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Centro comunitario Los Pibes: la realidad detrás de un crimen

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«Imposible que no haya una ligazón política con el crimen», dicen en Los Pibes, de La Boca, el centro y comedor comunitario impulsado por Martín «El Oso» Cisneros. Los planes sociales, la comida para las familias, la invención de trabajo genuino, los emprendimientos, la autoconstrucción, la recuperación de los conventillos, y de los sueños: 250 familias moviéndose para darse una nueva realidad, a su modo, como telón de fondo de un homicidio.

Dos mujeres rallan pan sobre una mesa de madera. A su lado, otras diez baldean los pisos de cemento. Un poco más allá se ve un puñado de hombres pintando sillas escolares.

El silencio domina la escena.

Apenas lo rompen los martillazos de los que se esmeran en fabricar bancos y mesas con restos de cajones de bananas importadas. Todo transcurre en una vieja fábrica de motores náuticos, ahora reconvertida en la unidad productiva social Los Pibes de La Boca, el centro comunitario que había impulsado Martín «El Oso» Cisneros, el militante de la Federación de Trabajo y Vivienda asesinado a balazos el viernes 25 por la noche.

En el aire todavía se huele congoja. «Nos cuesta trabajar sin él», confiesa Victoria una de las que está moliendo pan tostado. Levanta la vista, hace un paneo con su brazo extendido, y agrega: «Esto era el sueño de él». La mujer se incorporó a la organización hace un año y cinco meses. Antes -ya no recuerda cuánto antes- trabajó como enfermera en el Sanatorio Güemes, también en Alpargatas y en un frigorífico cuyo nombre ya se borró de su memoria. «Durante mucho tiempo me anotaba en un montón de lugares para pedir un puesto, pero después no te llaman. Yo tengo 53 años, ¿quién me va a llamar?», cuenta, resignada. «A mi -asegura- me encantaría tener una obra social, jubilación y no tener que vivir con 150 pesos».

Victoria llegó al comedor Los Pibes por una amiga. «Esto es una cadena, una trae a otra y así sucesivamente», explica. La forma de integrarse al movimiento es paulatina. Primero se es «invitado»: se participa del trabajo y las marchas para conocer la filosofía de la organización. Cuando el interés persiste el invitado pasa a ser «criterio», es decir recibe una ración de comida, como si fuera un familiar más de quien lo acercó al comedor. Y si el compromiso va en aumento, puede convertirse en «cabeza de familia», haciéndose acreedor de un plan social cuando se abran los listados. «Es una especie de cuestión de mérito», explica Luciano Álvarez, miembro del área de prensa.

Con cinco hijos y cuatro nietos, Victoria ya es cabeza de familia. En Los Pibes eso significa que recibe uno de los 250 planes Jefas y Jefes de Hogar que distribuye la organización. Pero no sólo eso: también se lleva una ración semanal que alcanza para toda su familia. Incluye pan, fruta, vedura y carne que cocina en su casa. «La idea del Oso era que la gente conserve el almuerzo como un espacio de encuentro familiar. A los comedores solo van los chicos, por eso nadie come acá. La comida se retira. Además, no llevan los platos hechos, sino crudos, para que cada uno los prepare según sus costumbres y sus gustos», detalla Victoria que es miembro del equipo de Cocina.

Para recibir estos beneficios -como todos los asistentes a Los Pibes- debe cumplir con ciertas obligaciones: cuatro horas de trabajo diario y participar de las marchas junto a su familia cada vez que es convocada. «Una vez que estás anotada estás obligada a marchar para apoyar al comedor. Es como un trabajo más. Gracias a las marchas conseguimos mercaderías, planes, muchas cosas. Ahora vamos a luchar por El Oso», promete Victoria. «Mucha gente viene y se va», admite Álvarez y completa: «Algunos están acostumbrados a la dádiva. Nosotros queremos reconstruir la cultura del trabajo. Por eso hay que hacer alguna tarea rotativa, guardias en el comedor. Al principio, por ejemplo, había que ir al mercado de Avellaneda a buscar lo que tiraban los puesteros. Pero con el agravamiento de la crisis, iba tanta gente que ya no rendía. Esos nos obligó a dar la gran pelea por los planes sociales. Sabemos que no es solución, pero la gente tiene que comer hoy. En eso somos pragmáticos».

Como si fuera un globo que revienta, una garrafa de gas hace una miniexplosión e interrumpe la conversación. Victoria se asusta, después bromea: «Con lo que cuesta…» Nicolás Rusconi se acerca para ver qué pasó. Se presenta como albañil, electricista y pintor cuentapropista. «Mientras había laburo», aclara y agrega: «Cuando hubo necesidad, hace unos dos años, me metí a pedir ayuda en el comedor». El hombre, de piel curtida, es el coordinador general de las tareas del día. «Yo tengo cargo por presencia y por comportamiento», se enorgullece y explica su tarea: «Subo a hablar con los de la comisión y me dicen que tareas hay que mandar a hacer. Y yo me encargo de que se hagan. Si alguien no sabe hacerlas, acá se les enseña».

El comedor Los Pibes nació el 25 de mayo de 1996, en Sachetti, una fábrica textil que había sido abandonada por sus dueños cuando la importación se había apoderado del mercado interno. Allí habían ido a parar cinco de las cuarenta familias desalojadas de las antiguas bodegas Giol. Entre ellas, la de Martín «El Oso» Cisneros y la de Alberto Lito Borello, el coordinador general del comedor. «Empezamos garantizando la copa de leche los fines de semana y los feriados, porque los chicos solo comían en el colegio. Todo lo hacíamos con dos kilos de leche en polvo que le sobraba cada semana a un jardín maternal y con el chocolate que nos regalaban los bancarios. Después mangueábamos las facturas en las panaderías del barrio», subraya Álvarez.

A medida que el comedor fue creciendo, se fue mudando a distintas sedes que prestaban las organizaciones de la zona. Hasta que hace dos años, Los Pibes compró una casa en la calle Lamadrid con un crédito a 30 años. Paga 80 pesos mensuales, que se reúnen haciendo «vaquitas». Es una casona de dos plantas típica de La Boca, afuera con las veredas a sobrenivel para evitar inundaciones y adentro con un frío húmedo que cala los huesos. «Ibarra trucho», dice en una leyenda que ocupa todo el frente con letras catástrofe. «Fue una campaña muy fuerte que hicimos para denunciar que el jefe de Gobierno hacía promesas y no las cumplía. Le bajamos un poco el tono antes de las elecciones para que no dijeran que éramos de Macri», reconoce Álvarez, que hasta hace tres meses formaba parte de la Comisión Directiva. «Ahora que conseguí trabajo de diseñador no puedo estar tan comprometido», se excusa. Las comisiones son elegidas en asamblea -se realizan todos los lunes a las 18- y su mandato es revocado cuando se percibe que los representantes pierden legitimidad.

Cuando la Federación Tierra y Vivienda, comandada por Luis D´Elía, cortó durante 18 días seguidos la ruta 3 en La Matanza, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, el comedor Los Pibes puso una carpa solidaria a la vera del camino. Allí comenzó a tejerse una relación que se formalizó poco después de la Primera Asamblea Nacional Piquetera. «Más que la ideología, nos hermanó la acción concreta. Nosotros habíamos cortado el Puente Avellaneda y eso había hecho temer al gobierno por la nacionalización del conflicto», opina Álvarez.

Durante mucho tiempo, Los Pibes le pidió al Gobierno de la Ciudad subsidios para microemprendimientos. Pero no los consiguió. Entonces, Cisneros -que coordinaba el área de empleo- propuso a sus compañeros hacer un aporte voluntario de 50 pesos, provenientes del plan. Con eso compraron un horno para pizza, una sobadora, una máquina gráfica y otra para trabajos de herrería y alquilaron esta vieja fábrica por 1.100 pesos mensuales. «El Oso no quería un comedor, quería trabajo. Sabemos que la economía a esta escala no es la solución, pero muestra una posibilidad de salida», sostiene Álvarez, convencido de que él mismo o cualquiera de sus compañeros podrían haber sido las víctimas.

«Imposible que no haya una ligazón política con el crimen», enfatiza y enumera las listas de hechos que se resiste a considerar casualidades: «Fue cuando se cumplían dos años de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, una semana después de que la Federación Tierra y Vivienda lanzara junto a otros movimientos el frente de piqueteros oficialistas y el principal sospechoso de disparar era el hombre que hace unos meses había robado de la misma casa donde mataron a Cisneros una CPU y documentación con información del comedor.»

El comedor Los Pibes tiene tres grandes líneas de acción: política alimentaria, generación de trabajo y lucha por la vivienda. Una puerta entreabierta deja ver otro afiche gigantesco. «Hasta siempre presidente Oso. Cooperativa de Vivienda Los Pibes de La Boca». Cisneros impulsaba la autoconstrucción en un galpón de la zona. Pero además, cinco grupos de familias ya habían comprado viejos conventillos para obtener una vivienda. Ahora los están refaccionando. «Yo estaba en la cooperativa de vivienda con Martín», dice una morocha que atiende la panadería del comedor luciendo un impecable guardapolvo blanco. Vende facturas y dulces de elaboración propia, yerba Titrayjú del Movimiento Agrario Misionero y el pan producido por la panadería que Luis Bordón (el padre de Sebastián, el chico asesinado por la policía mendocina) levantó en Moreno con la indemnización recibida, para que trabajen chicos en riesgo. «Al principio no me gustaba mucho lo que pasaba acá. Decía: ‘Esta es gente que no tiene nada que hacer y corta las calles’. Pero cuando tuve la necesidad me acerqué. Vi que era distinto. No era pedir, sino venir a trabajar por comida. A diferencia de mis laburos anteriores puedo acomodar mis horarios para ir a buscar a mis hijos al colegio, comer con ellos. Acá hice un curso de panadería, otro para aprender a hacer galletitas. Me los consiguió el Oso en el Inti (Instituto Nacional de Tecnología Industrial). Estos días nos estaba tramitando otro de manipulación de alimentos. Él también nos hizo sacar la libreta sanitaria», recuerda, con cariño, la panadera.

En el primer piso, debajo de una densa nube de humo, se realizan dos nutridas reuniones. Una es de la comisión de administración, que está controlando presencias y horarios de los miembros del movimiento. En la otra, la comisión de Empleo -la que coordinaba Martín Cisineros- completa distintas planillas de planes sociales. «Son los que El Oso había conseguido con su última gestión», explica Daniel, que se presenta como un ex recolector de basura. «Ahora parece un perito mercantil», lo elogia Álvarez, por los conocimientos adquiridos. El arco de asistentes a Los Pibes es muy grande. Desde adolescentes que no terminaron el secundario hasta nostálgicos provenientes de una clase media empobrecida. Están quienes pasaron por la experiencia de la cárcel y también quienes trabajaron a destajo para quedarse con nada.

En total, son 250 familias que suman unas 1.500 personas cada vez que salen a la calle. «Las familias que vienen aquí no son las tradicionales: algunos vienen con los nietos, que tienen a su papá en cana o traen al sobrino porque sus padres se fueron a vivir al interior. Por ahí está el cuñado que está solo… «, detalla Álvarez.

La tercera planta del edificio es la única que está deshabitada.

Cisneros soñaba con verla convertida en un centro cultural de artes y exposiciones.

Todavía nadie se anima a decir quién intentará convertir ese sueño en realidad.

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Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

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Utiliza las redes para difundir ideas sobre cómo hablamos para hacer pensar y reír, pero también para «tejer comunidad» a través de discursos. ¿Educador o performer? Las malas palabras, el shock, la literatura y su marca «Hablen bien, forros»: vida y obra de este joven multidiplomado que estudió Letras y hace temporada en Mar del Plata.

Por Carlos Ulanovsky

Actor, músico (completó la tecnicatura en canto en el conservatorio Manuel de Falla), figura del teatro musical, Mariano Magnifico (sin tilde) es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, tiene una maestría en Sociología de la cultura por la Universidad de San Martín y está a una materia de recibirse de filósofo.

Nunca se rindió porque, una vez, medio en broma, bastante en serio -y también siguiendo una inequívoca tradición familiar: padres y hermanos docentes – el bailarín (discípulo de Elizabeth de Chapeaurouge) sacó a bailar a la forma de hablar de los argentinos.

El performer se convirtió en comunicador, el dramaturgo y productor devino en un original examinador (algunos ya le endilgaron el hoy inevitable título de influencer) de la lengua”.

En Instagram y TikTok más de 700 mil seguidores consultan sus instrucciones. Pero, avisa, también está identificable en todas las redes con su nombre y apellido: Mariano Magnifico, sin tilde.

Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

Foto: @brunogreppi

Mal hablados

Una vez, explicando las diferencias entre sino y si no, se desayunó con la sorpresa de que su explicación se había vuelto masiva, o como ahora debe decirse, se viralizó. A salvo del virus, la fuerte repercusión lo enfocó en la nueva tarea.

No solo lo ponían de la nuca el uso inadecuado de ciertos términos (“Si tendría” o “Si podría”, ilustra) sino que, en alguna ocasión, explicando con glamour y documentación que “había un hacia con h y con c y un Asia que es escribe con mayúsculas, que lleva s y es el nombre de un continente”, cayó en la cuenta que entre el lenguaje cotidiano y él había algo personalísimo.

La coloquial frase de presentación – “Hablen bien, forros”- se convirtió en el 2022, post pandemia, en el libro La divina lengua (editado por Galerna); luego en un unipersonal que sigue representando; y más adelante en un canal de YouTube por suscripción, por el momento gratuito.

No admite que esta nueva actividad que desarrolla con esmero y conocimiento sea su lado B. “Soy todo Lado A e intento compartir con el público lo que tengo”, dice quién sigue en plena actividad artística. En años recientes integró los elencos de La selección musical y Benito de la Boca; de Teresita, una vida de mierda y de Kinky Boots; de Al bárbaro le doy paz, tributo a canciones de María Elena Walsh y de Pretty Woman en donde personifica a un celebrado recepcionista de hotel.

Es posible imaginar que todo pudo haberse iniciado por ser el portador de ese pedazo de apellido, original de la región de Molise, en el centro sur de Italia. Con seguridad apellidarse de ese modo no le ahorró explicaciones, o la necesidad ajena de acercarse con chistes como ‘¿Cuándo vas a Mc Donald’s comés la Mcnífica?’.

Lo magnífico de su Magnifico es que no lleva acento y proviene del verbo magnificar que, de acuerdo a un diccionario confiable, significa “engrandecer, alabar, ensalzar”. Una vez más aclara: “Mi apellido no lleva tilde, según la teoría, porque la tilde no existe en italiano. Pero yo creo más bien que es por la poca ortografía que tenían los trabajadores que anotaban a los inmigrantes”. Se ataja y afirma: “No me considero un educador. Ni a mí mismo me educo. Me cuesta decir que soy especialista en algo. Mi vida fue siempre una chicha y limonada a la vez. A partir de La divina lengua los senderos bifurcados se unificaron en una sola locura”.

Rechaza la presión de los saberes consagrados: “En lugar de erudito, soy eructito”. Relativiza: “Vivimos en una sociedad del shock y el lenguaje es representativo de ese modo de vida”. Lo cierto es que ahora no solo gasta zapatos sobre escenarios cantando, bailando y haciendo morisquetas, sino que sube a ellos para ofrecer charlas, talleres y presentaciones personales.

A la manera de los renacentistas del siglo 16 interesados en distintas disciplinas, Mariano es un representa siglo 21 de esa corriente. En el invierno de 2024 estrenó en el San Martín la obra Instrucciones para un mundo posible, una dramaturgia inspirada en la literatura de Julio Cortázar. Actualmente sigue trazando líneas de investigación para la cátedra de Literatura Francesa cuyo titular es Walter Romero y para el Instituto Artes del espectáculo que lidera Jorge Dubatti. Como si fuera poco sumó experiencias como coach vocal, co condujo programas de radio y escribió ensayos que publicaron distintas revistas culturales.

Malas palabras

Allí se lo ve en pantalla actuando animados y coloridos cortos a los que, con mucha solvencia, guiona, filma, edita e interpreta. A la manera de un locutor de informativo, con una botella como micrófono relata. Un ejemplo: “Terrible accidente en la autopista. Hubieron cinco damnificados. El verbo haber es un verbo impersonal, que quiere decir que solo se conjuga en su tercera persona del singular…De paso cañazo se escribe así (sobreimprime la palabra “haber”). Una de las formas del pretérito es el famoso “hubo”, que tantos problemas nos trae. Entonces, decimos “hubo un accidente” o “hubo muchos accidentes” …Pero qué, entonces ¿el hubieron no existe? Claro que existe: se usa estrictamente cuando viene acompañado de un participio”.

Del mismo modo, en otros recortes se mete a explicar las diferencias del verbo poner o los usos correctos de los sustantivos patronímicos.

En un recordado congreso internacional, Roberto Fontanarrosa reivindicó a la palabra “pelotudo”, como una de sus “malas palabras” preferidas “por su imbatible sonoridad”. En sus videos Magnifico no las evita. Ya el “Hablen bien, forros” es un slogan duro pero difícil de reemplazar “o cuando se interroga ¿por qué hablamos tan para el ortográfico?”.

También cuando canta La milonga de las porongas (en co autoría con Ernesto Biasotti) o al informar que “todas las palabras que terminan en culo llevan tilde”.

Cuenta que algunos docentes le dicen que sus videos son excelentes, pero como tienen malas palabras no los pueden compartir con los alumnos. Opina: “Yo los escucho y les digo, no te preocupes, los chicos también las dicen. Y ustedes, los maestros, también”. Sigue: “A mí me gusta Forro. La F, la O, la doble R, toda esa composición la vuelve genial. En el libro le dedico una sección a las malas palabras. Las reivindico. Son geniales, territoriales, nuestras. La mejor traducción de la emoción en palabras”.

N del R: No solo es una cuestión de infancias. Tenemos un presidente de la nación que con demasiada frecuencia apela a las llamadas malas palabras para retar a quiénes no pensamos como él. Y ni hablar de algunos encumbrados funcionarios que llegaron alto a pesar de su muy reducida dotación de palabras.

Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje

Foto: @brunogreppi

Tejer comunidad

Magnifico seguirá actuando. Lo espera una temporada en Mar del Plata, que alternará con su propio unipersonal y el cuidado de su trío vocal, las marplatenses de Vox Popurri.

En otros tiempos, para ganarse la vida, ofició de estatua viviente, cantó cumbia, se metió dentro de un disfraz de conejo de pascua para una promoción y cantó a la gorra recorriendo algunas ciudades de Italia (“Fue un enorme entrenamiento. Creo que jamás habría podido hacer mi unipersonal si no hubiese sido por esa experiencia”). Pero no solo eso: ahora es, también, como su abuelo Sebastián, natural de Tortorici, Sicilia, ciudadano italiano. “Uno tiene una lucha personal para que las personas puedan usar la lengua en función de la comprensión comunitaria, de la escucha, de la opinión. Luchas que tienen muchas e injustas resistencias en estos tiempos”, se plantea quién se propone seguir aclarando aquellos eternos dilemas de gramática, sintaxis y ortografía.

¿Militancia? ¿Intencionada didáctica para intervenir en la batalla cultural? Explica: “Me interesa el lenguaje en general y la construcción de los discursos éticos. La gente está perdiendo la capacidad de desengranar esa trama. ¿Sabías que texto viene de trama, que significa tejido? El propósito es ayudar y hacerlo con humor. Una especie de gesto hacia la comunidad que se sigue haciendo preguntas como ‘¿esto va con v o con b?’ “.

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Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

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Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.

En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.

Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.  

Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)

Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”. 

La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”. 

La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.

Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.

La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada. 

“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a GabrielConviven con nosotros y el miedo es grande y está”

Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.

Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.

El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.

De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

https://twitter.com/mapadelapolicia/status/2004682374236569608?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2004682374236569608%7Ctwgr%5Eac1d97fec004d4b6f43c539db126fd40cbc95cf4%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.tiempoar.com.ar%2Fta_article%2Fgatillo-facil-en-lugano-no-es-la-primera-vez-que-pasa-algo-asi-ellos-vienen-a-matar-no-vienen-a-apaciguar-las-cosas%2F

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Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

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El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al  Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.

El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.

La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.

El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.

Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.

En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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