Nota
Hasta Santiago, siempre
Crónica y reportaje fotográfico de un velorio interrumpido por la noticia de otra muerte, y de un entierro íntimo en 25 de Mayo. Las anécdotas sobre cómo era Santiago Maldonado, y las reflexiones cómo leer su vida.
Ella llegó con sus borcegos, mitad de cabeza rapada, mitad de pelo púrpura, campera negra y la estampa del Lechu en su espalda desde La Matanza, luego de haber estado durante todo el día anterior frente a la Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense, en la Ciudad de Buenos Aires, a la espera de algún dato que le aclare qué le pasó a su amigo. Son las 15:30 de un sábado con un sol que quema y ella acaba de llegar y está sentada en uno de los bancos de cemento de las plazoletas de 25 de Mayo -esas en las que el rostro del Brujo se repite en cada uno de los árboles en una perfecta línea de fuga- junto a un joven que acaba de conocer y que muestra dos tatuajes que su amigo, Santiago Maldonado, le dejó en el cuerpo.

Foto: Nicolás Freda
Hablan de su hip hop, de su freestyle, de sus lecturas, de sus comidas, de sus charlas, de sus plantas medicinales, de su bicicleta, de sus viajes, de sus ojos, de su sonrisa, mientras faltan treinta minutos para que la ceremonia de despedida comience en la Cochería Serrano, calle 6 esquina 29.
-Es feo ver que están todos y él no -dice ella, que prefiere no decir su nombre para que los medios comerciales no puedan usar lo que diga como una declaración propia, sin su autorización-. No me gustan los velorios ni los entierros, pero necesito cerrar algo. Por eso vine. Si te olvidás, algo se pierde.

Foto: Nicolás Freda para lavaca.org
La esquina
Es sábado y muchos negocios están cerrados. Las calles, desiertas. Un grupo de chicos en bici juegan en una de las plazas y ubican dónde está la calle 6 esquina 29. Todos están conmovidos por lo que está por suceder. Se lo ve en sus caras. Y lo dicen, aunque no lo conocieron. “Es terrible lo que le pasó, muy zarpado”, dice uno, 13 años.
La esquina de la calle 6 y 29 es una esquina de pueblo y son los propios vecinos quienes la transforman en algo más. Un grupo dibuja sobre la calle un corazón con afiches con el rostro de Santiago y una sola palabra: «Justicia». Otro grupo pega esas mismas hojas en las paredes y los vidrios negros de la cochería. También en carteles donde antes había otra consigna: «Aparición con vida». Sobre un vallado ubican con amor telas de colores y otras dos palabras que, como un dibujo suyo, se tatúan en la piel:
- «No me olviden».

Y, también, despedirlo en paz. Eso que hoy, con la noticia repentina de la muerte de Rafael Nahuel en Bariloche, no va a suceder.
Lo real y lo virtual
La calle 29 está cortada en sus esquinas por un cordón que atraviesa de esquina a esquina. Hay algunos efectivos policiales. Alguien pregunta a qué se debe tanta presencia policial, como el retén que está a la entrada del pueblo. Un empleado municipal explica: “El municipio suspendió todas las actividades del fin de semana y pidió 300 efectivos por el velorio. Tuvieron que venir de partidos vecinos porque Veinticinco no cuenta con esos policías”, Desde temprano algunos medios alertaban del “amplio operativo de seguridad”, temiendo manifestantes.
Nada ocurrió: los vecinos y amigos que llegan se fusionan en un abrazo, en una lágrima, en una sonrisa.
En un mismo y múltiple recuerdo.
En lo real contra lo virtual.

El corazón de carteles pegado por amigos y vecinos de 25 de Mayo.
Foto: Nicolás Frade para lavaca.org
Como Eduardo Cisneros -55 años, auxiliar de una escuela- que llega en bicicleta y no es familiar ni amigo. “Vine a apoyar a la familia. Y a pedir que se investigue bien lo que pasó. No puede ser tanto tiempo un desaparecido. No puede ser”.
Como Paola Gomez, sola, sentada sobre el cordón.
-Nos conocíamos del barrio. Solía venir a casa, tomábamos mate. Me tatuó: tengo una mariposa y un tribal. Era una persona llena de vida, que no tenía maldad. Dibujante, bohemio. Una vez fuimos a la laguna del pueblo y armaba dibujos mirando las estrellas. Santiago te llenaba de vida.
El abrazo
Las puertas se abren pocos minutos después de la llegada de Sergio Maldonado. Lo aplauden. Alguien grita: “Fuerza”. Lo abrazan. Él sonríe y agradece.
De a poco, jóvenes y señoras y señores y niños -también algunos periodistas- se encolumnan detrás de la puerta de la casa de sepelios, resguardada para proteger la tranquilidad de la familia por trabajadores con pecheras azules del gremio telefónico y, también, por integrantes de la organización social Flores Solidario con pecheras blancas. Cuidan que nadie ingrese con celulares en mano y, muchos menos, cámaras fotográficas. Fue el único pedido de la familia para estos días: respeto.
Stella no abandonará ese lugar durante todo el día ni tampoco el siguiente, tocando el ataúd que también lleva una foto de Santiago en un portarretrato. A cada persona que pasa, dice lo mismo:
-Gracias.
Del submarino a Benetton
Afuera, en la calle, un grupo de vecinas recuerda al Santiago niño, el que salía de la escuela e iba a sus casas a jugar, el que tocaba la guitarra en las plazas y en las calles, el que hacía murales, el que no quería pisar hormigas para no matarlas, el que se fue del pueblo “porque no era para él”, el que siempre volvía porque extrañaba a su mamá, a su abuela, a sus amigos. El Santiago que iba a volver en agosto.
-En mi colegio me peleo porque dicen que el submarino vale más que la vida de una persona. No digo que no sea gravísimo, pero yo les digo que al submarino no lo desapareció el Estado. Voy a una escuela privada y no podemos hablar de él. Está prohibido, incluso hay un número al que podés llamar si la maestra habla del tema. El otro día estábamos hablando de las ovejas que producían lana y la maestra nombró los campos de Benetton. Y dijo: “Antes de que me digan algo, yo no sé nada de Santiago Maldonado y tampoco quiero saber nada”.
-¿Y vos qué pensás?
-Me indigna, porque no piensan en ellos, que también les puede pasar lo mismo. Siempre digo lo mismo: no se puede defender lo indefendible.
La noticia
Poco después de las cinco de la tarde llega la noticia que romperá la intimidad familiar. “Hay un muerto”, dice alguien. Un mensaje de WhatsApp que llega y un dato que se confirmaría con nombre y apellido durante el correr de las horas: Rafael Nahuel, 22 años, asesinado por balas de plomo en una represión del Grupo Albatros de la Prefectura en la comunidad Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi, en Bariloche. Otras dos personas fueron heridas.
Algunos periodistas se hacen eco de comentarios espontáneos para transformar en declaraciones lo que no fueron más que expresiones conmovidas de dolor y bronca. Esa misma sensación seguirá hasta las diez de la noche, cuando la cochería cierre sus puertas.

Foto: Nicolás Freda para lavaca.org
El fuego
La ceremonia se reanuda a partir de las 8 de la mañana.Es domingo. Llegan otras personas del pueblo que no habían estado el día anterior. Llegan organismos de derechos humanos. Llega Rubén López, el hijo de Jorge Julio López, desaparecido en 2006. Llega la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, que pregunta si ya hubo comunicado por el joven asesinado en Bariloche.
Vuelven los amigos de Santiago y, también, los recuerdos.
Un grupo de chicas esperan resguardadas del sol bajo un tinglado de un comercio. Vinieron de Mendoza. No quieren dar sus nombres porque están enojadas con la prensa comercial por la utilización que hicieron de su conmoción ante el asesinato de Rafael Nahuel. Y, como respuesta instantánea, buscan recuperar a Santiago con una sonrisa y alegría. “Lo conocí en Neuquén, pero nos hicimos amigos en Mendoza”, cuenta una de ellas. “Fue a fines de marzo de 2015. Estaba con su bici. Estuvimos viajando por Chile, coincidimos cuando ocurrió un derrame de un barco y no dejaban a nadie salir”.
“Era un alma muy libre -dice otra de ellas-. Quería vivir sus experiencias y seguir creciendo. Transmitía una fuerza para vivir la vida que era consecuente con lo que él hacía. Y buscaba eso también para su vida personal. Era contagioso, una persona muy luminosa. ¿Viste que hay personas que te dan buena energía y otras no? Bueno, el loco irradiaba a mansalva. Era un fuego, uno muy grande, como ese cuento de Galeano del mar de fueguitos. Él era eso: un fuego enorme”.
Una de ellas dice: “Hay muchas cosas en la humanidad en las que erramos, y me incluyo porque no me considero perfecta. Me parece que hay que hacer un cambio social muy grande. Si no, no va a quedar nada bueno. Hay mucha oscuridad, mucha maldad. Y tampoco te podés quedar de brazos cruzados. Me cuesta creer que hay gente que espera que pasen estas cosas para sacarse un ratito la venda de los ojos y, después, seguir mirando la tele como si fuera la única verdad del mundo”.
Su amiga concluye: “Yo estoy en una etapa en la que necesito despedirme de él para cerrar algo. Eso no significa que dejemos de luchar, con muchas más ganas: es lo que nos mueve dentro de toda esta mierda e injusticia, así como también lo movía al Brujo. Después veré de enfrentar toda la porquería de información. Ahora necesito despedirme de él y saber que va a poder estar, aunque sea, en la tierra”.
La despedida
Son las 11 y el coche fúnebre estaciona frente a la casa de sepelios. Se forma un cordón. Llegan otras Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y las aplauden.
Hay abrazos y un silencio sólo desatado con cuidado por nuevos aplausos cuando la familia lleva el ataúd al auto. Son los últimos minutos de despedida.
Los conductores se organizan para llevar a quienes están sin vehículo. Así, todos se suben a autos y camionetas que construyen una emotiva caravana de más de 15 automóviles hasta llegar al Cementerio Parque Paraíso.
Algunos se toman de la mano. Otros rezan.
Un padre del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres concluye su oración:
-A Santiago Maldonado le decimos: «Hasta la victoria siempre».
Luego de la oración, la familia toma el camino serpentino hacia la inhumación. Muchas personas los siguen. Algunos se quedan en el rellano y fuera del cementerio, respetando el pedido de la familia: sólo familiares e íntimos.
Así, bajo un sol que quema, desde algún lugar llegó en este mediodía del 26 de noviembre, casi cuatro meses después de que Santiago fuera visto por última vez con vida en una represión en un operativo ilegal de Gendarmería Nacional, un grito que signa esta nueva etapa, que ya comenzó:
-¿Santiago Maldonado?
-¡Presente!
-¡Ahora!
-¡Y siempre!

Foto: Nicolás Freda para lavaca.org
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- Protesta socialHace 4 semanas
Punto de inflexión
- ExtranjerizaciónHace 4 semanas
El verdadero riesgo país: las leyes que buscan seguir poniendo a la Argentina de remate
- Mu205Hace 3 semanas
Feliz cumple Madygraf: de Billiken, El Gráfico y Gente, a la autogestión de los trabajadores
- Revista MuHace 5 días
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo
- ExtranjerizaciónHace 4 semanas
El Paraná en venta: la extranjerización de la tierra en Misiones, Corrientes y Entre Ríos


El abrazo
La despedida






























