Nota
Enero Autónomo 2005: Presos políticos de ayer, presas políticas de hoy
La del domingo a las cuatro de la tarde no fue una ronda más. A la sombra de un sauce compartieron sus historias tres ex presos políticos detenidos en la cárcel de Coronda durante la última dictadura militar junto a familiares y amigos de los detenidos por los incidentes ocurridos en la Legislatura el 16 de julio pasado. Entre todos, decidieron escribir una carta que será enviada a los encarcelados en los penales de Ezeiza y Devoto por protestar contra el Código Contravencional y a los seis detenidos en Caleta Olivia por pedir trabajo en las instalaciones de Termap. “Nos comprometemos a acompañarlos y a luchar para que en el próximo encuentro podamos darles este abrazo personalmente”, termina el escrito de los participantes del último taller de Enero Autónomo.
La ronda comenzó con los presos de Coronda presentando su libro recientemente publicado, Detrás de la Mirilla. «Lo escribimos porque en la historia social argentina no se sabe qué pasó con los presos políticos de la dictadura. Por el peso lógico de los hechos se habla mucho de los desaparecidos, pero no de lo que ocurrió en las cárceles», explicó Daniel Mansilla, que por los 70 militaba en la organización Montoneros, hasta que en 1977 fue detenido y trasladado al penal de Coronda. El texto colectivo de los ex detenidos se imprimió en los talleres gráficos Chilavert, una imprenta recuperada y todo lo que se recaude servirá para nuevas reimpresiones.
La experiencia de los corondinos fue particular. En ese penal había detenidos de tres organizaciones distintas: el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Montoneros y la Organización Revolucionaria Poder Obrero. «Querían que nos matáramos entre nosotros, pero logramos una unidad inaudita. Habíamos formado una especie de mesa de organización que llamábamos “la tripa”, por ser tripartita», recordó René «El Vasco» Irurzún, ex hombre del PRT y actual miembro del Movimiento de Trabajadores Desocupados de Río Negro. «Para nosotros la cárcel era un paso transitorio, buscaban aislarnos de la lucha de nuestro pueblo. Por eso teníamos que mantener la moral muy alta y allá adentro debíamos prepararnos y formarnos para seguir con el proceso revolucionario»
Coronda estaba diseñada como una cárcel de máximo aislamiento. Según recordaron los ex detenidos, al principio sólo había dos detenidos por celda, después sólo uno y, por último, había uno por cada celda, pero dejando vacíos los calabozos linderos. «Tuvimos que aprender a comunicarnos con los elementos que teníamos a mano. Nos volvimos duchos en morse, que lo hacíamos golpeando las manos o apenas pestañando. Escribíamos en papeles de cigarrillos con carbón de restos de pilas. Así nos comunicábamos con nuestros familiares o con los demás presos», explicó Irurzún.
«Nos aplicaron un sistema de aislamiento similar al que los franceses utilizaron en Argelia. No les importaba que quedáramos vivos, lo que buscaban era arruinarnos psíquicamente, por eso mantener la comunicación resultó fundamental. Tenemos el orgullo de decir que ninguno de los detenidos en Coronda se suicidó. Aunque lamentablemente hubo cuatro muertos, a un compañero lo mataron y otros tres
murieron por falta de atención», señaló otro de los ex detenidos, Felipe González, autodefinido como la excepción de la regla: «Era un PRT cristiano».
Para Irurzún la resistencia de los corondinos no fue solo política, sino también afectiva y ese fue uno de los secretos de la supervivencia. Algo de eso debe haber: en el primer encuentro de ex detenidos de la cárcel de Coronda participaron 120 personas. En Coronda había tres pabellones, uno de «recuperables», otro para «medianamente recuperables» y el tercero para «irrecuperables», donde estaban alojados los tres militantes que participaron del taller. «Nuestra solidaridad era tan grande que a veces nos hacíamos castigar para ir a los chanchos (así llamaban a las celdas de castigo) para ir a contener a un compañero que estaba allí», relató Mansilla. Y González rescató también las buenas relaciones que entablaron con los presos comunes, quienes ayudaban a mantener el sistema de comunicación para quebrar el aislamiento. «Adentro pensaba: ¿Qué difícil es conseguir la unidad en libertad y estando aquí dejamos de lado nuestras diferencias ideológicas ante el enemigo común?». El entrerriano, a quien sus compañeros de detención habían rebautizado Chirola, rescató el humor que lograron conservar a pesar del sufrimiento en el cautiverio. «Teníamos una visita de 15 minutos cada 45 días. Una vez, a un compañero le habían dicho que nos iban a empezar a largar en tandas, vino y lo contó. Al rato otro, vio por su ventana como cargaban un camión lleno de ataúdes y le gritó socarronamente: «Che, ahí largan a la primera tanda».
Las presas políticas de hoy
Miguel Ángel, el marido de Margarita Meira, explicó por qué los vendedores ambulantes fueron apresados en la Legislatura en junio de este año. «Margarita -dijo- se opuso sistemáticamente a la legislación que quería dejar la venta ambulante para las grandes empresas. Era una virtual privatización de la vía pública. Y el día de la protesta, ella fue con su abogado a denunciar que había apremios ilegales. Cuando volvió, después de presentarla en la Oficina Anticorrupción, la apresaron. Este código que se aprobó solo sirve para aumentar la caja policial».
El cierre de la ronda estuvo a cargo de Liliana, del Rancho Popular de La Matanza. Ella recordó el caso de la referente travesti Diana Sacayán, detenida entre el 9 de julio y el 22 de diciembre pasados. «cuerpo-casa-comida-hijo por esas reivindicaciones los pobres van a la cárcel -dijo llorando-. La ciencia muchas veces juzga al travesti y dice que es anormal, ¿pero acaso es normas que los chicos se mueran de hambre? Hoy hay nuevas formas de desaparición: los chicos de la calle, son los desaparecidos de hoy».
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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