con lo que deciden otros miles en una veintena de movimientos de base distintos?

Superamos esos problemas con organización. Sin definir estructuras jerárquicas, manteniendo la soberanía de las asambleas de base, pero también creando áreas de trabajo específicas, y delegando responsabilidades puntuales a compañeros. Para que el funcionamiento sea democrático, los compañeros que cumplan esas tareas deberán ser elegidos y tener el mandato de la asamblea. También es importante que esos roles sean rotativos y revocables. Si tendríamos que graficar la idea de organización que ponemos en práctica, más que una línea horizontal, dibujaríamos una pirámide invertida, donde en la cima, por sobre todo, están las asambleas de base, y en forma subordinada se estructuran los ámbitos de trabajo y las tareas que se delegan. “Nuestro único dirigente es la asamblea”, decimos, y a los compañeros que les toca el rol de hablar o “representar” en determinados lugares al movimiento, los llamamos “voceros” o “referentes”.

Para nosotros, entonces, el concepto de “democracia de base” es más amplio que el de horizontalidad: reafirmando la idea de igualdad, define una concepción de organización que “armoniza” las decisiones de base con el funcionamiento de una estructura organizativa que naturalmente toma forma en la medida en que crecen nuestros movimientos.

Esta concepción nos permite superar el “basismo” que estancaría nuestras luchas en cada pequeña realidad. Hay instancias de coordinación que requieren determinada “agilidad” para hacer confluir todas las voluntades: por eso nuestros delegados que participan de esos ámbitos respetan los mandatos de base, a la vez que hacen el mayor esfuerzo por “flexibilizar” las posturas propias en busca de un acuerdo común. Las asambleas, de todas formas, tienen la última palabra y pueden impugnar o remover a ese delegado si comete un error grave.

También es cierto que hay asambleas y “asambleas”: hablar de horizontalidad presupone una igualdad en el acceso a la información, el conocimiento y la formación política de todos, lo que rara vez se da en la realidad de nuestro pueblo hoy. Conocemos experiencias donde la asamblea es sólo una formalidad donde los que tienen más información o mejor discurso terminan decidiendo o “dirigiendo” la decisión de los demás.

Por eso entendemos la democracia de base como inseparable de la formación y la educación popular, y como proyección a futuro, donde, al igual que sucede con otros valores que hacen al Cambio Social, sólo se concretarán si los ponemos en práctica desde ahora.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER POPULAR

Para nosotros, el “poder” no es una “cosa” que nos resulta ajena, sobre la cual tenemos que estar a favor o en contra: preferimos entenderlo como una relación social. Construimos poder cuando avanzamos en el cambio de las relaciones humanas, sociales y políticas, cuando conquistamos mejores condiciones de vida, y cuando crece la capacidad de organización y lucha del pueblo. A eso llamamos “poder popular”. En un orden social de dominación -como impone el capitalismo- ese poder del pueblo habrá que construirlo en disputa permanente con quienes nos oprimen. Y en esa disputa no hay espacios “vacíos”: donde hay individualismo, soberbia y prepotencia, donde hay desorganización y escepticismo, es porque prima el poder de dominación. Sólo estaremos construyendo una alternativa de liberación si se ponen en práctica los valores que pregonamos, y ese cambio de conciencia adopta formas organizativas concretas que superen la fragmentación y el aislamiento, masifiquen y potencien las luchas. El poder popular se construye desde y en las bases, con democracia y participación consiente, con relaciones que prefiguren la sociedad que anhelamos. No puede ser construido de arriba hacia abajo ni por la fuerza, porque eso implica subordinación y no liberación.

El cambio revolucionario que transforme de raíz las estructuras injustas de la sociedad, será un paso más en la construcción del poder popular. No “el momento único” pero sí un paso importante, ya que sólo podremos garantizar esas transformaciones sociales profundas y consolidar los valores que día a día construimos, cuando estemos en condiciones, como pueblo consciente y organizado, de disputar el poder necesario para evitar que las minorías privilegiadas sigan imponiendo sus condiciones de opresión.

De esta forma tomamos distancia de las visiones que limitan la idea del poder a la conquista del aparato del Estado, como objeto y fin último, a tomar por asalto en la batalla final. También de quienes dicen ubicarse por fuera del poder -como si fuera posible- y pretenden zafar así, “en situación”, de las relaciones de dominación.

Tras esta idea de poder popular -entendido como relación social-, buscamos cambiar la correlación de fuerzas en la sociedad a favor de los intereses del pueblo, luchando por nuestras reivindicaciones inmediatas y participando en las coyunturas políticas que se muestran determinantes para el avance de la consciencia popular.

CONTRA LA EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE Y LA OPRESIÓN DE LOS PUEBLOS

Junto al rechazo al capitalismo como sistema económico, cuestionamos al régimen político que lo sostiene diseñado para garantizar jurídicamente -o por la represión- que la propiedad privada y la ganancia estén por encima del derecho a la vida y la justicia. Por eso, a la vez que ponemos en práctica los más amplios métodos democráticos en nuestras asambleas y organizaciones, desde hace años nos manifestamos en contra de esta democracia “mentirosa” donde “el pueblo no gobierna ni delibera”, ni siquiera “a través de sus representantes”, que representan a sus propios intereses o los del poder. Nos ofrecen una democracia “clasista”, de las clases altas, donde el entramado institucional garantiza voz y capacidad de decisión sólo a las grandes corporaciones económicas y sus voceros mediáticos, mientras ignora o reprime las genuinas expresiones del pueblo humilde y trabajador que reclamamos justicia.

Con la misma lógica del capitalismo, a escala mundial el imperialismo establece una relación de dominación entre potencias opresoras y pueblos oprimidos, apelando a guerras o planes económicos para extraer las riquezas naturales en cualquier parte del mundo, explotar y marginar a pueblos enteros. Con misiles o planes del FMI, la destrucción que propone el imperialismo para Latinoamérica ya está penetrando bajo el nombre de “Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA)”. El ALCA es la nueva herramienta de los Estados Unidos para extender su dominio económico e intervención político-militar en nuestro continente. Repudiamos estos planes, y tampoco confiamos en un MERCOSUR que se limita a ser una alianza económica de las grandes empresas locales, tan explotadoras como las trasnacionales. Creemos que no serán los empresarios y los gobiernos quienes pongan freno al imperialismo. Deberemos ser los movimientos y organizaciones populares, independientes de los Estados y los grupos económicos, quienes nos juntemos para organizar las luchas y la oposición regional al ALCA y romper la subordinación a los EE.UU., sus organismos internacionales y sus empresas.

Aspiramos a que cada lucha en cualquier parte del mundo encuentre a las organizaciones que sentimos hermanas, impulsando colectivamente y con criterio regional, la solución de los problemas inmediatos de los explotados: la distribución de la tierra, el hambre, la desocupación y la represión.

Por eso reafirmamos la idea de Soberanía de los pueblos, los procesos de liberación, más allá de las fronteras, como principal factor de resistencia y alternativa a la barbarie del capitalismo globalizado e imperial.

LA PUESTA EN PRÁCTICA DE VALORES DE IGUALDAD Y SOLIDARIDAD

Buscamos que nuestras mujeres y nuestros hombres sean cada día más libres, dignos y generosos. Esta es una pelea difícil y a contramano de los valores dominantes. Pero la idea de ir forjando cada día la sociedad que queremos nos impulsa a luchar con mas fuerza por los cambios revolucionarios que necesitamos para construir un país solidario y una humanidad con esperanza.

En un material de formación de base del MTD, planteamos estas definiciones:

La solidaridad es ver la necesidad del otro como si fuera propia, sentirse bien ayudando a los demás, y cosechando la ayuda de los compañeros cuando la necesitamos.

El compromiso es sentirnos protagonistas, entre todos, a la hora de resolver los problemas de todos. No tener una actitud pasiva mientras haya necesidades e injusticias. Sentirnos bien sabiendo que aportamos nuestro granito de arena.

La honestidad: cualquier ventaja individual que saquemos de un beneficio común, es un daño a quienes tenemos al lado. Ser honestos es, sobre todo, ser justos con nuestros compañeros y no sacar ventajas.

La alegría: el trabajo comunitario y la asamblea generan un clima de compañerismo, amistad y alegría. Aleja la competencia y la especulación, y nos hace sentir útiles en lo que hacemos, si todos aportamos parejo.

La libertad: en el movimiento intentamos construir espacios que rompan con la dominación. La libertad no la entendemos en forma individualista: “nadie libera a nadie, nadie se libera solo. Todos nos liberamos en comunidad”.

Otros compañeros agregan:

El respeto a las diferencias: en nuestros movimientos, la palabra “compañeros” nos hermana a todos, más allá de las opciones religiosas, sexuales, culturales, de edad o nacionalidad.

La defensa de los recursos naturales y el medioambiente: cuando la ambición desmedida del capitalismo amenaza la propia supervivencia del planeta, el acercamiento a los movimientos campesinos y los pueblos originarios nos enseñó a respetar y luchar también por estos valores.

RECONOCERNOS COMO PARTE DE UN PROCESO HISTÓRICO

Nuestra práctica y la reflexión, principales fuentes de nuestras ideas, se nutren también de la riquísima experiencia de luchas de los trabajadores y los pueblos oprimidos, a lo largo del mundo y de la historia.

Incluso las ideas de autonomía, democracia de base y poder popular, a veces con distintos nombres, fueron parte de las más ricas experiencias de lucha que nos precedieron.

En todos estos años acompañamos el proceso autocrítico sobre las limitaciones de las experiencias populares y revolucionarias que fueron derrotadas en las ultimas décadas, y nuestra práctica surge también como búsqueda de los caminos que eviten reincidir en los mismos errores.

Pero no seremos tan soberbios de desconocer la experiencia histórica acumulada. Reivindicamos, incluso de aquellas experiencias frustradas, las enseñanzas políticas y el gran caudal de heroísmo colectivo, extrema solidaridad y entrega por el prójimo que expresaron generaciones enteras, con tanta fuerza y convicción, que el ejemplo aún alumbra y motiva nuestras prácticas.

II. NUESTRA POLÍTICA EN EL CONJUNTO DEL CAMPO POPULAR

Nosotros pensamos que es necesaria la unidad de pueblo si queremos tener éxito en nuestras luchas. No nos referimos a las consignas huecas que buscan encolumnar a “los trabajadores”, “el pueblo”, tras liderazgos y proyectos que nos resultan ajenos y no responden a nuestros intereses. Hay fuerzas políticas que, en nombre de la “unidad”, proponen acciones y alianzas que poco aportan y poco consideran los deseos populares. Por eso vemos que las mejores y más sólidas experiencias de unidad surgieron de procesos concretos de articulación y coordinación para luchas concretas, tras intereses comunes.

ARTICULACIÓN

Llamamos articulación a las relaciones en las que encontramos importantes coincidencias de criterios políticos, valores, afectos. Si coincidimos en los grandes trazos de un proyecto de Cambio Social, no importan las distancias, las particularidades o los tiempos de cada sector. Estos apuntes surgen de un proceso de articulación y creciente unidad entre los MTDs que señalamos al principio. También valoramos el intento de la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA), donde desarrollamos la relación con los movimientos campesinos de Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza, y otras asambleas, grupos barriales o estudiantiles del resto del país.

Nuestra experiencia y los mismos valores de autonomía que sostenemos, nos enseñan a ser respetuosos de los tiempos propios y de cada uno, no apresurarnos, pero tampoco despreciar la búsqueda de avances en mayores niveles de unidad entre quienes nos vayamos reconociendo hermanados en un camino común.

COORDINACIÓN

También reconocemos como compañeros de lucha a sectores del pueblo que eligen otras formas organizativas o definiciones políticas, otros caminos a transitar, muchas veces tras los mismos objetivos de transformación que aquí sostenemos. Por eso le damos mucha importancia a la coordinación.

Con otros movimientos y organizaciones de desocupados mantenemos diferencias, pero podemos coincidir puntualmente en la exigencia de más planes de empleo, aumento de los salarios y contra la represión. Con organizaciones de derechos humanos coincidimos en denuncias y actividades por el repudio a la impunidad. Con los trabajadores ocupados coincidimos en la reivindicación del trabajo digno y bajo control obrero, la lucha por aumentos de salarios y mejoras en las condiciones de trabajo. Con los trabajadores de la salud, en la defensa del Hospital público y una buena atención médica para todos. Con organizaciones sociales y políticas coincidimos en las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, y en otras luchas en común. Con organizaciones populares de todo el mundo hemos coincidido en el repudio a la guerra imperialista, en la lucha contra el hambre y por la preservación del planeta.

LA VERÓN: UNA VALIOSA EXPERIENCIA DE COORDINACIÓN, UNIDAD EN LA LUCHA E IDENTIDAD COMÚN

Como herramienta de coordinación para la lucha, el MTD ANÍBAL VERÓN es un “movimiento de movimientos”, que alberga a MTDs que no necesariamente compartimos las mismas concepciones políticas. Por lo tanto es un espacio heterogéneo, que se basa en el respeto a los acuerdos, y también a las diferencias.

Para nosotros, LA VERÓN es más que una herramienta para la “unidad en la acción”. El piso de acuerdos es importante: coincidimos en una caracterización general de la etapa política que transitamos, en construir movimientos masivos de participación popular, con independencia del Estado y sus instituciones, los partidos políticos o la iglesia. Esos acuerdos nos permiten, además de confluir en acciones puntuales, construir una herramienta de coordinación en común, estable y con un funcionamiento regular. Así fuimos construyendo, incluso, una identidad de lucha común que sobrevuela y cohesiona las prácticas y concepciones diversas.

En una situación política de mucha dispersión en el campo popular, donde la autoreferenciación excesiva muchas veces resultó una traba para mayores niveles de lucha, valoramos esta experiencia creativa de unidad. Y buscaremos, en los próximos tiempos, que crezca y se amplíe.

III. NUESTROS MOVIMIENTOS DE TRABAJADORES DESOCUPADOS

Nuestros MTD son el producto de las luchas de la última década por parte de trabajadores desocupados que nos organizamos democráticamente en nuestros territorios. En realidad, cuando hablamos hasta ahora de los valores, las ideas y las practicas -es decir: la política que sostenemos-, hablamos centralmente del aprendizaje en nuestros MTD.

Las decisiones se toman en las asambleas que se realizan periódicamente, habitualmente una vez por semana. La asamblea designa también a los compañeros que concurren a las reuniones del conjunto de los movimientos de la Verón, de los espacios de afinidad política, con otras organizaciones sociales, con funcionarios, etc. Nos organizamos también en áreas de trabajo que desarrollan proyectos productivos o comunitarios. También organizamos áreas de tramites, alimentos, salud, seguridad, prensa y formación.

Nuestra lucha por “Trabajo, Dignidad y Cambio Social”, decimos, tiene tres aspectos principales: la lucha en las calles, el trabajo igualitario y la formación o educación popular.

LA LUCHA EN LAS CALLES

Los piquetes y cortes de ruta, las movilizaciones y acampes, son un componente fundamental de nuestras organizaciones. Porque a través de la lucha conseguimos y mantenemos los alimentos para nuestros comedores, subsidios y herramientas para impulsar nuestros proyectos productivos, y otras demandas de carácter político que de otra forma no serían escuchadas. Pero también porque en la lucha nos conocemos a nosotros mismos y podemos distinguir mejor a quienes nos apoyan, a quienes nos ignoran y a quienes tratan de reprimirnos. La lucha alimenta nuestra conciencia, así como las verduras de nuestras huertas y las cocinas de nuestros comedores alimentan nuestro cuerpo.

EL TRABAJO IGUALITARIO

La producción en el MTD es popular y solidaria. El fin es satisfacer nuestras necesidades y mejorar calidad de vida de todos. Es opuesta al capitalismo que sólo busca la acumulación de riquezas, y esas riquezas siempre quedan en manos de unos pocos. Nosotros definimos nuestro trabajo como libre y compartido, que relaciona a una comunidad de hombres y mujeres socialmente iguales que se unen para trabajar a la par. En esa relación nace el afecto, la solidaridad y el compañerismo. Apostamos a los beneficios colectivos y no a salidas individuales. La autogestión económica tiene que ver con nuestra autonomía, con ser nosotros los que decidimos sobre todo los aspectos de nuestra vida, nuestro movimiento y nuestra lucha. Para eso tenemos que ser independientes también en lo económico. Esto no nos resulta sencillo por la situación de necesidad que atravesamos. Por eso nos manejamos con fondos comunes, con aportes de compañeros y con producción propia.

LA FORMACIÓN Y EDUCACIÓN POPULAR

La formación para nosotros es un elemento esencial en la construcción del Cambio Social. Nos formamos en la lucha, en el trabajo libre y compartido, en la participación en las asambleas y reuniones de áreas, y a través de los talleres de formación. Utilizamos herramientas y dinámicas de Educación Popular, que nos permiten participar a todos por igual. En estos ámbitos reflexionamos sobre la práctca, para ampliar la participación y el compromiso de los vecinos y el pueblo. Analizamos y comprendemos la realidad. Cuantos más seamos los que luchamos y pensamos, más certezas y poder podremos construir. Buscamos decidir por nosotros mismos, para eso necesitamos estar informados y formados, siempre colectivamente. Se trata de mejorar como militantes y como personas, de desarrollar y multiplicar los valores solidarios, nuevas formas de relacionarnos que derroten un poquito cada día los valores del dominador, sus ideas. Desde la educación popular partimos de estas premisas : Solo el pueblo puede cambiar esta realidad. Nadie sabe todo y no hay nadie que no sepa nada. El que lucha ya sabe, pero el que reflexiona sobre sus luchas, lucha mejor.

EL MTD Y LOS PLANES DE EMPLEO

En un país donde no hay posibilidad -en el corto plazo- de recuperación de los millones puestos de empleo destruidos por mas de 25 años de políticas neoliberales, los Planes de Empleo se pusieron en marcha y ampliaron sólo después de grandes puebladas y fuertes luchas. Son una conquista de los trabajadores desocupados que nos costaron muchos mártires. Nuestro movimiento lleva el nombre de uno de ellos, Aníbal Verón, piquetero asesinado en la Provincia de Salta.

La autonomía que también peleamos y conquistamos respecto a la administración de estos subsidios, nos permite atender algunas carencias básicas, nos da la oportunidad organizarnos y aprender a trabajar sin patrones. Conseguir un plan de empleo en la lucha no nos conforma, significa un primer paso que abre conciencias hacia nuevas reivindicaciones, nuevos sueños y nuevas luchas.

Lo que el gobierno paga por los planes de empleo revela lo que el capitalismo en la Argentina hoy está dispuesto a ceder a millones de personas despojadas de sus empleos, mutiladas del porvenir. Un valor que no llega a cubrir la mitad de la canasta de emergencia y que busca mantenernos en la indigencia.

El manejo corrupto de los planes de empleo por los “punteros” es una demostración más de la perversidad de un sistema político que lleva a millones de personas a la miseria y la desesperación y utiliza esa miseria y esa desesperación para perpetuarse. Apropiados por nuestras organizaciones, esos mismos recursos se transforman, en el marco de las relaciones sociales y laborales que nos proponemos, en un incentivo y un desafío para avanzar en la construcción del poder popular hacia el Cambio Social.

Junio de 2003 – a un año de la Masacre de Avellaneda

Darío, Maxi y todos los caídos en la lucha popular

¡presentes! ¡ahora y siembre!

MTD de Lanús [email protected]
MTD “Darío Santillán” de Alte. Brown [email protected]
MTD de Berisso [email protected]
MTD de Lugano [email protected]
MTD de San Telmo [email protected]
MTD “Oscar Barrios” de José C. Paz [email protected]

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La Ronda en la mirada de Alejandra López

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Octava entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, realizada por la fotógrafa Alejandra López.

Toda la producción de La Ronda será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

Por Alejandra López

Cuando Claudia Acuña me propuso que fotografiáramos la Ronda de las Madres con un grupo de colegas, acepté sin dudar con gran alegría por varias razones. Por una lado, la urgencia del registro ahora que se nos van poniendo viejitas, y por otro, la necesidad de emprender un proyecto colectivo.

La Ronda en la mirada de Alejandra López

He ido muchas veces a la Ronda. Una de mis primeras veces, yo fotógrafa debutante, lloré durante toda la cobertura y una de las Madres (no sé quién fue) me retó con ternura: “Sin llorar”, me dijo, y repitió: “Sin llorar”. 

La Ronda en la mirada de Alejandra López

Siempre hay algo de esa primera vez: la emoción, la admiración sin límites, y,  sobre todo, el asombro ante esa capacidad increíble de sostener el ritual de lucha durante 47 años.

La Ronda en la mirada de Alejandra López

Hice mis fotos el jueves 21 de marzo, en la Ronda número 2397.

Hoy más que nunca #memoriaverdadyjusticia.

Mi humilde homenaje a estas mujeres que, junto con Abuelas, son nuestro faro.

La Ronda en la mirada de Alejandra López
La Ronda en la mirada de Alejandra López
La Ronda en la mirada de Alejandra López
La Ronda en la mirada de Alejandra López

Sobre Alejandra López

Retratista.

Empezó a trabajar profesionalmente en 1990 haciendo fotografía teatral y en la revista El Porteño.

Durante 14 años fue fotógrafa de staff de la revista Viva del diario Clarín, donde fotografió a innumerables personajes del espectáculo y ha publicado en revistas como Elle, La Nación Revista, Brando, Harper’s Bazaar, Le Figaro Magazine, Bacanal.

Actualmente se dedica a la fotografía para gráficas de teatro y cine, colabora con la revista L’Officiel y es reconocida además por sus retratos de escritor, algunos ya icónicos, para editoriales de libros como Penguin Random House y Planeta.

Ha realizado numerosas muestras: Retratos (2001), La máscara (en el Festival Internacional de Teatro), Retratos de la Memoria, (imágenes de sobrevivientes del Holocausto) en el Museo Judío de Frankfurt, Calendario FOE 2009 y en junio del 2011, la exposición Algunos escritores, en la Fotogalería del Teatro San Martín. En 2021, realizó Ese día, una serie de retratos de víctimas sobrevivientes del atentado a la Amia. En 2023, Belleza Marrón, en el Centro Cultural Borges, (ensayo en colaboración con la agrupación Identidad Marrón).

Para ver más: en Instagram @alejandralopezfotografa

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La historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…

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Se cumplen hoy 47 años de la primera aparición de las Madres en la Plaza de Mayo. La fecha llega en un momento en el que lavaca ha puesto en marcha un registro fotográfico colaborativo sobre las actuales rondas de Madres: una forma de homenaje, sabiendo que la memoria no es hablar del pasado, sino comprenderlo para actuar en el presente y el futuro.

Esta es una recorrida entonces, con un resumen del antes, el durante y el después de la instauración del terrorismo de Estado. Cuenta el nacimiento de la organización de estas mujeres que salieron a reclamar por la vida y, frente al horror y la desaparición de sus hijos e hijas, y lograron lo que parecía inconcebible: transformar el dolor en acción. ¿Cómo lo hicieron? Un recorrido por las últimas décadas, y algunas cuestiones prácticas sobre los tejidos, los territorios, las brujas y los alumbramientos. El video que muestra parte de la historia.

Por Sergio Ciancaglini

La historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…
La historia de las Madres de Plaza de Mayo.

Había una vez un país con nombre de mujer, donde la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Y en ese país de nombre plateado, los sueños y la vida tuvieron que aprender cómo enfrentar a los verdugos.

La historia suele ser infinita, ¿cómo contarla?

Habría que hablar de un siglo XX Cambalache, que empezó con el país granero del mundo, con trabajo para pocos, democracia para pocos, dinero para menos, alguna ilusión de tiempos mejores, seguida de décadas infames. Surgió luego un gobierno que generó una expectativa de más justicia, y más democracia. La política empezaba a estar en las calles, en las plazas, en la cabeza y en el corazón de cada persona.

Ese gobierno fue tumbado en 1955 por los poderes económicos, políticos y militares de siempre. Poco antes los golpistas habían bombardeado con la aviación militar a transeúntes inocentes en plaza de Mayo. Más de 300 muertos. Que hubiera más igualdad de oportunidades, o mejor distribución de la riqueza, era una maldición que había que mutilar. Tierra extraña; aquí siempre hubo una envidia al revés. Los ricos envidiaron a los pobres, odiaron que los pobres pudiesen mejorar.

En 1956 aquella dictadura fue pionera: secuestró ilegalmente a decenas de personas acusándolas de planear una rebelión. Los militares ordenaron los fusilamientos en los basurales de José León Suárez. Fue la Operación Masacre, como la llamó Rodolfo Walsh en un libro inolvidable. Lo que nadie sabía, ni siquiera Walsh, es que la Operación Masacre apenas empezaba.

Poco después, en una pequeña isla del Caribe frente a las narices de los Estados Unidos, hubo una revolución que se proclamó socialista. Los militares argentinos temieron que esa revolución fuese contagiosa, y gatillaron sus armas junto a los de todo el continente.

Siguieron los tiempos de proscripción política, censura, gobiernos civiles derrocados, gobiernos militares que se iban tumbando entre ellos, mientras las fuerzas armadas actuaban como tropas de ocupación en su propio país, como trincheras contra la democracia, en nombre de la lucha contra el socialismo.

Frente a eso, crecía la resistencia de quienes que no se resignaban al silencio, la censura, ni al olvido. Resistían los mayores, con una especie de nostalgia por el pasado. Y resistían también los jóvenes, como añorando el futuro, pero un futuro que querían construir con sus propias manos.

El surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo

Un argentino que había puesto la mente y el corazón para aquella revolución en la isla del Caribe, fue capturado y fusilado cuando quiso hacer algo parecido en Bolivia. Le decían Che. Los que lo mataron no sabían que lo estaban inmortalizando. El mundo se ponía violento. En todo el planeta oleadas de jóvenes salían a reclamar justicia, igualdad, rechazo a la guerra y la muerte, un mundo distinto.

En la Argentina las dictaduras seguían tropezando con las resistencias. Hubo un Cordobazo, un Rosariazo, la juventud se movilizaba pintando paredes y pintando proyectos. La democracia seguía presa. La violencia militar seguía libre. Nacieron las organizaciones guerrilleras, que quisieron agregarle armas a toda esa resistencia.

Tal vez esta historia haya que comenzarla, entonces, en 1972. El 22 de agosto en Trelew hubo una nueva versión de la Operación Masacre. Allí habían detenido a miembros de varias agrupaciones guerrilleras. Fueron acribillados a balazos, indefensos, con el falso pretexto de un intento fuga. Mataron a 16. Hubo tres que sobrevivieron por milagro, y contaron lo que había pasado. Tal vez en aquel momento, cuando el crimen fue evidente, los estrategas militares empezaron a diseñar la represión del futuro: matar sin evidencias.

Las movilizaciones protagonizadas fundamentalmente por la juventud, empezaban a ser gigantescas. La trinchera militar no soportó la correntada de tantos sueños, y en 1973 la vida pareció cambiar. Una multitud obligó a liberar a los presos políticos. La ilusión no duró demasiado.

Fue una danza alucinada.

Cámpora ganó las elecciones. Volvió Perón. En Ezeiza las patotas de la derecha peronista acribillaron a las columnas juveniles. Perón apoyó a esos grupos, contra la juventud. Cayó Cámpora. Asumió Lastiri que era el yerno de José López Rega. López Rega era ex policía, nazi militante, secretario privado de Perón, ministro de Bienestar Social, y astrólogo esotérico. Como si su brujería funcionara, concentró cada vez más poder. Lastiri llamó a nuevas elecciones que ganó Perón. Ocho meses después, murió Perón y asumió su esposa Isabel. La sociedad miraba aturdida, mientras el sistema de la muerte se instalaba alrededor de López Rega, que organizó a los matones policiales, militares y a las patotas de la derecha, para crear un monstruo al que llamaron Triple A. Alianza Anticomunista Argentina.

La Triple A era un escuadrón de la muerte, un grupo paramilitar con vía libre para salir a matar. Estudiantes, intelectuales, sacerdotes, artistas, sindicalistas, obreros: la sucesión de fusilamientos se hizo cotidiana, el terror empezó a ser la genética de cada día.
La lista es macabra. Cientos de víctimas. Por recordar algunos: Rodolfo Ortega Peña, diputado nacional y abogado de presos políticos. Carlos Mujica, sacerdote del Tercer Mundo, Silvio Frondizi, uno de los principales intelectuales que dio la izquierda argentina, Julio Troxler, que había sobrevivido a los fusilamientos de 1956. Atilio López, uno de los dirigentes del Cordobazo, que durante la breve etapa camporista fue vicegobernador de Córdoba.

Los bombardeos en Plaza de Mayo y la matanza en los basurales habían sido premoniciones.
Los fusilamientos de Trelew fueron una secuela.

La Triple A fue el perfeccionamiento del crimen mafioso.

El terrorismo de Estado y la desaparición forzada

Pero ahora imaginemos.

Imaginemos por un momento que hubiera miles de masacres como las de los basurales de José León Suárez. Imaginemos que hubiera de pronto miles de fusilamientos como los Trelew. Y miles de Triple A matando por las calles con absoluta impunidad.

Eso fue la dictadura militar, cuando los militares dieron el golpe de Estado para imponer la máquina de matar corregida y aumentada al infinito. Fue hace exactamente 30 años. Le pusieron un nombre que sería cómico, si no fuera tan patético. Proceso de Reorganización Nacional. El comunicado número uno que emitieron decía:

Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones.

Más que nunca, la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Pero esta vez, además, inventaron una especie de acto de magia superior a los de López Rega. La magia más perversa que alguien pueda imaginar.

No más bombardeos, ni basurales, ni fusilamientos en cárceles, ni homicidios mafiosos a la luz del día.

Los perseguidos, las víctimas, iban a desaparecer.

No iban a estar más: secuestrados y esfumados de la noche a la mañana.

Los militares creían que al no haber cuerpos, al no haber pruebas ni quedar en evidencia, nadie podría acusarlos de crimen alguno.

Eso es el terrorismo de Estado. Las Fuerzas Armadas se dedicaron a la muerte clandestina, mientras en público sus jefes iban a misa a ser bendecidos, a comulgar, y a la salida sonreían. En sus discursos hablaban de la ley, el orden, la paz y el progreso.

Empezó la cacería. Zonas liberadas, gritos en la noche, secuestros de gente indefensa, la absoluta desaparición de la justicia.

Hay bibliotecas enteras que podrían leerse para entender lo que pasó. Pero hay también una carta. Apenas un año después del golpe Rodolfo Walsh –otra vez- escribió en la clandestinidad su Carta abierta a la Junta Militar, donde explicó lo que nadie se atrevía a decir.

Hablaba de un lago cordobés convertido en cementerio lacustre. De personas arrojadas desde aviones militares al Río de la Plata, cuyos cadáveres afloraban en las costas uruguayas. Denunciaba un sistema de tortura absoluta, intemporal y metafísica, aplicada tanto con métodos medievales como el potro o el torno, como con la tecnología de la picana eléctrica, para machacar la sustancia humana. Hablaba de las guarniciones y comisarías convertidas en campos de concentración. De las mentes perturbadas de los militares que torturaban. Decía, apenas un año después del golpe y en medio de la censura y el terror: “Quince mil desaparecidos y desaparecidas, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror”.

Pero hay otro párrafo, que cada día se entiende mejor. Le decía a los militares:”Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

Ahí estaba la clave para entender el crimen: la miseria planificada.

Walsh fechó esa carta el 24 de marzo de 1977, distribuyó varias copias, y un día después fue secuestrado por los militares.

Nunca más se supo de él.

Es otro desaparecido.

Érase una vez 14 mujeres: La historia de las Madres de Plaza de Mayo

En esa noche, hubo un parto.

En medio de la oscuridad, un alumbramiento.

Nació una historia.

Muchas madres y padres salieron a buscar a sus hijos. Salieron de sus casas, salieron del útero de su rutina habitual a enfrentar al aparato represivo más imponente de la historia del país. Llevaban impresas en la piel la desesperación y el amor, y de allí les nació el coraje. Recorrieron hospitales, caminaron juzgados, se atrevieron a ir a comisarías y cuarteles. Buscaron a las morgues. Nadie sabía nada. La ley del silencio. Cada día era la esperanza de una noticia. Cada noche era la frustración del silencio.

Los padres varones, de a poco, volvieron a sus trabajos.

La mayoría de las madres eran amas de casa: tenían intacto el tiempo y la sensación de que no había otra cosa que hacer que dedicar cada hora, cada minuto y cada segundo de vida a la búsqueda.

Estaban solas, moviéndose, preguntando inútilmente, aturdidas por tanto silencio. De a poco, empezaron a cruzarse por los mismos laberintos, a reconocerse y a descubrir que había otras que compartían esa especie de señal que cada una llevaba como un código secreto en la mirada: la desesperación y la incertidumbre.

Ese fue un primer triunfo contra el aislamiento. Comenzaron a encontrarse, reunirse, acompañarse. Estar juntas fue el modo de escaparle al terror de estar solas. Pero fue mucho más que eso.

Un día, esas mujeres se descubrieron a sí mismas en una iglesia militar, donde un cura psicópata les recomendaba santa paciencia y las confundía con rumores, insinuaciones y desinformaciones. Intuición femenina: les estaban mintiendo sistemáticamente, nadie hacía nada por salvar a sus hijos.

Una de esas mujeres dijo: Basta.

Y dijo: tenemos que ir a la Plaza de Mayo, tenemos que hacer ver y oír lo que nos pasa. Era una mujer con nombre de flor.

Y ese grupo de mujeres decidió que Azucena Villaflor tenía razón: su lugar sería la Plaza de Mayo.

La plaza sería el territorio de estas madres.

No tenían oficina, pero habían encontrado un lugar espacioso, aireado, iluminado y muy céntrico.

No tenían sillones mullidos, pero había bancos de plaza.

No había escritorios, pero tenían las faldas para apoyar allí las carpetas, expedientes, cuadernos o que hiciera falta.

No tenían alfombras, sólo baldosas y unas palomas revoloteando.

No tenían recepción, pero podían verse de lejos mientras iban llegando. No tenían teléfonos, pero se pasaban papelitos con mensajes, informes, o futuros puntos de encuentro.
Ocultaban esos mensajes en ovillos de lana, por si la policía o los militares se les cruzaban en el camino.

No querían que las descubrieran. Ya que tenían los ovillos, llevaban agujas y tejían en la plaza, mientras iban pasándose información, inventando qué hacer, cómo buscar, cómo evitar la impotencia de no hacer nada. Penélope tejía esperando el regreso de su marido. Ellas tejían juntas las acciones para buscar a sus hijos y denunciar lo que estaba pasando.

La primera vez fue el sábado 30 de abril de 1977. Eran sólo 14 en la Plaza de Mayo. Como no había casi nadie, decidieron volver el viernes siguiente. Después, una de las madres avisó, como atajándose de los malos augurios: “Viernes es día de brujas”. A la semana siguiente empezaron a encontrarse los jueves, el día que nunca más abandonarían, para escaparle a las brujas.

La policía empezó a desconfiar. Por el Estado de Sitio, se impedía cualquier reunión de tres personas o más, por ser potencialmente subversiva.

Para decir la verdad, en este caso tenían razón: buscar la vida era subversivo. Como pájaros de uniforme, los policías empezaron a revolotear alrededor esas mujeres que hablaban y tejían de los asientos de la plaza. Ordenaron: “Caminen, circulen, no se pueden quedar acá”. Ellas se pusieron a caminar y a circular alrededor del monumento a Belgrano, en sentido contrario a las agujas del reloj: como rebelándose contra cada minuto sin sus hijos.

Marchaban, cada jueves, en las narices del gobierno dictatorial más temible. La plaza ya era el territorio de las Madres.

Algunos periodistas extranjeros descubrieron esas raras vueltas y vueltas. Consultaron a los militares. Les contestaron que eran unas mujeres trastornadas, unas Madres Locas que andaban buscando a gente que no estaba en ningún lado. Gran parte de la sociedad prefería no darse por enterada. La censura bloqueaba orejas, cerebros y corazones. Las madres locas eran las únicas que parecían cuerdas, tejiendo y circulando al revés que las agujas del reloj.

En octubre de 1977 se sumaron a la peregrinación a Luján, que congregaba a un millón de jóvenes. El problema era cómo encontrarse y reconocerse en la multitud. Alguien propuso que todas se pusieran un pañuelo del mismo color. Lo del color era un problema, pero entonces una de las madres tuvo una ocurrencia: ¿Por qué no nos ponemos un pañal de nuestros hijos? No existían los pañales descartables y la mayoría de las madres todavía guardaba los de tela, tal vez pensando en los nietos.

Frente a la Basílica, reclamaron y rezaron por los desaparecidos y desaparecidas. Todos los que estuvieron pudieron verlas, identificadas con los pañales blancos en sus cabezas. Poco después hubo una marcha de los organismos de derechos humanos, que terminó con 300 personas detenidas, incluidos –por error- varios periodistas extranjeros. Gracias a tanta eficiencia, el mundo empezaba a enterarse de lo que ocurría. En la comisaría las Madres rezaban Padrenuestros y Avemarías. Los policías no se atrevían a incomodar a mujeres tan devotas. Entre rezo y rezo, haciendo cruces, miraban a los uniformados, les decían “asesinos”, y seguían rezando. Amén.

El hecho de reunirse, romper el aislamiento, buscar a sus hijos, se convirtió en sí mismo en un delito. Diciembre de 1977, un oficial de la marina que se hacía pasar por hermano de un desaparecido organizó el secuestro y desaparición de tres de las madres, dos monjas francesas y otros familiares y amigos. Así era el coraje militar.

Las madres estaban organizando la colecta para publicar una solicitada el 10 de diciembre, denunciando las desapariciones.

El 8 de diciembre secuestraron a Esther Careaga y a Mary Ponce de Bianco en la Iglesia de Santa Cruz, junto a ocho personas más, incluida la monja francesa Alice Domon. Esther era paraguaya. Ya había encontrado a su hija adolescente, a la que los militares habían liberado. Las otras madres le habían pedido que volviera a su casa, que ya no se arriesgara más. Esther no les hizo caso, decidió seguir junto a ellas hasta que encontraran a cada uno de sus hijos.

Dos días después, desapareció la mujer con nombre de flor. El terror de aquellos tiempos superó todo lo imaginable. Desaparecían quienes buscaban a los desaparecidos y desaparecidas. Pero los militares habían sido selectivos: secuestraron a quienes todas siempre consideraron “las tres mejores madres”. Sin Azucena, había que elegir: seguir, esconderse, o volverse a casa. Para las madres no hubo demasiadas dudas: ahora no solo debían buscar a sus hijos e hijas, sino también a sus amigas y compañeras. Lograron sobreponerse a la parálisis y al terror, para seguir su marcha.

Azucena había parido la idea de que las madres se organizaran para nunca más estar solas en su lucha. Y había dicho algo: “Todos los desaparecidos son nuestros hijos”. Así estaba socializó la maternidad, potenció a cada madre y le dio grandeza a cada minuto de resistencia.

Llegó el Mundial 1978. El fútbol tapando de gritos y sonrisas la realidad, mientras a pocas cuadras de la cancha de River seguían torturando gente en la ESMA. El mundial fue oxígeno para los militares: para seguir matando y seguir castigando cada vez a más gente con la miseria planificada. Las madres cambiaron sus lugares y horarios de reunión. No todos los jueves iban a la Plaza, para evitar que las detectaran. Cuando iban, la policía les largaba los perros. Cada una llevaba un diario enroscado para sacarse a los perros de encima, una de las pocas cosas útiles para las que servían los diarios de esa época.

Muchas veces detenían o demoraban a alguna de ellas en las comisarías. Se les ocurrió una idea: cuando una iba presa, se presentaban todas y pedían ir presas ellas también. Los policías veían llegar a decenas y decenas de mujeres que exigían ser encarceladas junto a su compañera. Una vez fueron tantas las que exigieron ser detenidas, que tuvieron que llevarlas en un colectivo de la línea 60.

Madres locas, dirían los policías, que no sabían bien qué hacer: muchas veces las soltaban para sacárselas de encima.

Cuando en la Plaza le pedían documentos a una, todas las demás se acercaban a la policía a entregar también los suyos. Cientos de documentos, cédulas y libretas cívicas, que la policía tenía que verificar. De paso, las madres se quedaban más tiempo en la plaza.

En 1979 llegó al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También el fútbol jugó en contra. El mundial juvenil tenía a todos pendientes de Maradona, y los militares aprovecharon para que relatores de fútbol y periodistas radiales llamaran a la gente a Plaza de Mayo, y que de paso repudiaran a quienes hacían cola para declarar ante la Comisión. Querían mostrar lo que llamaban “la verdadera imagen del país”. Decían: “los desaparecidos algo habrán hecho”, o “por algo será que se los llevaron”. Los hinchas, sin embargo, no molestaron a los que estaban esperando para hacer sus denuncias.

Ya era la época de la plata dulce, la fiesta de las multinacionales, el dólar barato, miles de argentinos gastando en el exterior lo que nunca habían sabido ganarse, gracias a la miseria planificada de millones.

Los diarios y las revistas no sólo censuraban la información para defender su negocio, sino que hacían campañas por los militares: “Los argentinos somos derechos y humanos”. Confirmado: nunca hay que subestimar la estupidez humana, la capacidad de negación, el tamaño de la crueldad.

En ese 1979 hubo otro parto, otro alumbramiento: las Madres decidieron crear la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Si todas estaban en peligro, esa era una forma de mantener la lucha viva. La casualidad, o el destino, determinaron que la asociación fuese creada en una fecha imposible de olvidar: 22 de agosto. Habían pasado siete años de la masacre de Trelew, aunque parecían siete siglos.

Los militares asesinos argentinos inventaron un conflicto contra los militares asesinos de Chile, que a todos les servía para ganar tiempo en el poder. En esos días fue muy próspero el negociado de la fabricación de ataúdes, hasta que el Papa intervino. Secuestros clandestinos y desapariciones en la noche, permitían mirar para otro lado. Guerra abierta entre gobiernos tan vecinos y tan beatos era demasiado. Hasta para el Vaticano. Amén.

Seguían encontrándose en plazas y bares. Para que no las descubrieran cambiaban el nombre. Si iban a ir a Las Violetas, decían Las Rosas. Ellas mismas llevaban en sus carteras las carpetas, las denuncias, los expedientes.

Recién en 1980, gracias a los apoyos internacionales, las Madres pudieron tener una oficina. Pero también ese año decidieron volver a su territorio, la Plaza de Mayo, para nunca más abandonarla.

Fueron un jueves, al jueves siguiente las estaba esperando un escuadrón entero, con las armas gatilladas. Ellas cambiaban el horario, circulaban por donde no las veían. Poco a poco envolvieron a la Pirámide de Mayo con sus marchas que nadie podía detener. Llevaban diarios enroscados. Pronto aprendieron de sus hijos, y llevaban también botellitas de agua y bicarbonato por si las esperaban con gases lacrimógenos. No necesitaban gases para llorar. Pero habían decidido transformar el llanto en acciones.

Los militares eran la rigidez y la violencia. Las madres eran la fluidez y la energía. Los militares y la policía eran la muerte. Los verdugos. Las madres eran la vida.

Se editó el primer boletín de Madres, se iba ganando apoyo afuera y adentro. Los militares llamaron a los viejos políticos a dialogar, como abriendo el paraguas frente a la crisis económica y a su propio desgaste. Pero las Madres estaban simbolizando dónde estaba la verdadera política, y quiénes eran sus nuevos protagonistas. En 1981 lo demostraron retomando la Plaza y haciendo la primera Marcha de la Resistencia. Solas, pocas, pero juntas, resistiendo 24 horas seguidas.

Vinieron épocas de ayunos, de tomas de iglesias y catedrales. Los jóvenes, sobre todo, se conmovían. Nació la consigna “aparición con vida”.

El 30 de abril de 1982, hubo manifestaciones de protesta en Buenos Aires contra la situación económica, la miseria planificada, con la policía reprimiendo a todos. Dos días después, se llenó la Plaza de Mayo para aplaudir a los militares que habían invadido Malvinas, creyendo que así se iban a reciclar en el poder en una especie de brindis perpetuo.

Las Madres dijeron que la guerra era otra mentira. Los militares que secuestraban cobardemente, torturaban clandestinamente y asesinaban tirando cuerpos al río, no podían convertirse de un día para otro en patriotas impecables y valerosos guerreros. Por decir eso, acusaron a las Madres de antinacionales. Ellas inventaron un cartel: “Las Malvinas son argentinas. Los desaparecidos también”. Muchos que acompañaban a las Madres las criticaron: había que estar del lado de la guerra, del lado de los militares. El tiempo mostró quién tenía razón sobre los guerreros, entre ellos el mismo que había delatado a Azucena, Esther y Mary.

La derrota de los militares resucitó la posibilidad de la democracia. Se abrió la multipartidaria, formada por cantidad de partidos y políticos muchos de los cuales, durante los tiempos más duros de la represión, habían sido expertos en el arte de callar.

En 1983 hubo elecciones, Alfonsín llegó a la presidencia, y las madres hicieron la marcha de las siluetas para que nadie olvidara a los ausentes. En los afiches decían que esos hijos e desaparecidas habían luchado por la justicia, la libertad y la dignidad.

El gobierno formó la CONADEP, la comisión nacional para la desaparición de personas. Las madres desconfiaron, no quisieron integrarla. Siempre prefirieron la calle, y no las comisiones. Crearon un periódico, la Asociación iba creciendo y seguía reclamando aparición con vida y castigo a los culpables.

En 1985 Alfonsín las citó, pero luego no las atendió porque tenía que ir al Colón, según la explicación oficial. Las Madres tomaron la Casa Rosada, y se quedaron ahí instaladas como forma de resistencia pacífica. Esas acciones mostraban la grieta entre los discursos sobre los derechos humanos que hacía el gobierno, y la realidad. Y mostraban cómo el protagonismo político se desplazaba de los políticos de museo, a los movimientos generados en la sociedad para enfrentar los problemas tomando las riendas de sus propias decisiones.

Se hizo el juicio a las Juntas, pero sólo hubo dos condenas a prisión perpetua. Las de Videla y Massera. Los otros jefes militares recibieron penas bajas, o fueron absueltos. Las Madres opinaron del siguiente modo: se levantaron y se fueron de la sala de audiencias.

Seguían las acciones, marchas, escraches a los militares en sus casas, viajes y campañas en todo el mundo, la lucha contra las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, La lucha contra las rebeliones de Semana Santa y de los carapintadas, La marcha de las manos, La marcha de los Pañuelos, cuando taparon la casa de gobierno de pañuelos blancos, los premios internacionales.

El apoyo a los conflictos, a las huelgas, a los reprimidos y a los perseguidos.

Empezaban a hacer propia una idea: el otro soy yo.

Las Madres, además de denunciar lo que había ocurrido con sus hijos, hicieron otra cosa: comenzaron a levantar las mismas ideas y sueños por las que esos jóvenes habían luchado.
Por eso sintieron que aún sin estar, sus hijos las estaban pariendo.
Aquellas amas de casa desgarradas por la desesperación, habían logrado transformar el dolor en acción y en pensamiento.

Todas estas luchas se multiplicaron al infinito cuando Menem llegó a la presidencia para perfeccionar, en democracia, la miseria planificada: privatizó el país, regaló el Estado, masificó el desempleo, protegió a toda clase de mafiosos, asesinos y corruptos, y además los puso a gobernar con él. De paso indultó a todos los militares que habían sido condenados.

Hubo más de lo mismo cuando subió De la Rúa, y las madres estuvieron allí, nuevamente en la plaza, el 19 y 20 diciembre, cuando ese gobierno intentó imponer el Estado de Sitio y se dedicó a reprimir a miles y miles de personas hartas de tanta decadencia y de tanta mentira. Nuevamente las plazas se llenaron de balas, y de jóvenes muertos.

La historia reciente es más conocida, las Madres y su universidad llena de jóvenes, de movimiento, de conferencias, de proyectos. Las Madres y su flamante radio, para que se escuche cada cosa que hay que decir. La intervención en cada lucha contra las mafias, contra la miseria, contra la muerte.

Y cada jueves, como siempre, las madres circulando, tejiendo solidaridad, construyendo este territorio de la Plaza para que sea el espacio de todos.

Había una vez un país con nombre de mujer, donde la muerte andaba suelta persiguiendo a los sueños, acorralando a la vida. Y en ese país de nombre plateado, los sueños y la vida tuvieron que aprender cómo enfrentar a los verdugos. Las madres están dejando esa herencia.

Cómo convertir al dolor, en acción.

La parálisis y el miedo, en lucha.

La desesperación, en coraje.

Las lágrimas, en acciones.

Para acorralar a la muerte, como el primer día:

tejiendo luchas,
haciendo circular los sueños,
y alumbrando la vida.

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Nota

4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas

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La familia de la joven asesinada en Capilla del Monte volvió a viajar de Buenos Aires a Córdoba para reclamar que se asigne urgentemente un fiscal en la causa y que se investigue su femicidio. Hace 4 años el cuerpo de Cecilia fue encontrado luego de estar 20 días desaparecido; su familia denuncia una trama local que involucra a la última persona que la vio con vida, el ex boxeador Mario Mainardi, jamás investigado, y la complicidad de la justicia de Cruz del Eje, representada por Paula Kelm, que buscó inculpar a un perejil. Gracias a la lucha familiar se logró anular esa línea de investigación, que culminó en un juicio nulo, pero desde entonces no se retomó la instrucción; y pese a que en diciembre se anunció que un nuevo fiscal tomaría la causa, eso no sucedió, y las dilaciones siguen. Crónica de una nueva reunión con promesas y sin hechos, cuando la impunidad se hace cada vez más grande y el reclamo, también: “Verdad y justicia para Cecilia Basaldúa”.

Por Bernardina Rosini

Daniel y Susana, padre y madre de Cecilia Basaldúa ya perdieron la cuenta de las veces que han viajado desde la ciudad de Buenos Aires a Córdoba con el único objetivo de lograr justicia por su hija. Han perdido esa cuenta pero no la cantidad de días que contabiliza la impunidad: 1460, es decir, cuatro años. 

En efecto, hace cuatro años (el 25 de abril de 2020) encontraron el cuerpo de Cecilia Gisela Basaldúa en un codo del Río Calabalumba en Capilla del Monte, luego de veinte días de estar desaparecida. Cuando Daniel y Susana llegaron ayer a los Tribunales en Córdoba Capital, se los ve invadidos por la bronca y el hartazgo. Son cuatro años sin Cecilia y a la par sostienen que las líneas de investigación han sido deliberadamente manipuladas y el material probatorio  de contundencia, ignorado

La última vez que estuvieron parados sobre esa vereda fue el pasado 7 de diciembre, tras reunirse con el Fiscal General Juan Manuel Delgado. Celebraban la noticia: “Tenemos fiscal, vinimos con 3.000 firmas de apoyo pidiendo fiscal y lo tenemos. Es el Nelson Lingua y comienza el 1° de febrero, después de la feria judicial”. Cinco meses después, otra vez viajan 700 kilómetros para golpear la puerta del Palacio de Justicia pues tal designación no sucedió y la causa acumula once meses sin fiscal a cargo de la instrucción.

4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas
Daniel Basaldúa y Susana Reyes, papá y mamá de Cecilia: viajaron desde Buenos Aires para mantener una reunión y reclamar justicia por su hija.

El baile del fiscal

Mientras los Basaldúa llegaban el 25 de abril nuevamente a Córdoba para pararse frente a Tribunales y exigir justicia, fueron notificados que la Fiscal General Adjunta Bettina Croppi los convocaría a una reunión. 

Antes de ingresar al edificio Daniel comparte la situación actual de la causa “Nos vienen diciendo que no designan fiscal porque falta una firma: me cuesta creerlo. No puedo hacer nada más que venir y reclamar. Hasta ahora la única justicia que logramos fue que no metan preso a un inocente”. 

Hoy le cuesta hablar; tiene un nudo en la garganta y el rostro de su hija estampado sobre el pecho. “Sólo espero que esta investigación vaya tras los verdaderos sospechosos, tras Mario Mainardi, última persona que vio a Cecilia con vida, quien tenía pertenencias de ella y las regaló; la policía y la fiscal Paula Kelm contaban con ésta y más información y nunca lo investigaron. No podemos creer que Mainardi, que dijo trabajar en Uber porque no podía acreditar ingresos, tenga más poder que Diego Concha, quien fue durante décadas Director de Defensa Civil de la provincia y sin embargo hoy está preso”. 

Daniel pasa lista de todos los uniformados que participaron del caso y que hoy se encuentran desplazados, procesados o presos por distintas causas: el común denominador es la violencia de género. 

Mientras las abogadas ingresan junto a los padres de Cecilia a la reunión, afuera les esperan periodistas, agrupaciones feministas, trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos y familiares víctimas de violencia institucional. Repiten el colgado de banderas, los carteles con rostros de otras víctimas, y los cantos que se recitan como mantras: “¡¡Queremos fiscal, queremos fiscal, queremos fiscal!!” y “¡¡Justicia, justicia, justicia!!”.

Al salir, Giselle Videla -una de las abogadas de la familia- comparte lo conversado en la reunión: “Para iniciar nos han pedido disculpas puesto que en noviembre nos dieron la seguridad que tendríamos fiscal apenas finalizada la feria judicial. Como hoy no hay fiscal, y están subrogando fiscales de otros territorios que toman la causa por un plazo corto de tiempo, el avance es mínimo. Nos informaron en relación a esta situación que la designación de Nelson Lingua espera la firma del gobernador, Martín Llaryora. Ahora bien, nos enteramos que será designado como Fiscal reemplazante, y no como Fiscal titular puesto que Lingua no ha rendido el concurso que lo habilita para ese cargo; debe rendirlo ahora y recién en julio- agosto podremos saber si será finalmente el fiscal titular de la causa”. 

Para que se entienda: desde que el tribunal absolviera a Lucas Bustos en julio del 2022 reconociendo su inocencia y su no vinculación al crimen, y ordenara una nueva instrucción para dar con los responsables del femicidio, la causa demoró meses en ser asignada a un fiscal. Luego recaería en el Dr Raymundo Barrera de Cruz del Eje, fiscal que, hábil con el calendario, entre feria judicial y licencias llegó a junio del 2023, mes en el que se jubiló. 

Por la presión de la familia Basaldúa, en diciembre el mismísimo Fiscal General anunció la designación del Lingua el 3 de febrero; eso no sucedió y no hay certeza de que Lingua resulte el fiscal que definitivamente dirigirá la instrucción, puesto que no cumple con los requisitos.

4 años sin Cecilia Basaldúa, sin fiscal y sin respuestas

Preguntas sin respuesta

Es mediodía y el cielo se refleja en las ventanas del edificio neoclásico de la calle Caseros; da la impresión que adentro estuviera vacío, que sólo es una fachada. “Hoy, 25 de abril se cumplen cuatro años de la aparición del cuerpo sin vida de Cecilia Gisela Basaldúa” lee Susana de la pantalla de su celular; ella también lleva una remera con el rostro sonriente de su hija. Sigue:

Cuatro años de impunidad y de violencia sistemática por parte del Poder Judicial a quienes pedimos y exigimos justicia por ella. La causa volvió a foja cero en el 2022 luego de pasar por un juicio vergonzoso.

El tiempo pasa y los asesinos de Cecilia siguen libres e impunes. No tenemos fiscal ni respuestas” y continúa “¿Cómo vamos a llegar a la verdad? ¿Qué fue lo que pasó con Cecilia? ¿Por qué tardó tanto en aparecer? ¿Dónde está Mario Mainardi? ¿Por qué la fiscal Paula Kelm ordenó tan rápidamente detener a un joven sin tener pruebas? Todas estas preguntas nos conducen una y otra vez a un círculo cerrado de impunidad entre funcionarios judiciales que se jactan en demostrar un abuso de poder constante”. 

La carta leída en la vereda, casi sobre la calle, concentra todas las preguntas que la investigación del femicidio debiera responder. 

Y la carta también cierra como se espera que cierre la investigación: “Verdad y Justicia para Cecilia Basaldúa”.

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