Nota
Hacer la noticia: periodistas y comunicadoras por #AbortoLegalYa
En un día histórico, más de 600 periodistas, comunicadoras y trabajadoras de prensa firmaron su Carta Abierta a diputadas y diputados a favor del proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Desde la TV a radios cooperativas, de diarios comerciales a revistas autogestivas, veteranas y jóvenes del periodismo argentino estamparon con su cuerpo la exigencia por una demanda social que no se detiene. Nuestra crónica y reportaje fotográfico. El video del grito colectivo #AbortoLegalYA
Son las 12 en punto del mediodía y la primera en llegar es la periodista Luisa Valmaggia. “Llegás temprano “, le dice una colega. “Hace 30 años que estoy esperando este momento”, responde. Sale y la que ingresa es la joven cronista de Telenoche, Cata Bonadeo. Son las dos de la tarde y las periodistas y conductoras Maju Lozano y Tatiana Shapiro llegan juntas con el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito al cuello. Atrás de ellas está Mona Moncalvillo, también Liliana Hendel y Myriam Lewin; también Any Ventura, la editora de Kiné, Julia Pomiés, la conductora radial Nancy Pazos, la conductora del noticiero de Telefé, Gisela Busaniche, las periodistas del diario Página 12, Irina Hauser, Adriana Meyer y Aillin Bullentini, las representantes del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba)i y la fundadora de Barricada TV, Natalia Vinelli.
Llegan.
Y llegan.
Y siguen llegando: nunca para.
Nombrar a algunas es decir poco.
En total y a lo largo de la tarde 341 periodistas llegaron hasta Mu para dejar su firma y al momento de la foto grupal ya sumaban 271.
“Todas las mujeres estábamos esperando que sucediera algo así”, dice a lavaca Lozano, periodista en FM 100 y Canal 9. “Hay mucha gente trabajando hace muchísimos años y en algún momento tenía que pasar. Es alucinante. Todo estaba como estancado, pero se alinearon los planetas y sucedió. Y creo que tiene que ver con un despertar, con algo que nos fuimos dando cuenta, que era que a todas nos estaba pasando lo mismo, nomás que no lo hablábamos en voz alta. Y, entonces, nos empezamos a escuchar. Ahí se armó todo”.
Shapiro -Infobae, Canal 9 y Radio Nacional y Rivadavia- está convencida que la ley tiene que salir. “El cuerpo es de la mujer. Podemos discutir un montón de cosas, pero hay mujeres que se mueren por abortos clandestinos. Hay un momento mundial importante y eso favorece que esté pasando esto. Muchas no se animaban a decir lo que pensaban. Muchas quieren sumarse y aplaudo que suceda. La instancia del Senado es complicada, pero vamos para adelante. Festejo el debate, a los que van cambiando de opinión y a los indecisos que se van sumando”.
Mientras, las periodistas no paran de llegar.
Otras enviaron su firma por mail o por whassap: Magdalena Ruiz Guiñazú, María Laura Santillán, Mónica Gutiérrez, Nora Veiras, Cinthia García, Liliana López Foresi, Camila Hadad. Hinde Pomenariec, Natasha Niebieskikwiat, Soledad Barruti, Josefina Licitra y así 450 más. Las firmas también llegaron desde Usuhaia, Córdoba, Salta y en los próximos días, por correo, de varias provincias más.

Soledad Vellejos, Valeria Sampedro, Ingrid Beck, Noelia Barral Grigera y Marcela Ojeda. Fotos: Martina Perosa para lavaca
La madurez joven
Mona Moncalvillo es una de las históricas referentes que se acercó a firmar la Carta Abierta. Integrante del mítico staff de la Revista Humor, hoy está en las madrugadas de Radio Nacional y dice que este es un compromiso que tuvo en toda su vida. “Pertenezco a una generación en la que era un pecado hablar del aborto. Era como un blasón, una mancha, un estigma. Te sentías absolutamente sola, desprotegida, expuesta a cualquier cosa que te podía pasar, porque las mujeres que apelaban a un aborto lo hacían en la clandestinidad. No tenían apoyo de nada ni de nadie y eran como grandes pecadoras. Afortunadamente los años no han pasado en vano. Siempre hubo lucha. De grupos minúsculos hoy hay una alta madurez en la que veo muchísimas chicas jóvenes. Y me parece fantástico que así sea”.
Las chicas jóvenes que pasan a su lado son, también, periodistas. “Me encanta. Desde los medios olvídate que pudiéramos hablar del aborto. Y, además, ellas colegas, tal vez con menos experiencia y años, lo bueno es que puedan difundir desde muy temprano y desde tan jóvenes este tema. Que deje de ser oscuro y de hablarse a escondidas”.
En la calle y en la Matrix
Cata Bonadeo –hija del periodista Gonzalo y nieta del periodista Diego- trabaja en Canal 13 y TN. Está favor de la legalización del aborto y dice por qué: “Porque es para mí, para mis hermanas, para todas las mujeres que conozco, para las que no tuvieron la chance de seguir con los derechos que tenemos las mujeres y que tendríamos que tener. Sobre todo por mi hermanita, que tiene 9 años y es chiquita, y que todavía no sabe de qué se trata todo esto: me gustaría que todo lo que sufrimos nosotras a lo largo de años no lo tenga que pasar. Como dijo la periodista Luciana Peker, es la revolución de las chicas, de las jóvenes, de las pibas de 12 y 13 años, y así, todas juntas, aportando nuestro pequeño granito de arena vamos a poder cambiar las cosas. Es el momento de que la gente que tiene la responsabilidad o la chance de votar algo tan importante cambie la historia de una vez por todas”.
Noelia Barral Grigera, periodista parlamentaria de El Cronista, C5N y Radio Con Vos y Metro: “Además de que todo lo que está sucediendo es sorprendente y nunca lo hubiéramos imaginado, me parece absolutamente necesario para empujar el debate en el Congreso. Hay legisladores que todos los días están repensando sus posiciones, hay muchos indecisos, y la movilización social y el debate en la calle suma mucho para lograr la ley”.
Barral Grigera también activa mucho el debate a través de otra herramienta de esta época: Twitter. “La presión popular está en la calle, pero también lo ves en las redes. Hoy por hoy nadie está ajeno de lo que pasa allí: los diputados, durante el debate, miran Twitter todo el tiempo y hasta contestan lo que escribimos. La discusión se sigue y con mucha tensión. Es un ámbito más donde hacer valer nuestra voz y hacerle saber que esto tiene que ser ley”.
El deseo no se impone
Cecilia Laratro es periodista, locutora y durante muchos años fue el rostro del noticiero de la TV Pública. “Hoy estoy sin empleo: ese fue mi último trabajo junto a Radio El Mundo, que también están vaciando”. ¿Por qué vino? “No se puede no ser feminista y no querer equidad. Hay un empuje maravilloso de las nuevas generaciones y de las mujeres más jóvenes que han llevado este tema a este lugar hoy, con semejante nivel de compromiso, masividad y concientización. Es un tema que hoy se habla entre amigos, entre familias, y la causa por la que hay que legalizarlo ya la tenemos muy en claro. Sinceramente, cada mujer tiene que tener derecho a decidir si quiere ser madre o no. Es como dijo Muriel Santa Ana: es el deseo de ser madre. No se puede imponer eso, y cuando se impone todo sale peor. Cada una tiene que hacer lo que le parezca, y ahí no tiene que meterse ni la religión ni el Estado”.
El sexto elemento
Julia Pomiés es editora de Kiné y presidenta de la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA), organización que nuclea a más de 200 publicaciones autogestivas de todo el país. “Quiero firmar con todas mis hermanas periodistas, más hermanas hoy las que están en la misma lucha por aborto legal ya. Y estoy con esperanza. En un momento tan desesperante me parece que el movimiento de mujeres es un punto distinto que nos lleva a un camino distinto. No lo digo sólo por las periodistas de las revistas culturales, que somos muchas, sino por todas las mujeres y laburantas que firmaron, como artistas, escritoras, músicas, y todas las ramas de la cultura. Pero también por las otras, las que estuvieron en las calles el 8 de marzo. Esa es la esperanza. Nuestro elemento”.
Ingrid Beck, de Barcelona: “Es la demostración de que la sociedad civil no sólo está preparada sino que está a favor del aborto legal. Nosotras solo somos las voces y las caras de algo que es muchísimo más profundo y masivo, y que va a seguir y crecer. Lo más importante es que los encargados de legislar nuestra salud miren, escuchen y lean todo lo que está pasando”.
La organización colectiva
Luisa Valmaggia, de Radio Cooperativa: “La ley llegó felizmente al parlamento con mucha más potencia y fuerza porque las mujeres seguimos insistiendo para tratar una ley que nos permita por un lado no ser discriminadas, tener igualdad de derechos, decidir sobre nuestos cuerpos, decidir si queremos o no ser madres. Y por eso necesitamos que el Estado garantice el derecho de todas las mujeres a interurmpir un embarazo por los motivos que sea. No solo por una violación -cosa que no siempre se cumple- o por los motivos que ya está contemplado en el Código Penal, sino sencillamente por una mujer que no quiere ser madre”.
Miriam Lewin: “De esta manera estamos salvando vidas y estamos eliminando un negocio ilegal, de la policía y de los médicos aborteros. Acompañé a una amiga por primera vez a hacerse un aborto a los 17 años: salió 2500 dólares, en un consultorio de Recoleta, tapizado de diplomas, y en una tarde de sábado se hacía 10 abortos. Se tiene que terminar con la hipocresía. Quienes pueden, abortan, y lo hacen de la manera más segura. Y la que no saben cómo, terminan con grandes infecciones y hasta la muerte”.
Valeria Gantman, asesora de prensa: “Nadie puede legislar sobre nuestros cuerpos. Hoy las mujeres estamos más unidas que nunca y es importante continuar con esta lucha hasta que esto sea ley y todas tengamos el mismo acceso. La organización colectiva es la única forma de lograr todos estos reclamos y necesidades básicas que necesitamos las mujeres”.
El puente feminista
Ana Torrejón es una referente del mundo de la moda, directora editorial de L´Officiel y una de las impulsoras de esta Carta Abierta. “Nosotras, que somos las encargadas de ser el puente entre las noticias con las audiencias y el público lector, conocemos este problema, somos parte de este problema y consideramos que desde 1983 en adelante es una deuda que tiene la democracia para las mujeres. Creo firmemente en lo que dice la Campaña: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
¿Cómo describiría ese puente hoy?
Mi sensación es que durante muchos años fue controversial decir que éramos feministas y que buscábamos construir a partir de un movimiento derechos y oportunidades para todas en un mundo que no es equitativo. Hoy la sociedad está tres pasos adelante. Y nos enfrentamos a un sistema muy patriarcal y muy corporativista, que el sistema político, con sus excepciones. Estoy segura que el dictamen va a salir. Y después será una ardua tarea para el Senado. Pero la sensibilidad de las nuevas generaciones impone otra agenda a la hora de mirar la realidad. El camino no fue sencillo. Hoy es un día muy particular porque venimos a firmar periodistas, comunicadoras, trabajadoras de prensa y comunicadoras visuales. Y nosotras podemos lograr un espacio para discutir más allá de nuestras filiaciones políticas, armar un lugar donde podamos discutir cuestiones inherentes en el oficio. Recordemos que hasta el año 60 no firmábamos las notas, que somos minoritarias, que se establece una agenda informativa donde en la mayoría no hay equidad de fuentes, que estamos trabajando en un lenguaje que para ser inclusivo necesita de muchos cambios. Es fundamental lograr estos principios, acuerdos, y visibilizar que atrás de las noticias y en las noticias somos muchas y estamos unidas. Es un registro país.
¿Cómo es ese puente entre un oficio en mutación y una sociedad tres pasos adelantada?
-En principio no se comunica igual ahora que hace 30 años, pero sí hay voluntad de construir ese puente. Hoy estamos haciendo medios en 360 grados, que hablando de audiencia y de lectoras y lectores, apostamos al ejercicio de socialización de las noticias. Las personas tenemos el derecho a ser informadas y quienes ejercemos este rol tenemos el deber de informar. Esto no es negociable, lo haremos desde donde podamos, desde la primera persona del singular en las redes o desde los medios donde estamos, del establishment o autogestivos, pero si algo no se han acabado son las noticias. Siguen existiendo, y depende mucho de nosotros cómo vamos a hacer este puente y cómo vamos a llegar.
¿Hoy cuál es la noticia?
Es que al minuto fuimos y somos más de 600 comunicadoras, trabajadoras de prensa y periodistas que firmamos y adherimos esta carta. Y vamos a hacer muchas más. Y eso es hermoso.
El texto de la Carta Abierta y la lista (incompleta) de las que firmaron:
Carta Abierta de Periodistas a diputadas y diputados de la Nación:
Nosotras, periodistas y comunicadoras argentinas, escribimos esta Carta Abierta con la esperanza de ser escuchadas.
Tal como cada dos años lo hacen ustedes, esta vez nosotras les pedimos su voto.
Les pedimos su voto para terminar con la muerte, la cárcel y el silencio.
Porque estamos a favor de todas las vidas, también de las de aquellas mujeres y personas con capacidad de gestar que arriesgan sus cuerpos en manos de un negocio siniestro y clandestino. Porque estamos a favor de todos los derechos: del derecho a decidir sobre el propio cuerpo y del derecho a la vida. Por todo eso, estamos a favor de que el aborto sea legalizado.
Les pedimos que voten el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito porque estamos convencidas de que el aborto legal –acompañado de políticas públicas de educación, prevención y contención para evitar el embarazo involuntario- nos convertirá en una sociedad más justa, más moderna y definitivamente menos hipócrita.
Se los pedimos también para que honren el sistema representativo que simboliza, justamente, el derecho a elegir.
Les pedimos su voto, finalmente, porque tenemos fe en la democracia.
Llegó la hora.
Hagan historia y salden su deuda con las mujeres.
- Magdalena Ruiz Guiñazú
- María Laura Santillán
- Liliana López Foresi
- Mónica Gutiérrez
- Maju Lozano
- María O’Donnell
- Nancy Pazos
- Ana Torrejón
- Silvia Martínez
- Natasha Niebieskikwiat
- Miriam Lewin
- Débora Plager
- Mariel Fitz Patrick
- Silvia Naishtat
- Josefina Licitra
- Soledad Barruti
- Lorena Maciel
- Olga Wornat
- Teresa Pacitti
- Claudia Acuña
- Silvia Mercado
- Romina Manguel
- Soledad Vallejos
- Hinde Pomeraniec
- Marcela Ojeda
- Valeria Sampedro
- Ingrid Beck
- Nora Veiras
- Natalia Vinelli
- Ailin Bullentini
- Valeria Gantman
- Julia Izumi
- Liliana Franco
- Camila Hadad
- Any Ventura
- Adriana Meyer
- Florencia Halfon Laksman
- Teresa Napolillo
- Ana Gerschenson
- Cata Bonadeo
- Cynthia García
- María Julia Mastromarino
- Anabella Messina
- Sonia Lifschitz
- Sofía Barruti
- Florencia Etcheves
- Camila Barral
- Bárbara Pereira Corvalán
- Laura Yanella
- Florencia Monfort
- Carolina Arenes
- Carla Rebello
- Mercedes López San Miguel
- Anabella Arrascaeta
- Cecilia Fumagalli
- Irina Hauser
- Deborah Lapidus
- Gabriela Cerioli
- Dolores Curia
- Ana Correa
- Silvia Itkin
- Victoria Ginzberg
- Mariana Iglesias
- Mariane Pécora
- Julieta Roffo
- Alejandra Peñalva
- Fiorella Sargenti
- Sabrina Roth
- Debora D’Amato
- Dora Becher
- Mariana Mactas
- Natalia Carcavallo
- Patricia Valli
- Claudia Pasquini
- Mariana Carbajal
- Julia Pomiés
- Emilia Delfino
- Luciana Peker
- Virginia Trombetta
- Ximena Pascutti
- Florencia Canale
- Clara Uranga
- Gisela Busaniche
- Luisa Valmaggia
- Milva Castellini
- Érica Fontana
- Cecilia Laratro
- Bernarda Llorente
- Florencia Scarpatti
- Valeria Shapira
- María Ana Mandakovic
- María del Carmen Varela
- Sofía Benavides
- Mona Moncalvillo
- Patricia Surano
- Fernanda Nicolini
- Fernanda Kobelinsky
- Myriam Mohaded
- Patricia Kolesnicov
- Agustina Paula Heb
- Silvina Darago
- Malena Baños Pozzati
- Sol Tiscornia
- Florencia Cunzolo
- Sabrina Faija
- Sandra Commisso
- Lucía Entín
- Carolina Allen
- Sandra Igelka
- Dolores Cardoner
- Ana Prieto
- Liliana Caruso
- Lucía Aita
- Nadia Fernández
- Florencia Coll
- Estafanía Cámera Da Boa
- Sibila Camps
- Nadia Fernández
- Paula Marussich
- Silvina Martínez Porta
- Romina Mohr
- Anabelia Cerezo
- Silvana Zanelli
- Lucila Trujillo
- Mercedes Mora
- Stella Maris Campos
- Laura Efron
- María Guadalupe Rodríguez
- Adriana Bruno
- Laura Durán
- Ana Vainman
- Natalia Marino
- Gabriela Carchak
- Gabriela Zagordo
- Verónica Furlan
- Claudia Kaufman
- Claudia Salto
- María Sol Musa
- Jimena Sánchez
- Agustina Bassi
- Cecilia Insinga
- Silvia Fernández
- Mariana Montero
- María Sucarrat
- Agustina D’Elía
- Natalia Blanc
- Paula Bernini
- Ariana Budasoff
- Marta Del Pino
- Catalina De Elía
- Eliana Braier
- Claudia Marengo
- Gaby Grosso
- Fabiana Scherer
- Carola Birgin
- Liliana Samuel
- Clara Roucco
- Sandra Acosta
- Cecilia Fogliatti
- Sol Lopatin
- Norma Madeo
- Agustina Larrea
- Julieta Elgul
- Carolina Muzi
- Fabiana Fondevilla
- Ana Laura Pérez
- Mercedes Funes
- Marina Abiuso
- María Marta García Scarano
- Valeria Satas
- Valeria López
- Rocío Bravo
- Irina Sternik
- Débora Slonitsky
- Luciana Soria Vildoza
- Romina Barbalace
- Luciana Arias
- Dionisia Fontán
- Lara Krimeniuk
- Patricia Verónica Serrano
- Marisol Ambrosetti
- Jesica Fabbaro
- Lucrecia Gallo
- Paula Gullini
- Silvina Rossi
- Lorena Toso
- Inés Gordon
- Mariana Verón
- Ana María Torres Castro
- Mariana Carpovich
- Viviana Toledo
- Lucía Agosta
- Macarena Reynolds
- Valeria Dotro
- Eugenia Perrella
- Eliana Masci
- Mariel Lesnichevsky
- Silvana Catarazzuolo
- Carina López Monja
- María Florencia Guerrero
- Gabriela Pepe
- Natalia Gelós
- Tatiana Schapiro
- Paula Rodríguez
- Laura Cukierman
- Noelia Barral Grigera
- Juli Schulkin
- Mayra García
- Paula Bistagnino
- Julieta Tarrés
- Virginia Porcella
- Mariana Sturniolo
- Maru Rafaelli
- Lulu Benegas
- Rocío Olivera
- Flor Bidabehere
- Zelmira Kroselj
- Agostina Maggiani
- Verónica Rubi
- Emilse Pizarro
- Cecilia Boufflet
- Valeria Sorin
- Gaby Tijman
- Celeste Nasimbera
- Cecilia Conde
- Natalia Páez
- Victoria de Masi
- Einat Rozenwasser
- Paulina Cossi
- Carolina Salvini
- Karina Micheletto
- Natalia Zuazo
- Gabriela Navarra
- Irene Haimovichi
- Ana Espinoza
- Marta Salinas
- Alicia Lipovetzky
- Florencia Ure
- Silvina Rouvier
- Daniela Yaccar
- Sofía Zoffoli
- Belén Croce
- Vanesa Spaccavento
- Belén Lescano
- Laura Palau
- Tatiana Scorciapino
- Maia Romano
- Grabriela Krause
- Rocío Rodríguez
- Julieta Sanow
- Ferni Moreno
- Lola Monteiro
- Amelia Álvarez
- Clara Sirvén
- Soledad Itria
- Eugenia Zicavo
- Mariana Rapoport
- Silvina Alonso
- Silvana Barrera
- María del Pilar Ayuso
- Luz de Sousa Quintas
- Sofía Bustamante
- Ana Clara Pedotti
- Maricel Spini
- Elizabeth Peger
- Marina Giacometti
- Belén Papa Orfano
- Florencia Lendoiro
- Graciela Moreno
- Cecilia Camarano
- Belén Escobar
- Gabriela Oprandi
- Laura Yawien
- Paula Boente
- Paula Etchegoyen
- Mariel Fuentes
- India Molina
- Mariana Percovich
- Clara Loustaunau
- Fabiana López
- Julieta Abusier
- Nuria Rebón
- Gabriela Vulcano
- Paula López
- Soledad Navarro
- Adriana Lazzeretti
- Florencia Maccione
- Melina Manfredi
- Micaela Levitt
- Maria José Vitale
- María Emilia Rebollo
- Eugenia Baliño
- Marianela Insúa Escalante
- Marina Caldarelli
- Cecilia Díaz
- María Boccanera
- María Iglesia
- Belén Fernández
- Guadalupe Rivero
- Bibiana Ricciardi
- Estela Nesci
- Ivana Szerman
- Cecilia Delatorre
- Maria Zentner
- Julieta Habif
- Maia Ciavatta
- Belén Andreozzi
- Andrea Vulcano
- Ana Papadópulos
- Mariana Roveta
- Gabriela Bruzos
- Andrea Basconi
- Paola Florio
- Pía Shaw
- Mercedes Barradas
- Cecilia Labate
- Julia Alperowicz
- Ronith Gitelman
- Nadia Koziner
- Norma Loto
- Laura Santos
- Liliana Podestá
- Martina Rúa
- Flavia Pittella
- Virginia Quiroga
- Mariana Rolleri
- Guadalupe Carril
- Cecilia Toledo
- Cristina Galasso
- Andrea Recúpero
- Agustina Conte
- Mariana Stizza
- Sofía Rey
- Candela Crevatini
- Alejandra Páez Triviño
- Guillermina Riva Carretti
- María de los Ángeles Alemandi
- Marcela Repossi
- Celina Abud
- Romina Coluccio
- Inés Marquevich
- Liliana Belforte
- Belén Tenaglia
- Daniela Morán
- Rocío Isaurralde
- Jessica Fabaro
- Débora Ruiz
- Mariana Leiva
- Paula Galloni
- Lola Cordero
- Ayelén Cisneros
- Martina Matusevich
- Victoria Yornet
- Sonia Ávalos
- Florencia Hipoliti
- Ana Laura Pace
- Julia Spina
- Julieta Tommasone
- Verónica Roselló
- Ana Markarian
- Gabriela Setton
- Jose Bugallo
- Marou Rivero
- Mariana Schurink
- Silvana Grosso
- Emilia Setton
- Bárbara Arcuschin
- Belén Baldelomar
- Lucía Levy
- María Cruz
- Marcela Rubini
- Paula Galloni
- Analía Rivas
- Sabrina Carrasco
- Silvina Quintans
- Constanza Ojeda
- Valeria Lungarini
- Ana Markarian
- María Jimena Acevedo
- Daniela Lucía Lichinizer
- Mercedes Ezquiaga
- Jesica Cassan
- Cristina Mahne
- Cecilia Devanna
- Aneris Cassaus
- Mariela Mayer
- Sofía Oviedo
- Pamela Atayra
- Silvana Minué
- Agostina Giorgio
- Luz Scarpati
- Laura López Entable
- Yamila Pichuman
- Constanza Ojeda
- Valeria Vargas
- Natalia Caso
- Carolina Masdeu
- Agustina Faure
- Nancy Pititto
- Mirta Kaszuba
- Mónica Lemus
- Verónica De María
- Myriam Azcurra
- Alejandra Saldivia
- Micaela Cantero
- Florencia Palumbo
- Pilar Domínguez
- Marcia García
- Gabriela Bersier
- Adriana Cabrera
- Florencia Basso
- Antonela Obando
- Roxana Barth
- Natacha Sandoval
- Lorena Uribe
- Fernanda Rossi
- María Schlieter
- Verónica Portillo
- Elida Rechi
- Carla Ricciotti
- Maru Ludueña
- Caro Ozán Fernández
- Clarisa Busemi
- Liliana Díaz
- Valeria Tontogi
- Lucrecia Paris
- Marina Céspedes
- Florencia Arce
- Carla Czudnowsky
- Graciana Magdalena
- Itati Meyer
- Yael Varela
- Ana López
- Ana Ruarte
- Deolinda Carrizo
- María Daniela Yaccar
- Melanie Berardi
- Nahir Escobio Buono
- Virginia Robetto
- Natalia Blanc
- Caterina Quintieri
- Victoria Belén Bertonasco
- Cecilia Kafka
- Florencia Cerchiara
- Verónica Chelotti
- María Victoria Cuomo
- Julieta Urdinola
- Noemí Romero
- Noelia Seguí
- Daniela Yaccar
…y siguen las firmas
Nota
Daniel Solano: la Corte Suprema confirmó la detención de los siete policías condenados por homicidio

Los siete policías condenados a prisión perpetua por el asesinato de Daniel Solano, el joven salteño de 27 años desaparecido en Choele Choel el 5 de noviembre de 2011, fueron detenidos tras el rechazo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a un recurso de queja de los efectivos, y así deberán empezar a cumplir la pena en prisión por primera vez desde la sentencia. El juicio concluyó el 1 de agosto de 2018, pero desde entonces los oficiales Sandro Berthe, Pablo Bender, Juan Barrera, Pablo Albarrán Cárcamo, Pablo Quidel, Diego Cuello y Héctor Martínez estaban en libertad, a la espera de la resolución de la Corte. “Nunca los sacaron de la policía: tenían libertad, cobrando sueldo y portando armas”, dice Leandro Aparicio, uno de los abogados de la familia Solano, que subrayó su “satisfacción” por el fallo: “Uno está golpeado, pero esto da energías para poder avanzar. No hay muchos casos que se detengan a 7 policías”.
La desaparición de Daniel se produjo tras un episodio de violencia policial en la vereda de un boliche de la ciudad. Antes había reclamado por su sueldo y el de sus compañeros como trabajadores rurales de la empresa Agrocosecha, tercerizada de Expofrut Argentina. Aparicio: “Fue un homicidio más allá de la desaparición, y fue un homicidio en un contexto de trata de personas, que está denunciada en la justicia federal de Roca, como está denunciado el narcotráfico, pero la causa no se mueve como se debería. Está parada. Pero esto va a servir para darle un impulso a toda esas cuestiones pendientes”.

Entre esas cuestiones, en abril habrá audiencias por la acusación a otros cuatro policías, entre ellos Tomás Vega, a quien la familia lo señala como el “nexo” con la empresa: “Vega estuvo cuando le pegaban a Solano en el boliche. Vio todo eso. Y fue el que estuvo a cargo de la investigación los primeros día de la desaparición”.
Daniel sigue desaparecido. Gualberto, su papá, murió en medio del juicio, sin poder llegar a la sentencia por homicidio, y fue el principal motor de la causa que denunció la desaparición forzada y la connivencia judicial y estatal bajo un reclamo concreto que repitió una y otra vez a lo largo de seis años y medio: “Quiero encontrar el cuerpo y llevarlo”. No se detuvo un día: hizo huelgas de hambre, inició acampes y se encadenó al juzgado para exigir respuestas. Así reveló la trama de explotación laboral en Río Negro, la corrupción judicial que cubrió el caso y logró la detención de los oficiales que hoy están presos. Aparicio lo recuerda: “Nosotros tenemos esperanza de que el cuerpo aparezca. Algún policía capaz que se puede quebrar, o Vega mismo, sabiendo lo que se viene, puede dar información. Hemos hecho lo imposible para que aparezca el cuerpo”.
Compartimos la investigación de MU sobre este caso:
Nota
Sí, podemos: 20 años del No a la Mina de Esquel

Esquel está cumpliendo 20 años del histórico plebiscito en el que por más del 81% de los sufragios la comunidad votó «No a la Mina» y rechazó así la instalación de la megaminería en la región. A qué le dijeron que «Sí», desde la nota histórica que se hizo desde MU en uno de los tantos viajes, el primero, a la madre de muchas batallas.

El 23 de marzo se cumplieron 20 años del rechazo a la megaminería en Esquel, símbolo de lucha contra los proyectos contaminantes, inconsultos, impuestos en silencio y con violencia, y símbolo también de la democracia participativa, la organización y una lucha que se contagió a otros lugares del país.
En estos días hubo recitales, charlas, caminatas, marcha el 23 de marzo, y este domingo culminará la celebración con un ascenso al cerro Calfu Mahuida, un modo de simbolizar ese contacto permanente de la comunidad de Esquel con la naturaleza.
La historia viva cuenta que un puñado de vecinas y vecinos, que fueron cada vez más, comenzaron a reunirse, a estudiar la situación, a ir a escuelas, clubes, barios, difundiendo capilarmente, en una movilización a la vez inmensa, lo que se estaba tramando para hundir a Esquel en la megaminería. El 4 de diciembre de 2002 fue la primera marcha que reunió a más de 6.000 personas. Nunca desde entonces se dejó de marchar el 4 de cada mes.
Esa creación de movilización involucró otro hecho histórico: se había formado la Asamblea No a la Mina, grupo apartidario, horizontal, democrático, diverso, expresión de las nuevas formas de organización social que emergían en el país tras la crisis de 2001.
El mecanismo asambleario en el que participaba todo el que quisiera, llevó a presionar la situación hasta obtener la posibilidad de la que se celebraron ahora 20 años: el 23 de marzo de 2003 se realizó un plebiscito en el que la comunidad rechazó por más del 81% de los votos al proyecto que intentaban imponer la empresa Meridian Gold y el Estado. Esquel hizo nacer aquel No, pero además generó un contagio en diferentes lugares en que se manifestaban conflictos ambientales en todo el país (Gualeguaychú, Famatina, Andalgalá, como emblemas de una actitud ciudadana no ha dejado de crecer hasta hoy frente a diferentes situaciones territoriales, de salud, y hasta de derechos humanos). Se ponía en foco al modelo extractivo.
Desde aquellos años Esquel ha pasado por situaciones de todo tipo que han sido reflejadas tanto en lavaca.org como en la revista MU:
- la intención de dar vuelta la decisión de la población a través de campañas de acción psicológica y desinformación;
- el espionaje a vecinas y vecinos que integraban la Asamblea, por parte de la AFI, como forma de amedrentamiento y control social;
- las presiones políticas y hasta laborales que sufría toda persona involucrada con el proceso asambleario;
- el contagio fundamental de la acción de Esquel a toda Chubut, que se pobló de asambleas en todo el territorio, incluyendo a las comunidades de pueblos originarios, siempre rechazando los proyectos y negociados minero-estatales;
- las trampas legislativas detectadas cuando se obtuvo la foto del diputado Gustavo Muñiz (del Frente para la Victoria) chateando por celular con el gerente Gastón Berardi de Yamana Gold, la empresa que había asumido el proyecto para impedir y ningunear la Iniciativa Popular presentada por la ciudadanía para que se convirtiera en Ley;
- las represiones a los manifestantes en Rawson, cuando la lucha debió concentrarse en la capital provincial; el acoso mediático a toda esta movida en defensa de la naturaleza por parte de buena parte del sistema mediático, dependiente de pautas publicitarias estatales y privadas.
- Y, por nombrar algo de lo más relevante en los últimos tiempos, el Chubutazo, o “Chubutaguazo”, con que la provincia movilizada logró dar vuelta de un modo comovedor en 2020 un nuevo intento de legislación que bajo el disfraz de una “zonificación” provincial buscaba lo de siempre: ir por la minería. La ciudadanía logró tumbar esa intentona y reponer la ley que prohíbe los megaproyectos extractivos.
- Otro detalle de estos tiempos: ya hay una tercera generación de integrantes de las asambleas participando plenamente, un sub-17 que demuestra el alcance de todo lo que se ha realizado, también desde el punto de vista inter-generacional.
Esquel fue el nacimiento de la resistencia de Chubut, que no significa solamente un rechazo al saqueo y la contaminación, un No, sino también múltiples Sí:
- Sí: sí a la vida.
- Sí a la reivindicación por la positiva de otras formas de producción que no impliquen la destrucción.
- Sí a la necesidad de licencia social para cualquier proyecto, de cuidado de ambiente como forma de preservación de la vida y el trabajo.
- Sí a nuevas formas de relación entre lo humano y la naturaleza. A nuevas relaciones también entre las personas para plasmar la idea de que el agua vale más que el oro, y de que el futuro es posible.
Como homenaje a todo eso aquí puede verse la primera de las notas publicadas en MU sobre la asamblea de Esquel: “La madre del No”, para conocer esa experiencia histórica hecha de resistencia, inteligencia, generosidad y, también, alegría.
Nota
24 de marzo de 2023: Que la memoria (los) ilumine
Crónica de un nuevo 24 de marzo desde la voz de la gente, que habla de todo: de cuánto estaba el chori la marcha pasada a cuánto está hoy; de la pesificación de los fondos jubilatorios y de las elecciones por venir; de las dos marchas, y de la realidad. La necesidad de seguir enfrentando al fascismo, ¿cada vez más presente?, y la energía que da la calle. El recuerdo de Hebe, la presencia y las palabras de Nora Cortiñas, la partida sin condena de Carlos Blaquier. Lo pendiente: los juicios aún en curso, la falta de respuestas del Poder Judicial y de la política, les desparecides de hoy. La presencia de niñas y niños como herencia de una sana costumbre: memoria, verdad y justicia, ahora y siempre.

Y si de vos
“Octubre 1976”, de Ana María Ponce, desaparecida.
me dijeran que no exististe,
les gritaría que me quedan,
tus ojos tristes,
tu caminar lento,
tu sonrisa apenas esbozada,
tu caricia leve,
y una espera,
una larga espera
de la que no volveremos
nunca,
o tal vez sí…

Ahora es marzo de 2023.
24 de marzo de 2023.
Un pibe alto camina lento, con ojos tristes; el frente y el dorsal de su musculosa negra, cuenta: “Son 30.000 y uno es mi abuelo”. Al lado, su mamá, camina lento, con una sonrisa apenas esbozada. Su musculosa gris, cuenta: “Son 30.000 y uno es mi papá”. Caminan lento porque hay un océano de cabezas, pies y corazones que se dirigen desde el Congreso de la Nación hacia Plaza de Mayo, a reivindicar la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 47 años de la noche más sombría.
El pibe alto se llama Thomas Aballay y sostiene un cartel que contiene la foto de su abuelo, cuya sonrisa es tan ancha que parece desbordarse de la imagen. Se lee: “Jorge Oscar Tanco, detenido desaparecido, 16/09/1976”. Dice: “Pertenezco a la agrupación de Nietos de desaparecidos, conmueve un montón estar acá. El Nunca Más no debe quedar en el aire, por eso hay que seguir luchando”. Lo escucha su mamá, Maika Tanco, la hija de Jorge. Plantea deudas de esta democracia en relación a los castigos por los crímenes de lesa humanidad: “Necesitamos hablar no sólo del pasado, sino del presente y del futuro. La cárcel para los genocidas debe ser definitiva; cárcel común, no que estén en sus casas. Además, los juicios están retrasados. En los últimos cuatro años no hubo adelantos significativos y eso quedó manifiesto en que el empresario Carlos Blaquier acaba de morir sin ser juzgado por su complicidad con la dictadura. 47 años después, no es justicia. Y él ni siquiera la tuvo; falleció como inocente, y no lo fue”.


Lo que plantea Maika, minutos después lo confirman en números desde Sobrevivientes, Familiares Compañerxs y Amigxs del Centro Clandestino de Detención «El Olimpo”, emplazado en el barrio porteño de Floresta: “Hoy, 8 de cada 10 condenados por delitos de lesa humanidad están en sus casas cumpliendo las penas que debieran completar en cárcel común”. Desde que se reabrieron los juicios, entre 2006 y 2022 hubo 283 sentencias dictadas, 1115 personas condenadas y 171 absueltas. Hay 15 juicios en curso y 75 causas aguardan fecha de debate. En relación a la falta de celeridad, se debe a la escasez de tribunales orales disponibles. Un ejemplo es el proceso judicial por las violaciones de derechos humanos en el Centro Clandestino “Puente 12”, en La Matanza. El debate, pactado para principios de 2022, recién comenzará el próximo 3 de abril “por cuestiones de agenda”.
Como el mundial
El olor a humo que emana de decenas de parrillas acompañan toda la marcha. Hay olor a chori, hay olor a un pueblo que, pese a ser una fecha que evoca la peor de las crueldades, se hermana, se abraza. Se trata de una fecha para encontrarse y reencontrarse, con unx mismo y con el resto. El barro que se multiplica con el paso de las horas en varios sectores de la Plaza de Mayo refleja la masividad de la cita ineludible. Hay mil banderas de organizaciones sociales, de partidos, de sindicatos; pasacalles, stencils, graffitis viejos y que acaban de nacer; bombos, cánticos, intervenciones artísticas; hay sueños compartidos: “La importancia de estar acá es mostrar que la derecha, los milicos, la policía, no tiene la cancha libre; desearía que fueran menos, pero no lo son, siguen teniendo mucho poder. Entonces, la única defensa que tenemos es la calle”, alza Cecilia, 69 años, de Florida Norte. Y profundiza: “Hay que apuntar a la igualdad social como eje; tenemos alimentos para millones de personas, pero la mitad de nuestra población infantil es pobre. Alguien se la está llevando y es contra ellos que debemos pelear”.
Antes de empezar a marchar, Norita Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, le dice a la lavaca que está “con mucha fuerza para seguir pidiendo Memoria, Verdad y Justicia”; le dice que “el país está cada día peor, porque este gobierno, gobierna para los ricos, y hay que resistir en la calle”; le dice que pasó su cumpleaños (93, el 22 de marzo) “muy feliz, llena de abrazos y de afecto, pero la felicidad nunca es completa y será así hasta encontrar a Gustavo (su hijo, desaparecido)”; dice que el compromiso “debe ser hasta morir” y antes de terminar la charla, en medio de un intenso calor, propone ir tomar una cerveza al final de la jornada.

Lucía Iérmoli tiene 35 años y está embarazada de seis meses. “Las conquistas hay que defenderlas acá, contra el poder concentrado que sigue creciendo. No estar un día como hoy marcaría una ausencia. Que reviente de gente esta plaza es un logro de todas, de todos. No sé cuántos lugares en el mundo tienen un día que reivindique la memoria”, dice, con voz tierna y con Vera en la panza, que también sigue creciendo. A su lado, su amiga Alejandra Spinetta, 59 años, agrega: “No se puede no estar acá; si uno falta, si no se compromete, es dejarle el lugar para que avance la derecha”.
A unos metros, Laura, de 66, está contenta. Muestra una vitalidad que está recuperando, a medida que avanzan las horas: “Es mi primera movilización después de la pandemia; estuve muy enferma, durante muchos años, pero hoy sentía que debía estar con mi pueblo y no me arrepiento: me llena de energía”.
Detrás, una imagen bellísima que retrata a Hebe de Bonafini, en el primer 24 sin su presencia física. Está con sus dos hijos, chiquitos, ambos desaparecidos. Una frase acompaña el cuadro, a 40 años de la recuperación de la democracia: “El día que me muera no me tienen que llorar. Hagan una fiesta en la calle, porque hice lo que quise y peleé con todo como quise”.

El 24 de marzo de 1995 a las 6 de la mañana llegó al mundo Victoria Rossi. “Victoria por la frase del Che, de ‘hasta la victoria siempre’, por el concepto del triunfo del pueblo”, rememora Viqui, a metros de la Catedral vallada, en su cumpleaños 28. “A partir de que empecé a militar en el centro de estudiantes del secundario, sentí que los 24 de marzo ya no había lugar para festejos personales, sí para abrazos, sí para estar con mi gente, pero desde un lado más colectivo”. Su mamá y su papá, militantes de izquierda, venían a las marchas mucho antes de que se decretara feriado, allá por 2022: “Desde chiquita fui consciente del valor que tenía esta fecha y me acuerdo que en cuarto grado fue el último cumple que festejé en la escuela. Sin embargo, estar acá es lo más importante en este día; un año no vine y algo me faltó. Decidí que esa sensación no la quiero sentir más”. Y asocia: “Más allá de que esto no sea una celebración, vivo un 24 de marzo como lo más parecido a ganar un campeonato del mundo, porque hay un gran motivo para juntarse: hay orgas, partidos, familias, parejas, gente que va de la mano con quien quiere y eso tiene que ver con la búsqueda de la libertad por la que peleaban las y los desaparecidos”.

Ideas de ayer a hoy
Un hombre cuarentón camina de la mano de su hija. Ambos tienen puesta el mismo modelo de remera que exige “Juicio y castigo”. La diferencia es que una es talle X y la otra es talle S. Expresa Lucas: “Estamos acá por dos motivos: por responsabilidad social y porque mi papá es uno de los 30 mil”. ¿Qué utopías de su viejo hay que traer al presente? “Nunca dejar de hacer política seria y trabajar mucho en los barrios”. Se va a seguir marchando, siempre de la mano de su hija. En su espalda, de su mochila cuelga un pañuelo blanco que denuncia: “Pablo Córdoba, desaparecido”.

Ana Valverde escucha atentamente el documento leído por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Tiene 72 años, milita hace 54 y lleva bien alto un cartel con la foto y el nombre de Patricia Gaitán, desaparecida por la última dictadura cívico militar eclesiástica. “La principal pelea de los 70 que hay que dar hoy es cómo lograr la unidad de las y los laburantes”. Dice que es jubilada y protesta porque “el gobierno nacional acaba de confiscar el fondo de garantía de sustentabilidad que estaba en dólares y que por un DNU lo pesificó. Esto no perjudica a quienes ahora somos jubilados, sino también a ustedes, los más jóvenes”.
–¿Vos aportás? –me pregunta.
–Sí.
–Bueno, te acaban de afanar.
Un pasacalle grita: “30.000 razones contra el FMI”; un cartel pegado con engrudo sigue la línea: “Basta de extorsiones del FMI”; desde arriba del escenario, en el documento que leen los organismos de derechos humanos, se agita: “El Poder económico es el gran ausente de este proceso, y su impunidad la seguimos pagando como pueblo, porque nos siguen sometiendo a la miseria, buscando un enriquecimiento sin límites y sin importar los costos”. Abajo, la inflación arrasa. Alberto es de Avellaneda y atiende una parrilla que instaló en la esquina de Avenida de Mayo y Carlos Pellegrini: “En la marcha pasada, el chori estaba 150 pesos, cobrándolo caro; hoy, yo lo tengo 700, como barato; en otros puestos está hasta 900”. A 50 metros, Viviana está sentada en un banquito. En el piso, sobre una lona, expone pañuelos blancos y azules, con la consigna “Nunca Más”. “El año pasado estaban 250 pesos, hoy 500”. Agrega: “Fue muy floja la venta, hoy se vendió mucho menos que en 2022”.



La primera actividad que arranca el 24, a media mañana, y la que cierra, a eso de las 20, se da en Plaza de los Dos Congresos. Es un festival por la memoria donde cantan bandas de heavy metal, que se organiza desde hace 16 años. Quien presenta a las bandas se llama Fernando Ricart, tiene 52 años, un pelo larguísimo y un padrino que estuvo detenido desaparecido: “Se lo llevaron por ser delegado, como si eso fuera un delito. Estuvo un mes y medio desaparecido, pero el daño que le hicieron fue para siempre. Se lo llevaron siendo uno, y me devolvieron a otra persona. Nunca se recuperó”. Andrés, 39 años, escucha la música pesada junto a su hijo de 6. Lleva una remera que se pregunta qué hicieron con Santiago Maldonado. Le pregunto qué ideas de la militancia de los 70 serían importantes que hoy sean prioridad: “Se perdió la perspectiva de un cambio revolucionario real; el peronismo tiene su eje en la Justicia, como si no fuera parte de este sistema que hay que cambiar de raíz; mientras que la izquierda partidaria sigue en la pelotudez, discutiendo en el Congreso sobre concepciones marxistas de hace tiempo, sin pensar en el cambio social actual”.

Rocío y Darío viajaron desde Tandil junto a su hijo Amadeo, de un año recién cumplido, para sentir en vivo y en directo la marcha que tantos años recorrieron cuando vivían en Buenos Aires. “La memoria se construye desde la cuna y las Madres y las Abuelas son la escuela”, recuerda ella. “La mejor manera de reivindicar a las y los desaparecidos es seguir su camino: el trabajo de base que se hacía en esos años”, recuerda él, que al igual que su bebé lleva puesta una remera de Diego Maradona. A su lado está Belén, una amiga de la pareja que por primera vez es parte de esta movilización: “En Tandil es diferente; hay un espacio fuerte y comprometido con los derechos humanos, pero es una ciudad mayormente oligarca; para mí es muy fuerte estar acá. Más que nunca debemos mantener viva la memoria y para eso hay que movernos”.
Memoria en este momento
Hay un graffiti recién pintado en la estación de subte Lima, de la línea A, que reza: “Memoria en este momento”.
Aparece también en paredes, en carteles y en diversos reclamos. Elizabeth tiene 70 años y lleva colgado un cartel que pide “Libertad a Assange, una verdad sin mordaza”. Lo relaciona con el 24 de marzo: “En el caso de Julian, se condena la libertad de expresión, no hay derecho a la información de la población y se expone cómo se persigue a la gente cuando se descubren los secretos de los gobiernos”. Detrás de ella, un stencil negro exhorta: “Abran los archivos secretos de la Dictadura”. Elizabeth tiene tres compañeros desaparecidos: Mónica Epstein, Hernán Abriata y Klaus Zleschank. “De ellos, además de recordarlos, hay que seguir su ejemplo: militar por una mejor redistribución de los ingresos”.
El recorrido desde la 9 de Julio hasta la Plaza de Mayo está acompañado por afiches de la organización La Poderosa con un encabezado: “40 años alimentando la democracia”. Se da en el marco de un proyecto de ley que impulsa el conglomerado de asambleas villeras para que se reconozca con un salario a las más de 70 mil cocineras comunitarias que trabajan en el país sin percibir un salario. ¿Qué implica el reconocimiento laboral? “Un salario ligado al Mínimo Vital y Móvil como base; acceso al aguinaldo, vacaciones, seguridad social, cobertura contra riesgos en el trabajo por enfermedades y maternidad, por invalidez y vida, retiro, acceso a la jubilación y guarderías”, expresan desde el movimiento.
Uno de esos afiches lo tiene a su lado Francisca, que vive en la calle y ahora está delante de un kiosco de diarios cerrado. Tiene una bandeja de arroz por la mitad y una voz que pide escucha: “Se la pasa muy difícil acá”. Y en un puñado de palabras, esgrime una deuda sustancial de la democracia: “Pensemos, ¿cuántos políticos en los últimos años hablaron de la situación de calle, de las villas? Eso dice mucho de cómo estamos”.

Detrás de su lente, la mirada de Oswald, colombiano de 41 años que hace 14 vive en Argentina, fotografía a un pueblo que recuerda sin parar. “Es imposible estar acá y no compararlo con mi país. Allá, pese a que no hubo una dictadura tan marcada, la serie de gobiernos de derecha y los paramilitares han desaparecido a más gente que en cualquier dictadura del cono sur”. Añade: “Por eso es tan importante valorar lo que se consiguió acá. En mi país, el miedo y la violencia aún imposibilita la unión de familiares de víctimas para reclamar en conjunto. En el último tiempo la juventud comienza a jugar un rol clave y para esto la Argentina es un ejemplo a seguir”.
Sobre Avenida de Mayo, un gazebo contiene a un grupo de “peruanos autoconvocadxs” que vocifera por la “dictadura que vive Perú”. Más de 60 caras se alternan con cintas de luto negro, en un antimemorial que estremece. Son las “víctimas del Estado Peruano”. Merly tiene 36 años, nació en Parcona Ica y hace 20 vive en Argentina. “Estamos acá porque también queremos decir Nunca Más. Las muertes tienen rostro y la mayoría son de pueblos originarios, del sur del país”.
Carolina, de 23, muestra su juventud caminando rápido, para no perderle pisada a sus amigos que van un poco más adelante. “Recordar a los desaparecidos de la dictadura es luchar por los desaparecidos de hoy. La derecha sigue avanzando y no lo podemos permitir”. A pocos metros de la Plaza de Mayo, donde desemboca la enorme movilización, Daniela, de 35, vende hamburguesas veganas. En el frente de su heladerita de telgopor está pegado un cartel con los colores de la diversidad, que se pregunta: ¿Dónde mierda está Tehuel? “No se puede aceptar tener desaparecides en democracia. El Estado define de quién se ocupa y de quién no, discriminando a las identidades trans. El racismo sigue, nunca se fue”.

Pablo está a pasos de la Pirámide de Mayo. Tiene 36 años, una militancia desde la juventud y un miedo que le recorre el cuerpo: “La democracia vuelve a estar en riesgo; las voces que la amenazan vuelven a tener más peso, que se traducen en persecución, en proscripción, en prohibición”. Suma: “Sufrimos salarios de miseria que sólo lo podremos dar vuelta con una transformación obrera y un pacto social que resguarde un piso que la derecha busca perforar. Para esto, hay que poner el cuerpo como en los 70, porque salvo en determinados momentos como el 2001 o la reforma jubilatoria del macrismo, no pudimos hacerlo en unidad”. A su lado, lo escucha Fidel, su hijo de 8 años.
–¿Por qué estás acá? –le pregunto a Fidel.
–Por la desaparición de los compañeros.
La tarde empieza a caer, la multitud a desconcentrarse y, mientras las paredes siguen pintando preguntas, también se escuchan versos que alimentan la memoria.
Se que algún día dejaré de pertenecer al mundo,
“Poema para no morir”, de José Beláustegui, desaparecido.
y nunca más podré escribir,
ni hacer el amor,
ni disfrazar la naturaleza con un poema,
ni viajar en los libros,
ni exponer mis ideas.
Por eso en este poema dejo, mar, cielo y luna
mariposas, besos y sirenas,
y me dejo a mí,
porque cuando muera seguiré viviendo en estos
versos.

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