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La Madre del No

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La Unión de Asambleas Ciudadanas contra el saqueo y la contaminación convocan al decimosegundo encuentro que se realizará del 26 al 28 de marzo, en Esquel, Chubut. La Unión la conforman vecinos de ciudades y pueblos de todo el país que se las ingenian para conseguir el freno sobre el avance minero y sojero, dos actividades que los afectan directamente: destruyen montañas y suelos, contaminan el ambiente y despilfarran cantidades monumentales de agua (además, no pagan impuestos y llevan todas sus ganancias al exterior). Crearon su página web y también impulsan el debate en Chile y en Uruguay. La cita coincide con un aniversario: en el 2003, los vecinos, luego de movilizar a toda la ciudad, lograron con un plebiscito bloquear el proyecto minero de Meridian Gold, una multinacional amiga del poder político. A partir de esta experiencia, siete provincias argentinas tienen la legislación necesaria para prohibir la explotación minera en su territorio.
En esta investigación publicada en MU en diciembre de 2009 se relata lo ocurrido en Esquel, la ciudad anfitriona de la próxima reunión de la UAC.

La Madre del No

Marta Sahores, MIrta Bulzomi y Chuni Botto, tres de las asambleístas que impulsaron en Esquel el no a la mina

La madre del No

por Sergio Ciancaglini

Broma de mal gusto
La gente chistosa a veces es contraproducente. En la conferencia organizada por Meridian Gold, hablaba un señor trajeado que representaba a la empresa DuPont, proveedora de cianuro para el proyecto de minería a cielo abierto en Esquel, Chubut. Y dijo: «El cianuro no es venenoso, está en las almendras. Y si fuera veneno, yo estaría muerto porque tengo un traje azul, y el azul se hace con ferrocianuro ferroso. Y usted estaría envenenado, y usted también» dijo señalando a algunos de los funcionarios de azul que estaban en las primeras filas, rematando con un clásico: «Ja, ja».
Entre el público, sin reírse, estaban Marta Sahores y Silvia González, damas en este caso subversivas: licenciadas en química.

Marta había llevado a sus alumnos de la Universidad de la Patagonia para que escucharan lo que se decía sobre minería. «Se me cayó la venda cuando lo escuché a este monsieur DuPont -recuerda Marta- que decía cualquier disparate mientras hasta funcionarios que eran ingenieros se callaban la boca y el director de Minería,  Guillermo Hughes, estaba a cargo del proyector de diapositivas». (¿El doblete de ser funcionario del Estado y asistente de las multinacionales será un requisito de polivalencia laboral?). «Mostraban dibujos de lo bonita que iba a quedar la montaña, llena de arbolitos -explica Marta- pero el que hablaba ni siquiera era un profesional, después supimos que era el gerente de ventas».
Así se presentaba en 2002 Meridian Gold, minera canadiense, para promover las ventajas de su empredimiento minero a cielo abierto, ante un auditorio de 500 personas, dos de las cuales miraban azoradas cómo la empresa y el Estado intentaban inocular el cianuro en esa bella ciudad de Esquel. El resto callaba, confirmando que no siempre las mayorías son sabias. Marta y Silvia se lanzaron a dar charlas de extensión universitaria, para contar el lado no chistoso de la cuestión y lo que la minería provoca: contaminación del agua, el aire, el suelo.
Mientras las profesoras dictaban esas clases, los vecinos de una de las asambleas nacidas del 19 y 20 de diciembre de 2001 confluyeron con los docentes autoconvocados y con otros ciudadanos que no habían perdido la capacidad de alarmarse, husmeando el mismo peligro. En noviembre de 2002 hubo un encuentro de 300 personas, a la semana uno de 600. Nacía la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina, de cuya primera marcha (6.000 personas) se acaban de cumplir siete años el 4 de diciembre.
La Asamblea planteó un amparo judicial para evitar que el proyecto minero siguiera adelante (pasó todas las instancias hasta que en 2007 fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia). Y la hazaña mayor: los vecinos imaginaron que el mejor modo de resolver el dilema era convocar a un plebiscito, idea aprobada por el Concejo Deliberante y la intendencia. El gobierno del radical José Luis Lizurume organizó marchas a favor de la minera junto a la uocra y con empleados públicos llevados desde Comodoro Rivadavia, que terminaban reconociendo: «Vinimos por el asado».
Meridian Gold hizo campaña, spots publicitarios, avisos en todos los medios (con la obvia compra de opinión favorable que eso implicaba), editó revistas lujosas, regaló camisetas de fútbol y pelotas, hizo donaciones y armó un gran show llevando a Esquel al conjunto de cumbia villera Ráfaga, todo con choripán y comida gratuita, para envidia de cualquier puntero político. Pero se hizo el plebiscito y ganó el No a la mina, con el 81 por ciento de los votos y un presentismo electoral mayor al habitual. En la plaza San Martín se reunieron 9.000 personas a celebrar y hacer la digestión de choripanes, incluyendo a los chicos que habían guardado sus camisetas para estrenárselas a Meridian en la cara durante el festejo.
Mientras las asambleas producto del 19 y 20 se iban desvaneciendo en las ciudades grandes, la de Esquel le daba nacimiento así a una nueva generación de experiencias contagiosas: ya son más de 100 las asambleas de comunidades de todo el país organizadas por fuera de la política convencional, en las que los ciudadanos hacen la verdadera política: la de defender sus derechos y ejercer una democracia no envenenada.
Meridian mapuche
Hoy todo parece tranquilo, pero en Esquel andan alertas, intuyendo que las multinacionales y sus asistentes siguen buscando imponer la minería (calculan que hay 200 concesiones para exploración, curiosidad en una provincia como Chubut donde la minería a cielo abierto está prohibida por la ley 5001). Una explicación de mercado: cuando comenzó este conflicto, la onza de oro valía 300 dólares; hoy cruzó la barrera de los 1.200. Nilda Bulzomi, maestra, describe a la Asamblea como el piloto de las estufas y calefones: una llama siempre prendida, que cuando hace falta enciende todo el sistema.
Otro de los asambleístas primigenios fue Gustavo Macayo, abogado de comunidades mapuche que ya había conocido a Meridian Gold cuando la empresa quiso colarse en territorio de la comunidad Huisca-Antieco. Macayo, además, es librero al estilo de culturas ancestrales, en las que  esas personas sabían de libros. Los mapuches y los asambleístas se sintieron naturalmente cercanos en defensa de los recursos naturales y mezclaron saberes antiguos con buscadores de Internet, que   abrieron a la información sobre los desastres de la minería a escala global. Macayo: «Meridian quería hacer exploraciones mineras ya en 2001, en tierras mapuche, así que presentamos un amparo porque existe un derecho de consulta previa establecido en la legislación indígena. Cuando la intención de Meridian se conoció en todo Esquel, para algunos ya no era una sorpresa. Meridian había directamente comprado el proyecto minero de Cordón Esquel. Compró la tierra».
La Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina creó su propia página web que ya es un sitio internacional de referencia sobre temas ambientales. En el ámbito local, a las charlas de información a la comunidad y en las escuelas, agregaron la confección de un volante-boletín, VeciNOs informan a VeciNOs, explicando la minería a cielo abierto: el proceso de explosiones, molido de la tierra, pasaje por cianuro para separar el oro de la roca (como ocurre cuando se prepara café de filtro). Detalles para comprender:
El proyecto utilizaría 2,7 toneladas diarias de cianuro. Con una tonelada se extraen 6 kilos de oro. Con 150 miligramos (tamaño de un grano de choclo) alcanza para matar a un adulto.
La estimación más baja de consumo de agua que preveía la minera indicaba un millón (1.000.000) de litros diarios en el comienzo. Las comparaciones con otros proyectos revelan que el dato es falso, y que la cifra real debe alcanzar los 12.000.000 diarios, por lo menos. El año pasado, ante la escasez de agua y el cierre de las escuelas para bajar el consumo tras la erupción del volcán Chaitén, el gobierno celebró haber podido enviar 12.000 litros de agua a Esquel. Marta Sahores: «Después nos dicen que tenemos que cerrar la canilla para ahorrar mientras nos lavamos los dientes, cosa que está muy bien, pero frente al saqueo de las mineras no se dice nada».
Por día se dinamitan 45.000 toneladas de roca que se muelen y pasan por cianuro (el equivalente a casi una manzana del centro porteño por día).
El pozo, llamado tajo, en donde había antes una montaña, sería de 2.500 metros de largo por 500 (25 cuadras x 5 de ancho).
La minería es una actividad puramente extractiva, que no deja otra cosa que la destrucción y la contaminación, paga regalías ínfimas (2%) sobre lo que ellas mismas declaran haber extraído, casi no generaría empleo en Esquel, no paga impuestos provinciales ni municipales, ni impuesto al cheque, ni retenciones a las exportaciones, ni derechos de importación, ni tasas aduaneras, ni impuestos a los combustibles; puede  transferir todas sus ganancias al exterior, y liquidar allí un porcentaje considerable (100%) de sus ventas.
Patagonia rebelde
Las casas, autos y negocios de Esquel muestran emblemas del No a la mina y un lema que viene de la historia: Patagonia rebelde. Meridian Gold contrató en 2004 a publicitarios kirchneristas como Fernando Braga Menéndez, asesorados por el ex vocero de Carlos Menem Jorge Azcárate  y Raúl Timerman, sobrino del célebre Jacobo Timerman y primo de Héctor, actual embajador argentino en Estados Unidos. Meridian pagó más de 10.000 pesos para alquilar un salón en el hotel Crown, donde trazó la estrategia para «dar vuelta» a la comunidad de Esquel. Uno de los asesores convocados, Juan Carlos Malagoli, planteó que la gente sabía perfectamente que la intención de la minera era seguir adelante pese a la derrota en el plebiscito y propuso encontrar «el punto de quiebre entre aquel al que le importa más la ecología aunque se muera de hambre y aquel al que le importa más el dinero». Todo esto pudo saberse porque se filtraron las grabaciones del encuentro (que pueden escucharse en www.lavaca.org). Meridian acusó por su difusión a seis asambleístas. El Centro de Estudios Legales y Sociales defendió a la gente de Esquel. Meridian Gold terminó perdiendo y pagando las costas y costos de toda su maniobra: finalmente vendió el proyecto del Cordón Esquel a la minera Yamana Gold.
Lo que no se entiende
Chuni Botto, otra de las asambleístas, enumera los encuentros del actual gobernador Mario Das Neves con el sanjuanino José Gioja como parte de un eje tendiente a expandir el proyecto minero, avalado desde el Ejecutivo recientemente con el veto de Cristina Kirchner a la ley de protección a los glaciares, que el Senado había aprobado por unanimidad. Marta: «La minería no es un progreso, es un desprogreso, que destruye las posibilidades de vida y producción de las regiones».
La Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), con sus encuentros trimestrales, busca coordinar el trabajo de esas 100 comunidades que decidieron plantarse frente a estos modelos de saqueo y empobrecimiento. Para Chuni, la experiencia de Esquel demostró lo siguiente: «La democracia es el menos peor de los sistemas, pero la democracia representativa no sirve, porque no representa a nadie. Viven mintiendo y queriendo imponer las cosas. Lo que hay que buscar es una democracia participativa». Macayo: «Las mineras compran tierras, compran voluntades, y compran políticos. Lo que tenemos que buscar es que la prohibición de la minería que ya abarca a 7 provincias, se extienda a todo el país. Y los medios de comunicación juegan casi todos con las mineras, porque tienen la misma lógica».
Esquel sigue en movimiento, sabiendo que a 6 kilómetros le quieren dinamitar y contaminar el futuro. Como los funcionarios son un tanto reversibles, enviaron hace poco una carta al gobernador Das Neves y a los legisladores chubutenses, cuyo título es en sí mismo una pregunta y una declaración de principios: «¿Qué parte del no es la que no entienden?».
Más info:
https://asambleasciudadanas.org.ar/

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Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos

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Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.

Por Claudia Acuña

Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.

Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.

Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.

A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Hasta lograrlo.

Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.

Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.

Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.

Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.

Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.

Quizá.

Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.

Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.

La presentación

Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.

Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.

Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».

El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.

Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
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La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

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La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.

Por Francisco Pandolfi

Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.

La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”. 

Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».

Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.

Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.

Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”. 

En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.

La causa, sin avances

Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.

Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”. 

La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.

Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.

Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.

Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.

Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.

Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.

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La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

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Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.

Por Franco Ciancaglini.

La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo. 

En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso. 

“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.

La que habla es una de sus hijas, Paula.

El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10. 

Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.

El arma y la palabra

Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.

Es jubilada.

Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.

Tiene tres hijas.

Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.

Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.

Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.

La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.

Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.

El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.

Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.

Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.

Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.

“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.

Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.

Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.

Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.

Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.

La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”. 

¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.

La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.

¿Necesitan algo? “Sí: paz”.

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