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Feliz cumple, IMPA: 20 años de autogestión

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Esta semana la mítica fábrica cumplió 20 años y lo festeja a lo grande: charlas, teatro, cine y distintas actividades que dan cuenta de la variedad de experiencias que habitan el predio de Almagro. De los comienzos a los dilemas actuales, breve semblanza de la recontra recuperada.

Por Giansandro Merli para lavaca.org

Esta semana IMPA sopló 20 velitas de cumpleaños y lo festeja a lo grande: charlas, teatro, cine, arte, derechos humanos, información indipendiente, educación popular y un acto de cierre y festival (el jueves 24, a las 21) conforman el programa de la celebración que empezó esta semana y seguirá la próxima.
 
La riqueza y variedad de estos eventos cuentan mucho sobre lo que IMPA representa. No es sólo una fábrica de aluminio donde una cooperativa de trabajadores produce envases sin patrones. No es sólo una experiencia de recuperación obrera de la fuente de trabajo, a pesar de dificultades políticas y económicas. Pero tampoco es solamente un centro cultural clásico, o un espacio de formación tradicional. 
IMPA es todo eso, y mucho más.
 
Feliz cumple, IMPA: 20 años de autogestión

El calendario de actividades por los 20 años de IMPA.

Fábrica de ideas

Hay varias trayectorias posibles para explorar el enorme predio, que ocupa media manzana en el corazón de Almagro, a pocas cuadras del Parque Centenario. Al entrar por Querandíes, cruzar la planta baja semioscura y subir por la escalera se ve la sala Mirta Baravalle, un teatro, varios talleres, una radio (Semilla) y un estudio de TV (Baricada) en el cuarto piso. También, entrando por la misma puerta, se puede ir directo al centro cultural, sin pisar escalones, o atraversar la portería, tomar un ascensor y llegar a las oficinas donde se reúne el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas cada semana. En cambio, dando la vuelta al predio, se puede acceder por otra puerta, en el 106 de la calle Rawson: allí es la entrada del bachillerato popular, donde jóvenes y adultos expulsados por el sistema oficial pueden seguir estudiando.
Eduardo «Vasco» Murúa es un referente histórico de IMPA y del movimiento de empresas recuperadas que, no sin conflictos y divergencias, ha recorrido toda la experiencia de recuperación. “La diferencia con otras empresas recuperadas es que IMPA fue recuperada por los trabajadores, pero también por compañeros que venían de la militancia sindical y política», dice sobre la historia. «Estamos en 1998 y hay una efervescencia popular. Un modelo se ha acabado, pero aún no ha surgido otro. Como militantes queremos crear un espacio de debate: una fábrica de ideas”.
 
Abrir la fábrica al territorio, recuperarla para el pueblo y no sólo para el conjunto de trabajadores, combinar producción industrial y cultural-educativa son algunos de los ejes que vertebran este cuerpo colectivo que sigue formándose. Casi en seguida, junto a la recuperación nacieron una escuela popular y un centro cultural.
 
Sigue Murúa: “El hecho de que hayamos recuperado la fábrica no fue tan fuerte como el hecho de haberla convertida también en centro cultural. Ya habían experiencia de reconversiones de fábricas cerradas, pero la nuestra era la única que trabajaba y a la vez tenía el centro cultural”. Alicia Umzalu es una de las referentes del proyecto iniciado en 2009: “Nadie nos daba dos pesos. No teníamos un mango y las cosas parecían imposibles. Pero acá estamos. Con 25, 30 talleres anuales. Con 2, 3 espectáculos teatrales por semana. Con reconocimientos recibidos y conferidos. Con actividades de calidad y excelencia, que consideran el arte un trabajo digno y rebelde”.
 
Feliz cumple, IMPA: 20 años de autogestión

Natalia Vinelli, de Barricada TV y Eduardo Murúa, referente de IMPA.

Educar, resistir, producir

También en IMPA sigue funcionando el bachillerato popular, el primero de la ciudad de Buenos Aires, que hoy se encuentran otra vez bajo ataque. Por un lado, por las condiciones sociales de los estudiantes, más empobrecidos y con mayores dificultades para cursar, “porque no pueden pagar la SUBE, por ejemplo”, dice una profesora. Por el otro, porque el Ministerio de Educación quiere negar el reconocimiento oficial de los títulos obtenidos por los adultos.
 
Laura Vorboril y Lucía Wainstein son coordinadoras del proyecto. Laura: “El bachillerato abre después de una investigación sobre las necesidades de barrio en 2003: no hacía falta apoyo escolar, sino escuelas. De 2004 a 2011 funciona sin que los enseñantes cobren nada. Transita de un estatus de escuela privada a pública y bachillerato popular”. Lucía: “La escuela está organizada con una oferta de calidad pensada para una población específica: jovenes y adultos quedados fuera del sistema educativo tradicional”. El bachillerato está organizado de forma cooperativa, y eso se nota hasta en la puerta de los baños: un papel indica los turno de limpieza donde están repartidos entre las diferentes clases. Participan estudiantes y docentes.
 
En IMPA también encontramos Baricada TV, una televisión autogestionada que, después haber luchado y conseguido la posibilidad de transmitir por un canal digital, ahora sigue peleando la licencia para entrar al cable. Dice Lucía Maccagno, una de las integrantes del proyecto: “El eje vertebral que une todo los colectivos que conforman IMPA es la solidaridad, el tirar todos hacia el mismo lado, hacia una patria justa en la que los trabajadores y trabajadoras tomen decisiones. Acá hay un trabajo solidario y colectivo que se intercambia y se fortalece costantemente, en el apoyo mutual de las trayectorias de lucha de cada proyecto”.

Esto también es IMPA

En estos veinte años no sólo llenaron un predio de vida, creando puentes entre obreros y jovenes expulsados de la escuela, profesionales de la comunicaciones y artistas, periodistas radiales y teatrantes. IMPA también desbordó hacia el barrio, hacia la ciudad y hacia el movimiento de empresas recuperadas, al que como pionera siempre ayudó y acompañó.
 
Recuerda el Vasco: “Recuperamos la fábrica contra la opinion del 90% de la clase política. La derecha por supuesto decía que estábamos ocupando ilegalmente la propiedad, los progrestisas decían que si no lo había logrado el patrón tampoco podíamos nosotros, la izquierda clásica decía que ibamos a convertir a los trabajadores en patrones”. Y sigue: “Fue muy duro. Muchas veces nos preguntábamos, entre los militantes, si merecía la pena. Después, llegábamos a la asamblea, preocupados porque no había un mango para comprar los aluminios, y todo el mundo se estaba riendo: así entendíamos que no podíamos perder”.
 
Recorriendo la historia, las fases y los hechos del movimiento de empresas recuperadas, Murúa sintetiza logros y derrotas: “No llegamos a ser suficientemente fuertes para torcer el brazo del Estado. Escribimos una ley nacional de expropriación, pero nunca fue votada. Pedimos un fondo de dinero como capital inicial y renconversión tecnológica de las recuperadas, pero no lo logramos. Reclamamos jubilación y seguridad social igualitarias para nuestros trabajadores, pero tampoco lo conseguimos”.
Los logros: “Pudimos instalar un nuevo metodo de lucha, eso sí. Hoy, cuando una empresa quiebra, los trabajadores saben que tienen la opción de recuperarla. Lo hicimos con la audacia y la solidaridad. Lo hicimos sólos, sin que nadie nos bancase. Esto no es poco”.
 
Edith Garay trabaja en la cooperativa La Matanza, empresa de tornillos recuperada en 2001. Es de las más jovenes integrantes del MNER. “La única mina, la única administradora, la tesorera de su cooperativa”, añaden los compañeros. Antes que conteste sobre lo que IMPA representa para ella, en su cara se dibuja una gran sonrisa: “Para nosotros fue todo. Nos enseñó que cuando la patronal se va, hay una segunda posibilidad. Que una fábrica no la hacen los patrones, sino lo trabajadores. Porque sin patrones puede funcionar, pero sin empleados no. IMPA significa lucha, perseverancia, ayuda en situaciones bien concretas, como los problemas con la expropriación o con los tarifazos. Y además que hay cosas más allá del trabajo a las que hay que abrirse: la cultura, la salud, la educación”.

Hacia adelante

La historia de IMPA tampoco es sólo pasado, ni puro presente. Es también una mirada hacia adelante, desde un contexto donde parece cada vez más necesario seguir inventando nuevas formas de organización, de relaciones, de trabajo, y de luchas.
 
Dice Murúa: “A Macri lo vimos llegar desde lejos. No importa tanto él. El tema es que cambió completamente el contexto internacional. Ya hace algunos años discutimos un documento que decía que en la región hay una crisis muy profunda y que venían por nosotros. Macri es eso: la accentuación de la crisis en la región”. El documento del que habla fue distribuido dentro y fuera de IMPA: en la tapa lleva las fíguras de Evita, Perón, Che Guevara y Jesús, los referentes del Vasco.
 
En otra sala del predio, Alicia concluye: “Yo me acuerdo cuando de IMPA salían los camiones para ir a ayudar otros trabajadores a recuperar sus empresas. Creo que esto pasará otra vez, que IMPA volverá a ocupar ese lugar”.
 
Edith: “Muchos dicen que lo que está llegando es como 2001. Yo no creo. De La Rúa se fue. Estos no se pueden ir, porque el país es de ellos. Es su economía. Entonces necesitamos algo nuevo. No sé qué es, pero quizá desde acá podamos pensarlo”.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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