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Uruguaychú, y la marcha que se viene

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Integrantes de la Asamblea Regional Argentina Uruguay viajaron a Buenos Aires para participar de la cuarta jornada La Calle es Nuestra, convocados por lavaca y el periódico Mu. Cinco entrerrianos y ocho uruguayos ofrecieron una conferencia de prensa conjunta frente al Congreso de la Nación y contaron a los porteños por qué decidieron unirse no sólo para luchar contra las plantas pasteras que se instalaron en Uruguay sino, sobre todo, contra un modelo económico que llaman “de extracción y de miseria”. También anunciaron una próxima asamblea binacional y una marcha de asambleas ciudadanas a Plaza de Mayo para el 12 de diciembre.

Integrantes de la Asamblea Regional Argentina Uruguay viajaron a Buenos Aires para participar de la cuarta jornada La Calle es Nuestra, convocados por lavaca y el periódico Mu. El viernes 26, cinco entrerrianos y ocho uruguayos ofrecieron una conferencia de prensa conjunta frente al Congreso de la Nación y contaron a los porteños por qué decidieron unirse no sólo para luchar contra las plantas pasteras que se instalaron en Uruguay sino, sobre todo, contra un modelo económico que llaman “de extracción y de miseria”
Los uruguayos habían salido de madrugada, para evitar posibles demoras en la frontera ya que ese día se produjo el cacerolazo sobre el puente internacional, y una accidentada manifestación náutica en el Río Uruguay. Conviene aclarar que todos son productores que para realizar el viaje no cuentan más que con su propio esfuerzo, que ha funcionado como contagiado y a la vez contagioso con respecto a la Asamblea de Gualeguaychú.
Rodeado por una decena de piernas de maniquíes, que simbolizaban el movimiento en la calle, comenzó hablando Carlos Vico, tambero de Colonia Agraciada, Uruguay. “El panorama en mi país es negro –advirtió-, la extranjerización de la tierra es escandalosa. Para que la gente se vaya del campo, le ofrecen lo que quieran. En poco tiempo, Uruguay será todo soja y forestación”, pronosticó y enseguida agregó: “No me imagino a Uruguay con ocho pasteras. En diez años ni siquiera podremos exportar carne, que es lo que nos caracteriza, porque los animales no tendrán donde pastar”.
El barullo constante y el colapso del equipo de sonido previsto no inhibieron la comunicación entre los que se iban acercando, incluidos representantes de unas diez radios de todo el país. Otro productor uruguayo Víctor Cardona, explicó: “Las chacras que rodean a Mercedes se convirtieron en chacras dormitorio, porque ya no tienen más agua. La forestación de eucaliptos para producir madera o pasta de papel, se chupa todo el agua. La intendencia tiene que llevar agua en tanques cisternas a los habitantes para que puedan cocinar y lavarse.”
El líder de Autodeterminación y Libertad, Luis Zamora, familiares de las víctimas de Cromañón, vendedores ambulantes, asambleístas de San Telmo, integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados de Solano, miembros del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, entre otros, escuchaban atentos.
“La solución –propuso Cardona- es tejer redes, unirnos para trabajar por lo local y también por lo regional. Tirar juntos nos dará una fortaleza que todavía no tenemos. El Frente Amplio que gobierna mi país es el contrinuismo de la política económica que instauró la dictadura. No sólo remata el país, sino que entrega 450 millones de subsidios a las empresas forestadoras. No dejemos que Botnia nos tape el bosque. Esta empresa es apenas la punta de un iceberg, la punta de todo un proyecto que no es, como le dicen, productivo, sino es un proyecto de extracción de aguas, de tierras y de nuestras riquezas para dejarnos en la más pura miseria”. Cardona celebró la idea de Uruguaychú, planteada en la revista Mu como un modo de comprender el alcance de la naciente Asamblea Regional.
Cómo nacen los problemas sociales
La voz femenina de la delegación la ofreció Graciela Guala, ingeniera agrónoma de Nueva Palmira, pueblo uruguayo cercano a Fray Bentos. La mujer denunció que Isusa, una planta de ácido sulfúrico que provee a Botnia, se instaló en Agraciada ya comenzó a impactar y provocar daños a la economía local. “Nuestra zona –ejemplificó- cuenta con 50 apicultores que exportan sus productos. Las normas de calidad que tienen que afrontar son muy estrictas y los importadores no les aceptan la mercadería si existen plantas químicas a menos de tres kilómetros de distancia de la producción. Con este modelo económico al gobierno le cierran los números, pero no les cierran a los pequeños productores que quieren vivir del campo y que se ven obligados a vender sus tierras para irse a vivir a las orillas de las ciudades. Así nacen los problemas sociales. Este es un modelo económico no sólo propone exportar maderas, sino también aguas y tierras.”
En Uruguay ya hay ciudadanos organizados y asambleas conformadas en Nueva Palmira y Conchillas, afectadas directamente por Botnia y contrarias a la instalación de la española ENCE. También hay resistencia en Tarariras. Tacuarembó y Rocha se movilizan por la permanente ampliación de las plantaciones de eucaliptos, que consumen enormes cantidades de agua dejando secas a plantaciones y poblaciones. “Para la gente de Fray Bentos y para nuestro gobierno somos vendepatrias. Pero quieren encandilarnos con espejitos de colores, como cuando Colón llegó a estas tierras. Se aprovechan de nuestra pobreza”, denunció Guala.
Hernán López Echagüe, periodista argentino residente en Nueva Palmira, Uruguay, planteó que el gran desafío de la recientemente creada Asamblea Regional Argentina Uruguay consiste en quebrar la desinformación. “Los medios deshabitan las palabras de significado. Tenemos que volver a decir las cosas como son, a habitar las palabras. Este no es un modelo productivo, de desarrollo, sino todo lo contrario. En Uruguay la prensa desestimó la Asamblea Regional que reunió a 400 personas. Dijeron que Gualeguaychú vino a copar nuestros movimientos. En cambio, lo que no dicen es que hay dirigentes que son traidores: Tabaré, cuando estaba en campaña, afirmaba que no iba a permitir que se instalaran las pasteras y aquí lo ven. Kircher fue al corsódromo de Gualeguaychú y prometió defender el medio ambiente, después firmó un decreto que permite volar cinco glaciares”.
”Lo que no hacen los gobiernos, lo haremos los pueblos”
Gustavo Rivollier, de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú, también se quejó del rol que los medios jugaron a lo largo del conflicto de las pasteras: “Nos tiran a matar –acusó-. Cuando hicimos la primera reunión entre gente de los dos países, lo menos que hicieron fue responsabilizarnos por un incendio en el puerto de Botnia. La xenofobia es fogoneada por el gobierno de Tabaré e incentivada por los medios de comunicación”.
Alfredo de Ángelis, otro de los integrantes de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú que llegó a Buenos Aires, y de la Federación Agraria, definió a Botnia como un símbolo de “un modelo económico de concentración de tierras, monocultuvo, exclusión de gente y problemas sociales”. Este entrerriano fue el encargado de explicar cómo nació la asamblea que aspira a reunir a todos los involucrados en la región del Acuífero Guaraní. “Vimos la necesidad de armarla porque nos dimos cuenta que empezaba a haber discriminación en los dos países. No hay que mirar esto como uruguayos o argentinos, sino como un problema de ciudadanos, porque es un problema de los derechos de los habitantes de ambos lados del río. Lo que no hacen los gobiernos, lo haremos los pueblos. Los movimientos sociales son los que hacen cambiar las políticas de los gobiernos. Nos llevará tiempo, pero no vamos a bajar los brazos”.
Argentinos y uruguayos planean una inminente asamblea regional en Tacuarembó, donde también comprometieron su participación integrantes del movimiento Sin Tierra de Brasil. Sueñan, además, con sumar a activistas paraguayos. “El problema es regional, se viene también la defensa del Acuífero Guraní”, subrayó Cardona. En el próximo encuentro prometen no sólo debatir un plan de acción regional, sino también organizar una gran manifestación contra la forestación. A la vez, anunciaron para el próximo 12 de diciembre una nueva marcha a Plaza de Mayo de la Unión de Asambleas Ciudadanas, donde además de los activistas de Gualeguaychú, estarán –entre otras organizaciones- las Asambleas del Delta del Río de la Plata, los damnificados por Yaciretá, delegaciones de Pueblos Originarios y asambleístas que se oponen a la explotación minera a cielo abierto tanto en las provincias del sur como del norte andino. La última adhesión llegó de los familiares de las víctimas de Cromañón: “Por un lado, nosotros coincidimos en la metodología con los asambleístas de Gualeguaychú –explicó Diego Rozengard, hermano de Julián, uno de los chicos muertos en el incendio-: tenemos prácticas de horizontalidad, autogestión, la composición de nuestros movimientos es heterogénea y, por el otro, creemos que a unos y a otros nos emparenta que somos víctimas de la lógica del lucro que se lleva nuestras vidas”. La Asamblea será invitada a participar en una futura marcha de Cromañón, movimiento que a su vez será invitado a participar en la marcha a Plaza de Mayo, dos días después de la asunción del nuevo gobierno.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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