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Juicio a la ESMA: el DNI de la represión

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En el juicio cada vez más revelador que se le sigue al prefecto Héctor Febres, cuatro nuevos testigos volvieron a vincularlo con los secuestros, las torturas y el trabajo forzoso perpetrados en la ESMA. Víctor Basterra relató cómo pudo fotografiar a casi 80 represores para hacerles los DNI, Graciela Daleo describió las pequeñas grandes resistencias que emergían aún en los peores momentos, el regalo a las embarazadas desaparecidas, y qué hacía Febres en Navidad. Myriam Lewin habló del stress de los sobrevivientes que atestiguan. Todos coincidieron en que las causas de la ESMA deberían unificarse.

Cuando el presidente del Tribunal Oral 5, Guillermo Gordo, quiso saber si al testigo Víctor Basterra lo comprendían las generales de la ley, le preguntó.
-¿Conoce al imputado Héctor Febres?
-Lo conozco porque lo he padecido – respondió seco y tajante.
El testimonio de Basterra abrió la tercera jornada del juicio oral y público que tiene como único acusado al prefecto Febres, primer represor de la Escuela de Mecánica de la Armada que es juzgado desde que se reabrieron las causas que investigan las violaciones a los derechos humanos acontecidas durante la última dictadura.
Los cuatro testigos que declararon el jueves 25 vincularon a Febres con la aplicación de torturas, lo mencionaron como responsable a cargo del trabajo esclavo y también como encargado de las embarazadas secuestradas en la ESMA. A pesar de que aún restan cuatro decenas de testimonios, la contundencia de los relatos escuchados hasta el momento parecen dejar sin estrategias defensivas al imputado. “Para mí, ya es suficiente. Por mí, terminaría el juicio acá”, sostiene Rodolfo Yanzón, uno de los abogados querellantes, en diálogo con lavaca.
Basterra ingresó a la sala a paso lento, ayudado por su bastón, con una carpeta azul bajo el brazo que contenía casi 80 fotografías de represores que pudo extraer de la ESMA cuando le empezaron a conceder breves salidas vigiladas. El testigo –que era fotógrafo de oficio- había sido sometido a trabajo forzoso y obligado a retratar al personal de la ESMA. “Les tenía que sacar fotos y hacer cuatro copias: una para la Cédula, otra para el DNI, otra para el Registro y una para la credencial de la fuerza. Pero yo hacía una quinta copia y las guardaba en las cajas del papel fotosensible, que era lo único que no requisaban. No sabía bien para qué, pero estaba convencido que algún día me iban a servir”, relató cuando ofreció el material al Tribunal.
El cablecito y la risa
Basterra había comenzado su testimonio recordando que lo secuestraron en su casa y lo llevaron a la ESMA, donde arribó minutos después de que llevaran a su mujer y a su hija de dos años. Contó que le pusieron una olorosa capucha que de tan dura que estaba parecía de cartón. “Estaba dura por la sangre seca que tenía. Ya la habían usado con otros secuestrados. Después aprendí porqué se llenaban de sangre: cuando a uno lo torturan con descargas eléctricas se muerde la lengua, entonces sangra”, explicó.
La primera sesión de picana a la que fue sometido –recordó Basterra- fue apenas llegó a la ESMA, en la huevera, una habitación insonorizada ubicada en el sótano. Lo hicieron desnudar, le ataron los pies y las manos a los barrotes de la cama y le ataron un cablecito en el pie derecho por donde recibía las descargas eléctricas. “Mientras me ponían la picana entre la uña y el pie pude ver al que la manipulaba, que se reía con ganas. Era el Gordo Daniel, después supe que su apellido era Febres”.
Basterra denunció que sus torturadores lo amenazaron con colocarle a su hijo de dos años sobre el pecho mientras le aplicaban descargas eléctricas. Carlos Lordkipanidse, uno de los querellantes, había relatado en la segunda jornada de este juicio como habían colocado sobre su abdomen a su bebé de 20 días mientras lo torturaban con picana eléctrica para obligarlo a delatar compañeros.
El testigo aseguró que El Gordo Daniel –como apodaban a Febres- era el jefe del sector 4 de la ESMA, ubicado en el subsuelo, donde funcionaban la salas de torturas, el laboratorio fotográfico y un comedor. “Si llevaban a torturar a alguien, Febres participaba. Era un oficial de prefectura especializado en torturas”, declaró.
Basterra se acercó a la maqueta de la ESMA ubicada en el medio de la sala y describió con minuciosidad el sector 4. También reconoció el sector denominado Capucha, donde estuvo alojado siete meses ininterrumpidos, con una excepción: “Cuando nos llevaron a una isla del Tigre porque venía una visita de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Para ir nos trasladó un oficial de la Armada, el Chino Sosa, y a la vuelta estábamos a cargo de Febres. Ese día nos dieron una muy buena paliza”. El relato del traslado de los prisioneros a la isla El Silencio para ocultar a los desaparecidos durante la inspección de la comitiva fue una de las tantas historias que se escucharon de manera recurrente en estas audiencias.
La comunidad informativa
Cuando Basterra volvió a ser alojado en la ESMA, Carlos Lordknipanidse, otro secuestrado, convenció a los represores de que lo llevaran a trabajar con él. Así comenzó a tomar las fotografías que eran utilizadas para los documentos falsos que se prodigaban los grupos de tareas. El responsable del sector donde Basterra era sometido al trabajo forzoso –afirmó el testigo- era el actual imputado Febres.
Basterra denunció que los represores lo apresaron por su militancia en la Federación Gráfica Bonaerense. Contó que en la ESMA le adjudicaron el número 325 y que miembros de la marina obligaron a su madre a firmarles un poder que después les permitió apropiarse con la casa de su familia. “A mi madre la convencieron diciéndole que de esa manera me ayudaba”, señaló el testigo que también recordó que la presencia de El Gordo Daniel o Selva –como se lo conocía- le resultaba “sumamente molesta por su prepotencia y su aspecto personal sucio y desagradable”.
Basterra recién recuperó la libertad en diciembre de 1983, una semana antes de que Raúl Alfonsín asumiera como presidente de la Nación a través del voto democrático. “Un oficial de apellido Vinotti me dio la noticia de que me iba a mi casa. Me dijo: `Te vas a tu casa, ahí te quedás sin romper las pelotas. No hagas declaraciones porque vamos y te matamos con toda tu familia. No te olvides que los gobiernos van y vienen, pero la comunidad informativa está siempre presente´”. Basterra fue controlado cada 10 o 20 días por personal de la Armada durante los primeros ocho meses de 1984, cuando en el país ya regía el gobierno democrático. El testigo recordó, incluso, que durante ese período allanaron una antigua casa que ya no habitaba, como represalia por haber realizado la denuncia pública de los represores que había retratado en la ESMA. “Era agosto del 84 y yo todavía me sentía prisionero”, manifestó.
El caso Adriana
Después de Basterra declaró otra sobreviviente, Adriana Markus, que recordaba el ruido del tanque de agua en el sector de la ESMA denominado Capuchita. Por sus conocimientos de alemán, Markus fue obligada a realizar trabajo esclavo como traductora. Como carecía de diccionario, comenzaron a permitirle llamar, de manera muy controlada, a su padre. Un día, relató la testigo, el imputado Febres la acompañó a la casa para buscar a su papá. Llevó a ambos a la central de policía para que levantaran el pedido de búsqueda de paradero que había realizado la familia Markus. “Febres se presentó en la policía como un amigo de la familia. Relató una historia inventada: que me había ido a buscar trabajo a Córdoba, que conocí a un muchachito y que no le había avisado a mi padre. De ahí, Selva o Daniel nos llevó al juzgado para levantar el pedido de corpus hábeas que había presentado mi familia. La persona que me atendió me dijo que sabía que yo estaba pasando una situación difícil y que sólo contestara por sí o por no a las preguntas que me hacía. Me preguntó si me habían secuestrado, si me metieron en un baúl, si eran personas de civil, si no estaba en una cárcel con rejas. Después me dijo que me cuide porque me iban a controlar.”
La situación de Markus en la ESMA se complicó cuando un legislador alemán quiso interceder para su liberación después que una tía alemana, militante de Amnesty Internacional, había denunciado su caso. Pero finalmente, pudo salir en libertad.
Lewin, cianuro, y Massera electoral
La periodista Myriam Lewin también dijo conocer al imputado Febres por su paso por la ESMA. La testigo había sido secuestrada por personal de la Fuerza Aérea. Intentó tomar una pastilla de cianuro pero sus captores la obligaron a escupirla. Primero la llevaron a un centro clandestino de detención dependiente de la Aeronáutica donde fue sometida a sesiones de picana eléctrica, submarino seco, simulacros de fusilamiento y amenazas de violaciones para que delate a una compañera. “En un momento me sacaron la venda y mi torturador me dijo: `Yo soy responsable de tu vida y de tu muerte, si colaborás no te va a pasar nada`”.
Lewin sufrió una y otra forma de presión hasta que su amiga fue secuestrada. “Cuando la mataron, embarazada de ocho meses, perdí valor para ellos”, recordó y su voz comenzó a quebrarse. En ese momento fue llevada a la ESMA para el “proyecto de recuperación de prisioneros” que la Armada había montado con la intención de conformar una estructura que llevara al dictador Emilio Massera a la presidencia argentina por vía electoral. Quien la recibió en el campo clandestino de concentración más paradigmático de la dictadura fue El Gordo Daniel, que le adjudicó el número 090 y la obligó a desvestirse. “Febres era de Inteligencia, pero también participaba de operativos y lo veíamos entrar y salir de las salas de torturas. Era vox populi que tenía contacto con las embarazadas, que les hacía armar el ajuar y obligaba a las madres a escribir cartas a sus familiares pidiéndoles que criaran a los bebés hasta que las secuestradas salieran”.
Lewin presenció el momento en que le cortaron el cordón umbilical a Rodolfo, el hijo de Patricia Roisinblit. También vio embarazadas a Liliana Pereyra y a Alicia Cabandié, madre de Juan, uno de los últimos nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo y actual legislador porteño electo.
“Cuando declaré en el Juicio a los comandantes de las juntas, un compañero medio en broma me dijo que me preparase porque iba a tener que volver a declarar. Yo, que estaba acompañado por mi hijo Juan, de 5 años, le dije que iba a tener que declarar hasta que Juan tuviera 18 y que me iba a poder llevar manejando. Hoy Juan tiene 27. Esto que nos hacen a las víctimas es innecesario, los juicios tendrían que hacerse de otra manera. Para nosotros es una situación de stress muy grande”, se quejó Lewin ante el Tribunal.
Avemarías en la Avenida de la Felicidad
Graciela Daleo, la última testigo, también planteó la necesidad de unificar a las causas judiciales, un reclamo que ya habían realizado los abogados querellantes y también la Fiscalía.
Más que una pieza de un rompecabezas, el testimonio de Daleo fue el rompecabezas entero. Describió el funcionamiento de la ESMA con una precisión asombrosa, donde además abundaron nombres de víctimas y victimarios. Además de dar una detallada descripción de su secuestro en la estación Acoyte del Subte A, la testigo se encargó de aclarar que al momento de su detención ella ya sabía lo que ocurría en la ESMA porque había tipeado “La Guerra Sucia en la Argentina, un informe escrito por Rodolfo Walsh que denunciaba con exactitud lo que sucedía allí adentro.
“Allí me di cuenta de lo poderosos que eran. No sólo tenían poder para decidir nuestras muertes, sino también nuestras vidas”, dijo después de relatar varias ocasiones en las que planeó su propia muerte para dejar de sufrir y garantizar su propio silencio. Pero los represores frustraron sus planes una y otra vez. En la primera sesión de tortura pensó en asirse a la cama metálica para que el impacto de la electricidad fuese mortal, pero sus captores se lo impidieron. Esa noche, inventó una cita con su compañero en una transitada avenida del sur bonaerense para terminar arrollada por algún auto. “¡Ah! Vas a hablar!”, le dijo Febres cuando escuchó la falsa confesión. A la mañana siguiente, los represores la llevaron al lugar señalado pero no la dejaron bajar del vehículo.
Daleo, que se definió como una militante popular y cristiana, contó que mientras le aplicaban la picana eléctrica en los genitales recitaba a los gritos el Avemaría, lo que enfurecía aún más a sus torturadores. “Querían saber nombres, direcciones, citas y hasta si me había acostado con un compañero”, recordó y agregó: “En la puerta del cuarto donde me torturaban, después pude ver que había un cartel colgado que decía: Avenida de la Felicidad y otro que decía `el silencio es salud´”.
Inodoro Pereyra, Frankenstain y el Mundial 78
También recordó como sufrió tres simulacros de fusilamiento y hasta la última voluntad que le expresó a sus represores cuando le anunciaron el fin: “Les dije que me sacaran la venda, porque quería ver la cara de mi asesino. ´Ah, eso no´, me dijeron. Entonces les pedí que les avisaran a mis padres que me habían matado, para que no me buscaran más”.
La testigo describió también la otra parte del plan represivo, el proyecto de recuperación de prisioneros. “A mi llevaron al lugar conocido como La Pecera, porque era dactilógrafa. Me pusieron a escribir las monográfias del hermano del Tigre Acosta para que aprobara sus exámenes en la escuela militar”.
Estando en esa situación Daleo conoció la pieza donde alojaban a las embarazadas. A la primera que vio fue a Susana Pegoraro. “El oficial que las tenía a su cargo era Febres, aunque no quiere decir que los demás no tuvieran responsabilidades”, aseguró y hundió un poco más al acusado. La testigo también aseguró que el imputado fue el responsable de traer desde Uruguay a los desaparecidos Rolando Pissarrello, su compañera María del Huerto y a Rosa Quiroga.
Adentro de la ESMA, Daleo se enteró de la operación de inteligencia que Alfredo Astiz llevaba a cabo para infiltrarse en el grupo fundador de las Madres de Plaza de Mayo, que terminó con el secuestro de Azucena Villaflor y las monjas francesas Leonid Duquet y Alice Dumond, en lo que se conoció como el grupo Santa Cruz. “Sentíamos mucha impotencia, sabíamos lo que estaba pasando y no podíamos hacer nada”, subrayó y agregó que poco después, un día que le tocó lavar los platos, pudo ver a Duquet llena de moretones en los brazos.
Durante un buen tramo de su declaración, Daleo se dedicó a rescatar los pequeños grandes gestos de solidaridad que los presos se prodigaban en ese palacio de la muerte. Recordó una Navidad en que le permitieron visitar a las embarazadas y le llevó de regalos una serie de recortes de historietas, armados como pequeños libritos. “En ese momento me habían adjudicado la tarea de recortar diarios y yo juntaba dibujos de Inodoro Pereyra y acertijos de ajedrez para mis compañeros que no podían salir del sector Capucha”, explicó. Esa misma noche, las embarazadas le obsequiaron un gatito confeccionado con una tela a cuadritos que tenía la leyenda: “El amor derrite cualquier hielo”. Estaba firmado por “Las mamás”. Mientras todo esto sucedía, Febres –el actual imputado- festejaba con una careta de Frankenstain.
Otro recuerdo que Daleo conservó de El Gordo Daniel fue el día en que la Argentina se consagró campeón Mundial de fútbol, en 1978, Ese día, Febres la llevó en un auto fuera de la ESMA para que viera cómo festejaba el pueblo argentino. “Yo vi con dolor cómo la gente gritaba. Tenía la certeza de que si gritaba que estaba era una desaparecida nadie me iba a dar pelota”, revivió con tristeza.
Aquella noche, Febres y otros represores la llevaron al restaurante El Mangrullo. “Parecíamos gente normal, era una situación terrible. En un momento fui al baño y con el lápiz de labios que me habían dado para arreglarme, que seguro se lo habían robado a otra compañera, escribí en la pared: `Massera asesino. Milicos asesinos. Viva Montoneros´. Fue mi momento de libertad estando en cautiverio. Aunque me duró hasta que volví a la mesa, tenía terror de que me descubrieran”.
Daleo también denunció que en otra oportunidad, Febres la llevó en avión hasta Paso de los Libres para que denunciara si alguno de sus compañeros cruzaba la frontera. El operativo, dijo la testigo, fue un verdadero fiasco: no pudieron capturar a nadie.
“Si hay algo que demostramos en este juicio pequeño, de solo cuatro casos, – concluyó Daleo- es que no nos vencieron, que seguimos esperando justicia para nuestro pueblo. Pensaron que nos iban a dejar rotos para siempre y acá estamos”.

#NiUnaMás

3J: El Nunca Más del Ni Una Menos, con una asamblea histórica de Familiares Víctimas de Femicidios en Plaza de Mayo

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Desde Jujuy, Santiago del Estero, Córdoba. De Mar del Plata, San Miguel del Monte, Monte Hermoso. Desde Tigre, Moreno, San Vicente. Desde todas partes del país, decenas de familiares de mujeres y personas trans asesinadas y desaparecidas se autoconvocaron en Plaza de Mayo para compartir el panorama de los distintos casos, con estas palabras como denominador común: narco, policía, fiscalía. También se escucharon ideas para combatirlo, entre la calle, el abrazo y la memoria, rescatando todo el arsenal de la lucha por los derechos humanos en Argentina. Por eso, el día del Ni Una Menos, junto a la Pirámide de Mayo se gritaron dos palabras que lo dicen todo: Nunca Más. Compartimos a continuación todas las voces que se escucharon en este 3J.  

De todo lo que se dijo y escuchó en la asamblea, las familias armarán un documento para presentar ante las autoridades que deben llevar adelante las políticas para prevenir, erradicar y sancionar la violencia machista. Entre otras propuestas, se pidió una reparación para familiares y que el Procurador General de la Nación los reciba para trabajar en el entrenamiento de los fiscales en la búsqueda de pruebas.

Acompañaron la movida decenas de organizaciones sociales, sindicales y políticas (debajo, la lista completa), Periodistas Argentinas, la actriz Thelma Fardin y otras integrantes de Actrices Argentinas; y las funcionarias Ayelén Mazzina, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación Argentina, y Flavia Delmas, subsecretaria de Políticas contra las violencias por razones de género del Ministerio de Mujeres de la Provincia de Buenos Aires.

Estuvo ausente, entre otrxs, Tehuel de la Torre, joven trans desaparecido, pero de la asamblea participó su madre.

El cierre del acto fue con arte. Primero, una batucada de mujeres copó el centro de la escena con las familias alrededor. Luego, vestidas de rojo, otro grupo de mujeres realizó una acción en la que cantaron y levantaron en alto fotos de víctimas de femicidios. Con la Casa Rosada de fondo, una cuerda de tambores cerró la jornada rodeada de emoción y aplausos.

Las voces de las familias

Familiares de Florencia Pennacchi, desaparecida

Tras 18 años, no tenemos noticias. Flor fue víctima en 2005 de desaparición forzada, con la complicidad de organismos oscuros. Pero además de casos como el de Florencia, quiero hablar de otras víctimas. La mamá de Florencia acaba de fallecer. Y a muchas madres, padres, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos, amigos, el dolor punzante de la ausencia cambia la vida para siempre. Para que la impunidad suceda es necesaria una cadena de complicidad gubernamentales judiciales y policiales. Seguimos y estamos acá, porque somos la voz de aquellas silenciadas. 

Marisa, mamá de Luna Ortiz

Hoy es un día para transformar el dolor en lucha. Esto nos da fuerza de familiares, emociona lo que estamos transitando, esta nuestra lucha después de este gran dolor. Y duele después por cómo somos violentados por este sistema judicial. Luna era una piba de barrio que luchaba por cada pibe, y no pudo llegar a la marcha por el ni una menos. Hoy sigo el legado de mi hija, porque la lucha empieza en los barrios. 

Facundo, papá de Luna Ortiz

Es un día muy doloroso porque mientras se marchaba un 3 de junio de 2017 Luna fue captada por Isaias Villarreal. Hoy está en libertad, porque la justicia no reconoció el femicidio, y fue condenado por abandono de persona. Celebramos esta asamblea, para que se escuchen nuestros reclamos de leyes que no se cumplen, como la de patrocinio gratuito. Somos familias de laburadores. Luchamos contra cómplices gigantes como la justicia, la policía. La Ley Brisa, muy a cuenta gota, se cumple. Este lunes 12/6 en tribunales de San Isidro, invitamos a todos al juicio contra Villarreal para que sea condenado por femicidio.

Papá de Natalia Melmann, asesinada y torturada y violada en Miramar el 4 de febrero de 2001

La sentencia (Ricardo Panadero, condenado a perpetua este 17 de mayo, fue el cuarto policía condenado por su femicidio) fue lograda por la lucha y acompañamiento de un montón de personas. Porque la lucha no se abandona, se gana, como aprendimos de las Madres de Plaza de Mayo. Se puede. Es posible.

Thelma Fardin, actriz

Gracias por recibirme en este espacio. La lucha de Marta (Montero, mamá de Lucía Pérez) para mí es muy inspiradora. La primera vez que salí a la calle fue por lo de Lucía. Su lucha me inspira porque tras recibir el caso adverso por una justicia falsa nos dicen “mentirosas”, cuando la mentirosa es ella, la justicia. Te piden pruebas materiales en caso de abuso, como en muchísimos casos, como el de Lucía, como si el cuerpo flagelado no alcanza.En mi caso, tenemos mi testimonio, pero tampoco alcanza. Si no tengo pruebas materiales no alcanza. Organizades es la única salida. 

Carlos Aliaga, Jujuy, hermano de Rosita, asesinada en 2015

Pasaron ocho años y el caso sigue impune. No hay ningún detenido. La investigación empezará de nuevo. Hay una luz de esperanza, queremos creer en la Justicia. Pero hasta hoy, hay un asesino suelto en las calles de Libertador, Jujuy. Hay mucha impunidad en Jujuy, muchos casos de femicidio.

Mónica, mamá de Iara Rueda

Mi hija fue asesinada en pandemia, en 2020, engañada. Sale a la ruta engañada para entregar un trabajo práctico. No volvió. No demoramos nada en salir a la ruta ni bien llegamos a casa y vimos que no estaba Iara. No demoramos nada en hacer la denuncia. Si tiene noviecito, te preguntan, si uno le hizo algo, te dicen en la comisaría… Difunda por las redes sociales, te dicen. Los minutos que pasaban cada vez eran peores. Nunca cerraron los perímetros cerca de mi casa. No había una patrulla ni un policía en el barrio esa noche. Pasaron seis días cuando me llaman y me dicen “todo lo que pidió lo va a tener mañana”. Era domingo por la noche, mi hija desapareció un miércoles. ¿Por qué mañana? Porque recién lo aprobaron al otro día, a diez cuadras de casa, en un descampado, apareció el cuerpo: estaba violada y semienterrada. El Estado estuvo ausente con mi hija. En Jujuy estaba el protocolo que debían salir a buscarla de manera inmediata. Estaba cajoneado ese protocolo. Ocho funcionarios terminaron imputados. Pero los premiaron como jueces o jubilados o llevados a otros lugares. Mi hija es un caso bisagra en la provincia porque los organismos por fin se pusieron a trabajar. Porque las familias nos unimos a marchar y así los juicios empezaron a salir. Encontré una frase en el libro de mi hija: “Eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que parece y eres más inteligente de lo que piensas. Si seguís creyendo tus sueños se harán realidad”. Mi hija tuvo justicia pero nosotras estamos condenadas porque a nosotras nos toca llorar toda la vida.

 

 Majo Herrera, mamá de Camila Cinalli

Nos seguimos preguntando dónde está Camila, desaparecida en 2015. El intendente de Monte lo único que hizo fue llevarme a Tucumán porque tenían una supuesta prueba. Fue mentira. Se venían las elecciones y no querían que se sepa qué pasó con ella. Tardaron cinco días en tomar la denuncia. Me decían que estaban con un noviecito. Mentira, te la roban como un perrito. Todos los días es la lucha. Y es poco el acompañamiento. No queremos más desapariciones ni femicidios.  

Mamá de Agustina Fredes, Blanca Osan

A Agustina la asesinó el novio el 25 de abril de 2017. Le dieron 15 años.  Quiero que lo condenen por la muerte de mi hija y mi nieto, porque ella estaba embarazada. No murió, como dicen, por el embarazo ectópico: fue violada con fierros de cromo, ahí le dañaron los órganos y mataron a su hijo. Mi hija no murió porque quiso: Matías Acevedo, militar de Mar del Plata, es el responsable. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu

Mi hija fue violada el 26 de diciembre de 2018 por la pareja. En enero de 2019 desaparece y aparece ahogada en el Riachuelo. Acciona el botón antipánico muchas veces. Tuvieron tiempo para ubicarla con botón que tiene GPS y da la ubicación exacta. Cuatro días después la encuentra personal de limpieza del riachuelo. Hay complicidad policial y judicial. Es mentira lo de la justicia independiente. Es mentira lo de la grieta. Defienden la impunidad de seres oscuros. Pero no vamos a abandonar la lucha. Nunca, mientras respiremos. Y van a tener que pagar los responsables por la muerte de mi hija.

Mamá de Analía Aros

Qué difícil. Qué difícil. Soy Ana Soto. Mi hija fue asesinada el 21 de marzo de 2017 por su pareja. Tuve justicia, es un alivio nada más porque nosotros seguimos el duelo. Su familia. Sus hijas. Hasta el día que nos vayamos de este mundo. Mi única terapia es acompañar a todas las madres que pasan el mismo dolor.

Susana, mamá de Cecilia Gisela Basaldúa

Estamos en representación de nuestros hijos que debieran estar acá. Cecilia tenía 36 años. En 2015 viaja a México para participar del Panamericano de hockey sobre hielo. Siguió viajando por América Latina. En 2019 regresó a Argentina. Me decía mamá, “América está sangrando por la pobreza que hay”. En marzo, iniciando la pandemia viaja a Capilla del Monte para escribir su libro. Llega a Capilla y no tenía lugar para quedarse. El 4-4-2020 es el último día que se comunica. A los días un hombre que la había alojado nos dice que tuvo un brote psicótico. Entramos en pánico, conseguimos permiso y viajamos. El 24 de abril llegamos a la tarde y nos dijeron que habían encontrado un cuerpo. Estaba muerta. La habían estrangulado, violado y asesinado. La policía no la buscó. Ahí comenzó nuestro martirio de buscar, de investigar. Que sigue. Estamos esperando que trabajen de verdad. Ahora hay nuevo fiscal pero desde noviembre hasta hoy, no hicieron nada.

Alfredo, papá de Cecilia Basaldúa

Pasó hace tres años. Vamos a seguir luchando. Queremos que Cecilia descanse en paz. No voy a largar nunca esta lucha. Es lo que tenemos que hacer todos. La policía en Argentina es muy violenta y no está educada. Lo primero que hacen es pegar. Los policías en Capilla del Monte son todos violentos, apañados por el Poder Judicial. La causa de Cecilia fue armada totalmente por la policía. Paula Klem es la fiscal de ahí, comprada por el narcotráfico. Hay un montón de causas armadas. Esas lacras tienen que pagar. Esperemos que esta vez investiguen y dejen de lado la corrupción. Ella me decía «papá, ¿de qué tengo que tener cuidado? Yo quiero ser libre». 

Jhonny, papá de Claudia Patricia Tupa Latorre, fallecida el 10 de febrero de este año, mamá soltera de dos hijas

Murió en un local bailable por culpa de regenteadores de ese local. Pido justicia. Hoy la causa está en la fiscalía 62 de Ciudad de Buenos Aires: estamos esperando el examen toxicológico. Hubo envenenamiento. Los responsables son los del local y policías porque el local no estaba habilitado hace tres años. Hay complicidad.  

Erika, amiga de Claudia Tuppa

Claudia era una compañera de Polo Obrero, fue asesinada este año, fue encontrada muerta en Joaquín Gonzalez y Rivadavia. no se sabe que hacía en ese lugar. El fiscal Ariel Tapur no hizo nada para investigar el caso. La inoperancia del fiscal nos impide tener justicia.. Ha dejado dos niñas en orfandad. Las amigas, rotas, sin una guía, porque ella era delegada. Hoy es otro día donde se recuerdan estos femicidios tenemos que sumar el de Claudia también.

Familiares de Sofía Fernández

Era una mujer trans que falleció en la comisaría 5° de Pilar.  El 8 de abril la detuvieron en una situación confusa. El 10 de abril estaba muerta. En la boca tenía una bombacha y goma espuma. No sabemos más nada. Nos informan que Sofía se suicidó, lo que es totalmente mentira. En un mercado mercantilizado, la justicia quiere llenarse de plata. Debe haber un cambio total para terminar con estas injusticias. Los gobiernos permiten que esto suceda.

Abuela de Chiara Ramírez

Los padres de Chiara no tienen la fuerza para acompañar este camino porque tienen que criar 3 nietas. Mi nieta salió a un cumpleaños, ella no conocía a la mayoría de la gente. Salió a festejar y ante una pelea en el coche se empezaron a enfrentar los chicos y le pegaron un tiro en la cabeza. Salimos a la calle, cortamos rutas, quemamos gomas en la comisaría. La gente nos gritaba “vagos, vayan a trabajar dejen de pedir planes”. No: quiero justicia. Aprendan a defenderse, y no se dejen pegar.

Aixa Greco, hermana de Catherine Greco, asesinada el 8 de julio de 2022 en Cruz del Eje

La encontraron tirada en el piso con signos de ahorcamiento, quebraduras. El asesino está preso sólo porque tenía antecedentes de violencia de género. Borraron toda clase de pruebas en la casa , después empezaron a decir que se había matado. Salió que tenía golpes por todo el cuerpo: tenía raspaduras en la rodilla y signos en las muñecas como que había sido atada. Ahora nos están diciendo que el asesino puede quedar en libertad.

Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

Queremos la reparación a las familias, reparación del Estado a cada una de las familias a las que nos matan a una hija. Cada una sabe lo que es levantarnos con los dolores en el alma, pero tenemos que comer. O como a mi marido, que tras treinta años lo echaron del trabajo porque faltaba por la causa. Mi propuesta es esta: queremos reparación, si quieren llamarle jubilación o como quieran; necesitamos una obra social, porque quienes mataron a nuestras hijas tienen todos los derechos: casa comida, médicos, seguro. Nosotros luchamos por las nuestras, lucharemos para que esa reparación exista. Otro pedido: una audiencia con el Procurador General de la Nación. Necesitamos fiscales acordes a la situación que les toque llevar. Si no están capacitados, deben recibir capacitación constante y supervisada. En una causa, si no se toman pruebas se hacen mal las investigaciones, y quienes pierden son las familias. Les agradezco por habernos acompañado, por ayudarnos y a las familias por todo el sacrificio que hacemos todo el tiempo. Todo el tiempo. Costeamos pasajes de familias, hospedajes para juicios… Debe haber Estado presente en tiempo y forma. No elegimos estar en este lugar. Pero estamos acá, desgraciadamente.

Las organizaciones que acompañaron

Sobre el final el micrófono se abrió y las siguientes organizaciones compartieron unas palabras:

·   MTR 12 de abril

·   Pan y rosas

·   Las rojas

·   AGD-UBA

·   Crculo de amigas feministas

·   ATE-CTA Autónoma

·   MST

·   PSTU

·   Movimiento Teresa Rodriguez

·   Marabunta

·   Isadora –  izquierda socialista

·   MTL rebelde

·   Romina del Plá, plenario de trabajadoras PO.

·   Opinión socialista

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El Nunca Más a la violencia patriarcal: foro en Plaza de Mayo

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“Este 3J volvemos a salir a las calles” comienza diciendo el comunicado de las Familias de Víctimas de Femicidios Transfemicidios y Desapariciones, que convocan este sábado 3 de junio a su primer foro nacional.

Será desde las 12 hasta las 18 horas en Plaza de Mayo. Son más de treinta las familias que promueven la actividad y que compartirán sus experiencias, dolores y lucha durante la jornada. Llegarán desde distintos puntos del país: Mar del Plata, Santiago del Estero, Córdoba, Jujuy y distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires.

La jornada incluirá dos mesas de intercambio, una marcha y una gran asamblea para elaborar a cielo abierto un petitorio que se presentará a las autoridades responsables de prevenir y responder con políticas concretas la violencia femicida. El documento se construirá así colectivamente. 

El contexto: durante 2023, según el registro del Observatorio Lucía Pérez, se produjeron 139 femicidios y travesticidios que dejaron 76 infancias huérfanas. Y hubo además hasta ahora 133 tentativas de femicidios. 

Se hicieron también 140 marchas para exigir verdad y justicia. Sin embargo, se sigue soportando un accionar judicial que alienta la impunidad de estos crímenes atroces. Un ejemplo: el reciente femicidio de la periodista correntina Griselda Blanco, que corre serios riesgos de quedar impune por el desempeño de la fiscalía.

Las actividades, familias convocantes y el documento completo de la convocatoria.

Programación de actividades

12hs: Mesa: Poder Judicial y construcción de la impunidad: las víctimas juzgan al sistema. Qué exigimos.

13hs – 16hs: Inicio de asamblea. 

Coordina: Asamblea Nacional de Familias Víctimas de Femicidios, Transfemicidios y Desapariciones. 

13.30hs: Marcha de las familias víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones con organizaciones sociales desde el Av. de Mayo y 9 de Julio hasta Plaza de Mayo para abrazar a las familias. La asamblea recibe a la columna y sigue el debate.

16hs: Mesa: La red territorial que da batalla a la violencia patriarcal. Exposición de las organizaciones políticas y sociales que acompañan a las familias.

17hs. Acción artística

18hs: Cierre con llamada de tambores

Familias que convocan

Norma, mamá de Tehuel de La Torre | Marta y Guillermo, padres de Lucia Pérez | Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa | Marisa y Facundo, padres de Luna Ortiz | Alfredo y Roxana, padres de Carla Soggiu | Laura y Gustavo padres, hermanos y sobrinos de Natalia Melmann | Rodrigo, tío de Marina TripodI | Ezequiel, tio de Katerine Moscoso | Mónica y Juan, padres de lara Sabrina Rueda | Blanca, mamá de Agustina Fredes | Sonia, hermana de Joanna Córdoba I Susana, mamá de Julieta Gonzalez | María, mamá de Camila Cinalli | Noemi, mamá de Lia Martinez | Adriana, mamá de Pilar Riesco | Mariela, mamá de Paola Tacacho | Leticia, mamá de Georgina Grispi | Gabriel, hermano de Gisela Lopez | Matilde, mamá de Camila Peñalba | Analia, mamá de Camila Flores | Fabiana, mamá de Julieta Delpino | Lorena, hermana y tía de Susana, Bárbara, Micaela y Marisol | Marta, mamá de Johana Ramallo | Silvana, mamá de Agustina Fernández | Mónica, mamá de Julieta Ortega | Lisette, hija de Nancy y hermana de Micaela Fernández | Víctor, hermano de Micaela Catán | Graciela, tía de Vivi Altamirano | Alejandro, hermano de Sofi Fernández | Adriana, hija de Paula | Patricia, mamá de Micaela Rascovsky | Oscar, papá de Bárbara Zabala | Susana, mamá de Julieta González | Lorena, hermana de Laura Rivero y tía de Thiago | Mónica, mamá de Alejandra Álvarez.

Comunicado completo de la Asamblea Nacional de Familias Víctimas de Femicidios Transfemicidios y Desapariciones

Este 3J volvemos a salir a las calles, esta vez convocando a una asamblea y foro a cielo abierto en Plaza de Mayo, desde las 12 y hasta las 18. Las Familias Víctimas de Femicidios, Transfemicidios y Desapariciones nos proponemos elaborar así, escuchando, reflexionando y elaborando con todas las organizaciones sociales y personas, un petitorio que entregaremos luego a las autoridades responsables de implementar las políticas necesarias para frenar la impunidad y lograr Femicidios Nunca Más.

Soportamos un gran dolor al perder a nuestros seres queridos, pero la carga es todavía más grande porque tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y femicidios relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estas causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del Poder Judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. 

En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir, por ejemplo, peritos de parte, ya que los peritos del Poder Judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar trescientos mil pesos?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo queremos verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres, trans y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si salimos a reclamar, el Poder Judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez. La violencia contra nuestras víctimas nunca frena. Esa es la máquina que alienta los femicidios.

No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza. 

Este sábado 3 de junio, realizaremos una asamblea y foro a cielo abierto en Plaza de Mayo, desde las 12 hs. El micrófono estará abierto para todas las familias, víctimas, activistas y organizaciones que deseen tomar la palabra.

Ni una menos. Ni una más. Basta de violencia. Basta de femicidios.

Basta de impunidad.

Asamblea Nacional de Familias Víctimas de Femicidios, Transfemicidios y Desapariciones

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Nota

Alerta: pretenden dejar impune el femicidio de la periodista Griselda Blanco en Corrientes

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La fiscal María José Barrera Sahagun dejó abierta la puerta por la que ingresó la defensa del único imputado para solicitar un juicio abreviado y así quedar libre a pesar de haber confesado un crimen atroz cuyas imágenes conoce todo Curuzú Cuatiá ya que fueron filtradas las fotos de la escena del crimen. El caso no fue caratulado como femicidio ni la fiscal consideró que fuese un delito con un componente de violencia de género. Ahora es César Sotelo, fiscal general de Corrientes, quien tiene en su poder la impunidad o la justicia.

En otro escandaloso giro judicial, la fiscal María José Barrero Sahagún, quien debe investigar el crimen de la periodista correntina Griselda Blanco, dio curso al pedido de la defensa de un juicio abreviado, considerando que el delito que se le imputa a Darío Holzweissigl –único detenido en esta causa– contempla una pena de ocho años de prisión. Berrero Sahagún solicitó al fiscal general César Sotelo que resuelva el pedido de audiencia para formalizarlo.

Griselda Blanco, víctima de femicidio. Foto familiar junto a sus hijos.
Griselda junto a sus hijos. Foto: Sebastian Smok

El pedido de juicio abreviado fue posible dado que la fiscal calificó de homicidio simple ese crimen, ya que no dio por acreditado el vínculo entre la víctima y el homicida, aunque en todas las declaraciones públicas aseguró que habría entre ambos una relación que calificó como “tóxica”. Tampoco tuvo en cuenta las evidencias de violencia que presentaba el cuerpo de la víctima –fue  ahorcada con tres vueltas de hilo celeste en su cuello, le clavaron dos veces un cuchillo tramontina en su herramienta de trabajo: su garganta– y  no consideró esa saña como agravante. La acusación de la fiscal quedó entonces debilitada como un homicidio simple, lo que abrió el camino para que la defensa realizara este pedido. Al no ser tampoco calificado por la fiscal como un delito con componente de violencia de género, la pena no es de cumplimiento efectivo, por lo cual el imputado puede quedar libre en menos de dos años.

Así la persona que acepta haber cometido ese crimen atroz –cuyas imágenes se filtraron a la prensa y se hicieron virales– estará  pronto en las calles de Curuzú Cuatiá: ese es el motivo que desespera a los hijos de la periodista, que fueron expuestos por la fiscal, ya que informó a los medios que fueron ellos quienes aportaron la pista que concluyó con su detención, lo cual tampoco se ajusta a la investigación que realizó la Policía Federal, que analizó cámaras de seguridad y contenidos de celulares, además de las muestras que cotejaron con el ADN del imputado.

El abrupto cierre que quiere darle la justicia correntina a este caso, a menos de diez días de cometido el crimen, deja sin indagar las otras líneas de investigación que deberían profundizarse: las denuncias de amenazas y presiones que realizó Griselda por su tarea periodística y, en particular, las que mencionan la connivencia policial con los boliches bailables por el no pago de adicionales de los agentes que debían cumplir tareas de seguridad en esos locales. El imputado era dueño de uno.

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