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#DespidosEnClarín, en primera persona

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Un jefe de deportes, una diseñadora, un diseñador, una jefa de fotografía y un editor fotográfico cuentan a lavaca sus historias, sus trabajos y qué significa el modo en que la mayor corporación mediática del país despidió a 65 personas. Entre festivales, conferencias de prensa, un festejo de Pascuas y un recital convocado para este miércoles en la puerta del diario, cinco experiencias sobre precarización, maltratos, terror y experiencia de organización colectiva.
#DespidosEnClarín, en primera persona
Eduardo Menegazzi, jefe de Deportes: “Nadie dio la cara”
Tengo 52 años, hace 28 que estoy en Clarín.
Hice toda mi carrera periodística acá. Trabajé en La Razón, entré como becario, y luego Juan De Biase y Horacio Pagani me convocaron como colaborador permanente en Deportes de Clarín.
Nadie dio la cara por los despidos. No explicaron los motivos ni los criterios: hay gente de Espectáculos con 5 años en la empresa y hay gente como Enrique Gastañaga, con 26 años en Deportes y único corresponsal en el Mundial de Rusia, felicitado por la jefatura de la redacción. Por ahora nadie se hace cargo. Es una situación muy dolorosa y traumática. Son muchos años adentro, con una familia atrás, y el método que eligieron para comunicar la “desvinculación” es muy cruel: nos encontramos todos con un mail a las 6 de la mañana, sin previo aviso.
Había retiros voluntarios, sí, pero yo había comunicado que me quería quedar. Y la empresa me respondió de esta forma.
En el 2000, los despidos afectaron a muchos más compañeros. Fue muy violento. Y, como ahora, a cada uno le mandaron una carta a su casa: una lo despedía, otra le daba la bienvenida a la nueva redacción. Como ahora, pero sin mail. También estaba todo vallado. También había policía. También había un listado. Y también había puertas con portero eléctrico y seguridad privada.
Es muy raro. Uno piensa por qué le tocó a uno, pero no hay explicación. Es una situación muy tensa, incierta. La semana anterior habían comunicado una transformación en la redacción. Yo antes editaba solo papel y ahora, desde hace años, venía colaborando con la parte digital, subiendo fotos, cortando videos, poniendo tweets. Nos fuimos aggiornando.
No importó.
#DespidosEnClarín, en primera persona

  1. Agustina Ibarra, diseñadora: “Clarín es una empresa que no te deja crecer”

Tengo 36 años y hace 12 que trabajaba en el diseño de los Zonales.
Entre movimientos a otros sectores y despidos, éramos un equipo de cuatro, después tres, quedamos dos y ahora quedó una sola compañera. Entré como pasante, me contrataron después de dos años, luego me efectivizaron y el miércoles pasado me echaron por mail, en un correo que leí en la cama, abrazada a mi hija de dos años: así supe que me “desvinculaban” de la empresa.
Ese fue el único contacto: no hubo un jefe ni nadie que respondiera eso. Hoy hablé con mi jefe, que me lo encontré de casualidad, y le dije que, como mínimo, esperaba que me contactara alguien. Me dijeron que los jefes habían armado esa lista, entonces quería saber cuál era el motivo por el que yo estaba ahí. Él me juró que no la hizo, que yo siempre cumplí, que no tenía nada para decir. Eso me indigna más. Se pasan la pelota: es muy doloroso que después de 12 años, después de cumplir tu trabajo, después de hacer pasantías por fuera de tu horario, nadie dé la cara.
Que nadie te dé una explicación de por qué somos los 65 despidos.
¿Cómo son 12 años en Clarín? Entré pensando que era el trabajo de mi vida, pero después te das cuenta que no, porque es una empresa que no te deja crecer. Con esto queda claro: no importa cómo trabajes, cómo te desempeñes, para ellos es lo mismo. Ahí no crecés. No hay lugar. Y mientras más callada estés, mejor te va. No es un lugar para desarrollarte profesionalmente.
Ahora hace una semana que no puedo entrar a retirar mis cosas: tengo 12 años de mi vida ahí adentro. Tengo de todo, porque pasaba más tiempo ahí que en mi casa, pero ahora me tratan como si fuera una delincuente.
Yo estudié, me capacité, me recibí, pero no importa. ¿Qué clase de trabajo es este? Soy mamá, sabemos la situación del país, en mi casa sin mi sueldo no se vive y yo el mes que viene no cobro.
Clarín es una empresa horrible, pero con pares maravillosos.
Lo ves ahora en la calle.
La lucha de los 65 se hizo colectiva, y eso es lo que nos mantiene acá.
#DespidosEnClarín, en primera persona

  1. Oscar Bejarano, diseñador: “Nos echaron como perros”

Tengo 52 años. Trabajo en Clarín desde el ´96. Entré como pasante y quedé efectivo un año después. Quedé a cargo de suplemento Cultura y Nación, y del Económico. Estuve diseñando Ñ desde que empezó: fui el editor gráfico durante 670 números. Tengo varios premios de la Society Newspaper Design (SND, la Asociación de Diseño de Medios). Es lo que mejor me llevo de acá: mis compañeros y mis amigos, porque después de esa experiencia me hicieron un vacío proponiéndome cosas que no fueron, hasta llegar al punto en que me echaron.
Me enteré por un amigo que me alertó sobre los mails. Me llegó a una cuenta que sólo utilizo para trabajar y a la que no entro nunca. Así me enteré de que estaba despedido. Y cuando intenté ingresar nuevamente al mail para poder reenviarme ese correo, ya tenía bloqueada la cuenta.
Era algo que se veía venir. Hacía mucho tiempo que los retiros estaban abiertos, y muchos dejaban la redacción sin previo aviso. Había gente que ya estaba arreglando de semanas anteriores: a algunos les avisaron, a otros no.
Yo venía de una lesión en la cervical, producto del laburo, con una deficiencia en el brazo. Tuve nueve meses de licencia, tres sin goces de sueldo. Cuando vuelvo, el gerente de personal me llama, me pregunta cómo estaba y me dice si no me convenía retirarme. Era mucho estrés acumulado, también, y todo esto que pasó lo confirma: nos echaron como perros.
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4. Nora Mazzini, editora de la Mesa Visual: “Hay mucha angustia y terror adentro de Clarín”
Tengo 52 años, hace 23 que trabajo en el diario: entré en 1996.
Primero, como colaboradora externa. A los cuatro años me efectivizan. Fui reportera gráfica y luego empecé a prestar servicio en posiciones jerárquicas. Me desempeñé como editora de fotografía y editora de cierre de fotografía. Después seguí como editora en Política, Internacionales, Sociedad, Espectáculos, y fui Jefa de Fotógrafos, manejando un plantel de 40 personas, las asignaciones fotográficas del día, etc. Hace seis años me reconvertí cien por ciento al área digital, y estaba trabajando en exclusividad para la Mesa Audiovisual: hacía la edición fotográfica del punto com, a donde, con grandes anuncios, apuntaba la empresa seguir.
Por eso la sorpresa: cuando me tocan, están tocando uno de los objetivos de la empresa.
He buscado las explicaciones pero no las he encontrado. Nadie tiene el coraje de decir cuál fue el criterio ni por qué se incluyeron determinados nombres. Vengo de una reunión con un gerente de Recursos Humanos. Me dice: “Nora, tu legajo es intachable, tu nombre fue una de las sorpresas de ese listado”. Obvio que lo dice en representación de la empresa: no puedo ni creerle ni no creerle.
Es muy triste: nos trataron con mucho cinismo, enviándonos un telegrama en vísperas de Semana Santa, donde sabemos que para algunos es un motivo religioso, de reuniones familiares. Arruinaron a muchas familias. Y el modo en que lo manejaron: según colegas, en estos días hay una situación de mucha angustia y terror adentro de Clarín.
Ahora se votó el paro, pero están muy presionados.
Siempre fue una empresa muy ingrata con su capital humano. El valor que tiene un medio de comunicación no está en sus máquinas impresoras, sino en la cabeza de sus periodistas, sus diagramadores, sus fotógrafos, sus creativos.
Y Clarín es muy despreciativo hacia ese capital, que somos personas.
#DespidosEnClarín, en primera persona

  1. Pablo Cerolini, editor de fotografía: “Se acabó la grieta: hasta los macristas apoyan el conflicto”

Tengo 55 años, dos hijos, hace 25 que trabajaba en Clarín y actualmente era editor de fotografía del suplemento Spot y de dos Zonales. El miércoles de los despidos me despertó mi mujer a la madrugada con un tweet que decía que estaban vallando Clarín. Después me llamó una compañera de la Comisión Interna y me dijo que me fije si me habían despedido.
Me dijo que podía llegar a recibir uno de dos mails: en uno te daban la bienvenida y en el 0otro te echaban.
A mí me llegó el que me echaba. Vine para el diario.
Mirá: yo estuve en el 2000, cuando echaron a 120 compañeros, no dejaron entrar a la Comisión Interna y nos reprimió la Infantería. Pero no me considero un sobreviviente: los que sobrevivieron fueron los que echaron, a mí me dejaron en la empresa. En ese momento no había tampoco posibilidad de hacer asambleas adentro del diario.
De esta empresa uno puede esperar cualquier cosa.
Son así.
No tienen problema. Esto es una forma de disciplinar a los que están adentro. Te dicen: “Echamos 65 pero podemos echar 500. No nos preocupa ninguna reacción”. Ellos son conscientes de su poder. Nosotros tenemos que ser conscientes del nuestro: somos trabajadores y pertenecemos a la clase trabajadora. Ahí nos tenemos que hacer fuertes. Eso se vio reflejado en lo que pasó en estos dos días de paros, lo que hicimos de Pascuas en la calle, el camarazo que hicimos el lunes, la conferencia de hoy y el recital del miércoles, y así lograr la visibilidad que ningún medio masivo le dio al conflicto.
¿Pero sabés qué pasó acá? En Clarín, entre los trabajadores, se acabó la grieta: hasta los macristas están apoyando el conflicto, porque también son trabajadores y se tiene claro que si no damos lucha, la empresa se la  va a llevar de arriba y van a esclavizar, a llevarse puesto el Convenio de Prensa. Y entonces, si Clarín pudo hacerlo, entonces por qué no va a poder hacerlo La Nación, y así va a llegar un día en el que nos vamos a quedar sin periodistas ni reporteros gráficos.
Pero quiero decir algo más: vamos a vencer.
 

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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