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Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras

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En el Día de Acción Global por el Acceso Global por el Acceso al Aborto Legal, una acción en Casa Rosada volvió a pedir por la interrupción voluntaria del embarazo y dejó un ramo de perejil como símbolo de cómo se aborta hoy en Argentina. La directora ejecutiva de Amnistía Internacional analiza por qué no se trata el proyecto este 2020 – en el que ya murieron al menos 3 mujeres por falta de acceso a la salud- y asegura: «Lo que se ve es que cuando hay que tomar una decisión política de qué se pondera en la mesa política, en términos de qué se va a sacar y qué se va a debatir, el derecho de mujeres y personas con capacidad de gestar siempre está postergado. Y eso es inaceptable». Un informe Humans Right Watch llamado «Es hora de saldar una deuda: El costo humano de las barreras al aborto legal en Argentina” profundiza sobre los impactos de la clandestinidad y los falsos argumentos que la sostienen. Y un reciente libro de Socorristas en Red llamado “Estamos Cerca. Relatos de abortos en cuarentena” los pone en primera persona y carne viva. Por eso, hoy en Plaza de Mayo resonó el grito de siempre: «Aborto Legal Ya! La deuda es con nosotras».

Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras
Foto: Ramiro Domínguez Rubio

En la apertura de las sesiones legislativas el 1° de marzo, el presidente Alberto Fernández anunció que “dentro de los próximos diez días” presentaría un Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Pasaron ciento ochenta días. El proyecto todavía no se envió.

Por eso, en el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal, en Plaza de Mayo el grito suena fuerte y claro, una, dos, tres, todas que sean necesarias: “Aborto Legal YA”.

En hilera un grupo de mujeres, vestidas de negro, con el pañuelo verde en el cuello, ingresan a la Plaza camino a Casa Rosada. Ahí queda el ramo de perejil , con un cartel al lado que dice: “La deuda es con nosotras”.

El grupo deja la plaza con los pañuelos en alto.

Hasta que sea ley.

Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras
Foto: Ramiro Domínguez Rubio

El compromiso en deuda

Durante el fin de semana el Congreso también se llenó de perejil cuando Amnistía Argentina colocó 400 ramos frente al Parlamento. En junio la organización tuvo una primera reunión sobre el tema con las diputadas Cecilia Moreau y Paula Penacca, presidenta y vocal de la Comisión de Legislación General, y Mónica Macha y Gabriela Estevez, presidenta y vicepresidenta segunda de la Comisión Mujeres y Diversidad, dos de las comisiones a las que se presume tendrá giro el proyecto, tanto el que se espera que envíe el Poder Ejecutivo como el ya fue presentado por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y tiene estado parlamentario. “Lo que percibimos es que era un tema que no estaba en agenda, para nada”, cuenta a lavaca Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina. «La sensación que tenemos es que claramente el Congreso está esperando que llegue el proyecto del Ejecutivo, y no hay intenciones de debatir hasta que llegue ese proyecto. Si bien entendemos las razones que argumenta el gobierno, nos parece que no es un argumento suficiente. Incluso en este contexto de pandemia, que no sabemos cuánto va a durar, la política tiene que seguir funcionando; de hecho no hubo ningún problema en enviar un proyecto muy complejo en torno a la reforma judicial. Lo que se ve es que cuando hay que tomar una decisión política de qué se pondera en la mesa política, en términos de qué se va a sacar y qué se va a debatir, el derecho de mujeres y personas con capacidad de gestar siempre está postergado. Y eso es inaceptable. Nosotras no vemos el impedimento. Es voluntad política, poner el tema en agenda y cumplir con un compromiso que el presidente asumió”.

Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras
Foto: Ramiro Domínguez Rubio

El modelo inviable

La organización de derechos humanos Human Rights Watch presentó un informe en el que analiza lo sucedido desde que el Senado rechazó la interrupción voluntaria del embarazo y le pide al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, enviar un proyecto de ley al Congreso que despenalice el aborto en todos los casos y sea regulado de forma tal que respete la autonomía de las personas gestantes. Para elaborar el informe se realizaron treinta entrevistas en las provincias de Salta, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, a activistas, abogados y abogadas, mujeres y una niña que contaban con experiencias personales solicitando un aborto en el sistema de salud pública y privado; y médicas y médicos o profesionales de la salud de hospitales públicos y centros de salud. Lo que concluyeron desde la organización es que el Código Penal vigente en Argentina ha creado un modelo inviable en la práctica: la falta de reglas claras y uniformes a lo largo y ancho del país generó un conjunto de prácticas dispares que causan un daño desproporcionado a quienes tienen recursos limitados o con menor acceso a información sobre sus derechos.

“Al final de cuentas, lo que vemos es que la prohibición del aborto no impide que los abortos ocurran, los abortos ocurren igual pero ocurren de manera clandestina e insegura sobre todo para aquellas mujeres que no tienen la posibilidad de pagar un aborto o viven en zonas remotas, o rurales, donde no pueden acceder”, dice a lavaca Tamara Taraciuk Broner, subdirectora para las Américas de Human Rights Watch.

La criminalización del aborto, detalla el informe, genera múltiples barreras. Algunas de ellas son: la falta de información pública sobre el alcance de las causales vigentes, particularmente sobre cuándo el embarazo pone en riesgo la salud; las restricciones ilegales impuestas por los centros de salud; los límites gestacionales arbitrarios impuestos por hospitales y centros de salud; y la necesidad de presentar una denuncia policial o de conseguir una orden judicial que permita realizar un aborto en casos de violación.

“En la práctica para muchas mujeres y niñas hoy es imposible acceder al aborto al que tienen derecho precisamente por estas barreras”, sintetiza Tamara. Negar el acceso al aborto viola una multiplicidad de derechos, incluidos los derechos a la vida; a la salud; a no sufrir tratos crueles, inhumanos y degradantes; a la integridad física; a la no discriminación y la igualdad; a la privacidad; a la información; y a decidir sobre el número de hijos y el intervalo entre los nacimientos de los hijos.

“La legalización es una obligación que surge del derecho internacional, y Argentina tiene la obligación de avanzar en la legalización para cumplir con las obligaciones de derecho internacional que asumió”, cierra.

La información que falta

Durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio al menos tres mujeres murieron a como consecuencias de abortos clandestinos. Ivana, Rosario, y B. tenían 22, 40 y 41 años.  

El Estado no hace un seguimiento sistemático del número de abortos –legales o no— que se practican cada año, y las estadísticas disponibles solo ofrecen una perspectiva parcial. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación revelan que, entre 2011 y 2016, los hospitales públicos admitieron en internación a 273.418 mujeres y niñas por abortos. Se  ha estimado que se realizan entre 371.965 y 522.000 abortos por año en Argentina. En 2018, el Ministerio de Salud de la Nación informó que se habían producido 35 muertes como consecuencia de abortos, dos eran menores de 19 años.

“Se necesita un registro más acabado y actualizado, para poder determinar cuántos abortos ocurren en el país. Las cifras son estimados que vienen de hace un tiempo, son cifras viejas. El problema es el subregistro, justamente por eso hay que legalizar el aborto, para que no sea una práctica clandestina que se esconde”, sostiene Taraciuk Broner, de Human Rights Watch.

La falta de información también aparece como una preocupación para Amnistía Internacional Argentina, “Se tiene que generar información actual, verdadera y correcta, no podemos seguir hablando de datos del año 2000”, sostiene Mariela Belski.

Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras
Foto: Ramiro Domínguez Rubio

Qué pasa en pandemia

Aun cuando los servicios vinculados con la salud sexual y reproductiva fueron considerados desde principio de la pandemia como servicios esenciales tal como recomendó la Organización Mundial de la Salud, esto en sí mismo no garantiza el acceso.

Un informe difundido por la agencia de noticias Telam detalló que de las 2.053 consultas que recibió la línea oficial de salud sexual y reproductiva durante el período mayo-junio, 1.877 fueron por interrupción legal del embarazo.

Amnistía Internacional Argentino anticipó a lavaca que según entrevistas y relevamientos que formarán parte de su próximo informe, “cuando hablamos con los prestadores de salud que están históricamente atendiendo este tema, registran mucho menos acercamiento tanto como para pedir anticonceptivos como para situaciones de abortos. Entonces justamente tenes un montón de consultas pero menor acercamiento de las mujeres, el problema se exacerba en pandemia”.

El trabajo de campo para el informe “Es hora de saldar una deuda: El costo humano de las barreras al aborto legal en Argentina” elaborado por Human Rights Watch es previo a la irrupción del coronavirus aunque desde la organización entienden que el aislamiento genera más barreras en el acceso. “Se generan mayores dificultades en primer lugar porque tener que estar encerrados en las casas genera un ámbito para la violencia doméstica y porque hace más difícil la detección temprana del embarazo y acceder a los servicios de aborto sobre todo menores de edad y adolescentes. Son factores que dificultan más el acceso. Además las limitaciones en el transporte sobre todo en las zonas rurales donde no hay distintas instalaciones donde se pueda acceder al aborto, dificultan aún más. Si tenes restricciones de transporte hace más difícil tener que ir de un lugar a otro”.

Donde el Estado no está si llega la organización de los movimientos de mujeres. “El aborto existe e insiste, aun en cuarentena”, dice el prólogo del libro “Estamos Cerca. Relatos de abortos en cuarentena” de Socorristas en Red. El libro relata experiencias de mujeres que abortaron durante los primeros cien días del aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina; se puede leer aquí online. Los relatos en primera persona son de diferentes puntos del país, de diferentes edades, y están articulados en cinco capítulos. El último de ellos se llama “que sea ley”.

Día de Acción por el Aborto: por qué la deuda es con nosotras
Foto: Ramiro Domínguez Rubio

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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