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Enero autónomo 2005: Lecciones de autogestión de cuatro fábricas recuperadas

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Cuatro fábricas recuperadas se reunieron en Enero Autónomo con movimientos de desocupados y con los visitantes al evento, para relatar sus experiencias a partir de la publicación del libro Sin Patrón (de lavaca editora). Los diálogos, las anécdotas, los interrogantes durante el taller, y la sensación de potencialidad que suele generar el acto de encontrar amigos nuevos.

El encuentro se fue organizando en el sector denominado El Camping. Varios integrantes del MTD de La Matanza y del de Solano, de Ammar Capital (que nuclea a mujeres en estado de prostitución), de la comunidad indígena guaraní de El Tabacal de Salta, de asambleas barriales, entre otros colectivos, se instalaron sobre el césped para escuchar a Cándido González (Chilavert), Guillermo Sabatella (Maderera Córdoba) Hugo Fucek (Viniplast) y Elsa Montero (Fénix Salud, ex clínica IMECC).

Todas pertenecen al Movimiento de Empresas Recuperadas (el otro gran movimiento es el de Fábricas Recuperadas) e incorporaron a Enero Autónomo un elemento que no suele ser tema de debate: el de la producción, que pareció interesar particularmente a los movimientos.

La propuesta de lavaca fue la de escuchar la experiencia con el corazón y la cabeza. Efectivamente, ambos misterios de la anatomía del cuerpo humano parecieron funcionar sin descanso en las dos horas de reunión.

El truco del número de domicilio

Hugo contó el caso de Viniplast, de Mataderos, productora de telas plásticas tales como cuerina. Una empresa que fue líder, exportaba cinco camiones diarios de materia prima para Brasil y llegó a exportar a China. Con la convertibilidad empezó la crisis. Con el crecimiento de la industria de Brasil «más el enriquecimiento y el afano», dijo Hugo, pasó de 70 empleados a 9. La patronal cedió el control de la empresa a un grupo que terminó de vaciarla y la endeudó en 3 millones de dólares.

«No hubo lucha ni policía. Fue un proceso en el que tuvimos mucha suerte y nos movimos muy rápido judicialmente».

-¿Tuvieron que ocupar la fábrica?

-«Sí, cambiamos la llave y nos quedamos adentro. La policía vino tres o cuatro veces a allanarnos. El tema es que traían la orden de allanar Garzón al 6003, y nosotros cambiábamos la chapita y la poníamos en la vereda de enfrente. Como no había número no sabían dónde allanar».

Cuando los obreros entraron a la fábrica no había un gramo de materia prima. «Arreglamos un façon en negro durante tres meses. Façon significa que el que te contrata te pide un trabajo, te da la materia prima y te paga por la mano de obra. Es un sistema de explotación. El façon te deja en un nivel de producción que no te permite crecer». Los trabajadores no cobraban la ganancia de 600 pesos mensuales, vivían de un subsidio del gobierno de la Ciudad de 200 pesos mensuales, más bolsones de comida. Vendieron unos 1000 tachos metálicos para combustible a 5 pesos cada uno. Les dieron 5.000 pesos. Con eso más el pago del primer façon de 12.000 pesos compraron materia prima para hacer una producción de plantillas para calzado. Vendieron la producción. Los 12.000 pesos se convirtieron en 35.000, que a su vez convirtieron en 70 y finalmente en 120.000.

Eso fue la vuelta completa: a los dos meses ya no hacían más façon, y tenían producción propia.

El jubilado que enseña

En Viniplast empezaron siendo 9 y actualmente son 20: aumentaron el número de trabajadores en más de un 100 por ciento. Los nuevos, dijo Hugo, se incorporaron con los mismos derechos y los mismos ingresos que los fundadores. Los ingresos, por otra parte, son igualitarios, como prácticamente en todas las recuperadas.

Hugo contó que actualmente no hay mano de obra calificada. Cándido: «Con la desocupación se perdió la dignidad, el oficio». En Viniplast se les ocurrió una idea brillante para amortiguar ese problema: «Un compañero jubilado de la empresa va a venir tres horas por día para formar a los más jóvenes. Así se transmite el oficio. Va a cobrar, y está más contento que todos nosotros juntos con la idea».

Julio, del MTD de Solano, le preguntó por los costos del producto. Hugo: «Cuando trabajás, los costos de una cooperativa son menores que los de una empresa normal, donde el gerente mantiene a la secretaria, le paga la tarjeta gold a la amante, el auto a la hija. Acá no hay nada de eso, se aprovecha la ganancia para reinvertir, y nuestro único capital de trabajo es este (golpeándose por encima del hombro): el lomo».

Julio: «Ustedes anularon el eje más importante de la empresa: la plusvalía».

Cándido contó que los obreros confiaron en la patronal, pensando que, al no cobrar, o cobrar tarde y mal, estaban poniéndole el hombro a la empresa. En realidad se trataba de un vaciamiento.

Cuando se intentó concretarlo, lograron evitar que se llevaran las máquinas, y resistieron el desalojo policial con la intención explícita (tenían listos los bidones de combustible) de incendiar la fábrica.

La policía se quedó custodiando la planta por orden judicial, para impedir que los obreros trabajaran. Sin embargo, en Chilavert tenían pendiente la entrega de las tapas para el libro «Qué son las asambleas populares», trabajo que realizaron de modo casi clandestino. Para sacar las tapas abrieron un boquete en la pared lindera con el vecino, pasaron las tapas y el vecino las llevó en el baúl de su auto, frente a las narices policiales.

Cándido: «Yo estuve 42 años en la empresa. No podés estar dos años y ser un veleta. Pero tuvimos que tomar la fábrica. Fue como cuando te golpeás el pie y gritás. Fue una reacción instintitiva. No es que queríamos hacer una cooperativa o conseguir la revolución. Queríamos por lo menos cobrar algo».

Hombres blancos, y los negros del fondo

Las máquinas habían sido eliminadas del inventario de Chilavert. Contó Cándido: «Aprendimos que así se vacía a las empresas, con el inventario. Ese fue un negociado del juez, el secretario, el síndico. Todos arreglados con el empresario: una asociación ilícita, una organización mafiosa. Venden algunas máquinas viejas, y se llevan las que valen tres millones de dólares».

Había puentes con el barrio. Cándido participaba en la Asamblea de Pompeya. Los vecinos estaban enterados de la toma. Un día golpearon la puerta de Chilavert a las once de la noche:

«Pensamos que era la policía, pero eran del centro de jubilados de enfrente, que nos traían pastelitos…»

Cándido no pudo terminar esta parte de su relato, ahogado por la emoción y las lágrimas.

El corazón y el cerebro de todos los que estábamos en la ronda seguían sin descansar.

Maderas

Guillermo refirió entonces el caso de Maderera Córdoba. La empresa entró en convocatoria en el 2002. Sabatella fue convocado a la parte de administración, lo que le permitió conocer el manejo general de la empresa. «Queríamos salvar a la firma, a los patrones, porque pensábamos que eso era nuestro beneficio».

La empresa profundizó su crisis, dejó de pagar salarios. Los trabajadores descubrieron que una de sus compañeras tenía como domicilio uno de los correspondientes a la maderera. Para que se entienda, está ubicada en una serie de casas viejas conectadas entre sí, en Córdoba al 3100, Buenos Aires, con una fachada común salvo la de esa entrada que está a pocos metros del local principal.

La bautizaron «La Puertita». En diciembre de 2003 se instalaron allí, mientras la justicia clausuraba el negocio. «Fue difícil decidir, pero lo hicimos. En estos casos todo suma. El tipo que estuvo en una marcha alguna vez sabe lo que es tener enfrente a los azules, la policía. Esas experiencias te van preparando. Ya uno sabe que si la policía tira algo, vos se lo podés devolver», describió Guillermo.

La justicia había fajado las puertas interiores. Cortaron un pedazo de aglomerado que tenía la faja, y lo usaban para quitar, entrar a utilizar las máquinas, y volver a ponerlo al finalizar.

Empezaron a recuperar clientes y a enfrentarse a la policía. Los clientes preferían seguir trabajando con ellos, antes de probar la incertidumbre criolla de lo que podría llamarse «una empresa normal».

El promedio de edad en la maderera era de 40, 45 años. «Eramos viejos, no teníamos posibilidad de encontrar otro trabajo». Guillermo explicó que aún existe una diferenciación interna en las fábricas: «Están los de administración, y los negros del fondo, como si en la administración fueran blanquitos.

Cándido, más repuesto, quiso aclarar: «Yo me emociono mucho, pero no por la lucha que uno lleva adelante. La emoción la produce la pelea que el otro da por mí». Lo dijo, y volvió a ser inundado por las lágrimas.

El piquete de Parque Centenario

Elsa, de Fénix Salud, la clínica de Parque Centenario, relató la caída de la empresa, la convocatoria, la quiebra y el cierre en enero del 2004 por parte de empresarios médicos, que seguían siendo cada vez más ricos.

Elsa recordó el día del cierre de la clínica. «No sabía a dónde ir, no sabía cómo le iba a decir a mis hijas…» Nuevamente la emoción cortó el relato. (Luego, Toty Flores del MTD de La Matanza le diría: «es bueno de vez en cuando poder llorar».

Había miedo acerca de tomar la clínica, pero en marzo Elsa decidió, junto con Eduardo Murúa (presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas) dar ese paso. La jueza ya quería rematar todo, incluido el edificio.

El 2 de marzo tomaron IMECC. «A la noche ya éramos 120 personas representando a todas las cooperativas. Unos traían arroz, otros fideos, todos traían lo que podían. En vez de sentirte apaleado te sentís grande».

El juzgado intentó impedirlo y unos días después, el 12 de marzo, envió a la policía para recuperar al edificio como fuera. La policía aprovechó un momento en el que había relativamente poca gente, y entró por la fuerza a la clínica. Golpearon a varios trabajadores e integrantes del MNER, incluido Hernán, el hijo de Cándido.

Elsa contó que hicieron un piquete con gomas quemadas en la avenida Díaz Vélez, frente a la puerta de la clínica, pero dejaron un carril para que pasaran los autos: «Una señora pasó y me gritó: ‘vagos de mierda, ¿por qué no se van a laburar?’ Y yo pensaba, eso es lo que queremos».

Resolvieron quedarse hasta las últimas consecuencias. Apareció Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos, que quedó a cargo de la clínica. «La policía destrozó todo adentro, robaron todo lo que se podía robar». Hoy la clínica está reabriéndose con el proyecto de normalizar totalmente el nivel de trabajo durante el 2005. Fue una de las 13 expropiadas por la Legislatura porteña. Los trabajadores tienen 20 años de plazo para pagarla.

Cándido volvió a hablar: «Uno particularmente no ganaría una lucha. Pero la gente es solidaria y hay un compromiso moral que es más fuerte que el dinero».

¿Estatización o cooperativas?

Neka, del MTD, preguntó por las diferencias concretas en la vida de los trabajadores, entre cooperativas y el reclamo de estatización con control obrero. Y contó además que los MTD tienen proyectos productivos, ¿es posible articular experiencias?

Hugo dijo: «Somos trabajadores que necesitan hacerse cargo de su puesto de trabajo, porque no existe el trabajo, no existe el patrón, no existe la autoridad, y todo se va a la mierda. Y el único horizonte que te queda es la desocupación. Hicimos cooperativas porque es la única figura jurídica para dar la pelea. La verdad es que lo nuestro es una autogestión de trabajadores para hacerse cargo de una fábrica. No tenemos nada que ver con cooperativas tradicionales.

Cándido: «Para que te den la empresa tenés que tener una figura jurídica. Nosotros siempre decimos que, más que cooperativas, somos fábricas recuperadas que tomamos la figura legal de cooperativas.

Para mí no se puede tomar una fábrica para hacerla funcionar para la política, sino para hacerla producir.

Hugo: «La discusión sobre estatización es ideológica. En Brukman querían estatizar y que el Estada les pagara el sueldo. ¿quérés ser un empleado del Estado? Es una locura. Nos decían: ustedes están proponiendo la autoexplotación obrera. Pero no es así, yo me estoy apropiando de los medios de producción, genero lo que genero y distribuyo lo que genero. Esa es la discusión.

Cándido: «En el caso de Zanón ahora hicieron la coperativa. Y han trabajado muy bien. Tuvieron el apoyo del pueblo, es una fábrica enorme, incorporaron gente, son eficientes».

Elsa: «La estatización es más de lo mismo, que un paciente tenga que esperar 6 meses para que se le haga un estudio de corazón. Clínica Medrano fue estatizada, mandaron a cada compañero a un lugar distinto, la cooperativa se terminó».

Cándido: «Fue una estrategia del gobierno para desarmar un conflicto. Eso fue la estatización».

Hugo: «Sobre la articulación con los emprendimientos, las empresas entran en lo que llamamos economía social. Hay fábricas que producen elementos que ustedes pueden llegar a utilizar, desde materias primas, comida, alimentos, hasta productos finales».

Otro asunto: «Lo central no es pedirle al Estado que se haga cargo de esto, sino pedirle que genere políticas públicas genuinas de distribución, de crédito, de apoyo a la economía social, a las empresas recuperadas. Esos son los instrumentos que nos sirven».

Cándido: «No se lo pedimos al Estado. Se lo arrancamos».

El trabajo y la presión

Surgió la consulta siguiente: en Zanón, el argumento es que ser estatales impediría que la empresa se transforme en puro lucro para un grupo, y permitiría que los beneficios redunden en la sociedad. Al menos esa es la teoría. ¿Cómo lograr eso en las cooperativas?

Cándido: «Una, nosotros éramos 8 y somos 12. Dos, el otro día fuimos a recuperar máquinas para Global, nos podían meter a todos en cana, pero lo hicimos. Es el compromiso moral del que hablaba antes».

Hugo: «Además hay algo esencial. No vamos a ser el nuevo Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. No somos la nueva burguesía que nace de la pobreza. Esas son categorías ideológicas que no se condicen con la realidad. Nosotros triplicamos salarios, mejoramos las condiciones de trabajo, reparamos máquinas y duplicamos el personal. Y cobramos todos lo mismo. Si genero trabajo genuino, buen salario, aumento la base social, todos ganamos lo mismo, genero educación, ¿qué más?

Cándido: «Además no somos fábricas cerradas, somos de puertas abiertas. A veces las tenemos cerradas por los chorros. Pero tenemos un centro cultural. La Cooperativa Patricios (ex talleres Conforti) directamente tiene una escuela.

Hugo: «Estas cosas no se conocen, tienen una escuela para recuperar a los chicos de la calle. Hay más de 200 pibes en esa escuela, dentro de una fábrica. Si eso no es trabajar por la sociedad, ¿cuál es?»

Una de las asistentes a la ronda consultó: ¿cómo se lleva a cabo la toma de decisiones, y como es la forma de organización?

Hugo: «Cada fábrica tiene su esquema de organización interno, pero la decisión de qué se produce, qué se arregla, en qué se invierte, qué ganancias se reparten, todo lo resuelve la asamblea. Lo decidimos todos».

Cándido: «Otro mito es la seguridad. Desde que empezamos, jamás hubo un accidente. Hay menos accidentes que en las que tienen patronal».

¿Será porque hay menos presión?

Cándido: «Claro, antes entrábamos a las 7, decidimos entrar a las 8. Decidimos cuándo parar, cuando tomar mate. Cuándo recibir visitas. Prácticamente no hay accidentes, tampoco en las otras».

Cándido explicó otro aspecto de la idea de seguridad: «La única seguridad para nosotros es luchar por los otros».

Una joven contó que trabaja como docente en un jardín de infantes recuperado, casi como una cuestión ideológica, pero su decepción ocurrió al comprobar que las fundadoras de la cooperativa explotan a la gente que contratan (no las incorporan a la cooperativa) y cobran tres o cuatro veces más.

Hugo: «Como cooperativa estás habilitado para contratar gente. Pero eso no lo vamos a hacer nunca. Nunca».

Guillermo contó que en los estatutos del MNER se aclara que salvo un contador o un profesional que facture por un servicio, el resto tiene que ser integrante de la cooperativa.

La autogestión

Toty Flores, del MTD de La Matanza, retomó la charla que se había iniciado 24 horas antes junto al uruguayo Raúl Zibechi: «En esta etapa de la resistencia las formas organizativas que toma la resistencia son múltiples y todas son buenas en tanto apunten a la recuperación de los lazos sociales. A mí me parece importante lo que ustedes hacen, el impacto que produce en la cabeza de los compañeros. Si lo viéramos como resultados solamente, 1000 puestos de trabajos no es para recuperar el país. O la actitud de los compañeros que están casi obligados a tomar una empresa, porque es lo más conservador que se puede hacer. En ese sentido yo creo que hay trayectoria de otros movimientos que vienen pedaleando, buscando una forma para salir de la crisis, y esta nueva forma que se incorpora me parece muy fuerte. Es difícil recuperar la cultura del trabajo, y es muy importante que estemos acá hablando de esto. Nosotros editamos un libro en Chilavert. La ganancia es para la manutención de un jardín de infantes. Fíjense cómo se va creando un poder simbólico casi invisible. La fábrica, el movimiento de desocupados, el jardín de infantes. Esa es la importancia de la eco social. Esa diversidad. Pero no me quiero engañar. Este es un proceso largo, terriblemente traumático, y es bueno que lo digamos porque acá no hay soluciones mágicas».

«Quiero saludar este encuentro con ustedes, más allá de que tenemos muchas cosas para discutir. Es bueno porque es múltiple la forma de la resistencia».

Cándido: «Nosotros decimos que no nos tienen miedo porque hacemos producir las fábricas. Pero sí porque creamos conciencia».

Soledad, de La Matanza: «Le quiero decir a Cándido y a Hugo que dijeron que las fábricas son para producir y no para hacer política. Y yo pensaba que me encanta la política que ustedes hacen, porque ustedes producen y transforman. Uno hace política cuando dice ‘ganemos todos lo mismo, tratemos a la gente con respeto'».

Cándido: «Tenemos también una política hacia fuera, defender los recursos no renovables. Considerar a YPF como una empresa emblemática. Nosotros podríamos recuperarla. Ojalá el tema se pueda instalar en la sociedad».

Luego pronunció otra definición a futuro: «Dentro o fuera de la ley, vamos a seguir tomando las fábricas».

Neka, de Solano, fue cerrando la ronda: «Lo que aprendí de este encuentro es que los medios legales, como las cosas que le podemos arrancar al Estado, son eso: medios. Lo más importante son las personas. Y otra cosa que aprendí es que con estas acciones le están diciendo no a la explotación, no a la estatización y sí a la autogestión. Y la autogestión la ejercemos nosotros».

Hubo aplausos y un reconocimiento a los trabajadores: por las lágrimas, y por las risas.

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Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

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Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.

En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.

Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.  

Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)

Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”. 

La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”. 

La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.

Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.

La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada. 

“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a GabrielConviven con nosotros y el miedo es grande y está”

Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.

Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.

El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.

De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

https://twitter.com/mapadelapolicia/status/2004682374236569608?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2004682374236569608%7Ctwgr%5Eac1d97fec004d4b6f43c539db126fd40cbc95cf4%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.tiempoar.com.ar%2Fta_article%2Fgatillo-facil-en-lugano-no-es-la-primera-vez-que-pasa-algo-asi-ellos-vienen-a-matar-no-vienen-a-apaciguar-las-cosas%2F

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Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

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El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al  Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.

El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.

La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.

El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.

Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.

En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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MU 210: La batalla final

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MU 210: La batalla final

El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?



Las notas de esta edición:

MU 210: La batalla final

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez

¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña


MU 210: La batalla final

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano

¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla



MU 210: La batalla final

Carla Soggiu: La impunidad avanza

Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi



MU 210: La batalla final

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Crónicas del más acá: Al trote

POR CARLOS MELONE



MU 210: La batalla final

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas

La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel

Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin protección: Ley contra el Acoso y después

Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari



MU 210: La batalla final

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes

Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel



MU 210: La batalla final

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo


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Femicidios, narcotráfico y Estado