Nota
Cómo nos transformó la discusión sobre el aborto, qué faltó y cuáles son las nuevas estrategias para #QueSeaLey
Marta Alanis de Católicas por el Derecho a Decidir; Victoria Donda, la primera diputada firmante del proyecto de la Campaña; Estela Díaz, secretaria de género de la CTA; y Daniel Lipovetzky, diputado nacional del PRO, presidente del plenario que aprobó en comisión la ley de aborto, analizan lo que pasó y lo que viene. La instalación definitiva del aborto en particular y del feminismo en general. La subestimación a los sectores conservadores y su influencia en el Senado. El antes y el después dentro de las organizaciones y los partidos. El funcionamiento transversal en el Congreso. El trabajo pendiente sobre las provincias. La creación de una comisión redactora que piensa presentar el proyecto en el año electoral. Y la especulación con la renovación de las Cámaras en 2020.
Desde la votación en el Senado los pañuelos verdes no desaparecieron de la escena pública, sino que se multiplicaron: estuvieron en todas las movilizaciones, reclamos, ollas populares, pero también en subtes, colectivos y calles. Tampoco desaparecieron los abortos: desde entonces hubo al menos tres casos conocidos de mujeres que murieron a causa de la clandestinidad. Tenían 22, 30 y 34 años y todas tenían hijxs. Con perejiles o perchas, los casos dejaron en claro una vez más que la clandestinidad produce riesgos, enfermedades, peligro y muerte.
Para evitar el negacionismo legislativo (no olvidamos) y hacer periodismo con lo que palpita la calle, antes del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro proponemos una mirada sobre lo que el debate nos dejó, y tres preguntas a referentes de la campaña legislativa:
- ¿Cómo nos transformó?
- ¿Qué faltó?
- ¿Cómo pensamos nuevas estrategias de cara a una nueva presentación del proyecto?
- ¿Cuándo se presenta?
Marta Alanis
Integrante de Católicas por el Derecho a Decidir y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Marta Alanis.
- El proceso legislativo nos permitió valorar toda la fuerza que tiene el feminismo, la Campaña Nacional, la cantidad de alianzas que tenemos, nuevas o que a lo mejor estuvieron siempre pero que se visibilizaron con el correr de los días. Y también cómo fue creciendo la adhesión de las jóvenes. Este proceso no nos dejó el final de lo que pasó en Senadores; nos dejó poner a la vista y tomarle el peso a la fuerza del movimiento. Sabemos que vamos a tener aborto legal, por las jóvenes que se sumaron. La avidez por el pañuelo verde. Cuando hablamos del número de gente que se movilizó, tenemos un indicador que es la cantidad de pañuelos que había en la calle. Nos transformó en un movimiento, diría, el más potente de Argentina, el más inspirador de cambios. El feminismo no solamente levanta la bandera del derecho al aborto sino de todos los derechos de las mujeres, sexuales y reproductivos, pero también anuncia la deconstrucción del patriarcado, de una desigualdad instalada en todo sentido que oprime no solo a las mujeres, esa desigualdad económica, esa concentración de poder tremenda. Ya el pañuelo verde no solo representa el derecho al aborto, que no dejamos de pelear y de buscar el debate legislativo, sino la adhesión a un movimiento feminista. Se habló de feminismo en todos los medios de comunicación. Todos los dirigentes políticos y sociales han tenido que hablar. Nos dejó palpable un capital político tremendo.
- Lo que se ha generado va mucho más allá de lo que falto linealmente. Esta marea verde irrumpió en todas las casas, el debate se instaló en todos lados e hizo aparecer una reacción a este movimiento que ya estaba, no es que podríamos haberlo hecho diferente par que no surja esta situación reactiva a un cambio. Tal vez no dimensionamos que la Iglesia Católica y las evangélicas iban a poner en marcha todo un aparato y un dispositivo de apoyo a estos sectores que nunca lograron manifestarse en la calle del mismo modo que la Campaña. No lo habían logrado en Diputados. Creo que no evaluamos al capacidad de reacción que tenía el conservadurismo religioso, el fundamentalismo religioso, que premian a Albino, a ese señor mentiroso, que no habla de ciencia y dice cosas terribles, se mostraron aliados a un poder oculto. Hemos subestimado también la representación que los sectores antiderecho tenían en el Congreso, porque si bien no estaban constituidos en una bancada como en Brasil, había representantes de estos sectores muy bien posicionados por el lugar de poder. Esa gente tiene que pagar un costo político. Desde ningún lugar del mundo donde vieron la movilización que se generó en Argentina, y que se impulsó hacia América Latina, entienden cómo con tanta gente en la calle los senadores votaron en contra. Pero la iglesia con todo su aparato no cambió un solo voto. No convencieron a ninguna de las que estaban convencidas de la legalización en el Senado, no la volvieron para atrás, las hicieron sufrir, pero no ganaron. Y tampoco nosotras con toda la movilización logramos cambiar la postura de los senadores. Quizás hubiera sido más flexible si no se movía el aparato de la iglesia, pero eran los números que había. Unos apelan al aparto de poder oculto y otros apelamos a la calle con todos sectores juveniles, académicos, sindicales, todo lo que vimos, y es una lección para América Latina y el mundo.
- Vamos a empezar de nuevo cuantas veces haga falta. Se va a reformular un proyecto teniendo en cuenta los consensos, la media sanción e incluso algunas cosas que se han elaborado o pensado después. Hay que considerar los consensos de la media sanción y también los principios y valores del movimiento feminista porque ese es el piso que dio Diputados, un piso altísimo. Estamos armando una comisión redactora del nuevo proyecto. Entiendo que se va a presentar en el 2019, por tratarse de un año electoral la estrategia es la siguiente: poner en el debate de la campaña el aborto, que no pase desapercibido, y para ser coherente tenemos que tener presentado un proyecto de nuevo, porque no podemos estar exigiendo si no tenemos presentado un proyecto.
Victoria Donda
Diputada Nacional. Primera firmante del proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Dolores Fonzi, Victoria Donda y Muriel Santa Ana, rumbo al teatro Vorterix de Rosario. Fotos: Martina Perosa para lavaca
- La primera transformación es incorporar elementos del feminismo donde no se los tenía, es una profunda revolución en Argentina. Transformó todo, de diversas formas pero todo. Desde la vida diaria hasta el lenguaje, pasando por las formas de hacer política. Una de las transformaciones más profundas es entender hoy que hace falta una herramienta política en nuestro país que pueda interpelar a las movimientos sociales, que pueda dialogar con esa gran ola verde que cruzó el país. Es lo que estamos tratando de construir.
- Creo que faltó mayor articulación con la política y desde la Cámara de Diputados en particular con la de Senadores. Hoy con el diario del lunes es fácil decirlo, es el desafío a sortear.
- Creo que hay sentarse con los senadores y las senadoras que están de acuerdo con nosotres y salir a consensuar un proyecto de ley que pueda ser votado el año que viene en la Cámara de Diputados y que en el 2020 con otra composición del Senado podamos tener la ley.
Estela Díaz
Secretaria de Género de la CTA.
- Creo que hubo transformaciones colectivas y personales. Fue muy impactante el proceso incluso para las que llevamos muchos años de militancia en el tema, era como un escenario soñado, utópico, pero pensábamos de difícil concreción. No hay experiencias en el mundo de movilizaciones de semejantes niveles de masividad por el aborto. Es realmente inédito. Adentro de las organizaciones también hay un antes y un después. Allí empezaron a vernos, particularmente en el sindicalismo, un territorio que sigue siendo tan masculino, por lo menos en las vocerías públicas, pero no necesariamente en la militancia y en el activismo.
- En ningún país se logró la ley la primera vez que se debatió, en el primer debate, llegar a la media sanción y estar a cinco votos de que sea ley en un lugar como el Senado. Hay algo concreto: cuando estás en territorio del Congreso, sobre todo en el Senado, juega un peso más fuerte la realidad federal argentina, pero estar cinco votos abajo también lo veo como un triunfo. Unos meses antes, el diciembre anterior a que se empiece a debatir, no contábamos más de 12 votos favorables. Nunca se había podido presentar el debate en el Senado. Me parece que si no lo vemos desde esa realidad, nos confundimos. No sé si podríamos haber cambiado nosotras como Campaña, como activismo feminista. Si hubiera habido otro compromiso desde el poder, podría haber sido ley, el gobierno habilitó el debate pero aportó la mayoría de los votos para que sea rechazada. Por ejemplo en la experiencia del debate de matrimonio igualitario, también fue una ley sumamente difícil, pero se combinó el activismo y la voluntad política en garantizar el número con todas las estrategias.
- Como en todo proceso de revolución, se activa la contra revolución. Hoy los sectores anti derechos están más movilizados y con mayores niveles de articulación, eso no pasaba hasta que se debatió la ley. Es un dato de la realidad para tenerlo en cuenta para lo que viene, sobre todo en pos de todo lo conquistado. El activismo tiene que seguir profundizando las decisiones estratégicas que se tomaron desde el origen de la Campaña y en todos estos años de articulación participativa, entramada, federal. Influye también a la interpelación que hagan a la campaña electoral el año que viene y cómo profundizar el trabajo más puntual a las provincias que aportaron bloques enteros de rechazo. Hay que poner el proyecto como interlocutor del debate electoral.
Daniel Lipovetzky
Diputado Nacional. Presidente del plenario de comisiones que trató la ley en la Cámara de Diputados.

Daniel Lipovetzky, presidente del plenario de comisiones de Diputados recibe las Cartas. Fotos: Nacho Yuchark para lavaca
- En primer lugar nos transformó como sociedad, al poder dar este debate tan importante en el Congreso de la Nación la problemática de los abortos clandestinos quedó expuesta y también la necesidad de dar una respuesta. También nos transformó en cuanto a la percepción de saber que las movilizaciones populares pueden contribuir enormemente para que una ley pueda estar en el Congreso. En ese sentido muchos jóvenes encontraron un lugar por donde canalizar sus ganas de participar. Transformó también desde el funcionamiento en el Congreso, a partir de haber podido construir consenso transversal, diferentes espacios políticos trabajando en un mismo objetivo. Demostró que se puede trabajar de esa manera y va a ser un punto de partida para otras leyes que se pueden trabajar de la misma manera. Desde el punto de vista de debates en temas importantes para la sociedad hemos demostrado que podemos debatir un tema que divide tanto en el Congreso y fuera de manera pacífica, respetuosa y tolerante.
- Creo que en el Senado faltaron algunas cosas que existieron en Diputados como formar un grupo transversal, Las Sororas, que trabajamos en forma conjunta de diferentes bloques por un objetivo común y militamos la ley. Estas leyes que son tan difíciles, que por algo nunca pudieron estar en el Congreso de la Nación requieren una militancia para que salgan muy importante. A nivel más macro, pensar una estrategia que tenga en consideración que quienes están en contra de la legalización tienen su capacidad de influencia. Cuando se daban argumentos en contra de la legalización partían de premisas falsas, por ejemplo decir que lo importante era la educación sexual y la prevención pero cuando tenemos que tratarlo ahora se opusieron, o decir que la ley tenía errores y por eso votaban en contra cuando en realidad podían modificarla por eso tienen su Cámara revisora. Creo que hay que hacer una estrategia para desenmascarar esa mentira, en definitiva era gente que no quería que cambie nada.
- Hay que armar estrategias. En el grupo nuestro íbamos definiendo estrategias día a día, todos los días prácticamente nos reuníamos Las Sororas para ir mirando la situación. Para los pasos que vienen hay que hacer lo mismo, hacer buenos análisis, ser muy precisos, tratar de minimizar los errores. Hay que pensar también como canalizamos el involucramiento de los jóvenes, que son una gran base de apoyo. En ese punto hay que pensar estrategias no solo vinculado con lo legislativo: por ejemplo las universidades tienen un rol importante.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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